Hola,

Este es el último capitulo de la historia, perdonenme por haberme demorado tanto ... Tuve algunos problemas con mi computadora ... espero que disfruten este último capitulo =)

Por otro lado quería pedirles un favor, comenten la historia ... Quiero saber que tal esta, si les gusta, si es buena, si debo mejorarla o de por si dejar de escribir ...

Disfrutenla


"Un Consuelo Inesperado"

Capitulo 4: Cada vez que algo termina, algo empieza.

Lily (POV)

Estaba arrimada a James con sus brazos en mi cintura, el momento en el que todo comenzó, una pequeña ceremonia en la que despedíamos a mis padres, pero honestamente no puse atención a lo que pasaba a mí alrededor. Sentía que con esto de cierta manera estaba fallando a mis padres, pero simplemente no podía hacerlo, no estaba en mí hacerlo. Tenía muchas cosas en mi cabeza tantas que creía que iba a estallar muy pronto, realmente necesitaba algo para el dolor de cabeza, o alguien que me solucione la vida.

-Tranquila, todo va a estar bien.- susurró James en mi oído. –Oportunamente. Veras como después de un tiempo todo se soluciona. Me apreté más contra él, necesitaba alguien que me soporte en este momento y él lo había hecho desde el principio de toda esta locura. Le sonreí, o al menos lo intente pero la verdad es que mi cabeza seguía dando vueltas, tenía tanto en lo que pensar.

Las palabras de mi hermana seguían sonando en mi cabeza, habían dolido incluso más que la muerte de mis padres o el incidente en quinto curso con Snape. "Ya nadie te quiere aquí." Como había sido capaz de decirlo, era cierto que habiamos estado peliadas desde que tenía once años pero nunca pense que me odiara, siempre quise creer que en algun momento podriamos solucionarlo todo.

-Lily.- me llamó Sirius después de un momento.-Ya acabo, vamos al cementerio.- Cerré los ojos de golpe, ya había acabado todo, no quería creerlo. –Vamos.- dijo tomandome de la mano.-Nosotros estamos contigo.

Y era cierto, nunca lo iba a admitir pero que los merodeadores esten conmigo era lo mejor que podía haberme pasado en un momento como este. Ellos eran los que me habían mantenido viva durante toda esta locura, si no fuera por ellos no me hubiera recuperado desde el viaje a la morgue. Ahora por lo menos parecía una persona normal y eso era un avance o por lo menos intentaba convencerme de eso.

Derramé más lagrimas mientras bajaban los ataúdes, era todo lo que quedaba de mis padres, dos cajas de madera. Todo el mundo se acerco por turnos a despedirse de ellos mientras yo me quedaba parada a un lado esperando, aunque ciertamente no sabía que esperaba, después de todo ahorita no sabía nada.

-Lily.- me llamo Peter mientras me ofrecía dos rosas blancas.- Ya casi es hora de irnos. Tome las rosas con una sonrisa mientras me acercaba al pedazo de tierra entre los dos huecos, en cada uno había un ataúd. A la derecha: Rose Lilian Evans y a la izquierda: Henry John Evans. Deje caer una rosa sobre cada ataúd, antes de salir corriendo. Solo quería correr, huir y no volver. Alejarme de las tumbas, alejarme del pedazo de piedra que era el único recordatorio de mis padres, de los invitados, del dolor pero sobretodo de mi hermana y del odio que sentía hacia mí. Solo quería huir, tenía que hacerlo si quería sobrevivir.

Pero no pude, nunca conté con los brazos que me agarraron de la cintura y no me dejaron mover. –Tranquila Lily, se que duele, se que lo único que quieres es salir de aquí y nunca volver, solo correr y no regresar ni siquiera a ver. Pero créeme esa no es la solución, no puedes huir del dolor por mucho que corras, te lo digo por experiencia. Déjanos ayudarte, nosotros cuatro estamos aquí para ti y no nos vamos a ir a ningún lado, mientras nos necesites estaremos a tu lado.- susurro James en mi oído mientras yo lloraba.

Me abrace a su cuello lo más fuerte que pude, me aferre a lo único que me mantenía a flote durante esta crisis.- Shh.- intento consolarme el. –Tranquila. Sentí como el resto de merodeadores nos rodeaba ayudando a calmarme. No podía creer la suerte que tenía por habérmelos encontrado.

Comencé a tranquilizarme, ellos me ayudaron. Lograron que mi dolor disminuya, que el hueco que tenía, el sitio que habían ocupado mis padres, deje de arderme y logre respirar. Me separe de James y me seque las lagrimas mientras daba a cada uno de ellos dejando al último a James. Estaba abrazandolo cuando escuche un grito de rabia, un grito que con conocía muy bien seguido de mi nombre y una sarta de insultos con los que reconoció a mis cuatro acompañantes.

Me di la vuelta sin soltar a James mientras agarraba a Sirius del Brazo. –Severus.- dije antes de desvanecerme por segunda vez durante estos días.

James (POV)

Vi a Lily salir corriendo, llevando la misma pena que yo sentí hace poco. Sabía que le sucedía y también que tenía que hacer ahora. La agarre de la cintura cuando paso a lado mío y le abrace mientras le hablaba en un susurro. –Tranquila Lily, se que duele, se que lo único que quieres es salir de aquí y nunca volver, solo correr y no regresar ni siquiera a ver. Pero créeme esa no es la solución, no puedes huir del dolor por mucho que corras, te lo digo por experiencia. Déjanos ayudarte, nosotros cuatro estamos aquí para ti y no nos vamos a ir a ningún lado, mientras nos necesites estaremos a tu lado.

