Hetalia no me pertenece, este es de su respectivo creador.


¿Por que habia hecho eso?

Sara desperto recostada en la cama. Con la fiebre cediendo y la mente mas despejada, se pregunto por que rayos habia besado a su nemesis. Tal vez fue la confusion del momento o el sentir de que la muerte estaba llevandosela. De cualquier modo, no ganaba nada cuestionandoselo. Lo hecho, hecho estaba y no podia hacer nada por remediarlo.

Fijo su vista en su vecino. El estaba recostado en el sillon, profundamente dormido.

Esto se acabo—. Penso la mujer.—Ya estuvo suave de andar jugando a la casita—.

Se prometio a si misma que las cosas a partir de ese instante serian totalmente distintas.

Asi como ella no podria arreglar ese momento de debilidad para con Alfred. Nada de lo que hasta ahora habia hecho su vecino compensaba todo el sufrimiento que en el pasado le ocasiono.

Sin importar el dolor de sus costillas, la mexicana se acomodo de lado, dandole la espalda al hombre que velaba por ella. Suspiro. Quedandose dormida.

Ella aun podia sentir los labios de el sobre los suyos.

A la mañana siguiente.

Los rayos del sol terminaron por despertar al muchacho. Poco a poco se incorporo y fijo su mirada sobre la mujer que reposaba en la cama.

Una estupida sonrisa se instalo en su boca. Misma que toco con las llemas de sus dedos. Habia anhelado ese momento por tanto tiempo y aunque su vecina no habia estado precisamente en sus cabales al momento de besarlo, bueno, eso era mejor que nada.

El hombre creyo que ese beso era la prueba de que ella tenia cierto interes por él y que todo estaba perdonado. Penso que las cosas irian bien de en ese momento en adelante. Pero, para su amarga sorpresa, todo el progreso que llevaban comenzo a desmoronarse.

En ningun momento hablaron del "incidente".

Con el paso de los dias, Sara comenzo a declinar toda ayuda que Alfred le ofrecia. No lo hizo con descortesia o siendo hostil. En realidad, comenzo a tratarlo con frialdad, sin emocion alguna. Los silencios que hasta hacia algun tiempo eran reconfortantes comenzaron a volverse incomodos. Un dia la mujer echo el seguro a la puerta. Negandose a abrir cuando el rubio le pidio permiso para entrar. Los toquidos se dejaron de escuchar y con ello, la voz alegre de Fitzgerald.

Andando el tiempo y con la absoluta recuperacion a las puertas. Sara salio de la habitacion y se dispuso a dar un paseo por los jardines. Aprovecharia la ausencia de su vecino para, de una vez por todas, terminar aquel diario. El cielo estaba cubierto por una espesa capa de nubes. Un dia gris que amenazaba con desatar un aguacero en cualquier momento. El suave viento le mecia lentamente el cabello y el vestido verde que llevaba. La joven suspiro mientras caminaba.

Las pasadas semanas habian sido una autentica tortura para ella. Evitar a Alfred era algo sumamente tedioso. Todo ese progreso y normalidad tuvieron que ser echados a la basura por su insensatez. Por un momento de debilidad. No veia la hora para partir de aquel sitio.

Pensaba en ello mientras que buscaba un buen sitio para poder sentarse a leer. Lo encontro debajo de un arbol de manzanas.

Se sumergio en una lectura que le trajo mala memorias. Lo escrito alli eran basicamente anotaciones de campo. Con un estilo bastante impersonal. Mas que un diario parecia un informe. Estaba escrito con detalle todas las batallas ganadas, las ciudades que la mexicana habia perdido. Las bajas estimadas de ambos bandos. Aquello comenzo a hacerla sentirse mal. Era como si el papel pudiera devolverle toda la agustia y sufrimiento vivido durante esa epoca.

Llego a las paginas finales.

El estilo de narracion dio un cambio considerable respecto a lo escrito anteriormente. La letra era irregular, como si hubiese sido escirta a la prisa. Le tomo mas tiempo poder leer aquello, pero cuando por fin lo logro, Sara sintio que la sangre se le iba a los pies.

"Soy una basura"

"Todo esto esta mal"

"¿Por que nadie quiere escucharme?"

"A nadie le importa lo que digo"

Las frases dispersas y sin conexion le dificultaban entender la idea central del texto.

"Lo siento tanto"

"Si tan solo…. Si tan solo alguien me oyera"

"No era lo que yo queria"

Le dio la vuelta a la amarillenta hoja de papel. Era la ultima.

En ella estaba escrito un simple parrafo. Para la joven, era como el prologo del dia en que habia tratado de suicidarse.

Y al terminar de leer supo que la opinion que tenia para con Alfred era de lo mas erronea.

Tan absorta estaba que no escucho los pasos de cierto americano que iban en su direccion. Cuando la chica advirtio su presencia ni siquiera le dio tiempo de esconder el librito. El autor del diario le miraba enojado. Ella se puso de pie y al instante, sintio como el diario le era arrancado de sus manos. Alfred tenia la cara enrojecida.

