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Unos cabellos alborotados y castaños se escondían debajo de las sábanas, un terrible dolor de cabeza atacaba a la chica, quien repetía una y otra vez que nunca volvería a probar una gota de alcohol. La abatida mujer decidió asomar la cabeza para enfocar su vista en el departamento. Draco la miraba fijamente desde el umbral de la puerta con una burlona sonrisa dibujada en el rostro.

Buenos días dormilona.—El hombre elevó el tono de su voz y la hizo más aguda para molestar.—Te he traído una receta muggle para bajar tu resaca.

Estoy muriendo Draco.—La mujer contestó escondiendo su rostro en la almohadas blancas, llevaba las manos a su cabeza. Draco tomó asiento en el borde de la cama y le pasó un vaso con una extraña sustancia.—Huele asqueroso.

EL hombre tapó la nariz de la chica para darle de beber la extraña poción libra resacas. La chica hizo gestos de una total agonía, al terminar el liquido limpio la boca en la camisa negra de su atacante. Draco rodó los ojos, su amiga era una pequeña niña malcriada que estaba mimando demasiado.

-—¿Cómo sigue tu quijada?.—La castaña llevó sus dedos a ese perfecto rostro masculino para detectar que no había hematomas.—Tienes una terrible obsesión por pelear con los muggles.

Esos bastardo no dejaba de coquetear contigo.—Entrecerró los ojos para dejar el vaso sobre el buró.—Debo cuidar de mi mejor amiga.

Para finales del tercer año, los enemigos naturales de Hogwarts se volvieron los almas inseparables. Estudiaban juntos, se reunían frecuentemente a comer, cenar y conocer el mundo muggle, eran un gran equipo. Hermione regresó a recostarse en esa cómoda cama, odiaba la colcha verde con el logo de la familia Malfoy pero olía a Draco, eso le gustaba.

¿Oye sigue abierta la invitación para ir a Barcelona? —-La castaña cuestionaba tímidamente dándole la espalda.—No quiero volver estas vacaciones a la madriguera.

Claro que sigue en pie mi propuesta, si gustas puedes invitar a Ginny y Luna.— El hombre comentó recostandose a su lado, encima de la cobijas.—COmo ya te habías negado, planee el recorrido con Theo y Blaise

La castaña esbozo una sonrisa. El hombre estaba jugando el papel de cupido, ya anteriormente le había comentado que Theo estaba perdidamente enamorada de su rubia amiga. La idea de viajar los seis era tentadora, Ginny por quinta vez se había peleado con Harry así que quizá tampoco le interesaría ir a la madriguera ese verano.

¿Qué va pasar con Cho?.—La chica cuestionó girándose para mirar el perfil de su amigo, la sonrisa desapareció de esos labios.—¿No te dara otra oportunidad?

No, lo hemos conversado y lo nuestro no tiene solución.—El hombre miró de reojo a su amiga que dibuja un gesto de tristeza.— Ella quizá no es la chica indicada.

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Draco deslizó los dedos en el bolsillo de su saco para sacar la fotografía anexada a la carta enviada por Alfred. Ahí estaba su pequeño Scorpius que dormía abrazado a un peluche en forma de kneazle. Era la primera vez que el guardián de su hijo agregaba una imagen, el hombre dibujó una muy vaga sonrisa. Ese peluche le traía viejos recuerdos, se parecería al que le regaló a Hermione una navidad.


Hermione estaba sentada en el borde de la cama mientras observaba dormir al pequeño rubio, le había regalado el kneazle que Draco le regaló una navidad, cuando ella no dejaba de llorar por su crookshanks. Cuando el niño lo vio en su bolso no paró de gritar emocionado . La mujer no tuvo la sangre fría para negárselo. Durante el resto del día se la pasaron sacando fotos, el niño por agradecimiento le dio un recorrido por la mansión, mostrándole cada uno de los rincones.

—El sr Malfoy me ha enviado una carta asegurando que se encuentra contento por su primer día.—La grave voz del hombre interrumpió la contemplación de la mujer que se giró hacia la puerta asustada.-—Le da la bienvenida y agradeció la foto.

—Ese hombre es un desastre como padre.—La mujer suspiro estirando la mano para acariciar la mejilla del niño.—Pero ya estoy en casa, todo será mejor.

Alfred observó a la mujer, una sonrisa de lado se dibujó en sus rostro, la reconocía, ese perfil, esos labios. El cabello era corto sin esos peculiares rizos castaños dibujados en la fotografía que una vez la señora Astoria le mostró.


Cuando Scorpius abrió los ojos lo primero que busco con la mirada fue su kneazle, al que su anterior dueña le llamaba Crookshanks junior. Observó al peluche amarillo en el piso, entonces una sonrisa se dibujó en sus labios. No había sido un sueño, tenía la mejor institutriz del mundo. Saltó emocionado fuera de la cama para correr en dirección a la cocina donde provenían algunos ruidos.

