Funny Destined Love
Capitulo 4: "El fin justifica los medios"
Parte I: Sueños y tareas
En el exterior el viento transportaba ruidos diversos, los mezclaba, los descomponía y los deformab hasta que dejaban de ser o que eran en un principio. En el interior, un soñador se encontraba inmóvil, explorando nuevas tierras, aunque para otros en otro punto, solo estaba recorriendo lugares en los que no había estado desde hacía tiempo.
— ¿Dónde estoy? — Se preguntaba el faraón al tiempo que miraba a su alrededor: desierto, arena, dunas... el ardiente sol del atardecer en el horizonte…
— ¿Tú también te perdiste? — Escuchó de una voz a sus espaldas. Se giró y vio a una persona que ni le inmutó ni le sorprendió.
—No lo sé —respondió como si nada — ¿Se puede uno perder en su propio hogar?
— Al menos no estamos solos— Sonrió la chica al faraón. Quién le devolvió la sonrisa.
—Yo soy Atem. ¿y tú? — vió los labios de la chica moverse, pero ni un sonido salía. Entonces, como en todo sueño, el entorno cambió, un río apareció y el faraón intentó tomar la mano de la chica y…
Abrió los ojos de súbito y se encontró a si mismo con una mano estirada como queriendo alcanzar el techo.
— ¿Acaso… ha sido un sueño? — Se llevó la mano a la cabeza y después miró a su alrededor; Yugi dormía en la cama de al lado, aún estaba obscuro. Tornó, entonces, su mirada al reloj más cercano (no se veía nada) buscó en la mesa de noche, lo alcanzó con la mano y vio…— ¿Las 5:00 AM?
Se tumbó entonces, de regreso, en su lecho con los ojos semi abiertos y el dorso de la mano sobre la frente.
—Realmente… fue un sueño, al menos fue uno bueno— entonces trató de recordar su sueño con la esperanza de regresar al momento justo en el que se quedó, pero una perturbación en su hermoso sueño le mantuvo inquieto hasta que se quedó dormido nuevamente. …
— "¿Por que no puedo recordar su rostro?"
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— ¡Adiós chicos! —Se despedía la niña Kaiba con una mano al aire mientras corría hacia la limusina
— ¡Adiós Horus! Que te vaya bien, no estreses mucho el hígado de tu hermano. — Se despidieron todos casi a coro. Otra vez, la rutina de todos los días otro día de escuela, y una distracción poco común que todos notaron y se obligaron a contener hasta la hora de la salida.
—Hermano— llamó Yugi al mayor que pareció ignorarle por completo
— ¡Hermano!— Volvió a llamar, captando finalmente la atención del otro.
— ¿Qué te pasa faraón? Estás en las nubes—dijo el rubio del grupo.
— ¿En las nubes? Yo digo que estaba más lejos, como por la luna, o más allá, por Urano o Neptuno — Intervino regañón un albino, no es difícil adivinar cual de los dos.
—Hermano, ¿Qué tienes? Has estado distraído todo el día— Preguntó preocupado el menor de los ojivioletas.
— ¿Enserio?— Respondió con tono neutro.
—Atem, ¿Seguro que no estas pensando en Horus? — Las palabras de su prima ciertamente le sacaron de sus pensamientos (y también que todos le miraban de forma acusadoramente incomoda).
— ¿Qué? ¿Pero que les hace pensar eso? — el gobernante se quedó sin palabras ante tal afirmación.
—Ah… nada en especial —Excusó Tea—… Pero, hablando más enserio, ya confiesa, ¿En que estabas pensando?
—Pues… anoche tuve un sueño muy extraño— comenzó el faraón mientras miraba el cielo (Obviamente, esa no era la respuesta que esperaban los otros) — Primero estaba en el desierto y en él, vi a una persona…— Recordó entonces la rojiza arena, el sol inmóvil en el horizonte, pero, al tratar de recordar su sonrisa, algo andaba mal—
— ¿Y nos vas a decir quién era? — Preguntó Tristán con suma curiosidad, que francamente también los demás sentían (Y hay que admitirlo: se morían por saber de quién se trataba)
—Eso es lo raro, sé que vi su rostro, pero no recuerdo cómo era, no recuerdo cómo se veía, solo que al estar con ella— Hizo una pequeña pausa y se sonrojó muy levemente con o siguiente— …esa sensación me era tan familiar… como si…
— Alguien está enamorado— Intervino la maga con tono burlón
— ¿Enamorado? — Repitió el faraón sin saber a que se refería su prima. Los demás contuvieron una risita cómplice, lo que desorientó un poco a Atem. Mejor cambiar de tema antes de que el despistado faraón preguntara algo difícil de explicarle.
