Hola a todos, aquí con otra loca idea que la planee con un amigo de por aquí, usualmente no hago peticiones porque no me salen muy bien, como está por ejemplo pero tampoco es una idea mala, ya saben que si quieren tomarla pueden hacerlo pero que me avise, para que lea su historia.

Ahora vamos con el Summary de lo que sería de esta historia:

Hemos visto a Tsukune como el chico bueno de la historia que se preocupa por sus amigos, que es bueno y que lucha por lo que es correcto, pero... ¿Qué pasaría si Tsukune no fuera así? ¿Qué pasaría si tuviera un pasado oscuro en vez de tener una familia feliz? ¿Qué pasaría si él fuera alguien malo? Bueno, aquí verán un poco de cada cosa. Espero que les guste.

ADVERTENCIA: Esta idea posee palabras vulgares por lo que si tienes 13 años o menos, se recomienda leer bajo tu propio riesgo.

Así que... ¡Empecemos!


¿Qué pasaría si...?

Kyoto, la capital de Japón, con más de 1 millón de habitantes y con muchos problemas. Los días pasan como de costumbre para cualquier persona que viva ahí, los días no tienen mucha relevancia, empiezan y terminan, y vuelven a iniciar para repetir el proceso. Pero para un chico de 15 años, este no será un día como cualquier otro. Apurado va hacia la escuela. Hoy tenía su examen de ingreso y pronto iniciaría. El chico veía su reloj con mucha frecuencia, pero cuando estaba frente a la entada, unos matones de otra escuela aparecen.

-El Oni (Demonio) de Kyoto, Tsukune, "La Bestia Aono", he escuchado sobre ti-. El joven frunce el ceño y sus ojos se ponen un poco oscuros.
-"maldita suerte, no tengo tiempo para esto"- Estos muchachos querían pelea, de eso no hay duda, pero el joven estaba apurado. Aunque... escapar no es una opción.

-tú te crees muy fuerte y malo, ¿No es así? Ja, bueno, te vamos a enseñar un par de modales-. Este se acerca a Tsukune para meterle un golpe con la mano derecha, pero este lo esquiva y agarrándolo del brazo, lo derriba. Los otros dos no se quedan parados sin hacer nada y entre los dos van hacia Tsukune.

-¡Tus días como bestia se acabaron, imbécil!-. Tsukune al ver que se aproximaban, tacleó al más cercano y lo agarro a golpes en la acera, el otro se le encimó y se agarraron a golpes por un minuto. Es por esta razón, que Tsukune era reconocido por "La Bestia Aono". Se lanzaba a lo loco contra cualquiera, era un perro para las peleas. Tsukune había derrotado a todos, pero dejo al último al primero que había derrotado. Se acerco a él con enojo y la ira se podía notar en sus ojos, un brillo apareció en ellos.

-tengo prisa-. Dijo el castaño, tronando los dedos, acercándose al muchacho en frente de él. Tenía los ojos cafés, una playera roja, pantalones vaqueros y unos tenis negros.

-tra... tranquilízate... ¡Lo siento!-. El muchacho iba cada vez más atrás, mientras Tsukune seguía caminando, cortándole la posibilidad de escapar. -Perdón, lo siento...

-¿En serio?

-¡Sí, lo juro!-. Él ya estaba contra la pared. Tsukune no dudó y agarro su cabeza y la estrello contra la pared, rompiéndole la nariz, sacando bastante sangre, llegando al punto de asfixiarse.

-No quiero volver a ver tú rostro, mediocre.

El castaño dejo ir al otro muchacho, nadie había visto nada, y si hubiera alguien ahí, solo hubiera huido. Después de todo, la delincuencia había crecido bastante en Kyoto, eso era preocupante, pero era aún más preocupante ver como un muchacho de tan solo 15 años, era capaz de hacer semejante cosa.

El joven seguía con esa mirada en sus ojos, pero al recordar su examen, se hecho a correr. Fue al baño a lavarse las manos y quitarse la sangre. Al verse al espejo del lavabo, vio como su camisa también tenía algo de sangre, y para colmo, era de color blanca. Le puso un poco de agua, para que el color se disipará un poco. El joven miró su reloj y maldijo en su mente por tener tan mala suerte. Él fue por su examen, pero lo rechazaron completamente.

