Declaración: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen al maravilloso tío Rick… y la trama le pertenece a Quinn Loftis.

Capítulo 3: Grover III

Luke cerró los ojos y trato de no prestarle atención a los compañeros de manada a su alrededor. Había algo en el viento… como un susurro. Usando su audición de lobo, escucho con atención.

Ahí.

Ahí estaba… un canto de algún tipo. Las únicas palabras que pude descifrar eran algo así como: "aten sus recuerdos", y luego oyó el nombre de Percy. En ese momento, Luke sintió que su lobo empujo, una necesidad primitiva de proteger a su príncipe impulsándolo adelante. Un trueno retumbo en el cielo. Antes de que su mente humana pudiera incluso pensar, Luke salto en frente de Percy. Un rayo de luz sobrenatural golpeo a Luke en el pecho. La oscuridad lo consumió. Las luces se apagaron.

Percy vio cómo su Beta, quien acababa de saltar delante de él, cayó al suelo. Grover, Percy, y Jake todos tomaron posiciones defensivas, escudriñando en la noche escura, buscando al enemigo.

-Grover, ¿Qué le paso?- llamo Percy.

-Magia negra- gruño Grover- él ha sido golpeado con una maldición.

-¿Qué clase de maldición?

-No lo sabremos hasta que despierte- Grover se volvió hacia Jason, quien gruño mientras miraba a su Beta inconsciente en el suelo- Jason, toma la posición de Jake. Jake, Lee y Percy, rodeen a Luke. Podría despertar salvaje y necesitar ser sometido. Percy, como heredero de Poseidón, tu puedes hacer uso de su poder, al igual que Luke puede. Hazlo si se torna incontrolable… no podemos tener a un lobo salvaje con su fuerza corriendo por ahí.

Los hombres se movieron siguiendo las órdenes de Grover, contentos de tener un trabajo que hacer a medida que sus lobos empujaban a tomar medidas.

Justo cuando Luke comenzó a moverse otros destello de luz golpeo su pecho, empujándolo hacia atrás en el suelo.

La manada entera, así como los miembros de las tres manadas que quedaban esperando, comenzaron a protestar y gruñir.

-¡No cambien!- gruño Grover cuando empezó a ver las garras y los colmillos de su compañero de manada descendiendo.

La noche permaneció tranquila salvo por los gruñidos constantes. Cada lobo estaba alerta, listos para cualquier cosa que pudiera venir a ellos.

Varios minutos pasaron y Luke comenzó a removerse de nuevo. Percy y Jake lo ayudaron a sentarse.

De repente, su cabeza giro bruscamente y los lobos vieron sus ojos brillantes y caninos largos. El alzo los ojos al cielo y dejo escapar un aullido atormentado. El poderoso dolor audible que lleno la noche puso a todos los lobos de rodillas. Aullidos salieron arrancados de sus pechos y sollozaron junto a su Beta, aunque no sabían por qué.

El aullido murió y Luke se alzó en cuclillas.

-¡Cecyl!- gruño. Miro a Jake y luego a Grover- ¿Unde este sora mea? Am privit-o cum moare. Am tinut-o in brate acum cateva momento. (¿Dónde esta mi hermana? La vi morir. La sostuve entre mis brazos hace unos momentos.)

Grover miro a Luke, con el ceño fruncido mientras trataba de entender lo que el Beta estaba diciendo.

-¿Por qué está preguntando por su hermana?- pregunto Percy.

Luke le gruño. Grover se puso delante de Percy, instintivo de parte de su parte para proteger al lobo quien había estado a su cargo durante tanto tiempo.

-¿Ce stii despre sora mea, lupusor? (¿Qué sabes de mi hermana, cachorro?)- le gruño a Percy. Sus ojos seguían brillando.

El lobo de Percy, siendo dominante también, empujo hacia adelante para afrontar el reto. Sus ojos comenzaron a brillar también. Un gruñido bajo retumbo en su pecho.

-Percy, el sigue siendo tu Beta- le recordó Grover.

Percy cerró los ojos y atrajo a su lobo de vuelta. Tomando respiraciones lentas y profundas, calmo a la bestia que le exigía demostrar su fuerza.

