Naruto no me pertenece.
Omake I: Humor/Friendship
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Photograph
.
oOoOoOoOoOoOo~"Hay muchas fotografías que están llenas de vida pero son confusas y difíciles de recordar. Es la fuerza de una imagen lo que importa"~oOoOoOoOoOoOo
- Brassai -
.
.
.
.
Estaba mosqueado, todas las mujeres lo molestaban y lo tenían harto. ¿No había una ley contra el abuso de menores? Mujeres muchísimo mayores que él no dejaban de acosarlo. Sin mencionar a las tontas de su clase.
¡Él solo tenía ocho años, por todos los cielos! Su única preocupación rondaba en conseguir la aprobación de su padre, y evitar lo más posible a su hermano cuando le venían esas ideas locas que solo terminaba dejándolo en ridículo. Un típico hermano mayor.
Lo que necesitaba era estar solo y disfrutar de la tranquilidad. ¡Y qué mejor lugar que el lago! Un hermoso sitió a las afueras del pueblo.
- ¡Sasuke! – llamó una voz escandalosa que bien conocía.
Debió decir en voz alta que necesitaba estar solo y disfrutar de la tranquilidad.
Pero Naruto no entendería de palabras, por lo que sería sólo motivo de gastar saliva en algo tan innecesario como lo era el rubio.
Se sienta sobre el pasto con fastidio, había estado a punto de obtener su siesta de la tarde. Le dirige una mirada fría y molesta al rubio que ignora olímpicamente, pero no lo hace su acompañante, quien se esconde detrás del Uzumaki sujetando la camisa naranja que el chico portaba.
A primera instancia pensó que era un niño. Pero no, era una niña de cabellos cortos y vestida con unos jeans, una camisa verde olivo con la cara de un gato blanco estampado; y un sombrero, que guindaba en su espalda, y unas botas vaqueras color café. No podía tener más de cinco años, tal vez cuatro o tres pero no pasaba de los cinco, y parecía tímida, ya que no se atrevía soltar a Naruto y hacía lo posible por ocultarse un poco más desde la espalda de éste, aunque observaba de reojo al Uchiha con cierto temor y curiosidad infantil pintado en sus ojos claros. Seguro fingía para que él bajara la guardia y poder acercársele, Sasuke bufó ante ese pensamiento. Recibía acoso de chicas de todas las edades, por lo que no confiaba en ninguna de ellas.
- ¡Woof!
El ladrido de un perro que llegaba hacia ellos, llamó su atención. ¿Un mucuchie? ¿En el llano? ¿Qué hacía semejante criatura en un lugar como ese?
- ¡Hachiko! – llamo la niña con alegría sin soltar a Naruto.
El perro era muchísimo más grande que ella, prácticamente parecía un caballo a su lado. ¡Era casi del tamaño de él en cuatro patas!
- ¡Oye, Sasuke! – sacó Naruto de sus devaneos - ¿Qué haces tú aquí solo?
Sasuke le dirigió una mirada furiosa que hizo temblar a la pequeña y esconderse tras Naruto nuevamente.
- Disfrutando de la tranquilidad – respondió con ironía que el Uzumaki ignora.
- Juega con nosotros.
- No – respondió cortante.
.
5…
.
4…
.
3…
.
2…
.
1…
.
- ¡Oh, teme! – Lo sabía, se dijo Sasuke rodando los ojos con fastidio. – Juega con nosotros.
El Uchiha iba a refutar cuando la suave voz de la niña lo interrumpe.
- ¿Qué es teme? – pregunto ella jalando la camisa con suavidad para llamar la atención de su portador.
- Teme es una palabra japonesa que significa des… - comenzó a explicar Naruto, pero calla al darse cuenta de lo que iba a decir. - ¡Nunca digas teme! Es una palabrota muy fea que no pueden decir las niñas lindas y tiernas como tú, porque sino… - hace un silencio sepulcral que le causo un escalofrío en la pequeña. – La abuela Tsunade te lavara la boca con jabón.
La niña tapa su boca con ambas manos y abre los ojos a más no poder por la impresión. Niña tonta, pensó Sasuke. Pero su cara de asombro no duro mucho cuando una sonrisa picara asomo en sus labios.
- Entonces, la abuela Tsunade le va a lavar la boca a Naruto por decir palabrotas.
Tenía que rectificarlo, le caía bien la mocosa.
La cara de Naruto era memorable. ¿Quién se imaginaría que una mocosa de cinco años saldría con una de esas?
- ¿Quién es ella? – pregunta Sasuke viendo a la niña fijamente.
El rubio lo miraba sin entender, a lo que cayó en cuenta que no los había presentado. Muestra una de sus radiantes sonrisas y dice colocando la niña entre el pelinegro y él.
- Sasuke, te presento a la niña más linda y tierna de todo el País de Fuego. Hinata… ¡Parece un osito de peluche!
Al decir eso, Naruto abraza a Hinata sin dejar de sonreír. Pero la Hyuga estaba al borde de un colapso por el exceso de sangre en la cabeza. Niña rara, pensó Sasuke al ver a Hinata furiosamente sonrojada. ¿Sonrojarse por Naruto? Tenía que ser por él, no podía ser que ella se sonrojara por cualquier cosa. Eso sería más raro.
Una luz blanca lo cegó por segundos, ¿qué rayos fue eso? Cuando los puntos blancos desaparecen de su visión, ve a Naruto con una cámara fotográfica. ¿Quién en su sano juicio le da una cámara al idiota de Naruto?
- Itachi – respondió el rubio con simpleza cuando el Uchiha le pregunto.
Con razón, alguien sin sentido común.
