The Loud House y Soul Eater no me pertenecen.
Las clases en Shibusen no diferían del todo con las que impartirían en una escuela normal. Los estudiantes eran separados por grupos según su edad y estudiaban el grado que les correspondía con las materias que llevaría una escuela normal. La diferencia eran las clases sobre el estudio de almas y las de educación física.
En estas dos clases en particular, los estudiantes ya no eran divididos por grado, si no por nivel de conocimiento, por lo que solían ser muy variadas en cuanto a edad. Estaban los niveles básico, medio y avanzado, catalogados con una, dos o tres estrellas respectivamente.
De esto se enteraron nuestros protagonistas en cuanto llegaron a la sala "Luna creciente" donde el profesor Wagner los esperaba al igual que al resto de chicos. En el salón ya se encontraban alrededor de veinte chicos más.
- Adelante chicos - los llamó un sonriente Wagner. Su ropa era la misma que llevaba en batalla, por lo que se encontraba arrugada y con tierra pero aquello no parecía molestarle en absoluto.
Ambos jóvenes tomaron asiento en la zona alta del salón, que era similar a un anfiteatro, con el pizarrón en el centro y los asientos alrededor de él en un semicirculo ascendente.
Las ventanas tras de ellos daban a una de las laterales del complejo, cosa que tomó en cuenta el albino pues cuando se dirigían hacia allá desde la enfermería se habían perdido entre los pasillos, teniendo que recurrir a un par de chicas que pasaban por allí para pedir indicaciones. Lynn por su parte, agradecía que las chicas que las ayudaron les dijeran exactamente como llegar; tenía malos recuerdos de cuando inició la secundaria donde la mandaron al sótano en lugar del gimnasio.
- Ahora, presten mucha atención...
La clase ocurrió sin mayor problema. Wagner hablo sobre la fundación de Shibusen, su propósito, y a grandes rasgos, mencionó algunas de las batallas más importantes que se habían librado. En el tiempo que llevaba Shibusen "en servicio" habían aparecido alrededor de seis "reyes demonio" o "Kishin" como les llamaban. La diferencia entre un Kishin y un "Kishin en potencia" o "Huevo de Kishin" era principalmente el nivel de poder que tenían, obtenido de la cantidad de almas que consumían. Los Kishin completos tenían que haber consumido una cantidad impresionante de almas para obtener dicho estatus, posiblemente consumiendo un número de almas mayor a siete cifras.
- ...ustedes combatirán con huevos de Kishin solamente, pero eso no significa que se puedan confiar. Al ser almas corruptas, estas son bastante poderosas y fácilmente podrían acabar con ustedes si no saben defenderse.
- Profesor - una chica alzó la mano.
- ¿Si?
- ¿Qué tan probable es que un nuevo Kishin aparezca?
Wagner meditó la pregunta unos momentos.
- Yo diría que la posibilidad es menor al 3% - los chicos parecieron contentos con aquella noticia. Alzó la voz - Pero esto no significa que sea imposible. Nosotros somos entrenados para poder acabar con ellos antes de que se vuelvan una verdadera amenaza, pero, como en todas las ocasiones anteriores, siempre habrá alguno que logre burlarnos por tiempo suficiente para alimentarse de miles de almas. Es cuando obtiene una gran cantidad de poder que deciden atacar, no sólo a inocentes, siempre vendrán hacia nosotros - se detuvo un momento, analizando las reacciones de sus alumnos. La mayoría ahora tenía caras de preocupación - Los técnicos y armas somos su mayor amenaza y tratarán de acabarnos lo más pronto posible. Ser estudiante de esta escuela no es ninguna broma o algo que tomar a la ligera. A partir de ahora, su vida siempre estará en riesgo.
Un silencio sepulcral envolvió a todos. Parecía que varios finalmente tomaban conciencia de lo que podía pasarles. Alguno que otro, especialmente chicos mayores que tenían sueños de grandeza, parecían emocionados por el peligro. Wagner los identificó fácilmente, lamentando en su mente sus posibles muertes prematuras.
Por lo regular ese tipo de chicos confiados y que seguían creyendo que esto era un juego, eran los primeros en morir. Tristemente no eran pocos los casos donde algún chico o chica, decidiera irse por su cuenta a pelear, o tratara de enfrentarse contra varios enemigos a la vez, pensando que podría con ellos y pereciera en el intento. Wagner sinceramente esperaba que, durante su entrenamiento, llegaran a cambiar su mentalidad.
