Capítulo 4
Sharpay se despertó a las cinco y media de la mañana como cualquier otro día (Sólo que ella se encontraba en Albuquerque y no en Nueva York…), realizó su ritual matutino de belleza como cualquier otro día (Sólo que estaba en Albuquerque y no en Nueva York…), se bañó y lavó el cabello como cualquier otro día (Pero estaba en Albuquerque ¡y no en Nueva York!), eligió un atuendo - de sus maletas recién llegadas del aeropuerto – como cualquier otro día (¿¡Qué estaba haciendo en Albuquerque y no en Nueva York!?) y se preparó un desayuno rico en vitaminas y minerales como cualquier otro día (Quiero irme de Albuquerque y ¡volver a Nueva York!).
"Buenos días Sharpay" Apareció Ryan de la puerta de la cocina acercándose a la mesa central, "¿Qué haces despierta tan temprano?"
"Son pasadas las siete de la mañana, Ryan" respondió la rubia alejando de ella un bowl vacío, acercando y abriendo su MacBook.
"Mi punto exactamente" y, con un bostezo, Ryan comenzó a sacar los esenciales para desayunar.
"Hola Sharpay" exclamó Elizabeth al entrar a la cocina.
Sharpay le sonrió y volvió mirar su computadora. Ella simplemente no podía comenzar una conversación espontánea con la novia de su hermano. No podía. ¿Por qué? Pues, tenía algo que la hacía querer mantener distancia… Sharpay recordaba a otras novias de su hermano (No habían sido muchas eso sí, pensó Sharpay y luego se golpeó mentalmente por ser tan mezquina) y algunas le habían agradado. Como Amy, una estudiante de la Universidad de Columbia con quien Ryan había estado por unos cuatro meses desde que recién había llegado a Nueva York. Sharpay podía verse siendo amiga de Amy, compartían el mismo sentido del humor y la misma pasión por la moda. Pero Elizabeth, era amigable y cálida. Tal vez Albuquerque me está convirtiendo en la Princesa del Hielo otra vez y por eso no congeniamos….
"Sinceramente, por más que Ryan lo invita aquí a comer algunas veces y que lo he visto y hablado con él en más de un par de ocasiones, ¡no sé por qué me cuesta creer que fueron compañeros del mismísimo Troy Bolton!" dijo Elizabeth ayudando a Ryan a preparar el desayuno.
En la cabeza de Sharpay se escuchó un clic. Troy Bolton. Gabriella Montez. Elizabeth tenía un aura parecida a la de Gabriella Montez (Sharpay estremeció). Esa imagen de chica buena, aplicada y sumamente agradable. La estudiante perfecta. La novia perfecta. La nuera perfecta. Perfecta, pensó amargamente.
Sharpay podía sentir su frialdad subiendo por su cuerpo hasta llegar a su cara, pero estaba determinada en no hacerlo mostrar. En vez, la miró sonriente con confusión.
"Lizzie, estás asumiendo que mi hermana está enterada del mundo deportivo" rio Ryan mientras servía café en dos tazones.
"Oh, ¿Ustedes no siguen en contacto?" dijo sorprendida Elizabeth sentándose frente a Sharpay.
Esto le cayó como un balde de agua fría.
"¿Yo y Bolton? No, para nada" respondió Sharpay cortante, sin poder quitar de su voz un tono de vileza.
Elizabeth pareció notar esto, Ryan también y le mandó una mirada llena de reproches, la misma que los padres le dan a su hijo cuando comete una travesura. La rubia se volvió a mirar fijamente la pantalla de su computador y a leer su correo eléctrico. Su hermano y su cuñada continuaron comiendo, hablando de gente cuyos nombres Sharpay no conocía y de planes que ya habían pasado.
Sharpay no podía creer cómo se estaba comportando. ¡Como una adolescente! Actitud digna de la Princesa del Hielo. Maldito el día en que le habían concedido ese apodo. Había trabajado muy duro es quitarse esa fama por lo menos con sus amigos (en Nueva York) para volver a sus antiguas formas.
