Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.


Dedicado a Stefany BM y Kammy, Pyo y todas las que dejaron sus lindos rr a lo largo de esta historia. Las adoro.


.::Capítulo IV::.

Pelirrojo

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— ¡Sasuke, se hace tarde!— gritó su madre desde el piso de abajo.

Lanzó un gruñido como respuesta, volteando su cuerpo sobre el colchón y cubriéndose la cabeza con las mantas.

— ¡Sasuke!— su madre volvió a llamarlo por última vez, y luego, hubo un prolongado silencio.

Sasuke suspiró, encogiéndose sobre la cama mientras oía el ir y venir en el piso de abajo. Estiró una mano y miró su reloj, bufando de inmediato. Todavía era temprano. Odiaba tener que despertar temprano. Sasuke no era como su hermano mayor, que siempre era el primero en estar listo. Él, a diferencia de Itachi, no era el hijo perfecto.

Escuchó pasos cerca de su puerta y contuvo la respiración.

¿Hermano?— bufó con molestia y acomodó las cobijas sobre su cabeza en un vano intento por desaparecer bajo ellas— Hermano— repitió la serena voz de Itachi, provocando que Sasuke cerrara los párpados con fuerza.

— ¿Qué?—respondió con fastidio, acurrucándose a un lado de la cama, dándole la espalda a la puerta.

Es tarde.

—Lo sé.

No podía verlo, pero estaba casi seguro de que su hermano debía de haber fruncido los labios.

Anda, ya levántate— Insistió, aunque él volvió a hacer caso omiso.

Oyó a Itachi suspirar, y, acto seguido, separó lentamente los párpados, sin moverse ni un ápice de su posición.

—Aniki…— pronunció casi sin darse cuenta.

¿Sí?

Ninguno dijo nada más por espacio de unos minutos; no obstante, Sasuke percibió el peso de su hermano a un lado de su cama.

El menor suspiró pesadamente, hundiendo la cabeza en la almohada.

— ¿Regresaste?— musitó finalmente, abriendo los ojos solo un poco, pero sin voltear.

Oyó un pequeño carraspeo y una risilla. Entonces, frunció el ceño y volvió a voltear su cuerpo, quitándose las cobijas de encima, pero al hacerlo, ya no había nadie con él en la habitación; el lugar a los pies de su cama estaba vacío, y la puerta de la recamara abierta.

— ¡Se hace tarde!— la voz de su madre despertó sus sentidos, haciéndolo espabilarse de inmediato.

— ¡Ya voy!— respondió entre irritado y confuso, despeinándose el cabello con una mano antes de bufar y levantarse para comenzar a alistarse para un nuevo día de escuela.

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—Buenos días, Sasuke-kun— le sonrió su madre al verlo bajar. Extrañamente, sólo estaba ella esperándolo para desayunar, y los otros dos lugares de la mesa estaban vacíos.

—Ajá— respondió en un cansado suspiro, dejando su bolso escolar sobre una de las sillas vacías antes de tomar asiento en su lugar habitual— ¿sólo estamos los dos?— inquirió con desgana, observando a su madre mientras esta daba un sorbo a su taza de té.

Mikoto le sonrió con dulzura y, dejando su taza a un lado, respondió:

—Hoy es lunes, cariño.

—Ah.

Ninguno dijo nada por espacio de unos minutos. El suave tintineo de la porcelana y el choque de los cubiertos de plata era lo único que se oía en toda la residencia Uchiha.

—Tu padre olvidó unos documentos importantes hoy; ¿te importaría llevárselos de camino a la escuela?— Sasuke detuvo la mano que guiaba la humeante taza a sus labios y miró a su madre con algo muy parecido al desconcierto— Sé que se alegrará mucho de que vayas a visitarlo al trabajo— añadió, con una maternal sonrisa adornando sus labios.

Saliendo de su sorpresa inicial, Sasuke terminó de acortar la distancia entre su té y sus labios, bajando la mirada hacia las tostadas que tenía en frente. Permaneció callado, con su juvenil rostro malhumorado y sombrío.

—Ajá— respondió después de un rato, escueto, terminando de desayunar en silencio mientras sus ojos se posaban distraídamente en el lugar que su hermano tendría que haber ocupado esa mañana.


