Está bien, repasemos una vez más la situación en la que me encuentro: Estoy en la oficina del fiscal donde se acaban de entregar los premios anuales, entre ellos El Rey de los fiscales, galardón que ha correspondido a mi arrogante jefe Klavier Gavin con quien, por alguna razón que todavía no acabo de comprender muy bien, me encuentro bailando en medio de esta sala con todo los invitados mirando.

Lo cierto es que después de los primeros compases, diferentes parejas se fueron uniendo, entre ellas la formada por mi hermana y el agente Jake Marshall que se hallaban ahora a escasos metros de donde estamos bailando nosotros.

Es una sensación tan rara estar bailando con él… una mezcla de nerviosismo, timidez, alegría, inseguridad… es todo tan complicado ¿Cómo me puede alterar tanto su contacto?

-¿Pasa algo, fräulien?- preguntó él de pronto levantando una ceja. Caí en la cuenta de que llevaba un buen rato mirándolo fijamente- Estoy acostumbrado a que las mujeres me miren pero ¿tú?

-¡No te estaba mirando a ti!- traté de defenderme, sin poder evitar que mis mejillas se sonrojaran.

-Claro, ya me parecía raro- sonrió él nada convencido y me giró suavemente moviéndose con perfecta armonía con la música. Sus pies se movían con una soltura y habilidad que no le hubiese considerado capaz.

-¿Desde cuando eres capaz de bailar así?

-Desde siempre. Soy mucho más que una cara bonita, fräulien- añadió mientras me guiñaba un ojo.

-Y dime...¿Por qué te has tomado todas estas molestias para una fiesta? ¿Por qué el baile?

-Si te lo contara...no me creerias.- rió por lo bajo.

-Bueno...inténtalo.

-Te lo diré-prometió él- pero más tarde. Ahora podemos seguir bailando, ¿no?

-¿¡Eh!? Sí, supongo...

En aquel instante comenzó a sonar una melodía mucho más lenta y pausada, profunda y romántica, ese tipo de bailes en los que las parejas se abrazan con ternura y...¡Pero ese no es nuestro caso por NO somos una pareja! Aunque mi sensacional jefe no pareció entenderlo y se acercó más a mí y me estrechó contra él. Lo cierto es que en aquel momento se habría merecido una torta ¿Cómo se atreve a invadir mi espacio de ese modo? Pero en vez de hacer eso, simplemente me sonrojé y no pude siquiera protestar. Incoscientemente cerré los ojos y apoyé mi cabeza en su pecho, dejándome llevar. Me sentía tan bien allí...como si todo fuera perfecto y todo lo demás no tuviera ninguna importancia. Vale, era posible que me gustara un poco.

-¿Estás bien?- susurró él en aquel momento.

-Me da vergüenza bailar.- admití enrojeciendo.

-Si quieres podemos salir fuera a tomar el aire. Aquí hace demasiado calor

-Gracias

Me tomó de la mano y me condujo hasta una magnífica terraza desde la que se podía contemplar toda la ciudad desde una posición privilegiada. No había nadie allí...tan solo nosotros dos y aquel era un pensamiento que me aterraba. Él no pareció darse cuenta y se apoyó distraidamente en la barandilla contemplando el hermoso paisaje con un extraño brillo en sus ojos azules. También yo hice lo mismo y nos quedamos en silencio durante unos minutos. Desde allí se podían distinguir con claridad algunos de los sitios que mejor recordaba: el Lago Gourd, Global Studios, el Coliseo Sunshine...

Klavier estaba tan cerca de mí que nuestros brazos se rozaban. No me atrevía a mirarlo a la cara. No debería estar sintiéndome de esta manera ahora mismo.

-Dime, ¿Decoraste la sala de esta manera porque te iban a dar un premio?

-Honestamente...solo es trozo de metal. No me importa si lo he ganado en absoluto.

-¿Q-qué?- debía haber oido mal. ¿Klavier Gavin quitándole imporatancia a un premio? O aquí pasa algo raro o el mundo se ha vuelto loco de repente.- ¿En serio? Es decir... una vez dijiste que te hiciste cantante porque querias que las chicas te miraran ¿Qué hay de eso ahora?

-¿Para qué quiero que me miren las chicas si la única que me importa no lo hace?- sonrió él sin mirarme.

-¿Cómo?

-Ahora mismo- murmuró girándose para mirarme a los ojos- el premio es lo que menos me preocupa. Mi atención está centrada en otra cosa

Roja como un tomate desvié la mirada...él no querría decir lo que yo estaba pensando. Imposible. Era muy bonito soñar, pero no podía hacerme más ilusiones respecto a sus sentimientos. No, definitivamente él no sería mi príncipe azul.

-¿Qué?

-Es solo que...no, no es nada.

-Escucha; hace un rato me preguntaste por qué preparé lo del escenario ¿verdad?

-S-si- ¿a donde quería llegar?

-Verás...yo...-se revolvió un tanto incómodo- Si hubiera una persona con la que quisieras estar desesperadamente ¿no intentarías lo imposible por conseguir estar con ella?

Me llevó un buen rato encontrar mi voz que parecía haber desaparecido. No tenía sentido lo que acababa de decir. No estaría insinuando que había montado todo eso para bailar con migo ¿verdad? ¡Es de locos!

-Supongo...-conseguí articular por fin.

-Entonces, cuando consiguieras estar a solas con esa persona ¿No deberías confesarle tus sentimientos?

-¡...!

Él rió suavemente y tomó con cuidado mi barbilla para hacerme mirarle directamente a los ojos. Yo temblaba de pies a cabeza cuando él acerco su rostro al mio.

-Ema Skye...-susurró a escasos centímetros de mis labios-...te quiero.

Y antes de que pudiera pensar o reaccionar de alguna manera se inclinó para besarme. Nunca he creido en cuentos de hadas o cualquier cosa que, por extensión, no pudiera explicar la ciencia... pero en aquel momento con mi corazón latiendo a mil por hora esta sensación parecía contradecir todo aquello en lo que me había esforzado por negar: Que era mentira que no estuviese enamorada de Klavier Gavin.

Y así, abrazados bajo la luz de la luna compartimos nuestro primer beso.

FIN

Bueno, pues ya está acabada. Lo cierto es que no pensaba hacer una historia tan larga asi que lo siento si os ha aburrido pero me hacía ilusión escribir una de Klavier-Ema desde que me teminé el Apollo Justice.
Yo os agradezco que si lo leeis me comenteis lo que os ha parecido la historia cualquier opinión será bienvenida y cualquier crítica que me ayude a mejorar. Además esta es la primera vez que me atrevo a escribir una historia en primera persona.
De todos modos gracias por leer.