Capítulo III: Recuerdos.
"El recuerdo es el vecino del remordimiento"
Víctor Hugo-
- ¿Crees que tardarás mucho más o puedo ir allí y sacarte a patadas en el culo?- el grito de Ginny Weasley retumbó en las cuatro paredes del baño y Hermione pensó que no había voz más suave y agradable que la de la pelirroja –nótese el sarcasmo-.
Rodó los ojos con hastío y trató de seguir concentrada en el deber de cepillarse los dientes.
- ¡Qué insoportable!- le contestó desde el otro lado de la puerta después de varios ruidos por parte de la pelirroja- Te puedes ir, de cualquier forma no te necesito- recalcó.
Ginny aporreó la puerta con mayor fuerza y la chica tuvo que inhalar y exhalar varias veces para no tirar la puerta abajo ella misma y luego hacérsela tragar a Ginny, o ponérsela de sombrero, la opción que le doliera más.
-¿Sabes? Que esté obligada por Luna a acompañarte quiere decir justamente que estoy obligada por Luna a acompañarte.
La chica decidió que seguir discutiendo con la pelirroja sería igual a nada, y, dejando a un lado el cepillo de dientes, suspiró ansiosa.
La verdad es que nunca le habían gustado las primeras veces, de hecho detestaba las primeras veces, para ser más específica detestaba todo lo que me traiga recuerdos amargos, pero como ese no era el tema primordial en aquel momento, algo definitivamente lo era, y eso acarreaba a su primer día en la Universidad de Stanford.
A la castaña no solo le preocupaba la forma de estudio que se implementara y el nivel evaluativo educacional, pero realmente le jodía que no la evaluaran con mero interés educativo, más bien con otro. Su prueba principal claramente no iba a ser académica, iba a ser social y sinceramente no estaba segura de querer aprobarla.
Decidió finalmente que compararía la situación con un primer día en la jungla.
Depende que tipo de animal seas y con cuales te relaciones vas a poder sobrevivir. Regla principal; la especie más fuerte, más venenosa, y más astuta es aquella que predomina.
Tampoco es como si le importara mucho.
No estaba segura si la situación traumática que había vivido en su infancia había logrado convertirla en una resentida social, pero de lo que sí podía jurar y perjurar era que no estaba dispuesta a que la usen de muñequito-de-uso-exclusivo-para-cuando-los-cretinos-la-necesiten.
Vale, se había pasado de largo con el nombre pero a estas alturas sus nervios iban en aumento y su imaginación en descenso.
Se miró al espejo y realmente no se reconoció.
Como le venía pasando hacía unos cinco años. Claro que no podía culpar a quien se atreviera a tacharla de hueca sin conocerla, por qué si ella estuviera en los zapatos de otra persona y se mirara a si misma probablemente pensaría que era una nena tonta preocupada por que tipos de zapatos eran los que le parecían más lindos.
Nadie se fijaría en que a pesar de ya casi rozar sus veinte años todavía era una niña con complejos buscando la aceptación de los demás aunque se empeñara en negarlo. No, definitivamente nadie lo vería. Tal vez ni siquiera buscaba la aceptación de los demás, más bien buscaba la aceptación de una y tan solo una persona en el mundo. Y eso, sin duda, era lo que hacía que Hermione Granger se odiara a si misma.
-¡En cuanto no salgas de ahí te juro que…!
La castaña abrió la puerta bruscamente casi estampándosela en la cara a la menor de los Weasley –interrumpiendo su desagradable amenaza- y totalmente preparada trató de simular aires de grandeza.
-¿Todavía sin vestirte Weasley? No me digas que piensas ir así… comienzo a pesar que la idea de Faimy de ir con ella no era tan mala después de todo.
Hermione sabía que estaba mintiendo. La verdad es que a sus ojos Ginny era una chica muy linda, y su forma de vestir era muy cómoda y a la vez elegante. Cómo extrañaba usar vaqueros o camisas informales y todo aquello. Pero ahí tenemos a su súper complejo de inferioridad para intervenir y no dejarla vestir tal y como gusta.