—Oigan ¿Ya saben sobre qué autor van a hacer el proyecto ese de literatura chicos? — preguntó Yugi.
—No, de hecho no… —comenzó Tristán con una mano en la nuca al igual que el otro comentarista —… yo le digo a este inculto que debemos escoger a Stephen King, pero no me escucha.
— ¡¿Inculto?! ¡¿Yo inculto?! ¡El burro hablando de orejas! — Le riñó el comentarista de los dados con flamas en los ojos—. En mi opinión, debemos escoger al más grande autor de todos los tiempos Bram Stocker.
—Pero por supuesto que no. ¡No hay nadie como Stephen King! Y no se diga más— finalizó cruzando los brazos el primero. — ¿Y ustedes chicos?
—Bueno, Mana y yo escogimos a Gabriel García Marques, inclusive la obra, será "La increíble y trise historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada" —Declaró la chica del baile con una sonrisa amplia.
—Que serte tienen, Nosotros ni siquiera hemos pensado qué hacer de proyecto, ni escogido un autor ni mucho menos la obra —comenzó cabizbajo el rubio y con cascadas miniatura en los ojos.
—Ya, ya, tranquilo Joey, hay muchos autores en el mundo— Intentó tranquilizarle el pequeño de los Moto. — Y las posibilidades son infinitas, lo que debemos hacer es usar la imaginación y pronto tendremos un proyecto muy original.
El proyecto de literatura era en parejas y cada quien escogería lo que quería hacer con base en algunos de los autores vistos en clase. Se podía hacer de todo, desde cambiarle el final a alguna de sus obras adaptarla para guión teatral, o actuarla, si se trata de una obra de este tipo; poner a los personajes en líneas de tiempo diferentes, una entrevista algún personaje o autor; un periódico… esto debía ser creativo.
Y como de costumbre los comentaristas peleándose, por primera vez, a causa de algo que tenían en común: el género de horror y harían una "entrevista" al autor (si es que se ponían de acuerdo a cual de los dos). Las chicas harían una especie de revista de modas con la información del libro, (Era más evidente el hecho de que que Mana y Tea estaban más inclinadas por el lado más moderno de la escritura) Por otro lado, cualquiera diría que Joey dejaría a Yugi escoger el libro. (Hablamos de Joey Weeler, su reputación y el hecho de que el chico se duerme en literatura, no traen otra respuesta a la cabeza). Mientras que el faraón… Un momento, ¿Qué sucede con el faraón?
—Oye hermano, no nos has dicho que van a hacer tú y Horus. — ¡Ah! Es verdad, el estaba haciendo el trabajo con Horus.
— Haremos una obra de teatro, de hecho pensaba pasar a la librería para ver algunos títulos
— ¿Y a qué autor escogieron? — Interrogó el rubio.
— Shakespeare, pero aún no hemos elegido la obra.
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Más tarde se encontraban en a residencia de los Moto, gastando su tarde de viernes en juegos y diversiones múltiples. Cuando la mamá de los ojivioletas les anunció la llegada de una visita para ellos.
— ¡Hola chicos! —Saludó la castaña al entrar en la instancia, quien cargaba un libro muy grande en sus manos.
—Horus, hola, ¿Pero qué haces aquí? — Preguntó sorprendido el rubio al verla—Pensé que tu paranoico y sobreprotector hermano gruñón te mantendría con la inquisición. — A lo que se refería Joey, era que ese día habría una reunión de Kaiba Corp y sus asociados. Una de esas fiestas formales, con etiqueta y todo)
—En realidad, por azares del destino, la reunión dse popuso desde ayer en la madrugada y mi hermano tuvo que tomar un vuelo a Nueva York esta tarde. Asique estaba en casa, sin nada que hacer y se me ocurrió hacer algo con el proyecto, pero recordé que mi hermano se volvería loco si no estaba en casa a las ocho en punto, pero luego me dije: de lo que no se entere, no le hará daño. — giñó el ojo con una risita. — Por cierto, ¿Dónde esta Atem? Tenemos que escoger una obra para el proyecto de literatura.
