Lo que perdí

Capitulo IV. – Lo robado en el descuido

Sesshomaru era un ser cuya sola presencia destilaba orgullo; estaba impregnado en su aura y coloreado en su cabello, blanco como la luna. Estaba plasmado en las marcas que adornaban su piel y lo presentaban al mundo como lo que era: un demonio.

Sesshomaru estaba tan orgulloso de ser quien era que, poco a poco, ese orgullo se convirtió en soberbia, y él ni siquiera lo notó; tenía una confianza "ciega" en sí mismo, era altivo y déspota tanto con humanos como con otros demonios pues se consideraba definitivamente superior. Después de todo, él tenía poder sobre las polaridades más importantes de la existencia: la muerte y la vida. Él podía matar fácilmente a casi cualquier ser, pero si quería, podía devolverle la vida también. Y aunque no solía hacer esto último, la verdad era que esa capacidad lo hacía sentir aún más poderoso de lo que era.

Era como ser un dios.

Por lo que, el tener esa clase de poder conllevaba a un efecto secundario en Sesshomaru, y era el hecho de que, en realidad, no valoraba la vida, sus ojos ambarinos no alcanzaban a ver la magnificencia de algo tan natural, pues, pudiendo regresar a la vida a cualquier ser entonces ¿Para qué preocuparse por la muerte de ese ser? Él no lo hacía y ese era el problema, se sentía demasiado seguro, demasiado confiado de que el temor y el dolor de la muerte no lo tocarían.

Pero su soberbia lo llevó a enfrentarse con uno de los más grandes retos de su vida: la muerte de su protegida, Rin.

Fue poco después de haber perdido a Tokijin – y de ver morir a Kagura – que la "inútil" Tenseiga había reaccionado a un cambio dentro de él, por lo que Totosai – el herrero que forjara las dos espadas de su padre – se decidió a re forjarla, otorgándole así, uno de sus poderes ocultos; el de enviar a sus enemigos al infierno. Esto parecía ser muy prometedor y resultaba muy oportuno pues necesitaba una nueva arma – siendo tan asombrosamente poderoso, Sesshomaru necesitaba una espada digna de él - para pelear contra Naraku y poder vengar la muerte de la manipuladora de vientos, así que buscó a su madre para adquirir conocimiento sobre el nuevo poder de Tenseiga.

Sin embargo, las cosas no salieron como él esperaba, pues, justo después de llegar al palacio de su madre, un perro del infierno salió y engulló a Rin y a Kohaku, quien ahora viajaba con él - pues Kagura había muerto al tratar de salvar al niño, y se sentía con la obligación de cuidarlo para no permitir que la muerte de ella hubiera sido en vano – así que entró al infierno para rescatarlos y lo logró sin mucho esfuerzo, pensando que ambos estaban bien. Pero pronto se dio cuenta de lo equivocado que estaba pues, cuando ambos niños estaban de nuevo a su lado, escuchó las palabras que se quedarían en su mente, girando y girando, por el resto de su vida:

-Señor Sesshomaru…Rin no está respirando – dijo el niño exterminador.

Y Sesshomaru sintió temor. Durante su vida había participado en muchas batallas pero podía asegurar que ni en la más fiera pelea había experimentado una sensación tan aguda. Tan profunda.

Y ese temor se incrementó al darse cuenta de que Tenseiga no podía revivirla.

En ese momento, una espesa niebla los cubrió a los tres y todo se sumió en la oscuridad. Un instante después, la niebla se había ido llevándose a Rin con ella y al darse cuenta, Sesshomaru sintió todo su cuerpo tensarse en profunda ansiedad, lo que hizo que se adentrara en las sombras, siguiendo la esencia de Rin con Kohaku detrás de él.

Cuando la hallaron, Rin era sostenida por el guardián del infierno, quien planeaba mandar definitivamente su alma al otro mundo. Sesshomaru se lanzó hacia él y lo cortó con Tenseiga. El guardián desapareció y Sesshomaru atrapó a Rin con su brazo derecho, recargándola en su estola. Sabía que, una vez derrotado el guardián, la pequeña tendría que despertar.

Pero ella no lo hizo.

Sesshomaru sintió una pesada desesperación apoderarse de él; no sabía de algún otro método para hacerla volver, no sabía cómo había sucedido eso estando él allí, con ella. En medio de su confusión, cientos de imágenes corrieron por su mente, imágenes de ella y Jaken jugando entre los árboles, imágenes donde la pequeña cantaba y reía y corría en los prados.