-Amy no "Faimy" y si te quieres ir con la mayor zorra de todo el campus allá tú, serás otra más de las plásticas, y por cierto yo puedo correr todo lo que quiera y no terminar con dos pies menos.
-Por que no tienes pies, tienes patas- corrigió la castaña.
Ginny crispó sus puños y la miró fijo.
-Seré un animal como insinúas pero en cambio y por más que te hayas cambiado los frenos, tu pelo y las gafas vas a seguir siendo la misma retraída social. Después de todo aunque la mona se vista de ceda, mona queda, ¿no?
Auch.
Hermione trató de disimular la expresión de quien ha recibido una fuerte bofetada, pero Ginny conociéndola perfectamente, no tardó ni 2 segundos en darse cuenta que le había dolido.
Y a ella también.
Pero como buen Weasley, su orgullo pudo más y pasó de largo ante sus propias quejas internas. No se dejaría vencer por su conciencia, después de todo, esa que tenía adelante no era su mejor amiga, era una especie de muñeca de exhibición de esas que si rompen, pagas fortunas.
Por primera vez comprendió como se debía sentir Ron respecto a Harry y sintió algo de compasión por ambos.
¡No entendía por qué Hermione se había ido! ¡Por qué había arruinado todo!
Una nueva ola de furia se apoderó de ella y sin pensar dos veces lo que hacía, pasó por el flanco de la castaña y le susurro al oído.
-Al menos yo puedo correr más de una manzana sin cansarme.
Auch otra vez.
Sabía, que no tenía que bromear con eso. Sabía que no debía molestar a Hermione con su pasado, su anterior aspecto y su poca aptitud física, por que ella recordaba perfectamente lo mucho que sufría la castaña cuando se agitaba sin previo aviso y cuando las pocas personas que se atrevían a acercarse terminaban alejándose al no poder si quiera jugar a algún deporte con la chica ni nada que implicara moverse más de dos metros seguidos. Vale, no tanto, pero en serio era duro si el bus se te iba y tenías a Hermione por compañía incapaz de si quiera pensar en correrlo.
Casi arrepintiéndose de lo que había dicho, miró por un segundo a Hermione. La chica, impasible, se encogió de hombros y la pelirroja pensó que tal vez la castaña venía con más sorpresas en el pack con el que había llegado de Inglaterra.
-Claro Ginny, como digas, espero que no te muerdas la lengua nunca.
La pelirroja quedo confusa tanto por el empleo de su nombre como por la frase dicha.
-… no queremos que te mueras envenenada, ¿cierto?- aclaró la castaña y avanzó hacia la salida.
- ¡Mione ¡
Ginny corrió a los brazos de su mejor amiga luego de haberla extrañado durante un mes entero. Que sus padres se la hubieran llevado de vacaciones y que ella se hubiera tenido que quedar por el torneo de atletismo en la escuela había hecho que pasara las peores cuatro semanas sin la castaña.
Era extraño no verla las 24 horas del día, ya que salvo esas vacaciones, todas las anteriores se habían ido juntas, con una familia o con la otra.
-¡Ginny!
Se abrazaron fuertemente y durante varios minutos, sintiéndose en paz ahora que podían estar juntas de nuevo.
- ¡No sabes todo lo que tengo que contarte! Dean me invitó a salir este sábado y…
Hermione chilló y arrastrándola hasta su cuarto la obligo a que le contara con todo detalle.
-… fue taaaaan lindo, estoy tan emocionada. Y por si fuera poco todo, a Millicent, le dieron un pelotazo en pleno partido y terminó con una nariz media rota o algo así.
Ambas rieron un poco sintiéndose vagamente culpables.
-Entonces, el sábado iras con Dean ya que terminó con Parvati…
Ginny asintió.
