Inuyasha y sus personajes no me pertenecen, pertenecen a la sensei Rumiko Takahashi, pero si me dieran a elegir Inupapa y Sesshi-sama serian míos, ¡solo MIOS! *suspiros*.
Capitulo 4.
Antes…
En el templo Shinto custodiado por la familia Higurashi pudo escucharse el rugido bestial del primogénito de Sesshōmaru, Señor del Oeste y la Shikon no Miko, Kagome. Luego los jóvenes reunidos en los jardines del mismo templo vieron como su hermano mayor desaparecía en una nube de polvo.
Ahora…
"¡¿Quieres decir que nuestro padre mató a nuestra madre para marcar a otra mujer?!" pregunto Sayuri entre dientes, sus ojos cambiaban de rojo a dorados, luchaba con su sangre Yōkai.
"¡Noo! ¿Por qué lo dices? ¿Crees que él la mato y que por esa razón no puedo encontrarla?" pregunto entrando pánico la Hanyō de cabellos negros. Ella como todos sus hermanos poseía un poder especial, era más sensible a la energía de las personas y una vez conociendo el aura de estas podía ubicarlas con facilidad. Hacían un gran equipo con el Neko Yōkai quien así como los demás miembros de su clan podía trasladarse por las sombras.
"¡¿Y qué crees que paso aquí Harumi?! Yoshio salió enfurecido luego de escucharte decir que papá había marcado a otra hembra y que no podías sentir a mamá en ninguna parte" dijo Hiroki completamente enfurecido, no entendía que sucedía pero él como todos sus hermanos luchaba contra su sangre Yōkai, su poder espiritual hacia posible que resistiera y no saliera enfurecido, la sangre de su madre equilibraba el Yōki de su padre y no necesitaban un sello para ese poder como había pasado con su tío Inuyasha.
Cada joven Inu Hanyō poseía un don especial además de velocidad, súper fuerza y longevidad, el don residía en los poderes espirituales heredados de su madre.
Harumi, la hija menor de Kagome y Sesshōmaru, quien poseía una gran similitud física a su madre a excepción de los ojos y las marcas en el rostro parecidas a las de su padre pero en un tono verdoso, era sensible a las energías de las personas, pudiendo localizar a cualquier individuo con la que había estado en contacto en un radio de kilómetros.
Sayuri, la segunda hija de la pareja del Oeste poseía el poder de sanar, podía sanar tanto a Yōkai como humanos canalizando su energía a través de sus manos, era un poder extraordinario y muy útil en las batallas. A diferencia de su hermana menor, Sayuri era una versión femenina de su padre a excepción de las marcas en el rostro, la Hanyō de pelos plateados poseía una sola franja de color rojo en cada lado del rostro.
Los mellizos Hiroki y Haruki eran como el agua y el vino en todo sentido. Hiroki que era el menor de los dos por unos minutos había heredado los rasgos de su madre, una versión masculina de la Miko como su tío Inuyasha siempre lo decía; cabellos negros, ojos azules, rápido con las palabras y de temperamento más fuerte que su mellizo Haruki, que era una versión más joven de su padre. Kagome había hecho bromas al respecto diciendo que ella no había aportado nada en la genética de su cachorro.
Haruki podía parecer a su padre físicamente pero había heredado el temperamento de su madre, sus gestos, compañerismo, lealtad, era un joven tranquilo que siempre intentaba apaciguar a sus hermanos en especial a su mellizo que no dudaba en lanzarse a los enfrentamientos de cualquier índole. Tanto él como su mellizo poseían dones muy peculiares; Hiroki podía ver a los espíritus, sean buenos o malos, el Inu Hanyō podía comunicarse con ellos e incluso en ocasiones purificarlos si fuera necesario. Haruki por su parte podía ver fragmentos del futuro, así era como él se refería a sus visiones, fragmentos que no siempre lo involucraban a él o a su familia. Las imágenes aparecían al azar mostrando situaciones que podían o no cumplirse, era algo agotador para el joven Hanyō, pues la visiones podían darse en cualquier momento, incluso cuando estaba dormido las visiones no lo dejaban confundiéndose con sus sueños.
