CAP. 4 ''La nueva amiga''

Pasaron las horas, pero Aura no conseguía salir de aquel frondoso bosque.

-Es por aquí…No, espera, este árbol ya lo he visto antes, iré por la otra dirección…-la castaña siguió ese camino, pero minutos después volvió a encontrarse en el mismo lugar-. ¿¡Qué!? ¿¡Cómo se sale de este sitio!?

Aura se sentó en un rincón. Lo único que podía hacer era esperar a que la niebla se disipara.

-Parece que nunca se irá esta niebla… ¿Por qué no hay ninguna luz que me lleve hasta la salida?

La coordinadora dejó la pregunta en el aire, cuando distinguió un destello amarillo a lo lejos.

-¿Quién anda ahí?-preguntó, algo temerosa.

-La pregunta correcta sería: ¿Quién eres tú?-preguntó como respuesta una voz femenina, que se podía notar un poco asustada.

-Yo…soy Aura.

-Ahm…Ehm…Hola.

La voz se escuchó cada vez más cerca, hasta que una chica con una linterna apareció entre la niebla.

-¿Eras tú?-preguntaron al unísono.

-Bueno…-empezó la joven-. Mi nombre es Talía. Encantada de conocerte, Aura.-sonrió tímidamente.

-¡Hola, Talía! Igualmente.-dijo.

Talía tenía el pelo violeta oscuro, recogido en dos coletas y tenía el fleco a un lado. Un lazo rojo adornaba su cabello y poseía unos ojos azul claro. Vestía una camisa celeste, una chaqueta vaquera gris, un pañuelo beige cubriendo su cuello y unos pantalones largos azul marino.

-¿Estás perdida?-inquirió la chica, esperando una respuesta afirmativa.

-Sí… ¿Y tú también?

-Efectivamente.-se lamentó.

-¿Cómo llegaste acá?-preguntó Aura.

-Bueno…-la peli morada miró al suelo y dio unos golpecitos a una piedra-. Estaba paseando alrededor del campamento y vi un rayo en una zona del bosque, así que decidí investigar y…aquí estoy.-concluyó.

-Yo fui la responsable del rayo…-admitió la castaña, cayéndole una gotita estilo anime-. Le ordené a mi Munchlax que usara Rayo Solar contra unas personas que estaban intentando robar unos Pokémon, pero escaparon y se levantó esta niebla…

-Ajá…Da igual.-miró hacia los lados-. Aún sigue la niebla…-suspiró.

-¿Vas a ir al campamento de mañana?-preguntó, rompiendo el silencio que hubo de varios minutos.

-Sí.-contestó desanimada-. Tristemente…-añadió, en un susurro.

-¿Cómo? ¿No estás emocionada?

-Verás…Yo soy tímida…demasiado tímida y este tipo de campamentos requieren a entrenadores mucho más sociables que yo…-respondió en un suspiro amargado.

-¿En serio piensas eso de ti?

Asintió, cabizbaja.

-Pues a mí me pareces muy simpática.-opinó, sonriente.

-¿De verdad?-la joven se sorprendió-. Es que normalmente no se me ocurre de qué hablar y me quedo callada todo el tiempo…

-Pero ahora me estás hablando de un tema y no estás callada.-rió la castaña, buscando sacarle una sonrisa a su nueva amiga.

-¡Ja, ja, ja!-rió ella-. Eso no cuenta-dijo sarcástica-. ¿Y tú? ¿Irás al campamento?

-¡Sí!-respondió, esbozando una alegre sonrisa.

-¡Genial! Ojalá nos pongan en el mismo equipo…-deseó la peli morada.

-¿Equipo?

-En el campamento, dividen a los campistas en grupos de tres personas y les asignan distintos retos y actividades para fortalecer el trabajo en equipo.-explicó Talía.

-Ah, vale. ¿Entonces el tema principal es el trabajo en equipo?

-Exactamente. A cada entrenador se le entrega un Pokémon diferente y tienen que ayudarse mutuamente, incluyendo a los otros miembros del grupo. Por eso se llama el Campamento ''Amis et Pokémon''.-acabó, pronunciando las tres últimas palabras con acento francés.

-Estupendo-comentó-. Ojalá no me pongan con Drew…-añadió, en un tono casi imposible de oír.

-¿Dijiste algo, Aura?

-¿Qué? ¡No, no! ¡Qué va!-negó, moviendo las manos de un lado a otro, con una gotita anime.

-¿Seguro?

