Hola! Perdon por la tardanza... he aquí el capitulo.. ¡A leer! Los personajes de CCS no me pertenecen,
-Qué oportuna – comentó la secretaria de Tomoyo cuando ésta dobló la esquina y apareció en la oficina. Sostenía el auricular del teléfono a altura suficiente para que fuese visto por encima de las plantas que rodeaban el lugar, lo señaló y dijo: -El jefe.
Con un gesto de asentimiento, Tomoyo apresuró su paso, que ya era rápido. Casi volaba, y sin embargo lo único desordenado en su persona era la larga y suelta chaqueta que se abría a los costados mientras ella caminaba. Tenía los cabellos bien sujetos sobre la nuca, y la falda recta se adaptaba bien a las piernas. La carpeta de cuero que colgaba de las tiras dobles pareía bastante profesional, pero su cara era la manifestación más clara de su personalidad. Los rasgos formaban una máscara completamente controlada.
Naoko Yanagisawa se maravilló al verla, en vista de que Tomoyo había estado en el tribunal desde las nueve de la mañana, presentando una serie de mociones que habrían inducido a muchos de los restantes abogados de la oficina a esforzarse considerablemente. Tomoyo sabía lo que hacía y su capacidad era evidente mientras entraba con paso firme en la oficina.
-¿Paul?- Apartó el arete de la oreja y movió el teléfono a tiempo para recibir la respuesta.
-¿Acaba de regresar?
La carpeta se deslizó hacia el suelo. Se movió alrededor del cable telefónico, e hizo ciertas contorsiones para quitarse la chaqueta.
-Así fue.
-¿Cómo fue eso?
Tomoyo se descalzó:-Impusimos la moción de postergación, el pedido de informes, y una fecha próxima para el juicio, pero perdimos en las opiniones del gran jurado.
-Tres en cuatro. No está mal.- Paul calló un instante, y después continuó con voz sospechosamente indiferente.-¿Puede venir un minuto?
Tomoyo se puso alerta Conocía bien a Paul DeBarr, y también el sentido de cada uno de los acentos que usaba. Podía pronosticar exactamente, nada más que por su voz, si estaba impresionado por un artículo publicado en el Journal, si había ganado un caso o perdido otro frente a un abogado que apelaba, o si la esposa de nuevo estaba enferma. Pero el acento que usó ahora era extraño.
-¿Problemas?
Su única respuesta, aun demasiado indiferente, sobre todo en vista de lo que había dicho, fue:-¿Cuánto tardara en llegar?
Ella vaciló apenas un minuto. Incluso si Paul no hubiese sido su jefe, no habría podido resistirse. Tenía un acento misterioso. Sin duda, no estaba solo en la habitación, y Tomoyo deseaba saber qué estaba sucediendo. Había pertenecido a la oficina del fiscal general el tiempo suficiente para estar condicionada y responder a las novedades imprevistas. La adrenalina ya comenzaba a fluir.
Volviendo a calzarse, dijo:-Voy para allí.- Con una mano colgó el auricular y con la otra ajustó el arete. Poniéndose la chaqueta salió rápidamente de la oficina. Cuando pasó frente a Naoko, dijo en voz baja:-Sabes donde estaré- y enfiló por el corredor en dirección a los ascensores.
Tres pisos más arriba, Paul DeBarr estaba encaramado sobre el borde de escritorio, y tenía un aspecto de mayor serenidad que la que sentía realmente. También él estaba condicionado para responder a los episodios extraordinarios. Sentía el flujo de adrenalina y el sentimiento de expectativa que aceleraba los latidos del corazón Más aun, sabía a qué se refería estes caso, y si en realidad existía un episodio que podía apartar ventajas políticas, era precisamente éste.
Sentado frente a él y a su izquierda, con los codos apoyados en los brazos del sillón de caoba, las piernas cruzadas, estaba su ayudante principal, Anthony Alt. Frente a éste, y asu derecha, con el cuerpo tenso en una silla, se hallaba Syaoran Li.
Paul miraba a Syao, que clabava ciegamente los ojos en la alfombra de felpa. Anthony, que había fijado la mirada en la ventana, tamborileaba con los dedos el borde del sillón, y parecía aburrido. Un silencio incómodo reinaba en la habitación.
La mirada de Paul se fijó en el papel de forma extraña depositado sobre su escritorio. Lo estudió un minuto, y después consultó su reloj. Enderezó muy lentamente las piernas, se puso de pie y caminó hasta la puerta. La abrió en el instante mismo en que Tomoyo atravesaba el sector de la recepción, y la cerró tan pronto ella entró en la oficina.
