Summary: Edward Cullen era uno de los solteros mas codiciados del país, pero para acabar con esa fama y dejar al fin de ser perseguido insistentemente le hizo una sorprendente proposición a Bella Swan, su fiel secretaria: que se hiciera pasar por su prometida. Sin embargo Edward se sorprenderá al querer convertir el compromiso... en algo real. Todos humanos.
_________________________________________________________________________________________________________
Capitulo 4: Plan
Salió un nuevo número de la revista People y la lista de los solteros más deseables poco a poco fue perdiendo importancia. Las diversas llamadas de programas de televisión, periódicos y el número de cartas comenzaron a disminuir considerablemente.
Aun así, algunos medios de comunicación continuaban siendo bastante insistentes pidiendo entrevistas, ya que la presencia de Edward en sus programas garantizaría la audiencia de un buen número de mujeres.
- Solo una entrevista con Edward y no volveremos a molestarlo - prometió Leah Clearwater, reportera del Canal 7
Para Bella hablar con Leah se había convertido en una rutina. Había prometido que no renunciaría hasta que consiguiera la entrevista.
- En serio Leah! Has terminado con mi paciencia - confesó Bella, la segunda vez que la reportera llamó aquel día - Incluso le he dicho a Edward que sería una buena idea que se reuniera contigo y te diera la maldita entrevista de una buena vez!
- ¿Y él que ha dicho? - la presionó Leah esperanzada.
- Que No - Bella suspiró - Lo siento, al menos lo he intentado.
- Tu jefe es un necio! Debería darse cuenta que al negarse solo logra mantener el interés en el! - Leah estaba frustrada
- No se que más puedo hacer Leah! Yo también estoy agotada con el asunto. Lo único que quiere es que lo dejen en paz.
- Pero eso no va a suceder, Bella. Por cierto, ¿han vuelto a tener problemas con el buzón de voz?
- Afortunadamente no - dijo aliviada - El número de llamadas está disminuyendo y creo que pronto el interés por Edward Cullen desaparecerá.
- No estés tan segura - respondió Leah y colgó el teléfono.
Bella no volvió a pensar en la llamada de Leah hasta más tarde, cuando, inesperadamente el buzón de voz volvió a bloquearse por la cantidad de mensajes que llegaron para Edward. Lo peor de todo fue que todo el sistema computacional de la empresa se vino abajo al mismo tiempo.
Edward no tardó en llamarla a su despacho. Bella entró, se apoyó contra la pared con los brazos cruzados y clavó la mirada en la alfombra.
- Leah Clearwater es la responsable de esto. Estoy segura – musitó - Me ha lanzado una amenaza que no fui capaz de reconocer. Y continuará así hasta que le concedas esa entrevista, Edward.
- Já! Ni lo sueñes! No pienso caer en ese chantaje barato! La…
- Vamos Edward! No es hora de ser testarudo! No eres el único agotado con la situación… estoy harta!
- Maldita sea, Edward! Ya no puedo soportarlo más! - el rugido de Emmett Cullen llegó hasta ellos desde el pasillo.
Bella se quedó helada. Podía oír sus pasos sobre la alfombra que se extendía desde el ascensor hasta el despacho. Miró a Edward abriendo los ojos como platos. Emmett Cullen era una persona muy agradable y graciosa. Bella siempre bromeaba con el, pero cuando se enojaba… era una persona de temer.
- Podríamos encerrarnos en tu armario – susurró Bella asustada - Quizá así crea que no estamos.
- Pues escóndete tu - Edward señaló el armario - Yo no voy a esconderme de mi hermano. No le tengo miedo.
Oyeron que Emmett entraba en la oficina de Bella. Esta miró el armario con expresión anhelante. Quizá Edward no tuviera miedo de su hermano, pero en este momento ella sí. Pero ya era demasiado tarde, la puerta del despacho de Edward se abrió y el gigante Emmett Cullen entró como un torbellino.
- ¿Eres consciente de los problemas que tus entupidas admiradoras están causando a esta empresa? - comenzó y continuó con su sermón.