Dejando que pasarán un par de segundos más para que los chicos pensaran en lo que acababa de decirles, el pelinegro finalmente volvió a tomar la palabra, volviendo a mostrar una sonrisa ladina y colocándose frente a su escritorio.
- Bueno, siempre que tomen en serio su entrenamiento y se dediquen a cuidar tanto su cuerpo como su mente, no habrá por que preocuparnos - algunos se seguían mostrando indecisos, Wagner continuó - Deben recordar siempre que: "Un alma saludable, habita en un cuerpo saludable y una mente saludable"
Aquello lo anotó en el pizarrón con grandes letras algo torcidas. Pareciera que no estaba acostumbrado a escribir en él. Los jóvenes tomaron nota.
- Bien - dijo el mayor, viendo que ya todos habían anotado - Ahora, ¿Quien puede decirme que es una bruja?
Todos dudaron al respecto. A Lynn le parecía un poco fuera de lugar aquella pregunta.
- ¿Fueron mujeres a las que acusaron de practicar brujería, hacer pactos con el diablo y esas cosas? - dijo con duda un muchacho alzando la mano.
El profesor no dijo nada al respecto y esperó a que alguien más contestara.
- Son... ¿personas qué practican magia? - contestó otra chica. Wagner siguió observandolos.
La gran mayoría seguía dudoso sobre que contestar. Lynn estaba por preguntar que tenía que ver todo aquello con los Kishin hasta que a su lado, Lincoln alzó la mano y se colocó de pié.
- ¿Enemigas de Shibusen?
Un par de personas rieron al escuchar la respuesta del peliblanco quien de momento se sentía avergonzado pero Wagner los silenció rápidamente con un ademán.
- Muy bien señor... - lo felicitó esperando a que dijera su nombre.
- Lincoln. Lincoln Rhyme.
- Muy bien señor Rhyme, excelente respuesta. Gracias - Lincoln tomó asiento - Las brujas son, junto con los Kishin en potencia, los mayores enemigos de técnicos y armas.
Un par de chicos, los que en su momento Wagner había localizado como imprudentes en potencia, rieron ante su explicación. El resto de alumnos sólo lo miraban con curiosidad. Siguió caminando alrededor de su escritorio a la vez que hablaba y tomaba de la barra del pizarrón un par de gises.
- Más vale que tomen mis palabras en serio - miró a los tres chicos del fondo que seguían riendo - Las brujas son reales. Tan reales como este pizarrón - lo golpeó con uno de los gises, mostrando su punto - Son sumamente peligrosas y solamente equipos de tres estrellas son los que están capacitados para pelear contra ellas sin morir en el intento.
Nuevas risas por parte de los chicos del fondo. Una vena se notaba ya en la frente del docente.
- Me alegra que les divierta tanto allá arriba. ¡Pareciera que no le temen a las brujas!
Al decir esto, Wagner arrojó el borrador directamente a la frente del que parecía ser el líder de los tres. Seguidamente, arrojó los gises a los otros dos chicos, noqueando al primero y dejando adoloridos a los otros dos.
Ahora, con cierta molestia, el profesor continuó.
- Como dije, deben tomar esto muy en serio. La manera de lograr transformar a un arma en una Death Scythe o "Arma de Shinigami" es consiguiendo noventa y nueve almas de Kishin en potencia más el alma de una bruja. Esto significa que para graduarse y ser técnicos o armas de tres estrellas deberán acabar con una bruja.
Hubo silencio, los dos chicos a los que les había lanzado el gis, trataban de hacer que su amigo reaccionara. Suspirando, Wagner fue en su dirección.
- Pueden irse chicos, mañana hablaremos sobre resonancia y comenzaremos a ver en detalle la historia de la escuela.
Dicho esto, tomó al joven inconsciente, cargandolo como si fuera un costal y lo llevó hacia la enfermería.
El resto de alumnos se quedaron viendo profesor hasta que este salió de salón sin saber que hacer exactamente, hasta que poco a poco fueron saliendo del salón.
Lincoln y Lynn fueron de los últimos en salir, no muy seguros de que hacer a continuación. La clase no había sido muy extensa y había sido la última del día.
- ¿Ahora qué? - preguntó Lynn a su compañero pues tenía el ligero presentimiento de que el albino sabía más que ella sobre aquel extraño lugar.
- Pues... - se quedó pensativo unos momentos - Tenemos el resto del día... ¿Te gustaría ir al parque? Conozco uno aquí cerca, así podremos hablar.
