Momento Incómodo
Perdón por la demora pero con las fiestas y esas cosas tenía la cabeza en otro lado, pero bueno continuemos (:
PD: Estefany me hizo una observación muy importante, tienes razón, Kaori es menor que Kushina, fue un pequeño error, ¡UNA DISCULPA A TODOS! La buena noticia es que pude componer el error en la misma historia, ya lo leerán ;)
Momento Incómodo
El lugar estaba completamente vacío, a diferencia de hace unas horas, ahora no había ni una sola persona deambulando por aquel jardín, lo cual a Kushina le pareció muy sospechoso, por su parte Minato esta vez se detuvo a apreciar el lugar, percatándose de que aquel era aún más espacioso de lo que había pensado.
–No sé lo que están planeando pero será mejor averiguarlo – Kushina se dirigió a la entrada siendo seguida por el rubio, abrió la puerta y las luces estaban apagadas, algo que a Kushina no le gustaba – ¿Ha-hay alguien ahí? –Preguntó a la obscuridad y Minato notó el tono nervioso de su voz – ¿Kaori? – Llamo a su hermana mientras tomaba la mano de Minato y la aferraba con fuerza, Minato no supo la razón de esa reacción pero respondió al agarre haciéndole saber que no estaba sola. Estaban llegando al final del pasillo que conducía al comedor cuando…
– ¡Bienvenidos! –Gritó Shota saliendo al encuentro de ambos y causando que Kushina gritara del susto y se volteara ocultando el rostro en el uniforme del Namikaze.
–Date prisa Kushina, todos los estamos esperando – Dijo su hermano.
– ¿Cómo que todos? – Preguntó entrando a la habitación encontrándose con el gran comedor ocupado por casi toda su familia. Los miró con enojo.
–Lo saben… – Susurró – ¡Saben los problemas que tengo con estas cosas ttebane! – Gritó moleta y salió del lugar sin molestarse en mirar la reacción de los demás. Por su parte, Minato sintió que algo lo llamaba a seguirla y así lo hizo, podría detenerla a la mitad del pasillo pero decidió esperar a que ella decidiera parar.
Salió de la casa y pensó que probablemente se iría a algún lugar lejano de la aldea pero no lo hizo, en cuanto cruzó la puerta caminó al lado derecho de la casa, cuando llegó a la esquina, dio la vuelta y siguió el avance por un ancho pasillo de césped y cuando este terminó se encontró con otro jardín aún más amplio que el que había en la entrada, este incluso parecía estar dividido, ya que a lo lejos, se observaban toda un espacio acondicionada para entrenamiento ninja, por otro lado había una gran sección donde solo se apreciaba un área de césped, cerca de la casa un pequeño huerto y el lugar a donde se dirigió Kushina: un árbol rodeado de juegos para niños.
Kushina se sentó en el único columpio que había y miró el cielo que comenzaba a estrellarse. Minato se colocó a un lado de ella, recargó su espalda en aquel árbol y permaneció en silencio, aun no la conocía profundidad, pero si lo suficiente como para saber que ella hablaría cuando estuviera lista.
–No me gusta – Dijo de repente – No me gusta que mi casa este a obscuras y sin nadie en ella – agregó. – Me trae malos recuerdos – Lo miró un instante antes de voltear el rostro y llevarse una mano al rostro como si limpiara algo de él.
– ¿Es algo que me puedas contar? – Preguntó preocupado, esa era una faceta de Kushina que no había conocido.
–Ya lo hice… bueno solo una parte – Lo volvió a mirar y se percató de que una pequeña lagrima amenazaba con escapar de sus ojos – ¿Recuerdas que te dije que cuando era niña intentaron secuestrarme? – Le preguntó a lo que el rubio asintió – Había regresado tarde a casa, toda las luces estaban apagadas y no había nadie, o eso es lo que creí, porque de la nada salieron dos ninjas que resultaron ser mis captores – Le explicó.
