Capítulo Cuatro

Tipos de roces

Mientras hacía fila para ingresar al club, Sakura se sintió observada insistentemente. Por el rabillo del ojo se dio cuenta de que Ken parecía no querer dejar de mirarla o de perseguirla con la mirada. Por mero impulso, estiró la falda de su vestido para asegurarse de esta fuera lo suficientemente larga para que Ken ni nadie, viera más de lo debido.

Agradeció internamente encontrarse dentro del cerco de guardias del club y mientras estos revisaban las identificaciones y ajustaban el pase de entrada en las muñecas de ella y sus amigas aprovecho para pedirles una vez más.

–No me vayan a dejar sola, por favor –susurró.

–Tranquila, que no nos vamos apartar de ti –reiteró la rubia.

Hinata asintió solemnemente. Y le extendió el brazo para que se aferrara a ella y no perderse entre la multitud que se aglomeraba, mientras Ino encabezaba el ingreso.

El cambio de atmosfera fue ensordecedor, fueron recibidas por un set de música electrónica y una lluvia de luces de neón. Las amigas caminaban una tras otra sin soltarse, tratando de abrirse paso sin recibir tantos pisotones. En pocos segundos, Ino levanto el brazo derecho apuntando con el índice el lugar reservado para el equipo organizador de la feria, aparentemente solo faltaban ellas.

Algo que quedó confirmado por la cantidad de vítores y silbidos que lanzaron al verlas acercarse.

– ¡Hasta que por fin! –alabó Iggy, un chico que estuvo a cargo de la ambientación durante la feria.

En menos de lo que serían tres minutos, Sakura tuvo en su mano un Bloody Mary, y a su equipo poco les costó integrarla al grupo y bailar alrededor de ella, logrando animarla y que iniciara el proceso de descartar algún intento de acercamiento por parte de Ken.


Casi una hora antes, Sasuke y Naruto habían sido atendidos y recibidos en uno de los apartados VIP de club con varias caras que manifestaban sorpresa por parte de los colegas que ya se encontraban en lugar. Pues, era primera vez que el profesor Uchiha se prestaba para aquel tipo de actividades, a pesar de haber sido requerido en varias ocasiones.

Las solicitudes de supervisión de las actividades recreativas de los estudiantes eran emitidas formalmente por la Universidad de Konoha, sin embargo, cada profesor o profesora era libre de aceptar o declinar, pues la supervisión básica y acostumbradamente consistía en evitar que los estudiantes intervinieran o crearan problemas o altercados que pudieran costarle a la casa de estudios: su reputación o su dinero, sobretodo lo primero.

Era imperativo que los profesores que allí se encontraban no ingirieran más de dos vasos de cualquier licor. Pero aquello no parecía ser problemas para las profesoras que se encontraban allí. Sólo bastó media hora para que el Uchiha sentía encontrara interesante la decoración del lugar, recostado de la barra, tomando un vaso con soda, paseando la mirada entre las diferentes secciones del club.

A cierta distancia, Naruto socializaba con los colegas presentes, se había conformado un grupo de diez profesores en total, conformado por docentes de las distintas facultades. Disimuladamente, el rubio fue trasladando al grupo hasta donde Sasuke se encontraba y sin darse cuenta, este quedó inmerso en la conversación grupal. El tema de conversación derivaba del anuncio que se emitió ese mismo día en la mañana: en la habitual reunión de profesorado de ese día, el rector actual Jiraiya había anunciado que, de manera conjunta habían decidido que era tiempo de que Hatake Kakashi asumiera el rol de rector de la Universidad de Konoha.

Hatake Kakashi es el actual decano de la facultad de Medicina, a los ojos del rubio el pelinegro Kakashi era el mejor decano que había tenido la facultad de Medicina en mucho tiempo, además, valía la pena señalar que, este par fue acogido por el peliblanco como pupilos cuando ingresaron a la universidad, unos cuantos años atrás.

Por tanto, a los docentes presentes les debía importar el contenido de los comentarios que iban emitir.

–Hatake va a ser el decano más joven en la historia de la universidad –apuntó uno de los profesores de filosofía.

–Eso nos da esperanza –soltó el Uzumaki, provocando risas colectivas.

– ¿Tú qué opinas Sasuke? –intervino la profesora de Biología II, Karin, tratando de generar señales de interés.

El pelinegro apenas le había puesto atención así que de manera muy cortes le respondió.