Subió las escaleras de dos en dos, con pasos pesados y lentos, esbozando una mueca de fastidio en el pálido rostro mientras cargando una serie de documentos bajo uno de sus brazos.

La puerta frente a las escaleras se abrió al mismo tiempo que él subió el último escalón, y por ella salió una mujer vestida con un pulcro traje de enfermera, quien le sonrió al verlo llegar.

— ¡Oh! ¡Buenos días, que sorpresa!— Sasuke sólo hizo una breve reverencia como respuesta, enseñándole los documentos que cargaba como si debiera justificar su presencia en aquel lugar.

—Me pidieron que trajera esto…— informó educadamente. La mujer le sonrió una vez más, volteando para mirar hacia el interior de la habitación por la que había salido segundos antes.

— ¿Son para tu padre, verdad?— él asintió, en silencio.

—Es el ensayo que tiene que leer en la reunión de hoy, o algo así…

— ¿Ah, sí?— la enfermera frunció los labios, ligeramente contrariada— Umm…el doctor Uchiha está reunido con la junta médica en estos momentos, pero no creo que tarde…— informó, con suavidad— pero si gustas, puedes dejarme esos documentos a mí, y yo…

—Está bien— la interrumpió cortésmente— todavía tengo algo de tiempo antes de ir a la escuela, así que esperaré a que se desocupe.

La mujer le sonrió una vez más.

—Sí. El doctor se alegrará mucho de saber que viniste a verlo— sin dejar de sonreírle, se hizo a un lado, indicándole el pasillo de la derecha con una de sus manos— puedes sentarte a esperarlo allí, si gustas.

—Sí, gracias— ambos se despidieron con una respetuosa reverencia.

La enfermera comenzó a caminar en dirección opuesta, y Sasuke suspiró, dirigiéndose hacia las bancas de la sala de espera, caminado sin mucho apuro y con expresión tranquila.

Repentinamente, una de las puertas del corredor fue corrida, y para su sorpresa, por ella salió nada más y nada menos que su compañera de clases, Ino Yamanaka. Sasuke abrió los ojos como platos al reconocerla también, pero cambió de expresión en el acto. La joven, al igual que él, vestía con el uniforme del instituto, además de vendas bajo el mentón y sobre la rodilla derecha y, extrañamente, llevaba una sombrilla roja entre sus manos.

— ¿Uchiha-san?— le sonrió al reconocerlo, acercándose a él.

¡Oh, genial!— ironizó para sus adentros, poniendo los ojos en blanco antes de fruncir el entrecejo.

— ¿Qué haces aquí?— inquirió bruscamente al tenerla frente a él, casi en tono de acusación, ignorando su saludo sin poder evitar la expresión de enojo que atravesó sus facciones. La chica sólo alzó la mirada hacia él, sin dejar de sonreírle amistosamente.

—Vine a…— calló de pronto, bajando la vista hacia sus pies— Mi padre y yo…

—Olvídalo, no me interesa— la cortó con gesto de fastidio, dejándose caer pesadamente en una de las bancas; suspiró con cansancio y enfocó la mirada hacia el frente, sin ninguna expresión— ¿Qué le pasó a tu rodilla?— Ni supo por qué había hecho esa pregunta tan tonta, después de todo, ya sabía la razón, o cuando menos la intuía.

Ino se ruborizó ligeramente, bajando la cabeza mientras comenzaba a jugar con el dobladillo de su falda.

—Me caí— contestó con simpleza, provocando que Sasuke emitiera una pequeña risilla que más bien sonó como un leve carraspeo.

—Tú siempre te estás cayendo, ¿no?— de nuevo no supo de donde habían salido aquellas palabras, ni por qué, poco a poco, dejaba de estar a la defensiva.

El sonrojo de Ino aumentó, mientras ella intentaba disimularlo, comenzando a acercarse hacia las bancas y tomando asiento, dejando un lugar entre Sasuke y ella.

— ¿Qué te pasa a ti, Uchiha-kun?— preguntó, cambiando el tema y sorprendiendo a Sasuke por usar el sufijo "kun" por primera vez para referirse a él.

Sasuke frunció los labios, preparándose mentalmente para lanzar un frío y cortante "que te importa", pero a último momento se detuvo, decidiendo que, tal vez, podría divertirse un rato con aquella tonta incauta.