Si bien a Lynn le encantaba jugar al aire libre, sobre todo practicar algún deporte, no traía consigo su equipo además que aún no conocía a nadie ahí salvo a Lincoln, quien no se veía en condición de siquiera andar, mucho menos de jugar. Prefirió entonces seguir la idea del chico de sólo ir a hablar. Aún tenía varias dudas sobre todo lo que pasaba en Shibusen.
- Me parece bien Linc. Yo te sigo.
Mientras se dirigían a la salida, pasaron por un pasillo extrañamente concurrido. Al observar mejor, Lynn notó que los chicos se encontraban alrededor de un enorme tablero de anuncios. Curiosa, Lynn se acercó para ver por que tanto alboroto, seguida de cerca por Lincoln.
En el tablero se encontraba lleno de casillas de madera las cuales tenían las misiones de las que había hablado Wagner. Los papeles que describían la misión tenían en la parte superior una marca de una, dos o tres estrellas a parte que varias tenían un sello que indicaba que ya habían sido tomadas. Todos los que se encontraban alrededor de aquel tablero buscaban alguna misión que pudieran realizar y que marcara una buena paga.
- Pronto tendremos nuestras propias misiones - mencionó Lincoln tras de ella - Cuando vayamos a tomar una, tendremos que decirle al Profesor Wagner o a Lincer.
- ¿Lincer?
- Es otro de los profesores de Shibusen, por lo que sé, imparte clases de secundaria y entrena a los estudiantes de dos estrellas.
- Ya veo...
Lynn se quedó pensativa, pero no dijo nada más al respecto. Pasaron de largo el tablero de misiones y salieron al fin de Shibusen.
No tardaron mucho en llegar al parque que Lincoln conocía, se encontraba apenas unas calles abajo; lo que si, se notaba que su nuevo compañero no estaba del todo en condición pues al simplemente bajar las escaleras de la escuela y bajar por las empinadas calles de la ciudad, el chico ya se veía exhausto.
Durante el trayecto apenas hicieron un par de comentarios a cerca de como parecía que querían matarlos de agotamiento al colocar al menos siete pisos de distancia de escalera hasta la escuela o del peculiar profesor que los hizo pelear entre ellos apenas llegaron.
Una vez en el parque, tomaron asiento en una banca frente a las canchas de baloncesto; por un momento Lynn pensó en jugar un poco pero nuevamente descartó la idea tenía muchas dudas y esperaba que el chico junto a ella le aclarase algunas de ellas.
- Bueno... - a su lado, Lincoln se veía bastante nervioso. Ajustaba el cuello de su playera - Supongo que... si vamos a ser compañeros, deberíamos conocernos mejor ¿No te parece?
Sonrió al decir aquello y Lynn lo imitó, asintiendo. Estaba de acuerdo, en sus equipos siempre se hacían mecánicas para conocerse ente sí y así mejorar la confianza.
- Me parece buena idea.
- Bien - Lincoln se colocó frente a la chica, tratando de no aparentar tanto nerviosismo - Soy Lincoln Rhyme, técnico de Shibusen. Nací y crecí en Warren, Michigan en los suburbios. Tengo doce años, casi trece. Me gusta jugar videojuegos, soy muy bueno en juegos de estrategia y shooters - Lynn no sabía a que se refería con eso último pero no lo interrumpió, esperaría al final para hacer preguntas - Veamos... también me gustan los cómics, en especial Ace Savvy. Me gusta dibujar, salir a jugar con mi mejor amigo Clyde, soy fan de Smooch y trato de aprender a tocar el bajo. ¿Debería agregar algo más?
- Creo que por el momento esta bien Linc - sonrió la chica - No sabia que también eras de Michigan.
Lincoln abrió los ojos.
- ¿También? Es decir, ¿Eres de Michigan? - Lynn asintió - ¿De que parte?
- De Royal Woods.
- ¡Vaya! Eso esta cerca.
Lynn asintió, recordaba ir alguna vez a Warren por un torneo de baseball júnior donde lograron vencer al equipo local.
- Por cierto, ¿Qué es eso de "shooters"?
- Juegos de disparos - comentó el chico a la vez que fingía sostener un arma entre las manos y disparar - Soy muy bueno con las armas - pensando un poco lo que dijo, rectificó - Sólo en los videojuegos claro. No quiero un arma de fuego como compañero. Tú me gustas - ambos se sonrojaron, Lincoln trató de componerlo - No me refiero a que me gustes, me gustas como arma... Quiero decir, no es que no me gustes, me agradas, pero también como arma. No quiero decir que sólo me gustes por ser un arma, me agradas así, aunque es genial tu forma de arma...
