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COSAS DE ELLA Y DE ÉL

~ Su universo ~

Ella se asoma a mirarlo. Sus ojos celestes se abren con curiosidad ante ese extraño rostro. Voltea hacia su padre esperando algún tipo de directriz. Su sonrisa es toda la respuesta que encuentra y vuelve a enfocarlo.

Esta vez se siente con más confianza y estira su mano, quiere tocarlo pero en el último momento retira el dedo y se esconde entre las piernas de su padre.

Yamato escucha su risa y acaricia su cabello en busca de su rostro. Sonríe con timidez, mientras chupa inocentemente ese dedo con el que apunto estuvo de rozarlo.

—Ven aquí —Yamato la alza y la sienta sobre sus rodillas— y ahora pon los brazos así —le hace extender sus brazos.

Ella hace lo que le manda y mira a su madre. Al parecer su padre ya se ha comunicado con ella con sus poderes especiales porque avanza hacia ellos con el extraño ser entre sus brazos.

Lo ve moverse y la excitación se apodera de ella.

—Con cuidado cariño —las palabras de su madre siempre son dulces y alentadoras, aunque evidentemente la nena de poco más de tres años no es consciente de tal cosa. Solo es consciente de lo bien que se siente cuando su mamá le habla.

Entonces lo nota sobre sus brazos y no teme que se caiga, no porque siente los grandotes brazos de su papá bajo los suyos, sino porque está absolutamente convencida de que nunca lo va a dejar caer.

Vuelve a reír, esta vez reconociendo hasta el más mínimo detalle de ese rostro sonrosado que hace muecas extrañas y apenas abre los ojos.

Tras ser consciente de lo absorta que ha quedado su hija, Yamato enfoca a su esposa. Contiene la risa, porque sabe que ella está pensando lo mismo que él: desde que su hija empezó a hablar, esta es la primera vez que se ha quedado sin palabras.

—Es tu hermanito —Sora acaricia sus cabellos mimosamente. La niña no reacciona—, ¿cuidarás de tu hermanito?

Como si fuesen las palabras mágicas para despertar de su embrujo, la nena alza la cabeza y asiente emocionada hasta tres veces seguidas. Luego regresa la vista a la nueva personita y por fin su dedo empieza a recorrer cuidadosamente su rostro; su diminuta nariz, su boquita que hace amago de querer succionar, su moflete suave y blandito.

Yamato restriega la mejilla contra el cabello de Sora cuando la siente sentarse a su lado.

—¿Hiciste esto con Takeru? —pregunta ella, apoyando la cabeza sobre su hombro mientras su mano acaricia de manera automática el fino cabello de su primogénita.

—Es posible. No recuerdo la primera vez que vi a Takeru, solo sé que me enamoré.

Sora ríe, haciéndole una carantoña en la espalda con la mano que tiene libre.

—Parece que nuestra hija se ha enamorado también.

Vuelve a mirar a su esposo y a perderse en su mirada cristalina. Esa, que es exclusiva de Sora, porque Yamato solo llora ante Sora.

—Seguramente no recuerde este momento cuando sea mayor, pero nosotros sí.

—Nosotros sí.

Sora lo acaricia y lo besa antes de quedar atrapados en el mágico universo que ha creado el amor de su hija hacia esa personita que acaba de conocer. Esa personita, que ya es el centro de su universo.

-OWARI-

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N/A: En mi afán de concluir cosas en esta última etapa, doy por concluida esta colección. Gracias por seguirla y espero que haya sido de su agrado.

Feliz día del sorato y por extensión de los hijos del sorato :)