-Y a la vez Lavender casi se come vivo a tu hermano ya que la dejo.
Ginny volvió asentir.
-Y Millicent mordió el pasto y quedo sin nariz.
Ginny volvió a asentir y rompieron en carcajadas.
-¿Y tu cómo la pasaste Hermione?- preguntó al pelirroja después de unos segundos.
La chica ensombreció repentinamente y miró al suelo por algunos segundos.
-Ya sabes… lo de siempre, sé que mi mamá y mi papá se esfuerzan por mantenerse serenos por mí, pero no pueden evitar pelear a cada rato…
Ginny sabía que no podía decir que la entendía. Los Weasley eran una familia muy unida y odiaba que su amiga no tuviera la misma suerte con ella. Parecía que nada le salía bien a Hermione y pensó en lo injusto que era todo.
Sintiéndose inútil, puesto que nada que dijera podría servir de ayuda, solo atinó a abrazarla y a decirle que todo iría mejor.
Y todos esos años de amistad se fueron al traste.
Con una sonrisa de amargura caminó tras los pasos de la castaña preguntándose que tanto habían hundido esa bonita y sincera amistada.
Preguntándose en que momento habían pasado de quererse tanto a apenas soportarse en la misma habitación.
…
-Harry.
-¿Qué?
-¿Crees qué lo que dijo Bulstrode es cierto?
Harry se incorporó con sus codos para poder ver bien a su mejor amiga. La furia brillaba en sus orbes esmeralda, pero Hermione no se sentía en lo absoluto intimidada, conocía al chico y realmente necesitaba su respuesta.
-Escúchame Hermione, no vuelvas a preguntar una estupidez así, ¿Me oíste?
La castaña no se movió ni un ápice, su cuerpo todavía se encontraba recostado en el suelo y su pelo revuelto en el césped. No había paz más absoluta que aquella, pero definitivamente aquel no era su día. Finalmente optó por cambiar su mirada desde su mejor amigo hacia las nubes de aquel hermoso día.
-Es una simple pregunta, sabes que no me importan sus ataques, pero este me ha hecho pensar que tal vez tenga razón y que nunca alguien me quiera.
-¡O vamos, no acabas de decir eso!- exclamó el chico enfadado- ¿Y tu familia, y tus amigos, y yo Hermione? ¿Somos nadie?
-¡No me refiero a eso Harry! Otro tipo de querer- aclaró la castaña bastante molesta.
-El tipo que tenga algo contigo va a ser el más afortunado que conozca, no te martirices por estupideces de una niñita sin tiempo que se dedica a meterse en vidas ajenas.
La chica de orbes miel asintió y como última respuesta se aferró al brazo del moreno.
-Mira la nube de allí, ¿No tiene forma de León?
Hermione rió ante la nube amorfa que señalaba su amigo y viendo que este la observaba con una sonrisa supo que solo quería cambiar el tema por su actividad favorita, observar nubes con él.
Como le hubiera gustado preguntarle a Harry si él, como chico la hubiera querido a ella, como chica.
Como le hubiera gustado preguntarle tantas cosas que nunca se animó a preguntar por miedo de perderlo. Porque aunque nunca se lo haya dicho, él, en ese momento fue la persona más importante que tuvo y a la que más quiso.
-¿Hermione?
Sacudió la cabeza alejando viejos recuerdos y miró directamente los ojos saltones de Luna.
-¿si?
-¿Dónde tienes la cabeza? ¿No te habrán inducidos los prunompiks, cierto?
Hermione se quedó mirando a Luna por varios segundos sin terminar de entender la pregunta.
-¿Eh?- preguntó finalmente, y se felicitó por su inteligente respuesta.
-Los prunompiks, son criaturas que tienen pequeños palitos milimétricos en las extremidades y cuando te pichan con eso despiden unas sustancias que…
-Ya, ya, ya, entiendo tu punto.
