He de aclarar que los personajes no son míos, estos pertenecen a J.K. Rowling. Yo solo los manejo a mi antojo y los hago aparecer en situaciones embarazosas. Esto es completamente sin fines de lucro. Sin nada más que añadir, lean y disfruten.

En el comedor, el silencio se hizo más abismante aun. Severus había visto su imagen en los pensamientos de los alumnos; estaba avergonzado, asombrado, irritado, preocupado y cuando sus ojos chocaron con los de la chica y vio a quien traía en brazos se mezclaron el alivio y el enojo, creando una incierta y desquiciante sensación.

Hermione miró al frente orgullosa y valientemente, como toda una Gryffindor, comenzando con su caminar silencioso y elegante. Cuando pasó por el lado del desaliñado director Christian tembló en sus brazos, eso hizo que su convicción inicial de ignorarlo se derrumbara estrepitosamente. Apretó más fuerte al niño contra sí, mientras intentaba mantener a raya su enojo. Claramente no funcionó ya que se giró ágilmente varita en mano apuntándolo directamente. Sus ojos brillaban de ira contenida, haciendo que todos contuviesen el aliento, incluyendo el profesor de pociones.

Todos estaban tas asombrados que sus mentes revelaban todo lo que pensaban, Hermione y Severus podían ver todas las apreciaciones menos las de ellos dos, los cuales siempre mantenían la mente sellada a cal y canto.

Minerva por ejemplo estaba escandalizada, Neville un poco asustado como antaño, pero solo un poco; Luna pensaba en lo divertido que sería pasear en el nuevo hipogrifo de Hagrid, George estaba encantado, por fin habría un poco de diversión en Hogwarts, Ron, que estaba sentado al lado de su hermano en la mesa del profesorado, no cabía mas en felicidad, Su Hermione por fin estaba poniendo en su lugar al murciélago grasiento (NA: Ron debe estar muy demente si se atreve a pensar que la chica es suya, esperen a que Sev procese todo y más adelante le dé su merecido), el resto del profesorado miraba atónito, ¿en qué momento la realidad se había torcido?, porque no era posible que el gran Severus Snape estuviese parado en medio del comedor en esas fachas siendo apuntado por la correcta Hermione Grenger. Los alumnos en cambio se preguntaban quién era esa mujer que se atrevía según ellos a hacer tamaña valiente estupidez.

Nadie se había puesto a pensar que tal vez Hermione no pensaba hacer nada malo, bueno darle un susto sí, pero no echarle una maldición. Articuló lentamente con los labios pero sin emitir sonido alguno; con el fin de que solo el energúmeno que tenía delante se percatara.

-IDIOTA-. Un segundo después movía su varita rápidamente.

Las mangas de la camisa de Snape bajaron hasta sus muñecas, las manchas de tinta azul desaparecieron de la ropa, la camisa tomo su lugar dentro del pantalón, los botones abiertos se cerraron, una túnica negra apareció sobre sus hombros, y el pelo volvió a caerle libre.

Se giró nuevamente y caminó hacia la mesa de los profesores donde se sentó al lado de George, el cual al verla cerca le guiñó el ojo disimuladamente. Ron le hacía señas intentando captar su atención, ella simplemente lo ignoró, nunca había sentido menos deseos de escucharlo que en esos momentos.

Severus por su parte salió rápido del soport en el que se encontraba, componiendo su rostro de habitual indiferencia. Mañana sería la comidilla de absolutamente todo el castillo, pero pobre al que encontrara hablando de él… Y todo por culpa de Grenger(NA: ven que Sev es obtuso, ya está culpando a la pobre Hermione, siendo que ella no tiene la culpa de que se haya aparecido así en el comedor, pero vallan a hacerlo entender, es más terco que una mula), y más encima lo llamo IDIOTA, quien se creer ella que es. Dirigió su más terrorífica mirada a los que osaban mirarlo con una expresión estúpida en la cara. Se movió rápido, en cinco pasos ya estaba en el estrado para dar la bienvenida a los alumnos y bla bla bla bla que se le habia ocurrido imponer a Albus cuando este era director. Dio los comunicados importantes.

-Bienvenidos los nuevos profesores: Neville Longbottom profesor de Herbologia, Luna Lovegood profesora de cuidado de criaturas mágicas, Ronald Weasly; hizo una mueca imperceptible, ayudante del profesor de transformaciones, y finalmente Hermione Grenger, la cual al escuchar su nombre se levantó, al igual que lo hicieran todos los anteriormente nombrados, para recibir el aplauso y uno que otro chiflido por parte de los alumnos; profesora de Defensa contra las Artes Oscuras. Este año además contaremos con la presencia de Christian, apunto al pequeño que seguía en los brazos de Hermione. Bien pueden comenzar a cenar-. Dicho esto se sentó y no volvió a pronunciar palabra en todo lo que restó de cena.

Pronto los ánimos se calmaron, y la estancia volvió estar tan bulliciosa como normalmente era.

Hermione se reía de las ocurrencias de Chris mientras intentaba que este se comiera su cena, si bien físicamente y en pequeños atisbos de desconfianza e inseguridad que se reflejaban en su mirada era muy parecido a su padre, ciertamente era bastante más extrovertido que su progenitor.

-Mione, tú conoces a mi papi- pregunto el pequeño luego de que su plato quedara vacío.

-Claro que lo conozco-ella hizo una mueca burlona; cosa que no pasó desapercibida para Snape que no le quitaba la vista de encima y no se perdía palabra de la conversación.-por que la pregunta bonito-.

-Es que el eds grande- abrió sus brazos para demostrarle cuán grande era.-y fuerte, y valiente- Severus esbozo una sonrisa involuntariamente, la cual fue vista por Hermione, ya que era ella la que ahora no le quitaba la visa de encima.

-El me quere cierto- era una pregunta ansiosa, anhelante. La sonrisa del profesor de pociones se esfumó tan rápido como había llegado, para dar paso a una expresión de tristeza, culpa y arrepentimiento.

-Chris mírame- la chica miró al pequeño intensamente a los ojos.-Estoy completamente segura de que él te ama-. El niño esbozo una sonrisa brillante, para luego dar paso a un gran bostezo.

-Ahora, caballero, será mejor que nos vallamos a dormir-. Se levantó con él en brazos y salió del gran comedor con la atenta mirada de todos puesta en su persona.