—Yo…— suspiró teatralmente, cerrando los párpados con pesadez— no voy a vivir mucho—. Contestó al fin, con falso pesar, observando a su acompañante y luego bajando la mirada como si fuera una triste víctima del más horrible de los males— Todavía soy joven y acabo de entrar en el instituto, por lo que es realmente muy triste…— tras esas palabras, observó la reacción de Ino de reojo, regodeándose internamente al ver el efecto causado en ella.

— ¡Oh! Uchiha-kun…— Ino abrió los ojos con auténtica conmoción, comenzando a balbucear cosas ininteligibles— Yo no... No tenía idea. Lo…

— ¿Lo sientes?— volvió a interrumpirla— ¿Por qué?, si no es tu culpa.

—Sí, pero…

Sasuke chasqueó la lengua, ahogando una ligera mueca de diversión.

—No lo sientas, porque es mentira— añadió de pronto, indiferente, regodeándose en la cara de confusión de Ino.

— ¿Qué?

—Que no te lo creas— dijo con desdeñosa condescendencia, alzando la aburrida mirada hacia el frente— No debes ser tan ingenua.

Ino arqueó las cejas.

— ¿Qué quieres decir?— preguntó, cambiando el tono compungido de su voz por uno de reproche.

Sasuke rodó los ojos con impaciencia.

— ¡Era una mentira!— le reiteró, con sorna— ¡Caray! Sí que eres lenta...— ironizó con voz monótona

— ¡¿Eh?!— La chica frunció mucho más el ceño e infló los mofletes en clara señal de molestia— ¡¿Cómo puedes…?!

—Buenos días, Sasuke-kun— el berrinche de Ino se vio interrumpido por la voz de una joven enfermera que pasó frente a ellos, saludando a Sasuke con una enorme sonrisa.

—Hola— correspondió él, haciendo una ligera reverencia con la cabeza antes de intentar hundirse en su asiento.

— ¿Se conocen?— inquirió Ino con curiosidad, olvidándose de su enfado, y provocando que Sasuke se girara a verla una vez más.

—Ex novia—. Contestó con simpleza y aburrimiento, desencajando a Ino.

— ¡¿Qué dices?! Pero si ella parece mucho mayor que tú— repuso con confusión, no muy convencida de la veracidad de las palabras de su interlocutor.

Sasuke volvió a sonreír con relajo.

—También es mentira.

La joven rubia bufó, entornando levemente la mirada.

— ¡Oye! No está bien que…— no tuvo tiempo para terminar su frase, ya que, una vez más, se vio interrumpida:

— ¡Sasuke-kun!— saludó alegremente un hombre joven, el cual vestía con una bata de médico— Me enteré de que entraste en el instituto Konoha. Felicidades— se acercó a Sasuke y le sonrió mientras estrechaba su mano, a lo que el moreno respondió con una incómoda sonrisa.

Tras esas palabras, el joven médico reanudó su marcha y se alejó de ellos.

Ino y él intercambiaron miradas un segundo, la de ella, de verdadero desconcierto.

—No me digas nada— dijo de pronto— Ex novio, ¿verdad?— bromeó. Sasuke la observó con algo de sorpresa en sus oscuras pupilas para después chasquear la lengua y bufar con cierto dejo de diversión en su rostro.

—Mi padre es el jefe de éste hospital—. Volvió a hablar él, acomodándose sobre su asiento.

Ino arqueó una ceja, cruzándose de brazos.

—Eso es una mentira también, ¿no?— concluyó ella, ligeramente molesta por las burlas de su acompañante.

Él sonrió, por lo ridículo que la situación le pareció.

—Sí, me atrapaste.

Ella sonrió también, y en ese preciso momento Sasuke se puso de pie de un salto.

—Hasta luego—. Masculló a la vez que daba un paso hacia delante.

— ¡Oh! ¡Por favor, espera!— Ino rápidamente se puso de pie, y en un acto reflejo lo sujetó del brazo, obligándolo a detenerse y a girar el rostro hacia ella, con intriga.

Algo se removió en el interior de Sasuke al sentir la presión en su brazo. Odiaba que lo tocaran, pero, aun así, no reaccionó ante la acción de su compañera, quien al verse observada por aquella penetrante y oscura mirada no pudo evitar sonrojarse hasta las orejas y tragar saliva con algo de dificultad.

