Summary: La guerra terminó. Todo comienza a ponerse en su lugar. Las vidas del trío más conocido por el mundo mágico comienzan a enderezarse; a excepción de uno: Hermione Granger. ¿Qué pasará cuando la persona menos imaginada se cruce en su destino? ¿Acaso ella decidirá ayudar a esa persona o dejar todo como está? Dramione. R: M.

Disclaimer: Si HP me perteneciera, Draco hubiera terminado en pareja con Hermione. (◕ω◕✿)


Parte IV: Charla informativa.

Harry, Ron y Hermione aparecieron a unos metros de la Madriguera, y juntos, caminaron hacia la entrada en silencio. Ellos sabían que Arthur Weasley y Kingsley Shacklebolt ya estarían esperándolos adentro. Harry mismo les había enviado un mensaje a través de su varita -lo que había sorprendido a Hermione, dado a que no cualquiera poseía esa conexión entre varitas; y mucho menos con el mismo Ministro de Magia- pidiendo la reunión en la sala de la Madriguera.

Harry detuvo su caminar a unos cuantos pasos de la entrada y se giró hacia Hermione, haciéndola detenerse un tanto sorprendida. Él la tomó por los hombros mirándola a los ojos.

"Hermione, recuerda lo que hablamos. Si todo está bien con respecto a Malfoy, tu-"

"Ya lo sé, Harry. Ya lo sé. Me alejaré del hurón." Mintió desviando la mirada del rostro de su mejor amigo a sus pies. Ella necesitaba sus respuestas, pero no podía mentirle a Harry si lo miraba a los ojos.

"Mírame a los ojos y prométemelo." Ella levantó la mirada y los ojos verdes brillantes de su mejor amigo la penetraron profundo.

Hermione tragó en seco. Merlín, ¿qué hacía ahora? Ella jamás había traicionado a Harry. Ella lo había apoyado hasta en los momentos más difíciles. Aún cuando todos le dieron la espalda en el Torneo de los Tres Magos, y hasta aún cuando el mismo Ron se fue durante el tiempo que buscaban Horrocruxes. Hermione siempre había permanecido a su lado, fiel y leal a su amistad.

Pero por una vez, Hermione necesitaba ser egoísta y hacer algo que ella quisiera. No es que antes hubiera hecho algo obligadamente. Siempre eligió seguir a sus dos mejores amigos, y por más problemas en los que se metieran, ella siempre los elegiría. Pero Hermione deseaba hacer algo sin tener que prometerle nada a nadie, sin depender de nadie. Por una vez, ella quería cumplir con sus propios deseos, y no con sus deberes.

Sin embargo, tenía en frente a su mejor amigo, su hermano-del-corazón, que la miraba con ojos suplicantes, esperando respuesta. Hermione desvió sus ojos a su otro mejor amigo, y se encontró con la misma suplica y preocupación en su mirada. ¿Qué hacía ahora? ¿Cómo se suponía que iba a mentirles si la miraban de esa forma?

Hermione suspiró volviendo su mirada a los ojos de Harry Potter, el único que siempre había comprendido cada uno de sus problemas, cada uno de sus sentimientos, cada una de sus lágrimas. El único que hasta compartía una cierta conexión con el mundo muggle al igual que ella… y allí Hermione encontró su salida.

Ella metió sus manos dentro de los bolsillos de su chaquetón, y mientras miraba a los ojos de su mejor amigo, cruzó los dedos. "Lo prometo, Harry."

Muy maduro, Hermione, pensó ella. ¿Pero qué otra cosa le quedaba por hacer? Ni siquiera ella entendía de dónde había sacado esa repentina facilidad para mentir. Y no lo hacía a cualquiera. Sino a sus dos mejores amigos. Genial.

Harry la miró por unos instantes antes de decidir que la respuesta de su mejor amiga era lo suficientemente convincente, sin apartar por nada del mundo sus ojos de los de ella. No dudaba de ella. Por supuesto que no. Solo sentía que tenía que buscar la sinceridad en sus ojos. Y si Harry le hubiera sostenido la mirada unos segundos más, Hermione hubiera deshecho su deshonestidad.

