31 de Octubre

"Llega cada noche"

Puede que la vida siga
Y que cierren las heridas
Las agujas del reloj

Que hasta la melancolía
La disfrace de alegría
Y el hastío de perdón...

Pero cuando muere el día
Cuando está cayendo el sol
Tu recuerdo toma vida...

-000-

Despertó envuelta en sudor. El sueño de la noche anterior había sido más que palpable para ella. Casi podía sentir entre sus sabanas el olor fresco de la colonia de aquél hombre de barba cerrada con el que había soñado. Sonrió para sí. En los últimos tres años el único hombre con el que había soñado era con su adorado Darien y ahí estaba ella ahí en una isla en un lugar a miles de kilómetros de su hogar soñando con un hombre que en su vida había visto.
De repente la puerta de la habitación se abrió mostrando detrás de la puerta a su alta amiga Makoto ataviada en un overol de mezclilla y una blusa rosa.

- Rei. amiga. ¿estás bien?

- Mako. Si. ¿qué hora es?

- Son las once. No quería despertarte, pero me preocupas- Dijo Makoto caminando hasta la cama de su amiga y sentándose en el lado vacío de la cama- Anoche cuando llegamos Mina y yo tu ya estabas dormida. ¿te sientes bien?

- Si Mako. – sonrió tristemente la chica de ojos violeta- Estoy bien. Pero dime. ¿qué haces vestida así? Creí que querías venir aquí para pasar horas bajo el sol o nadando en el mar.

- Bueno. Es que encontré algo más atrayente que el mar aquí.

- ¿ahh si? ¿y qué es?

- (Makoto sonrió sonrojándose) Su nombre es Andrew Hansford. ¡es tan guapo! Tienes que conocerlo Rei. es un adonis y de aquí no me voy sin…conocerlo bien.

- Jajaja. Me da gusto Makoto. Desde que ese maldito de Zafiro te engañó con esa boba idiota de Serena no te había vuelto a ver tan enamorada.

- ¡lo se! Pero Zafiro es nada al lado de Andrew. Quiero que lo conozcas es todo un caballero inglés.

- ¿por qué no lo invitas a cenar?

- ¿de verdad?

- ¡si! Le diré a María que prepare algo delicioso de cenar. ¿te agrada la idea?

- Me gustaría más preparar yo misma la cena.

- No querrás meterte a la cocina cuando puedes pasar el tiempo envuelta en arcilla con el ¿ o sí?

- Eres una chica Lista Rei Hino. No por algo eres mi mejor amiga.

- Shh. Calla. Que no te escuche Mina o se pondrá celosa.

- Tienes razón. Aunque también quiero mucho a esa boba. Somos un equipo. ¿no?

- Definitivamente

- (Makoto miró hacia la puerta del balcón que estaba abierta y se puso de pie) Rei. cierra la puerta del balcón cuando vallas a dormir. Puedes enfermarte.

- Lo hice…creo.

- ¿qué es esto? – Dijo Makoto tomando un objeto de la mecedora de la terraza- ¡Rei que hermosa muñeca! ¿de donde la has sacado? Debe ser carísima.

- No es mía (contestó Rei volteando de lado)

- ¿de quién entonces?

- De Soledad…

- ¿Soledad? Rei ¿estás hablando de la mujer que vivió aquí hace mucho tiempo? Andrew me contó la historia.

- Si…Joaquín se la regaló el día que les contó sobre la venida de su bebé.

- ¿bebé? ¿de qué bebé hablas? Nadie ha dicho nada antes de un bebé. Rei. ¿no estarás asociándolo con?

- ¡no!- Dijo Rei poniéndose de pie molesta- se distinguir las cosas Makoto. No me veas como si me estuviera volviendo loca. ¡por que no es así!

- Amiga. No pienso eso…Me preocupo por ti- Dijo Makoto caminando hacia su amiga- eres mi familia, Mina y tu son mi familia y me preocupa verte así.

- Lo se Mako. Lamento portarme como una maldita loca. Perdóname ¿si?

- No eres una maldita loca. Eres una mujer que sufre y el dolor a veces nos hace ver las cosas de un modo diferente.

- (Rei suspiró resignada) Si. Tal vez tienes razón amiga. Por cierto. Gracias por las peinetas. Están hermosas y el grabado de fénix me ha encantado.

- ¿cuáles peinetas?