Grover, evitando el contacto directo con los ojos, siguió viendo hacia Luke.

-Luke, ¿entiendes lo que te estoy diciendo?- le pregunto en español.

Era evidente que algo le había pasado a la memoria de Luke.

Luke entrecerró los ojos ante Grover.

-Sí, te entiendo- logro decir. Finalmente, se puso de pie, el cuerpo tenso, las piernas abiertas, listo para la acción- te preguntare de nuevo, Grover, ¿Dónde está mi hermana? ¿Quién diablos son todos estos otros lobos?

Grover relajo su postura, tratando de dejar ver a Luke que no lo estaba desafiando.

-Ha pasado un siglo desde que tu hermana murió.

Luke gruño y, moviendo más rápido de lo que el ojo podía ver, agarro el cuello de Grover.

-¡Mientes! Se lo que acaba de suceder. Siento el dolor de ella corriendo por mis venas, incluso ahora. ¡¿DÓNDE ESTA?!

Grover levanto la mano para hacer retroceder a los lobos que se estaban acercando lentamente para defenderlo.

-Luke, tú me conoces. Somos compañeros de manada. ¿Alguna vez te mentiría?

Luke escucho a Grover mientras sostenía la mirada del lobo, buscando cualquier engaño. Finalmente lo soltó y dio un paso atrás.

Grover se contuvo antes de caer al suelo. Enderezando su ropa, hablo con seriedad, per con calma.

-Luke, creo que has sido maldecido. Estamos en el año 2010. Hemos sido atacados por el Alfa de Serbia y creemos que la está usando un bruja. Dos potentes luces te golpearon en el pecho y te golpearon. No sabemos de qué se tratan las maldiciones, pero tenemos a una sanadora gitana que podría ser capaz de descifrarlo.

Luke se dio la vuelta, cerrando a Gover con sus ojos color ámbar.

-¿Una sanadora gitana? ¿Desde cuándo tenemos una sanadora gitana?

-Eso es lo que estoy tratando de decirte. No es 1910, es 2010. Cien años han pasado desde la muerta de Cecyl.

-¿Cómo puede ser eso?- pregunto Luke, sin hablar con ninguna otra persona- y, sin embargo, incluso mientras estoy aquí de pie, recuerdos llenan mi mente que solo podrían ser después de su tiempo. Conozco las cosas que existían en 1910- empezó a pasearse mientras trataba de resolver la confusión que enredaba a sus pensamientos- pero también conozco todas las cosas que se han creado desde entonces. ¿Por qué siento que hoy es el día en que murió? Cada emoción en estado puro; cada sacudida de dolor; cada letal rayo de ira. Siento todo eso como si hubiera acabado de suceder.

Nadie respondió al monologo de Luke, mirándolo con ojos cautelosos.

-Nuestro aventón está aquí- hablo Jason, y todos se volvieron para ver a las dos Hummers y las dos furgonetas estacionarse.

Grover volvió a mirar a Luke para ver su reacción. Después de oírle decir que tenía recuerdos de lo que había sucedido tras la muerte de Cecyl, Grover no estaba seguro de cuales cosas serían nuevas para él. Pero Luke no actuó sorprendido o confundido por los vehículos modernos.

Grover se acercó más a su Beta a medida que los otros lobos comenzaron a subirse a los autos.

-Sé que estas confundido y dolido, pero has confiado en mí desde que éramos crías. Por favor, confía en mí ahora. Puedo llevarte a Poseidón y Sally.

La cabeza de Luke se alzó rápidamente.

-¿Los Alfas están aquí?

Grover asintió.

-Iré contigo.

Luke apretó los dientes mientras seguía a Grover hasta los vehículos. Mientras subía reconoció a Jake, Leo, Lee, y Chris. Antes había reconocido a algunos otros: Travis, Connor y Mitchell.

Hizo caso omiso de los lobos que no reconoció. Podía sentir su dominio sobre ellos. Ellos no eran ninguna amenaza.

-¿Dónde estamos?

-Hemos estado en los Alpes de Transilvania durante casi una semana. Tuvimos un encuentro multi-manada- respondió Grover.

La frente de Luke se arrugo mientras fruncía el ceño. Imágenes llenaron su mente, imágenes con agujeros negros en ellas.

