Card captor Sakura pertenece al grupo de mangaka CLAMP


Verano

Amon tenía una sonrisa digna del gato de Cheshire mientras observaba el festival de la preparatoria de Touya, ya quería ver qué papel interpretaría su estudiante en la obra escolar.

─¿De qué crees que vaya Touya, Kate? ─preguntó alegre el moreno.

─No lo sé, pero el Conejo-kun dijo que nos llevaríamos una grata sorpresa ─respondió la chica.

─Lo sé y por eso no puedo dejar de preguntarme que papel interpretará… ─Amón se quedó en silencio alzando levemente la cabeza─. Es Sakura ─dijo feliz y rápidamente se alejó de Kate que también había percibido un delicioso aroma, su cabeza giró y casi flotó hasta el puesto de takoyaki, su pequeña debilidad.

Sakura estaba feliz caminado a lado de Yukito aunque también estaban Li y Tomoyo pero no importaba, Yukito les iba enseñando los diferentes puestos que habían montado en la preparatoria.

Tomoyo sonreía divertida al ver las miradas fulminantes que Li le dirigía a Sakura y entonces…

─Sakura ─tarareó Amon apareciendo de la nada.

─¡Amon! No sabía que vendrías ─exclamó la niña, Tomoyo notó entonces como su amiga olvidada por completo a Yukito para centrar su atención en el moreno.

─Oh, Amon-san, que bueno que pudo venir ─saludó Yukito.

─Claro que iba a venir, tengo mucha curiosidad por ver a Touya-kun, además traje una cámara para fotografiarlo.

─A papá le van a encantar las fotos.

─Y a mí me van a servir para chantajear a Touya ─añadió Amon riendo de manera oscura, Yukito parecía inmune a aquella sonrisa oscura pero Shaoran y Tomoyo sintieron un escalofrió.

─Es cierto ¿mi hermano actuará en la obra, verdad Yukito? ─preguntó Sakura, completamente ajena e inmune al oscuro humor de Amon.

─Sí Sakura-chan, To-ya les dará una gran sorpresa ─respondió Yukito.

─Disculpa y... ¿y tú también participaras? ─preguntó Shaoran algo sonrojado.

─Sí, seré la sardina enlatada ─dijo el sonriente adolescente.

Amon arqueó una ceja, algo que no había podido descubrir era el nombre de la obra que Touya interpretaría. Volvió la cabeza hacia el edificio preguntándose qué papel tendría el hermano de su querida Sakura.

En el gimnasio Touya estaba algo molesto, sus compañeros de curso eran demasiado débiles, era la tercera vez que se detenían a tomar un descanso, vamos ni que aquel baúl fuera tan pesado.

─Kinomoto-kun, ¿estás seguro que no eres un robot? ─preguntó uno de los chicos.

─No, Touya-kun es un lindo kitsune ─respondió otra voz muy alegre, tal vez demasiado.

─¿Quién es usted señorita? ─preguntó otro de los chicos cuando aquella mujer castaña apareció y salto a la espalda de Touya.

─¿Qué haces aquí? ─preguntó Touya en cambio.

─Oh, Touya-kun, que frío eres y yo que vine a verte con tanto entusiasmo ─se quejó la chica guindada del cuello del estudiante.

─Kinomoto-san ¿quién es ella, acaso es tu novia?

─Yo soy la hermosa maestra de mi Touya-kun ─canturreó la neko.

─Volviste a comer takoyaki ¿verdad? ─preguntó Touya cuando las garras de Kate se clavaron en su espalda y rasgaron un poco su camisa.

─Sólo algunas cuantas bolitas de delicioso pulpo ─cantó la mujer.

─¿Pueden encargarse de llevar ese baúl solos? Yo volveré en un momento ─pidió a sus compañeros saliendo con Kate aún guindada de su cuello.

─Espera Kinomoto-kun nosotros… no vamos a poder llevar esto sin tu fuerza de gorila ─lloriquearon los dos adolescentes pero el moreno ya había desaparecido.

Touya era consciente de las miradas que estaba atrayendo pero no podía quitarse a Kate de la espalda, con un suspiro siguió la presencia de Amon y no tardó mucho en hallarlo enfrascado en una batalla de miradas con el mocoso chino que tan mal le caía, Sakura reía nerviosa mientras Tomoyo filmaba a los contendientes.

─Amon ─gruñó el adolescente cuando llego junto al nosferatu.