Al principio Edward se mostró paciente, pero Emmett continuaba furioso y el alcance de su furia era inmenso.
Bella permanecía pegada a la pared, demasiado asustada para moverse, observando cómo aquellos dos hombres se aniquilaban verbalmente. Cada uno de ellos parecía culpar al otro de todos los problemas de la empresa. Ella nunca había sufrido dolores de cabeza, pero desde luego aquel era el lugar más indicado para tener el primero. Ademas era extraño como unos hermanos que se adoraban incondicionalmente pudieran enfrentarse de ese modo.
Afortunadamente, justo cuando pensaba que las cosas iban a empeorar, apareció Jasper Hale con una expresión conciliadora, como si fuese un padre en camino a reprender a sus hijos.
- Pueden dejar de comportarse como unas bestias y callarse!!! – gritó fuertemente Jasper dejando a los hermanos Cullen en un completo silencio.
Bella suspiró con inmenso alivio. Jamás en su vida se había alegrado tanto de ver a alguien. Si no hubiera llegado Jasper, seguramente Edward y Emmett habrían terminado a golpes.
- Parecen un par de animales gritándose de esa forma! – Jasper permanecía entre los dos hombres, con una mano en el pecho de cada uno de ellos.
- Pues sucede que gracias al club de admiradoras de mi SEXY hermano, toda la empresa ha tenido que interrumpir su trabajo! Por no hablar de lo que nos costará volver a reparar el maldito sistema informático - gruñó Emmett - La primera vez que ocurrió me mostré paciente, comprensivo. La segunda vez también incluso hasta bromeé con el y me reí de la situación. Pero esta ya es la quinta vez. La quinta! Es el colmo!
- Bueno yo…- Edward estaba sin palabras, después de todo el también estaba furioso por ese asunto y dijo lo primero que se le ocurrió – Yo no tengo la culpa de ser tan atractivo y de que las mujeres me encuentren irresistible!!!
Emmett, Jasper y Bella contemplaban atónitos a Edward quien se encontraba sorprendido por su ultima declaración. El silencio se prolongó largo rato hasta que Emmett, olvidando toda su ira, rompió en carcajadas
- No puedo creer que hayas dicho eso!- dijo el mayor de los Cullen mientras reía sin parar
- Ni yo - susurró Bella uniéndose a las risas de Emmett – Lo único que falta es que postules a un concurso de Belleza!!
- Vamos Edward! – dijo Jasper que reía con ganas - me has dado el mejor momento de mi vida! Lamento no haber tenido una grabadora!
- Cállense ya! – murmuró Edward molesto y avergonzado – yo...no quería decir eso…
- No te preocupes hermanito! – dijo Emmett mientras le daba palmadas en la espalda - Sé que no quisiste decirlo… después de todo ambos sabemos que el mas sexy, atractivo, hermoso, galán… soy yo. Ya quisieras tener mi cuerpo!
Ahora que los ánimos estaban mas calmados después de la simpática acotación de Edward y antes de que cualquiera de ellos pudiera hacer un movimiento, una joven alta y esbelta, con exuberante cabello rubio, entró en el despacho.
- ¿me pueden decir que fue todo ese escándalo? - preguntó Rosalie poniendo sus brazos en jarras.
- Mi amor! – Emmett se acercó a ella y la beso dulcemente - sucede que te has perdido el momento más memorable de la familia Cullen.
- Emmett quieres callarte!- gruñó Edward. No le gustaba ser el objetivo de las bromas de su hermano mayor.
- Bueno… luego me cuentas…-dijo al ver la expresion de Edward ocultando una sonrisa - Tu padre te necesita para ver unos planos, es mejor que vayas.- dijo Rosalie a su marido para luego darle una sonrisa de apoyo a Edward
- Esta bien cielo - susurró Emmett y luego miró a Edward señalándolo - no creas que las bromas acabaron… tu pesadilla acaba de comenzar Sr- no-me-culpes-por-ser-bonito – y salió del despacho riendo acompañado de su esposa
Jasper, Edward y Bella continuaron en el despacho de Edward.
