"Según la naturaleza de un súcubo, estas nacen con su pareja predestinada, la cual tiene que ser un humano; ya que ellas deben tomar la energía vital que solo los humanos poseen, en este caso su pareja de la cual obtienen su energía por medio del acto sexual, bebiendo sus fluidos, tomando de su sangre o por medio del beso (Aunque de esta última no se obtiene mucho). Y solo pueden obtener eso de su pareja, ya que este nace con la capacidad de soportar a una de ellas…"
La historia es completamente mía, los personajes no.
Parejas: principalmente Naruhina
Secundarias: Sasusaku, SaIno, ShikaTema…
Universo: Alterno
Capitulo 4: "Peligro inminente"
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Naruto arreglaba sus cosas al igual que Sasuke, cuando terminó, salió y se encontró con su amigo cargando una maleta y a lado de él Sakura. Hinata esperaba en el auto.
Cuando bajó, Naruto entró a la camioneta y de inmediato Hinata le recibió con un apasionado beso. Naruto la aferró de la cintura y sintió la lengua de ella chocar con la suya.
La camioneta arrancó y tras ellos les seguía el auto de Sakura.
Naruto se sorprendió cuando entraron al bosque y mas tarde, se encontraban frente a una gran mansión. Las puertas se abrieron haciendo pasar la camioneta de ella y le auto de Sakura.
––Tu… ¿vives aquí? ––preguntó Naruto perplejo.
––Si ¿te gusta?
––Es enorme… nunca había visto una casa tan grande.
Hinata sonrió y miró su perfil, ahora el chico sería todo suyo. Podría disfrutar de él cuando quisiera.
En la entrada, el mayordomo Asuma los esperaba, se inclinó ante ellos.
––Bienvenida mi señora…
––Asuma, lleva las cosas de Naruto a su habitación.
Este se inclinó nuevamente ––Como usted desee.
Naruto se quedó viendo al mayordomo ––Disculpe, no tiene que…
Hinata le detuvo ––Déjalo hacer su trabajo Naruto, vamos.
Entraron a la enorme sala seguidos de Sakura y Sasuke.
Hinata se dirigió a Naruto ––Espera aquí un momento, terminaré unos asuntos con Sakura.
Naruto asintió y Sasuke se sentó a su lado.
Hinata llamó a la sirvienta y le ordenó que les diera algo de tomar. Después se retiró con Sakura al despacho. Una vez solos, Sasuke se levantó y caminó hacia un enorme cuadro de pintura que se encontraba en la misma sala. Era una mujer muy hermosa, muy parecida a Hinata. Llevaba un vestido de la época Victoriana y tenía un rostro pasivo.
Esa pintura llamaba mucho su atención, puesto que su familia se especializaba en cazar tesoros y reliquias muy antiguas, por lo que inevitablemente a él le gustaban mucho las antigüedades.
––Esta pintura debe tener más de 200 años… es increíble.
Naruto parpadeó y se levantó para ponerse a su lado y mirar la pintura ––Debe ser la madre de Hinata, porque es algo parecida pero estoy seguro que no es ella.
––Así parece ser… ¿Cuántos años crees que tengan ellas?
Naruto se encogió de hombros ––No lo sé… pero no es algo que me quite el sueño, Hinata es una mujer hermosa y aparenta la misma edad que yo.
Sasuke miró al otro lado y arriba de la chimenea se encontraba otro cuadro, en él estaba la misma mujer, pero acompañada de un hombre.
La sirvienta entró y dejó dos vasos de cristal con jugo. Naruto tomó una y le agradeció con una sonrisa. Esta se sonrojó y se retiró rápidamente del lugar.
Sasuke regresó a su asiento y tomó el otro vaso.
––Naruto… ––este le miró ––Sé que eres un tipo muy educado y agradecido pero… será mejor que te evites malos entendidos con tu chica, y evita sonreírle a otra mujer que no sea ella.
Naruto le miró confundido ––No entiendo.
