Gracias por los reviews a deskdraik, Ai no yoake, Neko y Aru Lawlieth.

Neko: Imposible. No puedo ser mejor que alguien que habla gato.

Siento el retraso. Haré lo que pueda para acabar pronto con este fic (le queda poco ya~). Esto ya se vuelve un poco más serio de lo habitual.

Disclaimer: Hetalia no me pertenece


El día siguiente llegó mucho más rápidamente de lo que ha Inglaterra le hubiera gustado. Había llamado a Francia para pedirle que fuera a su casa porque quería agradecerle el que le huubiera ayudado la noche del bar. Inglaterra esperaba con todas sus fuerzas que a Francia se le hubiera olvidado su cita.

-Puede que se haya pasado la noche bebiendo y ahora esté en la cama con resaca. O puede que le haya atropellado un coche... varias veces... de camino a mi casa-pensaba el inglés esperanzado.

Inglaterra no odiaba a Francia, como solía decir. Si no quería ver a Francia era por el numerito que seguramente había hecho en el bar. Por eso y porque se había dado cuenta de que...

-¡Inglaterra! ¿Estás ahí? ¿Me oyes?

Podía oír a Francia llamando a la puerta. El inglés había estado tan distraído que no se había dado cuenta de la llegada del francés. Rápidamente fue a abrirle la puerta para recibir a la ojerosa nación.

-¿Pensando en mí?-bromeó el País del Amor- ¿Tan concentrado estabas en mi melodiosa voz que has olvidado abrirme?

Inglaterra, que estaba acostumbrado a las insinuaciones del francés, replicó:

-Podría decir lo mismo de tí. ¿Estuviste tan concentrado pensando en mí anoche que te olvidaste de irte a dormir?-preguntó de mal humor. Le había dado la espalda a la otra nación para cerrar la puerta, así que no vio la expresión sorprendida del francés, que no se esperaba esa respuesta.

-No creo que quieras saber lo que estuve haciendo anoche, Arthur- le susurró al oído, utilizando su nombre humano.

El inglés se apartó rápidamente de él, completamente le gritó, como de costumbre. No se veía con ganas para hacerlo.

-Mi querido Arthur, ¿a qué debo la invitación a tu casa?-preguntó el francés después de un momento de silencio.

-Pasa a mi sala de estar, aunque no te voy a entretener durante mucho tiempo, Francis-ofreció Arthur, sin darse cuenta de que él tmabién había empezado a usar el nombre humano de la otra nación.

Ambos se dirigieron a la sala de estar y se sentaron en dos cómodas butacas, una enfrente de la otra. Arthur se preguntaba a qué se debían las ojeras del otro. Francia era conocido por cuidar mucho su aspecto físico. Tenía que haberle pasado algo inesperado para salir con ese aspecto de su casa.

-¿Y bien?-preguntó Francia, sacando a Inglaterra de sus pensamientos-. Se te ve muy pensativo últimamente.

-Ah... sí... Verás, quería darte las gracias por lo de la otra noche. No tenía planeado beber tanto-dijo Inglaterra sonrojándose más.

-De nada, fue bastante interesante-sonrió Francia paseando su mirada en la sala. Al mirar a través de la ventana, rió.

-¿Dije... algo?-preguntó asustado el inglés al malinterpretar la risa de su acompañante.

El francés sacudió la cabeza y señaló a la ventana. El resto de Aliados estaba con la cara pegada al cristal. Rusia incluso les saludó con la mano.

-Ve-verás, esto tiene u-una explicación-tartamudeó Inglaterra, sorprendiendo a Francia.

-Vaya, así que tu también estás en el ajo. ¿Qué tramáis?-dijo poniéndose serio y levantándose del sillón. Se acercó a la ventana y cerró de golpe la persiana, asustando a Rusia, China y América, que se atragantó con su batido.

Inglaterra había vivido durante muchos años, muchos siglos. Era un gran estratega y sabía que sólo tenía una opción: decirle la verdad a Francia. Francia era astuto, acabaría descubriendo la verdad y de poco le habría servido mentir. Inglaterra le contó su plan a Francia, le explicó cómo todos estaban hartos de su actitud mientras el francés seguía de pie, mirándole con una triste sonrisa.

-No sé qué pensar, Arthur-dijo finalmente-. Si me lo hubiérais dicho a la cara, hubiera dejado de actuar así. No me esperaba eso de ti. Además, sé que nunca te hice nada a ti.

-Francis...-empezó a decir el inglés.

-¿Y sabes por qué? Porque no quería ser yo quien lo dijera. Porque quería que me lo dijeras tú. Siempre pensé que tú y yo... Pero parece que me equivocaba.

-Francis, ¿de qué hablas?-susurró el inglés.

-Ya no importa-dijo dirigiéndose a la puerta.

-¡NO!-Gritó Inglaterra levantándose de su silla- ¡No te vayas! Si hice todo esto es porque... porque te quiero.


Es oficial: me rindo. No sé escribir FrUk. El próximo capítulo será el final junto con un corto epílogo. Siento que esto solo sea un Fail... :(

Review? Please~