–Entonces le tienes miedo a la obscuridad porque te recuerda ese día – Dedujo el Namikaze.
–Solo en mi casa, en otros lugares no tengo ese problema – Le comentó – Y todos lo saben, por eso me molesté – Le dijo haciendo un puchero.
–No creo que lo hayan hecho con mala intención – La consoló recibiendo un bufido de ella – Todo el mundo sabe que eres una mujer muy fuerte y tal vez pensaron que ya habías superado ese problema – Le dijo esperando animarla y lo logró, ya que Kushina reía por lo bajo.
–No hagas eso ttebane! – Le dijo y Minato al escuchar su muletilla supo que ya estaba mejor.
– ¿Hacer qué? – Preguntó sin entender.
–Hablar bien de mí – Le respondió
– ¿Por qué?
–Me hace sentir extraña – Dijo sonrojándose un poco – Me refiero a que siempre estás reprendiéndome por mis métodos, y que de repente hables positivamente de mi es… raro – Se apresuró a explicarse al notar su sonrojo.
–Bueno, es cierto que aún no concuerdo con tu forma de hacer algunas cosas pero… no puedo estar todo el tiempo hablando negativamente de "mi novia" – Le dijo esperando que ese comentario la hiciera olvidarse del incidente y al parecer lo logró ya que hizo lo de siempre, voltear el rostro para ocultar su sonrojo.
–Regresemos, antes de que se les ocurra otra cosa ttebane! – Se puso de pie y comenzó el camino de regreso. – Y gracias – Le dijo girándose de repente y sonriendo de una forma muy dulce.
Para suerte del Namikaze Kushina regresó su vista al frente inmediatamente, por lo que no se percató de lo que su simple gesto había causado en el Namikaze, el cual se había congelado en su lugar mientras un pequeño sonrojo aparecía en su cara al darse cuenta de que no podía apartar de su mente la imagen de Kushina sonriendo de esa forma que parecía incluso alegrar todo lo que estaba alrededor de ella.
…
Kushina entró al comedor, seguida de Minato, nadie decía nada y ella se limitó a ocupar uno de los dos únicos lugares que estaban libres y obviamente el otro que estaba destinado para Minato estaba a su lado. Minato se sentó en ese lugar y miró con una expresión de disculpa a todos los presentes para después, de manera discreta mirar a Kushina y asegurarse de que estaba bien.
–Kushina, lo sentimos mucho – Rompió el silencio su madre – Es solo que, como sabíamos que vendrías con tu novio, creímos que no tendrías problema con la sorpresa – Continuó y en el tono de voz de aquella mujer se notaba el completo arrepentimiento e incluso un sentimiento de culpa.
La madre de Kushina estaba sentada en la cabecera de la mesa más cercana a la puerta, era una mujer muy parecida a ella, solo que con facciones un poco más maduras, de cabello casi del mismo tono que el de su hija, pero ligeramente más claro que le llegaba por debajo de los hombros. Sus ojos azules rozando al negro, observaban con preocupación a su hija esperando a que esta respondiera a su disculpa.
–Tal vez exageré – Dijo en tono distraído – Pero preferiría que no lo hicieran otra vez, al menos no aquí ttebane! – Agregó y todo el mundo volvió a respirar.
–Parece ser que el tener novio te ha hecho madurar Kushina, antes nos habrías acribillado a todos – Dijo en tono de broma Shota y Kushina rió ya más relajada.
– ¿Y quién dijo que no lo haré "hermanito"? – Le dijo amenazadoramente.
– ¡Cierto Kushina!, yo ya conozco a tu novio pero los demás no – Exclamó buscando cambiar el tema – ¿Verdad mamá que debería presentarlo? – Sugirió nervioso a su madre.