– ¿Disculpa? –

– ¿Que, qué opinas del ascenso de Kakashi? –

–Profesionalmente, creo que es de las mejores decisiones que se han tomado. Personalmente, no creo que haya mejor opción. Kakashi es de las personas más competentes y capaces que he conocido, además, no tengo dudas de podrá extrapolar todo lo que ha hecho por la facultad de Medicina hacia la universidad –gran parte de los presentes asintieron notablemente.

Pasados unos minutos, el grupo se dividió en pequeños en parejas o tríos que entablaron otros tipos de conversaciones, mientras monitoreaban a los estudiantes desde arriba.

Aprovechando el espacio para poder desligarse, Sasuke camino hasta el borde de cristal que daba acceso a la gran pista de baile. Naruto se acercó y le recargó el vaso con un poco soda.

–Deben estar por entrar –aviso.

Sasuke lo miró de reojo.

–Hacía tiempo que no venía un lugar de estos –comentó haciendo cuentas.

–Lo que hace el interés –se burló el Uzumaki.

– ¿Hinata frecuenta mucho estos lugares? –atajo el Uchiha.

–Lo normal. Aunque prefiere viajar o pasear. –hizo una pausa. –Están jóvenes, y Yamanaka es bastante persuasiva, por eso, a veces aceptan más de lo que les gustaría –agregó.

Sasuke guardó silencio mientras pensaba en la información que podía obtener de Sakura a través de su amigo.

– ¿Has hablado con ella? –

–No, desde el domingo –

– ¿Se puede saber qué pasó el domingo? –

–Nos encontramos en un café del centro, le presté unos libros que me había solicitado en una clase pasada. Y le comenté sobre el reglamento de la universidad, mejor dicho, le sugerí cuales artículos leer para… –se tomó un tiempo para encontrar las palabras.

– ¿Para…? –insistió Naruto.

–Para ver las posibilidades, supongo –

– ¿Supones? –volvió a cuestionar.

–En el caso de que surja algo, va ser mucho más complicado que lo que puede llegar a ser lo tuyo con Hinata. Además, tengo que evaluar que gusta o me llama la atención de ella –

–Le sugeriste que le leyera el reglamento de la universidad, ya debes tener una idea de qué fue lo que te gustó de ella –inhalo profundamente antes de agregar – Lo que te puedo aconsejar de momento es que, no creas que la diferencia de edad te va a conceder una ventaja natural sobre ella, no la subestimes y… No te dejes llevar por la tensión sexual de la relación "maestro – alumna" –

– ¿Qué quieres decir con eso? –

–Que si tu interés deriva de querer satisfacer el morbo o el deseo de tirarte a una de tus estudiantes, déjala tranquila –puntualizó –Si quieres algo más, ponte las pilas porque acaba de llegar –

La mirada de Sasuke ubicó el punto en el que se fijaba Naruto y entonces, la vio. Iba abriéndose paso entre la multitud, guiándose por el agarre de sus amigas.

Desde donde él la veía también destacaba, y mientras la pelirrosa se ubicaba sin saber que él la miraba advirtió que, en el caso de que ambos fueran completamente extraños y no se conocieran bajo ninguna razón o contexto. De encontrársela en otros lugar, él se habría arriesgado a sacarla bailar.

De manera automática, ambos profesores se sumieron en el modo vigilante alerta, posando a intervalos prudentes de tiempo, la mirada sobre el lugar en el que se encontraban Sakura, Hinata e Ino celebrando. Sasuke se dijo así mismo que aquello de vigilar a los estudiantes mientras estos se divertían, no era algo a lo que él pudiera ofrecerse a hacer otra vez. Además, el hecho de vigilar a Sakura se le presentaba como un acto invasivo, pero, incómodamente necesario.

Después de todo el necesitaba darse cuenta de ciertas cosas y quería ver las diferencias que podían guardar la brecha de edad que existía entre ellos.

Se movía con tranquilidad, se mezclaba con los demás, bailaba, hablaba y volvía con sus amigas. Sin muchas vueltas, el pelinegro podía concluir que ella es notablemente más sociable que él. Poco pudo seguir estableciendo conclusiones, debido a que los ánimos de los representantes de los equipos de fútbol de la Universidad de Konoha y de Tomoeda y sus seguidores empezaron a caldearse intermitentemente.

–Esto no va terminar bien –advirtió el pelinegro mientras caminaba con Naruto en dirección a uno de los grupos que discutía en la planta baja del club.


Alguno de los integrantes del equipo organizador de la feria, había arreglado que la cantidad de alcohol a servirles fuera por decir de alguna manera, ilimitado. Por ello, al cabo de una hora y unos cuantos minutos, varios manifestaban los síntomas de los primeros efectos del alcohol. Y se habían encargado de que el vaso de su muy valorada presidenta del comité organizador siempre estuviera lleno.

