The Armstrong´s House: La Casa de los Sustos.
CAPITULO 4
Fuera la de la habitación, donde habían estado con Winry, Ed permaneció de pie frente al inmenso recibidor, logrando descifrar cual sería la mejor ruta o por donde había partido los demás. Claro que lo que para uno es normal, para los otros no lo es tanto, y Ed concluyo que seguir el camino detrás de las escaleras principales, bajar por las escaleras que se abrían ante ellos era el camino mas lógico.
Aun sin soltar la mano de Winry continuó bajando hasta topar con una puerta que a juzgar por las apariencias no se podría abrir a no ser por una llave, como era de suponer el alquimista paso por alto esa ley y se limito a transmutar la puerta. Algunos metros mas adelante ambos rubios comenzaban a creer que esa incursión, que los llevaba hasta las profundidades de la mansión, a terrenos lóbregos y que a juzgar por el panorama continuarían andando un rato mas, a través de esas sucias paredes y de tanto en tanto algunas mal olientes y descuidadas celdas.
Edward ya desde hace mucho había levantado las sospechas de que el mayor Alex Louis Armstrong, era un tipo excéntrico, pero ver lo que almacenaba debajo de su lujosa mansión le hizo reforzar aún mas esas teorías.
Winry de no conocer al mayor tiempo atrás hubiera llegado a pensar que se trataba de uno de los tantos militares locos y sin escrúpulos que pululaban en Central.
La joven rubia había decidido que lo mejor era permanecer detrás y cerca del alquimista, y no prestarle demasiada atención o dejar volar su imaginación de lo que podrían albergar esas celdas. Cuando creyó que el hedor que rodeaba el lugar no podía empeorar les llego desde frente un penetrante olor a podredumbre, Winry tuvo que respirar dando grandes bocanadas y respirando por la boca, para impedir que sus fosas nasales se asquearan por el olor.
El hedor trajo consigo el sonido de garras golpeando sobre el rocoso suelo y ocasionalmente un cuerpo pesado que se arrojaba sobre los barrotes. Edward le indicó con una mano a su compañera que permaneciera detrás de ella a una distancia prudente. El joven alquimista agudizó sus sentidos alerta de lo que se avecinaba. Demasiados atentos se encontraban al frente, que ninguno de los dos reparo en la cámara cerrada a la derecha de ellos, apenas avanzaron unos pasos la celda salto a sus espaldas dejando libre a una bestias de dimensiones considerables.
Ed apenas reaccionó con el tiempo justo para arrogar a Winry hacía atrás y ser él el que quedara debajo del pesado cuerpo del animal. Interponiendo entre su rostro y las fauces su brazo, transmutado en una gran lanza.
La asustada mecánica retrocedió algunos pasos incrédula de lo que veía, y no muy segura de si lo que les sucedía era solo un mal sueño o todo era real. Con trabajo escuchó como Ed le gritaba que se alejara, pero apenas se giro el brazo del alquimista la sujeto por la cintura, haciendo que ella lo sujetara con sus manos y dejarse girar casi como una muñeca de trapo por él. Inclinando ligeramente su cuerpo y sintiendo a menos de un centímetro el frío acero sobre su mejilla acompañado de un bao caliente. Abrió y giro la vista, descubriendo que Ed mantenía a raya a otra de aquellas bestias que por segunda vez ella se había convertido en su presa.
Después del intenso destello que despidió la alquimia del rubio, el animal estallo en pedazos, salpicando la ropa de la joven de un líquido que nada tenía ver con sangre o fluido similar.
-"¿Aceite?"- Preguntó aún sin apartarse y quitar sus manos del brazo de Ed.
-"Si, esas bestias no eran reales pero causan los mismos problemas que si lo fueran. Son solo maquinas, pero no me imagino que hacían ocultas debajo de la casa del mayor"-
-"¡Oh! Ed no creerás que el mayor Armstrong en realidad.."- Añadió no dando crédito ni de lo que pensaba, ni de lo que veía.