Imágenes donde Rin estaba viva.

Antes de Rin, él no sabía lo que significaba tener alguien a quien proteger, antes de Rin, Sesshomaru tenía un desprecio muy especial por los humanos, sin embargo, el destino, en sus caprichosas vueltas, se había esforzado por sincronizar los días entre el tiempo para que se diera un encuentro entre él y un ejemplar de la especie que más detestaba: la humana.

Él aún recordaba. Fue mientras despertaba de un estado inconsciente - en el que había entrado por cortesía de Inuyasha - en medio del bosque. Había olido la presencia de un humano y se levantó de golpe pensando que podrían tratar de aprovecharse de sus heridas para matarlo, pero casi de inmediato se tranquilizó; solo era una niña, de no más de siete años, de espeso, despeinado cabello negro y con el rostro cubierto de tierra. Se veía muy desnutrida y vestía algo que, de tan gastado y roído, solo vagamente parecía un kimono.

Ella le llevó comida y agua que, por supuesto, él rechazó, no estaba precisamente de humor como para tolerar la presencia de un humano; Inuyasha acababa de usar el viento cortante en su persona y de milagro había sobrevivido. Se sentía molesto y humillado y necesitaba descansar un poco para recuperarse e irle a partir la cara al estúpido hibrido. Así que intentó alejarla pero ella regresaba una y otra vez, con alimentos humanos.

Sesshomaru pensó que quizás, ella no sabía que la gran mayoría de los demonios consumía carne cruda, tanto de animales como de humanos o,de lo contrario, no se acercaría a él.

En realidad él hubiera podido matarla, devorar su carne y beber su sangre y no habría tenido ningún remordimiento al hacerlo, de no ser porque ella no era más que un cachorro y él, a pesar de su reputación como demonio frío y cruel, nunca había matado a un cachorro. Ni siquiera al estúpido de Inuyasha cuando aún lo era.

Eso simplemente le parecía caer muy bajo.

Y la niña parecía querer ayudarlo, no era como si necesitara la ayuda de un humano – ni la aceptaría nunca – pero no tenía motivos para matarla.

A la mañana siguiente, ella llevó lo que parecían ser espigas de trigo. Lo supo por el olor, pues no volteo a verla.

-No quiero – le había dicho él, pero ella corrió y se sentó a su lado con los brazos levantados, presentándole la hoja con el "alimento" – ya te dije que no quiero nada, entiende – ante sus palabras, la niña, en un gesto derrotado, bajó los brazos y pareció entristecerse.

En ese momento se dio cuenta; el rostro de la humana había sido golpeado fuertemente, tenía moretones y rasguños y su ojo derecho estaba demasiado hinchado como para que pudiera abrirlo.

A Sesshomaru no le importaba en realidad. Solo era una humana, un ser frágil cuyo cuerpo podía ser severamente maltratado por cosas que para un demonio serian insignificantes, pero, decidió que podría preguntarle, después de todo, no tenía nada mejor que hacer allí, acostado en medio del bosque. Sería solo para entretener su aburrimiento. Solo eso.

Aún sin voltear a verla, preguntó:

-¿Quién te hizo eso en el rostro? – hubo un momento de silencio en el cual, la niña levantó su rostro hacia él, claramente sorprendida, pero no habló – está bien, no es necesario que me lo digas – concluyó él, sin embargo, la pequeña hizo algo que llamó su atención: en medio de una silenciosa sorpresa, ella sonrió.

Fue una sonrisa suave y alegre y su rostro, cubierto de tierra y golpes, pareció brillar.

Ese mismo día, Sesshomaru se sintió con las fuerzas suficientes para irse, pero, cuando estaba por hacerlo, el viento llevó hasta él el olor de lobos y sangre. Por alguna razón decidió seguir a su olfato que lo guió hasta el cadáver de la niña, tendido a mitad de un sendero.

Algo en él le decía que se fuera, que no había razón para lamentarse por la muerte de un simple humano, después de todo, había muchos en el mundo. Pero, mientras la observaba, su cerebro le proporcionó una nítida imagen de ella, sonriendo luminosamente.

Y Sesshomaru se halló a si mismo deseando ver de nuevo esa sonrisa.

Tomando a Tenseiga cortó a los mensajeros del otro mundo que habían llegado para tomar el alma de la niña. La levantó un poco y se sorprendió al escuchar el pequeño corazón volver a latir y la niña abrió los ojos.

