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Disclaimer:

Los personajes de SAINT SEIYA no me pertenecen.

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¿Y DÓNDE ESTÁ EL POLLO?

v 3.0

Durante la tarde estuvo lloviendo.

Está por anochecer y la lluvia ha aminorado. Ahora sólo es un ligero chipi chipi.

Sin embargo, los cuatro chicos no se han percatado ni siquiera del vientecillo que estuvo soplando ya que han estado bien resguardados.

Al parecer, así como está por cesar del todo la lluvia, la tardeada de películas está por finalizar.

Los créditos ya llevan varios minutos pasando por la pantalla y nadie se ha movido de su asiento ni ha dicho alguna palabra. Nadie ha dicho nada sobre ver otra película o hacer alguna otra actividad.

El té que han estado bebiendo quizás los ha relajado más de la cuenta.

- No recuerdo cuándo – dice Seiya de repente – fue la última vez que estuvimos tan a gusto. - el té de eucalipto con miel y limón ha contrarrestado los primeros síntomas del resfriado.

- Tienes razón. – dice Shiryu.

- Hasta podríamos dormir aquí. – dice Hyoga.

- Mjm. – responden Seiya, Shiryu y Shun (o sea, que les parece buena idea, e Hyoga apaga la pantalla).

No dicen ninguna otra palabra para poder escuchar el bello sonido de las ultimas gotitas de lluvia, y…

- Creo que recuerdo… – dice Seiya (se nota que está mejor porque no pudo quedarse callado mucho tiempo) – ¿Recuerdan esa vez que pasamos toda la noche en el sótano? -

- Sí. – dice Hyoga.

- Puedo recordarlo. – dice Shiryu.

- Claro. – dice Shun.

Todos permanecen con una actitud muy tranquila aunque el recuerdo no es del todo grato.

- Tatsumi - continúa Seiya - nos encerró en el sótano toda una noche. –

- Creyó – continúa Hyoga – que nosotros habíamos mojado la cama la noche anterior, por eso nos castigó. –

- Pero no fue difícil – continúa Shiryu – descubrir que se había tratado de una broma… -

- Echando agua – continúa Seiya - en las camas mientras dormíamos. –

-… y quién pudo haberla perpetrado. –

- No. – dicen los otros en coro.

- Y pasamos – continúa Seiya – toda la noche en el frío sótano. –

- Sí. – confirman los otros.

- En eso días – continúa Hyoga – todavía no nos conocíamos bien. –

- Fue debido a eso – continúa Shiryu – que cada quien estaba en una esquina diferente. –

- Muriendo de frío. – continúa Seiya.

- Pero mi hermano. – continúa Shun – tuvo la idea de estar juntos. -

- Pero – continúa Shiryu – dudamos en acercamos a ustedes. –

- Pero - continúa Hyoga – nos convenció con un amable "vengan o voy por ustedes". –

- Sí. – dicen los otros en coro.

- Y ya no morimos de frío. – culmina Seiya.

No desean pensar sobre si ese ha sido un buen final o no para ese recuerdo; se acomodan para pasar la noche en el sofá…

- Pero no hemos cenado. – ...hasta que dice Seiya de repente; se levanta y va a la cocina.

El ambiente tranquilo se ha perdido de la misma manera que cuando llegas a la parada del autobús y ves que está estacionado el autobús, te das prisa por alcanzarlo, y el autobús te espera y te dices que tienes mucha suerte porque el siguiente autobús va a demorar, y cuando estás por subir al autobús, el autobús se va.

- Yo no – dice Shiryu irguiéndose un poco para hablarle a Seiya intentando que regrese – tengo tanta hambre. –

- Yo tampoco. – Hyoga sólo gira la cabeza.

- Será algo ligero. – dice Seiya.

- Pero tú no sabes cocinar. – le dice Shiryu a punto de ponerse de pie.

- Será algo fácil. – responde Seiya desapareciendo dentro de la cocina.

- ¡¿Y qué es "fácil"?! – Shiryu le grita porque le preocupa que pueda hacer alguna barbaridad.

- ¡Sándwiches! -

Shiryu, pensado que es algo fácil de preparar, ocupa su lugar y voltea hacia los otros dos.

- Espero que sepa lo que hace. –

- Puede hacerlos. – dice Shun bien envueltito entre sus frazadas – Algo ligero nos hará bien. - sonríe, lo que no pasa desapercibido para sus amigos.

- Esperaremos entonces. – Shiryu acepta sólo porque Shun está animado, y se sienta de lleno en el sofá cubriéndose de nuevo.

Hyoga y Shun también se acomodan a la espera de la comida, aunque Hyoga, sin necesidad de voltear a ver a Shun, se da cuenta que el ánimo de él ha cambiado en ese instante. Debió ser por recordar a su hermano.

- Un poco de esto y un poco de aquello… -

Seiya se da prisa por preparar la "cena".

- Shun debe estar triste porque se me ocurrió hablar de su hermano, - Seiya se siente culpable – pero la comida lo va a reanimar. - dice esto con esperanza de que así sea y con una enorme sonrisa en su cara - Comer siempre me hace feliz… aah… - recuerda algo - ¿Pero qué beberemos? - se asoma rápido al refrigerador – Mmmm… - no piensa mucho en la primera opción- Leche caliente. –

Toma el cartón de leche, cierra el refrigerador, deja el cartón de leche sobre la mesa y va a la alacena a buscar un recipiente.