Yoshio, primogénito de la pareja del Oeste, había sido el único de los cinco hijos en heredar el símbolo de la luna haciéndolo legitimo heredero del Clan de los Inu Blancos. El símbolo había sido pasado por la madre de Sesshōmaru a su hijo, ya que ella había sido la heredera del clan desposada por el temible Inu No Taisho, el Yōkai más poderoso de su época.
En un principio había generado una gran disputa entre las distintas casas que comprendían el clan de Inu Blancos el hecho de que un Hanyō sea el futuro alfa de todos ellos. Algunos apoyaban dado el pedigrí del muchacho, era un Hanyō, pero nadie podía negar el poder que este poseía a muy temprana edad, destacándose en el manejo de la espada como su padre, además de poseer un talento nato para las estrategias en el campo de batalla, había liderado el ejercito del Oeste en varias contiendas saliendo victorioso de todas ellas.
La familia del Oeste había sido imbatible en las batallas entre los señores cardinales, comandados por el poderoso Señor del Oeste y su pareja, la legendaria Shikon no Miko habían conquistado a sus enemigos con fiereza y determinación siendo uno de los pocos clanes en preservar sus territorios incluso luego de la ocupación humana, llegando a formar alianza con los distintos gobernantes humanos a través de tratados en los que la Miko había actuado como mediadora entre los Yōkai y los humanos.
Yoshio a diferencia de sus hermanos no poseía un don espiritual, el había nacido con una bestia interior como los Inu de sangre pura, pero sin poder tomar la forma bestial como su padre, esto lo hacía único en su especie, un secreto sabido solo por su familia y sus más fieles vasallos.
No había precedentes a la situación del Inu Hanyō, su bestia era sumamente poderosa haciendo que en muchas ocasiones perdiera su conciencia dejándose llevar por sus instintos. La bestia reconocía únicamente a sus alfas en poder, habiendo sido sometido por su padre o por su madre en ocasiones extremadamente necesarias. Con el tiempo, Yoshio había aprendido a someter a su bestia y con la ayuda espiritual de su madre había aprendido a controlar sus poderes.
La situación en la que se encontraban los hijos menores del Palacio de la Luna era sumamente impactante, todos sabían que el Inu Hanyō había salido en búsqueda de su padre con la intención de combatirlo.
Ninguno de sus hermanos sabia de lo que Yoshio sería capaz de hacer con su padre después de lo que había escuchado, un gran malentendido que sin duda no terminaría nada bien para uno de los dos.
"¡Hayate debemos encontrar a Yoshio lo antes posible!" dijo Harumi tomando de la mano al Neko Yōkai quien asintiendo con la cabeza con una expresión seria en el rostro pregunto "¿Sabes dónde se encuentra ahora?".
"Puedo sentir que va en dirección al edificio en el que se encontraba nuestro padre" afirmo la Inu Hanyō, mirando hacia la ciudad, no tenía dudas que con la velocidad con la que se desplazaba su hermano mayor no tardaría en llegar junto a su padre y su nueva pareja.
"Ok, vámonos" dijo el Neko Yōkai asintiendo una vez más con la cabeza luego mirando a los demás Inu Hanyō dijo "Nos encontramos en la casa de Rin y Shippo, intentaremos llegar a Yoshio antes que llegue a Sesshōmaru-sama".
"¿Qué piensan hacer una vez que lo encuentren? ¡Ninguno de los dos tiene el poder suficiente para pararlo!" dijo asustada Sayuri, ella había visto a su hermano perderse a sus instintos en más ocasiones que sus pares menores, ella había acompañado de cerca la lucha de Yoshio para someter a su bestia interior, no había precedentes de Inu Hanyō poseedores de una bestia, la mayoría de ellos poseía el Yōki pasado por la sangre Yōkai del progenitor haciendo inestable la sangre del Hanyō, en el caso de ella y sus hermanos el Yōki de su padre era estabilizado por los poderes espirituales de la sangre de su madre, pero con Yoshio había sido distinto haciendo necesaria la intervención de sus padres para ayudarlo a domar a su bestia, el Denia controlar su poder.
"No te preocupes Sayuri, estaremos bien, no creo que pueda decir lo mismo de nuestro padre o de la perra que lo acompaña" dijo Harumi sonriendo con malicia.