–Es verdad Kushina, hicimos todo esto para conocerlo, y ya que nos has perdonado… – Kushina la miró con una sonrisa fingida – Bueno, ya que al menos has pospuesto nuestro castigo, es hora de conocerlo – Dijo esto mirando a Minato con una sonrisa.
Minato quería ayudar un poco a la pelirroja por lo que le ahorro la bochornosa situación de tener que decir en voz alta que él era "su novio".
–Mi nombre es Namikaze Minato, shinobi de la aldea de la hoja y novio de Kushina, mucho gusto – Dijo en tono formal y haciendo una pequeña reverencia y Kushina intentó ocultar su asombro por el tono tan seguro con el que hablaba que incluso por un pequeño instante ella se creyó su propia mentira.
–Les dije que era educado y encantador – Dijo emocionada Kaori –Ya te lo había dicho hermanita, y lo vuelvo a decir, elegiste muy bien.
– ¡Oye Kaori! – Le llamó la atención – Sabes que no me gusta que me digas hermanita ttebane!
– ¿Por qué no? – Preguntó fingiendo desconocer la respuesta
–Porque soy tu hermana mayor ttebane! – Hizo un puchero.
–Pero en la mañana me presenté como tu hermana mayor y no dijiste nada, creí que ya me reconocías como tu hermana mayor – Le respondió
– ¿Eso hiciste? ¡Valla! no me di cuenta – Reconoció un poco sorprendida Kushina porque realmente no se había percatado de eso.
–Recordemos un poco Kushina, ¿Quién te sacaba de apuros cuando éramos niñas? – Le preguntó su hermana con una sonrisa
–Tú lo hacías – Respondió con un puchero
– ¿Quién se disculpaba por tus travesuras? – Volvió a cuestionar
–Tú lo hacías – Seguía con el gesto de puchero y Minato rió por lo bajo pues al intentar imaginar a Kushina de pequeña sabía que no habría mucha diferencia con la Kushina actual.
– ¿Quién te encubría con mamá y papá? – Kaori sonreía más probablemente a causa de los recuerdos.
–Tú lo hacías ttebane! – Repitió un poco más en voz alta
– ¿Y quién…? – Comenzó a preguntar pero fue interrumpida.
– ¡Ya entendí ttebane! Pero aun así yo soy tu hermana mayor dattebane! – dijo exasperada por la bochornosa situación, pero sus mejillas infladas dejaban ver que no estaba molesta
–Pues lo siento hermanita, a Minato le dijimos que soy tu hermana mayor y así se tendrá que quedar – Dijo con una sonrisa.
–No le creas Minato, siempre dice eso pero no es verdad – Le dijo volteándolo a ver con una expresión más alegre por lo que él sonrió – Lo vez, ya se lo aclaré, así que vuelvo a ser la hermana mayor ttebane! – Declaró en tono victorioso.
–… – La madre de ambas carraspeo para llamar la atención – Ya que el joven Namikaze se presentó, lo correcto es que nosotros también lo hagamos – Dijo formalmente – Mucho gusto Namikaze Minato, yo soy Uzumaki Suzuka, la madre de Kushina– Se presentó y le dio la palabra a la mujer que estaba a su derecha.
–Creo que no es necesario que todos digamos nuestro apellido, en esta mesa, solo los dos novios no son del clan – Inició – Mi nombre es Yumiko, hermana de Suzuka y tía de Kushina y él es mi esposo Takeshi – El aludido inclinó la cabeza a modo de saludo.
–Nagato – Se limitó a decir un chico aproximadamente de la misma edad que Shota
–Nuestro primo – Agregó el hermano de Kushina – Shota – Se presentó como si Minato aún no lo conociera.
–Kazumi, prima de Kushina – Dijo una joven aproximadamente de la misma edad de Kaori – Y ella es la abuela Midori – Dijo presentado a la mujer de avanzada edad que estaba junto a ella en la cabecera de la mesa, la cual no dijo nada, solo miró a Kushina y a Minato fijamente.