- Has llegado en el momento más oportuno, Jasper – dijo Edward sonriendo a su amigo.
- Venía tranquilamente de una reunión cuando de pronto me encuentro con esta pelea en tu despacho - Jasper sacudió la cabeza - Fue deprimente verte a ti y a tu hermano a punto de pegarse como un par de adolescentes. Y además, delante de Bella. Es una pena que te hayas visto atrapada en medio de una pelea entre dos osos grises - comentó con una sonrisa.
Bella esbozó una tímida sonrisa y se apartó de la pared. A pesar de que solo había cruzado palabra con Jasper unas cuantas veces, Bella sentía una gran simpatía por el.
- Lo bueno es que llegó justo a tiempo… nunca me había alegrado tanto de ver a una persona – dijo Bella riendo nerviosa aun.
- En fin – suspiró Jasper – Lo bueno es que así como Emmett se enoja rápido, se tranquiliza de la misma manera. Es todo un niño. Y prepárate Edward porque no va a olvidar lo que dijiste – rió suavemente mientras se acercaba a la puerta - ni siquiera yo lo olvidaré.
- Lo se! - masculló Edward
- Por cierto – dijo Jasper cuando estaba a punto de salir del despacho – Alice quiere hablar contigo. Dijo que es urgente y que estaría aquí en unas dos horas.
- ¿Sabes de que se trata?
- La verdad no… pero si es algo proveniente de mi pequeña diablillo - sonrió - lo mejor es que estés en guardia. Nos vemos - salió del despacho sin decir más.
Alice llegó horas después, justo cuando Bella estaba abandonando el despacho de Edward para volver a su propia oficina.
- No tienes por qué irte, Bella. De hecho, preferiría que te quedaras - dijo Alice - Vengo con instintos homicidas y no me gustaría quedarme a solas con mi hermano.
- ¿Y que debo hacer? ¿Detenerte o prefieres que sea tu cómplice? - bromeó Bella, intentando transformar el ceño de Alice en una sonrisa. No funcionó y se tensó esperando la próxima discusión Cullen.
- ¿Qué sucedió, Alice? ¿Qué hice ahora para que quieras matarme? - preguntó Edward con recelo.
- Solo quería que supieras que debido a la caida del sistema informático... Mamá ha perdido tres partes de los planos y diseños en los que estaba trabajando para mi nueva casa! La casa en la que viviré cuando me case con Jasper! Todo por culpa de tus locas admiradoras!- chilló Alice, fulminando a su hermano con la mirada - Tres páginas! Desaparecidas! Sinceramente, Edward, estoy mas que harta de todo esto.
- Oh, pues a mí me encanta! - respondió Edward con sarcasmo - Se rompen los computadores, mis hermanos me quieren matar, se interrumpe el trabajo. Es tan divertido!
Alice parecía dispuesta a pegarle. Y como había pocas probabilidades de que Jasper volviera a aparecer, Bella se sintió en la obligación de intervenir.
- ¿Cómo va el negocio Alice? - dijo, intentando distraerla - ¿Alguna persona famosa que esté usando tus diseños?
Edward y Alice la miraron como si se hubiese vuelto loca.
- Uhm, quizá sea mejor que vuelva a mi despacho - sugirió Bella.
- No, quédate aquí - le ordenó Alice aun molesta - Prefiero tratar contigo que con el estúpido de mi hermano. Jasper me contó que tambien se ha vuelto a bloquear el buzón de voz. ¿Qué pasó? Yo pensaba que todo ese lío del soltero estaba quedando atrás…
- Y así era - interrumpió Bella - Ahora todo está mucho más tranquilo. La única que sigue insistiendo es Leah Clearwater
- ¿La reportera del Canal 7?
- La misma - contestó Edward sombrío. Y con Bella le explicó la situación.
- Bueno, estoy de acuerdo con tu secretaria hermanito - dijo Alice - Tendrás que concederle esa entrevista para que deje de molestar de una vez!
- Por supuesto que no! No pienso ceder a esa... terrorista de la televisión!