"¡No juegues con esto Harumi! Sabes lo que puede suceder cuando la pareja de un Inu Yōkai es amenazada, la bestia de nuestro padre no dejaría que nada pasara con ella, atacaría a nuestro hermano sin dudarlo" dijo la Hanyō de pelo plateado mirando con severidad a su hermana menor.
"No estoy tan convencida de eso Sayuri" dijo la joven Hanyō a su hermana, luego levantando la mano cuando vio que la peliplateada empezaba a hablar una vez continuo "Te lo explicaremos mas tarde, después de que hayamos encontrado a Yoshio" y sonriendo la Inu Hanyō de cabellos negros apretó la mano del Neko haciendo que él la guiara a las sombras desapareciendo de la vista de los presentes en el templo.
"Creo que nosotros también deberíamos ponernos en marcha, Rin estará esperándonos" dijo Haruki mirando a sus hermanos con seriedad, acababa de tener una visión del futuro bastante perturbadora, no quería comentarlo a sus hermanos, no antes de saber que pasaba con sus padres.
Los otros dos Inu Hanyō asintieron con la cabeza poniéndose en marcha en dirección al hogar de sus hermanos mayores, ninguno de ellos sabía que había pasado entre sus padres, tampoco sabían que pasaría con su manada luego de este inesperado giro del destino. Desapareciendo de los jardines del templo Higurashi, los Inu Hanyō viajaron por la azotea de las construcciones de la gran ciudad nipona.
Pudo sentir a su cachorro acercándose, Yoshio no estaba contento, podía sentirlo en su terrible aura, quien diría que un Hanyō sería poseedor de semejante poder capaz de rivalizar a cualquier Dai Yōkai e incluso sobrepasarlo. No estaba seguro si su cachorro decidiera pelear sin restricciones podría contra él.
Sabía de lo que el Hanyō era capaz, él más que nadie conocía su poder, lo había entrenado, había moldeado al cachorro para sucederlo como Alfa de los Inu Blancos. Sentía orgullo de su cachorro y del poder que este poseía. Nadie además de su manada sabía del poder que su hijo llevaba dentro.
Sabía él que hoy su hijo pelearía con todas sus fuerzas, pelearía por el honor de su madre, eso nada más lo haría un formidable oponente, 'Nada está asegurado' pensó el Dai mirando por la ventana, la pelea que le esperaba contra su hijo no sería fácil, luego se giró y clavó sus ojos a la perra que continuaba quejándose en la cama.
"¿Por qué permaneces aún aquí mujer? ¿Que no te he dicho que desaparecieras de mi vista?"
Dijo el Dai fríamente. Había escuchado la verborrea de la perra de pelos dorados por horas, '¿Como puede hablar sin respirar?' Pensó el Dai ya que la mujer parecía no terminar sus lamentos.
"¡No me iré a ningún lugar Sesshōmaru! ¡Ya te he dicho que mi lugar es a tu lado, como pareja tuya es mi obligación permanecer...!" Pero no pudo terminar de hablar ya que el Dai había aparecido frente a ella, tomándola del cuello la acercó al rostro y con disgusto dijo "Eres una idiota o eres totalmente inepta para sentir el Yōki de otros individuos, ¿no te has percatado del peligroso poder que se aproxima a nosotros?" Sesshōmaru pudo darse cuenta cuando las palabras que acababa de decir surtieron efecto en la Inu.
Abriendo mucho los ojos intentando girar el cuello que el Dai aun tenía en sus garras, la Inu sintió el Yōki de la persona que se acercaba a ellos a una velocidad impresionante, no tardaría en llegar, unos minutos nada más pensó la Inu tragando saliva.
"¿Qui-Quién es?" Pregunto la blonda intentando sacarse las garras de su pareja del cuello "¡Suéltame Sesshōmaru, me haces daño!" Gimoteó la mujer con lágrimas en los ojos. '¿Que está pasando?' Se preguntó la Inu, aparentemente el Dai conocía al Yōkai que venía junto a ellos. Ella nunca había sido muy buena en leer la energía de los otros, por esa razón había sido sorprendida por el Neko Yōkai, había escuchado hablar de estos individuos, del Clan de las Patera Sombras y cómo podían esconderse entre las sombras esperando atrapar a sus presas. Habían muy pocos de ellos y todos vivían en los territorios del Oeste del que su pareja era Señor y que ahora también le pertenecían a ella. '¡¿Cómo se atreve esa estúpida criatura a enfrentarme?! ¡Me encargare de él y de todo su clan una vez asuma mi legitimo lugar como Señora del Oeste!' Pensó la Inu de pelos dorados recordando su encuentro con el Neko Yōkai.
