CAPÍTULO 3 – ORIÓN EL CAZADOR

POV DRACO MALFOY

Pasaron tres semanas desde la llegada del dragón, cumplía el periodo previsto pero aún no había signo de comunicación, lo intentaba a todas horas, pero las esperanzas se me agotaban cada vez más, y mi relación con la Orden tampoco avanzaba mucho más, un par de veces me visitaron para revisar el granero y si seguía sin evolucionar con el dragón no podría ocultarle mucho más, decidí subir al tejado, mirar las estrellas me ayudaba a relajarme, desde niño me enseñaron cada una de ellas, las observaba y estudiaba como buen Malfoy.

Busqué mi constelación favorita, la que amé desde niño por su significado y fortaleza, pero me era imposible encontrarla, quizás la luna llena irradiaba demasiada luz, pero entonces lo entendí, desde aquella noche no pude avistarla porque se encontraba junto a mi, Orión, el cazador, ese era mi dragón, en menos de un parpadeo ahí estaba volando hacia el abismo de la noche, para iluminarla y devolverle su más divina constelación.

El resplandor pudo apreciarse en toda la casa, pero únicamente despertando a uno de los habitantes que al asomarse por el balcón pudo apreciar la majestuosidad del animal, el cual acababa de alcanzar su etapa adulta, mostrándose imponente, negro como la noche, aparentemente de unos cuarenta metros de largo, y sin embargo dejándose acariciar por el menor de los Malfoy, sería interesante ver como lidiaría con ello ahora que hasta un elfo lo apreciaría.

Pero en ese instante para Draco nada importaba, tan sólo lo que tenía en frente, soñó miles de veces de niño con algo así tras las historias de su abuelo pero nunca imaginaría dicha sensación, empecé a girar a su alrededor, era musculoso, de proporciones elegantes, garras bien curvadas, púas afiladas, ojos azules y negro como la noche.

Noté como miraba hacia la casa, y pude ver la habitación de Granger iluminada, nos había visto.

-Granger… Será mejor que te escondas hasta mañana. – Y con eso alzó el vuelo perdiéndose en la oscuridad.

Demasiadas emociones para una sola noche, necesitaba descansar y así lo hice me dirigí al granero de nuevo, pasadas un par de horas desperté, pero me encontraba atado, empecé a forcejear y al intentar abrir mis ojos los tenía vendados, mi cabeza iba a explotar, al parecer habían intentado entrar en mi mente, a mis recuerdos y de no haber sido por mi entrenamiento lo habrían conseguido.

-¿Dónde está? ¡Habla Malfoy!

-¿El qué?

-¡Vamos no te hagas el imbécil con nosotros, dinos dónde está el dragón!

-No sé de qué hablas comadreja.

Si el imbécil de Weasley no bajaba la voz terminaría atrayéndolos a todos hacia aquí, por no hablar que noté la presencia de Orión a la espera de una orden, debía volver al granero y dejar el descampado cuanto antes.

-Hermione ha estado ojeando como 20 libros acerca de ellos y a no ser que ahora le interese, debes tenerlo escondido.

-Claro… un dragón en elgranero seguro que lo estoy escondiendo, dejad de perder el tiempo en sandeces y dedicaros a entrenar o moriréis todos en cuanto Voldemort ponga un pie aquí.

-Ya os he dicho que era simple curiosidad, el profesor Remus nos está esperando Ron.

-Hermione por qué no vas a buscar a Harry, él le leerá la mente a esta sucia y asquerosa serpiente traidora.

-Yo que tú no repetiría esas palabras comadreja.

-Nunca merecerías tal honor, mírate estás solo Malfoy, arrastrado como lo que eres ante nosotros, sin varita ni magia no eres más que un sucio hurón con la cola entre las piernas, vamos a ver de qué eres capaz.

Me deshice de las ataduras que me mantenían y para entonces ya éramos el centro de atención de todos los cuales nos rodeaban alerta, varitas en mano, pero no sería yo quien diera el siguiente paso, sino Orión, que llegó poniéndose a mi lado y en cuanto vio a Ron alzar su varita temblando lanzó un rugido frente al pelirrojo haciéndolo temblar al ver la mandíbula de mi dragón, esperando mi orden, ganas no me faltaban pero entró en escena mi padrino para calmarlo todo.

-Draco, hazle alejarse, no merece la pena.

-¿Por qué debería hacerlo?

-Sabes perfectamente por qué.