"Y ¿por qué Hoops es tan famoso ahora, eh?" Tal vez Elizabeth era tan solo otra ex-admiradora colegial de Troy.
"¡Es el gran jugador de los Golden State Warriors!" exclamó Elizabeth muy entusiasmada, habiendo olvidado el tono de Sharpay.
"¿Los Golden State Warriors?" preguntó la rubia con confusión.
"Son un equipo de basquetbol de California, Lizzie vivía allí así que es una gran fan" explicó Ryan.
"Qué bien por él" respondió Sharpay sin ninguna señal de mostrarse ni lo más remotamente feliz.
Ryan inmediatamente se dio cuenta que su hermana no estaba interesada en el tema. Aunque no se hayan visto por dos años, él seguía conociéndola muy bien.
"Bueno, hoy es el gran día" dijo Ryan emocionado, "Saldremos de aquí a las ocho en punto para llegar—"
"¿Elegantemente tarde?" interrumpió Sharpay.
"Exacto" dijo Ryan con una sonrisa en su cara, "Yo tengo que hacer algunos trámites hoy—"
"Te acompaño" dijo rápidamente Sharpay. La verdad es que no quería pasar el día con la novia de su hermano. No era porque le cayera mal, sino porque ya estaba cansada de que su personalidad no tan agradable apareciera cuando estaba con ella.
"Estaba pensando Sharpay, que podíamos ¡pasar el día juntas hoy!" dijo Elizabeth con una sonrisa.
Sharpay hizo todo lo posible para que su cara no delatara su incomodidad. Miró a su hermano de reojo y notó que le estaba dando una sonrisa alentadora.
"Claro, por qué no" respondió Sharpay con toda la calidad que pudo encontrar en sí.
"Me encanta todo este barrio, ¿no lo encuentras pintoresco?" exclamó Elizabeth con una gran sonrisa en su cara.
"Sí, pintoresco ciertamente" dijo Sharpay entre dientes.
Ya habían estado fuera de la casa por dos horas. Habían pasado primero a la oficina de Elizabeth, ella era entrenadora vocal para niños y tenía que ir a buscar unas fichas para inscribir a sus alumnos en algún tipo de concurso. Luego, llegaron aquí. Al barrio que Sharpay evitaba siempre cuando era una adolescente. La calle que estaba llena de tiendas vintage, pequeños cafés, un par de cines, muy buen ambiente para salir a caminar. Donde era muy probable encontrar Wildcats.
"Obviamente sé que eres toda una fashionista, así que pensé que sería divertido venir a hacer un poco de shopping, está lejos de ser como Nueva York, pero tiene su encanto, ¿no crees?" siguió la cuñada de Sharpay, con su tono de voz siempre muy amable.
Era un gesto amable, de verdad lo era. Pero Sharpay no soportaba este tipo de lugares. Menos en una ocasión así, no quería encontrarse con nadie antes de la gran reunión. Además, no era que no le gustara lo vintage, es más ¡hicieron toda una colección en Fabulous con ese concepto en mente! Lo que pasaba es que cada vez que entraba a una de estas tiendas tenía el impulso de traer un desinfectante y rociarlo por todos lados. Y lavar todas las prendas unas diez veces y luego quemarlas. Y enviarlas al espacio.
Por eso, Sharpay se limitó sólo a sonreír. Era algo que estaba haciendo mucho en esta mañana, tanto que sus mejillas estaban comenzando a doler. Sharpay había tratado de entablar una conversación más larga con su cuñada, pero no le era posible. Cada comentario que Sharpay decía con intención sarcástica o irónica, que era su tipo de comentario típico, Lizzie no lo entendía y solo quedaban en un silencio incómodo. Por eso, se limitaba a sonreír.
"¡Me encanta esta tienda!" exclamó Lizzie mientras caminaban por la vereda, "¿Entramos?"