Una ligeramente aturdida pelirrosa trataba de dar con el número de vasos de alcohol que había ingerido y cuantos serían suficientes por esa noche.

– ¡Ya estás borracha! –se carcajeó Ino, pasándole un brazo por lo hombros. Y ella no parecía estar en mejores condiciones.

–Solo un poco prendida –atajó Sakura, reparando en como Hinata se reía de ambas y en como su equipo la estaba pasando como creían merecerse. A su vez, las festividades habían contribuido a que se olvidara que se encontraba en el mismo lugar que su ex.

– ¿Me acompañas al baño? –le preguntó a Hinata en el oído.

La chica asintió y le hizo señas a Ino de que irían al sanitario. Guiándose la una a la otra, tratando de no tropezar con personas o de resbalar al piso. Hinata y Sakura encontraron su camino al baño y tuvieron que ubicarse en la fila para poder ingresar. Mientras avanzaban, se sumergieron en un ligero tema de conversación que incluía a Ino y a Sai y su potencial como pareja.

Al ingresar al sanitario, no tardaron en localizar dos cubículos disponibles y cuidando las normas sanitarias preestablecidas para el uso de baños públicos, ambas vaciaron la vejiga. Después de todo, el alcohol las llenas bastante rápido. Sakura salió primero, al ver que Hinata no se encontraba afuera se acercó al espejo de los lavábamos para evaluar su estado.

Quedaba poco rastro del escaso maquillaje que había aplicado, su cabello lucía húmedo y despeinado, y sus ojos estaban alerta, clara señal de que hasta ahora había disfrutado. En unos segundos tuvo a Hinata a su lado, haciendo exactamente lo mismo.

–Pudiese ser peor –bromeó la Hyuga.

Sakura le sonrió a través del espejo. Y como para comprobar que aquello era cierto, en todo el baño resonó el regurgite de una chicha, se estaba vaciando su estómago y no su vejiga. Aquella fue la señal para abandonar el sanitario con más prisa que de costumbre.

La pelirrosa encabezaba el regreso, sentía la mano de Hinata alrededor de su muñeca mientras avanzaba, sin embargo, antes de introducirse en la marea de personas, sintió un tirón. Al voltear, se dio cuenta de que Hinata se había quedado atrás. Sin pensarlo mucho, dispuso volver sobre sus pasos hasta encontrar a su amiga.

La ubicó a mitad del camino del baño y parecía discutir acaloradamente con dos chicos que le bloqueaban el paso. Justo allí sintió el grado de alerta ascender hasta su pecho, en cuestión de segundo, porque ella iba a sacar a su amiga de aquella situación.

Pero, ni sus buenas intenciones previeron que aquello era orquestado, y que la persona que había jurado evadir toda la noche estaba a punto de hacer un movimiento. El cual recayó sobre su antebrazo, para detenerla y voltearla de manera poco delicada ante la faz de Ken Obayomi.

La irritación de Sakura se duplicó en un instante, pero, una parte importante de esta, se esfumó cuando reparó en el autor de aquella retención.

Entonces. Todo encajó.

Los sujetos que estaba reteniendo a Hinata eran amigos de Ken. Ino no estaba cerca. Y ella estaba rodeada de gente pero, sola. Sola delante de Ken.

–Tranquila –advirtió levantando la mano que tenía libre, queriendo apaciguar. –Solo quiero hablar –

– ¿Hablar? –ironizó. – ¿Y para hablar tienes tramar todo esto? –Sakura hizo el intento de soltarse pero, no funcionó, de hecho el agarre de Ken se hizo más fuerte.

De su lado, Ken afianzó el agarre y se inclinó sobre Sakura, para no tener que alzar la voz sobre el estruendo y tratando de que aquello pareciera casual. No le ayudaba el que Sakura intentara escurrírsele una u otra vez.

– ¿Podemos salir y conversar afuera? –le soltó acomodándola para que lo viera de frente.

–No, no podemos hablar si esta es la manera en pretendes hacer las cosas –replicó. –Y suéltame que me estás lastimando –

– ¿No escuchaste? ¡Qué la sueltes! –gritó Hinata. Después de unos minutos había logrado deshacerse de los amigos de Ken que le habían trancado el paso cerca del baño. – ¡Suéltala Ken! ¡Ahora! –el tono de las demandas de Hinata estaban atrayendo la atención de quienes bailaban o conversaban cerca de ellos.

–Piérdete Hyuga, esto no es asunto tuyo –espetó, el joven con gesto amenazador. –Ahora, iremos afuera –afirmó, buscando moverse y llevarse a Sakura consigo.