- ¿Y qué ocurrirá si Leah Clearwater consigue bloquear TODOS los días la empresa? No solo Emmett y yo querremos tu cabeza, se unirá mamá, papá, Jasper y Rosalie. Tenlo por seguro.
- Pero concederle una entrevista a esa… mujer sería como arrojar fuego a un contenedor de gasolina - gruñó Edward - Eso solo generaría más llamadas y más cartas. Y lo último que necesitamos es volver a llamar la atención!
- Espera! Se me está ocurriendo una idea! - Gritó Alice entusiasmada - Una idea genial!
Se sentó en el escritorio de Edward y comenzó a mecer las piernas hacia delante y hacia atrás como una niña frente a una juguetería.
- Edward, vas a concederle una entrevista en exclusiva a Leah. Pero no para decirle lo que ella espera - rió Alice entusiasmada - Esa entrevista resolverá todos tus problemas con tus admiradoras. Si es eso lo que realmente quieres, claro.
- Claro que quiero! ¿Cómo puedes pensar que disfruto ser perseguido a todas horas, todos los días por un grupo de locas?
- ¿Entonces por qué no anuncias tu compromiso? - sugirió Alice - Llama a Leah y dile que quieres concederle una entrevista y aprovechar esa oportunidad para anunciar tu compromiso.
- Ok Alice, ¿Cuál es el chiste? – preguntó Edward rodando los ojos
- No es ningún Chiste Edward. Es una solución…
- Es la idea más estúpida que he oído en toda mi vida, y te aseguro que he oído muchas - respondió Edward con impaciencia y añadió - Estás pasando algo por alto, Alice. No quiero comprometerme con nadie, y mucho menos casarme.
- Eso es cierto - apuntó Bella - Prefiere morir a casarse. Por lo que... que probablemente también prefiera sufrir una enfermedad terminal a comprometerse.
Alice soltó una carcajada.
- Eres tú el que está pasando por alto algo fundamental, Edward. El compromiso no sería real. Solo duraría hasta que todo se tranquilice. Piénsalo. Recuperarías la paz... la tranquilidad y la empresa estaría a salvo de tus admiradoras.
Edward abrió la boca para protestar, pero la cerró como si de pronto estuviera reconsiderando la idea de su hermana.
- Teóricamente podría funcionar. Pero en la realidad no me parece tan probable.
- ¿Y por qué no?
- Nuevamente olvidas un punto importante en el plan querida hermanita…
- ¿Cuál?
- ¿De dónde voy a sacar a una mujer que esté de acuerdo con participar en esta farsa? Además el compromiso tendrá que parecer sincero para que Leah se trague la historia.
- Exacto - respondió Alice con suficiencia - Tu falsa prometida tendrá que ser alguien en quien confiemos, que esté al tanto de la farsa y quiera comprometerse con el plan. Alguien que lleve algún tiempo en tu vida, pero que haya permanecido en un segundo plano.
Edward miró a los ojos a su hermana. Esta le sostuvo la mirada, intentando darle la respuesta en silencio.
- Siempre te he considerado un hombre especialmente inteligente, Edward - bromeó Alice - ¿Voy a tener que deletreártelo?
Edward sintió que su cuello enrojecía.
- Alice…. de verdad creo que deberíamos...
- B-E-L-L-A - deletreó Alice.
-... concretar algunos detalles antes de decírselo - terminó Edward, con el rostro rojo como un tomate.
Bella, que había estado intentando pensar cuál de las mujeres que habían salido con Edward podría hacer el papel de prometida, se quedó helada cuando Alice deletreó su nombre.
- Felicidades, Bella - exclamó Alice saltando de alegría - Tú vas a ser la prometida de Edward!
- Yo?!?!
- ¿Lo harás, Bella? - como era habitual en él, cuando Edward hacía una pregunta en realidad estaba dando una orden.
- No pueden estar hablando en serio! Acaso están locos!? - contestó desesperada. Vio que Edward y Alice intercambiaban miradas y deseó salir huyendo de la oficina.