Sharpay asintió.
Entraron, miraron un poco y luego volvieron a salir a la calle, que cada vez se llenaba más de parejas, amigos y familias.
Caminaron un par de cuadras, y cuando estaban esperando que un semáforo cambiara de color, Elizabeth se volteó a Sharpay, "Sharpay, espero no incomodarte con esta pregunta, pero ¿tienes algún problema conmigo?"
A la rubia le tomó por sorpresa esta pregunta, no esperaba que Elizabeth fuera una persona tan directa. Dios sabe que Gabriella no lo era…
Elizabeth siguió, con un tono angustiado, "De verdad, estaba muy emocionada por conocerte, Ryan me ha hablado un montón sobre ti, y sólo quería que fuéramos amigas", en seguida Lizzie soltó una pequeña risa, "Eso sonó mucho más cursi de lo que esperaba"
Sharpay rió, sinceramente, por primera vez en el día, "Tranquila, sólo estoy un poco mareada por volver después de tantos años a Albuquerque"
"¿Asustada por la reunión? De seguro que yo lo estaría" rió Elizabeth, mientras cruzaban la calle, "En mi escuela era una completa nerd"
"Sharpay Evans nunca está asustada" dijo con confianza Sharpay.
Desde ese momento, Elizabeth y Sharpay se llevaron mejor. Podría decirse que estaban en camino a ser amigas, pero a Sharpay todavía le molestaba esa similitud que tenía su cuñada con Gabriella Montez. ¿¡Por qué tienes que ser tan rencorosa, Sharpay!?
"¿Sharpay?"
No, no, no y no, por favor no, no podía ser…
Luego de mirar en varias tiendas, Sharpay y Elizabeth entraron a un restaurant-café, que se veía muy chic, para almorzar. Era extraño sí, había que hacer una fila para pedir y pagar, luego te sentabas y te llevaban el pedido a la mesa.
Sharpay se dio la vuelta y se encontró con una cara familiar. Una sonrisa no del todo verdadera, y eso se notaba bastante, se le dibujó en su cara y con un falso entusiasmo (digno de la Princesa del Hielo) dijo, "¡Zeke! ¡Martha!"
"¡Hola Zeke!" exclamó Elizabeth, "Martha, hola soy Elizabeth" y estrechó su mano a la mujer.
"¡Qué sorpresa!" chilló Martha mientras daba un abrazo rápido a la rubia.
"No pensé que vendrías a la reunión, Sharpay" dijo Zeke dulcemente, "Te creía en Nueva York con una agenda ocupada, como dice tu hermano"
Sharpay se forzó a sonreír, "Ser dueña de la empresa tiene sus beneficios"
Elizabeth rió, pero Martha y Zeke solo sonrieron educadamente. ¿Acaso lo que dije fue poco humilde?, pensó, por sólo un segundo, Sharpay un tanto preocupada.
Justo cuando sentía que otra pregunta iba a estar dirigida hacia ella, el iPhone de Sharpay comenzó a sonar. En la pantalla decía:
Llamadas perdidas (7): Sarah Olsen
Nuevo mensaje: Logan Alcott
"¿El deber llama?" preguntó Martha con una sonrisa.
Era primera vez en la vida en que estaba agradecida de ver el nombre de su asistente Sarah (pero sí estaba un poco confundida por el mensaje de su ex novio), "Sí, disculpen tengo que ocuparme de esto" y así con una sonrisa salió Sharpay del restaurante.
En ese mismo instante una atractiva pareja caminaba de la mano por el ya bastante transitado barrio comercial de la ciudad.
"También tenemos que pasar a ver a tus papás, dijeron que cuando viniéramos nos harían una cena"
"¡Y que no se nos olvide ir a la lavandería! Tienen mi vestido y tu traje…"
"Tengo que también devolverle la llamada a Greg, me dijo que el caso contra Green Producting se estaba poniendo feo"
"¿Llamaste a tu entrenador? Naomi me dijo que tal vez podrías jugar como titular el próximo partido, ¿por qué no me habías contado?"
