Buenas! Pues he de anunciar de que POR FIN he terminado los exámenes! Ayer tuve el último y me tiré todo el día en la calle para compensar el último mes, que apenas la he pisado. Y como imagino que casi todos habrán terminado ya, aquí va el siguiente para que se pueda leer sin cargo de conciencia ("debería estar estudiando…" XD). Veremos cómo termina la conversación con Albus, y cómo Severus se emborracha otra vez. A este paso vamos a tener que llevarlo a Alcohólicos Anónimos! Además, descubriremos que hay cosas en la vida de Albus que son absolutamente intocables.

You can ride my broomstick any day, Harry.

Autora: juxtaposed

Traductora: Ares Sasuke

Disclaimer: lo de siempre, nada es mío. Si lo fuera, tendría dinero y podría comprarme el coche que siempre he querido.


Capítulo Cuatro: La Reunión de Profesores del Infierno, O Algo Así

Las miradas, decidió Severus, podían matar, porque la encantadora sonrisa que estaba recibiendo de Albus le hacía querer apuntar su varita a sí mismo y gritar "¡Avada Kedravra, Avada Kedavra, Avada Kedavra ya, maldición!"

No hace falta decir que fue un muy contrariado Severus Snape el que dejó la oficina del Director una hora más tarde, después de que finalmente explotara sobre el siempre-centelleante Director.

"Sabes, se me ha ocurrido, Albus, que seguramente tú, Albus, con tu omnipotencia, omnipresencia, omnisciente persona, debes tener algún tipo de idea de quien está detrás de esto, y por lo tanto, estamos simplemente perdiendo el tiempo recapitulando mis recuerdos. O quizá es que sientes algún tipo de perverso placer al hacerme sufrir de esta manera," Severus había saltado, y mirado furiosamente, mientras, para su disgusto, Albus había centelleado un poco más.

"Tengo razón ¿verdad?" dijo Severus acusándole. "Tu sabes quién es el responsable, loco, sádico de ojos brillosos."

Aunque el Director, que estaba considerando tranquilamente al cabreado Maestro de Pociones, ciertamente nunca admitió saberlo, tenía ese maldito molesto destello otra vez, y eso era tan claro como si fuera una admisión para Severus, y había estallado.

"Bueno, entonces," había siseado, "explícame amablemente, por qué me haces hacer esto. ¿Por qué no podías haberme dicho quién era, para que pudiera estar fuera, ahora mismo, y hechizar al puñetero estúpido hasta dejarlo inconsciente, en vez de estar aquí sentado bebiendo tu irritante buen café y quedándome ciego por el brillo de tus ojos?"

"Vaya, Severus," Albus había sonreído. "No sabía que pensabas eso de mí."

Entonces fue cuando Severus había salido sin decir ni una palabra de la habitación.

¿Por qué yo?

¿Por qué soy siempre yo?¿Por qué soy yo el que tiene que aguantar a locos y ser bueno y decir cosas malas a malditos héroes Gryffindor? Es una penitencia por ser un Mortífago, porque de verdad que estoy arrepentido por eso, y, y...

Y entonces se le había ocurrido de repente.

Se dio la vuelta abruptamente y volvió a entrar a zancadas en la oficina del Director. "¡Potter!"

"¿Qué quieres decir, mi querido muchacho?" Albus sonrió inocentemente desde donde todavía estaba sentado.

"¡Tiene que ser Potter!" Gruñó Severus. "¡Él es el único a quien tú proteges hasta este grado!"

"Vamos, Severus," le reprendió Albus suavemente. "No saltemos a conclusiones."

"¡Es él, verdad!" Severus estaba casi histérico. "Ya está. Voy a matarle. Ni siquiera tú, Albus, puedes pararme. ¡Ni todo tu café y tus destellos y tus puñeteros caramelos de limón pueden ayudarle ahora!"

"No," de repente Albus retumbó amenazadoramente, "insultes a mis caramelos de limón."

Severus apenas procesó lo absurdo de la situación en la que se encontraba, y en vez de eso preguntó con esperanza, "Si no lo hago ¿significa que puedo matar a Potter?"

"No," dijo Albus, calmado y con los ojos brillantes de nuevo. "No puedes matar a Harry."

"Maldición," murmuró Severus, y se dio la vuelta y salió de la oficina una vez más.