—Esto…— pronunció ella con algo de nerviosismo, mordiéndose el labio inferior— Ésta sombrilla te pertenece, ¿verdad?

Sasuke abrió los ojos con sobresalto, sin poder contenerse. Iba a replicar cuando, sin que se diera cuenta, extendió una de sus manos, tomando el objeto que ella le ofrecía.

Golpe mental.

Apenas cerró los dedos alrededor de la sombrilla se abstuvo de retraer su brazo, manteniéndola lo más lejos posible de sí.

Esa era la oportunidad perfecta para acabar con todo aquello.

—No es…

—Muchas gracias— dijo ella, interrumpiéndolo a la vez que volvía a bajar la mirada, con un ligero rubor cubriendo sus mejillas— Por… bueno, por ayudarme aquel día y…

Sasuke hizo un mohín, arrugando el entrecejo.

—No las des— la cortó, sin educación alguna. Sintiendo la sangre acumularse en su rostro volteó con rapidez, dando dos grandes zancadas para alejarse de ella, pero deteniéndose antes de dar la tercera; se maldijo mentalmente por lo que estaba a punto de hacer, pero, aun así, lo hizo. Girándose hacia ella, la miró directamente a los ojos, entornando su mirada oscura antes de volver a hablar: — No me interesa lo que hagas de tu vida— comentó, mordaz— pero si te apareces en mi camino, tirada en mitad de un parque bajo la lluvia, creo que lo justo es que…

—Ino.

Las palabras murieron en sus labios cuando una voz profunda y serena se interpuso, y tanto él como Ino se dieron la vuelta, contemplando al despeinado pelirrojo que había asomado por la misma puerta por la que ella había salido minutos antes.

El joven caminó hacia ellos, pero se detuvo a medio camino, observando a Sasuke con ojos opacos, carentes de alguna expresión o signo de vida, pero aun así amenazante. Muy a su pesar, Sasuke sintió los músculos de su cuerpo tensarse; y, para su mala suerte, el pelirrojo siguió mirándolo fijamente durante varios segundos, pero luego miró a Ino, suavizando sus facciones.

Sasuke notó como la chica bajó la cabeza; una profunda tristeza se había posado en sus ojos de pronto, y ella parecía reacia a alzar la mirada hacia el recién llegado mientras éste terminaba de acortar la distancia que los separaba.

—Tú padre y tu hermano están esperándote— dijo el de cabellos pardos, cruzándose de brazos junto a ella a la vez que le dirigía una mirada de molestia a Sasuke, quien, muy a su pesar una vez más, no pudo evitar sentirse incómodo ante el escrutinio de aquellos ojos castaños sin vida. Aquel sujeto parecía ser más una clase de tétrica marioneta que un ser humano, sobre todo, mirándolo de esa forma. El pelirrojo pareció esperar a que Ino hablara o a que Sasuke se presentara por sí mismo; no obstante, el moreno alzó el mentón con gesto de superioridad, apretando el agarre de la sombrilla roja entre sus dedos.

Él era un Uchiha, y no podía permitirse ser intimidado por cualquier sujeto con aires de muñeco.

—Te veré luego— gruñó a modo de despedida, haciendo un movimiento desafiante con la cabeza para el joven pelirrojo, quien sólo seguía observándolo, sin expresión alguna en su cara de muñeco.


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Dio otra larga brazada, desplazándose con gran maestría sobre el agua.

Desde pequeño le fascinaba la natación. Era una de las pocas cosas en la vida que le encantaba hacer. Se pasaba horas en la piscina de su anterior escuela. Lo único malo de aquello era que debía compartir su amada actividad con sus compañeros de curso; débiles mentales que ni en sueños podían igualar sus tiempos, y que siempre solían burlarse hasta el límite de él, pues era callado, reservado, misterioso y sumamente popular entre las niñas. Pero eso no le importaba; podía ver la típica envidia infantil en sus ojos y los deseos de destruir a aquel que poseía todo lo que ellos anhelaban.

Su vida entera había sido un martirio similar.

Se detuvo un momento, flotando en medio de la parte más profunda de la inmensa piscina. De pronto se hundió, dejándose caer hasta el fondo y permaneciendo allí, quieto, abriendo los ojos bajó el agua para observar el inmenso celeste que lo cubría.