- Tengo que pensar en otro plan… pero primero necesito algo en qué calentar la leche. – abre el estante de arriba; está un poco alto, pero alcanza y abre la puerta - Sabía que estaban aquí. – se alegra de haber encontrado los recipientes en el primer intento; hay recipientes de diferentes tamaños – Uno mediado puede… -

Seiya calla de repente y sus ojos brillan. Se le ha ocurrido una idea para "ya sabes qué" ;)

Pasan los minutos y la cena aún no está lista, pero lo más inquietante, es que en la cocina hay silencio.

- Ya se tardó. – dice Hyoga.

- Un poco. – dice Shiryu - ¡Seiya! ¿Necesitas ayuda? –

- ¡Todo está bajo control! –

- Dice que tiene todo bajo control. –

- Eso dice. – Hyoga lo duda.

- Iré a ayudarle. – Shun se pone de pie.

- Espera Shun. – le dice Hyoga pero no puede detener al siempre servicial de su amigo.

- Sólo le ayudaré a traer la comida. – y se va a la cocina ignorando las protestas de sus dos amigos sobre que Seiya quizás no acepte su ayuda porque quiere demostrar que es capaz de hacer algo diferente a lanzarse de cabeza contra el enemigo.

Al entrar, Shun se encuentra con que Seiya ya hecho una buena pila de sándwiches (no sin que haya algo de los ingredientes desparramados aquí y allá).

- Shun, casi termino, - dice Seiya al darse cuenta de la presencia de Shun; está preparando un último sándwich – Sólo hace falta calentar la leche. ¿Podrías sacar un recipiente de ese estante? – señala con la cabeza el estante.

Shun le hace caso; sabe que el estante que señala Seiya es el correcto y va hacia ese estante.

- "Y en cuanto lo abra" – piensa Seiya mirando que Shun está por abrir la puerta del estante – "van a caerle encima todas las cacerolas que pude meter dentro y que van a golpearle la cabeza, claro que sólo hay un individuo que puede evitarlo, y tiene que aparecerse si no quiere que…" –

- Está atorada. –

Las divagaciones de Seiya son interrumpidas por Shun.

- ¿Qué dices? -

- La puerta está atorada. – Shun no puede abrir el estante porque la puerta está atorada.

- Te ayudo. - Seiya reacciona rápidamente; deja el sándwich y va deprisa con Shun – "Abro la puertita, me hago a un lado, y todas las cacerolas le caerán en la cabeza." – no se da cuenta que en su cara se tuerce una sonrisota de victoria.

- Voy a ver – Hyoga se levanta de su lugar dejando a un lado las mantas – qué tanto hace Seiya. –

- Mientras no esté planeando provocar un accidente en la cocina. -

- No creo que sea tan menso como para intentar… -

- ¡AH! –

Un grito alerta a los dos. Corren a la cocina.

- ¿Qué pasó? – Shiryu pregunta alarmado.

Ve a Seiya tirado en el suelo.

- Seiya resbaló. – explica Shun.

Shiryu entra a la cocina seguido de Hyoga.

- No me extraña. – Shiryu observa que la cocina no está tan limpia y que Seiya piso algo de mayonesa.

- ¡Mi carita! –

Shun ayuda a Seiya a sentarse.

- ¿Estás bien? -

Seiya cayó de cara contra el piso; su frente y nariz están de un color rojo debido al golpe.

- ¡Me duele mi carita! –

Shiryu se acerca a Seiya teniendo que fijarse en dónde pisa. Hyoga va por el trapeador.

- Si fueras más cuidado, – Shiryu se acuclilla al lado de Seiya – no salpicarías mayonesa por doquier y no resbalarías. –

- ¡Me duele! –

Hyoga limpia lo que hay salpicado en el piso mientras Shiryu ayuda a Seiya a ponerse de pie.

- Fue un feo golpe. - dice Shiryu sintiendo compasión por su amigo - Habrá que aplicarte… -

Pero Seiya está enojado y se zafa del agarre de Shiryu.

- ¡Yo iba a ayudar a Shun a abrir la puerta…! – se acerca al estante, toma la perilla – ¡…para sacar una cacerola…! – y abre la puerta - ¡…que yo iba a usar para…! –

¡TRASH!

¡TRASH!

¡TRASH!

y

¡TRASH!

- ¡AAYYY! -

Muchas cacerolas le caen en la cabezota a Seiya.

Los otros consiguen hacerse a un lado antes de que alguna olla también los golpee, y no se acercan hasta que cae la última.

¡TRASH!

Quedan boquiabiertos, tanto por el reguero de cacerolas como por la pérdida de Seiya.

Seiya yace en el piso, viendo estrellitas que giran alrededor de su cabeza.

- Aaaahhhh… -

Pasada la sorpresa, Shiryu y Hyoga se miran.

Saben exactamente qué es lo que ha pasado.

Tienen que poner un remedio a esta locura.

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Muchas gracias por leer y por tus comentarios.

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