En ese momento, ella sintió que luego se arrepentiría de haberle mentido, y no solo a él, sino también a Ron. Pero ya era tarde. Hermione ya se había decidido por una vez ser egoísta. Aún así, haría lo posible para que su decisión no perjudicara a nadie más que a ella misma, en el peor de los casos.

Tres minutos más tarde, el trío de oro se encontraba sentado en la larga mesa que compartían la familia Weasley y algunos que aún se refugiaban en la Madriguera, como Neville Longbottom, Luna Lovegood y su padre, Andrómeda Tonks, y hasta el mismo Harry Potter. El Sr. y Sra. Weasley junto a Kingsley Shacklebolt se encontraban sentados enfrente de los tres hechiceros que los habían salvado de un futuro lleno de oscuridad y muertes, más de las que hasta el momento hubo.

El actual Ministro de Magia fue quien rompió con el silencio en el que se encontraban las seis personas sentadas en la mesa.

"Debo admitir que tu llamado me preocupó, Harry." Admitió Kingsley colocando ambas manos sobre la mesa y entrelazando sus dedos, su mirada paseándose entre Harry, Ron y Hermione. "Y dada a la expresión en sus rostros, debo suponer que algo malo ha ocurrido," Debajo del tono de adulto con el que se dirigía a ellos, se notaba su preocupación. "¿O me equivoco?" Aclaró cuando se encontró con el ceño ligeramente fruncido de Hermione.

Ella fue la primera en negar con la cabeza, pero fue Harry quien habló.

"Es nada malo, Kingsley." Harry lo tuteaba con bastante comodidad. Siempre y cuando Aurores u otros magos del ministerio no estuvieran presentes. "O al menos, eso espero…" Dijo desviando la mirada a Hermione. Ella respiró profundo cuando todas las miradas siguieron la de Harry.

"¿Está todo bien, Hermione?"

La susodicha asintió. "Sólo tengo una pregunta que hacerte, Kingsley." El tuteo no era solo entre él y Harry. Por más autoridad que poseyera, para todos los que alguna vez formaron la Orden y lo conocían, Kingsley seguía siendo Kingsley.

Él asintió poniendo toda su atención en la joven bruja por la que siempre había sentido un gran afecto, más luego de todo lo ocurrido con sus padres. El mismo Kingsley en persona había intentado deshacer el hechizo de memoria. Pero lamentablemente había fracasado. En ese momento, Kingsley prometió que cuidaría y ayudaría a Hermione en todo lo que pudiera.

Hermione lo miró un tanto dudosa. "¿Qué… qué fue lo que sucedió con los Malfoy?" Aún sin apartar la mirada de los ojos de Kingsley, a ella no se le pasó por alto notar la automática tensión los hombros de Arthur Weasley y los ojos de Molly Weasley abrirse con sorpresa.

Kingsley seguía mirando a los ojos de Hermione, luego respiró profundo bajando la mirada a sus manos. "¿Qué es lo que quieren saber sobre ellos?"

"Todo." Fue Ron quien contestó. Él quería que todo terminara ya de una vez. Quería que Hermione obtuviera su tan ansiada respuesta, aunque él no tuviera certeza alguna de que la respuesta fuera la que tanto él quería. Solo deseaba que el maldito hurón se encontrara a salvo, así Hermione terminaría con su locura de querer 'ayudarlo' y no se metiera en ninguna clase de problema.

Hermione se sorprendió ante el tono seguro y demandante de Ron, al igual que Harry. Muy pocas veces veían a Ron hablar o actuar de esa forma.

El suspiro de Arthur atrajo la atención de todos. "¿Para qué necesitan esa información, niños?" Hermione sonrió internamente. Para Arthur y Molly Weasley, ellos siempre serían sus 'niños', sin importar la edad que tuvieran.

Pero su alegría quedó allí, bien en su interior, al ver los rostros preocupados de los tres adultos sentados enfrente.

Esta vez, Harry fue quien contestó. "Respondan a la pregunta de Hermione, y luego responderemos esa."

