PUES... ES MÁS LARGO, PERO QUERÍA PONER DETALLES Y TUVE TODA UNA SEMANA... EN ESPECIAL ES LARGO PORQUE YO TAMBIÉN QUIERO ESCRIBIR LA MATANZA :3
Me despierto apenas el sol ha cruzado por mi vidrio y la capital tiene un aire muy pesado… me duele la cabeza y mi boca, como predije, sabe a sangre, me he mordido la lengua. Salgo poco a poco de mi cama y me meto a la ducha, tratando de soportar las temperaturas extremas de esta lluvia artificial que me cae en un inicio como témpanos y al final como si se tratara de malditas piedras de volcán. Al menos el agua ha hecho que mi circulación empiece a funcionar, porque de otra forma no sabría ni qué hacer, me cae después una avalancha de espuma con olor a limón y me trato de quitar la peste con un cepillo de cerdas duras. Me seco y me pongo crema para finalmente peinarme con el cabello atado en una cola, como se esperaría que lo llevara en el bosque cuando salía a cazar con Shadow y al verme de esa manera, me tranquilizo.
Jet no nos había dado una hora en específico para desayunar y nadie me había llamado, pero mi hambre es tal que me dirijo a la cocina y empiezo a hacerme un exquisito desayuno con las exquisitas cosas que me encuentro. Pero la mesa no me decepciona y la veo atiborrada de comida junto a un ávox que espera órdenes mías, sólo le pregunto si puedo servirme yo y asiente. Tomo mi desayuno y me lleno el estómago. Pienso de improviso en Cream y Vainilla, quienes se estarán levantando para dejar a la conejita en la escuela, a lo mejor Cream inició el día haciendo queso y Vainilla estaría haciendo el desayuno en estos momentos… y hace sólo dos mañanas yo estaba en casa ¿dos? Sí, sólo dos. Ahora me parece vacía incluso desde tan lejos, me pregunto si mi fogoso debut las habrá llenado de esperanzas para creer que volveré viva o si las habrá puesto más nerviosas. Sonic y Jet entran en el comedor y me saludan para después llenarse los platos. Sonic lleva exactamente la misma ropa que yo: un pantalón negro ceñido y una playera color roja… espero que Espío no quiera tenernos como "gemelos" incluso en la competición porque será cuando sienta que todo el show me estallará en la cara. Me calmo en cuanto recuerdo su orden de acceder a cualquier cosa por más dolorosa o ridícula que pudiera parecer y no hay sentido en reclamarle algo a Espío, gracias a él tuvimos esa entrada, la que es un gran triunfo para nosotros.
El entrenamiento me pone nerviosa. Hay tres días para que todos los tributos entrenemos juntos y en la última parte tenemos que demostrar nuestra destreza en privado delante de los vigilantes de los juegos. Pierdo el apetito y me mareo un poco ante la idea de ver a la cara a los demás tributos, le doy vueltas a mi comida y entonces reafirmo haber perdido las más mínimas ganas de comer. Jet suspira, saca un envase de su bolsillo, le da un buen sorbo y se apoya en la mesa.
-Bueno, vayamos al asunto: el entrenamiento. En primer lugar, si quieren, pueden entrenarse por separado, decídanlo ya.
-¿Por qué habríamos de hacer eso? –pregunto.
-Supón que tienes una habilidad que no quieres que los demás sepan.
-Ninguna –contesta Sonic en respuesta a mi mirada, pero sé que miente –y conozco la tuya… he comido de tus ardillas ¿o no?
Me da un respingo y no creí nunca que él hubiera probado alguna de las ardillas que yo cazaba; me imaginaba que las freía su padre en secreto para comerlas él. No por glotonería, sino porque las familias de la ciudad comen carne de la carnicería y de la cara: ternera, pollo y caballo.
-Puedes entrenarnos juntos –le digo a Jet. Sonic asiente.
-De acuerdo, pues denme una idea de lo que saben hacer.
-Yo no hago nada –responde Sonic con incluso un orgullo que se me hace enfermizo en esta situación -¿hacer pan cuenta?
-No –responde Jet –Amy… ya sé que eres buena con el cuchillo.
-La verdad no, pero sé cazar. Con arco y flechas.
-¿Se te da bien? –pregunta Jet. Tengo que pensarlo claramente… llevo cuatro años encargándome de poner comida en la mesa, lo que no es moco de pavo. No soy tan buena como mi padre, pero él tenía más práctica. Apunto mejor que Shadow mientras que él es un genio con las trampas.
-No se me da mal –respondo humilde.
-Es excelente -dice Sonic –mi padre le compra ardillas y siempre comenta que la flecha nunca agujerea el cuerpo, siempre les da en un ojo. Igual con los conejos que vende a la carnicera y es hasta capaz de cazar ciervos.
Su evaluación de mis habilidades me atrapa desprevenida por completo porque no puedo creer que lo haya notado y en otro sentido, que me halague así.
-¿Qué haces? –pregunto suspicaz y un poco molesta.
-¿Y qué haces tú? Si quieres que Jet te ayude, debe saber de lo que eres capaz, no te subestimes.
-¿Y tú qué? –le pregunto a la defensiva; por algún motivo su comentario me sienta mal he visto en el mercado, puedes levantar sacos de harina de incluso cincuenta kilos. Díselo. Sí que sabes hacer algo… además de ser la cosa más rápida del mundo…
-Sí, y seguro que el estadio estará lleno de sacos de harina para que se los lance a la gente. No es como que a uno se le dé bien manejar armas y lo sabes –rebate un poco molesto, pero no por el primer comentario. Soy la única que lo ha visto correr y cuando lo hace, lo hace en la noche… sólo veo ráfagas azules por todos lados.
-Se le da bien la lucha libre –le digo a Jet –Quedó el segundo de la competición del colegio el año pasado, por detrás de su hermano.
-¿Y de qué sirve eso? ¿Cuántas veces has visto matar así? –pregunta más disgustado.
-Siempre está el combate cuerpo a cuerpo. Sólo necesitas hacerte de un cuchillo y, al menos, tendrás una oportunidad. Si me atrapan ¡estoy muerta!
Empiezo a subir el tono…la conversación no va bien y me recuerda al día de la cosecha cuando hablé con Shadow sobre los… hijos (una idea que me hace querer vomitar).
-¡No lo harán! Estarás viviendo en lo alto de un árbol, alimentándote de animales crudos y disparando flechas a la gente. ¿Sabes lo que me dijo mi madre para, según, darme ánimos? "Al fin Station Square tendrá un ganador este año" entonces me di cuenta de que hablaba de ti, no de mí –estalla Sonic.