A estas alturas el chico de cabello blanco se encontraba completamente sonrojado, sin saber bien como darse a entender por lo que fue bajando el tono de su voz hasta que fue sólo un murmullo. Ella por su parte, seguía con un leve rubor a causa de las palabras del niño junto con una pequeña sonrisa.
Lincoln trató de ocultar su rostro entre sus manos al terminar, demasiado avergonzado como para ver a la castaña a los ojos. Lynn soltó una pequeña risa que lo hizo encogerse aún más en su lugar.
- L-lo siento - dijo la chica entre risas - Entiendo lo que quieres decir Linc - Lincoln alzó un poco la cabeza para ver a su contraria - Sólo, no esperaba que usaras esas palabras y verte tratar de corregirlo... me pareció algo gracioso y lindo.
Lincoln dudaba que su rostro pudiera estar más rojo, producto de las palabras de la chica, aún así, esperada poder ocultarlo un poco. Aún con el rostro cubierto preguntó.
- ¿Y tú, Lynn?
Tardó un poco en recuperar la postura, pero se dispuso a contarle sobre ella, sobre todo para que ya no estuviera tan avergonzado.
- Bien, veamos. Nombre, Lynn Loud Jr. Eh... ¿Arma de Shibusen? - trató de imitar al chico en cuanto a la presentación, aunque sabía que como arma había algo más que agregar, sólo que ella no sabía que arma era.
Si bien se había transformado alguna parte de su cuerpo en una cuchilla y hace apenas unas horas lo había hecho por completo, desconocía su forma final. Cuando hubo cambiado de forma, se encontraba en aquella habitación oscura, al tanto de lo ocurría, consciente de que era sostenida por Lincoln, pero nada más.
El chico pareció entender su duda y pareció meditar al respecto. Sabía que Lynn era una especie de espada, pero no era como las que conocía. Su forma diferenciaba mucho de las espadas rectas medievales o espartanas; era más semejante a un machete, pero no era lo mismo.
- Supongo, que habrá que preguntar a algún profesor que arma eres - comentó el chico - No se mucho de armas realmente.
Lynn asintió, pensando en que eso debía ser lo primero que debía hacer el día siguiente en cuanto llegara a la escuela.
- Esta bien - continuó - Tengo catorce años, soy de Royal Woods, Michigan donde he vivido toda mi vida. Me gustan los deportes, he practicado... - se detuvo un momento a hacer cuentas - Alrededor de 20 disciplinas diferentes, entre ellas: fútbol, baloncesto, baseball, ciclismo, hockey, natación, karate, judo entre otras - Lincoln tenía los ojos y boca abiertos al escuchar aquello - También soy buena en los juegos de mesa aunque no los juego muy a menudo.
- Tú... ¿De verdad prácticas todos esos deportes?
- ¿Eh? Si, practico todo eso y más desde los siete. Siempre he querido participar en los juegos Olímpicos - explicó - Pero nunca estuve segura de que disciplina quería, así que decidí practicar la mayor cantidad de deportes que pudiera. Le agarré gusto a varios de ellos y otros, simplemente no era mi estilo (como el golf o la gimnasia) así que practiqué deportes distintos como el fútbol o el ninjutsu.
Lincoln no salía del todo de su aturdimiento. Le sorprendía que aquella chica apenas mayor que él practicara tantas disciplinas. Imaginó que tendría conocimientos de pelea al verla encarar a Wagner pero de ahí a practicar... ¿Cuántas dijo? Aquello debería ser considerado un récord mundial.
- Wow - fue lo primero que se le ocurrió decir a la vez que reía nerviosamente - Me parece increíble. Es... es asombroso que hagas todo eso. Debes de ser bastante popular.
Por un momento volvió su inseguridad. A comparación de la chica frente a él solamente era un niño inútil que leía cómics en ropa interior, siendo el único ejercicio que realizaba la abdominal que tenía que hacer al levantarse y si acaso, correr tras el autobús para no llegar tarde a la escuela. Se sintió un torpe al pedirle que fuera su compañera.
- Si bueno... - Lynn lo sacó de sus pensamientos - No soy realmente popular - Lincoln se sorprendió un poco al escuchar eso - Al practicar tantos deportes a diario no tengo mucho tiempo para hacer amistades. No me malentiendas, no es que no haya intentado hacer amigos, pero es difícil cuando saliendo de un entrenamiento tengo que correr a otro y no me doy tiempo para nada. Además... - dudó un poco en continuar, agachado un poco la cabeza y cerrando los puños - A muchos chicos no les agrada la idea de que una chica los venza en los deportes por lo que tienden a alejarse de mí o a simplemente no dejarme jugar con ellos.