'Y ahora me encuentro en otro aprieto' pensó viendo a los ojos a su pareja esperando que este contestara su pregunta, aparentemente él conocía a la persona poseedora del inmenso poder, ahora podía sentir la terrible energía, el Yōki era hostil e inmenso.
Sonriendo de costado el Dai respondió "Mi cachorro está en camino" y tirándola al piso continuó dándole la espalda "te recomiendo que te retires si quieres preservar tu vida, pues no pretendo intervenir si este decidiera acabar contigo" continuo con una sonrisa macabra.
Una vez más la blonda hablo antes de pensar diciendo "¿Qué quieres decir con eso, Sesshōmaru? ¡No me iré a ninguna parte! Tu cachorro debe saber quién es su Alfa ahora, un sucio Hanyō no puede contra el poder de un Yōkai de sangre pura, exijo el respeto que debe mostrar ante mí, tu pareja" levantando la nariz termino la mujer que jamás vio la mano que le acertó el rostro lanzándola por la pared.
"Esta será tu única advertencia perra" dijo el Dai Yōkai apretando sus dientes luego continuo "¡Jamás vuelvas a referirte a ninguno de mis hijos como sucios Hanyō! La próxima vez que suceda olvidare mi honor y terminare con tu vida de una vez por todas, ¡ahora lárgate!" Dijo el Dai mirando a la mujer desparramada en el suelo con los ojos inyectados de rojo. Su bestia estaba enfurecida, las palabras de la mujer que ahora era su pareja habían despertado su ira. Jamás nadie se había atrevido a decirlo al Dai en persona, había escuchado a algunos cuantos cretinos decirlo a sus espaldas pero ninguno de esos había sobrevivido. Peleaba con su bestia que aún ahora pensaba en aniquilar a la mujer a quien habían marcado.
No la mataría aún, quería saber cómo había logrado separarlo de su pareja, de su Miko. Kagome era y continuaba siendo su alma gemela, la conexión que poseían era sumamente fuerte, el Dai no entendía como la mujer había logrado atraparlo sin que él siquiera se haya percatado.
No podía deshacerse de ella antes de saber como lo había logrado y quien la había ayudado. El estaba seguro que la rubia había recibido ayuda de alguien cercano a su manada.
No recordaba mucho de lo que había pasado en los últimos días, no sabía cuánto tiempo había pasado desde que él mantenía relaciones con la Inu de pelo dorado. Se le revolvía el estómago de solo pensar las repercusiones que traerían a su matrimonio pero estaba decidido a arreglarlo de algún modo. La Inu pagaría con sangre la traición que había cometido contra él y su pareja, así también lo harían todos los involucrados en las artimañas de la mujer.
Poniéndose de pie, con la mano en el cuello intentando aliviar la presión que aún sentía donde el Dai la había tomado miro las espaldas de su pareja luego con pasos temblorosos se dirigió hasta el mueble en donde tenía su bolso, tomando la ropa que había encontrado más cerca sin perder tiempo la vistió y con pasos rápidos se dirigió a la puerta, tomando el picaporte se giró y dijo al Dai "Esto no se quedará así Sesshōmaru, yo soy tu pareja, quieras aceptarlo o no soy yo quien lleva tu marca" corriendo la camisa hacia un lado descubriendo la marca que el Dai le había dado una horas antes, luego continuó "No puedes negar mi lugar a tu lado, esto es para toda la vida no es algo temporal como el que tenías con la Miko" luego abriendo la puerta salió del apartamento dejando al Dai a sus cavilaciones.
La mujer había dicho que su unión no era pasajera como la que tenía con su Miko; ¿cómo podía ella saber que su unión con Kagome no era permanente? Nunca su pareja había dejado de poseer la marca del Dai en todos los años que habían estado juntos, él jamás había dejado de marcar a su pareja 'Ahora... ella ya no lleva mi marca' pensó el Dai, no había marcado a su pareja por mucho tiempo, ¿cómo supo la Inu de pelos dorados que la marca que llevaba su Miko era temporal?