Poco a poco se quedaba sin aire, pero permanecía allí, estático.

Siempre hacia lo mismo. Le gustaba la sensación de no poder respirar; del aire escapándose de sus pulmones. Se sentía como si el final estuviera cerca; como si estuviera ahogándose, enterrado bajo una inmensa capa de agua.

Le gustaba la sensación de, por un segundo, creer que estaba muriendo. Era un juego para él. Una siniestra forma de 'pasar el rato'.

De pronto, notó una silueta algo borrosa a un lado de la piscina, observándolo con los brazos en jarra. Frunció el ceño, sintiendo que sus pulmones comenzaban a reclamarle la falta de oxígeno. Dejó escapar unas pocas burbujas de sus labios y se impulsó hacia la superficie, dando una gran bocanada de aire.

—Oye, tú.

Sasuke se pasó una mano por el rostro antes de enfocar su mirada aburrida sobre el chico rubio que estaba mirándolo desde la orilla, pero de inmediato volteó el rostro, comenzando a nadar en dirección opuesta.

— ¡Oye! ¡No me ignores, huh!— frunció el ceño ante lo molesto de la voz de aquel rubio, y, deteniéndose una vez, volteó hacia él, con cara de pocos amigos.

— ¿Qué es lo que quieres?— le espetó con molestia, escupiendo un poco de agua que había entrado en su boca.

El chico rubio entornó la mirada y pareció maldecir entre dientes.

— ¿Estás en el equipo de natación?— inquirió con elaborado sarcasmo, sin sacar las manos de sus caderas y haciéndose levemente hacia delante en señal de reproche.

Sasuke frunció mucho más el ceño.

— ¿Qué?

—Eso creí— discurrió el rubio con una sonrisa sarcástica, peinándose su largo cabello hacia atrás— Mira niño, seré amable contigo porque se ve que eres nuevo. Pero en unos minutos se llevarán a cabo las pruebas para el equipo de natación y tú estás en la piscina.

Sasuke bufó sobre el agua, enarcando una ceja.

— ¿Y?— contestó con total descaro, desencajando al otro joven.

— ¡Argh! ¡Sal de la maldita piscina de una vez!

—Oblígame— repuso con fingida calma, comenzando a nadar de espaldas desperezadamente.

— ¡Sal del agua o yo mismo tendré que sacarte!

—Ya te estás tardando, rubia.

— ¡¿CÓMO ME…?!

—Deidara— el reproche del chico se quedó a medio camino cuando una voz profunda habló a sus espaldas, haciéndolo callar— ¿Qué es lo que haces?

El de cabello rubio apretó los labios y señaló a Sasuke con un dedo.

— ¡Es ese mocoso, Sasori!— chilló— está ocupando nuestra piscina.

¿Acaso había dicho, Sasori?

Sasuke arrugó el entrecejo mientras inclinaba levemente la cabeza.

Conocía ese nombre de algún lado…

Con el ceño aún fruncido, desvió los ojos desde el rubio histérico hacia el recién llegado, entornando la mirada al reconocer la enmarañada mata de cabellos pelirrojos.

Definitivamente, el mundo era un pañuelo.

Sasori posó sus fríos ojos castaños sobre él por segunda vez ése día, observándolo de la misma forma en que Sasuke lo hacía. El moreno alzó el mentón con altivez y el otro joven desvió la mirada.

—Debes calmarte, Deidara— musitó con voz inexpresiva, cruzando los brazos sobre el pálido y fuerte pecho— Ya te he dicho que no llegarás a ningún lado con esa actitud.

— ¡Pero…!— chilló el rubio, mas una seña del chico pelirrojo lo hizo callar de inmediato.

—Sabes que detesto a la gente sin educación— el tal Deidara infló las mejillas como si fuera un niño pequeño, pero no dijo nada; Sasori asintió levemente con la cabeza y volvió a girarse hacia Sasuke— Disculpa a mi compañero; él suele ser muy ruidoso a veces— le dijo con educación, aunque con un claro brillo de molestia en sus pupilas castañas— Pero estás ocupando la piscina, y eso no está permitido durante los horarios del club de natación, así que…

Sasuke salió del agua mientras el joven hablaba, parándose muy cerca de él, con expresión altiva, pese a que el pelirrojo era más alto de lo que había imaginado.