—Buenos días Scorp.—La mujer de cabellos cortos saludaba al niño.—Ven ayudarnos, vamos a preparar pancakes.

Los dos elfos ya usaban trajes de chef cada uno, se acercaron a su joven amo para ponerle también un gorro y un mandil. El niño se lavó las manos y se preparó para ayudar en las labores domésticas. Los tres ayudantes se subieron en los bancos frente a la isla de la cocina. La maga levito un recipiente redondo con pasta y una pala de madera.

—Por favor mueve la pasta para los pancakes.—Le indicó con una sonrisa mientras se acercaba.—¿Sabes como?

El rubio negó con la cabeza. Hermione se acomodó atrás para abrazarlo por la espalda, guió sus pequeñas manos a la palita de madera, le enseño como batir la harina, leche y otros ingredientes. Los elfos observaban los movimientos.

—Luna ama los pancakes.—El niño emocionado continuó moviendo la masa amarilla, aunque tiró un poco de harina nadie le prestó atención.—¿Qué fruta quieres que pique?.—El niño apretó los labios negando con la cabeza.—Debes comer fruta.

La mujer entrecerró los ojos mientras caminaba hacia el frutero. Nuevamente los tres amigos se hacian bonita, organizando una reunión de emergencia, decidirán por mayoría que contestar.

—A Jenny le gusta el melón, a Nick y a mi la papaya.— El rubio sentenció volviendo la vista a su tarea, lucía muy concentrado.—¡Oh! también manzanas..

—Te falto decir ¡Por favor!.—La mujer agregó seleccionando la fruta. El rubio hizo un puchero negándose a decir esas palabras.—Scorpius Lucius Malfoy no me obligues a repetirte las cosas.

El rubio frunció la nariz y entrecerró los ojos mirando fijamente los orbes avellana, una corriente fría recorrió su columna vertebral. Esa profunda mirada asesina lo congelo.

—Por favor, Jane. —El chico susurro en silencio continuando con su tarea.

La castaña descubrió que el pequeño rubio no era grosero por maldad innata, ni maleducado por decisión propia, sencillamente al niño no le habían enseñado a realizar los deberes. Gracias a que el primer día se la pasaron conversando mientras creaban el álbum, se enteró que sus institutrices llegaban a ordenar, le gritaban, lo regañaban. Nunca le explicaban por qué debía realizar las tareas que le pedían.

—Jane, ¿Cuando vamos a iniciar las clases?.—Cuestionó el niño mostrando la pasta, llevaba sus dedo para probarla.— Sabe delicioso.

Hermione llevó el dedo a su barbilla, no estaba segura que en ese momento fuera esencial darle clases, necesitaba aprender a vivir como un niño normal antes de aprender hablar frances. La mujer tomo la pasta para verterla en un sartén, sus cómplices miraban entretenidos como se esponja. Cuando el pancake se terminaba de hacer lo acomodaba en los platos que ya anteriormente había preparado con fruta.

Los tres pequeños se sentaron en los bancos esperando por sus platos, llevaban la fruta solicitada. El niño comenzó a comer pero no usaba los cubiertos, igual que el día anterior, usaba las manos.

—Scorp.—La mujer elevo la voz captando la atención de los presentes.—Asi no se come.— Levita algunos cubiertos.—Debes usar un tenedor.

El niño hizo un bufido y golpeó los cubiertos para continuar con sus salvajes acciones. Ignorando nuevamente las órdenes de la mujer. Era tiempo de dejar claro los términos entre el niño y ella.

—Scorpius sabes que mi obligación es educarte.— Su tono era frío y severo, el perfecto para una fiscal no para una "nana".—Pero no quiero ser solo tu institutriz quiero ser tu amiga.

—Los empleados no pueden ser amigos de los dueños.—El niño contestó intrigado.—Mi abuelo dice que no puede ser amigo de gente inferior.

A Hermione no le pareció extraño escuchar esas palabras de un Malfoy. Lucius quizá era un habida serpiente que sabe mutar de piel dependiendo del sitio, se volvió astuta fingiendo tolerancia e inclusión de nuevos personajes sin origen mágico pero continuaba con ideales clasicistas y retrogradas.

—¿Qué son para tí Jenny y Nick?.—Cuestionó la castaña limpiando la comisura de los labios del niño.—Sin importar lo que haya dicho tu abuelo, ¿Qué significan para ti?

—Son elfos domésticos.—Contesto seguro de sí mismo, levantó la barbilla entonces de reojo observo los gestos de los elfos sentados a su lado. Experimentó una extraña carga de culpa.—Son mis compañeros de aventuras, mis amigos.