-Hablaba de ti –digo quitándole importancia al asunto.
-Dijo: "Esa chica sí que es una superviviente" Esa chica.
Eso me hace parar. ¿Me valoraba más su madre que a su hijo? Entonces soy capaz de ver el dolor en él y sé que no miente. Mi cuerpo recuerda ese día en ese momento y musito como niña de once años: "sólo porque alguien me ayudó" Se encoge de hombros cuando noto que ha recordado ese día.
-La gente te apoyará a ti, desearán hacerlo… te patrocinarán –dice y se dirige a Jet poniendo los ojos en blanco -. No entiende el efecto que ejerce en los demás.
Se niega a mirarme y aprieta las manos. ¿Insinuó que soy débil y necesitada? ¡Nadie además de él me ha ayudado! ¿O será que en las negociaciones del quemador me ven… con pena? ¡No doy pena a nadie! Mis presas son siempre de primera calidad. Lo veo con el rabillo del ojo, segura de que lo dijo para insultarme.
-No te aseguraré que vayan a haber arcos en el estadio, pero impresiónalos en la sesión privada ¿se te dan bien las trampas? –pregunta Jet.
-Algunas básicas –me digo a mí misma mientras pienso en lo poco que aprendí de Shadow cuando nos conocimos y me… cambió el nombre… Jamie… bufo entonces y le presto más atención a Jet.
-Te servirá para la comida y Sonic… ella tiene razón, no subestimes tu fuerza en el capo de batalla. A menudo eso da la ventaja a un tributo sobre otro… habrá pesas ahí, pero no muestres tus talentos a los otros y esto va para los dos: pasen un tiempo aprendiendo lo que no sepan, tiren lanzas, golpeén con mazos, hagan nudos o no sé. Pero guárdense lo mejor para los vigilantes ¿está claro? –Sonic y yo asentimos –y quiero que en público estén juntos en todo momento –protestamos -¡En todo momento! Fin de la discusión. Serán amables el uno con el otro y ahora vayan con Maddie, quien los espera para ir al entrenamiento. Me dirijo con Maddie y me aseguro de azotar la silla. ¿Ser amigos? ¡Vaya broma! Pienso para mí mientras odio a todos y más a mí por mencionar ese día en la lluvia, amigos… pues tendremos que dejar la farsa cuando nos dejen en la arena, ahí todo se habrá disipado. Y me sorprendió con mis habilidades ¿me ha seguido la pista? Creo que sí, porque enlistó mis habilidades y… al parecer, yo tampoco le he perdido el rastro al chico veloz. Si esa frase era para menospreciarme, creo que ahora tiene algún otro sentido. Entrenar juntos es una cosa pero eso no significa mantenerme con él todo el tiempo y al parecer, Sonic tampoco me quiere de compañera.
El miedo por encontrarme con los demás tributos vuelve a bloquear temporalmente mis sentidos y mi enfado, aunque ahora noto cómo aumenta mi ansiedad. Me reúno con Maddie y Sonic en el elevador, veo que me muerdo las uñas y paro de inmediato. Las salas de entrenamiento están en el subsuelo del edificio, el ascensor llega en menos de un minuto y las puertas se abren para dejarnos ver un gimnasio lleno de armas y pistas de obstáculos. Todavía es temprano, no son las diez, pero somos los últimos en llegar. Los demás están reunidos en un círculo muy tenso con un trozo de tela que tiene las iniciales de cada ciudad o zona… hago una evaluación rápida: Sonic y yo somos los únicos que venimos vestidos de la misma forma.
Atala, una mujer atlética y alta nos empieza a explicar los horarios del entrenamiento y el modo de entrenar. No podemos pelear con otro tributo, para eso están los entrenadores de cada área. Algunos enseñan técnicas de supervivencia, otros de batalla y hay ayudantes a mano si queremos practicar con un compañero. No evito en fijarme en los demás chicos dado que es la primera vez que estamos reunidos en tierra firme. ¡Casi todos son más grandes que yo! Aunque sin el maquillaje y las ropas elegantes ahora noto que muchos han pasado hambre extrema, se les nota en los huesos, piel y mirada vacía. Puede que yo sea más bajita de nacimiento, pero, en general, el ingenio de mi familia me da una ventaja en el estadio. Me pongo derecha y sé que, aunque esté delgada, soy fuerte; la carne y las plantas del bosque, junto con el ejercicio necesario para conseguirlas, me han proporcionado un cuerpo más sano que los que veo a mi alrededor. Las excepciones son los chicos de Emerald Hill, Metropolis City y Seaside Hill, a quienes entrenan y alimentan para este momento y suelen tener un aspecto más mortífero que el resto de todos nosotros. Les llamamos profesionales y casi siempre son los que ganan. Les veo el desprecio en las caras y al menos pesan desde veinte hasta cuarenta kilos más que yo, no me odiaban a mí o a Sonic, sino a nuestros estilistas por su talento… vaya cosa. Proyectan ellos arrogancia y brutalidad. Cuando Atala deja de hablar, van con las armas más mortíferas que encuentran y veo que las manejan con soltura. Tengo suerte de que, a pesar de no tener la velocidad de Sonic, se me dé bien correr.
-¿Por dónde quieres empezar? –me pregunta, serio. Veo a los demás tributos, los que ya fueron intimidados, los hambrientos y los que apenas van a recibir sus clases para el uso de armas… todos temblorosos.
-Atemos nudos…
-Buena idea –contesta.
Nos acercamos a un puesto vacío. El entrenador parece encantado de tener alumnos; da la impresión de que la clase de hacer nudos no está teniendo mucho éxito. Cuando ve que sé algo sobre trampas, nos enseña una sencilla y magnífica que dejaría a un competidor humano colgado de un árbol por la pierna. Nos concentramos en ella hasta que la dominamos y pasamos al puesto de camuflaje, en donde Sonic parece disfrutar. Mezcla todo… lodo, arcilla, hojas y jugos de bayas para crear algo sobre su piel que parece exactamente un trozo de árbol. Están entusiasmados con su trabajo los que dirigen el puesto.
-Yo hago los pasteles –me confiesa.
-¿Pasteles? –pregunto porque estaba ocupada observando al albatros de Metropolis City, quien ha atravesado el corazón de un maniquí con una lanza a trece metros de distancia… -¿Qué pasteles?
-En casa, los glaseados de la panadería.