No, no lo entendía, pero no quería seguir discutiendo con Luna por criaturas inexistentes y cosas locas que solo se le ocurrían a ella.
-Bien, si prefieres seguir en la ignorancia…- la rubia se encogió de hombros y Hermione rodó los ojos- de cualquier forma te noto dispersa, ve con Ginny que tiene que guiarte al campus de abogacía. Luego te juntas con nosotros en la cafetería.
La castaña asintió tensa pero la rubia pasó desapercibida el pequeño detalle y se encaminó a sus clases.
La pelirroja que se había mantenido callada y pensativa, se acercó y con un movimiento de cabeza le indicó que la siguiera.
La extrañaba. La extrañaba a horrores.
Esa forma que tenía de hacerla reír, de levantarle el ánimo, de saber que ella estaría siempre que la necesitara, de saber que podía confiar en ella y contarle cosas que no se atrevía a si quiera insinuar con alguien.
Pero todo eso había quedado en el olvido, junto con todo aquello que representaba a Hermione Granger y quien fue antes. Solo quedaba un documento viejo y desgastado que certificaba que aquella de la foto era efectivamente ella. Porque aún reía cada vez que miraba la foto y se veía a si misma con grandes gafas y una sonrisa opacada por unos frenos enormes, pero su risa no llegaba a sus ojos, era una risa amarga, vacía, por que pese a todos sus defectos extrañaba a esa Hermione y a todo lo que incluía ello, como por ejemplo a Ginny.
Caminó en silencio el pequeño tramo y no tuvo tiempo de si quiera maravillarse ante la grandeza del lugar, con sus edificios espléndidos y sus jardines verdes y relucientes. Solo tenía ojos para ver a su antigua mejor amiga y lo que quedaba de ella.
Quiso darle las gracias y por otro lado disculparse por lo de la mañana, pero no encontró las palabras justas y finalmente, calló.
Ginny hizo una reverencia irónica y con gesto inescrutable disparó hacia un rumbo desconocido por la castaña.
Suspirando y con la cabeza en cualquier lado, avanzó hacia donde creía que debía ir.
Pensó que desde que había llegado nada le había resultado según lo planeado, y que se tendría que inclinar más por el objetivo y no ser a la vez tan pesimista. Tiempo al tiempo se dijo, y prometió que no volvería a Inglaterra sin lo que se había prometido a si misma, mientras mantuviera la cabeza fría, los objetivos claros y la boca cerrada todo iría bien.
Sintió el fuerte impacto de su cuerpo contra otro y se desestabilizó por completo. Con la vista clavada en el suelo no estaba mirando donde debería mirar y el saber que efectivamente había chocado contra alguien por culpa de su dispersión hizo que se sintiera terriblemente culpable.
-Lo siento, ¡Lo siento tanto! Es que estaba tan dist…- cuando finalmente terminó de levantar sus cosas del suelo –un pequeño bolso con un cuaderno gigante, una cartuchera y un par de resaltadores sueltos- se encontró con una penetrante mirada verde clavada en su rostro.
Harry tensó cada una de sus músculos. Sabía que al ir a ese campus estaba cometiendo una terrible error, lo sabía, pero también tenía la urgencia de saber que pasaba con Hermione, quería tener la seguridad de saber como y con quienes se relacionaba, por eso cuando Stacy le rogó que la acompañara hasta su clase de leyes no dudo ni un segundo en asentir con rapidez e ir a husmear los ánimos de la castaña. Claro que no contaba con que se la llevaría puesta, le tirara las cosas al suelo, y que encima todavía no hubiera encontrado a la chica con nadie.
Que patético era.
-Esto… no sucede nada, los accidentes pasan- trató de parecer amable para que Hermione no lo mandara a la mierda frente a todo el alumnado y casi se estremeció esperando un grito.
Al mirar los ojos de la chica creyó ver pasar una ráfaga de furia iluminando sus ojos miel, pero lo que a continuación pasó lo descolocó por completo.
