Disclaimer |©Shingeki no Kyojin/進撃の巨人, sus personajes y trama son propiedad de su autor, Hajime Isayama. La trama de este Fic pertenece a ©Coorp. CharlyLand. Creación sin fines de lucro sólo recreativos.

Advertencias| AU. Ooc. BL. Ereri. M-preg. Autismo.

Notas | Pido lean con calma, abran su mente. Gracias por darme la oportunidad de tener de su tiempo al leer esta cosita rara. Gracias en verdad.

Soundtrack A million mens-Melanie Martínez [Que si bien la letra no tiene nada que ver, me gustaría leyeran esto siguiendo el ritmo de la canción]

&palabras: 1,040

Al Fic.


Él, hada despistada

4


.

'No temas amado mío, ya estás cerca. Corre hacía la luz, los ángeles descenderán y te pondrán a salvo. A salvo, pero lejos de mí'

.


Siempre he pensado que el amor es un revoltijo de cosas que no podemos nombrar a la misma vez, por eso sentimos mariposas en el estómago o ganas de llorar cuando amamos. Es algo blanco y negro a la vez, una fragmentación de halos de luz que se multiplican en colores que ciegan nuestros ojos y nos obliga a aferrarnos a lo que produce ese estallido en nuestro corazón. El amor es la mezcla de lo amargo y lo dulce, de virtudes y errores. Y los peores errores del amor son el egoísmo y la esperanza. Yo estaba embotonado de ambos y amando de aquella manera por primera vez. No tenía edad ni para curar mis propias heridas y el mundo ya estaba sobre mis hombros.

El amor nos hace cometer locuras. Y sabía con la certeza de que estoy vivo, que amo más allá de todo a Levi, mi preciosa hada que cargaba en su vientre un hijo mío que sería desechado como nada porque a los ojos de nuestros padres nosotros no éramos más que mocosos inútiles e ignorantes de las verdades adultas.

Yo estaba en total desacuerdo con su lógica.

Por eso, en aquella fría habitación en la que el sol mortecino de la tarde se filtraba desde la ventana, con mis ojos irritados por el llanto prolongado, el corazón adolorido y brazos como enredaderas enroscados en el cuerpo de Levi, sintiendo sus coquetas pestañas rozar mi cuello y su aliento entibiar mi piel, tomé una decisión. Yo lucharía, sería fuerte y lograríamos ser felices juntos, así me tocase abandonar todo cuanto había conocido y sido mi mundo, no me importaba. Mi mundo, mi tierra prometida era Levi.

Le convencí que escapáramos, que su madre estaba mintiendo, que lo que le harían no era para curarle, que era para matar a la pequeña avecita que crecía en su interior, una avecilla como la que rescatamos de ser comida por aquel par de gatos que merodeaban su casa. Vi como su rostro se descomponía ante mis palabras y se tragaba sus lágrimas al imaginar a su madre tan despiadada. Me lastimó verle sollozar mientras le calzaba las pantuflas de jirafa que su hermana le había traído en la maleta que estaba preparada para los días que pasaría en observación después del aborto. Salimos por la puerta posterior, fingiendo ir por unos dulces a la máquina expendedora para calmar a Levi, los médicos habían asentido pues era mejor que estuviera tranquilo antes de administrarle aquella maldita inyección que mataría a nuestro bebé y produciría dolorosas contracciones a hada.

La luz de la luna caía como un halo delicado sobre nuestras figuras cuando nos perdimos calles abajo.

Caminamos tomados de las manos, cantando melodías inventadas e imaginando nuestro futuro mientras formábamos figuras con las estrellas que parecían un millar de lucecitas de árbol de navidad. En ese momento sentí que todo estaba bien, que podíamos con todo lo que se viniera. Estábamos juntos, estábamos bien.

Después de dos horas de camino, Levi se había cansado, era algo pasado de su hora de dormir, no había comido en todo el día y había pasado dos noches sin dormir bien, atormentado por los reclamos y llantos de su madre y los estorbosos exámenes para encontrar la razón de sus malestares. Lo cargué en mi espalda y seguí el camino que recordaba como una vereda gris cuando había llegado aquí, con paso seguro hasta la destartalada estación de combustible que quedaba a pocos kilómetros de la salida de aquel olvidado pueblo, no traía más que unos cuantos billetes y la tarjeta de crédito que le había sacado a mi padre cuando discutimos y nos fuimos a golpes.

Tenía un buen plan, un genial plan para nuestra nueva vida, pensé mientras dejaba a Levi cerca de las bombas de combustible y entraba para comprarle algunos pastelitos en la pequeña tienda que allí había, la manita agitada y el mohín caprichoso de Levi me despidió por esos cortos segundos y yo sonríe devolviéndole el gesto. Debí haberlo llevado conmigo, dejar que él me siguiera a pesar de que eso hubiese levantado sospechas porque seguía vestido con la bata de puntos grandes y feos color verde moho, con las marcas de las bránulas aún frescas y la piel de un tono enfermizo, pero no, lo dejé allí, cometiendo un error nuevamente. Este más fatal que el anterior, ese cuando debía haber escuchado a su hermana y alejarme de él.

El sonido de neumáticos chirriando sobre el asfalto y las deslumbrantes luces de un enorme camión que no se detenía e iba sobre Levi fue todo lo que mi sistema captó antes de que mis piernas se movieran solas y mi corazón actuara por instinto, por el caudal que lo llenaba en una ola de adrenalina, deseos de protección y dolor.

Yo quería proteger a Levi, ser fuerte por él, hacerlo feliz, pero solo le había causado dolor, un llanto copioso y malos recuerdos. No debí entrar en su vida, dejarme llevarme por mis sentimientos, salir de mi mar de desolación y convertirme en su sol. Porque cuando el solo muere…la vida en la tierra empieza a marchitarse.

Y allí, mientras mi sangre baña este destartalado cuerpo que ya era inservible hasta para hablar, pensé en el día en que lo conocí, pensé en que debí sonreírle, girar mi rostro y no buscarle nunca. Pues así mi hada estaría libre, en su mundo ausente revoloteante de esporas y silbidos del viento entre los árboles. Pero incluso en mis últimos segundos seguí siguiendo ese egoísta y estúpido adolescente que lo amaba más allá de sí mismo y me permití sentir felicidad por haber tenido ese tiempo con él, sin arrepentimientos y con todo el placer del mundo.

—Mi ha-da, mi amada y des-pista-da ha-da. Per-dóname, t-e fallé…— balbuce tan solo un segundo antes que mi corazón se apagará y en mi retina quedará grabada como imagen final la figura llorosa de Levi corriendo hacia mí.

Él, tan hermoso, tan perfecto, así fuese en medio de las horribles circunstancias que el destino había designado para ambos.

La vida es tan hermosa pero dolorosa.


Notas finales:

Sin comentarios y con la única súplica de que me permitáis traerle el siguiente capítulo, el final de la historia, bajo la visión de Levi. Os pido.

Muchas gracias a todas las personitas que le dieron favorite y folow, gracias en verdad. Me hicieron inmensamente feliz. No las merezco, y aun así pido me den la oportunidad.

Gracias.

Con amor

Charly*