—Así que, ¿qué?— le espetó de forma desafiante, pero el otro joven ni siquiera se inmutó.

—Así que, te agradecería que no importunaras las pruebas, por favor— le sostuvo la mirada, sin un ápice de duda o intimidación en sus ojos opacos. Sasuke siguió viéndolo a los ojos, con expresión molesta e indiferente.

— ¿Y qué si no se me antoja irme?— masculló, desafiante.

Nadie podía darle órdenes a un Uchiha; a menos que ése Uchiha así lo disponga.

El joven pelirrojo abrió ligeramente sus ojos almendrados, demostrando enojo por primera vez.

— ¡Insolente!— chilló el chico rubio antes de que Sasori pudiera hacer o decir algo— ¡¿Cómo te atreves a hablarle así a un superior?!— Sasuke alzó el mentón de forma arrogante y se cruzó de brazos— ¡Eres un…!

—Deidara— el rubio calló al sentir una fría mano sobre su hombro desnudo, girando la cabeza hacia su amigo— No te entrometas, ¿quieres?— dijo de forma educada, pero intimidante a la vez— Éste niño sólo necesita que alguien le enseñe buenos modales— Hizo a su compañero a un lado y avanzó hacia Sasuke, quien, aunque se encontraba algo turbado, no retrocedió ni un milímetro. Una pequeña multitud de alumnos en traje de baño se había reunido en torno a ellos dos. El pelirrojo se acercó a él, mirándolo fijamente con esos ojos vacíos. Era mucho más alto de lo que Sasuke había pensado a primera vista, pero eso no bastó para intimidar el joven Uchiha.

Ya sabía como terminaría aquello. No en vano era un 'buscapleitos' profesional.

Sasuke cerró los puños con fuerza y alzó la barbilla una vez más, ansioso.

— ¿Sasuke-kun?— tanto él como el tal Sasori se giraron al oír esa voz.

Ino Yamanaka salió de entre la multitud, mirando a Sasuke con una expresión de intriga en el rostro. Ella, al igual que muchas otras chicas, vestía un traje de baño de una pieza de color azul, con el escudo de la escuela del lado izquierdo.

— ¿Qué está pasando aquí?— exigió saber la rubia, colocando los brazos en jarra.

Sasuke pensó en lo curioso que era el parecido de Yamanaka con el rubio chillón.

—Ino…— el pelirrojo volteó del todo hacia ella, dándole la espalda a Sasuke, como si él no estuviera allí, y suavizando notablemente el sonido de su voz; tanto así que pareció acariciar cada letra al decir aquel nombre. El moreno ladeó la cabeza y notó como Yamanaka se ruborizaba hasta las raíces de sus cabellos rubios mientras ella bajaba el rostro, con pena, alzando la vista de a ratos para enfrentar al pelirrojo que seguía observándola fijamente— Yo… bueno, nosotros…

El menor de los Uchiha chasqueó la lengua y desvió la vista, colocando las manos en torno a sus caderas también, llamando la atención de los demás.

—Hmp. Como sea— se inclinó sobre una banca para recoger una toalla, comenzando a secar su cabello. Oyó el débil y obligado gracias que soltó el pelirrojo, pero decidió ignorarlo. Recogió sus cosas y comenzó a caminar hacia los vestidores, chocando contra algo en el camino.

— ¡Fíjate!— chilló la chica que lo había embestido, pasándolo por alto de inmediato; Sasuke se detuvo y la contempló de reojo y con expresión molesta— ¡Sasori! Estuve buscándote por todos lados…

Esa voz… el joven Uchiha no tenía dudas de que la había oído antes…

¡Creí que jamás me lo pedirías!— frunció mucho el ceño al escuchar esa chillona voz de mujer en su cabeza. Entonces volteó del todo, viendo como la chica rubia que acababa de chocar con él se abrazaba a un estoico pelirrojo, sin que éste hiciera el menor esfuerzo por corresponderle. En ese momento lo recordó; los dos jóvenes, una chica de cabello rubio y otro pelirrojo, hablando en el patio del instituto aquel viernes gris... luego Yamanaka, llorando y corriendo bajo la lluvia…

Abrió los ojos, con algo de sorpresa instalada en ellos, y, sin saber por qué, frunció el entrecejo con enojo, y una oleada de rabia comenzó a invadirlo.