Recordaba una vez en particular cuando fue a jugar fútbol al parque con chicos mayores. Era la única chica jugando entre ellos y al marcar su quinto gol los chicos ya se encontraban bastante fastidiados ante su despliegue de habilidad. Entre ellos decidieron dejar el partido para reritarse, dejando a la chica sola. Al día siguiente, cuando Lynn los volvió a encontrar jugando, rápidamente se negaron, dando mil y un excusas para no dejarla entrar.
- Que estúpidos.
Lynn volteó algo sorprendida por aquellas palabras, tanto por quien las decía (Lincoln se veía bastante inocente) como por la razón. El chico continuó.
- Para mi es asombroso que una chica sepa librar sus batallas, que no tema a jugar rudo y que pueda defenderse - volteó a verla con una sonrisa segura - Es genial que seas así Lynn.
Ahora era el turno de la chica de sonrojarse y ocultar el rostro sin saber que responder exactamente.
- Gracias - dijo finalmente de manera algo tímida.
Tratando de volver a su seguridad inicial, Lynn tomó una bocanada de aire antes de soltarlo a la vez que empezaba con su verdadero interrogatorio.
- Dime Lincoln - hizo una pausa, esperando a que el chico también se terminara de recomponer - Cómo... ¿Cómo es que sabes tanto a cerca de Shibusen? Dices que eres nuevo pero sabes bastante sobre los Kishin y las almas y las brujas - aquello seguía sonandole extraño pero de todas formas todo el lugar lo era.
- ¿Eh? - la pregunta tomó un poco por sorpresa al chico pero se compuso rápido y meditó su respuesta - Pues... donde vivía me hice de una amiga, ella era un arma y fue quien me contó a cerca de Shibusen. Era genial pasar el tiempo con ella - rememoró sus últimas semanas con Sam - Me explicó lo que era un técnico, un arma, algunas cosas sobre almas, brujas, Kishin en potencia... todo lo que ella había aprendido aquí me lo enseñó en el tiempo que nos conocimos.
- ¿Y qué fue de ella? - preguntó intrigada.
- No... estoy del todo seguro. Se que volvió a Shibusen pero ya no supe más de ella... no podía.
- ¿A qué te refieres?
- Yo... pasó algo - Lincoln agachó la cabeza con impotencia - Y mi padre pensó que ella era la culpable. No me dejó seguir juntandome con ella aunque lo hacía a escondidas. Cuando me descubrió... - sobó su mejilla inconscientemente - Digamos que no lo tomó bien y me regañó sin dejarme salir de la casa... Ni siquiera me dejó despedirme de ella cuando tuvo que regresar.
- Vaya... yo, lo lamento Linc.
- Esta bien. Ahora que estoy aquí puedo tratar de buscarla - el chico sonrió confiado. De nueva cuenta, pensó que lo que dijo podría llegar a malinterpretarse, por lo que trató de corregir - No como mi compañera por supuesto. Sólo... Sólo como amigos. Ella es muy agradable, puede que incluso se lleven bien. Además...
Dejó la frase incompleta, recordando cuando Sam le había dado la mano en un intento por averiguar si eran compatibles.
- ¿Además...?
Antes de decidirse a continuar, un balón impactó contra el respaldo de la banca en la que estaban, tomandolos por sorpresa.
Ambos dirigieron sus miradas a la recién llegada, quien había lanzado el balón y ahora estaba recogiendolo del suelo cuando este rebotó hacia ella.
- Lo siento mucho - exclamó la chica con un leve acento inglés. Era la misma chica que Lynn había conocido en el tren - No creí que hubiera alguien aquí y la arrojé sin pensar. Lo siento... - fue bajando el tono al momento de erguirse pues había reconocido a la castaña - ¡Hey, LJ! ¿Qué tal todo chica?
El peliblanco se quedó al margen, alternando su mirada entre ambas chicas tan parecidas y sopesando el curioso apodo con el que llamó a su compañera.
- ¡Luna! - saludó la deportista a la recién llegada chocando la mano con la de la músico.
Luna también extendió su mano al peliblanco quien la chocó al igual que su compañera.
- Por cierto - dijo dirigiéndose sobre todo al albino - Mi nombre es Luna, hacha doble demoníaca. ¿Tú quién eres amiguito?