Se miraron los demás preguntándose lo mismo, hace un buen rato que no veían a Atem.
—Creo que estaba en la habitación, iré a ver que hace, dijo que leería un poco y luego vendría con nosotros, permíteme investigar —Yugi se levantó dispuesto a averiguar dónde estaba su hermano y al abrir la puerta de dicho cuarto, le halló profundamente dormido.
— ¡Vuelve aquí! —
— ¡Eres muy lento faraón!— Le grito la chica que corría frente a él en esa mágica y espectral escena desértica, con un sol que no se movía del horizonte y la rojiza arena bajo sus pies.
— ¡Ey! No soy lento — Reía él otro cuando ambos cayeron por una duna, ambos rieron desde el suelo y voltearon a verse. Atem miró atentamente a su acompañante que sonreía a su lado, no quería que ese momento terminara, acercó su mano a la de ella, cuando…
—Atem… Atem…—una voz le llamaba desde algún punto… —Atem… Atem…— Volvía a oír— ¡¡Hermano, despierta!! — Una fuerte sacudida de parte de Yugi fue suficiente para despertarlo. Abrió los ojos de golpe y se levantó de la cama algo somnoliento.
—Hermano, ¿Te sientes bien? — preguntó el menor con un deje de preocupación en su voz.
—Si, estoy bien. ¿Por qué lo preguntas i? — Cuestionó el faraón ante la mirada de su hermano.
—Por nada en especial…— se excusó el pequeño Yugi— perdóname que te despierte, pero Horus está aquí y quiere hablar contigo de su proyecto.
—Ah, claro enseguida voy.
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Era temprano, apenas comenzaba a amanecer, pero la larga siesta del avión fue suficiente para que se le espantara el sueño (Aparte de que la diferencia de horarios le permitió recuperar el sueño acumulado de la noche anterior). Entró a la mansión por la puerta principal, por supuesto, no había nadie que le recibiera, solo un par de pelilargos que debían estar dormidos como un par de bebés.
Fue a la cocina a buscar algo que comer (El supuesto desayuno del avión fue horrible ¿A eso llamaban clase ejecutiva? Solo por que su jet privado estaba averiado, pero la verdad, no pensaba seguir soportando esa clase de trato, viajar con mortales como cualquier riquillo de cuarta… ¿Qué no sabían quién era? Seto Kaiba, sentía que ya había tocado fondo). Abrió el refrigerador esperando encontrar las sobras de la cena: pizza fría, que buen desayuno, esos niños traviesos se ganaron un sermón. Abrió la caja y vio que estaba casi completa, solo faltaban dos rebanadas.
—"Qué raro" — pensó, y luego reconsideró comer algo más saludable— "... pero es muy temprano para comida chatarra"
Repasó el refrigerador con la mirada, además de eso había una manzana, y medio melón.
—"Nota mental: mandar al monstruo al mercado" —En la puerta, no había mas que aderezos y un embase de leche… ¿Completo? Pero si el monstruo es quien bebe leche antes de dormir y casi se la acaba, todos los días sin falta… ¿Se habrá enfermado esa niña? No, cuando se fue el monstruo estaba muy bien (O al menos, lo suficientemente bien para llamarle "Poste de luz", antes de irse, bueno lo hizo de cariño). Pero en fin, no perdía nada con ir a revisar.
— ¡Oh… monstruo! — Tocó a la puerta, pero sin obtener respuesta— Monstruito... —Que bonita forma de saludar a su hermana tiene el castaño, pero igual no recibió ninguna respuesta. "Debe seguir dormida" pensó. Abrió la puerta con algo de cautela y al entrar gritó:
— ¡Despierta dormilona! — Se paralizó y analizó mejor la situación: la cama estaba hecha, pero nadie en la habitación — "Tengo un mal presentimiento"
El engendro, es decir Horus, no se levantaba temprano de no ser por que él hacía de su despertador personal ("¿Acaso me ve cara de reloj de pulso?"), si hubiera estado despierta habría sido para desayunar, pero no había nadie (Y si estuviera despierta ya lo habría abrazado hasta asfixiarlo, como acostumbra ese esperpento que tanto quiere…) O quizá estaba causado problemas en algún otro lado de la mansión. Si, eso tenía que ser.