"¡No te olvides de la fiesta del profesorado por la mañana, Severus!" Le dijo felizmente después de que saliera.

Severus ni siquiera se molestó en evitar lanzar un hechizo a las puertas del viejo.

Deambuló de vuelta a sus habitaciones privadas, dándole vueltas a la posibilidad de que era efectivamente Harry el que estaba detrás de su desgracia, y contemplando formas de matarle y hacerlo pasar por un accidente. Sin embargo, su mente, retorcida después de años de ser un Mortífago, estaba seguro - ¿qué otra cosa podía ser? Ciertamente ningún deseo sexual – hacía que el término "castigar a Potter" estaba tomando más facetas de las que había querido, como "torturar a Harry durante horas y encerrarle en las mazmorras", "tirárselo" y "follárselo".

Y, se gruñó a sí mismo, cualquiera de las cadenas y esposas que use en el mocoso serán para el dolor, no placer ni otras tendencias sadomasoquistas!

Dándose cuenta de la hora que era, se preparó para ir a la cama y se hundió en sus suaves sábanas, su mente llena de pensamientos y visiones de molestos y brillantes ojos azules y un insoportable alegre Director, al que le gruñó. Rápidamente todo se convirtió en molestas orbes verdes induciendo a la lujuria y un involuntariamente encantador Niño-Que-Vivió, lo que le provocó un gruñido de un tipo totalmente diferente.

El Jodido-Niño-Que-Vivió. Bah. Harry-Jodido-James-Jodido-Potter. Jodido Niño Dorado. A la mierda todo.

Que le jodan.

Oh, cómo me gustaría hacer eso.

Espera. Eso no ha salido del todo bien.

Debería dejar de pensar en Potter y joder en la misma frase.

Incluso si la idea tiene sus méritos.

No, no. ¡No tiene ningún mérito! Y ciertamente nada que ver con esas largas piernas siempre enredadas en un palo de escoba - ¡no!

Afortunadamente para Severus, había sido un largo día, y cayó dormido sin progresar más en esos pensamientos.

Desafortunadamente para él, Harry había sido su último pensamiento, y eso fue lo que su mente eligió detenerse para la noche, dejándole con muchos, muchos, muchos sueños sobre su estudiante – no todos de ellos apropiados para que él los tuviera, viendo que no estaban estrictamente confinados a variaciones de Potter-causa-problemas-y-recibe-detención. Más bien, 'detención' se había convertido rápidamente en un muy sonoro Harry encima de su mesa, con él detrás del joven, sujetándole por sus caderas y entrando implacablemente y –

Severus despertó sintiéndose definitivamente sucio y con una gran necesidad de una ducha fría. O dos. O tres.

Y un trago de Fire Whiskey. O dos. O tres.

¿Qué era lo que tenía Harry Potter, Severus empezaba a preguntarse, que le llevaba a buscar una espesa – ugh, mala elección de palabras – dura – no mucho mejor – potente – oh, a la mierda, se acabó – bebida alcohólica?

Aparte del hecho de que es insufrible, impertinente, arrogante, maleducado, incorregible, molesto, irritante, insolente, insoportable, indomable, provocativo, problemático y exasperante, por supuesto.

El hecho de que aún así lo deseo, quizás.

Severus miró de mal humor por la habitación. Entonces, con un suspiro arrastrado, vino "¡Accio Fire Whiskey!"


Soy un muy inútil Maestro de Pociones, se encontró pensando Severus una hora más tarde, si no puedo desarrollar una cura para la resaca.

Soy un muy inútil Jefe de Slytherin, siguió pensando silenciosamente, si no puedo encontrar una manera de evitar estas 'fiestas' de profesores.

También soy un muy inútil espía, concluyó finalmente, si no puedo siquiera pretender que no estoy borracho en absoluto.

"¿Huqezeto?" Severus arrastró las palabras en voz alta. "No, no, no hay Gryffies en mi mazmorra.

A su lado, Filius Flitwich parecía que le había entrado la tos mientras intentaba ahogar su risa. "Y qué es tan divertido, Fil- Fli – Fili – Flilili, Filli, Filfli, oh, Fifi, necesitas un nuevo nombre."