Desde la guerra, Harry había adquirido una confianza en su hablar y moverse, que hasta Hermione se sentía un tanto atraída hacia él. Ella lo conocía más que nadie, y siempre había pensado que Harry era atractivo. Claro que, su amor por él era como el de un hermano, y nunca podría verlo de otra forma. Pero ella no era ciega, y tenía que admitir que Harry Potter era atractivo. Y se sentía orgullosa de él. Hermione reprimió una sonrisa volviendo su mirada a Kingsley, quien suspiró sintiéndose derrotado y listo para hablar.

"¿Recuerdas, hace un tiempo ya, cuando fuiste al ministerio y permití que atestiguaras a favor de Narcissa Malfoy?" Harry asintió cuando Kingsley levantó la mirada en su dirección. "El consejo deliberó acerca de colocar o no a Narcissa en una celda de Azkaban." El trío de oro asintió indicándole a Kingsley que continuara. "Tu declaración sobre ella, Harry, sumó muchos puntos a su favor. Pero era inevitable omitir el hecho de que Narcissa había sido una mortífaga por muchos años, e inclusive se había casado con uno muy cercano a Voldemort. Después de mucho debatir, llegaron a un veredicto final. A Narcissa Malfoy se le permitió no ingresar a Azkaban, pero a cambio, ella tenía que entregar su varita y…" Kingsley se detuvo un tanto incómodo y perturbado.

En ese momento, Molly se levantó con su cabeza gacha y se dirigió a la cocina. Arthur cerró los ojos igual de incómodo y perturbado que Kingsley. Harry, Hermione y Ron no entendían qué ocurría.

"¿Y…?" Terminó por presionar Harry, luego de unos minutos de silencio, para que Kingsley continuara hablando.

"Y su magia, niños." Fue Molly quien respondió desde la entrada de la cocina, mirándolos con ojos llorosos. "A Narcissa Malfoy se le fue quitada su magia." Dijo antes de volverse hacia la cocina secándose sus lágrimas que habían comenzado a escapársele.

Ron jadeó mientras que Harry y Hermione miraban con expresiones de desconcierto.

"¿Es eso posible?" Hermione juntó sus manos sobre la mesa, mirando fijamente a Kingsley. Él asintió dirigiendo su mirada a ella.

"Es algo complicado de realizar, pero posible."

"Pero… ¿Y ella renunció?" El tono en la voz de Ron dejaba en claro que él entendía a la perfección de lo que estaban hablando.

"¿Uno puede renunciar?" Preguntó Hermione.

"Hermione, para que el proceso de extracción de magia se concrete, el mismo mago debe desear, debe querer no poseer más magia." Le explicó calmadamente Arthur. Él suspiró ante el fruncimiento de ceño de Hermione, y notó que Harry también estaba algo perdido. "Harry, Hermione. ¿Acaso alguno de ustedes desea no poseer más magia?" Ambos negaron rápidamente. "¿Por qué no?"

"Porque amo la magia." Respondió sincera y claramente Harry.

"Porque no cambiaría quien soy." Respondió Hermione. Y allí ella lo entendió.

"Exacto. Ninguno de nosotros jamás desearía no tener magia, porque simplemente es parte de quienes somos como magos. Renunciar a ella, es como renunciar a una parte importante de nuestro ser, de nuestra identidad."

"La obligaron," Murmuró Hermione conteniendo las lágrimas. Los ojos de Arthur expresaban la misma pena que ella comenzó a sentir hacia Narcissa Malfoy.

"¿La obligaron?" Preguntó Harry aún más sorprendido. Kingsley asintió.

"Las únicas opciones que se le dieron fueron: renunciar a su magia y ser libre; o pasar veinte años en Azkaban."

"¡¿Veinte años!?" Protestó Harry. Él no entendía por qué, pero siempre tuvo ese presentimiento de que Narcissa no era una mala persona. Ella simplemente protegía a los suyos. Y luego de haber hecho lo que hizo con Harry en el bosque, él tenía en claro que esos 'suyos' para Narcissa no eran más que su esposo y su único hijo, su familia. Y si tenía que permanecer o volverse en contra del mago más oscuro de todos los tiempos, ella se adaptaría a la situación que le convendría. No fue graduada de la casa de Slytherin por nada, ¿no es así?