Los que están en exposición en los escaparates de la tienda: pasteles elegantes con flores y cosas bonitas pintadas en el glaseado, para cumpleaños y año nuevo. Cream siempre quiere ir a la plaza a verlos y me arrastra para contemplarlos. No le niego el gusto porque hay poca belleza en Station Square. ¿Habrá contemplado su manzano en casa? No sé por qué, pero sus habilidades me empiezan a molestar.
-No creo que mates a alguien glaseándolo hasta la muerte –le espeto.
-No te creas ¿y si la arena es un pastel gigante? –me dice con su sentido del humor por el que se caracterizó en el salón de clase.
-¿Y si seguimos? –pregunto interrumpiéndolo.
Los tres días siguientes fueron iguales, visitamos todos los puestos con mucha tranquilidad y aprendimos algunas cosas útiles desde hacer fuego hasta fabricar refugios y practiqué mi puntería con los cuchillos… siempre manteniéndome en bajo perfil, como pidió Jet, apuntando fuera de la diana para que la chica Sally no me mirara con odio… por alguna razón, creo que me empieza a odiar. Comemos a medio día en el comedor los veinticuatro juntos, situación que me incomoda ligeramente. Los profesionales sólo se limitan a intimidarnos a todos, demostrando su "superioridad" mientras que los demás se aíslan en su propio mundo, comiendo solos y yo… no me separo de Sonic por únicas órdenes de Jet. No es fácil encontrar un tema para hablar: ¿Casa? Muy doloroso para mí… no sé si para él; ¿Presente? Resulta insoportable. No hacemos caso de las miradas que todos nos dirigen y fingimos echarnos a reír a carcajadas. La orden de nuestro mentor nos resulta desgastante. En el segundo día, en el entrenamiento, me susurra: "creo que tenemos una sombra"
Lanzo y veo que no se me da demasiado mal, siempre que no esté muy lejos. Localizo entonces a la niña de Sky High detrás de nosotros, observándonos. Es la de doce años, la planta que me recuerda tanto a Cream por su estatura. De cerca aparenta diez, sus ojos son azules y brillantes y con largas pestañas… sus… hojas se extienden de manera que parece un pájaro a punto de volar en lugar del atractivo principal de las abejas. Cojo otra lanza mientras Sonic tira.
-Creo que se llama Cosmo –me dice en voz baja.
Pienso en las pequeñas flores rosas y las relaciono con las que tiene en la cabeza. Su mirada se ve tan jovial que es incluso horrible pensar que ella está compartiendo instalaciones con nosotros. Nuevamente pienso en Cream… ella y Cosmo no pesan más de treinta ni empapadas de agua.
-¿Qué podemos hacer? –le pregunto en un tono más duro de lo pretendido.
-Sólo hablar.
Ahora que sé que está aquí, me resulta difícil no hacerle caso, se acerca con sigilo y se une a nosotros en distintos puestos. Se le dan bien las plantas (por algo…) trepa con facilidad y tiene buena puntería con la honda, lo que no creo que sirva contra un chico de cien kilos con una espada. Regresamos a nuestra planta y nos atacan con mil y un preguntas "¿quién los ha visto?" ¿qué tanto han hecho?" ¿Quiénes son los tributos?" "¿Los más prometedores?", pero Espío y Elise no se encuentran aquí y no aportan cordura a las comidas. Pero tampoco es que Maddie y Jet se estén ahorcando, por el contrario, se mantienen distantes y decididos para ayudarnos a ganar. Sonic parece paciente a sus órdenes sobre qué hacer cuando estemos en los entrenamientos, pero yo me vuelvo maleducada y me dirijo a encerrarme a mi cuarto, Sonic me sigue sin yo notarlo.
-Alguien debería darle una copa a Jet –me dice y dejo escapar un bufido combinado con una carcajada… en otra vida, tal vez, yo me hubiera vuelto loca por chicos como él, pero ahora esto de no saber cuándo somos amigos y cuándo no me está matando.
-No finjamos sin nadie enfrente ¿te parece? –le digo con frialdad.
-Vale, Amy –me responde con cansancio en su voz y luego lo veo ir ligeramente cabizbajo, pero no es algo que realmente me taladre la cabeza.
Ya es el tercer día y entonces, durante la hora de las comidas, entiendo que ya es tiempo para los entrenamientos privados… llaman a los chicos de Emerald Hill como los primeros, el orden lo tienen ellos y nos han numerado, por lo que nosotros somos los últimos. La presión por parecer amigos se va desvaneciendo conforme los tributos entran y ya no regresan… hasta que al fin alguien ha llamado a Cosmo y luego a Sonic.
-Recuerda lo que dijo Jet… levanta las pesas –dice mi boca sin pedirme permiso.
-Gracias, lo haré y tú… dispara bien –me dice mientras me esboza una sonrisa amable. No digo nada y me llegan varios pensamientos cruzados a la mente. Si yo no gano, quisiera que Sonic lo hiciera, por lo que le iría bien a Station Square y por ende a Vainilla y a Cream. Pasan quince minutos y me han llamado, entro y veo que estoy en problemas: los vigilantes han bebido demasiado y se les nota hartos, pues han visto a veintitrés tributos y se ven más que dispuestos a irse. No hago nada más que seguir el plan de Jet: me dirijo a donde están las flechas y el arco, lo tomo y cuando veo que no me han puesto atención grito con fuerza mi nombre:
-Amy Rose… Station Square –se ven obligados a verme, los arcos están hechos de diversos materiales que no sé nombrar además de madera y metales, las flechas son rígidas y están perfectamente alineadas las plumas Sin embargo, cuando empiezo a tirar de la flecha, sé que algo va mal: la cuerda está más tensa que la de los arcos de casa y la flecha es más rígida. Me quedo a cinco centímetros de darle al muñeco y pierdo la poca atención que me había ganado. Se ríen y voltean a verse el uno al otro y me siento humillada. Me acostumbro al armamento nuevo y disparo varias veces hasta que me pongo en posición inicial y lanzo un tiro perfecto, un tiro en el corazón, después corto la cuerda que sostiene el saco de arena para boxear. Sin detenerme, ruedo por el suelo, me levanto apoyada en una rodilla y disparo una flecha a una de las luces colgantes del alto techo del gimnasio, provocando una lluvia de chispas. Ha sido una exhibición excelente. Me vuelvo hacia los Vigilantes y veo que algunos me dan su aprobación, pero que la mayoría sigue concentrada en un cerdo asado que acaba de llegar a la mesa. De repente, me pongo furiosa, me hierve la sangre por dentro… ¿mi vida en juego y que me eclipse un cerdo muerto? No, no lo permito y entonces, sin pensar saco una flecha y la apunto hacia la manzana que está mordiendo, termino por mandarla directamente a la mesa de los vigilantes. Los gritos de alarma se hacen escuchar y la gente retrocede pasmada… la manzana queda clavada en la pared hace que todos me miren incrédulos.