- ¿Eh?, ¡Ah! Mi nombre es Lincoln, técnico recién ingresado y compañero de Lynn.
Luna amplió su sonrisa al escuchar aquello.
- ¡Vaya! Es genial escuchar eso - ahora se dirigió a la castaña - Parece que te has conseguido un buen compañero aquí LJ - los dos menores se sonrojaron un poco, la chica continuó - Por cierto, ¿Que tal su primer día en Shibusen?
- Bien, supongo - comentó Lynn con sarcasmo - El profesor es un psicópata que nos atacó y envió a varios a la enfermería y noqueó a un chico durante la clase - dijo mientras señalaba a Lincoln y sus múltiples vendajes - Pero fuera de eso, todo esta perfecto.
- Es la forma de trabajar de Wagner. Es algo duro pero lo hace por nuestro bien - lo excusó - Aquí la vida está en juego constantemente por lo que debemos aprender a defendernos y pelear. Quizá su método no es el más ortodoxo pero es el que da mejores resultados.
- Es como dice - habló una chica apareciendo tras de Luna. Ésta tenía el cabello castaño claro atado en una coleta como la de Lynn y en sus dientes llevaba brackets. En su atuendo predominaba el color amarillo - Lo hace por nuestro bien a pesar de actuar como un demonio. Si no nos mata él, no lo harán los huevos de Kishin.
Rió por el comentario. Por su parte, Luna soltó un quejido ante el comentario y los dos menores se limitaron a ver extrañados a la recién llegada.
Tras de ella se acercó un tercer chico, de cabello oscuro y chaqueta de cuero; miraba a la castaño claro con una expresión de fastidio que quitó al estar más cerca de las dos jóvenes.
- Disculpen a mi amiga - habló el joven - A ella le encanta contar chistes aunque no sean tan buenos.
Ante el comentario la chica de brackets le dio un codazo en las costillas pero sin quitar su sonrisa.
- Chicos - llamó Luna a sus amigos - Ellos son Lynn y Lincoln. Sin nuevos aquí en Death City. Acaban de ingresar a Shibusen - los dos menores saludaron con un ademán - Lynn, Lincoln. Ellos son Luan - señaló a la chica que correspondía al saludo de los novatos - Mi amiga, compañera y técnico...
- Luan. Técnico de hacha demoníaca. Aspirante a comediante y animadora de fiestas - se presentó la chica.
- Y este de aquí es George. Técnico de lanza demoníaca y mi bajista estrella. Su compañera se encuentra enferma por lo que no ha venido... - observó unos momentos a sus contrarios - Eso me recuerda, ¿No les gustaría unirsenos en el juego? Para que así sea más interesante.
Dicho esto, giró en la punta de su dedo el balón que traía consigo antes de hacer un pase a George quien hizo pasar el balón por sus brazos, antes de sólo sujetarlo entre sus manos.
Lynn se vio muy tentada a aceptar pero, recordando que no estaba sola pensó en negar antes de que Lincoln la tomará por el brazo.
- ¿No quieres acompañarlos? - preguntó el muchachito con una sonrisa - Puedo esperar aquí. Ve a jugar.
Lincoln había intuido gracias a lo que la castaña le había contado, que estaría ansiosa por jugar. El también se uniría de estar en mejor condición pero la paliza que le dieron no le dejaba si quiera caminar sin sentir puntazas de dolor por todo el cuerpo. Aún así, se daría el lujo de verlos jugar y de paso, ver como jugaba una atleta que practicaba múltiples disciplinas.
Una sonrisa ladina apareció en el rostro de la chica.
- ¿Estas seguro Linc? Puedo acompañarte si quieres - aunque se notaba a leguas que quería jugar con aquellos chicos.
- Claro, ve a jugar. Yo te espero aquí.
- ¡Bien! - Lynn se colocó de pie, dejando sus cosas en la banca. Si rostro ahora tenía una mirada de concentración y una sonrisa confiada que incentivó a los mayores - En ese caso, te encargo mis cosas.
- ¡Ese es el espíritu chica!
- ¿Qué sean George y Lynn contra tu y yo, Luna? - preguntó Luan tomando el balón de manos del chico y botandolo un par de veces en es suelo.
- ¿No prefieren ser los tres contra mi? - preguntó Lynn arrogante. Aquello descolocó un poco a todos los presentes.