Hermione peino esos rebeldes cabellos rubios, le regaló una sonrisa. EL niño era una planta rebelde que crecía escuchando la ideas incompletas de sus jardineros, los mayores que lo rodean. Draco parecía más atento de sus negocios que en educar a su propio hijo.

—No hay nada malo en ser amigo de los elfos.—Hermione sujeto el tenedor para comenzar a partir el pancake en pequeños trozos.— Puedes ser amigo de todo aquel que te ofrezca su sincera amistad, no importa su posición social, origen mágico, edad o tamaño.

—¿Serás mi amiga?.— Cuestionó intrigado mientras era alimentado por la mujer, quien asintió con una sonrisa.-¿Luna puede ser también mi amiga?

La castaña nuevamente afirmó con un movimiento de cabeza. Luna tenía un serio admirador en esa casa, y Harry un formidable rival. La mujer le dio el tenedor para que el chico continuara desayunando. Acercó un banco para acompañarlo, Entonces descubrió que Scorpius no sabía utilizar algunos cubiertos, por lo tanto le fue enseñando.

Al Término del desayuno los cuatro personajes se dedicaron a limpiar la cocina de Alfred, aunque claro jugaron un rato con la burbujas del jabón, tuvieron una ligera pelea con las palitas de madera mientras los elfos animaban con las toallas para limpiar. El saldo final fueron una taza, la favorita de Alfred, rota y un plato hecho añicos.


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Hermione caminaba agarrada del brazo de un alto rubio. Ambos deambulaban por las calles del distrito de Ciutat Vella en el corazón de Barcelona. Para algunos turistas esa zona era conocida como el Barrio gótico. La castaña usaba unos shorts cortos, una camisa negra sin mangas con el logo de una lengua, lentes de Sol y unos converse. El mago usaba unas bermudas negras con una camisa blanca, unas alpargatas blancas y lentes negros.

Observaban como Blaise y Ginevra deambulaban emocionados tomándose fotografías en cada una de las esquinas del sitio, la tarde era cálida. Los nuevos amigos descubrieron un objeto muggle conocido como cámara digital.

Theo es todo un conquistador.—Hermione mencionó pegando su rostro en el hombro del rubio.—Ya tiene a Luna enamorada.

Corrección, la lunática tiene comiendo de su mano al idiota de mi amigo.—Agregó lanzando una sonrisa de lado, los amigos continuaron deambulando.—He recibido una carta de Cho, dice que no le importa lo que digan sobre mi pasado.

La castaña detuvo su andar, se giró para mirar de frente a su amigo que evadía sus orbes. En los últimos años compartieron muchos momentos juntos, descubrió a leer sus gestos, sus manías, era un libro abierto para ella, como ella lo era para él. Estiró los brazos para tomar ese blanco rostro entre sus manos. Había sido un verano fantástico, inolvidable y divertido.

Tienes que intentarlo.—Le susurró juntando sus frentes, lo quería mucho y deseaba verlo feliz.— Una segunda oportunidad no se le niega a nadie.

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Draco abrió los ojos de golpe, llevó la vista a la foto en sus manos. Ese peluche de su hijo atrajo los recuerdos que tanto deseaba borrar. La extrañaba, cada día que pasaba la extrañaba más a tal grado de quedarse sin aliento. Pero ella era feliz a lado de otro hombre, con ese con quien decidió casarse hace seis años.


Esa noche por primera vez Scorpius escucho una de las tantas aventuras de su heroína favorita. En esa historia Luna viajaba por el tíbet para estudiar a los Yeti, pasó varios meses siguiendo a una familia, descubrió que rol cumplia cada uno de los integrantes, destacando que eran un grupo igualitario, la mamá y papá buscaban alimento y se intercambiaban el puesto para vigilar el hogar.

Scorpius quedó fascinado y cansado, aunque sus párpados se sentían pesados detectó el momento que unos labios tocaban su mejilla derecha. Una sonrisa se dibujó en sus labios.

Hermione observó como esos dos elfos también se quedaban dormidos en un sofá, se abrazaban a los cojines, por ello usando la varita levita una cobija para taparlos. Ellos también usaban infantiles pijamas.

La castaña hechizo uno lámpara para que alumbrada delicadamente la habitación, antes de salir por la puerta dedicó otro hechizo protector. Llevó la mano a su vientre, los recuerdos se acumulaban en sus párpados, su vista se volvió vidriosa. Debía salir adelante, continuar caminando y no mirar el pasado. En esas paredes se encontraba su nuevo futuro.


Notas de la autora:

Gracias por los reviews, gracias por seguir leyendo la historia. No duden compartir sus dudas, suposiciones, recomendaciones, etc.

Saludos y cuídense.