─Hola Touya, respondió sin quitar los ojos del castaño.

─Kate-san, no sabía que también estaba aquí ─saludó Sakura llamando la atención de la mujer.

─Oh Sakura-chan, Tomoyo-chan ─exclamó feliz soltando a Touya para abrazar a las niñas.

Una vez libre del agarre de hierro de Kate, Touya pensó en decirle algo a su maestro pero finalmente decidió dejarlo pasar, no tenía caso después de todo Amon ni siquiera le prestaba atención así que se apresuró a regresar rápidamente al gimnasio. Tomoyo dejó de filmar a Shaoran y Amon para enfocarse en Sakura.

─Bueno ¿por qué no vamos yendo al gimnasio? Ya quiero ver a Touya-kun ─propuso Kate completamente normal.

─Sí, dentro de poco iniciara la obra ─dijo Tomoyo.

Amon le lanzó una última mirada fulminante al chiquillo para luego girarse e ir hacia el gimnasio junto a Kate y las niñas. Shaoran los siguió pero no porque quisiera, a él poco le importaba el hermano de Kinomoto, él sólo quería ver a ese chico tan amable.

Una vez en el gimnasio las luces fueron bajando y la narradora inicio con el cásico "érase una vez una chica llamada cenicienta…"

El telón fue subido y Sakura al igual que los demás pudieron ver a una cenicienta demasiada alta y fornida para ser una chica pero el shock fue mayor cuando la protagonista alzó la cabeza y los afilados ojos de Touya observaron altaneros a la multitud.

─Ese es… ese es mi hermano ─comentó Sakura incrédula.

─¡Es Kinomoto-san! ─exclamaron las chicas que estaban en el público.

─Tu hermano es muy popular entre las chicas Sakura-chan ─observó Tomoyo, Sakura se rió.

─No sabía que a Touya le gustaban los disfraces ─comentó Amon con cámara en mano sacando fotografías desde todos los perfiles.

─Tal vez podamos establecer un día de cosplay en el café ─dijo Kate empezando a planear.

En el escenario las hermanastras y la madrastra, también interpretadas por chicos, hicieron su aparición y la obra prosiguió con la invitación para el baile y las malvadas prohibieron a Cenicienta ir pero cuando ellas se marcharon Yukito hizo su aparición con una banda sobre su cabeza a la que estaba sujeta la imagen de una sardina enlatada.

─Esta obra se pone cada vez más extraña ─dijo Amon.

─Cenicienta yo cumpliré tu deseo─dijo el adolecente de cabello gris entregando una invitación

El escenario se oscureció y el príncipe hizo su aparición. Era una chica de cabello castaño oscuro portando un traje y una capa que anuncio que en el baile escogería a su futura esposa y en ese momento Touya volvió a entrar al escenario pero pisó el borde del enorme vestido y trastabilló, el moreno maldijo internamente al enorme vestido y a su suerte por haberlo metido en aquel lio pero volvió a la realidad cuando llegó hasta Yoko, su compañera que interpretaba al príncipe que se había quedado viéndolo embobada.

─Yoko, tus líneas ─le susurró haciendo que la chica despertara aunque nadie parecía haber notado nada.

─¡Oh, pero que joven tan inocente y pura! ─exclamó el príncipe.

Touya quiso rodar los ojos, no sabía quién había escrito el guión pero definitivamente en aquel momento tenía ganas de estrangularlo ya que no sólo habían jugado con los roles dándoles a los chicos los papeles de la chicas y viceversa sino que también los diálogos eran demasiado cursis y para rematar en ese momento oyó la clara risa de esa imitación de maestro que tenía, entonces todo empeoró cuando el sonido de la cámara se destacó, estaba seguro que Amon lo molestaría por un par de años con aquello. Amon no pudo evitar reír y sacar fotografías, el moreno a pesar de estar en plena escena le dirigió una mirada fulminante al nosferatu.

─Sakura-chan, estoy segura que un traje así se te vería divino ─dijo Tomoyo.

─No creo que eso sea verdad Tomoyo-chan ─respondió la castaña riendo nerviosa.

─Mira, el príncipe es una chica muy bonita ─comentó Amon apoyando la idea de Tomoyo.

─Me hubiera gustado verlos con papeles invertidos, a Touya-kun le habría sentado de maravilla el traje de príncipe ─dijo Kate.