-¿Por qué recuerdo esto?

-¿Qué recuerdas?- le hablo Jake a su Beta por primera vez desde que Luke había recuperado la consciencia.

-Recuerdo haber estado aquí. Recuerdo luchar con algunos lobos de la manada Serbia, pero no sé por qué. Recuerdo que me encerraron, pero no puedo recordar por qué. Hay estos oscuros espacios en blanco en mi memoria- la voz de Luke fue constante, aunque sus palabras se convirtieron en lacónicas a medida que su frustración aumentaba- ¿Por qué no recuerdo algunos de estos lobos con nosotros? Puedo oler que son de la manada, pero no tengo ningún recuerdo de ustedes.

-Me gustaría tener respuestas para ti, Beta. Pero estoy tan perdido como tú- admitió Grover.

Luke se puso rígido.

-Yo no soy tu Beta, Grover.

-Sí, lo eres. Te convertiste en nuestro Beta poco después de la muerte de tu hermana- ofreció Jake.

-No tengo ningún recuerdo de eso. Seguramente me acordaría de algo tan importante como eso- gruño Luke.

El vehículo se quedó en silencio después de sus palabras, el único sonido era el zumbido del motor a medida que viajaban por la montaña hasta el pueblo. Luke miro por la ventana a la oscuridad… se sentía uno con esa oscuridad.

Los lugares vacíos en su interior, y este dolor inexplicable que lo estaba desgarrando por la mitad, lo arrastraban fuera de la luz. Cerró los ojos, en busca de cosas que ni siquiera sabía que había perdido. Pero podía sentir que algo se había ido. Algo muy importante y sagrado para él se había ido.

Cuando llegaron a la aldea, Grover vio a Annabeth y Piper de pie delante de un gran edificio. La falta de luz en la calle dejaba al cielo brillando con un centenar de estrellas tan lejos como el ojo podía ver en todas direcciones. El edificio, una taberna, era de dos pisos y tenía un techo inclinado agudamente que brillaba por la nieve.

Cinco chimeneas sobresalían con orgullo desde el techo y el humo se elevaba de ellas, desapareciendo en el cielo de la noche fría. Las cuatro ventanas en el segundo piso parpadeaban con luz, muy probablemente debido a las lámparas de aceite ardiendo o a velas encendidas, haciendo evidente que esta ciudad no tenía electricidad. El primer piso se jactaba de un gran porche cubierto con dos sillas de mimbre frente a frente. Al lado de las sillas, dos bancos de madera desgastados estaban puestos a ambos lados de la gran puerta que permite el acceso al interior. Un letrero colgado del techo exponía el nombre de la taberna "Circiuma*".

Muy original, pensó Grover. Sus ojos recorrieron de nuevo a las dos chicas acurrucadas juntas para mantener el frio a raya. Saludaron a los vehículos acercándose.

Después de salir del auto, Percy se acercó a Piper y Annabeth. Necesitaba informarlas brevemente antes de que pudieran provocar a Luke con sus observaciones abrasivas habituales.

Las bocas de Piper y Annabeth cayeron abiertas a la vez mientras sus ojos se posaban en su Beta. Notaron su rostro excesivamente sombrío y sus ojos ensombrecidos. Percy rápidamente les explico lo que había sucedido, pero abandono el tema cuando Luke se acercó.

-Hay una gran sala de reunión en la parte de atrás- le dijo Annabeth a Percy- pero estábamos esperando permanentemente aquí de pie. ¿No hay otro grupo en camino?

Percy asintió mientras Luke los pasaba. Una vez que estuvo fuera del alcance del oído, Percy continúo.

-Habríamos esperado ser los últimos en venir, pero Luke es peligroso en estos momentos. Teníamos que conseguir traerlo hasta aquí- sus ojos se posaron en Piper, quien dio un paso atrás al ver la mirada que él le estaba dando; una mirada que decía que estaba a punto de dejar caer una bomba en su regazo- necesitamos que trabajes tu magia en él. No sabemos lo que paso. Grover piensa que es una maldición.

-¿Qué magia? Yo no tengo magia- los ojos de Piper se abrieron- ¿Cómo voy a saber qué hacer?