-"Umm, no lo se"-
La mirada de ambos amigos quedo tan cerca del otro, que bien se podían ver reflejados en el iris del otro. Ed aun seguida sosteniendo firmemente a Winry y si la necesidad de seguir adelante y encontrar una salida real, no fuese prioridad para ambos en ese momento, seguro hubiesen permanecido mas tiempo juntos.
Continuaron avanzando, ahora prestando mas atención a sus cuatro direcciones, Winry apoyo su mano sobre el hombre del militar y rompiendo el silencio con algo que le molestaba.
-"Ed, a que crees que se deba este terrible olor. No creo que sea natural de aquí"-
-"No, no lo es; se trata del combustible que se ha estado quemando y que hace funcionar a esas bestias mecánicas"-
Después de esa corta conversación no paso mucho para que ambos descubrieran a tan solos unos metros delante de ellos la puerta que según Ed con toda seguridad los sacaría finalmente de ese lugar de locos. Pero como descubrieron momentos después, estaban en un error, y su tan esperado regreso al mundo real se desvaneció apenas vio a Mustang.
Y realmente Ed pensaba ignorarlo y seguir su propio camino, pero la burlona voz del hombre anunciándole que mas adelante no había nada, lo hizo girar a regañadientes sobre sus talones y soportar una vez mas sus nada agradable bromas.
Así pues Winry y Ed, se unieron al grupo de Roy. Atravesaron la puerta y no les sorprendió encontrarse con otro pasillo igual a los anteriores, ambos alquimistas marchaban al frente, en esta ocasión manteniéndose alertas para cualquier nueva roca andante el uno y el otro a la espera de esas "agradables" criaturas.
Y como si estuviera predicho que la misma historia tendría que suceder. Los tres militares reconocieron en sus inicios la señal, a ambos rubios les tomo mas tiempo darse cuenta de lo que pasaba. Pero sin duda el sentir pequeñas motas de polvo y piedrecillas caerles y el suelo temblar bajo sus pies, fue señal de sobra para saber que debían correr.
Tanto Roy como Riza y Havoc supieron que el retumbar del suelo y paredes era clara señal de que una nueva roca vagaba sin rumbo, pero con la firme convicción de reducirlos a meros recuerdos ornamentales. Pero ahora su gran inconveniente era que dicho objeto rodante estaba detrás de ellos, obligándolos irremediablemente a huir hacia el frente, sin estar seguro de si encontrarían un refugio o no.
-"Dios mío, alguien debió haberme lanzado una maldición, para que cada roca gigante me persiga"- Fue el fugaz pensamiento de Roy, antes de girar y frenar a pesar de las condiciones, y aunque no había mucho tiempo ya había trazado mentalmente una estrategia.
-"Escuchen este es el plan"- Comenzó mientras los demás lo observaban impacientes –"Hawkeye, Havoc, Srta. Winry ustedes sigan adelante yo los seguiré de cerca, Edward tu serás la carnada, te quedaras aquí y esperaras a que la roca se acerque para distraerla mientras nosotros huimos"-
Aunque todos sabían que semejante petición era completamente absurda, el joven alquimista solo asintió decidido y dándoles la espalda espero resuelto a cumplir su misión; desde luego las palabras de Roy aun no le llegaban tal cual a su cerebro.
Riza y Havoc comenzaron a avanzar dejando a los restantes atrás, apenas Roy terminó de explicar su brillante plan a Ed, el objetivo se hizo visible. Mustang le deseo suerte, Ed agradeció el gesto asintiendo con la cabeza.
Roy comenzó a moverse pero al ver que la pequeña rubia seguía de pie sin hacer siquiera el esfuerzo por moverse, el militar la alzó, como si se tratase de un costal, sosteniendo el frágil cuerpo de la rubia por la cintura con una mano quedando ella al lado de Roy justo a la altura de su cadera. El hombre comenzó a correr con naturalidad, pues verdaderamente el cuerpo de la chica era muy ligero.
Por su mente paso el momento en el que el rubio se daría cuenta de lo absurdo del plan, para su gran satisfacción no tuvo que esperar mucho, llego bastante claro la letanía que soltaba Ed sin duda a él.