– ¡Las cosas no funcionan de este modo Ken! –estalló Sakura haciendo fuerza en sentido contrario, empezando a sentir un hormigueo incómodo en el brazo de cual Ken la tenía sujeta. El chico le daba la espalda y seguía abriéndose paso entre los presentes y a medida que parecía acercarse a su objetivo, omitiendo de lleno sus gritos y los de Hinata, el miedo empezó a manifestarse.

Ken Obayomi era la combinación de muchas cosas, sin embargo, la impulsividad y la testarudez resaltaban con facilidad sobre su faz. Por tanto, Sakura no quería imaginarse lo que pasaría si ponían un pie afuera. Así que su cerebro empezó a maquinar con rapidez.

–Tú sabes que podemos hablar, pero hoy no, no en este lugar, no bajo estas circunstancias –trato de negociar.

Y por un momento, funcionó. Ken detuvo el paso y se volvió para mirarla.

–Mientes. –le atajó. –Siempre te andas escondiendo o escabullendo con tus amigas –

–Puede que tengas razón. Pero no hace falta crear todo este alboroto. –insistió. –Si me sueltas ahora, podremos hablar. –Sakura advirtió en sus ojos que se suavizaba. –Suéltame, por favor –

Justo entonces, se escuchó un gran abucheo, seguido de un gran agite entre la multitud. El cual el animador de la fiesta trataba de controlar desde la cabina del DJ. Esa pequeña distracción, provocó que Ken recobrara sus intenciones y continúo tirando de ella en dirección a la puerta. La pelirrosa miro en todas direcciones tratando de ubicar a alguien que la socorriera. Entonces, desde un extremo vio que venía Ino con Hinata y otro grupo, sintiendo un ligero alivio. Porque aun y cuando Ken pudiera sacarla del club, no era mucho lo que iba a poder hacer.

Pero, nadie contaba con lo que iba a pasar.

De la nada, en toda la estancia del club retumbo un pitido ensordecedor, que provoco que más de uno se quejara en el acto y se tapara los oídos. Aquel sonido derivaba de la interferencia de micrófono y fue allí cuando la música se detuvo de golpe. Para cuando los asistentes se preparaban para preguntarse sobre lo que estaba pasando.

Hubo un bajón de luz.

Tras unos segundos de oscuridad, la luz volvió de golpe. Y fue allí cuando varias de las luces que eran sostenidas por vigas aéreas en el techo del lugar estallaron, al igual que una de las bocinas gigantes que se encontraba cerca de la cabina del DJ.

Los asistentes escandalizados, se aglomeraron entre gritos y las ganas de abandonar el lugar. El estado de pánico se acrecentó cuando empezó a brotar el humo y poco después el fuego, desde el escenario.

Sakura había quedado aturdida, desde retumbe del primer pitido. Lo había escuchado tan cerca que se había encorvado para tratar de taparse los oídos y cubrirse. Ni se percató de que Ken la había soltado y en unos segundos se vio casi atropellada en repetidas ocasiones por las personas que trataban de dejar el lugar.

El dolor punzante que tenía en los oídos, no le permitía concentrarse y entre tantos empujones había terminado por caer sentada en el piso. Al tratar ponerse de pie, resbaló. Resonaba la alarma contra incendios, el piso estaba mojado, había humo, y un grupo controlando el incendio con extintores.

Para la segunda vez que trato ponerse de pie, recibió ayuda. Y así lo consiguió, sin embargo, aún estaba aturdida. Por ello, ni siquiera advirtió que la persona que la había ayudado a ponerse de pie, ahora la cargaba en brazos y fue allí cuando reconoció el perfil del profesor Uchiha.

Su cerebro empezaba a recobrar las señales, reconoció el frío que la golpeó al salir del lugar, el llamado de las sirenas de las ambulancias y de los bomberos, con sus farolas rojas y azules. Había mucha gente, muchas personas hablando, mucho de todo. El profesor Uchiha aun la llevaba en brazos y alguien iba delante de ellos exigiendo paso entre las personas.

En un parpadeo estuvo sentada en una camilla y una doctora se apresuró a evaluarla.

–Señorita –Sakura volteó a mirarla pero no respondió.

–Señorita ¿Puede darme su nombre y apellido? –

Casi un minuto después.

–Sakura Haruno –soltó.

–Sakura Haruno –repitió para la persona que se encontraba cerca de ella tomando notas en una carpeta. –Sakura ¿Cuántos años tienes? –

–Veintidós –señalo volviendo en sí.

