Aclaración: Los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es completamente mía.
La más ruin de las mujeres
Summary: El tener a Edward Cullen como su amante publico desviaría las posibles sospechas de su prohibido romance con su jefe. Pero Edward no era un hombre del que se podía usar sin terminar cayendo en sus redes.
¿Qué era esto que sentía cuando estaba con ese hombre? Fuera lo que fuera tendría que darse prisa por descubrirlo, pues alguien amenazaba con decirle la verdad a Edward y la, hasta ahora felicidad que habían compartido se veía en riesgo permanente.
Capítulo cuatro
-¡Pero creí que aceptarías!
-Yo dije que podías intentar, no que te aseguraba mi total rendición
-No me la pondrás fácil, ¿eh?
-No, la verdad es que no. Tendrás que imaginarte una manera más ingeniosa para convencerme de salir contigo
-Pues te decepcionaras, no soy buena en esto
Edward suspiró – no creo aburrirme, si eso es lo que piensas, Bella. Veras que cuando quieres algo, uno no deja de intentar con los medios que sea, de miles formas distintas, se hace el intento, porque es algo que se quiere, se considera tan valioso y bueno que vale todo lo que se haga por tenerlo aquí – apunto la palma de su mano derecha para después cerrarla en un suave puño – en tus manos.
El escuchar hablar a un hombre así, maravillo a Bella. Había escuchado palabras bonitas o frases alentadoras, si pero ninguna que viniera de un hombre de carne y hueso y ciertamente, ningún hombre que estuviera con ella, compartiendo su mesa y hablándole de conseguir lo que uno quería. Y justamente en esos momentos era Edward lo que ella quería.
-Hablas como si estuvieras muy seguro de que salir contigo es lo que quiero
-Quizás no sabes que es lo que quieres, pero lo es. Y si, lo estoy porque es imposible que niegues que aquí, entre los dos, existe una gran atracción.
-No me interesa una noche sin compromisos, no soy de esa clase de mujer – hablo digna
-Me alegro, porque no busco eso y jamás lo he buscado. Pero dime entonces ¿Qué clase de mujer eres, Bella? ¿Cómo te catalogas a ti misma?
La mas ruin, baja, despreciable, sin ética ni principios y asquerosa hasta el cansancio. Pero era solo temporal porque todo lo hacía para estar con… con… ¡Oh por Dios! Llevaba fuera de la oficina por más de tres horas desde el accidente con la puerta y no había pensado siquiera en llamar a Félix para avisarle de los sucedido. Pero… Félix ¿Dónde había estado el hombre que ella decía amar? Tenía que admitir que el hombre que tenía enfrente de ella ahora mismo tenía el poder de nublar todos o cualquier otro pensamiento que pudiera tener. Incluso había olvidado cual era la verdadera razón por querer salir con Edward. Pero ahora ni ella misma sabia cual era esa razón ¿era la fuerte atracción que él le provocaba, o el querer estar con Félix?
Decidió contestar con la más antigua de las respuestas, aquella que no implicaba demasiado
-No me gustan las etiquetas
-La respuesta más simple que no te hace decir nada más que no quieras decir, ¿Cuánto tiempo te tomo darte cuenta de que esa era la mejor repuesta que me podías dar?
En desventaja, así se sintió pero no tuvo oportunidad de defenderse porque en aquel justo momento el camarero llego y tomo sus órdenes. El resto de la conversación se fijo en experiencias universitarias que ambos quisieron compartir y que robo unas cuantas risas de Bella y carcajadas de Edward. Bella se relajo y se dejo llevar, la verdad es que si eso era una comida improvisada por parte de Edward, no quería saber lo que podía ser pasar con el toda una velada.
En cuanto terminaron ambos se dieron cuenta de que no tenia caso volver al trabajo, faltaba solo media hora para ser la hora de salida, hubieran podido llegar a tiempo si Edward no hubiera insistido en caminar por un largo y lento tiempo sin lugar en especifico, hasta que hicieron el mismo camino de vuelta al auto de Edward.
