Elle, Lolita

Por nubithaking

Capítulo cuatro

La princesse

-La princesa lloraba en su cama, porque creía que todos a los que amaba se habían alejado de ella, hasta su querido príncipe se había ido... se sentía muy triste, sus ojitos estaban llenos de lágrimas y su vestido blanco estaba sucio...-

-Pero... ¿Porqué se fueron? La princesita es muy buena-

La pequeña niña habló. Estaba sentada en el regazo de su abuela, quien le leía un cuento, en un sillón. Tras de ellas había una chimenea ardiendo, la nieve caía fuera, alcanzaba a golpear la ventana. Era invierno en Londres.

Frente a ellas había una mesita, de caoba, pequeña. En ella había dos vasos de leche tibia y un plato con galletas con chispas, las favoritas de la niña. Pasaban de las diez de la noche y a parte del ruido de la nieve sólo se escuchaba la dulce voz de la abuela amorosa narrando las peripecias de una hermosa princesa, y las preguntas de una tierna niña quién quería descubrir el mundo a través de los azules ojos de su abuela.

Esos momentos pertenecían a Madeline Turner y a Akane Tendo, el mundo era suyo cuando estaban juntas.

Madeline amaba a Akane, era lo que más amaba en el mundo. Sufriría mucho al mirar, con impotencia, que en años venideros, la vida trataría muy mal a su pequeña.


Últimamente la sensación de vacío era recurrente.

Siempre careció, nunca tuvo a su madre cerca. Vivió con su padre hasta los dieciséis años y fue a esa edad cuando entonces decidió separarse de él. Amaba las artes marciales que aprendió a lo largo de su vida junto a su padre, pero en tiempos modernos no le veía mucho futuro. Lo mejor era comenzar una carrera universitaria y con ello conseguir un trabajo fijo y provechoso.

Cuando conoció a Marilyn Davenport, a los dieciocho, supo que había encontrado a la mujer de su vida. Era hermosa, inteligente... algo enojona y vanidosa, pero aún así ella era especial... divina. Estaba embrujado, encantado con ella, había llegado a llenar todos esos vacíos en su vida y quería compartirla con ella, ser feliz a su lado, tener una gran familia y morir juntos, amándose por siempre.

Pero recientemente, y desde que Marilyn había incursionado exitosamente en el mundo de la moda, algunas cosas pasaban por su mente. Su vida era feliz, pero había algo que no encajaba, algo que se estaba saliendo de la línea, algo que iba mal.

Pero al parecer, sólo en la mente de Ranma Saotome.


Como en las películas, Daniel fue a buscar a Akane al aeropuerto. Cosas que se hacen sin lógica, con desesperación. Fue inútil, como en las películas, porque el último vuelo a Tokio había salido media hora antes y la información sobre los pasajeros es confidencial.

Ahora sí, todo estaba acabado. ¿Porqué no hizo algo cuando tuvo la oportunidad?.


Akane despertó aproximadamente dos horas y media después de haber sido "secuestrada" por su propio padre. Miró con terror que se encontraba sentada, viajando a muchos metros de altura y tenía las piernas entumecidas. En realidad todo su cuerpo estaba entumecido, incluyendo su boca, su lengua, todo cortesía de Susan Snell y patrocinado por su padre, debía admitirlo... ese hombre siempre había sido muy astuto, aún y con la administración de la droga ella podría despertar para no levantar sospechas, pero no podría ni hablar ni moverse del todo.

Muy astuto, tenía que admitir... muy astuto.

Volteó su cabeza con algo de esfuerzo para poder verlo. Ahí estaba él, con su traje impecable, tomando un jugo de naranja.

Él la vio, y le sonrió, de una manera tan cínica y perversa que Akane sintió la necesidad de matarlo.

Oh, si tan solo fuera capaz de hacerlo..


.

Abrió la puerta violentamente, la doctora Helena se sobresaltó... ahora venía la reclamación.

-¿¡QUIÉN DIO LA AUTORIZACIÓN PARA QUE AKANE TENDO SALIERA DEL HOSPITAL!?- Daniel golpeó el escritorio de la directora con ambas manos

-Obviamente yo, Doctor Swaim- contestó al tiempo que se hacía la distraída con unos papeles en su escritorio.