Me limité a mirarlo y en cuanto Orión se alejó unos metros escuché un suspiro general en torno a nosotros.

-Tenemos mucho de lo que hablar, Remus acompaña a los jóvenes a su entrenamiento y los demás dentro, habrá consejo.

-Albus, definitivamente es una amenaza mantenerle aquí, ¿quién nos asegura que mañana salgamos ardiendo todos?

-¿Qué propone señor Weasley?

-Propongo acabar con su magia y después con el dragón, como debimos hacer desde un principio.

-No permitiré tal acción, Draco ha demostrado lealtad a esta casa.

-Abre los ojos Severus, es un Malfoy, en cuanto alcance su máximo poder huirá a los brazos de quién ya sabes qué y lo hará junto a su nueva mascota.

-Snape tiene razón, juguemos un paso por delante, con Draco de nuestro lado tendremos ventaja.

-¿Qué quieres decir con eso Sirius?

-Seamos realistas, nuestras posibilidades son pocas frente al ejército que posee Voldemort, pero con Draco y el dragón sería mucho más fácil, lo sabes Albus.

-¡No! Albus no puedes creer estas sandeces, ¡es un mortífago!

-¡SILENCIO! Iré a dar un paseo con Draco, a solas.

Y así llevábamos cerca de diez minutos andando por el bosque, en completo silencio, seguidos de cerca por Orión, y al parecer el viejo decidió ser el primero en romper el silencio.

-Es todo un milagro, desde tu abuelo Abraxas no conocí a ningún hombre capaz de tratar con dragones, y tras muchos años no sólo tratas con ellos, eres poseedor de uno.

-Sí…

-¿Qué piensas hacer ahora muchacho?

-Aún necesito tiempo.

-La cosa está complicada Draco, muchos dudan de tu lealtad con nosotros.

-No es de extrañar.

-Quiero proponerte algo, nosotros te daremos ese tiempo aquí, realmente acomodado en la casa como uno más, y tú nos ayudas en batalla, sé de tus conocimientos, puedes enseñarnos sus estrategias, sus ataques de primera mano.

-No es suficiente, podría esconderme en cualquier otro lugar.

-¿Qué sugieres?

-Sacaréis a mi madre de allí, sana y salva y yo entrego mi total lealtad a la Orden, mi vida de ser necesario.

-Tú mismo conoces que mientras el juramento esté ahí nada podemos hacer.

-Mi madre habló de un árbol.

-Lo encontraremos.

-Está bien, pero en los entrenamientos me dejaréis llevar total libertad.

-Me alegro de tu decisión, tu habitación está en la tercera y última planta, la cuarta puerta a la izquierda.

POV HERMIONE

Ninguno podíamos creer la decisión tomada por el director, Malfoy era un miembro de la Orden, nuestro futuro entrenador, Ron y Harry no daban crédito, estaban enfadados, espero que se gane la oportunidad que le estamos brindando.

-No te creas que esto será así para siempre Malfoy, saldrá la escoria que llevas dentro de ti.

-Yo también voy a disfrutar tu compañía Potter.

-Vamos chicos, es la hora del entrenamiento, no podemos perder tiempo en discutir cuando no sabemos cuánto tardará en estallar la guerra.

-Quiero veros en acción, ver en qué forma estáis, ¿quién quiere ser el primero?

-Acabemos de una vez con esta tontería, Director dele la varita.

-No, no será necesario, vamos Potter.

Todo ataque que Harry le propinaba a Malfoy era desviado al segundo, con un simple movimiento de labios, y de pronto se introdujo en su mente, haciéndole caer de rodillas y sujetarse la cabeza, dejando caer su varita y paró.

-Estáis muertos si ni siquiera sabéis defenderos de un mínimo ataque verbal.

-Ese será vuestro primer trabajo, escudo mental, esa será la primera arma de Voldemort, sobre todo contra ti Potter, sé de tus pesadillas, él usa tu mente para debilitaros, está en vosotros impedirlo, cuando tengáis superada esta barrera pasaremos a los hechizos, allí no habrá suplicas irán a matar y un crucio será lo más blando que os enviarán.

Llevaba cerca de diez minutos parada frente a la puerta de la habitación de Malfoy, buscando la forma de entrar, quería ponerme manos a la obra, aprender, avanzar mi magia.

-¡Granger vas a quedarte ahí toda la noche o piensas pasar!

-Eh… sí.

-¿Querías?

