Capitulo 4: La enfermería
Todo estaba oscuro. Sus sentidos despertaban poco a poco. Sintió un dolor punzante en el ojo y sus alrededores. Se asustó. ¿Qué había pasado? En un momento miraba la práctica de Quidditch de Gryffindor y luego estaba allí, recostada en alguna cama de un misterioso lugar. No quería abrir los ojos, intentaba recordarlo todo.
Aparte el dolor en su ojo, se sentía bien. Acababa de soñar que volaba en la escoba de… ¡No! Su mente seguía haciéndole malas jugadas. Ya llevaba un par de noches soñando con él pero este era especialmente distinto, se sintió tan real… En momentos sentía el aire mover su roja cabellera y podía también sentir la presión de su rostro contra su pecho. Olía como él. Eso era extraño. No solía sentir olores en sus sueños… Y lo que era aún más raro era que se tratara de él. ¿Por qué tenía que ser exactamente él? Habría preferido mil veces ser abrazada por Remus, o incluso Sirius.
Pero entonces sintió el roce de una piel con su mejilla, y las caricias de una tibia mano alrededor de la suya.
Abrió sus ojos rápidamente. James Potter estaba sentado junto a la cama donde ella estaba recostada, en la enfermería, inclinado hacia ella y acariciando su rostro. Ella se alejó de sus caricias y se sentó en la cama. Miró de rojo su mano y notó que estaba entrelazada con la de él, pero no lo soltó. Miró rápidamente hacia él, esperando que no se haya dado cuenta de que ella notó que estaba sosteniendo su mano.
-Una bludger te golpeó en el campo de Quidditch –Explicó suavemente James- ¿Cómo te sientes?
Lily notó lo preocupado que estaba. Examinó su rostro y no vio huella del chico bromista y molesto que siempre se le insinuaba.
-Ehhh, bien, creo- Se llevó la mano izquierda al ojo, que le había vuelto a doler- Me duele –Susurró
- La bludger te dio muy fuerte- Dijo y lanzó una risita
-¿Y cómo es posible que me haya caído una bludger?
-Considerando lo mal jugador que Stebbins es, la pregunta sería "¿Cómo es posible que a nadie le haya caído antes una bludger?"- Corrigió James – Incluso Peter tiene mejor puntería.
Ella esbozo una pequeña sonrisa.
-Pero no hay porque preocuparse, me aseguré que Stebbins practique en su puntería- Dijo con un brillo especial en sus ojos, ese brillo que se asomaba cada vez que él hacía alguna travesura.
-¿Qué hiciste, James?- Preguntó Lily, seria.
-¿Ahora me llamas James y no Potter?- Sonrió
-¿Le lanzaste alguna maldición?- Volvió a preguntar, ignorando su comentario
-Claro que no, Evans. Simplemente... Le dejé muy claro que no lo debe volver a hacer.
Lily escudriñó su rostro en busca de algún signo que demuestre lo contrario, pero no lo encontró. Luego miró fijamente sus ojos, y ese brillo travieso había desaparecido. Decía la verdad. Suspiró.
-¿Y cómo llegué aquí?
-Ehh, bueno… -James se llevó la mano derecha al pelo y lo desordenó- Yo te traje aquí, en mi escoba- Respondió y le guiñó un ojo.
Lily se molestó. Definitivamente era el mismo idiota de siempre. Movió su mano con la intención de soltar la de Potter pero entonces recordó que él se preocupó de llevarla a la enfermería.
-Eres un idiota- Respondió, frunciendo el ceño- Pero gracias
James le brindó una radiante sonrisa y ella pensó que se iba a sonrojar.
Entonces se abrió la puerta del despacho de la enfermera y entró Madam Pomfrey, se acercó a Lily y le dijo:
-Ya estás bien, aunque tu ojo se quedará así por un tiempo. Te puedes retirar cuando se te pase el dolor.
-¿Se quedará así? ¿Así como?- Preguntó asustada, inclinándose hacia la enfermera
-¡Oh, querida, no te has visto! Toma- La enfermera revisó su bolsillo, y luego de mover un par de objetos sacó uno y se lo entregó. Era un pequeño espejo de mano.
Lily se espantó al ver su reflejo: tenía el ojo izquierdo hinchado y de un morado intenso.
James rió
-¿Y no me lo puede quitar?- Preguntó desesperada
-No, lo siento querida, Stebbins se acabó los últimos 3 frascos de poción anti-moretones que tenía. La próxima semana estará lista otra dosis.
Lily miró a James, que fingía no haber escuchado nada, y soltó su mano, molesta. Lo reprendió con la mirada, cuando escuchó pasos que subían por la escalera.
-… Grité Levicorpus y luego James lo apuntó con su varita y…- Sirius calló al ver que estaba interrumpiendo. Peter venía escuchando fascinado la historia de Sirius y Remus parecía no aprobar las palabras de su amigo, aunque lucía algo entretenido- Oh, lo siento, ¿Interrumpimos?
Lily lo entendió todo: Potter y sus amigos habían lanzado maldiciones contra Stebbins, y aunque fuese en defensa de ella, no lo aprobaba.
También le había mentido. Y ella no se dio cuenta. Quizá que otras cosas ha hecho y ella no se ha enterado…
James miró aterrado a sus amigos, haciendo muecas para que se marchen.
-Claro, ninguna maldición, Potter- Dijo lily y se levantó de la cama. Tomó su túnica y le lanzo una última mirada de odio a James antes de dirigirse a la puerta. Al pasar junto a Sirius él le dijo:
-¡Wow! Que hermosa estás, Evans. El morado te queda estupendo.
Peter rió.
-¿Qué te pasó? ¿Cómo estás?- Preguntó preocupado Remus.
-Callate, Black, si no quieres el mismo color en tu cara- Sirius se sorprendió al escuchar la voz llena de furia de Lily- Y estoy bien, gracias, Remus.
Lily salió de la enfermería dando un portazo.
-Evans sí que tiene temperamento- Dijo Canuto sonriendo
-Gracias, Sirius. Dijo con voz queda James.