—Oye, tú.

Sasori volteó justo a tiempo para recibir un golpe de lleno en el rostro. Se tambaleó ligeramente mientras se sujetaba la nariz, pero no tardó en devolver el golpe, impactando su puño contra la mejilla izquierda de Sasuke.

— ¡Ah! ¡Deja de golpear a mi novio!— chilló la rubia de cuatro coletas, tapándose la boca con horror.

— ¡No! ¡Basta!— gritó Ino, sobreponiéndose de la sorpresa mientras intentaba separar a Sasuke y Sasori— ¡Deidara! ¡No te quedes ahí! ¡Ayúdame!

El gimnasio se llenó de gritos de exaltación y sorpresa, y muchas más gente comenzó a aparecer de la nada, sólo para observar la pelea. Era un verdadero escándalo.

— ¡Por favor! ¡No peleen!— siguió gritando Ino cuando Sasuke golpeó a Sasori una vez más en el rostro, pero una vez más fue ignorada.

— ¡Sasuke!— de pronto, un chico corpulento y alto se acercó a la contienda, metiéndose en medio con los brazos extendidos— ¡Quietos!— rugió el grandote, dándoles tiempo a Deidara y Suigetsu de contener a sus respectivos amigos— ¡Están en una escuela! ¡¿Acaso no se dan cuenta?!

Sasuke luchó contra el agarre de Suigetsu, pero se detuvo al mismo tiempo que el pelirrojo lo hizo, mirándolo con el más puro odio reflejado en sus ojos.

— ¡Por Dios! ¡¿Se volvieron locos o qué?!— la irritada voz de Ino volvió a llamarles la atención. Sasuke la miró fijamente, luego, miró al agitado pelirrojo, quien a su vez observaba a Ino, con una mirada llena de lo que parecía ser vergüenza hasta que la rubia de cuatro coletas profirió otro chillido y se abalanzó hacia él, colgándose de su cuello. Entonces Ino bajó la cabeza, con pesar.

— ¡Ya! ¡Suéltame, imbécil!— se deshizo del agarre de Suigetsu de un tirón y volteó para marcharse.

— ¡Sasuke! ¡Espera!

El joven Uchiha se vio obligado a voltear cuando unos cálidos y finos dedos se cerraron en torno a su muñeca, impidiéndole alejarse mucho más. Él se giró, furioso, pero relajó sus facciones al ver a Ino sosteniéndolo, con una auténtica mirada de preocupación en su rostro libre de imperfecciones.

Ella tragó duro al sentir aquellos penetrantes ojos negros sobre su persona, pero no retiró su mano. Solo tragó duro e intentó sonreír, aunque de una forma un tanto forzada.

— ¿Estás bien?— preguntó— Tu labio sangra…— él parpadeó e inconscientemente se llevó dos dedos a los labios para verificar que, efectivamente, estaba sangrando. El maldito pelirrojo le había roto el labio. Abrió mucho los ojos, completamente pasmado al ver sus dedos manchados por su propia sangre; nadie, nunca, lo había hecho sangrar— ¿Quieres que…? ¡Ah!— Antes de que pudiera terminar la frase, Sasuke cambió de posiciones, tomando a Ino por el brazo para comenzar a jalarla fuera del gimnasio, abriéndose paso entre la multitud a empujones. Y extrañamente, aunque algo sorprendida, ella sólo se dejó guiar, caminando con Sasuke rumbo a los vestidores ante la atenta mirada de cierto pelirrojo.


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Continuará...


Bien, después de mucho tiempo he vuelto con esta historia. Y aunque el capítulo no quedó como lo había planeado, significa un gran alivio para mí poder publicar al fin.

Gracias por leer; sobre todo, a quienes esperaron este capítulo durante tanto tiempo.

Así que, ¿dudas? ¿sugerencias? Todo lo que me ayude a escribir y mejorar mi escritura es bien recibido :) Sobre todo si tienen ideas; no es por nada, pero mi cerebro está algo cansado con tantos pendientes :3

Ya estoy trabajando en el capítulo 5.

Hasta pronto!

H.S.