Sakura se rió y volvió su atención al escenario donde Touya bailaba con aquella chica pero entonces lo sintió al igual que Shaoran y Amon, Touya también lo percibió: había algo diferente, una presencia extraña que se manifestaba e iba acercándose más y más, Amon bajó la mano, casualmente nadie lo notó a excepción de Shaoran y Sakura, ambos observaron en silencio como unos delgados hilos oscuros brotaban de los dedos del mayor.

Shaoran detectó al instante la magia oscura, era algo escalofriante. Miró a la otra card captor esperando ver algo de sorpresa o miedo pero ella solo volvió la mirada al escenario que se oscureció un momento y entonces el humo dio paso a una nueva escena, esta vez en lo que suponían era la escena donde Cenicienta huía dejando su zapatilla de cristal.

─Cenicienta no puedo dejarte ir, por favor conviértete en mi reina ─decía el príncipe sujetando las manos de la excesivamente alta Cenicienta.

─Pero la sardina enlatada dijo que debía volver antes de las doce además…

La presencia extraña esta vez se sentía más cerca, Shaoran la buscó con la mirada, en ese momento en el escenario vieron avanzar una extraña niebla color verde que rodeaba la escenografía donde los adolescentes estaban.

─Es una carta ─dedujo Sakura.

─Sí ─le confirmó Amon.

El sonido de un "crack" hizo que los dos niños volvieran la mirada al escenario donde la plataforma colapso.

Touya estaba atento a aquella presencia extraña, se sentía cada vez más cerca, buscó con la mirada por el lugar pero repentinamente se rompió uno de los soportes de la plataforma y la parte donde él y Yoko estaban se fragmentó, gritos se oyeron por todo el lugar, Yoko se precipitó hacia adelante pero él logró sujetarla de la mano antes de que cayera, entonces el telón cayó. Touya miró a los ojos asustados de su compañera.

─Tú también caerás, además no está muy alto Kinomoto-san ─dijo la chica intentando convencerlo de que la soltara a pesar de lo asustada que estaba. Touya aspiró, con su condición era muy consciente de que no se lastimaría si saltaba y además podría salvar a la frágil humana pero si hacía eso todos lo verían, tenía una difícil decisión pero sólo había una solución, tiró de la chica hacia él, no podía dejarla caer sin importar si se descubría al saltar de aquella considerable altura y aterrizar completamente ileso.

Sakura se puso en pie apenas el telón cayó, Amon la sujetó de la mano y Shaoran los siguió de cerca. Sakura sacó aquel móvil que Tomoyo le había regalado y llamó a Kero.

Es la carta Niebla, todo lo que toca se desmoronara rápidamente ─le informo el guardián cuando oyó la apresurada explicación de Sakura.

─¿Cómo la detenemos? ─preguntó la castaña cuando llegaron a la sala desde donde los reflectores iluminaban la escena.

Si pudieran envolver a la niebla te sería más fácil capturarla ─respondió Kero.

─Hermano… ─dijo la niña al ver a Touya sujetando a la otra chica.

─Él estará bien Sakura-chan, sólo le daré algo de privacidad para que pueda maniobrar ─dijo Amon, chasqueó los dedos y las sombras salieron del suelo para cubrir todas las luces.

─Lo tengo ─Sakura sacó una carta.

Shaoran vio a la carta Sombra salir directo hacia la niebla al mismo tiempo en que todas las luces se apagaban, sus ojos volvieron al escenario y percibió una presencia diferente al igual que un extraño destello azulado.

─¡Ahora Sakura! ─gritó Amon, el joven chino miró hacia abajo dándose cuenta que todo estaba oscuro ¿cómo podía saber aquel sujeto si la Sombra había capturado a la Niebla?

─¡Vuelve a la forma humilde que mereces…! ─el niño miró a Sakura, ella no había dudado ni un instante cuando aquel sujeto dijo que era el momento de sellar la carta.

─¡Bien hecho! ─felicitó Amon cuando las dos cartas salieron de la oscuridad y volaron directo a las manos de la niña.

La luz volvió y Shaoran se quedó asombrado al ver al hermano mayor de la castaña de pie a un lado de los escombros de la estructura con su compañera en brazos y sin un sólo rasguño.

─Touya ha mejorado bastante, será interesante ver como interactúa con otros alumnos de Yokai cuando vayamos al festival dentro de un mes ─comentó Amon, Shaoran miró intrigado al mayor.