Daniel golpeó los papeles y los mandó a volar- ¡DEBISTE PEDIRME AUTORIZACIÓN A MI PARA PODER SACARLA, YO SOY SU MÉDICO!-

-Doctor Swaim, le recuerdo la situación de la señorita Tendo: Sus padres pagan por que la tengamos aquí, aquí la tenemos. Sus padres pagan por llevársela, se la llevan. Akane Tendo no tiene enfermedad alguna- Helena se ajustó los lentes- y usted de sobra lo sabía. Además, el finísimo señor Tendo y yo mantuvimos una charla antes de que se llevara a su hija y me habló de un compromiso matrimonial que ella tiene en Japón, al parecer próximamente va a casarse y pues no dudo que la chica haya querido irse, a parte ella odiaba este lugar, lo que más deseaba en el mundo era salir de aquí... ¿o no lo intentó ella misma?-

-MIENTES, MIENTES, MIENTES. ¡¡ELLA NO SE PUDO HABER QUERIDO IR!!-

-Daniel, tranquilícese, por favor...-

-NO. ¡TU NO COMPRENDES!- Daniel estaba completamente rojo, apretaba los puños y si su corazón latía un poco más rápido quizá sufriría de un ataque cardíaco - ¡DAME SU DIRECCIÓN EN JAPÓN, VOY A BUSCARLA!-

-Es información confidencial. ¿Qué tienes tú con esa niña¿Porqué te importa tanto?- Helena lo miró con ojos de maldad

-AL DIABLO CON USTED, ES UNA MALDITA CERDA VENDIDA!-

-Daniel no me haga llamar a seguridad- la directora se levantó.

-VÁYASE AL CARAJO-

Daniel dio la media vuelta y salió del lugar. Estaba tan iracundo que en esos momentos no pensaba en lo mucho que sufriría en los años venideros (ya pensaría después) quizá por la ausencia de su amada, o quizá no precisamente por eso...

Tal vez era mejor que su vida no se volviera a cruzar con la de esa lolita...

Sólo tal vez.


///UN AÑO DESPUÉS///

Tokio, Japón

-¡Yo quiero entrar a la casa embrujada!-

-¿Quién te entiende¡A ti te dan miedo los fantasmas!-

-¡Que no¡Te digo que quiero entrar Mogi...- Akane puso cara de niña buena y se aferró al brazo de su acompañante –please Mogi-kun please!-

-Está bien- dijo Mogi con desgano –Pero si empiezas a gritar como loca, ni creas que yo te voy a defender de esos monstruos malos-

-¡Tu me tienes que defender de ellos! Para eso vienes conmigo- le sacó la lengua

-¿Ah sí? Pues no soy tu guardaespaldas señorita-

-¿Ah sí? Pues yo no soy una miedosa-

-¡Mentira!-

-¡Hagamos una apuesta! Si yo grito adentro de la casa te daré lo que tu quieras, y si me aguanto como la niña valiente que soy tu me darás lo que yo quiera... ¿Está bien?-

-Suena interesante-

-Si yo gano me tendrás que comprar rosetas de maíz, un pay de queso, una bolsa de ositos de goma, un algodón de azúcar, una manzana con caramelo, más pizza y otro bote enorme de soda. ¿Qué dices?

-Que eres una glotona abusiva. Pero al fin y al cabo no me preocupa porque te voy a ganar- Mogi le sacó la lengua juguetonamente- Pero si tú pides tanto, entonces yo también tengo derecho a pedir algo grande...-

-¿Qué quieres?-

-Un beso-

-Tramposo-

-¿Tanto insegura estás de ganar?- Akane frunció el entrecejo

-El chantaje psicológico no sirve conmigo, ya deberías saberlo. Pero... está bien, acepto tu petición-

Y juntos, entraron.