––Sakura me ha dicho que una súcubo puede llegar a ser extremadamente celosa y territorial con su macho, en pocas palabras es peligrosa.
Naruto abrió los ojos, ahora que lo recordaba… cuando lo encontró con Sara, esta se había portado algo agresiva, pero por alguna razón ese detalle ni siquiera le había importado en esos momentos.
––Puede que tengas razón… pero no puedo evitar ser agradecido, además no estoy acostumbrado a este tipo de vida.
––Pues te acostumbrarás.
Naruto se levantó al instante al escuchar a Hinata. Esta le miró y luego se dirigió a Sakura.
––Que tengas un buen viaje… hermana.
Ambas se abrazaron y se separaron.
––Créeme, así será. Te enviaré los documentos faltantes por correo electrónico.
Hinata asintió ––Naruto… despídete de tu amigo.
Naruto miró a Sasuke
––Teme… espero que nos veamos pronto
––Hmp… lo mismo digo dobe.
Ambos se dieron un abrazo y luego Sasuke caminó tras Sakura.
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Naruto caminaba tras Hinata, no podía evitar mirarle el trasero, pues se contoneaba cada paso que daba al igual que su largo cabello. Además de que esos jeans ajustados de cuero negro le marcaban muy bien sus piernas y nalgas. Se detuvo abruptamente cuando ella lo hizo. Ella le miró sonriente.
––Esta será tu habitación ––le dijo señalando una enorme puerta, luego señaló otra un poco más adelante––. Esa es la mía, cuando necesites algo solo búscame allá.
Naruto asintió y Hinata le hizo pasar a la que sería su habitación.
––Es… es enorme… mucho más grande que el cuarto en donde el teme y yo vivíamos.
––Siéntete cómodo de usarla… le cama es enorme así que… ––Hinata caminó lentamente a él ––podemos estrenarla ahora.
Naruto llevó sus manos a su cintura. Sostener su esbelta cintura le excitaba. Vio como ella le rodeaba con sus brazos y en milésimas de segundos se encontraban sobre la cama. Se besaban con urgencia hasta que ella se separó y se desnudó completamente frente a él. Este comenzó a respirar agitadamente. Su cuerpo era el de una diosa y solo quería tocarla. Se levantó sin dejar de mirarla y al igual que ella, se quitó la ropa hasta quedar completamente desnudo. Miró como ella se pasaba la lengua por sus labios y lo empujaba lentamente hasta quedar sentado en la cama, ella se sentó sobre él de manera que quedaba frente a su rostro, ella atacó sus labios sin piedad, mordió de ellos y gimió cuando Naruto le apretó las nalgas y simuló un envestida.
Ella se separó y lo obligó a recostarse en la cama, se posicionó sobre él y comenzó a dejar un reguero de besos por todo su abdomen, este se contraía, cada vez ella bajaba más y más. Naruto sabía hacia donde iba… iba a alimentarse, pues llevaban una semana sin hacerlo y lo que había pasado esa mañana con Sara y los besos que se habían dado como consecuencia y sin poder llegar a más, debía aceptar que se había frustrado, pues tuvo que controlar su excitación.
Él ya estaba duro y bien levantado. Hinata sonrió mientras le miraba y Naruto a ella, entonces pudo ver sus ojos rasgados y rojos. Este solo pudo llevar su cabeza atrás en el momento en que sintió su boca húmeda succionar de él. Enterró las manos en las sábanas hasta que terminó vertiéndose dentro de su boca…
Miró como ella echaba la cabeza hacia atrás y lo tragaba completamente, ella se llevó una mano a su garganta y la bajó lentamente a sus pechos. Él solo podía admirarla mientras disfrutaba de su esencia, ella abrió los ojos y le sonrió. Se inclinó nuevamente para atacar sus labios, este la recibió gustoso. Y se aferró a ella mientras le presionaba las nalgas para pegarla más e él. Haciendo uso de su fuerza, logró posicionarse sobre ella, esta le miró con una sonrisa.