La mirada de Tomoyo se encontró con la de Paul, y repitió la pregunta que había formulado por teléfono. Entonces, vió a Anthony y a Syao. Había previsto la presencia de Anthony, era el estratega de Paul, y estaba siempre en los momentos decisivos, pero la presencia de Syao la sorprendió.
Sabía que él había contribuido a la campaña de reelección de Paul, y que incluso había alojado en su casa a un recaudador de fondos, si bien eso había sido tres años antes, cuando las cosas se desarrollaban mejor para Sakura y él. Sabía que Paul y él eran amigos políticos, pero no creía que tuviesen una relación personal estrecha.
Tomoyo conocía a Syao sobre todo a través de otras personas. Tenía cinco años más que ella, y asistía más bien a las reuniones ofrecidas por los circulos del padre de Tomoyo, antes que a las que ella organizaba. Aunque su matrimonio con Sakura había creado otro vínculo entre ellos, nunca habían llegado a intimar. Ella siempre lo había visto en una actitud un tanto distante.
Ahora, Syao parecía profundamente preocupado. Era un un hombre atractivo: alto, delgado, y de cabellos color chocolate. Hoy tenía la cara realmente cenicienta. Desconcertada, Tomoyo se acercó al visitante y le tocó el hombro.
-¿Qué sucede, Syao?
Paul contestó levantando de su escritorio el pedazo de papel y entregándolo a Tomoyo.
-Eche una ojeada.
Ella miró lo que parecía un recorte de un bolso de pael madera de los que suministraban las tiendas de comestibles. Una sucesión de letras recortadas de periódicos y revistas, alineadas y cuidadosamente pegadas sobre la superficie arrugada: BONITA ESPOSA. ENTREGUE SUS BUENOS TRES MILLONES PARA RECUPERARLA. NO HABLE CON LA POLICIA O ELLA MUERE. ESTAREMOS EN CONTACTO.
La primera idea de Tomoyo fue que el mensaje se trataba de una broma. Una mirada a la cara de Syaoran sugería otra cosa.
Los ojos de Tomoyo se volieron hacia Paul pero él tenía una expresión sombría. Incrédula, leyó de nuevo la nota. Cuando terminó, su propio dominio de sí misma se había desvanecido.
-¿Secuestrada?- murmuró. Sintió un sobresalto nada más pronunciar la palabra.
-Así parece- contestó serenamente Paul.
Al sentir que se le doblaban las rodillas, Tomoyo ocupo otro sillón.
Encaramada sobre el borde del asiento de cuero, preguntó con voz tenue a Syao:-¿Cuándo?
-Esta mañana.- Movió una mano nerviosa.- En cierto momento de anoche.
Ese hombre era la sombra de su personalidad anterior, siempre muy segura.
-¿Cómo?
-No lo sé- exclamó Syao desconcertado.
-Estaba durmiendo- intervino Anthony, que realizó a lo sumo un tenue esfuerzo para disimular su desdén, y después su ecepticismo; y agragó en voz más baja:- Si podemos creer eso.- Tamborileó con los dedos.
Paul elevó una mano de advertencia en dirección de su ayudante.
Tomoyo se mostró menos sutil. Si bien respetaba las cualidades políticas y administrativas de Anthony, no tenía la más mínima confianza en su habilidad como abogado en un juicio. No tenía intuición para el careo, y en este caso se manifestaba en el un prejuicio hacia el testigo.
Aunque no lo conocía bien, Tomoyo comprendía las reacciones de Syao.
Había crecido rodeada por decenas de hombres como Syao. Sabía de dónde venían, comprendía lo que significaba hacer habitualmente algo sencillamente por que estaba tan arraigado que no hacerlo exigía un auténtico esfuerzo. Pero no tenía la más mínima intención de instruir a Anthony en ese tema y precisamente en ese momento. Era necesario considerar cosas más inmediatas.
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N.A: Hi, minna..!!* aquí esta el cuarto capítulo de esta historia. No se deseperen chicas, Eriol si se va a relacionar en la historia, solo es cuestion de tiempo, que no es mucho.. espero que haya sido de su agrado, intentaré actualizar lo más pronto posible. Gracias por sus reviews...!!*
Me despido desde éste, que es el corazón de la noche..!!*
Nos leemos pronto
Biie..!!*