– ¿Eres estudiante de la Universidad de Konoha o de la Universidad de Tomoeda? –

–Universidad de Konoha –

– ¿Puedes describir lo qué te pasó adentro? –preguntó la doctora.

–Estaba discutiendo con alguien cuando, escuché un pitido horrible y perdí la orientación en el sitio –

–Creo que aun estás un poco aturdida –aseveró, extrayendo una linternita de uno de los bolsillos de la bata para alumbrarle las pupilas.

–Tal vez tengas una lesión en el tímpano –y acto seguido, le adaptó a la linterna el dispositivo que permitía revisar los oídos. Sakura se dejó. Y siguió respondiendo las preguntas de la doctora de la manera más coherente que le era posible. Pues, acaba de caer en cuenta de que escuchaba mejor del oído izquierdo que del derecho. Y así se lo hizo saber al equipo que la evaluaba.

–Acá te van a salir unos hematomas –apuntó la doctora, examinándole el brazo del que Ken la había tenido agarrada antes de que todo pasara. –Remítanla a emergencias, que le hagan radiografías frontales y laterales de la parte superior del cuerpo y también exámenes de descarte ¿entendido? –apuntó extendiéndole una hoja con garabatos al chico que había tomado las notas para el expediente médico.

La pelirrosa vio como el chico se acercaba a la multitud solicitando de alguien que la acompañaran hasta el hospital.

Cuando los paramédicos se preparaban para plegar la camilla, Hinata apareció entre la multitud y subió a la ambulancia con ella. Y antes de que se cerraran las puertas del vehículo, vio cómo su profesor de biología conversaba con la doctora que había terminado de evaluarla.

–Recuéstate –pidió amablemente uno de los paramédicos.

Hizo caso, mientras la conectaban a los dispositivos de signos vitales y se preparaban para colocarle una vía.

– ¿Eres alérgica algún medicamento? –

–No señor –

El paramédico asintió en señal de agradecimiento y acto seguido Sakura sintió el molesto pinchazo y el consecuente ardor de la aplicación de la vía.

Cerró los ojos y ser mordió los labios en señal de molestia.

Entonces, la mano de Hinata cayó sobre la mano que tenía libre, en señal de consuelo.

–Lo siento –al abrir los ojos se encontró con el gesto mortificado de Hinata.

–Nadie tenía idea de lo que iba a pasar, así que no hay nada que disculpar –

Hinata no se convenció.

–Me sentí tan impotente. –admitió. –Y cuando fui por ayuda pasó todo esto. Una locura. –

– ¿Qué pasó? –quiso saber la pelirrosa.

–Aparentemente, los ánimos se caldearon entre los chicos de Tomoeda y de Konoha. Estaban discutiendo y gritándose, a nada de irse a los golpes. Cuando, los profesores que allí se encontraban intervinieron a tiempo, en minutos controlaron la situación. Pero, alguien derramó una bebida sobre el cableado que estaba cerca de las bocinas y se generó todo el caos.

– ¿Fue muy grave? –

–No hay nadie herido de gravedad –acotó el paramédico. –Unos con laceraciones, otros aturdidos, como tú. Solo los chicos que estaban cerca del escenario del DJ tienen quemaduras de segundo grado. –

Ambas asintieron agradeciendo la información.

–Voy a tomarte una muestra de sangre –advirtió preparando la jeringa.

–Adelante, no le tengo miedo a las agujas. –Mientras el paramédico hacía lo suyo Sakura siguió preguntando. – ¿Y cómo salieron ustedes? –

–Sai tuvo que arrastrarnos, literalmente. Ino y yo te estábamos buscando hasta que los profesores y el cuerpo de seguridad del club, abrieron todas las vías disponibles y empezaron a evacuar a las personas. Varios se encerraron en los baños creyendo que era un ataque y que estaban disparando. Teníamos tanto miedo y tú no salías. ¡Casi nos morimos del susto! –chilló soltando unas lágrimas.

–No pasó nada. Todo el agite espantó a Ken, ni siquiera me di cuenta de cuando me soltó –

–Ese hijo de… –Hinata ahogó el final de la grosería en señal de respeto al paramédico.

–Hemos llegado –preparándose para bajar a Sakura de la ambulancia.

El paramédico y una enfermera guiaron a Sakura hasta la sala de emergencias, acompañados de Hinata.

–Esto está lleno. Ya te encontraremos un lugar –avisó amablemente.

Y así fue, Sakura fue ubicada en el área donde se encontraban los "ligeramente lesionados". Ambas chicas agradecieron al paramédico por el apoyo y trato prestado. Este se despidió solemnemente para atender a otros.

