Esta historia no me pertenece... es una obra original de Trischiba quien muy amablemente me concedió y autorizo compartirlas con ustedes usando los personajes de CANDY CANDY... que pertenecen a Kioko Misuki y Yumiko Igarashi
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Escapando de la realidad
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Terry POV
Desperté sintiendo su delicado cuerpo entre mis brazos, abrí los ojos, ella se encontraba dándome la espalda pero su mano estaba entrelazada con la mía, bese su hombro y me vinieron de golpe los recuerdos de la noche anterior, perdí la cuenta de cuantas veces habíamos hecho el amor, dormíamos un poco y yo la despertaba llenándola de besos porque quería hacerla mía de nuevo, continúe así toda la noche hasta el amanecer pero comprendí muy a mi pesar que debía dejar descansar a su pequeño cuerpo.
Esta mujer me tenía maravillado, no solo era hermosa y con un cuerpo de muerte sino que además es muy inteligente, perseverante e independiente. Nunca había conocido a una mujer como ella, todas a las que conocía no se comparaban con ella en lo más mínimo, su pequeña cabecita estaba colmada de ideas sorprendentes, mientras platicábamos en el desayuno y en la playa me sorprendía de con cada comentario que me hacía. Y de una cosa estaba seguro el te amo que le dije la noche anterior era la verdad, sé que no le puedes decir a una persona te amo con apenas conocerla pero con ella todo era distinto sabía que quería pasar el resto de mi vida a su lado, quería ver a mis hijos crecer en su vientre, seguro que se vería hermosa embarazada, sabía que quería pasar cada uno de mis días cuidando de ella y haciéndola feliz.
Comencé a acariciar suavemente su abdomen y a besar su cuello y hombro, la sentí temblar y me di cuenta de que había despertado.
-.- Buenos días.- me saludo y se giro para verme.
-.- Buenos días princesa.
Me beso y de nuevo comencé a hacer su cuerpo mío, llenándola de besos y caricias. Me adentre en su cuerpo de una sola vez sintiendo su calidez, era como si su pequeño cuerpo estuviera hecho para embonar perfectamente con él mío. Dejamos a nuestros cuerpos danzar por no sé cuánto tiempo más hasta que mi pecosa se percato de la hora, ella se encontraba recostada sobre mí con sus brazos en mi pecho, recargo su barbilla sobre sus manos y dijo:
-.- Amor, ya te diste cuenta de la hora.
-.- No, pero aún es temprano o no?
-.- Señor Grandchester son las 5 de la tarde. ¿A qué hora vendrán a recogernos?
-.- A las 7, lo que quiere decir que tenemos dos horas para alistarnos y comer algo.
No me había dado cuenta de que ya era tan tarde, tenía a mi pecosa sin probar alimento desde la cena del día anterior y por mucho que me gustara hacerle el amor tenía que cuidarla. Nos dimos un rápido baño, preparamos las maletas y bajamos a la cocina.
Prepare algo rápido pero nutritivo para que pudiéramos comer. Me iba a sentir culpable si a mi pecosa le sucedía algo a causa de que mis hormonas parecían las de un adolescente.
Nos sentamos en la sala a ver la tv mientras llegaban por nosotros. Ella se acomodo en mis brazos y como a los 15 minutos el capitán del bote toco a la puerta para avisar que ya era hora de regresar.
Llegamos al puerto y nos dirigimos a mi carro, coloque su maleta en la cajuela y le abrí la puerta para que subiera. El camino a su caso lo hicimos en silencio, supongo que ella tenía muchas cosas en que pensar, yo me encontraba seguro de lo que quería pero no tenía idea de que pasaba por su cabeza.
La acompañe hasta la puerta de su departamento, ella abrió la puerta y fue entonces cuando hablo.
-.- Gracias! Me gusto escaparme de la realidad contigo, pero es momento de regresar a la realidad.- me dio un fugaz beso en los labios y desapareció detrás de su puerta.
Me quede ahí parado sin saber qué hacer, no me dio oportunidad de decirle nada, acaso pensaría que solo la use el fin de semana, que era un maldito que solo la uso para tener sexo, que pasaba por la cabeza de mi pecosa para que me dejara de ese modo. No sé cuánto tiempo tarde tratando de descifrar que había sucedido pero no yo no iba a permitir que se escapara de mi tan fácil y menos sin saber que pensaba. Así que toque a su puerta.
Candy POV
Al cerrar la puerta fui directo a mi cama a llorar un poco este hombre era maravilloso pero yo no pertenecía a su mundo, no como Annie que podía estar con gente como ellos por algo se había casado con Archie, ella es una supermodelo pero yo soy una simple mortal, pero aún así fue lindo escapar de mi realidad a lado de Terry Grandchester . Además era más que obvio que yo no le interesaba para algo más porque ni siquiera intento detenerme cuando cerré la puerta, bueno de menos tendría buenos recuerdos y una historia que contarle a mis nietas.
Como a los 20 minutos de despedirme de Terry, el timbre sonó. Me levante seque las lagrimas de mi rostro y me dirigí a abrir la puerta. Al abrirla me encontré con Terry que sin decir palabra se adentro en mi departamento. Yo no supe que hacer así que solo atine a cerrar la puerta y de repente sentí sus manos en mi rostro y sus labios se estrellaron contra los míos, trate de evitarlo pero me rendí ante su beso, se separo de mi y recargo su frente en la mía, sus manos seguían en mi rostro.
-.- Quiero que formes parte de mi realidad.
-.- Yo .- trate de hablar pero no me dejo terminar.
-.-No tengo ni idea de por qué te despediste de ese modo de mi, pero si crees que solo te utilice o que mi idea era jugar contigo estas muy equivocada, pecosa quiero que formes parte de mi vida, quiero estar a tu lado cada día que me reste, quiero cuidar de ti, quiero que seas la madre de mis hijos, si ya se tal vez te suene precipitado, pero estoy seguro de que nosotros podemos funcionar y tener una vida genial juntos. Te amo y lo digo porque es la verdad no para meterte bajo mis sabanas, quiero que formes parte de mi realidad.
No me di cuenta de que las lagrimas comenzaban a rodar por mis mejillas hasta que el las limpio suavemente con sus pulgares.
-.- Eso pensaste verdad, que solo te estaba usando.
Yo solo asentí.
-.- Como puedes ser tan tontita.
-.- Es que yo no soy como el tipo de mujeres como con las que estas acostumbrado a salir.
-.- No… no lo eres.- sentí como mi corazón se encogía antes esas palabras.- Eres mucho mejor, ninguna mujer que conozca se compara contigo. ¿Me crees?
Pude ver en sus ojos la sinceridad como cuando me dijo te amo mientras me hacia suya, entonces porque de repente me entro el pánico y pensé que no era merecedora de un hombre como él. Claro que le creía.
-.- Si.- le respondí
-.- Te amo Pecosa-
-.- Y yo a ti.
Me beso, fue un beso lleno de amor, de entrega, con ese beso me dio la seguridad que necesitaba dejándome saber que me amaba, que quería estar conmigo y que cada una de las palabras que me había dicho eran ciertas.
-.- Quiero que seas mi realidad pecosa.
FIN