─Mi hermano mencionó algo y yo me preguntaba si puedo ir yo también ─Sakura miró con grandes ojos de cachorrito al egipcio.

─Claro que sí ─accedió el mayor desordenado el cabello de la niña.

Shaoran los vio marcharse y apretó los puños, cada vez que aquel sujeto intervenía él no tenía ninguna oportunidad de hacer algo para capturar las cartas. Metió la mano a su bolsillo y sacó la carta Tiempo, aquella era la única carta que había conseguido y la capturó porque Amón Atoris había salido de la ciudad unos días.

Touya bajó con cuidado a Yoko, la chica parpadeaba confundida, un momento está colgando y al siguiente estaba en los brazos de Kinomoto completamente a salvo, no podía explicar que ocurrió cuando todas las luces fallaron pero sí recordaba claramente aquella calidez que sintió.

─Gracias Kinomoto-san.

Touya sólo le sonrió mientras Yukito y los demás corrían hacia ellos para ver si estaban bien, él volteó a ver hacia aquel lugar donde estaban los reflectores, allí podía sentir fácilmente la presencia de su hermana, el odioso de Amon y el mocoso.

Sakura suspiró aliviada, todo había salido bien al final, miró a Amon que se reía alegre mientras Kate compartía con Tomoyo sus nuevas ideas para elaborar un nuevo grupo de atuendos para los "Martes de Cosplay" que iban a establecer en el café.

─¿Quién es…?, no, ¿qué es él? ─preguntó Shaoran colocando una mano en el hombro de Sakura.

─Oh Li-kun ─giró para poder ver al mago chino─, no sé a qué te refieres Li-kun ─respondió Sakura.

─Él no es como cualquier mago, ni siquiera sé si sea humano, su magia es muy oscura Kinomoto. Además sus ojos ocultan algo, esa mirada la he visto antes, unos ojos antiguos que han visto mucho, unos ojos que no son humanos y…

─Amon es un gran amigo de mi familia y una de las personas más importantes para mí ─respondió molesta la castaña, Shaoran dio un paso atrás al notar algo cambiante en la presencia mágica de su rival, un pequeño parpadeo que apreció y desapreció con rapidez.

─Touya-kun está bailando con una chica ─anunció Kate al notar la interacción de los dos menores.

─Ese sí que es un verdadero milagro ─comentó Amon. Sakura se giró para ver que efectivamente su hermano mayor estaba bailando con la chica que había hecho de príncipe.

Shaoran no sabía si sentirse aliviado o preocupado pues por un segundo le pareció que la presencia mágica de Kinomoto parpadeaba cambiando, volviéndose diferente, definitivamente debía averiguar que ocultaban los hermanos Kinomoto si quería ser el maestro de las cartas.

Touya bailó con Yoko y cuando cambiaron de pareja salió del círculo formado alrededor de la hoguera.

─Kinomoto-san ¡¿a dónde vas?! ─pregunto Yoko.

─Sólo prometí bailar contigo ─respondió el moreno.

Amon sonrió internamente, aunque Touya quisiera parecer distante y frío en el fondo era tan cálido y amable como su hermana. Yukito entonces cogió de la mano a Sakura.

─Vamos a bailar Sakura-chan ─dijo llevándosela con él.

─¡Oye, espera! ─alcanzaron a decir Amon y Shaoran pero la pareja ya se había unido a los demás.

─No es justo, yo quería bailar con la pequeña Sakura ─protestó el nosferatu.

─Touya-kun baila conmigo ─pidió Kate colgándose del brazo del chico.

─No.

─Anda, no seas malo ─insistió la mujer haciendo pucheros mientras intentaba mover a Touya.

Desde el otro lado Yoko sonrió, poco después de que terminara la obra abruptamente le había confesado al pelinegro lo mucho que le gustaba pero él solo le sonrió y le dijo que no podía corresponder a sus sentimientos porque él también estaba enamorado de otra persona.

─Espero que esa persona te corresponda Kinomoto-kun ─dijo la chica antes de unirse a sus amigas.

Aquella noche cuando Shaoran volvió a su departamento Wei, su mayordomo, le esperaba con una noticia.

─Su madre llamó, joven Shaoran, dijo que debía llamarla en cuanto llegara.

─Gracias Wei.