¿Sabía la Inu que su unión debía ser renovada de tiempo en tiempo, que era algo temporal?
"¿Como lo supo? Además de mi manada solo Shun, Takeshi y mi madre saben de esto" dijo el Dai en vos alta intentando pensar en quienes podían haber conspirado en contra de su familia.
"¿No sabía que ahora te daba por hablar a solas, padre?" Escucho a su cachorro preguntando en vos baja, los pelos de la nuca se le erizaron al Dai, había bajado la guardia, Yoshio había llegado y él no lo había sentido 'Hasta hace unos minutos su energía podía sentirse por kilómetros ahora lo tiene muy asegurada a sí mismo' pensó el Dai girándose enfrentando al Inu Hanyō.
"Un hábito poco inusual sin duda" fue la respuesta del Dai, observó la postura de su cachorro, el joven Hanyō lo miraba fijamente a los ojos, 'Ojos tan parecidos a su madre' pensó con nostalgia el Dai.
"¿Que le has hecho a mi madre, padre? ¡¿Donde está ella?!" Pregunto el Inu Hanyō enojado.
En ese instante el Dai y el joven Hanyō vieron a Harumi acompañada de Hayate saliendo de las sombras "¡Gracias a Kami-sama que llegamos a tiempo!" Dijo la Inu Yōkai de pelos negros suspirando aliviada.
"¿Qué haces aquí Harumi?" Pregunto el Inu Hanyō a su hermana menor "¿Como que "Que hago aquí"? ¡He venido por ti por supuesto!" Dijo bufando la Inu Hanyō con una mano en la cintura.
"¡No me iré antes de saber que ha hecho nuestro padre a nuestra madre! Aún no me has contestado padre, ¡¿qué le has hecho a mi madre?!" pregunto furioso Yoshio a su padre despertando la ira de su padre quien le contesto "¡No le hecho nada a tu madre!".
"¡¿No le has hecho nada?! ¡¿Cómo es posible que digas eso habiendo marcado a otra hembra, donde está la perra por la que mataste a tu pareja de quinientos años?! ¿La ocultaste por miedo a que tomara su vida, padre?" Escupió las palabras el joven Hanyō a su padre.
"¡Cuida tus palabras cachorro, que no se te olvide quien es tu Alfa!" Dijo el Dai con vos gutural, luchaba contra su bestia interna, ¡¿Cómo podía pensar su hijo que él sería capaz de matar a su Miko para estar con otra hembra?! '¡Absurdo!' pensó el Dai 'No sabes si lo hubieras hecho o no si la perra te lo pidiera' escucho a su bestia gimotearle en la mente.
En realidad no sabía qué hubiera pasado si Kagome no lo hubiera liberado del hechizo de la hembra de pelos dorados.
Suspirando intentando calmar a su bestia, Sesshōmaru miro a su hijo dejando ver su angustia en ese momento, vio el rostro de sorpresa del joven Hanyō ante esto, había perdido a su alma gemela a su amada Kagome y ahora se encontraba atado a una desconocida de por vida, pasando sus garras por su cabello el Dai dijo "No sé nada de tu madre, intente seguirla después de marcharse del edificio pero no encontré su rastro en ninguna parte, pensé que estaría en el templo de su familia como habíamos quedado, pero no pude llegar hasta ahí tuve que acudir al llamado de auxilio de mi pareja" las últimas palabras lo dijo con disgusto, no quería referirse a la hembra de pelos dorados como su pareja, se le revolvía el estomago cada vez que pensaba que había estado con la hembra, podía olerla en todo el apartamento e incluso en su cuerpo, moría por darse un largo baño para eliminar la peste que llevaba encima, continuando acoto "Pero supongo que tampoco llego hasta el Templo de su familia si ustedes están aquí buscándola".
"Harumi, tu dijiste que tampoco podías sentir la presencia de nuestra madre en ninguna parte, ¿habrá sido llevada en contra de su voluntad?" pregunto el Inu Hanyō ganándose la respuesta de su padre. "No creo que se trate de eso, ella llevaba consigo el talismán que suprime sus poderes, tal vez lo esté utilizando en este momento".