- ¡Vaya amiga! Tú no te andas con rodeos - Luna imitó la sonrisa confiada de Lynn - ¿Estas segura? ¿No será demasiado para ti?
La sonrisa de Lynn se mantuvo, Luna tomó aquello como la confirmación que necesitaba.
- Bien. En ese caso - pidió el balón a Luan e hizo un pase a la castaña - Sacas tú novata. Que sea a 50 puntos.
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El juego fue intenso. Lynn sorprendió a todos al momento de demostrar sus habilidades con el balón. Al principio había sido subestimada por los tres jóvenes pero al ver que el marcador se encontraba 13 a 0 en los primeros minutos debido a los tiro a certeros de la chica, sobre todo desde fuera del área de tiro, empezaron a jugar en serio.
Aún asi, les costó bastante trabajo contraatacar puesto que Lynn era bastante rápida, lograba burlarlos con facilidad y tenía un brazo que superaba incluso a George quien era el que se encargó de meter la mayoría de las canastas a su favor.
Tanto Luna como Luan trataban de robar el balón a la deportista cada que tenían oportunidad y hacer un pase a George pero aún así, Lynn se las arreglaba para alcanzar a bloquear al pelinegro y evitar que encestara.
Pasada más de media hora de juego, el marcador se encontraba 44 a 39 a favor de Lynn.
El muchacho peliblanco se encontraba absorto, viendo como su nueva compañera se las arreglaba para darle pelea a aquellos tres chicos mayores que ella. Por un momento había cruzado por su mente que lo que le había contado momentos antes se trataba de una exageración pero viendo ahora como volvía a encestar, ganando otros dos puntos a su favor, Lincoln no tuvo ninguna duda de que sus palabras eran reales.
- ¡Eso es Lynn! - vitoreo el muchacho ante la anotación. Lynn se detuvo un momento a verlo y sonrió.
Luan con el balón, hizo un pase a Luna quien trató de anotar pero Lynn la bloqueo. Le sorprendía bastante como aquella niña les estaba dando tan dura pelea. Logró hacer una finta y dar un pase a George quien se encontraba fuera del área de tiro. Antes de que Lynn pudiera detenerlo, él encestó ganado así otros tres puntos: 42 a 46.
A estas alturas, la castaña ya se encontraba exhausta; sus oponentes no estaban mejor. Sólo dos canastas más y lograba ganar el juego. Al momento de sacar, fue bloqueada al instante por Luna, lo que la obligó a retroceder y tratar de rodearla pero lamentablemente, Luan que ya había visto que la chica estaba cansada, logró arrebatarle en balón en un momento de distracción por parte de la menor, lanzando desde ese mismo punto hacia la canasta. Lo había hecho por inercia pero aún así, para sorpresa de todos, logró encestar.
- ¡Eso es dud! - Luna chocó los cinco con su técnico seguida de George.
Por su parte, Lynn ya se encontraba con el balón, lista para sacar. Estando a sólo dos tiros de la victoria, rápidamente arremetió contra los tres jóvenes que trataron de detenerla sin mucho éxito. Dribleando y esquivando, Lynn logró burlar a los tres antes de saltar con balón en mano y meterlo en la red contraria.
Dos puntos. Lincoln volvió a gritar su nombre emocionado. Esto le dio ánimos para acabar el juego.
Ahora era Luan quien tenía el balon. Trató de imitar a su contraria, esquivando y burlando a la castaña antes de realizar un pase a Luna quien al instante lo pasó a George. El chico se encontraba listo para tirar pero Lynn fue más rápida; cuando lanzó el balon, ella ya sé encontraba en el aire, en mitad del camino a la red, tomando así el balón para ella. Logró esquivar con relativa facilidad a Luna y a Luan antes de tirar desde media cancha.
El balón dio en el aro, girando sobre este y aumentando la tensión sobre quien ganaría. Pasados un par de tortuosos segundos, el balón cayó por la red, dando así tres puntos a la castaña. Marcador final: 45 a 51.
Lynn celebró su triunfo saltando y gritando mientras sus contrincantes se encontraban tendidos en el suelo, exhaustos; se dirigió a su compañero con quien chocó los cinco antes de darle un rápido abrazo debido a su felicidad. Por suerte, no notó el leve rubor que se formó en las mejillas del chico.
Habiendo descansado unos segundos, Luna se acercó a la menor.
- ¡Cielos chica! Debes decirme dónde aprendiste a jugar así. ¡Fue asombroso!
- Si - se unió Luan - Literalmente barriste el suelo con nosotros.