Shaoran cogió el teléfono y se quedó un rato contemplándolo, finalmente marcó y esperó un rato, pensando en qué le diaria a su madre, ella seguramente quería saber cómo le había ido, después de todo en todo ese tiempo no había hecho una sola llamada sobre todo porque había estado muy atareado intento descubrir quién era Amon Atoris.

Algunos días más tarde

Sakura sonreía nerviosa mientras que Amon la miraba completamente desolado, Touya por otro lado no podía estar más feliz, había estado sonriendo todo el día y Kate al fin entendía la razón

─Pero Sakura saliste de vacaciones hace sólo cuatro días, yo creí que al fin podríamos ir pasar más tiempo juntos ─protestó el mayor.

─¿Te das cuenta que suenas como un completo pervertido? ─observó Touya cuando colocó las rebanadas de pastel en la mesa.

─Nadie te preguntó Touya baka ─respondió Amon.

─Lo sé Amon, pero sólo estaremos fuera por unos días ─dijo la niña.

─Pero no es justo ─protestó nuevamente el moreno.

─Tal vez sea lo mejor maestro, después de todo tiene una reunión importante ─intervino Kate haciendo que Amon abandonara su infantil comportamiento.

─Es cierto, en ese caso kitsune baka será mejor que cuides de Sakura y tú también peluche parlante ─pidió mirando a Kero que estaba devorando su segunda rebanada de pastel aprovechando que el café estaba vacío.

Dos días después Amon estaba sentado en la enorme sala de proyecciones con Tomoyo a su lado, ambos tenían un bol lleno de palomitas de maíz y gaseosas mientras que en la pantalla Sakura sellaba a la carta Sombra.

─Ese es un traje muy bello Tomoyo ─dijo Amon.

─¿Vedad que sí?, Sakura-chan se ve divina ─alabÓ la morena y ambos con estrellitas en los ojos continuaron viendo la colección de videos que Tomoyo había grabado.

Sakura mientras tanto iba en un automóvil con su familia y Yukito, al final Touya lo había invitado a pasar unos días con ellos, a ella le encantaba la idea pero estaba segura que Amon tendría un infarto cuando supiera que habían invitado a Yukito y no a él.

─Aún no entiendo porqué no que no invitaste a Amon ─comentó Fujitaka.

─Dijo que estaría muy ocupado ─respondió Touya con una sonrisa.

─Es una pena, es un joven muy amable.

─Sí y sabe hacer unos pasteles deliciosos ─agregó Yukito.

─Bueno, siempre podemos mostrarle fotos de lo bien que la pasamos y lo que se perdió ─propuso Touya con malignidad.

─Eso sería cruel, hermano.

Touya se rió, definitivamente le mostraría fotografías a ese manipulador jefe suyo, sobre todo después de que el muy desgraciado hizo una pared de fotografías titulada "Touyacienta". Claro que lo fastidiaría, es más, esa misma noche le diría lo bien que la estaban pasando junto a Yukito.

Sakura notó como su hermano sonreía más poniendo esa oscura sonrisa escalofriante que siempre hacía cuando algo estaba planeando.

Después de un par de horas más de viaje llegaron a su destino, una hermosa mansión de dos pisos que maravilló a Sakura, no era como las ostentosas casas en las que vivían Tomoyo y Amon pero tenía un encanto diferente sobre todo al estar rodeada de árboles. Sakura miró al bosque, era hermoso pero…

─No vayas al bosque ─dijo Touya colocando una mano sobre su hombro.

─Sí, lo sé ─respondió, Amon también le había pedido que no se adentrara en el bosque sola...

Los yokais son más salvajes cuando menos contacto han tenido con las personas ─le había dicho el egipcio cuando se despidió de ella el día anterior.

Sakura asintió y se adentró en la mansión, por dentro el color madera de la casa le daba un estilo rústico pero muy elegante, casi como una casa de cuento de hadas, subió al segundo piso donde estaba la habitación que ocuparía y dejó que Kero saliera.

─Casi muero de calor allí dentro Sakura ─protestó

─Lo siento Kero, es que la casa estaba tan bonita que primero quería verla toda ─rió culpable.

─Y mientras yo me asaba ─gruñó el guardián.

─Lo siento.

─Te perdono si me das un rico postre.

─Ay Kero, en lo único que piensas en la comida.

Un rato después Sakura decidió ir a dar un paseo, le avisó a su padre y nuevamente recibió un recordatoria por parte de su hermano.

