Kung fu panda: Leyendas de oscuridad
Capítulo 4: La búsqueda parte 2.
Todos caminaron nerviosos hacia el lugar donde les llevaba la misteriosa mujer. Al fin, iban a encontrarlo, aunque la mayoría seguía temiendo por su vida. La gente que le había secuestrado era demasiado rara, ni siquiera habían enseñado su rostro, por lo que la duda de si seguía vivo o no, era más negativa que positiva.
En cambio, yo seguía en esta cabaña confuso y algo asustado. Asustado, porque no sabía nada de mis amigos desde hace mucho tiempo, no tenía ningún tipo de información ni de contacto… En resumen, nada. Confuso, porque no sabía qué estaba sucediendo. Llevaba mucho tiempo encerrado en esta cabaña, sentado todo el tiempo en una silla y observando cómo cuchicheaban los dos extraños de un asunto que, seguramente, trataba de mí…. Creo que ya va siendo hora de que me cuenten todo de una vez por todas.
-Po, siento todo lo que hemos hecho hasta ahora. Pero era necesario que te secuestráramos. Como te dije antes, Xian viene a por ti y no queremos que te pase nada. Eres nuestra única esperanza.- Dijo Mei-Ling.
-¿Por qué no quieres decirme quiénes sois? Llevo mucho tiempo aquí esperando y creo que ya va siendo hora de que me lo contéis.-
-Po, yo no puedo decirte nada. No soy la apropiada para hacerlo. Además me ordenaron que no lo hiciera. Hay otra persona aún más importante que yo que quiere decírtelo.- Aclaró al fin.
-¿Otra persona aún más importante? ¿Quién?-
-Espera unos segundos, no tardará en venir.-
-Si tú lo dices…-
Segundos más tarde, entró en la cabaña un gran hombre cubierto por una capucha verde… Tengo que decir que es bastante alto y grande. Me recuerda a mí en cierto modo…
-Hola Po. Mi nombre es Lian. Creo que ya te hablaron de mí antes… No sabes cuánto me alegro de verte de nuevo con vida. Ha pasado tanto tiempo desde la última vez…- Dijo Lian.
-¿Dices que te alegras de verme de nuevo con vida? ¡Pero si no sé quién eres! ¿Qué tipo de broma pesada es esta?- Comenté enfurecido.
-Mira Po, ya sé que has pasado por muchas cosas malas durante todo este tiempo y sé que estás enfurecido por eso, pero te aseguro que esto no es ningún tipo de broma pesada.- Aclaró Lian.
-¿A, no? ¿Entonces qué es? Llevo aquí secuestrado días, atado en una silla, solo, sin mis amigos, casi sin comer ni beber… ¿Y me dices que esto no es ningún tipo de broma pesada?.-
-No, no lo es. Y perdona por todo este mal trago. No sé cómo te han hecho eso…-
-¿No sabes qué me han hecho? No te hagas el loco.-
-Po, ¿es que no lo comprendes? Tuvimos que fingir este tipo de secuestro para que Xian pensara que otro villano te había secuestrado.-
-¿Pero por qué?-
-Porque si piensa que otro villano te ha secuestrado buscaría a un villano y no a nosotros. Nuestra máxima prioridad es que nadie sepa de nuestra existencia.-
-Vale, si dices que era una farsa para salvarme de Xian… ¿Por qué me tratasteis así? O sea, a lo que me quiero referir es a, ¿por qué me raspasteis la espalda y no me disteis de comer si solo queríais protegerme?- Pregunté.
-Eso no estaba en el plan… ¿Por qué te hicieron eso?- Preguntó extrañado Lian.
-No lo sé, pero la única que me trataba bien era ella.- Dije mientras señalaba a Mei-Ling.
-No te preocupes me encargaré de hablar con los dos más tarde.-
-No hace falta que le diga nada a ella, no me ha hecho nada.- Añadí.
-Cambiando de tema… Sé que en tu conciencia hay algo que te inquieta y sé que es. He venido a contarte muchas cosas que no sabías y una de esas cosas es sobre tu pasado.- Dijo Lian.
-¿Sobre mi pasado?-
-Verás Po. ¿Recuerdas el sueño que tuviste en el que aparecía una panda y un bebé corriendo de unos lobos?- Preguntó Lian.
