Capítulo 4: Amistad
Eran las 9 y ya había anochecido. El camino hacia la casa de Gamzee era largo pero no se les hizo pesado, ya que estuvieron hablando con toda tranquilidad y escuchando música. Poco después llegaron a un campo de balas de paja en las afueras y en una esquina de éste se distinguía una casa. El jardín de ésta estaba lleno de arbustos y apenas se distinguían unas sillas, una mesa, un columpio, un parasol y una comuna. La casa era de madera y parecía que había estado abandonada mucho tiempo, pero Gamzee la había adecuado para él, había hecho llegar la electricidad y conseguía Wi-Fi de una casa rural no muy lejos de allí. Karkat se quedó en shock: estaban en medio de la nada, lejos de la civilización, y se aterrorizó ante la idea de vivir solo aquí.
Entraron en la pequeña casa, que consistía de dos pisos: abajo estaba la cocina-comedor y un pequeño cuarto de baño en el cual solo había una bañera. Arriba estaba la habitación de Gamzee, con una cama doble, mesas de noche, un escritorio y una cómoda.
- ¿Dónde dejo esto?- preguntó Karkat quitándose la mochila y dándosela al mayor.
- Arriba mejor, ve mirando la tele si quieres, voy a cambiar las sábanas.
Cuando Gamzee subió y el menor se había asegurado de que estaba cambiando las sábanas, cogió el mando de la televisión y se puso a ver una telenovela. "Justo a tiempo" pensó. De mientras el mayor sacó el pijama de Karkat de su mochila y se quedó riéndose al ver que era blanco y rosa de cangrejitos adorables. No tardó en dejarse caer en la cama y quedarse dormido. Abajo, Karkat estaba llorando como una niña viendo el culebrón, gritándole a la televisión que el marido de la protagonista solo la quería por el dinero. Fue entonces cuando el mayor volvió en sí.
- ¿Karkat, con quién hablas?
- ¡Con nadie!- volvió a caer en donde estaba, se secó las lágrimas y cambió de canal antes de que el otro bajara.
- Voy a buscar una pizza de estas tan milagrosas con salsa barbacoa, peperoni y milagros y una botella de Faygo. ¿Te quedas aquí? No te muevas, ¿eh?
Karkat esperó a que se fuera para cambiar de canal y seguir con el drama. Inmerso en la novela, se agarró a un cojín y lágrimas empezaron a rodar por sus mejillas. El capítulo terminó de una forma bastante trágica y el menor rompió a llorar, cosa que alarmó a Gamzee que justo llegaba. Entró corriendo y dejó la pizza:
- ¿Bro? ¿Ha pasado algo?- le dijo mientras le pasaba un brazo por los hombros.
- Es...es una tontería...- lentamente fue asomándose de detrás del cojín que achuchaba.- ¿prometes callarte y no reírte? Esto no lo sabe ni mi padre.
- Ni una palabra
- Me gustan los dramas, las telenovelas y las películas románticas.
A Gamzee se le escapó una sonrisa pero intentó contenerse o sino empezaría a reír sin parar. Karkat lo miró desafiante y empezaron a devorar la pizza como animales, viendo las noticias. De vez en cuando se echaban miradas, notando que entre ellos había muchísima más confianza. Para Gamzee, Karkat era su mejor amigo, junto a Tavros; para Karkat, Gamzee había hecho más por él que nadie en tres días. El mayor rompió el silencio.
- Aquellos tíos... Dave y Dirk Strider, ¿no? ¿Son los mismos que se meten contigo en el colegio?
- Sí, pero no intentes protegerme... no vale la pena...
- ¿No?
- ¿Qué mas da? No es que te importe...¿no?
- Eres mi amigo, Karkat- dicho eso recogió la caja de pizza y se levantó para tirarla- cuando quieras nos vamos a dormir. Subieron al piso de arriba y mientras Karkat se ponía el pijama, Gamzee se empezó a desmaquillar.- bonito diseño, el pijama.
- ¡Callate, me lo compró mi madre!
- ¿Y dónde está tu madre? No la vi por tu casa...
- Mis padres se separaron, mamá se fue con otro.
Gamzee se sintió como si hubiera metido la pata y se miró al espejo, tenia toda la cara rasgada. Karkat se acercó y lo miró.
- Un fan psicópata... ¿no te duele ya?
- Eso me lo hizo papá un día que volvió a casa pasado de copas; me inventé lo del fan para que no preguntaran. Iba pedo perdido.
- Pero ya no tienes que preocuparte, ya no vive contigo.
Se terminaron la pizza y subieron arriba para cambiarse y acostarse. Karkat se aterró ante la idea de dormir ambos en la misma cama pero no tuvo más remedio, ya que Gamzee no tenía más camas. El menor no tuvo muy buena noche debido a los ronquidos y las patadas de su amigo y el viento del exterior, así que optó por abrazarlo y así sentirse protegido. La mañana siguiente, un olor a gofres inundó la habitación. Karkat bajó aún somnoliento y al frotarse los ojos se le recogió un poco la manga, mostrando cicatrices y Gamzee no pasó por alto ese detalle. Ambos se sirvieron y se sentaron.
- ¿Sabes hacer gofres, en serio?
- Google. ¿Puedo preguntar por qué te hiciste eso de la muñeca?
Karkat por poco se atragantó. Pensó un rato y optó por decirle la verdad.
- Digamos que no tengo demasiados motivos para vivir...
- ¡Eso va a cambiar! Presiento la llegada de un milagro
- ¿Milagros? Eso no existe- se terminó el gofre y dejó el plato en el fregadero.
- ¿Te vienes al ensayo o te dejo en casa?
- Vengo- no le apetecía aguantar a su padre por el momento.
Gamzee se vistió y cargó la guitarra al coche, asegurándola con cuerdas. Consiguió convencer a Karkat de que subiera detrás para vivir una experiencia que jamás olvidaría. Obviamente, el menor se negó pero acabó cediendo, ya que iba bien sujetado. Gamzee subió al puesto del conductor y se lanzó como un rayo por el camino de grava, simulando una carrera de rally. Llegaron y Tavros salió a saludarlos.
- ¡Hola Gamzee! Uhhh... ¿vienes con Karkat?
- Si, ¡se quedó a dormir en mi casa!
Tavros aprovechó que Gamzee empezó a tocar con los suyos para acercarse a Karkat y hablar con él.
- Karkat...- le susurra.
- ¿Qué quieres?
- ¿A ti te gusta Gamzee?
- ¿¡Qué! ¿Ese gilipollas? ¡Para nada! ¿Por qué iba a gustarme?
- Oh, que alivio...- suspira- es que últimamente se os ve muy unidos y eso y... y yo...bueno... a mí él...si que me gusta... desde que nos conocimos.