Filius le dirigió una mirada molesta al Jefe de Slytherin, pero fue reemplazada rápidamente por una enorme sonrisa. "Sólo porque es tan descaradamente obvio que estas totalmente borracho, voy a dejar pasar que me has llamado Fifi." Una malévola sonrisa cruzó la cara del hombre más bajo. "Sevvie."

Severus quizá estuviera bebido, pero todavía tenía bastante control sobre sus pensamientos. Más o menos. Sus ojos se estrecharon mirando a Filius, tanto como una reprimenda como un método para unir a los tres hombres que había delante de él en uno. "No," declaró, con acento más crispado y pronunciado que antes, aunque arrastraba aún más sus palabras, "me llames Sevvie, o sufrirás el dolor de mi conjuro de magia más oscuro."

En su intento por permanecer un arrogante purasangre con masiva maldad a su disposición, y aún así magnífico bajo la influencia, Severus había empezado a escupir mientras pronunciaba las últimas palabras.

Filius había parpadeado tres veces, y luego casualmente levantó su mano para limpiarse los escupitajos de la frente.

Severus le estaba mirando amenazadoramente a través de su nariz tan estiradamente como podía, lo que podría haber sido bastante intimidante, quizá, pero que se fastidiaba porque se balanceaba y se tambaleaba sobre sus pies, indicado por una apenas disimulada risita por parte de Filius.

"Por supuesto, por supuesto, Severus." Filius le siguió la corriente.

"Así está mejor, Fifi." Severus asintió de manera cortante, y de repente se encontró como el recibidor de un temible gruñido que hizo que los de su alrededor se encogieran un poco, y para más disgusto de Severus, él también.

Oh perfecto, incluso Fifi, que apenas tiene dos pies de altura, da más miedo que yo. Pensó Severus enfurruñado.

Intentó emitir un gruñido de los suyos, dirigido a Trelawney, que estaba a unos metros desvariando sobre vértices de Venus y cómo todos se encontrarían en excitantes y tórridas aventuras amorosas pronto. Ella simplemente se había dado la vuelta con sus enormes ojos de bicho y le había sonreído.

¡No, no! Esto no está bien. Frunció el ceño y lo intentó otra vez. Gruñe. Nada. Se aclaró la garganta para intentarlo una vez más. Grrruñe.

"Oh, Severus," Trelawney sonrió otra vez, antes de lanzarse en una nueva diatriba sobre su vida amorosa.

"Entonces, Severus, como iba diciendo, antes de que tu borrachera se metiera por medio," chilló Filius lo más alto que pudo en un intento apenas disimulado para distraerle de maldecir a Trelawney.

Trelawney, quien había tenido el descaro – el descaro – de decirle a Severus que él simplemente estaba "suprimiendo todos esos buenos, felices, bonitos sentimientos dentro de él", por lo que podía decir de "ese cálido y encantador abrazo" que le había dado a ella - ¡bajo un maldito maleficio! – y como él necesitaba "sólo sentir el amor".

"Apartate, Fifi." Gruñó Severus.

¡Aha! Aquí está. Sabía que lo tenía en mí, pensó triunfantemente, satisfecho por un minuto.

Entonces recordó su vendetta contra Trelawney, pero Filius había tenido el sentido de llevársela a la fuerza en su momento de distracción, dejándole en mitad de la habitación bastante inconfortable, llamando la atención de otros miembros del profesorado.

Bueno, el día va mejorando por momentos, pensó Severus irónicamente. Ahora lo único que necesito es a Minerva revoloteando a mi alrededor y haciendo sus pequeñas insinuaciones e ingeniosos comentarios. Oh, y quizá un encuentro con Potter. Oh, eso realmente alegraría mi día. "¡Severus, aquí estás!"

Se dio la vuelta para ver a Minerva McGonagall de pie a tres pies de distancia, una enorme sonrisa en su cara, y rápidamente frunció el ceño.

¡Lo retiro! Pensó Severus desesperadamente, incluso mientras le dirigía la mirada más dura que podía formar a la mujer. Hay que decir que ella no se acobardó ante la furibunda mirada del Maestro de Pociones, sino que simplemente rió un poco. "Buenos días a ti también, Severus."

"Minerva," la saludó educadamente y asintió con frialdad, el ceño todavía presente en su cara.

La profesora de Transfiguración puso los ojos en blanco. "De verdad, Severus. No deberías emocionarte tanto por verme, y controlar tu entusiasmo, me está dando vergüenza."