Kingsley volvió a asentir. "Créeme, yo también pensé que era injusto. Pero esas fueron las opciones." El actual ministro de magia tomó un profundo respiro antes de continuar. "Narcissa Malfoy sabía que una vez dentro de Azkaban, no habrían posibilidades de volver a ver a su hijo. Ella sería llevada, al igual que Lucius Malfoy, al área restringida de visitas y cualquier contacto con el afuera estaría prohibido… por veinte largos años." Hermione sintió un escalofrío recorrerle la espalda. "Pero cual fuera la opción que ella eligiera, se le concedería un deseo." Kingsley volvió a detenerse, pero esta vez miró a Arthur en busca de apoyo.

"Niños, deben comprender que para una madre, y un padre también, es demasiado difícil siquiera pensar estar lejos de su hijo, aún más por veinte años. Sin saber nada de él, ni de cómo está, ni de si necesita algo… Absolutamente nada." El trío asintió comprendiendo el sentimiento, aunque por no ser padres, aún no lo comprendían del todo. Pero podían hacerse una idea. Sobretodo, si de familia se trataba.

"Narcissa tomó su decisión en el momento, y también expresó lo que quería por su deseo." El trío volvió la atención a Kingsley. "Ella deseó que las recuerdos de su hijo fueran modificados." Las bocas de los tres jóvenes magos se abrieron por el asombro sobre la información que se les había sido revelada. "Al principio estábamos sorprendidos por su petición. Pero luego ella explicó lo que en realidad quería."

"Estaba bien en claro que el consejo quería quitarle su magia de una forma u otra como castigo. Y la extracción de magia sólo se realiza, como ya lo explicaron, si un mismo mago renuncia a ella." Dijo Molly saliendo de la cocina con una bandeja llena de sus tan queridos y exquisitos pasteles de chocolate. Todos se sirvieron uno cuando la bandeja fue puesta sobre en la mesa, al mismo tiempo que seis tazas aparecieron en frente de cada uno de los presentes. "Narcissa nunca fue una mala madre, y estoy segura que esos malditos idio-…" El trío intentó reprimir una sonrisa cuando la Sra. Weasley notó su propio estallido de enojo y logró controlarse antes de que los insultos abandonaran su boca. "…que esos miembros del consejo sabían que entre su propia magia y su hijo, una mujer siempre elegiría a su hijo."

Arthur asintió concordando con su mujer mientras la miraba con amor y acariciaba su espalda con intención de calmarla.

"Déjenme ver si entendí," Pidió Harry acomodándose derecho en su silla. "Narcissa Malfoy entonces sí eligió renunciar a su magia." Los tres adultos asintieron. "¿Qué tienen que ver los recuerdos de Draco Malfoy en todo esto? Si no me equivoco, dijiste que ella misma pidió como deseo que modificaran la memoria de su hijo."

"Harry, Draco estuvo presente en el juicio de su madre." Respondió Arthur, y esta vez Hermione fue la primera en comprender toda la historia.

Narcissa Malfoy había tomado la decisión de renunciar a su magia a cambio de su libertad, para así poder quedarse cerca de su hijo. Como madre, ella nunca podría estar lejos de Draco por tanto tiempo. Pero Draco Malfoy seguramente entendía lo que renunciar a la magia significaba. Muggle. Su madre se convertiría en una persona no-mágica. Una muggle. Y Narcissa sabía que su hijo sufriría con su decisión.

La vista de Hermione se nubló por las lágrimas. A pesar de todo lo que había pasado en la Mansión Malfoy, Hermione nunca sintió rencor hacia ellos. Y mucho menos hacia Narcissa. Sí, pudieron haber detenido a Bellatrix de su tortura hacia ella. Pero Hermione entendía que a veces el miedo hacía a las personas perderse y olvidarse de sus propios valores. El miedo hacía que las personas realizaran sacrificios. Y sin duda, Narcissa había elegido proteger a su familia. Hermione había elegido proteger a la suya cuando modificó las memorias de sus padres. Eso inevitablemente las unía.