Marilyn trataba de abrirse paso entre la manada de reporteros que la seguían en el centro comercial. En los últimos meses la vida se había portado de una manera envidiable con ella. Se había convertido en una de las modelos más solicitadas del mundo entero. Era famosa por su éxito en las pasarelas y había incursionado en el diseño, planeaba lanzar al mercado su propia marca de ropa a principios de próximo año. Ranma por supuesto también había sufrido el acoso de la prensa y Marilyn era la envidia de todas por su apuesto y varonil novio. A veces a Ranma le parecía muy incómodo el hecho de que los persiguieran por todos lados, pero le tenía tanta devoción a su hermosa novia que soportaba todo por ella. A Marilyn por el contrario le encantaba verse rodeada de luces y cámaras, aunque estas a veces golpearan su cabeza. Después de convertirse en una figura pública su vida se llenó de cosas buenas, pero también de uno que otro escándalo que hacía que la popularidad de la modelo aumentara estratosféricamente.

-Dinos Marilyn¿Para cuándo la boda?- preguntó uno de los reporteros

-Próximamente- Respondió Marilyn con una sonrisa

Logró abordar su auto y tomó rumbo hacia el departamento que compartía con su amor en el centro de París.

Akane había llegado a Tokio, Japón hacía un año. Un año que le habían parecido diez.

Su madre no la recibió exactamente como sería lo ideal, más bien pareciera que Akane no era muy bien recibida en su propia casa. Desde el primer momento le reprochó su estado físico, su delgadez, su pálidocolor e incluso se atrevió a criticarle el hecho de que todavía no empezara siquiera a desarrollarse. Oh Dios, si Akane algún día sería madre, se prometió que no se parecería en nada a la suya.

Los primeros meses fueron difíciles, se portaba más agresiva, más triste, más depresiva incluso que antes de ingresar a la clínica. A penas un día antes había hecho planes de vida con Daniel, y su padre ya le había frustrado todo otra vez. De sus hermanas no podía decir mucho, casi no veía a Nabiki, y cuando la veía simplemente había un intercambio de miradas entre ellas. Kasumi por su parte frecuentaba bastante a su madre, y aunque la relación con ella era un poco mejor que con Nabiki, la verdad es que sólo se acercaba a ella para poder tener cerca a Midori, su pequeña sobrina, a quien le había tomado un cariño extra sensorial y quien la hacía feliz cuando estaba a su lado.

La relación con su padre era pésima, de hecho a eso no se le podía llamar relación, daba gracias al cielo de no tener que verlo con frecuencia, porque entonces Akane hubiera pensado seriamente en la opción de tirarse a la perdición. Se odiaban mutuamente, aunque por alguna razón cuando Akane miraba a su padre, sus ojos se veían distintos a los de él, aunque eran del mismo color... La ira que sentían por el otro era diferente, ella reflejaba otro sentimiento, algo más... y lo sentía, pero no sabría cómo describirlo.

No, no era odio lo que ella sentía por él.

Era algo parecido a la lástima.

Se había regularizado en el colegio. No le costó trabajo porque era una niña muy inteligente y responsable, además la escuela le servía para pasar el menor tiempo posible en casa, y había conseguido amigos fácilmente. Estas eran cosas que le ayudaban a despertar día con día.

Soun Tendo y Koichi Tayaka reunieron a sus hijos tres meses después de la llegada de Akane. Mogi al verla descubrió que ella seguía provocando reacciones en sus corrientes eléctricas, y descartó la posibilidad de que su atracción por Akane fuera sólo un amor de niños. Quizá lo fue, pero ahora ese sentimiento se había convertido en una obsesión.

Aunque Akane apreciaba a Mogi la respuesta de esta al oír la propuesta de matrimonio fue un rotundo no. A pesar de que Soun trató de forzarla, fue Mogi quien lo impidió.

Mogi realmente buscaba algo con ella, la quería para él. Así que retiró su oferta de matrimonio y le rogó que le diera una oportunidad para que lo conociera, y si ella seguía pensando en la nula posibilidad de casarse con él, entonces desistiría. Después de mucho, Akane se la dio, más por lástima que por interés. Pero de lo que estaba segura es de que jamás sentiría algo por aquél que fue uno de sus pocos amigos en la infancia, Mogi perdía su tiempo, y ella...