Ed escuchó los pasos de todos alejarse, separó sus piernas para tener una mejor postura y esperó con total confianza a su rival, hasta que la súbita idea de que ningún mortal en su sano juicio podía hacerle frente a mas de una tonelada, y sin ninguna arma era prácticamente imposible. Hubiera sido bueno que lo pensara de esa manera cuando Roy había comenzado a explicarle su estrategia; pero aun cuando aquella roca estaba frente a él, alcanzo a girar y no solo gasto sus fuerzas en correr sino también en gritar algunas frases peyorativas a su superior.
-"¡Ey! Maldito Coronel, como te atreves a pedirme semejante cosa, enfréntate tu a esa cosa y espero que mueras aplastado bastardo"-
Cuando aquello llego a los oídos de Roy, Ed se encontraba solo a unos pasos de él. –"Para ser tan pequeño eres muy rápido"- Comenzó a burlarse, antes de que comprendiera que si no encontraba una salida pronto a ese problema terminarían mal.
Podía escuchar atrás de él el sonido de la roca devastando todo a su paso, y delante veía como Riza y Havoc avanzaban lo mas rápido que podían, de pronto para fortuna de todos una ligera luz se abrió frente a ellos, y la voz de Armstrong que les hablaba.
-"Al suelo deprisa todos" –
Fue lo último que alcanzaron a escuchar todos antes de que salieran de aquel túnel, y se arrogaran al suelo, Havoc cubriendo con su cuerpo el de Riza, Roy sosteniendo aun a Winry uso su cuerpo como escudo para protegerla de la fuerte explosión que produjo el alquimista al golpear con su fuerte puño la roca, misma que voló en pequeños pedazos, la mayoría hecha polvo. Y Ed, bueno Ed, corrió con la suficiente suerte para no ser aplastado en esa ocasión por el brazo de Armstrong, que lo estampó a centímetros del joven rubio.
Roy preguntó a su compañera como se encontraba, cuando Winry le dirigió una sonrisa y asentía con la cabeza, el alquimista recordó inmediatamente a otra rubia. Que en el momento en que giraba buscándola, la encontró incorporándose debajo del cuerpo de su compañero, al tiempo que ponía una mano en el hombro Havoc y le agradecía. En ese momento Roy deseo ser él, el que hubiera protegido a Riza.
Desde un rincón, un poco aturdido y con el rostro lleno de polvo Ed deseaba exactamente lo mismo: estar en el lugar de Roy y haber salvado la vida de la joven mecánica.
Mustang se puso de pie, ofreciéndole la mano a la chica para que se incorporara, dejando que se reuniera con Ed.
El mayor Armstrong se giró y con la mayor naturalidad, y sin percatarse de los rostros coléricos de los dos alquimistas comenzó a interrogarlos.
-"Estoy sorprendido de que hallan entrado a una de las pequeñas instalaciones de entrenamiento de la familia Armstrong. Díganme que les pareció, no es sorprendente combatir contra esas magnificas bestias mecánicas, y las rocas de 5 toneladas que salen cuando uno menos se lo esperan, no es fantástico, un solo golpe, preciso y en el momento justo para terminarlas... "-
Roy tuvo que tirarse de nuevo al suelo, antes de que el puño que lanzo el hombre visiblemente emocionado con el relato directo a su rostro; sintiendo todos que si los reflejos del ojinegro fuesen mas lentos, sin duda su destino hubiera sido terminar como la roca.
Fue Riza la que sin inmutarse deshizo las ilusiones del hombre rubio, y explicarle que esa incursión había sido un error al dirigirse al lugar donde había escuchado los disparos.
-"¡Ah! Es cierto Falman y yo también los escuchamos y corrimos hasta él lugar. Supe llegaríamos primero que todos, claro todo se debe a la carrera corta que hemos heredado los Armstrong que deriva de una larga historia genealógica... "-
Antes de dejarlo ahondar en el tema de su familia, Roy lo regreso al momento. El hombre recobró la compostura y les explicó brevemente que cuando su compañero y él, llegaron a la sala, había encontrado a Al, Fury y Breda; este último tratando de controlar a su compañero mientras que algo dentro de Al se agitaba violentamente. Les había llevado un rato controlarlos, y ahora finalmente los esperaban en una nueva sala.