–Llamaré a tus padres para contarles –susurró Hinata. Al ver como la enfermera daba vueltas para preparar a Sakura para las radiografías.

–Tienes que quietarte la ropa, querida –agregó una enfermera de gesto amable y paciente.

Y con toda la delicadeza del mundo, la enfermera ayudó a Sakura a quitarse el vestido y a sentarse con cuidado en la silla de ruedas.


Un número de profesores se encontraba reunido en la sala de espera del hospital. La noticia de lo que había pasado en el club se había regado como pólvora. Jiraiya el rector actual de la Universidad de Konoha hablaba con el rector de la Universidad de Tomoeda cerca del pasillo, mientras Kakashi el rector electo se daba a la tarea de recopilar los testimonios de los profesores que habían asistido al club para vigilar a los estudiantes.

El profesor Uchiha se encontraba sentado en una de las sillas disponibles de la sala, tenía los codos apoyados sobre los muslos, cerca de las rodillas, con un vaso de agua entre las dos manos, inclinado hacia delante. Parecía estar viendo un punto interesante el suelo a medida que la suela de sus zapatos golpeaba insistentemente el suelo.

–Toda una noche ¿eh? –soltó el rubio dándole un apretón en el hombro antes de sentarse a su lado.

Sasuke soltó un largo suspiro como señal de estar de acuerdo con aquel comentario.

– ¿Has sabido algo de… –la pregunta murió en ese instante porque Jiraiya se acercaba con Kakashi hacia donde se encontraban los profesores que habían estado en el club.

–En primer lugar, quiero extenderles el más grande de los agradecimientos. Lo que hicieron esta madrugada excede los principios académicos y personales de cualquier casa de estudios. –agregó Jiraiya. –No solo ayudaron a evacuar a los estudiantes, permanecieron aquí hasta que se supo que todos se encontraban bien. Esperemos que eventualidades como esta no se vuelvan a presentar. Aun y cuando parezca mentira que, la rivalidad deportiva entre universidades pueda propiciar un incidente como este. El cual va a ser escalable a través de los medios de comunicación y redes sociales. Es por ello, que el rector de la Universidad de Tomoeda y yo, aún en funciones como rector de la Universidad de Konoha, hemos acordado que se nos aplique de manera equitativa, las sanciones económicas, legales e interinstitucionales que los organismos competentes consideren necesarias –

Enseguida se dio un espacio con el rector en el que los profesores presentes en club, intercambiaron varios puntos de vista y perspectiva sobre lo acontecido. Ligeramente apartado del grupo, el Uchiha escuchaba con atención. Las propuestas para limpiar la imagen de la universidad llovían, al igual que las que consideraciones que se tendrían en cuenta para los estudiantes que habían resultado lastimados.

Cuando la pequeña junta improvisada estaba por finalizar, Kakashi se acercó al Uchiha seguido del Uzumaki.

–Tengo entendido que sacaste a una estudiante en brazo –interrumpió el peliplateado.

–Es una de mis estudiantes de biología, por ello, la reconocí. Se había quedado atrás –comentó el Uchiha.

–Pues esa señorita se ha convertido en un caso de particular interés –agregó Kakashi.

Sasuke despegó la espalda de la pared y se plantó derecho.

– ¿Cuál es el interés? –atajó el pelinegro.

– ¿Recuerdas a la doctora que la evaluó? –

Sasuke asintió.

–La doctora Shizune. – aclaró Kakashi. –Me ha dicho que la joven presentó unos hematomas irregulares en el brazo. Encima de eso, el paramédico que la traslado al hospital, escuchó la conversación que sostuvo con la compañera que la acompañaba en la ambulancia. Lo que se entiende atando cabos es que, la estudiante estuvo involucrada en un altercado con otro joven y esto fue lo que le impidió salir a tiempo y le dejó los hematomas. –Kakashi tomó aire. – Irregularmente, este tipo de detalles serían pasados por alto, pero, la doctora Shizune es sumamente aguda y una ardua defensoras de los derechos de la mujer, así que se va a investigar –

–Entiendo –aceptó el Uchiha.

– ¿Qué es lo que entiendes? – espetó Naruto.

–Que lo van citar para interrogarlo –aclaró el decano. –Solo por procedimiento –

– ¡Es absurdo! – soltó el rubio.

–Como dijo Kakashi, es solo procedimiento –reiteró el Uchiha, palmeando el hombro del rubio.

– ¿Quieren comer algo? Los invito –soltó Kakashi, tratando de aligerar la tensión.

–Clásico de Kakashi, invitar a comer en un lugar donde la comida es insípida –se mofó el Uzumaki.