-En serio, lo siento tanto Harry, ¿crees que puedas perdonarme?
El chico abrió la boca como pez salido del agua mientras la castaña le sonreía con lo que parecía ser un atisbo de culpa.
No entendía nada, absolutamente nada.
-Eh, cla-claro Hermione, no-no hay problema- balbuceó contrariado.
-Oh bueno… esto…- la chica comenzó a juguetear con su pulsera de mano y a Harry se le antojó sumamente encantador-…sabes que no conozco el lugar muy bien y quería saber si cuando termine la clase me podrías pasar a buscar para almorzar con los demás…
El corazón del moreno parecía recién terminado de correr una maratón de días.
El chico todavía en shock se remojó los labios hasta ese momento resecos y asintió lentamente, todavía no entendiendo del todo que rayos estaba pasando.
La chica sonrió y musitó un gracias que lo descolocó aún más.
-Hermione- la llamó antes de que se fuera.
-¿Si?- preguntó la chica.
-Ayer por la noche Seamus, un compañero, me compró la Ducati, y hasta que me traigan el automóvil que tengo encargado hace algunos meses voy a tener que ir caminando a todos lados, ¿te molestaría que vayamos caminando hasta la cafetería?
La chica asintió luego de unos segundos y no preguntó más nada. Sin saber que más hacer, el moreno, la saludó con un gesto de mano y al girarse pudo contemplar nuevamente esa sombra de odio en sus ojos miel, pero fue tan pasajero que pensó que tal vez se estaba volviendo paranoico, y su imaginación le estaba jugando una mala pasada.
Salió al exterior con un nido de pájaros picoteándole el cerebro.
Recapitulemos.
Por la mañana, temprano se había odiado por ir a tener que entregarle su motocicleta al idiota de Seamus, había llegado tarde a sus clases, Snape lo había ridiculizado –una vez más, para variar- sacándolo del aula por haberse quedado dormido y la pesadilla con piernas largas de Stacy había aparecido de la nada en el pasillo para pseudo-secuestrarlo y hablarle como cotorra durante más de una hora –que era el tiempo que quedaba de la clase que impartía el viejo de Snape-. Luego, estúpidamente había accedido a acompañar a Stacy al campus de abogacía solo para ver a Hermione, y después de chocarla y tirarle las cosas al suelo, la chica se había mostrado amable y por encima le había pedido que la acompañase a la cafetería.
Algún dios debía amarlo o algo por el estilo. O todavía no había despertado de alguna especie de sueño, tal vez se había golpeado con fuerza y había entrado en su propia utopía, quien sabe.
A lo lejos pudo distinguir la delgada figura de Hermione alejarse para entrar a lo que sería su primer clase y resopló pensando en lo débil que se convertía cada vez que hablaba con ella.
Ahora, o hace seis años, siempre era igual.
-¡Te juro que te voy a matar si no nos morimos antes!
Harry soltó una carcajada que retumbó en el pequeño y oscuro espacio haciendo que Hermione se encogiera aún más en su lugar. Como si tratara de hacerse una pequeña bolita y desaparecer.
-¡No es gracioso! ¡Solo a ti se te ocurre jugar a las escondidas en un bosque COMPLETAMENTE oscuro y encima meternos en esta cueva!
Harry reprimió otra risa y observo a una asustada castaña agazapada contra la pared.
-¡Vamos, pero que miedosa! No es para tanto… mira, si te sigues apoyando ahí con tanto empeño se te van a pegar las telas de arañas de la pared…
Hermione chilló con voz sumamente aguda y se abalanzó contra el cuello de Harry. El chico inmediatamente se tensó por la cercanía y torpemente apoyó sus brazos alrededor de la chica.
-Pe-pero que miedo-dosa que eres Hermione- balbuceó con dificultad y tragando en seco.
La chica levantó el rostro, separándose del cuello del chico para verlo mejor, y al notar su incomodidad sonrió maliciosamente.