–Ya nos conocíamos ¿verdad cuñadito? Kaori – Rompió el silencio la hermana de Kushina – Y él es mi novio y futuro esposo Hotaru – Dijo presentando a un joven de cabello castaño claro, tez clara y ojos de un negro profundo.
Junto a ellos estaban Minato y Kushina por lo que continuaron con la última persona que estaba entre la madre de Kushina y ellos.
–Yoko, cuñada de Suzuka y tía de Kushina – Se presentó amablemente.
–Mucho gusto – Dijo Minato dirigiéndose a todos formalmente.
–Solo faltó el padre de Kushina, pero el tubo que salir de urgencia a Konoha y volverá hasta mañana – Informó Suzuka y tanto Kushina como Minato se miraron alarmados.
–Pero ya tendrás tiempo para conocerlo joven Namikaze, mientras come, debes estar muy hambriento – Lo animó con una sonrisa – Espero que Kushina no haya arruinado tu apetito con el Ramen
–Si muchas gracias y… no, me gusta el Ramen, pero no lo amo tanto como Kushina –Reconoció.
–Espero que te estés esforzando para hacer que coma otras cosas – Le dijo Suzuka.
–Lo intento señora, realmente lo intento – Dijo Minato fingiendo cansancio, a lo que todos rieron.
Todos continuaron comiendo mientras platicaban tranquilamente de trivialidades, mientras Kushina veía toda la comida como un niño ve a las verduras, y la madre de Kushina aprovechó la situación.
–Kushina, come, o ¿Acaso quieres que el joven Namikaze te alimente como yo lo hacía cuando eras niña? – Dijo sarcásticamente.
– ¡Mamá! – Se quejó Kushina golpeando la mesa ligeramente con sus puños.
–Justo así lo hacías cuando no había Ramen – comentó y Minato se animó a entrar al juego.
–Vamos Shina-chan, di "Aaahhh" – Dijo de repente Minato ofreciéndole un poco de arroz y demostrándole lo bien que se la estaba pasando al abochornarla.
–No es gracioso ttebane! – Se cruzó de brazos y giró el rostro fingiendo deprecio.
– ¿Sabes que hacíamos cuando Kushina rechazaba un bocado? – Interrumpió Kaori, Minato negó con la cabeza y la miró con verdadera curiosidad mientras Kushina se alarmaba y tomaba los palillos y apuntaba a su hermana en señal de amenaza – Hay dos opciones, una es el ataque de cosquillas y la otra…
– ¡Dame eso! – Dijo alarmada y comenzó a comer enfurruñada como una niña mientras los demás reían ampliamente, sobretodo Minato y Kaori – ¡Calla y come! – Le dijo de repente Kushina tomado un Onigiri y estampándolo en la boca del Namikaze.
–Y bien Joven Namikaze – dijo Suzuka después de algunas otras bromas y cambiando su tono a uno serio – ¿Qué es lo que puedes ofrecerle a Kushina? – Le preguntó. Minato abrió sus ojos como platos y Kushina se atragantó con su bocado.
– ¡Mamá! ¿No crees que te estás adelantando ttebane!?
–Lo siento hija pero como madre, solo busco tu bienestar y quiero que conteste esa pregunta o… ¿Prefieres esperar a que tu padre se las haga? – Le sugirió y Kushina suspiro pues sabía que si era algo que no se podía evitar, al menos era mejor que su madre se hiciera cargo a que su padre lo hiciera.
–Pues… Como le había comentado soy un shinobi de Konoha – Comenzó a decirle
–Jonin – Agregó Shota
–Así es – Confirmó el rubio – Por lo que, por ahora mis ingresos dependen de las misiones que cumpla, y gracias al nivel que he alcanzado, el trabajo no me ha faltado por lo que económicamente hablando, me encuentro estable – Le respondió con completa seriedad.