-Sí, si lo recuerdo… ¿Pero cómo sabes tú eso?-
-Po, soy el mentor de la aldea. Yo protegí a todos los supervivientes desde el ataque de Shen. Llevo observándote desde que te perdí de vista.-
-¿Desde que me perdiste de vista? ¿Cómo? No entiendo.-
-Po. Yo… Soy tu…-
-¿Mi qué?-
-Tu padre.-
-¿¡Qué!? ¡No puede ser! Mamá y tú moristeis… -Dije muy sorprendido.
-No hijo, yo logré escapar de Shen. Conseguimos despistar a los lobos por el sendero del bosque pero, sin embargo, tu madre no logró hacerlo y corrió en busca de un lugar donde esconderse junto a ti. Pero no salió tan bien como esperaba y se vio obligada a abandonarte. Después de que Shen abandonara nuestra antigua aldea, la encontramos muerta cerca de un río congelado. Las últimas palabras que pronunció antes de fallecer fueron: Lian, pase lo que pase, no dejes que a Po le ocurra nada malo. Y después de que tu madre falleciera, me entrené y aprendí el arte de la meditación con el fin de saber de ti por si alguna vez te encontrabas en peligro y poder salvarte y así lo hice. Fingí este secuestro para que Xian no te encontrara.- Desveló Lian.
-No se qué decir… Estoy… Muy confuso. No puedo creerlo. ¿Mamá murió al intentar salvarme?- Dije a punto de llorar.
-Sí, Po. Murió pero por una buena causa.-
-Ni siquiera he tenido tiempo de conocerla… ¿Por qué me pasa esto a mí?- Dije sin poder contener mis lágrimas.
-No todos tenemos la vida que siempre deseamos Po. La tuya puede que no tenga un comienzo muy feliz pero aún así tienes a gente que te quiere. Incluso encontraste a una persona que se hizo cargo de ti, y, por lo que sé, no te trató mal en ningún momento.-
-Lo sé pero, llevo sin saber de vosotros toda mi vida y de repente aparecéis en mis sueños y en mis recuerdos… No sabes lo duro que se me ha hecho todo esto. Pensé que había perdido a toda mi familia biológica y he estado muy deprimido estos meses.-
-Lo siento mucho hijo. Pero Shen tuvo la culpa de esto. Él me arrebató lo que más quería. Tu madre y tú. Y por si fuera poco a tu madre la perdí para siempre y a ti te tubo que mandar lejos para que ese psicópata no te matara. Estos últimos años han sido tranquilos pero a la vez, los peores. Tuve que aprender a meditar para poder saber de ti, y tardé muchos años en poder perfeccionarlo. No sabes lo mal que lo he pasado.- Dijo Lian a punto de llorar.
-¿Lian? Una pregunta. ¿Cómo era mama?.-Pregunté con inseguridad.
-¿Qué cómo era tu madre? Pues, era la persona más maravillosa y buena que he conocido nunca. Cuando te tuvimos, ella se puso muy contenta, tanto, que ya estaba planeando muchas cosas para disfrutarlas contigo. Siempre jugaba contigo y estaba pendiente de ti. Incluso te hizo un muñeco de un panda para que lo tuvieras como recuerdo…- Respondió llorando.
-Me hubiera encantado volver a verla. Pero me conformo con los pocos recuerdos que tengo de ella.-
-A mí también me hubiera gustado volver a verla hijo mío. Pero la vida es una caja llena de sorpresas, a veces agradables y otras, todo lo contrario. Pero, por muchas cosas malas que pasen, tenemos que seguir adelante y aprender de nuestros errores. Mi error fue haber abandonado a tu madre y a ti, pero ahora que te tengo delante de mí quiero disfrutar del tiempo que nos queda juntos.-
-Yo también papá.-
Los dos nos dimos un gran abrazo que parecía no acabarse nunca. Fue un momento muy especial para mí, al fin, conocía a mi padre. Aunque fuera por medio de un secuestro, a mí me daba igual, lo único que quería era estar con él. Nunca lo olvidaré.
-Todos en la aldea están muy contentos de que hayas venido y quieren conocerte, así que celebraré una fiesta de bienvenida esta noche. ¿Qué te parece hijo?- Dijo mi padre orgulloso.