-Claro…-comentó pensativa- había olvidado lo nervioso que te pones cuando alguna chica se te acerca.
Harry vio peligro al notar la maldad en los ojos de la chica y pensó que esta vez no se salvaría de su travesura sin alguna consecuencia –si, lo admitía, había llevado a Hermione hasta este lugar tan solo para asustarla un buen rato-.
Por primera vez desde hacía más de media hora –que era el tiempo que llevaban escondidos- deseó que Ron, Ginny o Neville los encontraran rápido.
Hermione le sujetó la cara y el chico se quedó inmóvil, podía sentir la respiración de la chica y su aliento golpeando contra sus labios. Un calor avasallante recorría cada poro de su piel y su corazón latía desbocado.
La castaña ya había cerrado los ojos y Harry no se atrevía a hacerlo. La imagen de su "amiga" era tan adorable que no se atrevía a perdérsela en lo absoluto.
Tan solo unos milímetros más y… Hermione rompió en carcajadas algo extrañas a las normales y se alejó del chico lentamente.
-¡En serio pensaste que te besaría! O por dios Harry estabas tan asustado…
El chico estaba de todos menos asustado y los carnosos y pequeños labios de la chica en ese momento le parecieron la comida perfecta.
-Eh-eh, si, ¡Estás loca Hermione!
La chica rió una vez más y el ojiverde pensó que realmente tener quince años y las hormonas a baño maría era definitivamente la cosa más difícil que había soportado hasta el momento. ¡Si hasta su risa le parecía tan "sexy"!
Harry sacudió su cabeza y con un suspiro se sentó en uno de los bancos del lugar, en 10 minutos tendría que ir a sus próxima clase y luego pasar a buscar a Hermione.
Esa chica algún día lo mataría. Si ya desde chica casi lo logra, ahora que estaba convertida en una especie de modelo australiana definitivamente iba a terminar con su vida, de un paro cardíaco o algo.
Todavía le quemaba la piel al recordar ese momento.
Resopló con hastío.
Era tan idiota de chico. ¿Por qué simplemente no le había estampado un beso y ya? Hubiera sido todo tan distinto… y definitivamente los otros besos castos que se habían dado en juegos como el de la botella no contaban. Él quería uno real, con nada de juegos extraños.
Aunque bueno, si tuviera la oportunidad de hacerlo una vez más, sin dudas no se negaría en lo absoluto.
Venga, eso es todo por hoy. Bueno me gustó bastante escribir las escenas de los recuerdos por que a mi parecer los recuerdos son las cosas más lindas que una puede tener –aunque no todos- y bueno creí necesario que se supiera como era todo.
Por un lado seguimos teniendo a una Hermione inentendible, cambiante y que a mi –personalmente- y mientas la escribo, me hace poner nerviosa xD y por el otro un Harry que se muestra bastante interesado en la chica.
Atención con los pequeños detalles, insisto en que los detalles son los más importantes en el fic.
Por último en el próximo capítulo tendremos la esperada conversación Harmony. O por los menos algo de interacción :D Por otro lado, el P. O. V Hermione fue a petición pero dudo mucho que lo vuelva a utilizar. Aunque sinceramente es mi personaje favorito creo que la historia va más por el lado de Harry.
Espero que se animen a dejarme un Review, por que en serio me inquieta que a medida que avanza van descendiendo la cantidad de comentarios pero aumentando los favoritos, o sea es horrible no tener una opinión, así pienso que los aburro u_u No les cuesta anda poner aunque sea un "me gusto" o un "no me gusto" para saber de que atenerme.
Un besazo para Aid4, The Darkness Princess, zoerica rocan, nafershita, adry bruja.
MUCHAS GRACIAS CHICAS! :D No tendrán que comer las pizzas de Ginny xD
Deja un Review si queres que Harry se meta con vos en un cueva, a la noche y jugando a las escondidas xD