-Gracias por su tiempo –digo mientras hago una reverencia cínica y me dirijo a la salida sin esperar el permiso de nadie.
En el elevador, aprieto el botón con las letras SS con el puño y la puerta se cierra, siendo el elevador disparado hacia arriba. Llego a mi piso antes de que las lágrimas del coraje pasen a bajar por las mejillas y oigo que todos me llaman desde la sala, pero salgo corriendo y entro a mi cuarto cerrando la puerta con pestillo, lo último que quiero hacer es hablar sobre mi pobre demostración y es cuando quiero llorar de verdad. Lo he hecho… ¡lo he echado a perder! Toda oportunidad se ha perdido cuando les lancé esa flecha ¿qué harán? ¿Ejecutarme? ¿detenerme? ¿cortarme la lengua y convertirme en ávox? ¿en qué pensaba? No, no pensaba, sólo disparé por la rabia que me daba que no me hicieran caso… no quería matarlos, de haber sido así, estarían muertos. Pero ¿qué importa? No iba a ganar de todas maneras, pero me asusta que quieran desquitarse con Cream y Vainilla ¿las matarán? No… ¿qué les importa a ellos? Debí quedarme a reír como mínimo, como si hubiera sido un chiste, eso los haría más indulgentes ¡pero no! Salí de ahí corriendo de una forma tan irrespetuosa, pero no merecen respeto esos tipos. Pasa el tiempo y lo pienso bien… se desquitarán enviándome a la arena porque aún me necesitan, me darán una puntuación tan baja que nadie me patrocinará para rematar lanzándome a animales hambrientos y como cereza de pastel: no tendré arco ni flechas con qué defenderme. Anunciarán todo esta noche, pero no se pueden ver los entrenamientos, lo que hace que las apuestas sigan. La numeración calificativa es de uno a doce, donde uno es pésimo y doce inalcanzablemente bueno, la nota no garantiza el triunfo de nadie, pero ayuda a que apuesten por uno y a que se obtengan patrocinadores. Debido a las variables del campo de batalla real, los tributos con puntuación más alta suelen caer casi de inmediato y, hace unos años, el chico que ganó los juegos sólo recibió un tres. En cualquier caso, la clasificación puede ayudar o perjudicar a un tributo en la búsqueda de patrocinadores. Yo esperaba que mis habilidades con el arco me dieran un seis o un siete, aunque no tenga mucha fuerza física, pero ahora estoy segura de que tendré la nota más baja de los veinticuatro. Si nadie me patrocina, mis posibilidades de seguir viva se reducirán casi a cero. Maddie llama a la puerta y pienso en salir para ver el resultado de mis acciones, además, no puedo esconderme para siempre. Voy y me lavo la cara aunque siga roja y moteada. Todos me esperan incluyendo a Espío y a Elise, por algún motivo no me agradaría decepcionar a mis estilistas y la idea me tortura la cabeza, como si hubiera echado a perder todo lo que hicieron ellos en la ceremonia inaugural. Yo tomo mi sopa mientras los dejo platicar sobre el tiempo, Sonic está haciendo lo mismo y lo veo con el ceño indiferente, pero enojado.
-Basta de cháchara y díganme ¿qué tan mal lo hicieron?
-Creo que da igual –responde Sonic –cuando aparecí, nadie se molestó en mirarme; cantaban una canción de ebrios… creo. Me dediqué a lanzar algunos objetos pesados hasta que me dijeron que podía irme y entonces salí corriendo.
Eso me hace sentir mejor, Sonic no atacó a los vigilantes, pero al menos a él también lo provocaron.
-¿Y tú, preciosa? –me pregunta Jet. Pero me molesta que me diga preciosa como para evitar hablar.
-Les lancé una flecha.
-¿Qué qué? –exclama Maddie y el horror que se refleja en mi voz confirma mis temores. Todos dejan de comer.
-Les lancé una flecha, bueno, no a ellos, en realidad… como dijo Sonic, no me prestaron atención, perdí la cabeza ¡así que apunté a la manzana que tenía en la boca su estúpido cerdo asado! -exclamo desafiante.
-¿Y qué dijeron? –pregunta Espío con cautela.
-Nada, bueno… me fui sin su permiso.
-¿No te lo dieron? –me pregunta aún pasmada Maddie.
-Me lo di yo misma –respondo.
-En fin… ya está hecho –dice Jet untando mantequilla a su pan.
-¿Me detendrán? –pregunto con cautela.
-No, a estas alturas sería un problema sustituirte.
-¿Castigarán a Vainilla y a Cream? –pregunto.
-No tendría sentido, para hacerlo tienen que desvelar los motivos y lo ocurrido en el centro de entrenamiento para que tuviera efecto en la población, la gente tendría que saber qué hiciste; pero no pueden porque es secreto y sería un trabajo inútil… puede que te hagan la vida imposible en la arena.
-Bueno, eso ya nos lo han prometido de todas maneras –dice Sonic.
-Cierto –corrobora Jet y me doy cuenta de que tratan de animarme. Jet empieza a reír -¿qué cara pusieron?
-De pasmados –respondo, empezando a sonreír –aterrados, ridículos algunos –una imagen me viene a la cabeza –un hombre tropezó al retroceder de espaldas y se cayó en una ponchera.
Jet síe a carcajadas y todos lo imitamos a excepción de Maddie, aunque reprime una sonrisa.
-Bien hecho cielito, su trabajo es prestarte atención y ser de Station Square no es excusa de eso –afirma y veo a todos a mi alrededor, como si hubiera dicho algo escandaloso –lo siento, pero es como pienso –repite sin dirigirse a nadie.
-Me darán mala puntuación…
-Sólo importa si es muy buena. Nadie pone su atención a las malas o mediocres. Por lo que ellos saben, podrías estar escondiendo tus habilidades para tener mala nota a propósito. Hay quien usa esa estrategia –dice Elise.
-Espero interpreten así el cuatro que me darán –dice Sonic –como mucho. De verdad ¿hay algo menos impresionante que ver cómo alguien levanta una bola pesada y la lanza a doscientos metros? Estuve a punto de dejarme caer una en el pie.
Sonrío y me doy cuenta del hambre que tengo, empiezo a comer, no pasa nada, todos están a salvo y no hay problema alguno.