En un gesto de total solidaridad los tres hombres, bajo el consentimiento de Al, le explicaron a su superior cuando éste llego y les pidió antes que nada una explicación, que los disparos se produjeron cuando el arma había caído al suelo y se detono sola. Aunque poco convincente Roy prefirió no preguntar nada mas.
Por su parte Ed trató por todos los medios de reparar la armadura de su hermano, pero pese a todo se rehusó, argumentando que no había sufrido mas que algunos rasguños.
Ahora que todos se encontraban de nuevo reunidos, plantearon que era lo siguiente que debían hacer. Ya cada uno había confirmado con sus propios ojos que la mansión del mayor era completamente extraña, pero aparte del alboroto causado por ellos mismo, no habían escuchado aun ningún ruido extraño.
-"Y entonces que fue el sonido de una bestia rugiendo. Acaso no fue ese el motivo por el cual nos separamos, además todos lo escuchamos"- Convino Falman, cuando ya pensaban olvidar esa cuestión.
Al instante Al se puso blanco y si su cuerpo no fuese de metal, su transpiración se hubiera hecho notable.
-"Falman tiene razón"- Suspiró el Coronel resignado –"Echemos un último vistazo a la casa, busquemos cualquier fantasma, bruja, zombie, duende, elfo, vampiro, hombre lobo, psicopata, asesino y cualquier excentricidad que entre en el catalogo de cosas impensables. No pretendo quedarme toda la noche en este lugar, marchando"-
Todos asintieron, dispuestos a acatar la orden y terminar cuanto antes con esa locura. Breda giró una y otra vez el pomo de la puerta sin éxito.
-"Cerrado"-
Fue su escueta respuesta ante la interrogante de todos los ojos que lo observaban. Roy, tiro de ella con mismos resultados. Realmente fastidiado por la perdida de tiempo regreso y se tumbo en el gran sillón.
Los otros lo voltearon a ver indecisos de lo que debían hacer, si imitarlo o abrir la puerta. Claro que esto último se volvió imposible al escuchar un CRACK, giraron todos justo a tiempo para ver la cara de Al y su mano que se la llevaba a su espalda, ocultando el objeto. A esas alturas ya nadie pudo negar la mala suerte de la cual habían sido presas tan pronto aceptaron la misión del mayor; un nada alentador hueco en la puerta mostraba que la manija había sido arrancado de tajo y comprendieron que sus intentos por abrirla serían en vano, a menos claro que quisiesen tumbarla.
Desde luego que la idea paso por mas de una cabeza, pero nadie se atrevió a externarla temiendo que detrás de esa pedazo de madera, se encontrara toda una larga, asombrosa y también aburrida a muerte historia de cómo se creo y fundo aquella pieza por la familia Armstrong.
Así pues sin nada mejor que hacer al menos en un buen rato, imitaron al ojinegro tumbándose cada quien en uno de los sillones. Antes de que sintieran como el tiempo comenzaba a congelarse, y ahogarse en la mas profunda incomodidad y aburrimiento escucharon la voz burlona de Havoc que hablaba con Breda.
-"¡Ey! Breda, recuerdas aquella vieja leyenda que solían contar cuando éramos niños"-
El militar no tardo mucho para darse cuenta que Havoc solo buscaba matar el tiempo y claro, burlarse de cierto compañero. No encontrando otra cosa mejor que hacer acordó seguirle el juego a su compañero.
-"¡Oh! Si, como olvidarlo si ahora que lo mencionas todo sucedió en una noche similar a esta, que digo, en una casa como esta"-
Fury trato de hacer caso omiso de lo que escuchaba, pero por mas que adopto una postura de mantenerse indiferente, se vino abajo tan pronto los dos militares disfrutaban en grande con su nuevo juego y a parecer los demás parecían intrigados; pues Winry, Ed y Al voltearon a verlos atentos al comienzo de la historia.
El inesperado publico que surgió pareció animar a los hombres, y se dispusieron a contar una buena historia.
A que no se esperaban que publicara tan pronto xD, pero lo había dicho y aquí esta.
Enserio muchas Gracias a todas ustedes.
-Sherrice Adjani-