– ¿Por qué dices "Por ahora"? – Le preguntó citándolo.
–Porque tengo algunos planes – Dudó en decir o no la situación de su próximo ascenso, miró a Kushina y supo que por el momento no era buena idea – Me gustaría hacer otras cosas, desde trabajos extras, hasta funciones más específicas como miembro de algún departamento, ya sea inteligencia, profesorado, entre otras.
–Ya veo, es bueno que seas un hombre con ambiciones – Declaró la madre de Kushina conforme con la respuesta del Namikaze –Y en los otros ámbitos ¿Cómo te encuentras? ¿Qué le ofreces a Kushina emocional y personalmente?
–Es un poco complejo, emocionalmente tengo poco que ofrecer, pero creo que ella misma se encarga de que cada día tenga más que ofrecerle y personalmente espero que el tiempo me permita ofrecerle más – Respondió.
–Me alegra que seas honesto, eso habla bien de ti – Le confesó –Ahora esta pregunta es para ti Kushina, después de escuchar esto ¿Qué tienes que decir?
– ¿Nani? – Kushina estaba sorprendida
– ¿Qué es lo que esperas del joven Namikaze? ¿Tus planes se acoplan a lo de él? ¿Qué estás haciendo tú por el joven Namikaze? Porque en una relación se debe de trabajar en los dos lados, deben equilibrar la balanza entre lo que dan y lo que reciben.
–Valla, pues ya me conoces mamá, no soy una mujer que planee tanto… – Comenzó a decir
– ¡Valla que lo sé! – Expresó
–Bien, entonces por ahora mis planes están en Konoha, así que por ese lado no hay problema –Comenzó a responder – ¿Qué espero de él? Nada en específico, soy del tipo de persona que cree que hay que luchar por los sueños y eso es algo que sabe hacer por instinto, así que no tengo nada que exigir – Se explicó – Y ¿Qué estoy haciendo por él? Nada y todo a la vez, nada porque todo lo que hago lo hago por convicción propia, no porque sea algo que el pide, y todo porque lo estoy intentando, he hecho cosas que nunca creí hacer pero que siguen siendo cosas muy mías. – Respondió sinceramente.
–Muy bien, ahora la última pregunta es para los dos, y no se preocupen, esto es más simple – Les informó.
– ¿Se están cuidando? – Preguntó sin miramientos. Minato se sonrojo por la pregunta y Kushina simplemente no entendió.
–Mamá, somos shinobis, claro que sabemos cuidarnos ttebane! – Le respondió.
–Creo que no me entiendes Kushina – Comenzó a decirle y Kushina la miró extrañada y después volteó a ver al Namikaze y observó el sonrojo de este – Me refiero a que sé que son jóvenes y a veces hagan cosas sin pensar, pero francamente no me gustaría que de la noche a la mañana tuvieras que casarte a causa de un descuido – Y Kushina entendió.
– ¡Mamá! ¿Pero qué cosas dices ttebane!? – Expresó completamente roja.
–Kushina querida, yo también fui joven, por eso es que no me opongo a que hagan esas cosas, solo les pido que sean cuidadosos porque… – Comenzó a decir.
– ¡Pero mamá! Yo… Yo no… M-Minato y yo nunca… nunca… ¡No llevamos tanto tiempo juntos como para…! – Intentaba expresarse nerviosamente.
– ¡Oh valla! Yo creí que con lo atrabancada que eres ya habrían… – Reconoció su madre.
–Si lo soy, pero no a ese grado ttebane! – Exclamó intentando cortar de una vez aquella charla tan incómoda.
–Es bueno saberlo, y también es bueno que hablemos al respecto, cuando suceda deben cuidarse ¿Entendido? – Minato solo miraba la mesa con la cabeza gacha intentando ocultar su rostro y Kushina apoyaba su cabeza en sus manos en señal de derrota
–Si mamá, pero para con esto por favor – Suplicó Kushina ignorando las risas de sus dos hermanos y algunos otros familiares que no se molestó en verificar de quienes se trataba.