Nos sentamos para ver las puntuaciones en la televisión Primero enseñan una foto del tributo, y a continuación ponen su nota debajo. Los tributos profesionales, como es natural, entran en el rango de ocho a diez. La mayor parte de los demás jugadores se gana un cinco. Y me sorprendo cuando Cosmo saca un siete; no sé qué les enseñaría a los jueces, pero es tan diminuta que ha tenido que ser algo impresionante. El Distrito 12 sale el último, como siempre. Sonic saca un ocho, así que, al menos, un par de Vigilantes lo estaban mirando. Me clavo las uñas en las palmas de las manos cuando aparece mi cara, esperando lo peor. Entonces sale el número once en la pantalla. ¡Once!
Maddie deja escapar un chillido y todos me palmean la espalda, gritan y me felicitan, aunque a mí no me parece real.
-Debe haber algún error ¿cómo…? –empiezo a preguntar, pero las palabras no me salen de la boca.
-Debió agradarles tu genio. Necesitan jugadores con carácter.
-Amy Rose, la chica en llamas –dice Espío y me abraza –ya verás el vestido de la entrevista.
-¿Más llamas?
-Más o menos –responde con tono travieso.
Sonic y yo nos felicitamos, lo que considero incómodo. Los dos lo hemos hecho bien, pero ¿Qué significa eso para el otro? Escapo a mi cuarto lo antes posible y me entierro debajo de las mantas. La tensión del día, todo el llanto me hizo polvo, me duermo como si me hubieran indultado y con el once en la cabeza.
Amanece y caigo en la cuenta de que es domingo, observo cómo el sol se cuela por mi ventana y veo un día sumamente hermoso. Me pregunto cómo lo llevará Shadow en casa, por lo regular salimos los domingos a cazar juntos y proveemos de comida a nuestras casas. Somos buenos por separado, pero juntos somos imparables y entonces le imagino sin mí… tener un compañero de caza hace que llevar esa comida sea divertido. Aún recuerdo… llevaba seis meses por mi cuenta cuando me encontré con Shadow en el bosque en un domingo de octubre, y el aire frío olía a cosas moribundas… seguramente gente hambrienta. Me pasé la mañana compitiendo con las ardillas por las nueces y en la tarde chapoteando por los estanques poco profundos para recoger saetas y el único trozo de carne que cacé fue una ardilla que se topó conmigo por error. Como me había adentrado en el bosque más de lo normal, corría de vuelta a casa arrastrando mis sacos de arpillera cuando me encontré con un conejo muerto; estaba
colgado por el cuello de un cable fino, treinta centímetros por encima de mi cabeza. Había otro unos trece metros más allá. Reconocí las trampas de lazo, porque mi padre las usaba: la presa cae en ellas y sale disparada por el aire, lo que la pone fuera del alcance de otros animales hambrientos. Yo llevaba todo el verano intentando usar
trampas, aunque sin éxito, así que no pude evitar soltar mis sacos para examinarla. Acababa de tocar el cable del que colgaba uno de los conejos cuando oí una voz.
--Eso es peligroso.
Retrocedí de un salto y apareció Shadow; había estado escondido detrás de un árbol y seguramente me llevaba observando desde el principio. Sólo tenía catorce años, pero ya rozaba el metro setenta y para mí ya era un adulto. Lo había visto en Gray Hill por el colegio y otras ocasiones, perdió a su padre en la misma explosión que Vainilla a su esposo y estuve junto a él en el edificio de justicia recibiendo la medalla del honor, su madre iba a dar a luz.
-¿Cómo te llamas? –me preguntó, acercándose para sacar el conejo de la trampa. Ese fue nuestro primer encuentro antes de chocar de espaldas en el mismo día y verme perseguida por un animal enorme, me preguntó lo mismo y fue cuando entendió "Jamie". Se acercó a mí y me enseñó el conejo que había cazado en su trampa.
-Bueno, Jamie, robar está penado con la muerte ¿sabías? –dijo secamente.
-Amy –repetí en un tono apenas audible –y no estaba robando, sólo quería ver tu trampa. Las mías nunca atrapan nada.
-¿Entonces de dónde sacaste tu ardilla? –me preguntó frunciendo el ceño poco convencido y con una actitud poco amable, entonces había pensado que no nos llevaríamos muy bien.
-La maté con un arco –respondí descolgándolo de mi hombro. Seguía usando la versión pequeña que mi padre aunque practicaba con el grande.
-Déjame ver tu chiquillada –me dijo mientras le extendía el arco con el ceño enojado y entonces lo vi sonreír, transformando el ogro que conocí en ese instante en un chico agradable y ligeramente cínico.
-Bien, pero robar está penado con la muerte –le dije pasándoselo. Pasaron meses hasta que lo volví a ver sonreír. Hablábamos algo de caza, le dije que podía enseñarle a cazar si me daba conocimientos. Quería poner mis propias trampas y atrapar varios conejos gordos en un solo día mientras que me contestó que podíamos arreglarlo. Compartíamos a regañadientes lo que sabíamos: armas, lugares secretos llenos de ciruelas y pavos, me enseñó a pescar y poner trampas y yo le enseñé de plantas comestibles y curativas y terminé cediéndole un arco preciado por mí. Hasta que un día, sin pensarlo, nos volvimos un equipo. Su compañía suplió a mi padre y mejoré mucho como cazadora, a regañadientes igual se volvió mi confidentes y yo la de él… era realmente feliz con él a mi lado. Digo que es mi amigo, aunque, en el último año, parece una palabra demasiado suave para explicar lo que Shadow significa para mí. Noto una punzada en el pecho; ojalá estuviera conmigo... Aunque, claro, no me gustaría, no quiero que esté en el estadio, donde acabaría muerto en unos días. Pero..., pero lo echo de menos, y odio estar tan sola. ¿Me echará de menos? Seguro que sí. Pienso en el once y en sus palabras: "Todavía puede mejorar" me sonreiría y yo le haría lo mismo. Nunca cuestionaría a Shadow, mientras que cuestiono todo con Sonic y eso me hace revolver el estómago, porque es obvio que jamás confiaría en el azul, pero no es justo porque sé que me uní a Shadow para seguir viva mientras que la vida de Sonic significaría mi muerte o al revés. Maddie me grita que me espera la entrevista o un día de suma importancia. Me doy una ducha rápida y bajo después al comedor, viendo a Sonic y Jet hablando en voz baja, mi hambre vence a mi curiosidad y me lleno el plato antes de unirme a ellos.
-Bueno… hoy nos preparan para las entrevistas ¿no? –pregunto mientras me siento.
-Sí –responde Jet.
-No tienen que esperar a que acabe, puedo escuchar y comer a la vez.