-¡Qué bien! Me encantaría, además, quiero conocerles a todos. Seguro que tienen muchas cosas que contarme.-
-Lávate un poco y a las diez daré inicio a la fiesta. ¡No llegues tarde!-
-Tranquilo papá, ¡seré puntual!-
Mientras tanto, los Cinco Furiosos, Shifu y la mujer, seguían caminando en ese bosque forestal en busca de su amigo, aunque, seguían sin encontrarlo.
-Oiga, ¿falta mucho?- Dijo Víbora.
-No, ya casi hemos llegado.- Añadió la mujer.
-Shifu, como sea esto una broma le juro que…- Comentó Tigresa enfurecida.
-Tigresa, la violencia no es la solución a todos tus problemas. Solo hace que tus problemas crezcan cada vez más.- Interrumpió Shifu.
-Sí, Maestro.-
-Ya hemos llegado.- Afirmó la mujer.
-¡Dejarme pasar!- Gritó Tigresa.
-Tigresa, ¡compórtate!-
-Lo siento Maestro pero me pueden los nervios.-
-Tigresa tranquilízate, ya verás como Po está bien.- Comentó Grulla.
-Eso espero.-
-Oiga, ¿a dónde va? ¿Nos va a acompañar?- Preguntó Víbora.
-Podéis seguir solos, además ya les dije a dónde tenían que ir. Yo tengo que seguir trabajando.-Dijo la mujer mientras desaparecía de entre los arbustos.
-Bien. ¡Gracias por todo! Bueno chicos, ¡Avanzad!- Ordenó Shifu.
Los Cinco Furiosos y Shifu, avanzaron por los últimos arbustos que se apreciaban del inmenso bosque y llegaron a un Valle lleno de arrozales y cabañas. El paisaje, era único. El valle, estaba lleno de cascadas y montañas; la hierba y el campo tenían un color verde intenso que, junto a los arrozales, formaba una gran impresión entre los Cinco y Shifu. Era tan único, que parecía un sueño del que no podían despertar. No se podían creer que Po estuviese secuestrado en un lugar tan bello como este.
-Es… Precioso.- Dijo Víbora muy sorprendida.
-Cuántas cascadas…- Añadió Mantis.
-¿Seguro que no estamos soñando?- Bromeó Mono.
-Vaya…- Comentó Shifu.
-¿Pensáis que Po está aquí?- Preguntó Tigresa.
-Sí. Vamos a buscarlo.- Dijo Grulla.
Los Cinco y Shifu se introdujeron en la desconocida aldea y pudieron observar que estaba llena de pandas de todo tipo (Grandes, pequeños, guapos, feos etc.) que estaban agrupados, formando un grupo enorme de pandas. En el centro de ese grupo, estaba Lian, el padre de Po, pero los Cinco Furiosos y Shifu lo desconocían.
-¡No puede ser!- Dijo Tigresa muy sorprendida.
-¡Vaya! Cuánta cantidad de Pos…- Bromeó Mono.
-Sí, es una pesadilla.- Bromeó Shifu.
-¿Esos son… Pa… Pandas? ¡Ah…!- Comentó Víbora antes de desmayarse.
-¿Creéis que aquí está su familia biológica?- Opinó Grulla.
-Puede ser…- Dijo Mantis.
-Solo puede haber una forma de averiguarlo.- Dijo Tigresa.
-¿Cuál?- Preguntó Mono.
-Pues vamos a preguntarles, seguro que nos dan la bienvenida.- Dijo Tigresa.
-Por una vez estoy de acuerdo.- Comentó Shifu.
Los Cinco y Shifu se dirigieron hacia el grupo de pandas que se encontraban fuera. Había tantos que no sabían a quién preguntar.
-Maestro, ¿a quién preguntamos?- Preguntó Mono.
-Tenemos que preguntarle al más importante de la aldea así que hay que buscarlo.- Respondió Shifu.
-Pero, ¿dónde cree que está? Hay demasiados pandas…- Dijo Víbora sorprendida.
-Pues hay que arriesgarse.-
-¿A qué se refiere Maestro?- Preguntó Grulla.
-Hay que buscarlo entre todos estos pandas.- Aclaró Shifu.
-¿Cómo? ¿¡Pero usted sabe cuántos son!?- Dijo Mono.
-Sí, son como doscientos pandas. Pero, ¿qué más da? Si lo buscamos por separado lo vamos a encontrar más rápido.- Contestó Shifu.
-Sí, súper rápido…- Dijo Tigresa.