Pero si Naruto tenía la cámara de su hermano, eso quería decir que…
- ¿Dónde está mi bella princesita?
Bien, definitivamente su tranquilidad y su siesta de la tarde se fueron al caño.
- ¡Itachi! – exclamo Hinata corriendo hacia el Uchiha mayor para abrazarlo.
Otro maldito flash le molesto en los ojos. Naruto había fotografiado a Hinata e Itachi abrazados. Genial, secciones fotográficas.
Así siguieron un buen rato, incluso lo había obligado a tomarse foto con ellos. Ya estaba más que mosqueado, ¿ellos no tenían más nada que hacer, a parte de fregarle la existencia? Parecía que no.
- ¡Me tienen harto! – mascullo Sasuke molesto. Dirigió su mirada a su hermano que se encontraba medio distraído con la niña, y le pregunto - ¿No deberías estar molestando a Konan para que salga contigo?
Era irónico. Itachi era un perro, cambiaba de novia como de ropa, pero la chica, la única chica, que lo ignoraba por completo es por la que esta completamente colado. Él nunca se dejaría babear por una chica que lo ignorara, en cambio, haría una fiesta. Como por ejemplo con la mocosa que vino con Naruto que temblaba ante su presencia en un principio, pero ahora lo ignoraba tal como Konan ignoraba a su hermano.
Itachi sonríe enigmáticamente. Una sonrisa que Sasuke detesta, no le daba buena espina.
- Dime hermanito, ¿crees en el destino?
¿A qué venía eso?
- No… y tú tampoco – le recordó.
- Lo sé, pero desde hoy he comenzado a creer en él. – respondió Itachi con simpleza.
Sí claro, y él era el Papa. Al Diablo con las mentiras de Itachi, sólo quería que se largaran los tres.
- ¿Qué hiciste? – lo acusó Sasuke.
Estos eran los momentos en que Sasuke se convertía en el hermano mayor. Porque estaba claro de que Itachi debió haber hecho una de las suyas.
- Nada – respondió con falsa inocencia. – Sólo ira a la casa a hacer un trabajo.
- ¿Va a la casa? – repitió Sasuke con sorpresa - ¿La drogaste o qué?
- No, sólo… hice algunos cambios en la lista.
Bastardo, pensó Sasuke resignado con la actitud de su hermano.
- ¿Y Kurenai? – Era la última carta que le quedaba a Sasuke para jugar, sólo esperaba que funcionara y se largara, de los otros dos se encargaría después.
Kurenai era la actual novia de su hermano, con la que más había durado. No era tan escandalosa como las anteriores novias de Itachi, pero era demasiado dulce para su gusto.
- ¿Tanto deseas desacerté de mí? – dijo Itachi ignorando la pregunta.
- Sí – respondió el menor -, de ti y de esos dos.
Señala a Hinata y Naruto que jugaba con el perro. Quería estar solo, no acompañado por una mocosa, el tarado y su hermano.
- De acuerdo… - ¿Itachi acepto?, debía de estar bromeando. – Pero con una condición, - Lo sabía, él no es de lo que aceptan algo sin nada a cambio. – Una última foto…
Antes de que pudiera reclamar, Itachi lo junto con los otros dos y la luz del flash lo cegó por completo.
.
.
.
.
.
.
.
.
Más de dieciséis años había pasado desde aquel entonces. Mucho tiempo que sólo él recordaba y que tenía prueba de ello.
Observa con una media sonrisa la última fotografía de ese día: Naruto salía con sus típicas poses, Hinata sonreía con timidez y estaba levemente sonrojada, Sasuke salía molesto mientras que Hachiko lamía su rostro, y él salía tras ellos abrazando a Hinata por la cintura.
Como había imaginado, ni Sasuke ni Hinata recordaban que se conocían desde antes. Solo se habían visto una sola vez en dieciséis años.
- ¿Por qué sonríes? – la voz neutra de su hermano lo trae al presente.
Tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no echarse a reír a carcajada limpia en ese momento. Sasuke lo observaba con el ceño fruncido al otro lado de la mesa, se notaba que acababa de echarse un baño, su cabello rojo aún goteaba. Sí, rojo. Ya no era ese negro profundo característico de la familia Uchiha, sino un rojo fuego. No podía aguantar la risa por mucho tiempo.
- Recordaba viejos tiempos. – dijo Itachi volviendo su vista a las fotos, tratando en vano olvidar la imagen de su hermano. Pero le era imposible. Las ganas de reírse y burlarse eran más fuertes. – Lindo look
Sasuke soltó un rugido semejante al de un perro rabioso. No esta muy lejos de la realidad, se dijo Itachi burlón.
- Cállate – ladro Sasuke levantándose de su asiento. Konan le había prometido ayudarlo con esa pintura que le hecho la bruja de la Hyuga.
- Sabes Sasuke – comento Itachi de repente con aire ausente – Deberías creer en el destino.
El Uchiha mayor le sonríe a su hermano, esas sonrisas que al menor no le gustaba en lo absoluto. Bufó, lo mejor era marcharse lo más pronto posible y quitarse ese maldito color del cabello.
- Tonterías – fue lo último que dijo Sasuke antes de marcharse.
Tal vez, pensó Itachi mientras guardaba las fotografías en un pequeño cofre. Pero de algo estaba seguro…
.
...El destino era un psicópata divertido...
.
.
.
.
oOoOoOoOoOoOo~"A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo"~oOoOoOoOoOoOo
- Jean de Fontaine -
.
.
.
.
.
.
.
.
Quejas y sugerencias
Ya saben donde darle clic para dejar un review
=)