-Bueno, no sé cuál es la estrategia que usarán, el enfoque.
-¿Cuál? –sigo insegura porque antes era sobre vernos mediocres.
-Sonic nos ha pedido que los entrenemos por separado en esto –dice encogiéndose de hombros.
¡Me siento traicionada! Pero es ridículo porque entre ambos no había confianza y eso es lo que lleva a la traición: confiar. Somos tributos… pero un chico que ha hecho tanto por mí, desde recibir una paliza en su casa hace varios años hasta que Jet conociera mis habilidades ¿podría evitar confiar en él? Aunque por otro lado me alegra dejar de fingir amistad entre ambos, es obvio que ha cortado los puntos débiles entre ambos como los vínculos, aunque sea tonto pensarlo. No sé qué habrá propiciado su decisión, pero me alegra porque ha reconocido que somos enemigos y eso es mejor.
-¿Cuál es el horario?
-Cada uno tendrá cuatro horas con Maddie para la presentación y cuatro conmigo para contenido –responde Jet –tú empiezas con Maddie, Amy.
Pienso que será agotador estar cuatro horas y pensar que de verdad se necesita tanto tiempo para enseñar algo o para aprender, pero me decido a exprimirlas como sea. Aprendo a andar en tacones, pero no me adapto a ir por ahí dando tumbos por todas partes pero al verla las veinticuatro horas con esas armas letales en los pies pienso que si ella puede… yo también. Practico postura, forma para sentarme, cómo alzar el vestido, contacto visual, gestos con las manos y sonrisas…
-Bueno, hice lo que pude. Recuerda, Amy. Debes gustarle al público.
-¿Crees que no les gustaré?
-No, si sigues mirándolos con esa… cara todo el tiempo ¿por qué no te lo reservas para el estadio? Es mejor que imagines que estás entre amigos.
-¡Apuestan cuánto tiempo duraré viva! –Estallo –¡no son amigos míos!
-Pues finge –me espeta y sonríe -¿ves? Te sonrío aunque me exasperes.
-Muy convincente… voy a comer.
Me quito los zapatos y me alzo el vestido hasta los muslos, después veo a Sonic y a Jet sonriendo y riendo a carcajadas, me imagino que la práctica de contenido es mejor que los sufrimientos con Maddie… no podría estar más equivocada. ¡Jet es tan exasperante! Me pide que me siente en el sofá de su cuarto y me mira con el ceño fruncido por un largo rato.
-¿Qué? –pregunto finalmente.
-Intento averiguar que hacer contigo ¿serás encantadora? ¿altiva? ¿feroz? Por ahora brillas como una estrella, te presentaste voluntaria para salvar a la conejita, Espío te hizo inolvidable y obtuviste la máxima puntuación. La gente siente curiosidad, pero nadie sabe cómo eres. La impresión que causes te conseguirá patrocinio.
-¿Y el enfoque de Sonic?
-Sabe reírse de sí mismo y es muy simpático… además de cínico, pero sabe explotarlo. Por otro lado, tú, cuando abres la boca, pareces malhumorada y hostil.
-¡No es cierto!
-¡Por favor. No sé de dónde sacaste a esa chica alegre que saludaba a la gente en el carro de fuego, pero no la he visto desde entonces!
-Sí, seguro me has dado razones para ser feliz…
-Yo no te patrocinaré, no me tienes que agradar. Finque que soy tu público, encandílame.
-Bien… -empiezo a gruñir. Él hace su papel de entrevistador y yo intento responder a sus preguntas de forma adorable, pero no puedo, estoy demasiado enojada por cómo me ha dicho todo, incluso cómo responder todas las preguntas que me hagan. Cuanto más dura la sesión, más sale mi furia.
-¡Basta! –Dice –tenemos que encontrar otro enfoque… no sólo eres hostil, sino que tampoco sé nada de ti. Te he hecho cincuenta preguntas y sigo sin hacerme a la idea de cómo es tu vida. Quieren conocerte.
-No quiero que lo hagan. Me quitan todo, incluso mi futuro ¿qué más da?
-Entonces miente, inventa algo…
-No se me da bien mentir
-Aprende entonces. Tienes el encanto de una babosa muerta –duele su comentario, hasta Jet tiene que haberse dado cuenta de que se ha pasado porque suaviza el tono –tengo una idea… se humilde.
-Humilde…
-No puedes creer que una chica de Station Square lo haya hecho tan genial, que todo es más de lo que te hubieras imaginado. Habla de la ropa de Espío, de lo simpática que es la gente… el asombro que te ha dejado la ciudad… se entusiasta también.
Las horas siguientes son una rottura. Al instante queda claro que no puedo hablar con estusiasmo sobre la gente de la capital, intento quedar como un pan de Dios, pero no soy lo suficientemente arrogante, soy demasiado "vulnerable" tampoco soy sexy, o divertida o misteriosa. No hay nadie al terminar la sesión y Jet ha bebido por la desesperación que le causo. "Me rindo, cielito, limítate a que el público no note tanto tu desprecio". Empiezo a destruir todo el estropicio que causo al lanzar objetos contra las paredes y la chica muda se acerca para querer limpiarlo todo "¡Déjalo como está!" le ordeno y abre los ojos por la impresión. A todos los odio en este momento. La sangre de los platos es imperceptible para mí hasta que ella llega y me limpia las manos. Siento culpa.
-Debí intentar salvarte –susurro ahora un poco calmada. Sacude la cabeza y creo que me ha perdonado, pero ¿por qué? –Estuvo mal –le repito y entonces y me hace señas e interpreto que pude terminar igual que ella o muerta de no ser por mi reacción ese día. La ayudo a limpiar el cuarto y a tirar la basura. Me dirijo a mi cuarto y me arropa mientras que yo me dejo… quiero su protección. Me despierto al día siguiente y me aferro a que Espío me de alguna esperanza alguno de sus diseños, pues hoy es sólo su día y también espero que alguno de sus vestidos opaque todo lo que vaya a salir por mi boca… ok, Amy Rose tienes dieciséis años y ya eres tan imprudente como Shadow al despotricar contra algo o alguien… ¡bien hecho!
El equipo de preparación trabaja conmigo hasta la tarde, convirtiendo mi piel rosada en reluciente y trazándome dibujos en los brazos, pintan llamas en mis veinte uñas, después Charmy empieza a trabajar con mi cabello trenzando varios mechones rojos en un recogido que parte de mi oreja izquierda. Me borran la cara con una capa de maquillaje pálido y vuelven a dibujarme las facciones, ojos grandes, labios carnosos, pestañas que despiden rayitos de luz y terminan por cubrir todo mi cuerpo con un polvo que me hace relucir.