- Éstas- Dijo Rei sonriente mostrando sus peinetas de plata- son preciosas. María me ayudó a ponérmelas ayer. Son bellísimas.

- Rei. Yo no te traje nada…

- ¿qué?- comenta Rei extrañada- Bueno…tal vez Mina…

- No lo creo. La muy maldita no ha querido darme siquiera un par de aretes de sus compras. Pero yo tampoco le he dado de mi alegrías.

- ¿alegrías?- Pregunta Rei Extrañada- ¿qué son alegrías?

- Ahh son éstas- Dice Makoto sacando una alegría en forma de corazón de su bolso y dándosela a su amiga- Son las favoritas de Andrew y creo que las mías también ahora.

- Gracias Makoto, La comeré después del desayuno.

- Rei debo irme. Pero…¿estarás bien sola?

- Si. Estaré bien. Apresúrate y no olvides nuestra cena. ¿quieres?

- Lo prometo. Gracias amiga.

- Vete ya. No hagas esperar a ese adonis.

Makoto Sonrió y dio media vuelta tras dejar a solas a su amiga. Cuando cerró la puerta de la habitación no pudo evitar recargarse en ella y respirar profundamente. Conocía a esa chica desde sus años de universidad y algo en su interior le decía que las cosas no estaban nada bien con ella.

-000-

En el pueblo Minako disfrutaba emocionada un enorme preparado de helado de fresa con crema batida y nueces mientras Diamante la veía sorprendido devorar en un par de segundos algo de lo que el ni siquiera había tomado una cuarta parte.

- y dime. Diamante. ¿qué haces en Mictán? Por que no eres de aquí.

- No. No soy de aquí. La verdad es que perdí mi excursión por quedarme viendo los puestos callejeros así que busqué un mesón y me quedé.

- ¿cuándo volverás?

- Después de día de muertos. Me han dicho que es algo de lo que no puedo perderme así que me quedaré hasta día de muertos.

- Que bien. Nosotras igual nos iremos después de día de muertos.

- Tal vez en Japón podríamos conocernos mejor. ¿no crees?

- Me encanta la idea- Dijo Mina sonriendo ante el peliblanco- Diamante…

- ¿si?

- Mi amiga Rei mandó preparar una cena especial en casa. Makoto llevará a un chico que conoció. ¿te gustaría ir con nosotras?

- Claro. Sería genial.

- Perfecto.

- ¿quién es Rei? a Makoto la he visto en el pueblo. Pero ¿Rei?

- Es una de mis mejores amigas. Hemos venido aquí por ella

- ¿por ella?

- Si. Su pareja, el hombre de su vida murió. Ella quedó devastada.

- Debió ser terrible.

- No tienes idea. No hemos lograr que sea la que era antes de eso.

- ¿y no tuvieron hijos?

- No…Bueno. Si, es que…te contaré

Tokio Japón seis meses atrás:

Rei se encontraba en su departamento. Para ella era increíble estar en casa un martes por la mañana, pero ése día, justo ése día había decidido quedarse en casa para estar con Darien. A fin de cuentas, uno no se compromete todos los días. Se encontraba en la cocina preparando la cafetera, si bien Darien llevaría los pastelillos lo menos que podía hacer era "preparar" el resto del desayuno, por lo tanto haría café, después de arreglar la cafetera comenzó a lavar los trastos sucios de la cena. El teléfono sobre la barra sonó y Rei encendió el alta voz para no llenar el teléfono de espuma.

- Diga.

- Jefecita- chilló Mina- ¿dónde te has metido? Tienes una cita a las diez, otra a las doce y Makoto quiere matarme por que no te dí a firmar unos oficios sobre los incentivos de venta.

- Mina. Cancela todas mis citas. No iré a trabajar hoy.

- ¿qué? ¿te arrolló un autobús? ¿hay un ejercito de Zombies afuera de tu departamento? ¿te salió un grano?

- No. nada de eso.

- ¿entonces? ¿qué te hizo quedarte en casa hoy?

- No te escuchas enferma- intervino Makoto- ¿qué ocurre?

- Ah. Olvidé decirte que estás en el alta voz jefecita. Makoto no me cree que te llamaría para contarte sobre "mi olvido"

- Chicas. Solo no iré a trabajar hoy. Mañana nos vemos.

- Rei. tu nunca faltas- dice Makoto intrigaga- ¿recuerdas el día que te quebraste la pierna? El doctor te dio dos semanas de incapacidad y tu te viniste saliendo de consulta.