–Afuera hay un puesto Ichiraku's – recordó el pelinegro.

–Clásico de Naruto, la vida pasa por Naruto, pero Naruto no aprende nada de ella –ironizó Kakashi.


Al cabo de una hora, Sakura se encontraba en una habitación, cargaba una pijama de hospital, estaba conectada a los dispositivos de control por mero protocolo y una solución antiinflamatoria para el tímpano goteaba con lentitud exagerada hacia la vía que tenía en el brazo izquierdo.

Esperaba por Hinata, quien había salido a comprarle algo de comer, después de haber recibido la autorización de la enfermera y del doctor que le había hecho los estudios y las radiografías.

Afuera caía una ligera llovizna y aquella habitación de hospital que le habían asignado estaba sumida en un silencio total.

Silencio que la invitó hacer reflexión sobre lo que acababa de pasar…

En primer lugar, todos habían tenido suerte de que la situación había sido controlada a tiempo.

En segundo lugar, ella había tenido suerte de que el profesor Uchiha anduviese cerca, aun y cuando no tuviese idea de que hacía él allí, agradeció en silencio que así hubiese sido.

Sintió la urgencia de llamar a sus padres, pero recordó que Hinata cargaba sus cosas. Al mirar hacia la puerta de su habitación, vio a través del cristal que Hinata estaba por entrar. Venía con las manos llenas y había sido Naruto quien le ayudó abrir la puerta.

–Hola –saludó el rubio, dándole el paso a su novia, quien enseguida de dispuso a servir lo que había traído. – ¿Cómo te sientes? –le preguntó acercándose a la cama arrastrando una silla para tomar asiento.

Detrás del rubio no hubo nadie y a pesar de la ligera punzada de decepción Sakura mantuvo la sonrisa.

–Estoy bien, solo es el tímpano inflamado –aclaró la estudiante.

–En ese caso, el tarro de helado que te mandaron te aliviara un montón –la sonrisa y mirada de complicidad que se manifestó en la cara del Uzumaki lo dijo todo y ella sintió que se sonrojaba por dos razones: el gesto y el que Naruto tuviera una idea de lo que pasaba entre ella y quien había mandado el helado.

–Eso pasará rápido –sentenció el rubio. –Lo que si no pasó rápido fue el susto que nos diste – sentenció. –Salía y salía gente y no te veíamos por ningún lado, hasta que vimos que Sasuke te sacaba en brazo y ¡Qué alivio! En cualquier momento se me iba desprender el bíceps o el antebrazo de tantos tirones y pellizcos que me dio Hinata –soltó flexionando el brazo derecho.

La recién nombrada apareció a su lado, sirviéndole un taza con sopa de fideos y verduras que tenía tan buena pinta y olor que le estómago le gruño. Hinata volvió a la mesita, no sin antes darle un pellizco en una mejilla al rubio.

–Buen provecho –deseó el Uzumaki.

–Gracias –murmuró la pelirrosa soplando sobre la primera cucharada que se llevaría a la boca.

–Puedes repetir sin problemas –avisó.

Sakura le contestó con una sonrisa.

Tras unos minutos de degustación.

– ¡Esto está muy bueno! –alabó la pelirrosa.

–Es la especialidad de Ichiraku´s para levantar muertos –alabó el rubio. Y enseguida estiró el cuerpo para alcanzar a su novia para chocar puños.

– ¿Ichiraku's? –curioseo.

–Es su restaurant favorito –respondió Hinata. –Cuando salí a comprar algo de comer, vi que había un local de Ichiraku's cerca y ya Naruto me había dado reseñas de esta sopa, así que fui allá. Al entrar él estaba allí, algo que no me extraña, pero estaba con Kakashi y con Sasuke. Cuando fui a saludarlos se ofrecieron a pagar la cuenta de lo que había ordenado, me negué, pero igual lo hicieron –relató.

–En ese caso, gracias por la comida. Sin embargo, tienes que aceptar una invitación a comer –atajó la pelirrosa.

Naruto se rió.

–A mí puedes invitarme cuando quieras. El detalle es que, fue Sasuke quien pagó por ello –aclaró.

Sakura también se rió para disimular la incomodidad.

–Bien, terminaras de comer, llamaras a tus padres y dormirás un poco ¿de acuerdo? –dictaminó la Hyuga.

–De acuerdo –accedió sin rechistar.

–En ese caso, me retiro –avisó el rubio. –Las veo mañana –y se puso de pie.

–Descansa Sakura, estás en buenas manos –y se despidió de ella con un beso en la mejilla.

–Lo sé. Y gracias por la recomendación –

El rubio le hizo un guiño. Y se dirigió a la pelinegra.