Espío ve lo que será mi vestido y no lo distingo porque tiene un plástico protector negro.
-Cierra los ojos –me ordena. Siento un forro muy sedoso y después el peso cubrirme todo el cuerpo… sin duda parece pesar más que yo no obstante todo lo que he comido. Toquetean el traje y lo ajustan a mi esquelético cuerpo. Me ponen unos zapatos a ciegas y veo que tienen un tacón por mucho más bajo que los que Maddie me ha hecho usar.
-¿Puedo abrir los ojos? –pregunto.
-Sí –responde Espío –ábrelos.
Veo a alguien enfrente de mí, alguien que ha venido de otro mundo, alguien a quien no conozco justo en mi espejo, un mundo brillante: la piel me brilla, los ojos también deslumbran y la ropa está hecha con piedras preciosas porque está cubierto con gemas que reflejan la luz, gemas naranjas, rojas, amarillas y blancas con trocitos azules que acentúan a las llamas. Parezco envuelta en fuego. No soy guapa ni bella: resplandezco como el sol y eso me alivia: nadie se fijará en lo que diré.
-¡Oh, Espío! –consigo susurrar por fin –gracias.
-Da una vuelta completa –me dice y le hago caso extendiendo los brazos, todos se han entusiasmado. Todos salen excepto Espío.
-¿Lista para la entrevista? –me pregunta. Estoy segura de que ha hablado con Jet y le ha dicho lo de la babosa muerta.
-Soy penosa. Jet dijo que parecía…
-Una babosa muerta –completa y me sorprendo, confirmando mis sospechas –lo intentamos todo pero no fui capaz, no puedo ser una persona querida –digo un poco decepcionada.
-¿Y por qué no eres tú misma? –me pregunta él después de pensarlo por un instante.
-¿Yo misma? Tampoco aplica… soy malhumorada y hostil según Jet.
-Es verdad… cuando estás con Jet –responde sonriendo –a mí no me lo pareces y el equipo de preparación te adora; incluso te ganaste a los vigilantes y los ciudadanos no dejan de hablar de ti. Adoran tu espíritu.
Quizás no voy repartiendo amor por todos lados, pero soy una luchadora, valiente y sé cómo ser agradable… en ocasiones… pero después de todo hay gente que me importa -¿y si imaginas que hablas con alguien que te importe en casa? ¿tienes un mejor amigo?
-Shadow –respondo al instante e inconscientemente –aunque no tiene sentido, Espío porque nunca le diría cosas personales a él… ya las sabe.
-¿Y yo? ¿Podrías considerarme un amigo?
-Creo que sí, pero… -de todas las personas que he conocido, él es mi favorito de la capital. No me ha decepcionado.
-Me sentaré en la plataforma principal y podrás mirarme directamente, si te preguntan algo, búscame y contesta con mucha sinceridad.
-¿Aunque sea horrible lo que diga?
-En especial si es horrible… ¿lo intentarás?
Asiento y ya tenemos un plan formado, o algo a lo que pueda sujetarme con mucha fuerza. El momento de salir llega muy rápido y nos vamos al escenario donde realizan las entrevistas, construido justo enfrente del centro de entrenamiento y en pocos minutos estaré delante de la multitud para que todo Green Hill me conozca. El miedo escénico me tiene petrificada. "Recuerda, ya te quieren, sólo sé tú misma" me dice cuando me aferro a él para no desmayarme por los nervios que me tienen hecha un ovillo. Se ve que Elise ha trabajado duro con Sonic, pues se ve impresionante con su traje negro con adornos en llamas, a pesar de tener un buen aspecto estando juntos es un alivio el no ir iguales. Evito a Jet y acepto los halagos de Maddie a pesar de que pueda ser fastidiosa.
Todos los tributos están en fila en el escenario y nos sentamos formando un gran arco durante las entrevistas y yo seré la última o penúltima, porque la chica siempre precede al chico en su ciudad o zona… ¡quiero quitarme esto de encima y ser la primera! Y ahora me toca escuchar cuan ingeniosos, dulces, amables, tiernos, feroces o encantadores son todos antes de mí… todos empezarán a aburrirse y no creo que sea buena idea disparar para llamar la atención de nadie.
-Aún son una pareja feliz, actúen como tal –gruñe Jet, haciéndome pensar en lo raro de todo porque creí que habíamos marcado límites cuando Sonic pidió entrenar por separado. Creo que tropezaré cuando llego a la silla y me siento terminando completamente relajada. Todos posan su mirada en nosotros y los vigilantes como los camarógrafos tienen su propio balcón. Bark el oso, el encargado de las entrevistas desde hace demasiado tiempo, tal vez más de cuarenta años, entra al escenario… su apariencia no ha cambiado y eso da miedo, la misma cara bajo una capa de maquillaje blanco puro; el mismo peinado aunque cada año de un color distinto y el mismo traje de ceremonias azul marino salpicado en miles de diminutas lentejuelas que brillan cual estrellas… aquí las arrugas no son deseables y una barriga no es símbolo de éxito cuando allá en Station Square quisiéramos vivir para tener esas bolsas en la cara y un estómago lleno. Presenta él algunos chistes e inicia las entrevistas, que inician con la chica de Emerald Hill… cuerpo esbelto, alto, ojos verdes más llamativos que los míos y púas rosadas peinadas hacia atrás que le caen sobre la espalda… es sexy sin importar por dónde se le vea… voluntaria de su distrito, eso significa que es feroz y no tuvo problemas para elegir su enfoque. Las entrevistas duran tres minutos, suena un zumbido pasando ese tiempo… hace todo lo posible porque los tributos brillen y es agradable. Intenta tranquilizar los nervios de los que tiemblan y se ríe con bromas tontas que puede convertir las respuestas flojas en algo memorable. Permanezco sentada y veo a todos los tributos mientras siguen pasando los de las ciudades… me llaman la atención los tributos de Metrópilis City: la ardilla Sally, quien intimidó a todos lanzando cuchillos con tal sadismo que no creo capaz de existir, viste un vestido azul mezclilla y botas largas que acentúan sus piernas por un instante. Responde confiada y fríamente, presumiendo que es "buena" lanzando armas blancas; el chico, un albatros fuerte, grande y de facciones decididas, presume que es feroz y que ya puede empezar, lo que me da un poco de miedo, es una máquina de matar implacable. Los demás no los tomo mucho en cuenta hasta que pasa la chica de Angel Island: Tikal, una equidna de cara dulce, pero astuta, maliciosa y escurridiza, como una comadreja y creo que nació en el animal equivocado, sacó un cinco en las evaluaciones privadas y es excelente con las plantas y la sobrevivencia… esperaría hacer una alianza con ella, pero no me da buena espina. Llegan los demás y veo a Espío, pero no me relaja verlo. Cosmo, con un vestido de gasas y alas que le cubre las hojas, revolotea hasta Bark y la multitud guarda silencio al verla, parece un soplo de aire mágico, la trata con dulzura y alaba su siete.