- Oh, Estamos hablando MUY en serio - le aseguró la pequeña - Y no estamos locos. Eres la candidata ideal, Bella. Cumples todos los requisitos.
- Excepto el más importante de todos, que es la credibilidad - Bella comenzó a retroceder lentamente, alejándose de los dos hermanos - Nadie se creerá que Edward está comprometido conmigo! Nunca nos han visto juntos fuera del despacho.
Continuó retrocediendo hasta chocar contra la pared y miró alternativamente a los dos hermanos que la acorralaban.
- Me temo que tiene razón - comentó Edward frunciendo el ceño - Examinemos objetivamente los hechos: si Bella y yo hubiéramos tenido una relación suficientemente seria como para comprometernos, alguien debería habernos visto juntos, aunque fuera solo una vez.
- Exacto. Si fuéramos pareja, hace tiempo que eso se habría convertido en un tema de conversación en la empresa - añadió Bella.
- Ah, pero se supone que han sido muy discretos - sugirió Alice afinando los detalles de su plan emocionada - Puedes convencerlos, Edward. La razón por la que a Bella y a ti nunca los han visto juntos es que han mantenido su relación en secreto porque no querían rumores. Y al parecer, han tenido éxito. Nadie de la empresa sabía que estaban enamorados!
- Ni siquiera nosotros - gruñó Bella sombría. Pero a Alice nada la detenía.
- El caso es que han mantenido un romance en secreto y estaban a punto de anunciar oficialmente el compromiso cuando Edward apareció en esa lista de solteros.
Edward se sentó, tomó un bolígrafo y comenzó a garabatear.
- Sí, esa historia parece creíble, Alice. Y cuanto más pienso en ello, más seguro estoy de que este es un buen plan - miró pensativo el papel que tenía delante de él - Bella y yo somos personas muy discretas, lo que nos ha decidido a mantener nuestra relación en la intimidad. Además, es lógico que hayamos decidido mantener el romance en secreto hasta que terminara la locura de esa lista.
Bella lo miró fijamente. Se sentía como si estuviera en medio de una lluvia de ideas para la creación de una nueva telenovela.
- Es imposible que funcione! Como no se dan cuenta! - estalló con voz temblorosa - He hablado con Leah diariamente, ¿recuerdas? Se dará cuenta de que hemos inventado todo!.
- ¿Cómo? - preguntó Edward - Leah no lo sabe todo, Bella. Y además... se sentirá halagada por haberla elegido a ella para una entrevista.
- Y en la entrevista anunciarás públicamente tu compromiso y dejarán de acosarte ya que estarás oficialmente ocupado - terminó Alice con una sonrisa - Y ahora... ¿puedo felicitarlos? Hacen una muy bonita pareja!! - dijo aplaudiendo.
- No, no y no! Recapaciten! Yo no sirvo para esto! Yo no soy capaz de sacar esto adelante! – Bella chilló desesperada - Lo siento, Edward, pero tendrás que encontrar a otra mujer.
Sintió dos pares de ojos estudiándola intensamente y se ruborizó.
- Ahora, si me disculpan, tengo que hacer algunas cosas en mi despacho que...
- Esto sí que es interesante, Edward - comentó Alice - Has recibido cientos de propuestas de mujeres deseosas por tener una relación íntima contigo, pero tu propia secretaria es incapaz de fingir que está saliendo contigo. Me pregunto porque será.
- Yo también - respondió Edward pensativo
- No significa absolutamente nada - les aseguró Bella.
Se sentía como si estuviera andando por la cuerda floja sin ninguna red que la protegiera. Edward era su jefe por lo que sería mejor suavizar la situación si no quería que terminaran despidiéndola.
- Yo no sé mentir. Si intentara decirle a Leah o mis amigas que voy a casarme con Edward Cullen se reirían en mi cara.
- ¿Por qué? - preguntó Alice - A mí no me parece difícil de creer que mi hermano pudiera enamorarse de ti.
- Pues a mí me parece película de ciencia ficción. Además, todos los que conocen a Edward saben lo que piensa del matrimonio. Prefería morir a casarse así que, ¿por qué iba a comprometerse?