Y se incurso, pues, en una exploración rápida de la mansión. Cada cuarto, cada rincón, cada posibilidad de escondite (incluso en su propia habitación), debajo de las camas, detrás de los muebles, hasta afinó su oído para tratar de escuchar algún vestigio de risa, pisadas, o música; algo que delatara la presencia de algún otro ser viviente habitando en aquella casa.
Nada, el lugar era una tumba. Todo callado, todo inmóvil, tan… silencioso… demasiado silencioso… sospechosamente silencioso.
—¡¡¡Mokuba!!! —De una patada abrió la puerta del cuarto del menor y lo sacó de la cama, aun dormido prácticamente.
— ¿Que sucede hermano? ¿Cuándo llegaste? Aún es temprano... deben ser como las ocho—Decía bostezando y tallándose los ojos el moreno mientras era arrastrado al centro de comunicaciones de la mansión (Y sin necesidad de que sus pies tocaran el suelo). Apenas llegaron, el mayor de los Kaiba se dirigió a la computadora central y se enlazó con el satélite de Kaiba Corp en tiempo récord.
— ¿Qué haces hermano? ¿Qué buscas? —Preguntó bostezando y estirándose en un intento por espantarse el sueño.
— ¡Al monstruo! — Decía mientras esperaba el resultado de la búsqueda
— ¿Qué sucede con onee-sama? —pregunto el otro, a su derecha, tallándose los ojos
—No está, al menos no en la casa— Observaba con ansias que la búsqueda acabara, el sistema estaba lento ese día, tal vez tenía que ver con la acumulación de polvo en la ventilación, debía hacer algo con eso.)
— ¿Y cómo le harás para encontrarla? ¿Qué tal si no tiene su disco de duelo? — Seguía ablando adormecido el menor.
—Bueno Mokuba, hace algún tiempo se me ocurrió ¿Qué haría si se perdieran? ¿Cómo los localizaría? Así que, me aseguré de poner chips de rastreo de Kaiba Corp en todas sus cosas. Pero no te preocupes, ustedes también pueden encontrarme.
— ¿Pusiste chips de rastreo en todas nuestras cosas? — Mokuba estaba atónito—… hermano eso no siempre es efectivo ¿sabes? Podemos encontrarnos en sitios en los que no es posible rastrearnos y… y… además, es una total violación a la privacidad.
—Ya me encargué de eso, —Volteó a ver al menor y sonrió triunfal— cuando dije "en todas sus cosas", quise decir, todas sus pertenencias, eso incluye la ropa.
—Momento— ¡A Mokuba le cayó el veinte! —… ¿Eso significa que incluye la…?
—Entonces… no es coincidencia lo de…— Mokuba abrió los ojos a más no poder
—Pensé que les gustaría el diseño, y si, ya sé que es raro que sea igual la de los tres. Pero si lo hice fue por algo: ustedes me preocupan. Y el monstruo está… —Búsqueda finalizada — ¡Ajá! En este punto
— ¿Huh? Esa es la casa de Yugi y Atem…—fue el veredicto de Mokuba
—Es verdad —Tres, dos, uno, cero— ¡¿Qué esta haciendo ahí?! — el castaño se veía molesto, más de lo normal.
— Ay, es cierto, ayer dijo que tenía que hacer un proyecto de literatura y fue a ver a Atem. — El rostro del mayor se encendió como si fuera a mandar a alguien a ala hoguera (y dígase que era capaz de hacerlo) — Ok, vámonos.
— ¡Ay! —Tomó a Mokuba de la muñeca y salieron de cuarto
—Y ahora ¿A dónde vamos? ¡¡Hermano!! No te quedes callado.
— ¿A dónde te parece que vamos? — Respondió a regañadientes el C.E.O. sobre protector.
— Al menos déjame vestirme, no creo que sea bueno salir en pijama.
CONTINUARÁ…
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¡Que tal mis amados y muy queridos lectores! Ya sé lo que me van a decir, se van a quejar de que la mayor parte de este capitulo no dice nada. Discúlpenme, pero por algo es: "el fin justifica los medios, parte 1". En la parte 2 se justifica todo lo mencionado aquí, y también en el capitulo 6.
Aunque.. tal tez... sea posible que solo me regañen por tardarme en actualizar... pero bueno, ya e dirán los detlles en un bello review envuelto en sus que nos sigamos leyendo y les ruego , les pido, pes suplico de rodillas, que me dejen un review, alégrenle el día a una autora, nosotros, los que escribimos, también tenemos corazoncito!!