Desde entonces, la pequeña cuyo nombre resultó ser Rin, comenzó a viajar con él. Resultó también que Rin, después de ver a unos bandidos asesinar a sus padres y hermanos, había perdido el habla. "Seguramente debido al shock", pensaba Sesshomaru, pero Rin decía que junto con su familia, los bandidos se robaron también su voz, y creía que él se la había devuelto junto con su vida.

Para Sesshomaru, que no estaba acostumbrado a lidiar con niños, Rin era todo un pequeño costal de curiosidades. Era inquieta, no paraba de correr y jugar y hacer preguntas como ¿Por qué el señor Jaken es verde? o ¿Cómo hizo el señor Jaken para dejar de ser una rana normal y caminar en dos patas?, en fin preguntas sin respuesta.

Y con forme el tiempo pasaba, Sesshomaru se dio cuenta de que se encontraba bastante cómodo con su presencia, a pesar de ser humana. Se había acostumbrado a escuchar su risa infantil en el silencio del bosque, a verla correr hacia él cuando volvía de alguna batalla e incluso a sus preguntas.

Cuando Rin había llegado, el aburrimiento y la soledad - en compañía de Jaken – que cruzaban a través de sus días, se habían ido.

Ahora, sosteniendo su pequeño, muerto cuerpo, Sesshomaru sintió a la soledad volver y reprimió el insólito, inesperado impulso de mecerla suavemente, como quien mece a un bebe que está ya dormido.

"Vuelve" pensó Sesshomaru mientras apreciaba el vacío que apretaba su pecho: tristeza, así le llamaban a esa sensación.

Todo esto por Tenseiga, solo por una espada, él había sacrificado la vida de la pequeña.

Había tantas cosas que él deseaba haber hecho, tantas cosas amontonándose en su mente una sobre otra y todas parecían gritar al mismo tiempo, culpándolo; Si tan solo se hubiera dado cuenta de lo peligroso que era que una niña caminara por el sendero de los demonios. Si tan solo la hubiera dejado en una aldea humana después de revivirla. Si tan solo no hubiera sido tan soberbio.

Ahora lo entendía, su estúpida soberbia lo había hecho llegar a esto. Le había dado la seguridad de que nada podría vencerlo, ni siquiera la muerte. Lo había hecho confiarse y pensar que no importaba que su camino fuera peligroso, él era tan fuerte que a Rin nada le pasaría, y, si llegara a pasarle algo, él podría revivirla, como aquella vez.

Su soberbia lo hizo descuidarse, y fue en ese descuido que le habían robado a su ser más preciado.

El deseo de hacer a Tenseiga más fuerte se había desvanecido y dejado el lugar a otro deseo, uno mucho más poderoso: quería ver esa sonrisa de nuevo, quería escuchar su voz una vez más.

Sesshomaru quería que Rin despertara.

Pero eso era imposible ahora, pues él no era un dios, y su madre se encargó de recordárselo poco después, cuando salieron del infierno. Sin embargo, además del regaño, su madre le dio un regalo, y logró devolverle a rin su alma.

La niña abrió los ojos, su cabello recuperó un color brillante y su piel estaba cálida y tersa mientras la sangre, impulsada por su corazón, corría de nuevo por sus venas.

Ella olía a vida de nuevo.

Y él no permitiría que la alejaran de su lado nunca más.

Sesshomaru sintió el alivio destensar sus músculos pero, mientras acariciaba el rostro de la pequeña, un pensamiento se instaló en su relajada mente: ella estaba viva ahora, pero, en algún momento ella tendría que irse, pues era humana y su vida era tan corta como lo es un día en medio de un año.

En algún momento, Rin moriría y nada la podría hacer regresar.

Y, ya habiendo experimentado la sensación de perderla, Sesshomaru sintió un pequeño dejo de desesperación instalarse en su alma. Una desesperación que se quedaría allí, por todos y cada uno de los días venideros.


Espero que les haya gustado. Les anuncio que SOLO FALTAN 2 CAPITULOS MÁS para terminar este fic.

Les agradecería que dejaran reviews para saber si les esta gustando o no. Los comentarios constructivos tambien son bienvenidos, asi sabre lo que estoy haciendo bien y lo que no y podre mejorar poco a poco mi redacción!

Por último les traigo una recomendación de anime para quien guste de los bishounen (como yo XD) se llama Hakuouki Shinsengumi Kitan, es corta y para mi de trama algo enredada, pero al final me pareció un buen anime para ver el fin de semana!
Cuidense!