- ¿Qué puedo decir? - dijo Lynn con algo de arrogancia mal disimulada - Llevó años entrenando. Ustedes tampoco lo hicieron mal, me dieron una buena pelea.
- Fue un tres contra uno - habló George - Es más sorprendente que tu nos dieras tanta pelea y al final ganaras. Mis felicitaciones chica - extendió la mano y Lynn no tardó en corresponder el saludo - La próxima vez, cuando mi compañera y el tuyo estén en mejores condiciones, podremos hacer un verdadero juego de baloncesto. Por cierto, te quiero en mi equipo.
- ¡Hey! - Luna trató de fingir enojo - Yo la quiero en mi equipo. Así finalmente te patearé el trasero.
De un momento a otro, ambos chicos se enfrascaron en una pelea por ver quien se quedaba con quien. Por otro lado, Luan se acercó a los novatos; Lynn se encontraba sentada a lado de Lincoln, buscando entre sus cosas una botella con agua.
- De verdad que lo hiciste genial Lynn - comentó mientras tomaba asiento a su lado - ¿Qué tal sí como premio, te invitamos a ti y a tu amigo algo de tomar?
Su botella de agua se encontraba casi vacía, por lo que Lynn no dudó en aceptar su ofrecimiento. Además, sería buena idea empezar a tratar con más gente, sobre todo al notar como no sólo no se enojaron con ella por ganarles en el juego, sino que incluso planeaban volver a jugar con ella. Esperaba que aquello siguiera así pues no quería repetir lo que había sucedido en donde vivía.
- ¡Por supuesto! ¿Qué dices tú Linc?
El chico, algo indeciso, decidió acceder. Sus pensamientos sobre la situación no diferían tanto con los de la chica, pues quería empezar a hacer algunos amigos aprovechando que en aquel lugar nadie lo conocía (salvo tal vez una única excepción).
- Claro. Vamos.
Los tres se pusieron de pie y se dirigieron a la salida antes de que Luan diera un silbido llamando la atención de los otros dos chicos que no dejaban de discutir.
- ¡Oigan ustedes dos! - al instante ambos chicos dejaron de pelear y se encaminaron a donde los demás - ¡Lynn dice que se quedará en el equipo que le consiga la mejor bebida.
Dicho esto, tanto Luna como George se miraron unos instantes, antes de empezar a correr en dirección a los demás y gritar al unísono.
- ¡Al Death Café!
Aclaraciones: Vale, no se que les parezca a los demás pero esto es algo que siempre he querido ver xD. Desde el episodio de la alberca inflable he querido saber como sería la interacción entre las hermanas y Lincoln en alguna actividad en común. Puede que aquí se vean más escenas así en el futuro.
En fin, aquí pongo algo más de información a cerca de el mundo de Soul Eater, espero que se entienda. Esto más que nada para tener referencias al momento de empezar con la acción (para lo que falta todavía un poco, sean pacientes)
Algo más. Me he tenido que sacar un apellido para Lincoln de la manga; se que dije que no lo haría, pero creo que para él, que será un personaje principal era necesario. Evitaré usarlo lo más posible pero de cualquier forma, ahora aquí será Lincoln Rhyme (quien sepa a quien estoy haciendo referencia con el, tendrá un lugar en mi corazón a demás de posiblemente un dibujo de mi parte xD)
Nuevamente agradezco a AlicedeOz por su ayuda en cuanto a correcciones.
J0nas Nájera: Un capítulo completamente necesario e improvisado xD; mi idea es hablar un poco sobre la historia de los personajes y la razón de por que están en Shibusen, pero para Lincoln, no sólo quería una pequeña escena retrospectiva (como con Leni por ejemplo) me alegra que haya sido bien recibido.
Con lo que respecta a Sam, dejaré que la historia avance un poco más antes de afirmar algo :b
Aquí Lincoln tendrá que demostrar de lo que esta hecho; puede que sea un poco diferente a lo que estamos acostumbrados, esto principalmente por un factor muy simple: es hijo único. También se incluiría la relación con su padre (como dices, es todo un cretino, pero créeme, eso ayudará a la historia).
En fin, gracias por apoyar esta historia y en general, las que he escrito :'3
Un saludo colega
Rackno Warlord: es genial que te guste la historia, espero seguir manteniendo tu interés en ella. Gracias por leer.
Cuanquier comentario, sobre que tan mal o bien va quedando esto será bien recibido. Lamento los errores que pudiera haber no notado y espero corregir en el futuro.
Sin más que decir, soy Sonikdc.