... ganaba tiempo.


"La princesa" era el nombre del libro favorito de Akane. Era un cuento para niñas que su abuela de origen inglés, Madeline Turner le leía para dormir. La historia se trataba de una pequeña princesa que tenía los ojos tan hermosos que hizo que un país entero se derrumbara con su mirada. La princesita debía ir por todo el país para levantar las ruinas, y para lograrlo tenía que tocarlas con sus manos, por que eran mágicas. Los habitantes del país salían a tocarla a las calles, porque si tocaban sus manos, ellos serían colmados de amor y felicidad eternas.

Amaba ese cuento como amaba a su abuela, el único ser que la había amado de pequeña con tal enjundia que cuando murió, Akane deseo morir también.

Un día, cuatro meses después de su llegada a Japón, encontró el libro de la princesa en su habitación. Había estado todos esos años en el estante más alto de su librero desde la última vez que su abuela estuvo en condiciones para ir a visitarla. Osó a leerlo, aún a sabiendas de que su alma sufriría al extrañar a su amada Maddie, pero por alguna extraña razón sintió la imperante necesidad de leerlo, otra vez.

Cuando volteó la hoja para llegar a la última página, interrumpió su llanto, y su cara enrojecida palideció. Sus suspiros cesaron. En la página final estaba anexado un sobre rosado, con letras escritas en dorado que decían: "Para mi amada princesa"

No había duda, era la letra de su abuela.

Y dentro del sobre había una carta, que habría de cambiar su vida para siempre.

Mi querida princesa:

Parece que ha llegado la hora de que todo cambie mi muñeca de porcelana. Hoy día recuerdo cuando te tuve por primera vez entre mis brazos. Te vi hermosa, divina, parecías un angelito. No llorabas, y me sonreías, eras preciosa y supe entonces que serías la persona que más amaría en mi vida. Todos los momentos que pasamos juntas, cuando te leía libros y te cantaba canciones, cuando te enseñé a tocar piano y todas las veces que hablábamos sobre nuestra vida futura. Preciosa, mi tiempo en la tierra está por acabar y no sabes cuánto lamento no poder despedirme de ti personalmente, pero desde que tus padres nos separaron no pude tener noticias de ti. Además estoy demasiado débil para poder viajar hasta Japón.

Cuánto quisiera llegar a ver tu felicidad futura, quisiera tener tiempo para ir a tu boda, ver tus hijos, verte feliz lejos de aquéllos que tanto te hacen daño. Quiero que encuentres a personas que verdaderamente te amen, a quienes puedas regalar esas hermosas sonrisas que me regalabas a mí. Todo valió la pena, mi querida princesa, porque Dios te puso en mi camino y por ello podré morir en paz. Amor, en mi herencia absolutamente todo lo que me pertenece está a tu nombre, ésta casa donde pasamos buenos momentos, las cuentas del banco, las inversiones, las propiedades, mis joyas... todo, todo es tuyo, para asegurarte un futuro te dejo todo lo que fue mío, tu sabrás que hacer con ello, yo lo sé muñeca. Sé que quizá no lo necesitas, porque materialmente lo tienes todo. Pero sé también que te puede ayudar. Tendrás derecho de utilizarla hasta que cumplas los 18, mi abogado se encargará de ello, pero tengo que dejarte esta carta para que te des por enterada si es que tus padres no te cuentan acerca de esto. Mi Akane, aunque me vaya de este mundo, te seguiré amando toda la eternidad y te cuidaré desde allá arriba, no te preocupes ni sufras por mi partida, algún día nos reuniremos, mientras disfruta tu juventud y tu vida amor, tu eres la princesa de este cuento, la que puede hacer que el mundo se ponga a sus pies con una sola mirada. Sé feliz y has feliz a los que te rodean, porque tu puedes, lo supe desde la primera vez que me sonreíste.

Te amaré por siempre, mi princesa.