Annabeth tomo la mano de su amiga.

-Cada vez que has necesitado hacer algo, tu cerebro gitano te lo ha facilitado. Confía en tu don.

Piper respiro hondo y soltó aire, desinflando sus mejillas mientras el aire abandonaba sus pulmones.

-Está bien. Manos a la obra- dijo armándose de valor.

-Esa es mi pequeña soldado gitana- Annabeth le guiño un ojo.

-Soldado gitana, ¿en serio?- Piper rodo los ojos.

-Cuando Thals vuelva dejare que se haga cargo de los apodos e insultos. Pero en este momento creo que hubiera querido que yo me encargue por ella- bromeo Annabeth. Ella y Piper habían decidido hablar de Thalia en presente y con una actitud positiva, como si fuera a regresar en cualquier momento. Sentían que tal vez si se esforzaban por un resultado positivo este iba a suceder. Pensar en la alternativa no era una opción.

-Me parece bien- Piper asintió a medida que se volvía para seguir a los otros lobos en la taberna.

Ella, Annabeth y Percy fueron los últimos en entrar en la sala de atrás. Lámparas de aceite encendidas colgaban de las paredes, creando un suave resplandor misterioso. El fuego en la gran chimenea de piedra crujía y saltaba mientras las madera ardía con llamas de color naranja brillante.

Annabeth se dio cuenta de que las manadas habían creado un semicírculo, frente a Poseidón y Sally en la parte delantera de la sala.

Luego observo a Luke de rodillas ante ellos, los hombros caídos hacia adelante, con la cabeza inclinada.

-¿Qué está pasando?- le susurro a Percy, deliberadamente no usando su vínculo de modo que Piper pudiera oír.

-Está pagando lealtad a su Alfa. No recuerda que el es nuestro Beta.

Annabeth se quedó sin aliento.

-Es una broma.

-Me temo que no, amor- respondió Percy mientras guiaba a las dos chicas a través de la multitud. A medida que se acercaban dentro del rango escucharon las palabras suaves de Luke.

-Yo renuncio a mi derecho como Alfa y al hacerlo, se disuelve la manada Rumana del Oeste. Creo que debemos fusionar nuestras manadas y ser una, como usted la ha llamado… Los Lobos Grises Rumanos. Elijo ser su segundo, para apoyarlo y a nadie más. Lo protegeré con mi vida; protegeré la manada; voy a ser fiel; voy a ser humilde con este papel con el que me honra. ¿Acepta mi lealtad?

-Luke, mírame- le dijo Poseidón suavemente.

Luke levanto la cabeza y miro al hombre que lo había asesorado y lo había amado como un hijo.

-Sé que no te acuerdas, pero yo ya te he aceptado. Has sido mi Beta durante un siglo.

Luke comenzó a negar, el brillo en sus ojos estaba lleno de incredulidad.

-Tienes que confiar en mí, al igual que has confiado en Grover. ¿Acaso te mentiría?- la pregunta también era un desafío. Si Luke discrepaba, esencialmente llamando a su Alfa mentiroso, estaría sujeto a la disciplina, o incluso un desafío.

-Sé que usted nunca me mentiría- concedió Luke.

-¿Vas a permitir que nuestra sanadora te examine?

Luke asintió una vez.

Poseidón se dirigió a los tres Alfas que se encontraban a su izquierda.

-Les voy a pedir que por favor lleven a sus manadas arriba. hay varias habitaciones grandes disponibles.

Hermes y Ares comenzaron a sacar a sus lobos.

Frederick dio un paso adelante.

-¿Me necesitas para algo?

Poseidón negó.

-Gracias por la oferta, pero en este momento, se trata de un problema de manada. Voy a hablar contigo, Hermes y Ares un momento después para discutir sobre el mejor curso de acción para sus manadas. Sé que tu hija está aquí, Frederick, pero ella es parte de nuestra manada. Somos responsables de ella ahora.

Frederick asintió.

-Lo sé. Eso no lo hace más fácil.

-Entiendo.

Frederick llevo su manada fuera y cerró la puerta detrás de él, todo el tiempo tratando de aceptar que su papel aquí puede que haya terminado.

*Circiuma: Taberna.