Kingsley, al encontrarse sentado al frente de Hermione, estiró su mano tomando las juntas de Hermione sobre la mesa, notando también las lágrimas que se deslizaban por las mejillas de la joven. Él sabía que ella comprendía el dolor de Narcissa más que nadie.

"Él se negó, ¿no es cierto?" Preguntó Ron, un tanto conmovido con la historia. Por supuesto que siempre odiaría a Draco Malfoy. Pero tenía que admitir que por nada en el mundo le hubiera gustado estar en su posición.

Su padre asintió en contestación. "Tuvieron que detenerlo varios Aurores para que dejara de protestar mientras Narcissa explicaba su deseo…"

Harry suspiró antes de tomar un sorbo del té en su taza, sintiéndose igual que Ron.

"Ella no solo quería que ese momento del juicio fuera modificado," Continuó Kingsley apartando su mirada de Hermione, pero no su mano. "Narcissa quería que toda, completamente toda su memoria fuera reemplazada." Esta vez, Harry no pudo reprimir el escalofrío que le subió por la espalda. Miró a Ron y se dio cuenta de que él había sentido lo mismo. "Con ello, su marca tenebrosa y todos los recuerdos de que alguna vez Draco fue parte de los mortífagos serían borrados, y por lo tanto, cualquier juicio en su contra sería descartado."

"A Draco se le implantaron nuevas memorias, pero todas a elección de Narcissa." Aclaró Arthur antes de morder su pastel de chocolate.

"Y eso quiere decir que…" Harry necesitaba que les confirmaran todo lo que ellos ya sabían antes de explicarles el por qué del interrogatorio.

"Narcissa pidió que memorias de una persona muggle se le implantaran. Draco Malfoy ya no existe, niños."

El trío de oro lo comprendió todo. Draco Stevens era ciertamente Draco Malfoy. Solo su memoria había sido modificada. Los tres jóvenes magos se miraron entre sí confirmando que habían comprendido toda la situación.

"Pero, ¿y su magia? Él no renunció a ella como Narcissa, ¿o sí?" Al parecer Ron se sentía bastante curioso con toda la historia. Aunque Hermione sabía por qué preguntaba.

Los dos adultos miraron a Kingsley esperando también respuesta.

"No. Solo fue resguardada en lo profundo de su mente. Esa fue una petición exclusiva de Narcissa." Aclaró el ministro. "Tanto ella como Draco fueron llevados al mundo muggle. Pero Draco no está con Narcissa."

"¿Qué quieres decir con eso?" La pregunta de Molly más la mirada con el ceño fruncido de Arthur dejaron en claro que ellos no conocían la historia completa.

"Narcissa pidió que los recuerdos de ella y su esposo fueran también modificados de la memoria de Draco." Molly soltó un pequeño gemido, llevando ambas manos a su boca y sus ojos se llenaron de lágrimas. Arthur volvió a colocar su mano sobre la espalda de su esposa mientras sacudía la cabeza en signo de pena. "Hoy en día, Draco vive como cualquier otro muggle… con familia y amistades muggle. No posee ningún recuerdo de este mundo."

La mayoría de las preguntas de Hermione estaban siendo respondidas en ese momento. Pero había una en especial que necesitaba saber…

"Fue la profesora Mcgonagall quien hizo el hechizo, ¿no es así?" Preguntó Hermione mirando a Kingsley. Él frunció ligeramente el ceño sonriendo un poco. Hermione era demasiado inteligente y observadora para su edad.

"¿Cómo sabes eso, Hermione?"

Ella se encogió levemente de hombros bajando la mirada sin sonreír. "Aprendí de la mejor."

Todos se quedaron en silencio comprendiendo a lo que Hermione se refería. Sabían que la profesora Mcgonagall siempre había sentido afecto hacia ella desde niña, y siempre la había ayudado y enseñado como a uno de sus alumnos favoritos. Nadie se sorprendía de que Hermione fuera tan buena en hechizos cuando la misma Minerva Mcgonagall era su tutora.

Ron fue el valiente que rompió con el silencio que se había adueñado de todos luego de las palabras de Hermione. Él colocó su mano sobre el hombro de ella. "Creo que ya debemos explicarles todo." Dijo mirándola con cariño. Hermione asintió.