–Bueno, una vez aclarado este asunto, volvamos a la comida – Dijo alegremente Suzuka.
Y así la cena continuó con alguno que otro comentario de la madre de Kushina que disparaban los recuerdos de su niñez, los cuales Kaori e incluso algunas veces Shota utilizaron a su favor para hacer que Kushina se sonrojara, hiciera alguno que otro arrebato pero siempre con una sonrisa. Solo hubo un momento incómodo para ambos, y fue el momento en el que se percataron de que por un momento se habían olvidado de que todo eso era una mentira, y caer en la realidad de que no podían acostumbrarse a ese calor familiar, pues en unos días todo habría acabado.
…
–Parece que estás cobrando muy bien el favor ttebane! – Le dijo una vez que estuvieron a solas en la habitación.
–Yo te lo advertí y estuviste de acuerdo – Le recordó.
–Bueno, a pesar de todo estoy muy agradecida contigo, nunca imagine que lo harías tan bien – Confesó
–Y si esto no fuera una mentira, lo haría mejor – Respondió y fue demasiado tarde cuando se dio cuenta del verdadero significado de sus palabras – Me refiero a… – Se apresuró a aclararse.
–No importa – Respondió Kushina un poco triste al recordar una vez más que solo era eso, una mentira.
–Creo que nos fue mejor con tu madre – Comentó de repente intentando cambiar el tema y que Kushina olvidara el asunto.
–Tienes razón, por cierto, perdón por el momento incomodo – Le comentó al recordar todas esas preguntas
–No te preocupes, las repuestas que me tocó decir fueron sinceras – Le dijo y por lo que vio en su rostro Kushina no recordaba todas las preguntas.
–De todos modos, gracias por eso, al parecer pasaste la primera prueba con ella dattebane! –Le dijo – ¿Escuchaste cómo te llamaba? –Le preguntó.
–Joven Namikaze, la verdad era un poco extraño para mí – Confesó
–Mi madre no es una mujer que se fije en las apariencias, pero si en lo que ella llama instinto femenino, por lo tanto, si te dirigió la palabra y se te habló amablemente quiere decir que para su instinto no eres un peligro –Comenzó a explicarle la filosofía de su madre –Y el hecho de que te llamara por tu apellido significa que para su instinto maternal eres alguien aceptable para su hija, por lo que mereces respeto. La verdad espero que solo llegue hasta ahí –Agregó la pelirroja.
– ¿Por qué lo dices? – Preguntó sin entender su último comentario.
–Si llega a llamarte por tu nombre, significara que confía en ti y que te considera parte de la familia – Le explicó –Lo cual podría ser un problema cuando esto tenga que acabar.
Y una vez Minato se alarmó por el giro que había tenido la conversación, por lo que se esforzó en intentar encontrar otro tema de charla pensando que aunque sonara extraño, se esforzaría por que la señora Uzumaki no confiara en él pero… ¿Era eso lo que realmente él quería?
–Kushina, ¿Crees que haya pasado algo en Konoha? – Le preguntó repentinamente para cambiar el rumbo de sus pensamientos
– ¿Lo dices por la salida de emergencia de mi padre? – Le preguntó entendiendo a lo que se refería el Namikaze.
–Sí, es algo que me tiene intrigado – Confesó.
–A mí también ttebane! ¿Crees que tenga que ver con tu desaparición? – Le preguntó
–Espero que no – expresó el Namikaze – Creo que lo sabremos hasta mañana
–Tienes razón – Dijo antes de quedarse en silencio
–Oye Kushina… – Volvió a hablar Minato después de un pequeño silencio
–Dime
– ¿Cuál es la otra forma?
– ¿Otra forma? ¿A qué te refieres? – Le preguntó confundida.