-Cuesta atraparme –dice con voz tierna –y si no me atrapan, no me matarán. No me descarten tan rápido.
-Ni en un millón de años –dice animándola. El otro chico, Big el gato tiene una piel azulada y se torna un poco frío… no se parece en absoluto a Cosmo. Es un gigante de casi dos metros de altura y tiene una constitución muy fuerte. Rechazó invitaciones de los profesionales y ha preferido quedarse solo y sin hablarle a nadie, mostrando poco interés en el entrenamiento, consiguió un diez y no me cuesta imaginar cómo lo ha obtenido. Sólo dice "sí" o "no" eventualmente e ignora a Bark por completo… si yo tuviera su tamaño, ser hostil sería una gran ventaja. Ahora me llaman a mí.
-Bueno, Amy, la capital debe de ser un grna cambio para ti comparado con Station Square… ¿qué te ha parecido?
-¿Qué? –pregunto sin haberle escuchado, como si sus palabras no tuvieran sentido y los escucho a todos reír ligeramente… "se sincera, se sincera" me digo mentalmente. Repite la pregunta y respondo tontamente sobre algunas comidas "el estofado de pescado es excelente" y todos han vuelto a reír. Me responde que lo come mucho y se coloca la mano en el estómago con cierta pena. "No se notará mucho ¿o sí?".
-Bueno, Amy, cuando apareciste envuelta en ese fuego, se me paró el corazón ¿Qué te pareció aquel traje?
-¿Después de comprobar que no morí abrasada? –pregunté con tono jovial, mirando a Espío, quien arquea una ceja. El público se echa a reír.
-Sí, a partir de ahí –me dice riendo también.
-Pensé que Espío era un genio, que el traje era maravilloso y no podía creer que lo llevaba puesto… mira mi vestido, no puedo creer que lo tenga puesto ahora –me levanto y empiezo a dar vueltas después de ver unos ojos del camaleón decirme: gira para mí. Doy un giro completo y la reacción es inmediata: el fuego me ha vuelto a consumir viva.
-¡Hazlo de nuevo! –me piden y todos conmocionan nuevamente "no pares, sigue" me piden y piden.
-Tengo que parar, he mareado.
-No te preocupes, no dejaremos que acabes como Jet –me dice y empiezan a abuchear. Las cámaras enfocan al águila verde, famoso por su caída en la cosecha. Me señala y sé que dice: "no pasa nada" –conmigo estás a salvo… tu puntuación: on-ce. Danos una pista de lo que pasó ahí dentro.
Miro a los vigilantes que están en el balcón y me muerdo un labio.
-Diré una cosa: nunca han visto nada igual.
Ellos se ríen en su asiento.
-¡Anda, dinos! –pero me dicen que no diga nada y les hago caso –entonces regresemos cuando dijeron el nombre de la conejita… se nos hizo muy tierno que te ofrecieras para voluntaria en su lugar… -empieza con un tono pausado -¿nos puedes hablar de ella?
Quizás a Espío sí…
-Se llama Cream, sólo tiene doce años y la amo más que a nada en el mundo –el silencio se volvió absoluto, sólo un alfiler podría romperlo.
-Te dijo algo después de la cosecha ¿cierto?
-Me pidió que ganara como fuera.
-¿Respondiste? –pregunta con amabilidad y siento un frío horrible.
-Le juré hacerlo.
-Seguro que sí –el zumbido suena y mi momento ha terminado, me aprieta la mano y grita mi nombre y mi ciudad… regreso a mi asiento esperando no dar tumbos por los zapatos.
Entra Sonic a escena y no la he escuchado del todo, sólo algunas bromas a las que han reaccionado amablemente con varias risas… vaya que sabe manejarlos y tiene al público en sus manos desde un inicio.
-¿Aún huelo a rosas? –le pregunta y pasan un rato olisqueándose por turnos, lo que hace que todos se partan de la risa, recupero la concentración cuando Bark le pregunta sobre la novia en casa. Pero él vacila respondiendo que no.
-¿Un chico tan guapo como tú? Debe haber alguien especial en casa… vamos, ¿cómo se llama?
-Bueno, la hay –responde suspirando –llevo enamorado de ella desde que tengo uso de razón, pero estoy bastante seguro de que no me reconoció, no sabía que yo existía hasta la cosecha.
Todos expresan simpatía por él, comprenden lo que es un amor no correspondido.
-¿Tiene a otro?
-No lo sé, pero les gusta a muchos.
-Entonces te diré lo que harás: ganarás y regresarás, no te podrá negar nada entonces.
-No funcionaría –replica.
-¿Por qué no? –pregunta perplejo.
-Porque… -empieza balbuceando y se ruboriza –porque ella está aquí, conmigo.
Veo mi cara ruborizada en todas las cámaras y su mirada cabizbaja. Boquiabierta, mi cara tiene forma de sorpresa y protesta… ¡Yo! ¡Soy yo! Se refiere a mí. Aprieto los labios y volteo al suelo, esperando esconder la sangre que me hierve por dentro…
-Eso sí que es mala suerte –dice Bark y parece sentirlo. Todos gritan por el angustia.
-No, no es bueno –remarca Sonic.
-En fin, nadie te puede culpar por ello… es difícil no enamorarse de esa chiquilla ¿ella lo sabía?
-Pues… ahora lo sabe –responde él sacudiendo la cabeza y no me atrevo a mirar, pero sé que mi rubor es demasiado visible, pide sacarme al escenario y todos vitorean esa opción y después se niega… tengo unas ganas de partirle la boca, que no puedo con ellas –bueno, te deseo la mejor de las suertes… ¡Sonic el erizo de Station Square! Creo que hablo por todo Green Hill cuando digo que te llevamos en el corazón.
Pobre pareja trágica… maldito teatro barato que me ha hecho ver… ¿débil? Sin embargo yo sé la verdad.
¿LES GUSTÓ? UN POCO LARGO... YA QUIERO HACER LA MATANZA XD LÉANLO Y DÍGANME QUÉ TANTO LES HA GUSTADO... SE PARECE MUCHO AL LIBRO, MUCHO MUCHO...