-He… Maestro. ¿No le importa que vaya con Mono? Es que creo que con mi tamaño… Me voy a perder.- Añadió Mantis.
-Sí, está bien. Aunque no sé como me pides que te deje, os vais a perder igualmente.- Contestó Shifu entre risas.
-Jeje, ¿por qué no comenzamos? Po nos espera.- Dijo Víbora.
-Sí es verdad… ¿Tigresa? ¿Dónde está?- Preguntó Grulla mientras buscaba con la mirada a la felina.
-Ya se ha ido chicos. Todos se han ido excepto… Tú y yo.- Dijo Víbora a Grulla.
-Si… Anda vamos a buscarlo.-
-Sí.-
Todos comenzaron a buscar a Po entre todo el montón de pandas que había en el valle. Todos, estaban nerviosos, al fin, iban a encontrar a su amigo.
-¿Po¿ ¿Dónde estás?- Preguntó Tigresa.
-¿Po? No, él nunca responde a eso… ¡Panda!- Gritó Shifu.
Todos los pandas, se giraron y miraron mal a Shifu.
-No les digo a ustedes…- Dijo Shifu para excusarse.
-¿Po? Venga Po, sal de donde estés…- Dijo Víbora sin ningún resultado.
-¿Lo habéis encontrado?- Preguntó Mono.
-Mm… No.- Contestó Grulla.
-Vamos, ¿Cómo podemos perder a algo tan grande?- Preguntó Mantis.
-Porque hay miles de Pos en todas partes.- Respondió Tigresa algo frustrada.
-Si estáis buscando al Guerrero del Dragón, os diré que no está aquí. Se encuentra en la cabaña de Lian. Su padre.- Respondió un panda.
-¿En una cabaña?- Preguntó Víbora.
-¿Su padre?- Preguntó Grulla confuso.
-Sí. Se está preparando para una fiesta de bienvenida que se dará esta noche.- Comentó el panda.
-¿Una fiesta de bienvenida? No entiendo nada…- Dijo Víbora confusa.
-Bueno pues si queréis aclarar vuestras dudas, ¿por qué no vais a verlo?- Añadió el panda.
-Sí, creo que es una buena idea ir a verlo… ¿Pero dónde está esa cabaña?- Preguntó amablemente Shifu.
-Está en la colina que finaliza el valle. No os preocupéis, no está tan lejos.-
-Muchas gracias por la ayuda.- Agradeció Víbora.
-De nada… Por cierto, ¿vosotros sois los amigos del Guerrero del Dragón?- Preguntó.
-Pues sí, bueno, más bien somos como su familia… ¿Por qué lo pregunta?- Dijo Tigresa.
-Pues porque hace poco enviamos a una de nuestras aldeanas para que fuera a por vosotros… Seguramente ya la habréis visto.- Dijo el panda.
-Pues la verdad es que sí la hemos visto y gracias por ayudarnos a encontrarlo.- Dijo Shifu sonriente mientras partía con los demás hacia la cabaña.
-De nada. ¡Pero prepararos vosotros también para la fiesta! Seguramente Lian quiera conoceros.- Advirtió el panda.
-¡Vale gracias!- Contestó Shifu.
Mientras tanto, en la cabaña donde yo me encontraba, Mei-Ling, me estaba ayudando a vestirme para la fiesta, y, para ello, estaba buscando el mejor traje, ya que yo era el invitado principal.
-¿Te gusta este, Po?- Preguntó Mei-Ling.
-He…-
-Vale, ya capto la indirecta.- Dijo Mei-Ling entre risas.
-Oye, enserio… No hace falta que me busques un traje, puedo ir así.-
-Po, ¿sabías que el invitado principal tiene que ir bien vestido? No te dejaré ir con esas pintas, y si crees que me vas a hacer cambiar de opinión te equivocas, soy muy cabezota.- Advirtió.
-Bueno, está bien. Dame ese traje.- Dije señalando un traje negro con símbolos azules.
-¿Este?-
-Si.-
-¿Sabes una cosa? Tu padre se ponía este traje cuando era un poco más joven. Ahora no se lo pone porque no le vale, jeje.-Rió.
-Vaya, eso no lo sabía. Oye, ¿qué te vas a poner tú?-
-Ya lo verás.- Sonrió.