"Creo que deberíamos darle tiempo, no tardara en ponerse en contacto con nosotros" dijo el Neko Yōkai ganándose la atención del Dai quien pregunto "¿Cómo sabias de este lugar Hayate? No he podido preguntarte que hacían en este lugar tu y Harumi" dijo el Dai Yōkai mirando a ambos cachorros.
Harumi negó con la cabeza al Neko haciéndole entender que no quería que dijera nada a su padre, apurando en responder dijo "No creo que eso importe ahora padre" luego girando en dirección a su hermano mayor dijo "Vámonos Yoshio, los demás nos están esperando" no quería continuar conversando en presencia de su padre, sabía que sus hermanos estaban ansiosos por cómo había salido su hermano mayor luego de que ella les haya hablado. Estaba impresionada con el control que el Inu Hanyō poseía sobre sus poderes, ella sabía como le había costado en el pasado controlar a su bestia, pero ahora no sentía la furia que había sentido al principio cuando él había salido en busca de su padre, era notable como su hermano había madurado en su poder.
"No creas que esto se termino padre, no permitiré que una perra ocupe el lugar que pertenece a mi madre por derecho, si no puedo eliminarla entonces tomare tu lugar como Alfa del Clan" dijo el joven Hanyō entre dientes liberando parte de su poder enfatizando su desafío. Pelearía contra su padre por el lugar de Alfa, lugar que por nacimiento le pertenecía, pero él pensaba ganarlo para que nadie, incluyendo la pareja actual de su padre pudiera oponérsele.
Con una sonrisa ladeada Sesshōmaru clavo la mirada en su cachorro que a partir de ese momento había dejado de ser un cachorro ante los orgullosos ojos de su padre, vio la determinación de este, el poder que residía en su interior, sería un gran líder sin duda, dijo "Sabes lo que estás haciendo cachorro al lanzar tu desafío. La pelea será frente a la Corte del Oeste y sabes que si yo salgo victorioso no podrás reclamar el poder hasta después que yo muera, ¿lo entiendes?".
"Claro que lo entiendo, en la próxima Luna Creciente como es la costumbre de los Inu Blancos presentare mi reto ante los nuestros" dijo el Hanyō con determinación, luego mirando a sus hermanos hablo "Retirémonos Harumi, Hayate, ya no queda nada que decir" volviéndose a su padre inclinando levemente la cabeza dijo "Hasta ese día padre" tanto él como la joven Inu y el Neko desaparecieron entre las sombras.
Sesshōmaru permaneció por varios minutos mirando el lugar en el que habían desaparecido sus hijos, la sombra que hacía la puerta abierta del vestidor. Había visto a sus cachorros emerger y desaparecer por la misma sombra en más de una ocasión ese día.
Grande había sido su sorpresa al volver al apartamento y encontrarse con la mujer de cabellos dorados y no con su Miko en peligro, había olvidado a la hembra por un instante esperando encontrarse con Kagome en su lugar, pero más grande había sido su sorpresa al encontrar al Neko Yōkai que Kagome había adoptado y a su hija menor peleando con la Inu.
Tanto su hija como el joven Neko eran excelentes combatientes acostumbrados a pelear juntos por varios años, hubieran asesinado a la hembra de no haber sido por su llegada.
No sabía cómo habían descubierto a la mujer ni que había pasado entre ellos para que los llevara a intentar asesinarla. Sabía que ni Harumi y tampoco Hayate eran adeptos a resolver las situaciones con violencia, por eso encontrarlos atacando a la hembra que ahora era su pareja había sorprendido bastante al Dai Yōkai.
Cuando se percataron de su llegada, Hayate tomo en sus brazos a Harumi quien continuaba peleando y salieron a través de la sombra que el Dai había estado mirando. Sesshōmaru supuso que el Neko había esperado que tomara represalias en contra de ellos por haber atacado a su pareja, era lo que hubiera hecho si se trataba de su verdadera pareja, pero no se trataba de Kagome.
La hembra al verlo parado en el balcón no dudo en correr hasta él lanzándose en sus brazos llorando desconsoladamente explicando cómo había sido atacada mientras esperaba su regreso.
El Dai había dejado de escucharla hacia ya un buen rato, separándola de su persona depositándola en el suelo sin ceremonias haciendo que perdiera el equilibrio cayendo al suelo. Le había dicho que desapareciera de su vista esperando que esta se alejara, pero no, la insoportable mujer no había dejado de quejarse.