––Vamos… házmelo…
Naruto atacó de in mediato sus pechos, succionó de ellos y los mordió. Ella solo gemía mientras le revolvía los cabellos. Él no podía más y se posicionó sobre ella, fue entrando lentamente hasta que pronto comenzó a embestirla.
––Ah! Si! Asi! Muévete más!
Naruto obedecía todo lo que ella le decía y pronto ambos llegaron a la cima. Cayeron desnudos en la cama. Luego ella le miró.
––Vamos, tengamos otro encuentro en la bañera.
Naruto sonrió y ambos se dirigieron al gran baño que le correspondía a la habitación de Naruto.
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Habían tomado un Jet privado que los llevaría directo a Inglaterra. Él estaba nervioso, y ella lo sabía.
––Dime Sasuke… ––Este la miró ––¿Extrañas a la familia que has dejado?
––¿cómo sabes…? Olvídalo…
––Me gusta que entiendas las cosas rápidamente.
––Entonces debes saber que no siento nada al alejarme de ellos.
Ella asintió ––entonces… ¿porqué el nerviosismo?
––Es mi primera vez fuera de Japón…
––entiendo…
––Y también el Jet…
Ella le sonrió ––Tengamos sexo para que se te olvide ese detalle.
Sasuke la miró sorprendido, carraspeó y se movió incómodo. En cambio ella, se levantó e hizo lo mismo con él… lo arrastró al baño y cerró la puerta, el baño era pequeño, pero eso no importaba cuando ella ya estaba atacando sus labios con mucha intensidad, él solo podía responderle mientras ella le desabrochaba el pantalón, para después bajárselos junto con sus bóxers, ella se separó de él para bajarse el cierre de su vestido y dejarlo caer, retiró su ropa interior y entonces, fue Sasuke quién la acercó a él para besar su cuello mientras le sostenía un pecho y lo estimulaba con su dedo. Al instante ella se hincó en el suelo para quedar frente a su amigo ya erguido, sonrió y lo tomó entre sus dedo. Sasuke se pegó a la pared lo más que pudo y enseguida apretó los dientes al sentir su boca envolver su pene.
Jugaba con él con su lengua hasta que él no aguantó más y rato después se liberó en su boca. Sakura lo tragó todo y lo miró con los ojos rojos. Sasuke se retiró la playera y la miró hacia abajo. Ella se acercó y comenzó a besar su vientre bajo, para ir subiendo lentamente. Él respiraba agitadamente mientras esperaba a que llegara a su boca, ella así lo hizo, ambos se besaron y Sakura comenzó a restregarse sobre él.
Sasuke ya no pudo más y la tomó de la cintura para elevarla y cargarla. Ella se enredó en su cintura y con una gran sincronización, este la penetró sin problemas. Empujaba de ella sin contenciones y ella lo disfrutaba. Pronto este aumentó las embestidas y ambos llegaron al límite. Se quedaron así un rato.
Ella le miró a los ojos y así se quedaron un tiempo, ninguno decía nada. Así era mejor.
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En un bosque lejano, en el interior de un castillo antiguo rodeado de una muralla que simulaba una fortaleza. Se encontraban sentados en una enorme mesa, llena de comida y velas, 13 personas, entre ellos el líder, un hombre que se encontraba sentado en el fondo de la mesa y cubierta por las sombras de la oscuridad.
Uno de ellos, una mujer, habló ––Estamos preparados… solo debe dar la orden Conde.
––Jo, jo, jo, jo….. no, debemos esperar u poco más para tomar acciones, primero debemos despertar a los Akumas ––El conde miró a unos de ellos ––Tiki ¿Cómo van los preparativos?
––Nos llevará por lo menos un año más.
––Bien… hemos esperado durante cientos de años… un año más no es nada.
––Brindemos entonces ––dijo otro de ellos.