-Seguro que vas a estar genial te pongas lo que te pongas.-
-Jeje, gracias Po. Tú tampoco estás nada mal con ese traje.-
-Jeje, gracias… Oye, ¿Esto se pone así o al revés?- Pregunté.
-Sí, es al revés.-
-Gracias, es que nunca me he puesto trajes como este… Bueno, en realidad es casi el mismo que el que me puse en el Festival de Invierno, solo que con estampados de kung fu en la espalda…-
-¿Festival de invierno? Pero solo van las personas importantes, ¿no?-
-Sí, a mí me invitaron como anfitrión… Lo pasé fatal, estaba nervioso y no sabía qué decir a los mejores maestros de kung fu de China… Pero, al final, decidí que era más importante pasar ese festival con la familia y todos nos fuimos en el restaurante de mi "padre"…-
-Oh… y, ¿Cómo es tu "padre"?-
-Pues es un ganso que cocina los mejores fideos de China. Es un poco tacaño con el dinero pero es muy bueno conmigo.-
-Vaya, eso es asombroso. Entonces tú te pareces a él, menos por lo de ser tacaño.-
-¿Cómo él? ¿Qué quieres decir?-
-Pues a que eres bueno, simpático, supongo que cocinarás bien, eres agradable y algo serio. ¿O me equivoco?-
-Eso me dejó impresionado. Parece como si me conocieras de toda la vida…-
-No te conozco de toda la vida, pero mi sexto sentido me lo dice.-
-¿Sabes? Me caes bien. Eres muy simpática y… Guapa, me atreveré a decir.- Dije sonrojado.
-Oh, gracias. Tú también eres muy guapo.- Dijo alegremente.
-Oye… ¿Pu… Puedo ver? ¿O aún no te has… vestido?-
-Sí, espera un segundo.- Dijo mientras recogía la ropa que había dejado fuera.
-Vale, me quedaré aquí esperando.- Comenté mientras me sentaba en el sofá.
-(Tok, tok)- Sonó la puerta.
-Aún no estamos preparados, esperar un poco.- Grité.
-¿Po? ¿Eres tú?- Dijo una voz femenina.
-¿Tigresa?-
-¡Po!- Dijo Tigresa mientras abría la puerta a toda prisa y se dirigía hacia mí para abrazarme.
-¡Tigresa!- Grité mientras corría para abrazarla.
-Oh, Po. Me alegro tanto de volver a verte, pensé que te había pasado algo malo…- Dijo Tigresa a punto de llorar.
-No, Tigresa, no me ocurrió nada malo. Es más mi familia me ha salvado de Xian. No quieren que me encuentre y fingieron el secuestro para que pensara Xian que otro villano me había raptado y para que lo persiguieran a "él" y no a nosotros. Estaremos a salvo de él y es mejor que nos quedemos aquí por unos días.-
-Menos mal, te he echado tanto de menos que no sabes lo mal que lo he pasado. Pensé que un loco te había matado y…-
-Venga Tigresa, no llores, ¡me tienes aquí! No pienses en el pasado y céntrate en el presente. Estoy aquí contigo y no pienso irme.- Interrumpí.
-Po, te…-
-¡Po!- Interrumpieron los demás.
-¡Chicos! Os echaba de menos, ¿por qué habéis tardado tanto?-
-Bueno tuvimos unas cuántas complicaciones… ¡Pero aquí estamos!- Dijo Mantis.
-Po, ¡Qué alegría me da verte bien!- Gritó Víbora emocionada.
-Yo también me alegro de verte Víbora.- Dije sonriente.
-¡Panda! ¿Qué haces que no saludas a tu Maestro? ¿Esos son los modales que te he enseñado?- Bromeó Shifu.
-¡Maestro Shifu!- Grité alegre.
-No me abraces Po, tampoco hay tanta confianza…- Bromeó Shifu.
-Jeje, usted tan simpático como siempre ajajá.-
-Bueno Po, ya he terminado de vestirme.- Dijo Mei-Ling.
-Vaya, estás… Pre… Preciosa.- Dije con la boca abierta.
-Gracias Po.- Sonrió Mei-Ling.
-¿Quién es ella?- Preguntó Tigresa seriamente.
-¿Qué quién es? Ah, ella es Mei-Ling. Mei-Ling, mis amigos, mis amigos, Mei-Ling.-
-Hola, ¿qué tal?- Saludó Mei-Ling.