-Emm…Sí, sí. No dije nada.-sonrió falsamente.

-Bueno, como quieras.

La peli morada miró al cielo y se levantó de golpe, entusiasmada.

-¡La niebla ya se disipó!

-¡Bien!-se alegró Aura, cuando un pequeño rugido alertó a Talía.

-¿Qué…qué ha sido eso?

-Je, je, je…Es mi tripa…-respondió, avergonzada, mientras se rascaba la cabeza.

Talía soltó una carcajada y añadió:

-¿Qué tal si comemos ya?

-Por mí, genial. ¿Quieres venir a mi casa?

-¿Seguro? No quiero ser una molestia…

-¡Qué va! ¡Eres todo lo contrario, amiga!

Talía sonrió agradecida y siguió a su nueva amiga.

Después de unos minutos, Aura tiró del brazo a la joven, jalándola detrás de un arbusto.

-¿Qué pasa?-preguntó, intrigada.

-¿Ves a esas personas? ¡Son los que intentaron robar esos Pokémon!

-¿Y que piensas hacer?-inquirió Talía, dudando si debían meterse con ellos.

-¡Detenerlos! Seguro piensan robar a la gente y no `pienso consentirlo.-sentenció y se dirigió hacia ellos, sacando una pokéball.

-¡Aura! ¡Es demasiado arriesgado!-exclamó en voz baja la peli morada, obligándola a agacharse.

-Talía, tengo que evitar que roben Pokémon.

La entrenadora la soltó y observó a la castaña, mientras se dirigía hacia los malhechores.

-¿¡Qué se supone que piensan hacer!?

-Otra vez tú…-suspiró el chico, molesto.

-¡No te incumbe, chiquilla!-gritó la chica del pelo lacio y anaranjado, mirándola con sus ojos grises, fríos e intimidantes.

-¿Me van a decir cómo se llaman y qué quieren?

-Yo soy Katie.

-Y yo soy Erik.

-Y somos…-Katie se detuvo unos segundos.

-¡El Equipo Hunter!-exclamaron a la vez.

-¡No hay nadie que capture más Pokémon que nosotros!

-¡Y no dejaremos que nos moleste una niña como tú!-terminó Erik, sacando un Pokémon.

-Si gano, me diréis lo que estabais haciendo y os marcharéis.-dijo Aura.

-Y si gano yo, me darás tus Pokémon.

-¡No me ganarás!-sacó la pokéball-. ¡Beautifly, sal a escena!

-¡Beautifly!-dijo la mariposa.

-¡Vamos, Fearow! ¡Usa Golpe Aéreo!

El gran pájaro ascendió al cielo y bajó en picado contra Beautifly, efectuando el ataque.

-Beau…-dijo, débil.

-¡Beautifly, demuestra lo fuerte que eres! ¡Usa Sol Matinal!

Beautifly hizo que el sol brillara de una forma muy bella y recuperó sus fuerzas.

-¡Ahora, Viento Plata!

Beautifly agitó sus alas produciendo un vendaval con brillos plateados, que dañó mucho al Fearow, ya que chocó contra un árbol.

-Fe, Fearow…

-¡Usa Tornado, ya!-ordenó Erik, que se le estaba empezando a notar desesperado.

El tornado dañó gravemente a Beautifly, pero no lo suficiente como para debilitarla.

Talía miraba absorta el combate, sin perder el más mínimo detalle de cada uno de los movimientos.

Cómo se notaba que Aura había entrenado muy bien a su Pokémon.

-¡Acabemos con Psíquico!-ordenó la coordinadora, decidida a ganar.

Beautifly elevó a Fearow por el cielo y lo tiró al suelo bruscamente, dejándolo fuera de

combate.

-¡Bien! ¡Ganamos!-exclamó la castaña, abrazando a Beautifly alegremente.

Erik guardó a Fearow en su pokéball y le hizo una seña a Katie.

Talía observó la escena: Aura estaba felicitando a su querida Beautifly lo magnífico que había combatido, pero Katie sacaba una pokéball de su bolsillo sigilosamente.

-Golem, usa Golpe Roca…-le ordenó, en un susurro.

-¡Oh, no!-se asustó, al ver la intención de la peli naranja-. ¡Riolu, te elijo a ti!-exclamó, lanzando a su fiel Pokémon-. ¡Evita que ataque Golem usando Ataque Rápido y Palmeo!

El Pokémon corrió hasta Golem con su gran velocidad y, cuando su pata delantera fue cubierta por un brillo verdoso, lo golpeó.