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"Porque los Ákumas tenían un creador que tenía como objetivo eliminar a la raza más débil… los humanos…"
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Tres meses después de haberse ido a vivir con Hinata, Naruto se estaba adaptando a su nuevo modo de vida. Hinata le había estado enseñando la historia sobre las Súcubos y con ello algo sobre los ákumas y como ellas existían para eliminarlos y proteger a la raza humana. También le habló sobre como él como su pareja era vital para ese objetivo, no sólo para que ella se alimentara de su energía vital, sino también porque él le daría a la hija que necesitaba para que continuara con su legado.
Naruto la había escuchado atentamente mientras él mismo trataba de asimilar todo de golpe. Inexplicablemente, no se sentía asustado o nervioso.
Durante ese tiempo él había retomado su semestre en la Universidad. Se sentía cohibido cada vez que llegaba a la Universidad, pues, Hinata siempre lo enviaba en una camioneta de lujo que además era manejada por un chofer. Todos le miraban y algunos comenzaban a rumorar, pues los que lo conocían veían que siempre llegaba a pie, y sabían de su situación económica. Se preguntaban cómo es que ahora llegaba en una camioneta de lujo y con ropas de marca, aunado a eso, se veía diferente, tanto que las chicas le miraban y sonreían tratando de coquetearle, pero él sabía que no debía jugar con fuego y que no le importaba ninguna otra que su mujer. Cada que una trataba de acercarse, este se las ingeniaba para escabullirse.
––Me has sorprendido de verdad ––le dijo Sai.
––Tengo a alguien que me está apoyando bastante
––¿Qué me dices de Sasuke? ––preguntó.
––A veces hablamos por teléfono… pero sé que se está esforzando.
––Ya lo creo que sí.
Sai era en esos momentos, el único amigo que tenía en la Universidad, aunque él estaba en la facultad de Arte, aún así se reunían para almorzar y hablar. Aunque eran amigos, Naruto no le había hablado sobre Hinata y lo que era. Como ella le había dicho, era mejor no involucrar a nadie.
A parte de asistir a clases, recibía clases de etiqueta y orientación en asuntos legales de los negocios de Hinata. También recibía entrenamiento de tácticas de peleas, uso de armas, entre otros. Pero no se quejaba, se esforzaba al máximo para poder estar al nivel de ella. Su optimismo y positivismo le ayudaba mucho. Él era Naruto Uzumaki.
Mientras desayunaban una mañana en esa mesa enorme, Naruto la miró enfrascada en unos papeles, negó con una sonrisa. Se inclinó hacia ella y le arrebató las hojas, las paso al otro extremo ante la atenta mirada de ella.
––¿Qué haces Naruto? ––preguntó ella.
––Estamos desayunando, tomate unos minutos para esto, no me gusta desayunar solo ––le dijo él con una sonrisa.
La sirvienta tragó duro. Ella había sido testigo de los arranques de furia que su señora había tenido cuando algo no le gustaba. Una de ellas, es que, estuviera donde estuviera, no le gustaba que le interrumpieran mientras trabajaba si era por algo que no valía la pena.
La jarra que sostenía comenzó a temblar, pero no sucedió nada, miró sorprendida como ella le sonrió al chico.
––¿Tanto valoras mi compañía?
Naruto asintió, él parecía ser el único que no se daba cuenta de sus acciones, pensaba que Hinata era la chica más dulce del mundo, puesto que él nunca la había visto molesta.
––Por supuesto, ya sabes que luego me voy a la Universidad y después tomo otras clases al llegar aquí. Casi no te veo. A veces ceno solo.
Hinata sonrió ––Te oyes como una esposa frustrada.
––Solo cuando no te veo.
––es normal cariño, pero sabes que tengo muchas responsabilidades.
––Y lo entiendo, es por eso que me estoy esforzando, te ayudaré.
––Ven, dame un beso.
Naruto se inclinó más a ella y ambos se dieron un beso. La sirvienta desvió la mirada. Secretamente ella había desarrollado sentimientos por Naruto, pero sabía que lo que sentía era casi un suicidio. Ella no podía ni siquiera pensar o mirarlo más tiempo de lo debido, no debía cruzar la mirada con él. Era una regla de Oro que no debía romperse. Naruto le pertenecía a su señora.