-"maldición, si tan solo no se hubieran aparecido esos idiotas"-. Tsukune iba caminando con la cabeza gacha, pateando una lata que se había encontrado por el camino. El chico llega a su mansión, antes era hermosa, pero ahora, nadie se acercaba a ella, habían rumores de que estaba embrujada. Antes de entrar, Tsukune revisa el correo, ahí vio un documento bancario de que estaba en la bancarrota y eso ya no era de su propiedad.

-me carga la chingada- Tsukune rompe el papel y el otro que estaba ahí, se lo echa a la bolsa. Entro a su casa, empaco sus cosas, ropa, dinero y demás. Fue por gasolina del Garaje y quemo él mismo su casa.

Decidió irse de ahí, a ningún sitio en particular, solo caminaba hacia donde fuera. Entonces, ya más calmado, saca el otro documento que estaba en su bolsa. Al parecer, era una solicitud para entrar a una escuela.

-"esto es... ¿¡Un formulario para entrar a una academia?!"- Tsukune estaba feliz de que la suerte la había dado algo, desde pequeño ha tenido la peor suerte de todas, incluso visitó una adivina para saber un poco sobre su futuro, pero el resultado no le gustó, él estaba marcado para toda la eternidad, o eso le dijeron, luego la adivina murió misteriosamente, nadie supo que le pasó en realidad. -"supongo que no tengo más que hacer. ¿Academia Yokai, eh? No suena mal, mi vida es una porquería de todas formas".

El joven se fue a dormir a un hotel, no le quedaba de otra. Antes de iniciar las clases, él preparó sus cosas, libros, ropa, todo lo que necesitaría y empacó sus pertenencias importantes; sin hogar, sin suerte en la vida, sin familia... ¿Qué más le queda? Ni siquiera tiene un perro que le ladre. Ya solo faltaba una noche y al siguiente día, iría a la academia, ya que la solicitud había sido aceptada.


En una noche oscura, en Kyoto, había un joven, caminando por una calle solitaria. En esta oscura noche, solo había una luz tenue, la de la luna. El joven continua su camino. Estaba bañado en sangre y tenía una mirada vacía, sus ojos habían perdido la mayoría de su luz. En su mente, el chico veía imágenes de lo que había sucedido, lo que más le impactaba, era como una persona, mordía el cuello de su madre y lo sacudía como si fuera un juguete. Cuando soltó a su madre, la cosa lo miraba con unos ojos del color de la sangre.

Aún viendo esa terrible imagen y bañado en sangre, observó a esa persona con odio, apretando tanto los puños, causando que estos mismos sangraran, quería darle muerte.

La persona tenía una sonrisa desquiciada, que podía hablar sola y decir: "ven, quiero que me entretengas un rato". Eso asustó al muchacho y empezó a huir, la sonrisa de esa persona solo se hizo más grande al observarlo correr, incluso se podía escuchar una risa, totalmente macabra y oscura. El chico va por los pasillos de su mansión, pero después de una fuerte brisa, esa persona vuelve a aparecer en frente de él, sus ojos se abren de sorpresa.

-"¡Joder!"- pensaba el joven, mientras huía hacia otro lado de la mansión. Él gira hacia el estanque de su familia, esa persona vuelve a aparecer en frente de él, asustándolo de nuevo. Pero un pez Koi salpica agua hacia esa persona y este se cubre con sus brazos y da un salto para matar al castaño.


-¡Ahhh!- grito Tsukune con dolor, como si lo que soñó en verdad le estuviera pasando en carne propia -ah... solo fue...-"¿Por qué estoy teniendo sueños de eso? Ya ha pasado tanto, ¿Por qué no puedo ser normal como todos los demás?"- pero su pregunta tuvo respuesta cuando se vio al espejo, él no era como todos los demás, él era una persona reciliente, alguien que trasciende a pesar de todas las adversidades, con mucho esfuerzo y a su propio estilo. Ahora, es tiempo de que vaya a esa escuela, la Academia Yokai, para probarse a si mismo, una vez más.