Después de que Sakura se marchara Touya y Yukito salieron a comprar víveres y Fujitaka se quedó solo, sus ojos se perdieron en el bosque, había algo que lo llamaba, sentía que conocía muy bien aquel lugar así que dejando atrás la casa se fue adentrando más y más en el bosque. Un sentimiento de nostalgia lo invadió, era como si el bosque le diera la bienvenida, sentía que al fin volvía a casa después de mucho tiempo.

─Es como estar en casa ─dijo apoyando una mano sobre un grueso tronco.

─¿Quién eres? ─preguntó una demandante voz.

El hombre buscó con la mirada en torno a él pero no había nadie, entonces unas cuantas hojas le cayeron sobre la cabeza, miró hacia arriba y vio a un joven encaramado en un árbol, el chico lo miró molesto pero finalmente se puso en pie y dio un salto, Fujitaka quedo aún más asombrado al ver como aquel niño que no debía pasar de los doce años caía en pie y sin un rasguño frente a él.

─Responde ¿quién eres y como has cruzado la…?

─¡Raiju! ¿Qué haces aquí? ─exclamó una voz severa. Fujitaka observó a la mujer que acababa de aparecer, tenía el cabello castaño claro que le llegaba hasta la cintura sujeto con una cinta y vestía un kimono tradicional color rojo adornado con flores lilas.

─Pero este sujeto… ─el niño intentó protestar.

─Ve a casa ─ordenó la mujer, el niño quiso protestar otra vez pero se calló y se marchó corriendo─. No debería estar aquí señor, esto es propiedad privada ─dijo ahora dirigiéndose a Fujitaka.

─No lo sabía, mi familia y yo estamos aquí temporalmente en la casa al final del sendero.

─Ya veo, esa casa limita con las propiedades de mi familia y a nosotros no nos gustan los extraños ─dijo la mujer.

─Entiendo, no volverá a pasar, lo siento ─dio una reverencia disculpándose antes de dar la vuelta y volver.

Cuando ya estuvo lo suficientemente lejos la mujer de cabello castaño dio paso a una kitsune de siete colas, sus ojos se afilaron mientras veía al hombre marcharse.

─¿Cómo pudo el cruzar la barrera, madre? ─preguntó el niño que había regresado.

─Sólo fue coincidencia Raiju, sólo eso, nada importante ─el niño miró a su madre y frunció el ceño, aquel sujeto no parecía solo alguien sin importancia.

Esa noche Touya estaba haciendo barbacoa mientras Sakura les contaba sobre el amable anciano que había conocido en la mansión que quedaba cerca, Fujitaka sonrió y olvidó por un momento su propia aventura en los bosques. Por alguna extraña razón no podía quitarse de la mente la mirada de aquella extraña mujer, esos ojos color caramelo lo miraron con molestia pero también había algo de resentimiento y él no entendía porqué aquella mirada le hizo sentir culpable. Suspiró, era mejor olvidarlo, no tenía caso seguir mortificándose con preguntas que no tenían respuesta, entonces volvió a mirar a sus hijos y a Yukito. Touya se desenvolvía muy bien con la parrilla aunque no recordaba haberle enseñado jamás.

─Se te dan muy bien estas cosas ¿no To-ya? ─comentó Yukito mientras iba comiendo unas pancetas.

─Sí, Amon me obligó a aprender ─recordó que cuando tenía catorce años Amon organizó una barbacoa y lo posó a él frente a la parrilla para que cocinara.

─Es cierto, dijo que sería una buena esposa ─comentó Sakura riendo al recordar aquel delantal con flores que el mayor le había puesto a su hermano.

Después de la cena Fujitaka y Yukito lavaron los platos y Sakura subió a su habitación para poder llamar a Tomoyo, mientras Touya recorrió el perímetro cerca de la casa, allá en lo profundo del bosque podía ver luces azules flotando, dio una mirada a la casa y se adentró en el bosque, debía averiguar que era aquello. Camino un largo rato hasta que notó algo diferente, el ambiente había cambiado incluso el mismo aire se sentía diferente.

─¿Quién eres tú? ─preguntó una voz, Touya escudriñó entre las sombras de los árboles y pudo ver una silueta.

─ordenó ─Sal.

─Hueles a humano pero no te ves como uno ─dijo la voz y de la sombras salió una chica de ojos color miel y cabellos marrones casi negros sujetos en una coleta baja.