Mientras Edward conducía, Bella busco en el interior de su bolso que Sam le había dado segundos antes de dirigirse al hospital y cuando se topo con su celular, se imagino la desesperación por la que Félix debería de estar pasando, se sintió terrible cuando recordó que no le había marcado para informarle del accidente con la puerta, aunque era obvio que para esa hora, no había un alma en todo el edificio que no se hubiera enterado por medio de Jessica, pero lo que Félix no sabía era que ella ya estaba bien, que se había tomado un respiro y que en cuanto había probado un poco la comida, había recobrado el color natural de su piel y las náuseas habían desaparecido.
Pero debió parecer la tonta más grande del mundo cuando en la pantalla de su celular no aparecía nada, ni un mensaje desesperado preguntando donde se encontraba o preguntando porque no contestaba las inexistentes llamadas pérdidas que creyó tener. Pero no tenía nada, nada de Félix ¿se habría dado cuenta siquiera que no estuvo en su oficina desde muy temprano y que no volvió en lo que resto del día? No quería contestar su propia pregunta porque al pensar en ella la respuesta era automática, No.
-¿Te encuentras bien? Te has quedado callada desde hace unos minutos – pregunto Edward, intentado mirarla a los ojos y seguir pendiente del tráfico
-Sí, solo que me puse a pensar en los problemas que tendremos mañana por haber desaparecido
-No hemos desaparecido, Bella. Tuviste un accidente y yo me asegure de que te encontraras bien y si eso nos tomo toda la tarde, nos tomo toda la tarde. Me hare cargo de las consecuencias
-¡Oh no!, si hay castigo por esto, te aviso que no dejare que tu pagues por algo que no tienes la culpa, no dejare que ocurra de nue… - cerro la boca, no quería dar más información de la que debería.
-¿A qué te refieres?
-A nada en específico, ¿me puedes llevar a casa? –pregunto cambiando de tema y en parte porque también quería descansar.
-Claro, pero necesito instrucciones
Bella se tomo sus minutos para pensar. Edward había estado comportándose como todo un caballero con ella y hasta la había hecho reír, pero por muchas risa que su cita improvisada le hubiera provocado, no podía hacer de lado que Félix no se había preocupado por ella, pensó entonces que quizás no pudo darse cuenta por todo el trabajo acumulado que tenia o porque quizás imagino que todo estaba bien y que no era necesario molestarla, pero Bella jamás se sentiría molestaba por una llamada de Félix, nada nunca viniendo de él lo consideraba molestia. Lo amaba, eso quería creer, pero quería salir con Edward y debía recordarse el porqué lo hacía. Era una necesidad no un querer, necesitaba de Edward, eso es, no lo quería, eran dos cosas distintas que debía de tener muy en claro la diferencia.
Estaría con Edward, solo el tiempo necesario, dejaría pasar un poco de tiempo después de alegar que no sentía nada por el aunque claro, se aseguraría de que el no saliera herido y después de un tiempo prudente viviría su amor con Félix sin impórtale nada, le demostraría al mundo entero que no podían vivir sin el otro y todos los felicitarían por el gran amor que vivían. Si, se repitió mentalmente, todo eso pasara si sabes jugar bien tus cartas.
Pero Edward aun no aceptaba salir con ella, y él había mencionado algo sobre ser ingeniosa… entonces ¿Qué podría hacer? No quería ser atrevida porque nunca había sido buena para eso y aun recordaba cuando Félix menciono algo sobre el tema, hace un mes. No era buena en la seducción y seducirlo solo provocaría que tuviera material para reírse por una semana entera e incluso después de años con recordarlo, estaba segura que se reiría hasta que el estomago se lo permitiera. Eliminado esa opción.
Cantar nunca fue una de sus cualidades, y en el baile estaba frita, lamentablemente las opciones para ser "ingeniosa" no eran muchas y de esas pocas, les encontraba algo que hacía que las descartara también.