"¿Me estás escuchando? ¿Troy?"
"¿¡Troy!?"
"¿Ah? ¿Qué?" exclamó el joven basquetbolista, saliendo de su transe.
La morena rio y se detuvo, "Perdón estaba hablando sola de nuevo", le dio un pequeño tirón al brazo de Troy y preguntó, "¿Volviste a la Tierra?"
"Perdón Gaby, estaba pensando en llamar a mi entrenador para preguntarle sobre la próxima temporada" respondió Troy con una cara de preocupación.
"¡Justo eso te iba a preguntar!"
Troy y Gabriella llevaban tan solo unas pocas horas en Albuquerque. Habían llegado desde California ese mismo día, habían pasado por la lavandería a dejar sus atuendos para la gran reunión y habían decidido venir a caminar por el centro antes de ir a descansar y prepararse a su hotel.
"Creo que Zeke y Martha dijeron que nos iban a esperar en el lugar para almorzar", habló Gabriella, "¿Recuerdas dónde era?"
"Me parece que es un poco más allá, sólo hay que cruzar la …" respondió Troy, pero paró abruptamente luego de que viera a alguien que no había visto por más de 7 años.
Gabriella, sin percatarse de que Troy había quedado paralizado en medio de la vereda, exclamó "¡Me encanta esta librería! Voy a entrar un segundo"
¿No podía ser? ¿O sí?, pensó Troy con un sentimiento en su estómago que no podía descifrar qué era. Ryan no le había dicho que su hermana gemela iba a estar en Albuquerque para esta fecha. Eso sí, Troy no le había hecho tal pregunta a Ryan, ya que cuidaba mucho en si quiera reconocer la existencia de la rubia frente a los demás luego del incidente. Por eso mismo, Troy estaba seguro de que Sharpay no querría volver a Albuquerque. El basquetbolista tenía claro que eso era en gran parte su culpa, todavía le pesaba en su conciencia lo que había hecho. Es por eso que se convenció a sí mismo que la rubia que veía tan solo a unos metros de él, no era Sharpay Evans. No podía serlo.
Con estos pensamientos, volvió a sí y entró a la librería con su novia.
"¿Todo bien?" preguntó Lizzie, dejando su conversación con Zeke y Martha, que ya se habían sentado en la mesa de al lado de Lizzie.
"Sí, todo bien" respondió Sharpay entrando nuevamente al café-restaurante, "Pero creo que debo volver a tu casa y resolver algunas cosas con un computador en frente". Y se supone que estas eran vacaciones, pensó Sharpay.
"Claro, claro, pidamos nuestra comida para llevar entonces, ¿me esperas afuera?" dijo Lizzie, despidiéndose de Zeke y Martha.
Sharpay asintió, se despidió (de lejos) de sus antiguos compañeros de secundaria y se dirigió a la salida del café-restaurante, totalmente absorta en su iPhone.
Es por eso que justo después de salir por la puerta no se percató que había gente intentando entrar, y chocó fuertemente con un hombre, haciendo que el celular de Sharpay cayera fuertemente al suelo.
"Perdón, no fue mi inten—" dijo el hombre con tono de disculpa, pero terminó abruptamente su frase.
"No, discúlpame a mí, yo no estaba concentrada" se disculpó Sharpay, sin mirar al hombre a la cara ya que estaba recogiendo su celular del suelo.
"¿Sharpay?" dijo una voz dulce de mujer, al lado del hombre en cuestión.
Sharpay levantó la mirada de su iPhone, al que no le había pasado nada gracias a Dios, y en seguida sintió como si el mundo hubiese quedado en pausa. Gabriella. Y Troy. En frente de ella.
Y el mundo se pausó por un instante.
¿¡Qué se supone que tengo que hacer ahora!?