––Naruto ––llamó ella.
––Dime.
––Esta noche no me busques.
Naruto le miró sorprendido.
––Hoy habrá luna llena, mi poder se pondrá inestable y podría hacerte daño. No quiero hacer eso.
Naruto asintió, le miró dudoso ––¿Estarás bien?
––Si, no te preocupes… usa el amuleto que te he dado, es probable que aunque no vengas a mí, yo vaya a buscarte. Ya sabes que te servirá para bloquear tu energía. De cualquier modo, me iré a la cabaña por esta noche.
––Bien…
––Vamos, no lo pienses mucho… no siempre será asi. Hasta que estés preparado, nos casaremos y ya no será necesario alejarme de ti cada Luna llena.
Naruto se sonrojó y se rascó la nuca ––no sé qué decir.
––No tienes que decir nada, será un hecho.
La sirvienta tiró sin querer un vaso de jugo que servía. Hinata le miró y frunció el ceño cuando Naruto se levantó a ayudarle a limpiar.
––Lo… lo siento.
Hinata suspiró ––está bien, retírate.
Ella se inclinó y se retiró rápidamente.
––¿Qué le sucederá? Podría jurar que temblaba ––dijo él ingenuamente.
––No te preocupes por eso, parece ser que es muy torpe y teme que por eso la eche, pero no lo haré, no sería capaz de algo tan cruel. ––Hinata sospechaba algo, pero no tomaría acciones, si la sirvienta quería lastimarse a sí misma con sus sentimientos que lo hiciera, ella sabía que no podía tocarlo y ella disfrutaría de su desamor mientras lo besara y tocara frente a ella. Esa era una de las razones por la que la obligaba a quedarse mientras desayunaban.
Naruto sonrió y la miró con admiración ––Que buena eres.
Hinata le dedico una sonrisa muy dulce, aunque en realidad había dicho una mentira. Es por eso que Naruto le gustaba tanto, su ingenuidad no tenía límites, no es que se aprovechara de él, pero era mejor así. Incluso esa misma ingenuidad la excitaba.
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Inglaterra
Sasuke, al igual que Naruto, había puesto todo de sí para poder estar a la altura de una mujer con la posición como la de ella. Estaba recibiendo entrenamiento de su suegro, y baya que le servía, el padre de Sakura le mostraba técnicas de pelea increíbles y le ayudaba en el manejo de la espada.
También alimentaba sus conocimientos sobre reliquias y tesoros perdidos.
––Tres meses en una de las mejores Universidades y has conseguido que los profesores te elogien, incluso yo estoy sorprendida mi vida ––le dijo Sakura.
––Hmp… gracias.
––¿tengo que deshacerme de alguna chica? ––preguntó mientras le miraba a los ojos. Sasuke no se inmutó. Y eso le gustaba a ella, cuando hacía eso con sus empleados, estos le rehuían la mirada y se ponían a temblar. Sasuke no era así.
––No, puedo ignorarlas perfectamente.
––Que bien…
––Sobre la escolta que me has puesto…
––No pienso discutir eso, eres vulnerable y ya sabes de nuestros enemigos, no voy a exponerte.
––Hagamos un trato ––propuso él.
Ella le miró interesada ––Dime.
––En cuanto termine mi entrenamiento, los retirarás.
Sakura se puso en pose pensativa ––veamosssssss, te dejaré 2.
––Uno.
––Bien, uno y dos en la distancia. No puedo hacer más.
Sasuke suspiró ––bien. En tanto no estén cerca de mí.
––Ten en cuenta que también debemos esperar a que nos casemos.
––Entonces me los retirarás completamente.
––No lo sé, ya veremos.
Sasuke tomó de su jugo y miró el campo por aquel gran ventanal. Sakura tenía una mansión en las afueras de la ciudad. Con vista al mar.
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Hasta aquí, ¿Qué les pareció? Estos chicos tienen mucho que aprender y los enemigos son fuertes, son personajes de DGray-man, El conde y los 12 Noé.
Nos leemos pronto…