Edward bajo del auto y la ayudo también, la guio hasta la puerta por el estrecho caminito hecho por ladrillos. Una vez juntos afuera y siendo iluminados en su mayoría por la luna y la pequeña luz que proyectaba la vieja lámpara que había comprado en una venta de garaje, Bella considero su última opción, aquella que tenia tanto miedo de recurrir, pero ella lo había buscado inconscientemente, había eliminado todas las anteriores y era eso o nada.
-Te agradezco mucho lo que hiciste hoy por mí, Edward, te preocupaste como nadie más – agacho la mirada, eso iba dirigido a su amante.
-Eso no es cierto, Irina estaba sin color por la pena y Sam te hubiera traído por su cuenta si no lo obligo a dejarme a mí a hacerlo.
-No les llamaste ¿o sí? – era su última oportunidad para pensar que Félix sabía que estaba bien, no que simplemente se había olvidado de ella
-No, no lo hice, ¿Por qué? ¿Debí haberlo hecho?
-No, solo tenía esa duda
Bien, se dijo. Quizás fue el coraje, o quizás que buscaba una excusa cualquiera para tomar las agallas que le hacían falta desde hace tiempo. Ya estaba, había tomado su decisión y lo haría sin sentir culpa alguna.
-De nuevo gracias, Edward
-Ni lo menciones – Edward se despidió con un ademan, pero Bella no estaba lista para dejarlo ir así, lo tomo del brazo e hizo que él se girara de vuelta y la mirara a los ojos.
Edward sabía lo que vendría, Bella sabía lo que vendría, quizás hasta la vecina chismosa de Bella lo sabía, pero el corazón le latía con tanta fuerza que tuvo miedo y estuvo a punto de arrepentirse si no es por Edward que le tomo una mejilla con su mano y la comenzó a acariciar. Ella lo miro y fue ella quien parándose de puntitas encontró sus labios.
Edward estaba estático y era ella quien lo besaba, sus labios acariciaban los masculinos con suavidad, y se dejo llevar cuando las manos de Edward bajaron hasta su cintura para después acariciar su cabello y enterrar sus dedos en el.
La quiso besar lentamente pero cuando Bella le rodeo el cuello con sus, ahora nada temblorosas manos, Edward la estrello con delicadeza sobre la puerta de la entrada y ambos se sorprendieron cuando fue ella quien desesperadamente intento abrir la puerta, pero Edward termino con el beso, para besarla por última vez sobre los labios, la punta de la nariz y la frente.
-¿Vas a salir conmigo ahora? – Bella se sorprendió, su voz fue ronca y estaba excitada, ¡y todo por un beso!
El dulce sonido de la risa de Edward solo ayudo a que lo deseara mas, deseaba que el beso no hubiera acabado, deseaba que pudiera tener el valor de invitarlo a entrar y deseaba que el beso solo fuera el inicio de la noche.
-Jamás pensé que te tomaras esto como ingenio – suspiro pesadamente en un intento por calmar la risa – Si, Bella Swan, me tienes a tu merced
"Me tienes a tu merced" en su relación con Félix, era ella la que siempre estaba a su merced.
Durmió con una estúpida y gigante sonrisa en sus labios esa noche. Quizás era la poca experiencia que tenía en el ámbito amoroso, pero ¿acaso dependía de la situación donde uno se besaba? ¿O de la persona con la que se besaba? Fuera como fuera, nada se comparaba con la rápida excitación de la que su cuerpo había sido preso cuando sus labios dominaron los de Edward ¿El, cómo se sentiría? ¿También se vería como estúpido como ella? ¡Imposible! Ella estaba segura que Edward jamás se vería estúpido, no podría haber una forma que hiciera eso en realidad, siempre se vería guapo e irrevocablemente sensual.
Durmió muy tarde, después de fantasear en como seria su cita con Edward Cullen… Félix podía irse de paseo, por el momento a Bella no le interesaba.
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Siento haberme tardado tanto en subir capitulo, pero aquí lo tiene un poco tarde. Espero les guste y recibir sus comentarios
Nos vamos a enamorar de este Edward y… ojalá no todas odien a Bella… ya se gano el odio de la mayoría.
Mis saludos para todas y nos leemos pronto. Gracias.