─Kitsune ─Touya fácilmente pudo reconocer en la chica aquellas singulares orejas y las tres colas de color rojizo.

─¿Qué eres? Por que hueles a humano pero no te ves como uno ─insistió la chica dando una vuelta alrededor del adolescente.

─¡To-ya! ─a lo lejos oyó a Yukito llamándolo, dio un par de pasos hacia atrás sin darle la espalda a la kitsune, Amon le había dicho que jamás le diera la espalda a un yokai. Caminó un par de pasos más pero la chica no se movió sólo lo observaba, de pronto el ambiente volvió a cambiar y la kitsune se había desvanecido.

─¿Pero qué diablos? ─buscó con la mirada pero no había nadie.

─¿Qué estás haciendo To-ya? ─preguntó Yukito y el moreno dio un respingo, su amigo le había dado un buen susto.

─Sólo quería dar un paseo Yuki, nada más ─respondió el.

─Oh bueno, mejor volvamos, ya es tarde ─dijo Yukito pero notó algo y se acercó hasta un gran árbol, Touya lo siguió con la mirada y en torno al tronco vio unas cintas.

─Una barrera ─se dijo.

─¿Qué? ─preguntó Yukito.

─Nada, vamos a casa ─debía recordarle a Sakura no entrar al bosque.

Touya estuvo pendiente de su hermana pero no fue necesario pues Sakura parecía haber conocido a un anciano amble en la mansión cercana y pasó allí los dos días restantes.

─¿Pero quién es ese anciano? ─preguntó el último día cuando Sakura volvió tarde para empacar.

─Había un hombre que cada año venía con su nieta a pasar el verano y la niña recorría los bosques ─respondió Fujitaka dándole una mirada a la arboleda.

Amon esperaba ansioso el regreso de Sakura, dos largos y tortuosos días habían pasado, dos días en que se la pasó junto a Tomoyo, aquella linda niña de cabello negro era muy ingeniosa e inteligente además de interesante, sería muy divertido tenerla a ella dentro de su familia, estaba seguro que transformar a Tomoyo podría ser beneficioso posteriormente pero eso podía esperar.

Finalmente Sakura apareció en el café llevando su mochila, dentro estaba seguramente el inútil guardián de las cartas.

─¡Sakura! ¡Al fin volviste! ─exclamó felizmente.

─Hola Amon ─sonrió ella.

─Y cuéntame ¿cómo te fue en tu viaje?

Kate los escuchaba atenta, Sakura le contó al moreno sobre el anciano que conoció en su viaje, las cosas que aquel hombre le regaló y las deliciosas meriendas de las que disfrutó.

─Pero no entiendo ¿por qué la otra persona se escondía? ─se preguntó al final.

─Tal vez era alguien tímida ─respondió Amon─, pero eso ahora no importa, ya estás de vuelta y ahora...

─Lo siento ─Amon sintió que el alma se le iba a los pies, aquellas palabras no le gustaban para nada. Sakura le regalo una sonrisa culpable─ este verano tengo tres días de curso de verano en la playa con mi grupo ─explicó mirando al moreno que se ponía cada vez pálido.

─¿Por qué Sakura, porque quieres torturarme de esta manera? ─preguntó dramáticamente.

─Lo siento Amon, de verdad lo lamento ─ le tomó la mano.

─No pasa nada Sakura, no hay problema, yo voy a esperar tu regreso ─ese comentario la hizo sonrojar.

─Deja de ver así a mi hermana, pervertido ─interrumpió Touya.

Una semana después el sol asolaba Tomoeda, todos se refugiaban en la sombra y las calles estaban desiertas. En el café "Cat Blud" Kate estaba de lo más feliz ya que su querido maestro había colocado un hechizo para mantener el lugar tan fresco que a pesar de estar lleno de gente aún se sentía una fresca brisa.

─Touya-kun, el té helado y cupcakes de arándanos de la mesa cuatro ya están listos ─anunció Kate, Touya se acercó en silencio y llevó el pedido, en otras circunstancias se habría estado quejando pero estar en aquel lugar le aseguraba estar fresco, además por temporada veraniega Amon había contratado a Yukito y a Yoko pues el local siempre estaba lleno y Touya no se daba abasto.

─¿Dónde está Amon? ─preguntó Touya cuando terminó con sus órdenes.

─Al maestro le desagrada el sol ─respondió Kate.