Se abrazo a mi cuello lo más fuerte que pudo, yo la rodee con mis brazos mientras intentaba consolarla con la ayuda de mis amigos. Entendíamos a la perfección como se sentía, yo había pasado por lo mismo y ellos habían estado conmigo de la misma manera que estábamos con ella ahora. –Tranquila.

Sentí como comenzó a tranquilizarse, podía sentirlo. Sus sollozos disminuyeron y comenzó a respirar mejor hasta que oportunamente se tranquilizo por completo. Se soltó de mis brazos, para dar un abrazo a Peter, Remus y Sirius respectivamente antes de volverse a mi y envolver mi cintura en mi cuello de nuevo, la apreté fuertemente intentando mostrarle que iba a estar con ella bajo cualquier circunstancia. Seguía abrazandola cuando escuche un grito de rabia y dolor. Levante mi vista para ver a Snivellus y su grasienta cabeza acercarse gritando el nombre de Lily y una sarta de insultos que supuse se diriguian a nosotros.

Aprete los dientes intentando tranquilizarme, no podíamos armar una escena en este momento, se lo debíamos a Lily. Sentí como ella me soltaba aunque se quedo abrazada a mi brazo mientras agarraba a Sirius, supongo que temía nuestras reacciones aunque nosotros nunca haríamos nada que la pueda herir conscientemente, mucho menos en este momento.

-Severus.- saludo Lily con la voz baja antes de desvanecerse en mis brazos. La agarre antes de que se golpeara, alzándola fácilmente, realmente no pesaba nada. Regrese al sitio donde velaron a sus padres, ahora estaba vacio y la acoste en uno de los sillones, ni siquiera me percate de que mis amigos y Snape me seguían.

-Lily, Lily.- la llame mientras la movia levemente, intentando que se despierte.

-Toma.- me dijo Sirius pasándome un vaso con agua. – Mojale un poco la cara.

Segui sus instrucciones, me moje un poco la mano y le salpique algunas gotas de agua a la cara. Estaba desesperado, tenía que despertarse ya. Suspire aliviado mientras ella comenzaba a reaccionar.

-James.- dijo abriendo los ojos lentamente.- ¿Qué paso?

-Te desmayaste Lily.- le dije ayudándola a sentar.

-¿Cómo te sientes?- preguntó Sirius sentándose a su otro lado.

-Bien.- le respondió Lily intentando sonreírle antes de volverse a Snape.

-¿Qué haces aquí?- le pregunto en apenas un susurro, era obvio que su presencia aquí le afectaba y mucho, intente imaginar como seria pelear con Sirius y nunca mas volver a hablarle pero no pude era muy duro.

-La pregunta es que hacen ellos aquí.- le espeto Snape.- Se supone que los odias Lily, olvidaste todo lo que me hicieron.

-Y tu olvidaste lo que me hiciste.- ella respondió.- Ellos están aquí porque me quieren y se interesan por mi, a diferencia tuya. Ahora contesta mi pregunta ¿Qué haces aquí?

-Venía porque me entere de lo que paso con tus padres, pero veo que una sangre sucia como tu no me necesita, ahora tienes a tus preciados merodeadores. No puedo crerlo Lilian, se supone que se odiaban mutuamente, ahora el que te odia a ti soy yo.

-Basta.- grite levantándome de golpe, estaba furioso, había decidido no intervenir dejarle manejar el asunto a Lily pero no iba a permitir lo que ocurria. –No te voy a permitir que le hables asi a Lily, y menos en un momento como este. Asi que tienes dos opciones la apoyas y te aguantas nuestra presencia o te vas.

-No estoy hablando contigo Potter, no tienes nada que ver en esto. ¿Qué hacen aquí de todos modos? ¿Buscando la manera de burlarse de la situación?

Ninguno de los cuatro podía aceptar lo que acababa de decir, era simplemente ridículo. Sacamos la varita lo mas rápido que pudimos pero Lily nos gano, le dio un bofetazo a Snape lo más fuerte que pudo antes de espetar enfurecida. –Largate y no vuelvas a hablarme nunca.

Estaba lívida del disgusto pero podía ver como toda la situación le dolia en un día había perdido a sus padres, su hermana y su mejor amigo de la infancia porque aunque intentara evitarlo Snape aun le importaba. Se sentó de golpe y comenzó a llorar abrazada a Sirius que estaba sentado mas cerca de ella.

Mi amigo intento consolarla, pero la verdad en su cara podía ver que no sabía como, nunca lo había hecho cuando paso lo de mis padres solo aguanto mis golpes y gritos esperando que me desahogue por completo.

Comence a acariciar el cabello de Lily esperando que soltara todo el dolor que sentía. Despues de un momento se tranquilizo lo suficiente para hablar, nos sonrio a todos tristemente. – Acabo de perder todo lo que representó mi infancia.- dijo con la voz mas triste que le había escuchado alguna vez.

- Lily, todo tiene que terminar alguna vez, solo significa que es hora de crecer.- le dijo Remus tranquilamente aunque honestamente no entendí del todo su comentario. –Todo lo perdemos alguna vez, eso siempre pasa. Pero puedes recuperarlo si quieres.

-Gracias Remus.- le sonrió. –Tienes razón.

Y la tenía, cada vez que algo termina algo empieza. Esta vez terminaba su amistad con su hermana y su mejor amigo de la infancia junto con el final de la vida de sus papas pero comenzaba lo que seguramente sería una larga amistad entre ella y los merodeadores y quizas, si tenía suerte algo más entre ella y yo.