- Porque tú le hiciste cambiar su opinión sobre el matrimonio, Bella. Es un milagro de amor! - suspiró teatralmente.
- Creo que ves muchas telenovelas Alice…
- Alice está en lo cierto. Ahora quiero casarme y vivir felizmente con mi esposa para siempre - intervino Edward con sarcasmo.
- Y también tener hijos, supongo - añadió Bella, sin poder disimular su molestia - ¿Cómo se supone que voy a fingir que soy la pareja de un hombre que está a punto de casarse cuando no eres capaz de pronunciar la palabra matrimonio sin desprecio?
- Buen punto! - dijo Alice - Tienes que cambiar tu actitud, hermanito. Aprende a mirar con ternura a tu prometida. A poner una nota de nostalgia en la voz cuando digas que por fin has encontrado a la mujer adecuada. Tienes que parecer incluso desconcertado cuando menciones lo equivocado que estabas sobre el matrimonio y mostrarte dichoso cuando hables del futuro con la mujer que amas.
- Vamos Alice!!! Eso es imposible! Jamás será capaz de hacer algo así! - exclamó Bella incrédula.
Aquello irritó a Edward.
- Puedo hacer cualquier cosa por el bien de la empresa, y si tengo que representar el papel de un hombre perdidamente enamorado, lo haré. No subestimes nunca mi fuerza de voluntad y mi entrega a esta empresa, Bella.
Se levantó y comenzó a caminar hacia ella. Bella respiró hondo. Prefería ver a Edward detrás de su enorme escritorio de caoba.
Bella pestañeó. Estaba tan nerviosa que su mente le estaba jugando malas pasadas. Mentalmente, le quitó aquel traje tan clásico y lo vio con los pantalones cortos y la camiseta que llevaba el día que se habían encontrado trotando. Vio sus fuertes muslos, brazos, su pecho y la poderosa musculatura que se adivinaba bajo la camiseta.
La joven se tensó alarmada y tragó saliva con fuerza.
- Nunca se me ocurriría subestimar tu entrega a la empresa. Pero tú no eres el único que va a participar en esta... locura. Y a mí me va a resultar muy difícil fingir delante de mis amigos que me he comprometido con un Cullen.
- ¿Difícil? - repitió Edward secamente - ¿Es que hay alguien en particular a quien le pueda resultar "difícil" nuestro compromiso? Me estoy refiriendo a un hombre, Bella. ¿Hay algún hombre al que le moleste que participes en esto?
Bella consideró la pregunta. Un simple sí y podría librarse de aquella locura.
- Y no olvides que acabas de confesar que no sabes mentir - dijo Edward con voz sedosa leyendo sus pensamientos - Además, sería muy imprudente tener una secretaria que miente de forma tan descarada. No podría trabajar con una persona en la que no puedo confiar.
Bella entendió perfectamente el mensaje. Y pensó al instante en Seth. No, no podía arriesgarse a perder su trabajo. Haría cualquier cosa para conservar su empleo. Dejó escapar un ligero suspiro.
- No, no hay ningún hombre en mi vida que pudiera protestar - dijo derrotada agachando la mirada.
- Muy bien - respondió Edward inmutable. No había ningún hombre en su vida, pensó con inesperado alivio - Estupendo, un novio celoso habría podido arruinar nuestro plan.
Y esa era la razón por la que sentía aquel alivio, por supuesto.
- Creo que deberíamos comenzar lo antes posible, Bella. Llama a Leah Clearwater y fija la entrevista para pasado mañana.
___________________________________________________________________________________________________________________________
Chicas!
Quiero agradecer enormemente por leer mi fanfic y por todos los review que han dejado en los capitulos anteriores
De verdad me alegra y motiva mucho que mi historia haya sido de su agrado =)
Trataré de subir el proximo capitulo lo mas luego posible... ni siquiera un profesor o la Universidad me lo impediran! XD
Espero mas reviews!! =)
Un abrazo,
PollyCox99