-¿Qué ha pasado?-preguntó Aura, sin haber sido testigo de cómo pensaban atacarla.

-¡Déjamelo a mí!-miró a su Pokémon, decidida-. ¡Usa Chirrido y después, Esfera Aural!-le ordenó.

Riolu emitió un sonido agudo e irritante que paralizó a Golem, que intentaba taparse los oídos.

-¿Qué?-se sorprendió Katie-. ¡Muévete! ¡Usa Trampa Rocas!

El Pokémon golpeó con un puñetazo el suelo, haciendo aparecer unas rocas alrededor de Riolu, dejándolo sin escapatoria.

-¡Riolu! ¡Ya sabes qué hacer!

El Pokémon usó Esfera Aural contra las rocas que la rodeaban, rompiéndolas en pedazos y, de un salto, pegó estas con Palmeo, enviándolas hacia Golem.

-¡Ah!-chilló la chica, viendo cómo se debilitaba su Pokémon.

-¡Nos volveremos a ver!-gritó el Equipo Hunter, marchándose velozmente.

Talía vio cómo se alejaban y luego se agachó, para acariciar la cabeza de su Riolu.

-Lo has hecho fantástico.

-¡Ri, Riolu!-respondió ella, contenta.

-Vaya, ¡has estado increíble!-dijo, impresionada-. ¡Las combinaciones tuyas tuvieron una gran potencia!

-Gracias…-agradeció, ruborizada por los halagos-. Pero quien hizo todo fue Riolu.

-¿Rio?

La Riolu de Talía era de colores distintos a los de uno normal. El pelaje era amarillo y gris. También tenía los ojos rojos.

-Que Riolu más raro…

La miró, enfadada.

-¡Me refiero a los colores! Aunque son lindos.-corrigió ella, al ver la reacción de la Pokémon.

-Aura, ¿al final qué querían esos tipos?

-No tengo la menor idea…

-¡Eh! ¿Eso de allí es un bolso?-preguntó, acercándose al lugar.

Talía abrió el bolso y se encontró con una pokéball.

-¿Esto es lo que robó el Equipo Hunter?

Aura se acercó.

-¿De quién será?

Justo en ese momento, un Flygon fue hacia ellas y se posó en el suelo, bajando de él su entrenador.

-¿Drew?-preguntó la castaña, extrañada.

-¡Muy bien! ¿Quieres una medalla?-dijo con sarcasmo-. No creo que sea tan difícil aprenderse el nombre del mejor coordinador de todos los tiempos.-añadió con superioridad, haciendo su movimiento característico del fleco.

-¡Jum!-se enojó, inflando los cachetes.

-¿Habéis visto a dos personas muy raras por aquí? Tenían un Fearow y un Golem.

-Si te refieres al Equipo Hunter…Se escapó.-respondió Aura.

-Agh…Me habían robado a mi Roselia.-se lamentó y se dispuso a montar de nuevo en su Flygon.

-¡Espera! ¿Es esta tu pokéball?-preguntó Talía, mostrándosela.

-¡Sí!-contestó, la cogió y la lanzó-. ¡Sal, Roselia!

-¡Rose, Roselia!-exclamó el Pokémon de las rosas.

-¡Ay! ¡Es verdad!-celebró la peli morada, mientras se le iluminaban los ojos-. ¡Eres Drew! ¡Drew de LaRousse!

-¡Ri, Riolu!-exclamó su Pokémon, imitando la expresión de su entrenadora, pero refiriéndose a Roselia.

-¡No me lo puedo creer! ¡Soy una gran fan tuya!

-¡Riolu!

-Qué bien…-dijo él, mientras le caía una gotita anime.

-¡Oh my god! Parece increíble, ¡pero es cierto! ¡Estás aquí!

-Emm…sí, aquí estoy.-dijo, aún con la gotita.

Aura soltó una risita.

-Bueno, Aura-empezó Drew, girándose hacia ella, con cara seria-. ¿Te gustaría combatir contra mí?-preguntó, con mirada desafiante.

-¿Tú qué crees? ¡Claro!-respondió, decidida.

-Me servirá como práctica. He de decir…que la duración del combate lo dejo en tus despistadas manos.-dijo arrogantemente, mientras movía su fleco.

-¡Despistado serás tú, ya que voy a ganar!

-Lo creeré cuando lo vea-respondió en tono creído-. Te dejo empezar.

-¡Qué honor!-dijo la castaña, sarcástica-. Bueno… ¡empecemos!