-Hola, un gusto conocerte.- Sonrió Víbora.-
-Hola Mei-Ling.- Saludó Shifu.
-Hola.- Dijo Grulla.
-¡Ey!- Saludó Mono.
-Hola, ¿qué hay?- Dijo Mantis.
-Hola…- Dijo Tigresa seriamente.
-Vamos a celebrar una fiesta, ¿os apuntáis?- preguntó amablemente Mei-Ling.
-¡Claro!- Dijeron a la vez.
-No.- Contestó Tigresa.
-Tigresa…- Murmuró Shifu.
-¿Por qué no quieres asistir?- Preguntó confusa Mei-Ling.
-Tigresa, compórtate.- Murmuró de nuevo Shifu.
-No quiero porque… (no me caes bien) Seguramente no hay ningún traje para mí…- Se excusó Tigresa.
-Pues claro que hay, pero con el traje tan bonito que tienes puesto no hace falta que te pongas ninguno. ¿Es nuevo?- Preguntó Mei-Ling curiosa.
-Sí, es nuevo… (¿Pero a esta qué la importa? Será chismosa…)-
-Te queda muy bien. Seguro que con eso atraerás a un montón de chicos.- Bromeó Mei-Ling.
-Jeje, gracias qué simpática eres… (¿Cómo voy a atraer a los chicos si ya te estás ocupando tú de quitármelos?).- Sonrió falsamente.
-Bueno ir a prepararos, la fiesta va a empezar dentro de poco.- Advertí.
-Por supuesto. ¡Venga, vamos a vestirnos!- Ordenó Shifu a los Cinco Furiosos a excepción de Tigresa.
-Si, Maestro Shifu.- Dijeron al unísono.
Todos fueron a prepararse para la gran fiesta que se iba a celebrar aquella noche. Iba a ser una gran fiesta con luces y grandes bailes. Mi padre, estaba muy contento de mi aparición y estaba organizando la fiesta con mucho entusiasmo. No dejaba de dar órdenes a los aldeanos para que trabajaran más rápido y para que la decoración estuviese perfecta.
Una hora más tarde, los demás salieron de la cabaña preparados para la gran fiesta. El cielo estaba estrellado y había un montón de decoraciones por todas partes. Las mesas, el suelo y las cabañas estaban iluminadas con unas hermosas luces de varios colores. La comida era tanta, que parecía un gran banquete de boda con una enorme tarta y con un panda arriba del todo que, creo, que era yo.
-¡Cuántos colores!- Comentó Víbora muy sorprendida.
-Es… Asombroso.- Añadió Tigresa sorprendida.
-Sí, es alucinante.- Opinó Mono.
-Vaya, que bonito está todo. Me encanta la decoración. Han hecho un gran trabajo.- Dijo Shifu sorprendido.
-Sí, hay tantas cosas…- Comentó Grulla.
-Hay tantas luces que parece que es de día.- Dijo Mantis.
-Hay tanta comida…-Dije.
-Hay… Cómo no el panda hablando de comida…- Dijo Shifu llevándose la mano en la frente.
-¡vamos a comer!- Dijo Mono hambriento.
-¡Si!- Dijeron Grulla y Mantis mientras corrían hacia la gran mesa.
-¿Me concede este baile?- Le preguntó un panda a Víbora.
-Oh, ¡si!- Dijo Víbora muy alegre.
-He… Tigresa, ¿me concedes… Este… Ba… baile?- Pregunté tímidamente.
-Por supuesto, Po.- Dijo Tigresa dulcemente.
Los dos bailamos alegremente en la aldea, al son de una música lenta que hacía que quisiéramos bailar cada vez más. Nuestras miradas cada vez se fijaban más y la timidez, iba desapareciendo poco a poco…
-Po, ¿te parece bien que bailemos o interrumpo algo?- Me preguntó Mei-Ling.
-He… No, claro, podemos bailar… Si es que a Tigresa no le importa…-
-He… Claro, no me importa, po… Podéis bailar juntos si queréis, yo me iré a comer algo.- Dijo Tigresa mientras salía corriendo del lugar.
Tigresa, corrió hacia la cabaña y abandonó la fiesta. En verdad, no sabía por qué lloraba pero no quería pasar más tiempo allí, con la presencia de esa panda tan molesta que no hacía más que estorbar.
En cambio, los demás celebraban felizmente la fiesta, deseando que nunca acabara ese día tan especial.