-Quiero empezar mi clase, hoy.

-¿Tu clase?

-Sí, oclumancia.

-Vaya… siempre tan anhelante de saber, Snape os enseñará mañana a primera hora.

-Yo puedo ayudarte con el árbol.

-¿Qué?

-Si eres tú quién me enseña.

-O de la noche a la mañana eres una experta en legeremancia o sigues siendo la misma entrometida de siempre.

-Será mejor que me vaya.

-Espera…

-¿Por qué?

-¿Por qué yo?

-Quiero aprender.

-Así que quieres cuidar a tus padres de Voldemort.

-Cómo… No vuelvas a meterte en mi mente sin mi permiso. Al igual que tú busco la protección de mi familia, necesito que me enseñes a aparecerme, sé que los mortífagos podéis hacerlo, y dudo que no te enseñaran.

-Está bien, qué sabes de ese árbol.

-Antes enséñame, no pienso contarte algo así sin más.

-Bien, siéntate y relájate… Y eso es lo primero que no debes hacer, relajarte, debes estar alerta, esperando el ataque antes si quiera de verlo.

-¿Cómo aprendiste tú?

-Desde luego no de esta forma, mi familia tenía otros métodos, sobretodo mi tía Bella, su apego a la maldición Cruciatus me ayudó a crear mi escudo.

-Está bien, estoy lista, toma mi varita.

-Granger, no pienso lanzarte una imperdonable, no quiero tener que lidiar con la comadreja ycara rajada. Voy a entrar dentro de tu mente, intenta dejar tu mente en blanco.

POV DRACO

No fue muy difícil ver su vida pasar por delante de mis ojos, siempre tan sabelotodo en las clases, tan estirada y a la vez tan cercana a sus amigos, tan leal.

-Vamos Granger, sácame.-Aflojé mi intromisión y así pudo expulsarme de su mente.-No ha estado mal.

-Sé que has disminuido, noté menos presión.

-No te esperaba capaz, como siempre, sorprendiendo.

-Hay un libro, quizás podamos investigar.

-Tú tienes entrenamiento, traes el libro y te vas, no te confundas.

-Debes estar supervisado, si quieres se lo digo a Harry o mejor, a Ron.

Lo traje conmigo, sabía que te interesaría, habla de lazos mágicos de uniones verbales.

-Esto se trata de magia oscura, dudo que tu librito sobre cuentos infantiles hable acerca de ello.

-Te equivocas, tiene un hechizo de protección, si me veían con un libro así me lo retirarían al instante.

-¿De dónde lo has sacado?

-Del despacho del director, y como digas algo, te juro que te convierto de nuevo en un hurón.

-Tranquila sangr… Granger, ahora muéstrame.

-Aquí, sección 49 capítulo 12, juramentos inquebrantables, se trata de una unión que dos magos realizan, en vista de incumplimiento cualquiera de las partes será condenado con la muerte.

-No hay nada nuevo en tu absurdo libro.

-Dijiste algo acerca de un árbol.

-Sí, al parecer ese árbol es la clave de todo, a través de él podré romper el juramento, pero podrían pasar años hasta encontrarlo aquí.

-Y si no fuera un árbol del bosque.

-¿Qué sugieres?

La comelibros empezó a ojear sin descanso las páginas hasta encontrar lo que buscaba, no esperé un segundo y me interné dentro de ella.

-Un árbol genealógico…

-¡Te dije que no volvieras a hacerlo!

-¿Aquí?

-Tu madre, debe tener algún lazo con este lugar, pero esta casa fue levantada cuando lo necesitó la orden, fue Sirius quién lo hizo.

-¡No! Nadie más debe saberlo.

-Bueno, podemos empezar a buscar por la sala principal o…

-¿Podemos? No, mira de verdad, te agradezco tu ayuda pero hasta aquí llegó, no soy uno de tus amiguitos dispuesto a toda una aventura y a poner en peligro la operación por mis intereses, madurad. Y ahora si no te importa sal de aquí, mañana seguiremos con tu entrenamiento.

-Malfoy…

-Que te quede algo claro Granger, no soy nadie para ti ni tus insufribles amigos, y ahora desaparece de una vez de mi vista, la comadreja lleva todo el rato tras la puerta haciendo teorías repugnantes.

CONTINUARÁ…

Muchísimas gracias por seguir la historia, sé que la relación entre ambos va lenta, pero todo van a ser avances a partir de ahora, todo apoyo es bueno siempre!