Tu Maddie

Akane había llorado todo lo que restó del día, el día siguiente a ese, y el siguiente a ese. Había cosas en el mundo que ella no podía entender. Había sufrido tanto cuando su abuela la dejó, se había sentido sola, desprotegida frente al mundo. Después vino Daniel, otra parte importante de su vida. Era aquél a quien debía el hecho de estar aún viva, quien aliviaba sus momentos de desesperación, su amigo... no, más que su amigo. Y ahora se lo habían quitado... La habían alejado de él.

Sin embargo Akane sabía que a pesar de que ya no estaba con ella, su abuela la seguiría cuidando siempre. Le había dejado todo su dinero, y aunque la preferiría a ella sobre todo una infinidad de veces, la herencia de su amada abuela representaba la oportunidad de deshacerse por completo de sus padres, de compromisos y de hacer su vida como ella siempre deseó. Sería libre al llegar a los 18 y nadie iba a impedírselo, sólo debía esperar.

Pronto su vida tomó otro sentido.


Daniel besaba con efusividad a la mujer que había conocido hoy en el bar, era su rutina desde hacia más o menos un año. No le era difícil atraer mujeres para acostarse con ellas y así distraer su mente de aquella chica. Era esencial para él olvidarla, ya que nunca, por más que quisiera, la volvería a ver. Probablemente ella estaría casada y se habría olvidado por completo de él, de sus planes juntos, de la vida que él soñaba para los dos.

Trató de buscarla de mil y un maneras, pero desgraciadamente la resignación vino pronto. ¿Qué le hacía pensar que Akane volvería a él¿Porqué habría ella de dejar su vida y sus oportunidades por él? Lo mejor era dejarla ir, dejarla vivir su vida como la tenía que vivir. El la recordaría siempre, la amaría siempre y estaría presente en sus sueños por la eternidad.

Ninguno de los besos que le dieron, durante los siguientes dos años, superó al tierno e inexperto beso que le dio su niña amada aquél día.

FIN DEL CAPÍTULO CUATRO

CONTINUARÁ

Nota de la autora:

Ay Diox!. No me terminó de gustar este capítulo, pero bueno. Sé que me estoy tardando bastante y seguro que ustedes ya quieren ver acción Ranma y Akane, pero se los prometo que todas estos capítulos centrados más en Akane son importantes para el desarrollo de la historia, para así poderlos hacer sufrir más cuando venga lo bueno, hahahahaha risa demencial. Hasta el momento ha sido el capítulo más difícil de escribir, porque ya tenía la base, pero cuando viene la revisión entonces si sufro porque hay bastantes situaciones que no me gustan y que modifico o cambio por completo. Por ejemplo, este capítulo tuvo como seis párrafos cambiados por completo y unos siete modificados, me está doliendo la cabeza... pero me seguiré terminando de escribir el cinco, al fin que la noche es larga x). Y posteriormente pasaré a hacer la revisión de este capítulo como por quinta vez xx . Debo dar gracias infinitas a todos los lectores que se toman el tiempo y la molestia para dejarme un review, para mi es importante leer su opinión y saber qué es lo que les gusta y qué es lo que no. Me emociona mucho recibir reviews nuevas y todas las tomo en cuenta, así que por favooor, comenten acerca de mi fanfiction, lo que sea, críticas destructivas, constructivas¡Da igual!. He de agradecer sus comentarios a aaangelito (a mi también me cae muy bien Daniel... hehehehe ), dapyta (gracias sweetheart, espero poder poner a trabajar lo suficiente mi mente para poder complacerte), ross (yo amo el hecho de que me dejaras un review, gracias!), shojo88 (Lo sé, Soun es malo pero alguien debe ser malo! D), Jannix (me encanta que te encante )) Morrigan-27 (Uy, perdón nnU por haber dejado el cap así, pero bueno, ya está el cuatro :D) y de nueva cuenta a Musa De Cristal (ya te respondí tu mensajito que me enviaste), a Baby Sony y a Firmamento Negro (muchas gracias por tu comentario, espero te guste este cap) por portarse mil amores con migo y con mi fic.

Muchas gracias a todos, espero que les guste el capítulo, aunque sea un poquito, ya pronto viene lo bueno!

Nubithaking!