Severus permitió que una sonrisita cruzara sus rasgos ante su sarcasmo. "Discúlpame, Minerva," asintió él. "Pero me perdonarás si no estoy lleno de rayos de sol y gatitos hoy. Ya ves, estoy intentando mantener mi reputación."

"¿Qué reputación?" Minerva dejó escapar un bufido burlón mientras miraba de manera significativa al hosco e inusualmente pálido hombre. "Y rayos de sol y gatitos, seguro. ¿Has visto alguna vez rayos de sol y gatitos, Severus?"

Severus le fulminó con la mirada, a lo que ella pareció molestamente indiferente. "Te haré saber, Minerva, que sí los he visto."

Ella parecía inclinada a hacer un comentario desdeñoso, pero de repente una sonrisa malvada cruzó sus labios, enviando un repentino estremecimiento de horror directo al estómago de Severus, y se preparó mentalmente para cualquier maldita observación que estaba seguro ella haría.

"Ah, claro ¿cómo se me ha podido olvidar?" Minerva sonrió. "Has sido visto en los terrenos exteriores últimamente –"

"¿Necesitabas algo, Minerva?" Severus intentó apresuradamente interrumpirla cuando se dio cuenta por donde iba, pero no hubo manera.

"-confraternizando con los estudiantes, si recuerdo bien," ella continuó encantadoramente, como si él no hubiera dicho una palabra. "Dime, Severus ¿fue divertido? Admito que hace mucho tiempo que no he hecho algo parecido, desde mis propios días de escuela creo. Sin embargo quizá me sienta inclinada a revivirlos, me has inspirado."

"Creo, Minerva, que deberías dejar tus días de escuela donde pertenecen," dijo Severus maliciosamente. "A la Edad Media, si me arriesgo a hacer una suposición."

Ella ni se inmutó y sonrió dulcemente. "Tsk, tsk, Severus, ser rencoroso no es tu estilo."

"Ni ser conversadora el tuyo," replicó Severus con sequedad. "Pero parece que la suerte se me ha acabado."

Ella le dio esa sonrisa dulzona otra vez, y Severus se quedó preguntándose por qué, de entre toda la espantosa suerte en el mundo, le había tocado con compañeros que eran tan asquerosamente felices.

Es una jodida conspiración.

Y conociendo mi suerte, suspiró de manera sombría, estoy condenados con ellos por toda la maldita eternidad.

Varias conversaciones descorazonadoras y totalmente felices con sus colegas después, Severus se escabulló a las mazmorras, maldiciendo la enorme pérdida de tiempo – y neuronas, pensó maliciosamente – que eran las reuniones del profesorado los sábados por la mañana. Oh, espera un momento, es verdad, ya no les puedo llamar eso, Albus cree que baja la moral, son 'fiestas' para promover el trabajo en equipo y la cooperación y la amistad y todas esas chuminadas.

Canceló su acceso a la red Floo en el segundo en que entró en sus habitaciones, y levantó sus barreras, antes de ponerse a corregir papeles. Hizo para su contrariedad dieciocho desafortunadas redacciones de alumnos de segundo año, y sólo decidió parar cuando se dio cuenta de que estaba a punto de decirle a un Hufflepuff que su trabajo era "algo digno de las tonterías creadas por Harry Potter" – el maldito niño probablemente tomará como un halago ser comparado con H – Potter.

Grr. Potter otra vez.

Justo entonces oyó a alguien fuera de su puerta decir la contraseña impacientemente, y su puerta rápidamente se abrió de golpe y la alta, rubia platina, arrogante forma de Draco Malfoy entró a zancadas.


Pues aquí va otro, y espero no tardar tanto, aunque la semana que viene me voy un mes a Londres para hacer de traductor para mis padres, así que no podré seguir traduciendo. Pero no pasa nada! Ya estamos en vacaciones así que tendré tiempo de sobra para dedicarle a la historia.

Como siempre, darles las gracias a todos lo que me han dejado sus comentarios: koneko, kimykaibauchiha, tercy-S-Scloe, gin.m, Valethsnape, Palo-DarkslyThe Hawk EyeBlackLady-AoDCalipso, nefertiti, Hijiri, yue, La viuda Negra y Lonely. Julie. No sean malos y sigan dejándolos ¿vale?

Hasta la próxima!