–Me refiero a la otra forma de hacerte comer – Le dijo aguantando la risa – La opción de las cosquillas suena tentadora pero quisiera saber cuáles son mis opciones
–La otra forma es mi punto débil – Le respondió.
–Y ¿Cuál es tu punto débil? – Preguntó curioso.
– ¿Tú crees que después de ver cómo cobras tu favor te lo voy a decir? – Espetó y el rubio sonrió fingiendo inocencia – Ni en tus sueños Namikaze – Le respondió a esa sonrisa burlona.
–Entonces debo asumir que las cosquillas están bien para ti – Le dijo retadoramente mientras avanzaba un paso hacia ella.
–… – Kushina no dijo nada, solo retrocedió el paso que él dio y lo amenazó con la mirada – No-te-atrevas-Namikaze – Le apuntó con el dedo cuando este dio otro paso.
– ¿Qué pasa señorita secuestradora? ¿Tiene miedo? – Preguntó con un tono fingido de inocencia.
– ¡¿Miedo?! – Exclamó irónicamente Kushina.
Y ese fue el error del ojiazul, porque en ese momento lo papeles cambiaron y Kushina fue la que poco a poco comenzó a acercarse al "enemigo" como un felino al acecho. Lo miraba retadora y seductoramente, y el rubio intentaba no reflejar su nerviosismo, aunque solo logró mostrar una expresión seria y tragó fuerte.
–Creo que el Hokage no entiende su posición en este momento – Le dijo en un tono serio que jamás le había escuchado en el poco tiempo que llevaba de conocerla – Lo dijo muy bien, YO soy su secuestradora, que le quede claro Hokage-sama – Recalcó antes de acorralarlo contra una pared – Así que si no quiere dormir toda la noche atado de pies a cabeza, le recomendaría que midiera sus palabras – Le advirtió mientras acercaba su rostro al de él.
Minato podía sentir como su aliento se mezclaba con el de ella, y cometió otro error, la miró a los ojos y ahí fue donde se perdió, no supo cuánto tiempo pasó, lo único que recordaba era estarla viendo a los ojos y después ella estaba a un metro de distancia riendo burlonamente.
–Hokage-sama, debería reforzar su entrenamiento contra la seducción, recuerde que a las Kunoichis nos entrenan en ese arte y déjeme decirle que ese es el truco más simple de todos – Le informó completamente satisfecha de hacerlo pagar un poco por las cosas que le había hecho hasta ahora. – Hay peores técnicas, se lo puedo asegurar – sonrió abiertamente.
– ¡Kushina! Te recuerdo que estas en casa de mis padres, así que si no quieres que tu novio despierte castrado por nuestro padre, más te vale salir de ahí ahora – Le dijo Shota desde afuera de la habitación, haciendo que se sonrojara y se dirigiera con paso decidido a la puerta.
–Gracias por todo Minato, hasta mañana – Le dijo amablemente antes de salir de la habitación y él sonrió cuando escuchó los gritos de la pelirroja por el pasillo:
– ¡Shota-teme! No te escondas niño cobarde, te enseñaré a respetar a Kushina Uzumaki dattebane! –
Minato se recostó en la cama de aquella habitación para invitados, se sentía nuevamente extraño, no sabía que estaba pasando con él, definitivamente todo lo que estaba viviendo no se lo esperaba y una vez más se preguntó si había hecho bien en aceptar participar en ese retorcido plan. Al menos intentó consolarse pensando en que ya había pasado todo un día y hasta ahora las cosas no iban tan mal.
"Uzumaki Kushina ¿Qué harás mañana?" Se quedó dormido con esa pregunta en la mente y sin encontrar una respuesta lógica, porque si de algo estaba seguro es que con Kushina, la lógica sale sobrando.
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Feliz navidad, feliz año, felices reyes, felices todo xD Espero que les haya gustado y una vez más perdón por la demora
Hasta el siguiente capítulo. Sayo