En la mansión de Amon el moreno estaba en la piscina intentando bajar la temperatura de su cuerpo, el verano en Japón definitivamente era la peor época para un nosferatu, sudaba a mares y se sentía completamente exhausto y débil a pesar de todos los hechizos que puso para mantener la temperatura fría en la casa.

─Oye ¿cuánto más vas a permanecer allí dentro? Ya tengo hambre ─protestó la chillona voz de Kerberos o, como Sakura lo llamaba, Kero.

Amon había accedido a encargarse de la mascota de su querida compañera mientras ella estaba fuera, al principio estaba renuente a aceptar pero finalmente cedió.

─Puedes pedir lo que quieras ─respondió el nosferatu hundiéndose en las frescas aguas.

─Quiero una bebida helada con una rebanada de pastel de fresas ─pidió Kero y al instante sobre la mesa apareció su pedido, el guardián vio los hielos en el vaso y su porción de pastel, quería preguntar como lo había hecho pero el hambre ganó y se dispuso a devorar el aperitivo.

Kero terminó su postre y se fijó en Amon que aún permanecía tendido en el fondo de la piscina, el pequeño guardián se levantó y voló por toda el área de la piscina, la mansión era enorme y misteriosa pero su dueño era aún más misterioso. Kero se moría por saber que era lo que Amon pretendía al cuidar de aquella manera tan peculiar de Sakura y su familia.

Se quedó contemplando el agua, no salían ni burbujas y Amon no salía a tomar aire además estaba seguro que lleva más de treinta minutos allá abajo.

─¿Se habrá muerto? ─preguntó al aire.

─¿Cuánto lleva ahí? ─pregunto una voz desconocida.

─Como unos treinta minutos.

─No está muerto, sólo se ha desmayado ─respondió la misma voz.

─Entiendo...

Hubo un largo silencio de un minuto pero finalmente todo fue procesado y en un segundo un manchón negro se lanzó a la piscina para emerger luego con un desmayado y algo sonrojado Amon en brazos, Kero entonces observo bien al que había sacado al moreno de la piscina, era un hombre alto de cabello negro ébano, su piel era mucho más pálida que la del egipcio y sus ojos eran de un intenso color azul.

─Mira que eres descuidado, sabes que el sol te debilita pero no, tenías que quedarte aquí en verano y ni siquiera has tomado las medidas adecuadas ─regañó el joven mirando al nosferatu en sus brazos.

Amon abrió los ojos, el sol había desparecido y se sentía un poco mejor, sus ojos luchaban con no cerrarse nuevamente, entonces una copa le fue alcanzada y él la sujeto bebiendo ávidamente.

─Tranquilo, bebe con calma ─dijo el chico y Amon parpadeó, conocía esa voz.

─¿Seiya?

─El mismo que viste y calza.

─¿Cómo...? Oh diablos ¿acaso me desmayé y... oh, dónde anda Kero?

─¿La criatura mágica? Está en la cocina devorando un pay de manzana y sí, te desmayaste pero no te preocupes, él no sabe nada, supuse que habría que mantener el secreto sobre nosotros así que le dije que soy tu hermano ─respondió Seiya.

─Me alegra que estés aquí Seiya ─dijo Amon abrazando al híbrido.

─Sí, lo sé, cuándo no regresaste a casa este verano supuse que algo había pasado y aproveché que Bombón y el conde se fueron a Transilvania en un viaje de padre e hija así que sin nada que hacer vine a asegurarme que aún siguieras vivo ─explicó intentando que el mayor lo soltara.

─Oh Seiya, te preocupas tanto por mi ─lloriqueó el mayor.

─Alguien tiene que mantenerte vivo, papá ─susurró el moreno rindiéndose al fin en su intento de que el mayor lo soltara.


En la playa Sakura nadaba feliz, aquel curso de verano era lo que había esperado todo el año y ahora al fin podía disfrutarlo, se sumergió y pudo ver el azul del océano iluminado por el sol, cuanto amaba en mar y también el verano. Sacó la cabeza del agua y pudo ver a Shaoran parado en la entrada de una cueva, el niño lucia concentrado mirando hacia el fondo de aquel lugar y por un instante le pareció ver que la cueva emitía una especie de brillo aunque tal vez era sólo el reflejo del agua.

─¡Sakura-chan ven a jugar! ─gritó Chiharu desde la orilla.

─¡Voy! ─respondió Sakura nadando hacia sus amigas.

Continuara….