—¡¿Quien rayos te crees que eres para venir a invadir mi privacidad?!— Espeto molesto mientras le dirigia una mirada acusatoria a la joven.

Ella permanecio en silencio, rehusandose a mirarlo. La repentina revelacion que habia acontecido hacia tan solo algunos segundos la dejo sin defensas, sin mentiras o excusas.

—¿Y bien, no vas a responderme?—.

La mujer tuvo el animo para verlo a los ojos. ¿Siempre habian sido tan azules?

—Yo solo…—.

—Se bien que me odias y que no quieres estar aqui, pero eso no te da derecho a leer mis cosas,— Reclamo— ¿Cuanto tiempo llevas leyendolo?, ¿desde cuando husmeas en entre mis pertenencias? ¡Vamos, no seas cobarde y respondeme!—.

El hombre le daba una mirada acusatoria e intimidante. No podia engañarlo, la habian atrapado infraganti.

—Solo fue una vez.— Murmuro mientras le miraba a los ojos.— Entré en una habitacion… y todo estaba tirado por alli… no pense… es decir… crei que no te importaria…—Sara dudaba, los nervios y la verdad descubierta le estaban perjudicando bastante— Creeme que de haber sabido que te pondrias asi no lo habria leido, lo siento—.

Alfred sonrio cinico.

—No me importa lo que tu pensabas o creias, son mis pertenencias y te agradeceria que no pusieras tus estúpidas manos sobre ellas—.

—¿Sabes que?, no. Si, fue una gran falta de respeto leer tu libro pero es no es razon suficiente para que me trates asi. Es injusto— Mexico se defendio.

El nego con la cabeza con una extraña sonrisa en los labios

—¿Asi que crees que esto es injusto?— Dijo el hombre arqueando una ceja. Ella asintio.— ¿Piensas que lo que te estoy haciendo es una injustica?—.

—Claro que si—.

—Y te hago sentir mal con mi trato, ¿no es verdad?—.

—Obviamente—.

Alfred suspiro. Con ello, la rabia se disipo.

—Bueno, de ese modo me siento yo cuando tu me tratas asi—.

Las primeras gotas de lluvia repiquetearon en el suelo. Despues de ello, rompio a llover.

Ambos se quedaron alli, frente a frente. Sin importar que el agua los empapara de pies a cabeza.

—¡Pero es que eso no tiene comparacion, Alfred!.— Le llamó— ¡Tu no leiste un diario, tu hiciste una guerra contra mi, me quitaste casi todo. Tu gente masacro a la mia, ¡¿Como querias que te tratara cuando todo acabo?! Que dijera; ¿Hey, que tal si despues de esto no vamos a comer algo? ¡Me dejaste en la ruina, sin opciones!—.

—¡¿Y tu crees que yo las tenia?!— Jones se paso las manos sobre la cara, suspiró— ¡De cualquier modo ya paso, superalo!—

—¡Eso es lo que intento!— Gimio mientras sus lagrimas se mezclaban con las gotas de agua que caian del cielo— Tu no sabes lo dificil que ha sido para mi tratar de recuperarme, intentar perdonar y olvidar. Quiero ser feliz Fitzgerald, quiero volver a estar bien contigo, a ser como antes eramos, quiero vivir de un modo digno.— Ella agachaba la cabeza. Sintio que las fuerzas se le iban. Logro quedarse de pie, como un maniqui.

—Alfred, he luchado por tanto tiempo, por decadas tratando de ahogar lo que siento pero sencillamente no puedo, por eso te trato asi, porque intento con todas mis fuerzas sepultar lo que siento por el que hasta hace algunos minutos era mi nemesis pero ya no lo soporto mas— La joven tomo aire, ignoro a su cerebro e hizo caso a su corazon— Tan solo, permiteme decirte que te amo… con toda el alma—.

El hombre solo pudo mirarla. Alli estaba Sara, con una expresion de sufrimiento en el rostro, el vestido pegandosele al cuerpo. El agua caia como casacada por su fisionomia.

Las palabras salieron en automatico.

—Hay que ir a la casa, podrias volver a enfermarte— Habiendo dicho eso le dio la espalda. Comenzo a caminar.

El libro sostenido por Alfred chorreaba la tinta que salia despedida de las ojas por culpa del aguacero. Con los hombros hundidos y el animo derrotado, la joven se limito a mirar el cesped y seguir el rastro de dejaba aquel diario.

La lluvia no amainaria hasta tres dias después.


Lo se, no tengo verguenza y lo siento. Si hay alguien que aun lea este fic, de todo corazon se los agradezco. No estaba muy contenta con el fic y le he hecho una especie de remasterización, no creo que lo noten y espero no haber empeorado la historia xD.

Monserrat Pantoja: Se que no tiene sentido que responda a un review que fue dejado hace casi cuatro meses atrás y que la trama contesto en el cap pasado pero bueno xD. Solo puedo agradecer que siga leyendo esto si es que aun anda por aquí! :D

Johana: Muchisimas gracias por leer! y me alegra bastante que esto le haya gustado y he aquí el cap! C:

¿Qué rayos pasara con esta historia?, ni siquiera yo lo se!

Nos leemos en el próximo capitulo :D