"¿Explicarnos qué, Ron?" Preguntó Molly pasando su mirada de su hijo a la joven que la mujer había adoptado como otra hija.

"Hace unos días nos encontramos con Draco en el bar cerca de donde Hermione vive." Explicó Harry. Los tres adultos observaban a cada miembro del trío fijamente. "Por supuesto, él no nos reconoció a mí o a Ron. Pero sí a Hermione…"

"¿Qué?" Kingsley se veía bastante sorprendido. "Eso es imposi-…"

"Al día siguiente volví a verlo," Lo interrumpió Hermione. "Y cuando nos dimos la mano, su magia se liberó y quebró varios vasos de vidrio. Él trabaja en ese bar."

Kingsley la miraba como si estuviera viendo un fantasma. A Molly también se la notaba algo sorprendida, pero no al punto de saltar de su silla por los nervios como Kingsley se encontraba.

Arthur sonrió juguetonamente alzando una ceja. "Así que… ¿se dieron la mano?" Molly golpeó a su esposo en la cabeza mientras Harry y Ron reían abiertamente. Hermione sintió sus mejillas calentarse como nunca antes.

No había duda de quién los mellizos Weasley habían heredado sus dotes para las bromas.

"Hermione," Kingsley la llamó. Ella levantó la vista hacia el hombre. "¿Draco te reconoció por completo?"

Ella negó con la cabeza. "Solo siente que me conoce de algún lado. Él no sabía mi nombre… Pero cuando se lo dije, fue cuando su magia se desató."

Kingsley se echó hacia atrás en su silla, procesando la información en su mente. Y a pesar de la broma, se notaba cierta preocupación en el rostro de Arthur.

"¿Algo está mal?" Preguntó Harry al notar la tensión en los dos adultos.

Kingsley suspiró antes de mirar a los tres jóvenes hechiceros que tenía enfrente y se puso en pie. "Por ahora, no puedo darles más información." La repentina seriedad en su voz dejó a los presentes algo desorientados. Ese tono sólo lo usaba cuando se encontraba en su trabajo en el ministerio. ¿Acaso eso quería decir que sí había algo mal?

Hermione, Ron y Harry se miraron entre ellos y luego asintieron, sabiendo que Kingsley ya no hablaría más del tema.

"Kingsley, yo entiendo que ya no puedas decir nada al respecto. Solo te pido que como amigo, respondas a una sola pregunta más," Molly se puso en pie y se dirigió al actual Ministro de Magia. Él asintió. "¿Draco está… está él seguro donde se encuentra?"

La pregunta sorprendió hasta al mismo Arthur. Pero era comprensible. Por sobre todas las cosas, Molly Weasley tenía una sensibilidad maternal que hacía que todos la quisieran. A pesar de que ella admitía tener cierto resentimiento hacia los Malfoy por haber elegido el lado oscuro durante la guerra, Molly también era lo suficientemente mujer como para comprender el dolor y preocupación de una madre por sus hijos.

Hermione sonrió para sus adentros. No solo por que la pregunta de Molly, desde el comienzo de la conversación, era por la que se habían reunido; sino también por el indiscutible amor maternal de la Sra. Weasley.

Kingsley asintió en contestación. "Lo está." Y sin decir nada más, se despidió de los presentes y se dirigió hacia la puerta de salida de la madriguera.

Hermione supo en ese momento que algo definitivamente andaba mal.


Holó, people!

Lamento la tardanza, pero comencé a trabajar, así que ando medio corta de tiempo para pasar los capítulos de mi cuaderno a la pc. :C

También sé que este cap está bastante corto a lo que quería en realidad, y quise agregarle más. Pero lo que viene, definitivamente no quiero cortarlo, así que elegí hacer este algo-medio-corto. ;D

Y sí. Esto quiere decir que a partir de ahora, los caps serán más largos. ¡Yeeeeiiihh!^^

Bueno, desde ya, MUCHÍSIMAS GRACIAS A LAS QUE ME LEEN.

Love ya' all.

Peace. Out.

Ally C-B.