–A ti te veo mañana, también tienes que descansar –agregó en un murmullo para su novia.

–Todo está bajo control, mañana antes del mediodía le dan de alta e Ino vendrá temprano –agregó.

–Muy bien –se inclinó sobre ella y le dio un beso en la frente antes de irse.

–Tú también debes comer algo –agregó la pelirrosa.

–Voy a eso. Naruto no me perdonaría si no pruebo esta sopa –comentó. –Pero, vamos a poner a cargar tu celular para que hables con tus papás, se van a venir mañana temprano para cuidarte por unos días –acto seguido, Hinata ubicó una toma de corriente libre cerca de la cama de Sakura, conectó el teléfono y se lo extendió para que diera un update personal a sus padres.

Dar su versión de lo ocurrido a sus padres, tomó más de quince minutos y ni siquiera se atrevió a discutir con ellos el que vinieran a la ciudad. Agradeció la tecnología de la videollamada, ya que pudo mostrarle a sus padres que ella estaba bien y con muchas bendiciones y agradecimientos al cielo los Haruno finalizaron la llamada.

La pelirrosa se atrevió a revisar su teléfono por encima y vio el montón de alertas de menciones de las distintas redes que usaba, las omitió. De todos los mensajes que tenía, solo respondió los Ino con una foto, sonriente y radiante. Estaba por bloquear la pantalla cuando recibió otro mensaje.

Sasuke Uchiha – a las 04:03 a.m.

Espero estés descansando

A las 04:03 a.m.

Estoy en eso

Sasuke Uchiha – a las 04:04 a.m.

Come helado, la sensación fría ayudará con la inflamación

A las 04:04 a.m.

Sí doctor

– ¿Puedes servirme un poco de helado? – le pidió a Hinata cariñosamente.

Un instante después, Sakura le estaba enviando una foto a su profesor del vaso generosamente lleno de helado que se encontraba en su mano derecha.

A las 04:07 a.m.

¿Así está bien?


Ya en su apartamento y en su cama, el Uchiha sonreía al ver la fotografía que le acaba de llegar.

Sí, así está bien – le respondió.

Sakura Haruno a las 04:08 a.m.

Gracias por el helado. Y por todo, honestamente

A las 04:08 a.m.

Ya podremos hablar de eso

Sakura Haruno a las 04:09 a.m

Te debo muchas cosas

No quiero que sientas que me debes algo

Sakura Haruno a las 04:09 a.m.

Trataré de no pensar en esa deuda. ¿Crees que podamos seguir viéndonos después de esto?

Sasuke apartó la mirada de su celular y miro al techo.

¿En qué se estaba metiendo?

¿Valía la pena lo de esa noche?

¿Lo de ese noche era una señal?

¿Solo era atracción sexual?

¿Qué tenía ella de especial?

¿Podía algo así funcionar?

Cuando volvió a desbloquear la pantalla de su celular habían pasado siete minutos.

A las 04:16 a.m.

Al menos sé que quiero seguir viéndote y no solo en mis clases


¡Hola de nuevo!

Han sido unos 5 meses o tal vez un poco más desde la última vez que actualicé. Y créanme, intenté hacerlo antes.

Estuve 5 meses viviendo y trabajando en Bogotá y todo fue increíble, una oportunidad de ensueño. Sin embargo, tuve que volver a Venezuela para arreglar y poner en vigencia mis documentos legales para poder seguir viajando y trabajando, espero que el próximo destino sea Ecuador *fingers crossed*. Sin embargo, no está fácil volver a tu país cuando se ven tantas cosas fuera de orden, las manifestaciones, la represión y todo lo negativo que surge de ello. Les pido de corazón que compartan información de fuente confiable, como CNN o BBC de lo que está ocurriendo acá, es doloroso, frustrante, tanto que no conseguí escribir al retornar.

Y como todo, escribiendo para entregarles este capítulo conseguí un poco de tranquilidad y una fuente de liberación de estrés.

Sobre el capítulo:

Para mí es un poco caótico, supongo que un reflejo inconsciente de lo que estaba sintiendo cuando lo escribí. Tenemos que ir descubriendo poco a poco, lento pero seguro.

Aunque podría comentar muchas cosas, prefiero dejar tarea a ustedes. Recuerden que le doy mucha importancia a sus reviews, a sus correcciones y sugerencias.

También, nos podemos poner en contacto a través de un PM o por correo. Sin pena pueden escribirme al: rossyellow . fanfiction gmail . com (unir los espacios).

Estaré atenta, un abrazote.

– R. Yellow.