Sesshōmaru giro observando por primera vez el lugar donde se encontraba, el apartamento no le era familiar pero podía decir que había pasado mucho tiempo en ese lugar ya que todo olía a él y a la Inu de pelos dorados.
Volvería a su casa, a su legítimo hogar, debía obtener respuestas. ¿Quiénes podían haber conspirado en contra de su familia? ¿Por qué razones?
Probablemente no podría contar con la ayuda del Clan de las Panteras Sombras, no después de lo sucedido con Kagome, sospechaba que estos habían sido los que recabaron información para su Miko.
Caminando hasta el living busco el sobre que la Miko le había entregado, recordaba que en el habían fotos de la Inu y de otras personas relacionadas a ella.
Partiría de esas informaciones para realizar su propia investigación, sabia a quien llamar para encargar ese trabajo tan delicado, tomando el celular que llevaba en el pantalón, marco el numero familiar esperando el tono "Diga" escucho responder del otro lado de la línea "Necesito tus servicios. Te veo en mi casa en dos horas" dijo el estoico Dai a la persona.
"¡Sesshōmaru! ¿Cómo estás? ¡Yo bien! ¿a qué debo tan calurosa llamada?" escucho la vos del hombre decirle con sarcasmo.
Suspirando el Dai intento pensar en otra persona a quien podía encargar la investigación pero no podía recordar a nadie a quien podía confiar tan delicado trabajo.
Pasando sus garras por su melena, suspirando con resignación el Dai dijo "Kōga, hablaremos de los detalles en mi domicilio, espero que seas puntual" termino la llamada antes que el Ōkami pudiera hacer más preguntas, lidiaría con él mas tarde.
El Ōkami podía ser un estorbo pero era bueno en lo que hacía, había utilizado sus servicios en varias ocasiones, además el conocía a su pareja, había sido un buen amigo y aliado. No sería difícil convencerlo.
No podía perder tiempo, podía perder a su familia, había perdido a su alma gemela, pero estaba determinado en volver a conquistarla. Le hervía la sangre de solo pensar que otro hombre o Yōkai pudiera poseer lo que fue suyo, ella era suya, "Mía" se lo escucho decir con vos gutural al Dai Yōkai del Oeste, él y su bestia tenían una meta en común, no perderían a su pareja, no perderían a su familia.
A minutos de distancia del apartamento que había compartido con el Señor del Oeste, su pareja, podía verse a la hermosa mujer de cabellos dorados alejándose con suma prisa en su deportivo.
Tomando su celular, la Inu llamo esperando que contestaran.
"¿Que quieres?" escucho del otro lado de la línea, "Debemos conversar" dijo la Inu de pelos dorados "Ahora mismo no es seguro" continuo la vos del otro lado de la línea.
"Es importante que nos encontremos, las cosas no salieron como planeado" dijo la Inu de pelos dorados.
Escucho el suspiro de la persona del otro lado de la línea, luego de unos segundos la vos respondió "Esta bien. Hoy no será posible que nos veamos. Mañana por la tarde en el mismo lugar de siempre" dijo la vos terminando la llamada.
Mirando su celular, Caroline quiso arrojarlo por la ventana "¡Maldita perra! Si no la necesitara la borraría de existencia" dijo en vos alta la rubia.
Luego sonriendo con malicia volvió a marcar el celular, debía dar la excelente noticia a su amado padre, tal vez no tenía el amor del Señor del Oeste pero poseía su marca también el titulo de Señora del Oeste, y tal vez podía estar esperando al futuro heredero del Oeste, 'No todo está perdido' pensó la Inu con una sonrisa triunfal.
A/N: ¡Hola! Otro capítulo, un poco más corto pero espero haber aclarado algunas dudas y haberlas dejado con otras más. (^_^)
Intentare subir los capítulos una vez por semana hasta que se le antoje a mi Musa (¿o tal vez sea Muso?) abandonarme.
¡Gracias por los Reviews, me encanta leerlos! Y si Cesia843 tal vez este fic tenga algo del drama de las novelas mexicanas, ¿pero qué puedo decirte? ¡A las mujeres nos encanta el drama! (^_^)
¡Nos leemos!