- O el día que te sacaron la muela del juicio y tu viniste a esa junta con los Taiwaneses.

- Chicas…La verdad es que hoy me quedaré en casa con Darien. Tenemos que celebrar.

- ¿ya le dijiste que estás embarazada? (chilla Minako emocionada)

- No. aun no.

- Pero le dirás – contesta Makoto- ¿verdad? esa loca idea tuya de no querer decirle por miedo a que se quede a tu lado por el bebé es una tontería.

- Eso es cierto. De todos modos está loquito loquito por ti.

- Se lo diré. Pero no hoy.

- ¿entonces qué es lo que tienes que celebrar?

- Darien y yo nos casaremos.

- ¿Qué?

- ¿qué? ¿tú, Rei Hino alérgica a los compromisos?

- Si. Yo. Darien me convenció y he aceptado. Aunque no será algo muy grande. Tal vez solo ustedes y mi padre y ya. Ahh y Darien.

- Que emoción.

- Espera. ¿qué haces hablando con nosotras? ¿no deberías estar "festejando"?

- Debería. Pero Darien salió en su motocicleta a comprar Pastelillos de chocolate ¿pueden creerlo? ¡Tiene antojos!

- Jajajajaa. Espero que también tenga Nauseas.

- Yo preferiría que fuera el quien aumentara de peso. Pero creo que no pasará.

- Si que debe de estar de antojo. – Comenta Makoto- Mira que salir en un día lluvioso de casa ¡solo por panecillos!

- Lo se. Está loco. (en ese momento alguien tocaba a la puerta) esperen. Tocan, seguro es Darien ¡siempre olvida las llaves de la casa!

Rei caminó hacia la puerta. Para su sorpresa quién estaba detrás de ella no era su amado Darien, Sino dos agentes de la policía acompañados de un hombre malencarado.

- ¿señorita Rei Hino?

- Si. Soy yo.

- ¿vive aquí el Señor Darien Spencer?

- Si. Así es. ¿qué ocurre oficial?

- Señorita Hino Debe venir con nosotros. El señor Spencer tuvo un accidente. Necesitamos que reconozca su cadáver.

- ¿su….cadáver? entonces. Está diciendo que…

- Lo sentimos. El señor Spencer está muerto

¡Nó! (fueron las únicas palabras que pudo emitir la frágil mujer antes de tirarse al piso quedando en shock)

- ¿Rei? ¡Rei! ¡alguien conteste! (se escucharon las voces de Mina y Makoto gritar desde el teléfono, el oficial caminó hacia el teléfono y lo tomó)

- Diga.

- Oficial. ¿qué ocurre?

- Hemos venido a Notificarle a la Señorita Hino sobre el deceso del Señor Spencer. Era su contacto en caso de Emergencia. Y por ello vinimos.

- Oficial. ¿cómo está Rei?

- Paralizada. Los otros agentes la están atendiendo.

- Por favor. Espérenos. Vamos para allá.

- Entiendo. Esperaremos aquí.

Minako había hecho de lado su helado que estaba ahora totalmente derretido para contar la historia a su nuevo amigo.

- debió ser terrible para ella.

- lo fue. Cuando la acompañamos a reconocer el cuerpo de Darien tuvo un colapso nervioso. Terminó en el hospital donde nos dijeron que había tenido un aborto espontáneo debido a su nivel de stress.

- Eso es terrible Mina.

- Lo es. Ella no ha podido reponerse a todo eso. Por ello decidimos llevarla de viaje. Un día Makoto y yo llegamos a casa con un mapamundi y unas chinchetas. Debía señalar con la chincheta justo el lugar al que iríamos de vacaciones. Por que no podíamos soportar verla más encerrada en ese estado.

- Y eligió Micltán.

- Si. Es curioso ¿sabes? Ante nuestra insistencia solo tomó una chincheta y la colocó al azar en el punto más lejano de Japón. Y ahora ¡henos aquí!

- Que suerte de la vida. Y que perfecta coincidencia.

- Lo se. Es gracioso conocerte justo aquí viviendo tan cerca.

- Creo que era el destino.

- Destino o no.Nuestra historia si quieres que sea "Nuestra" deberás seguir trabajando en ella en Japón. por que si crees que en un par de días obtendrás algo más de mi amistad estás equivocado.

- Jajaja. Eres increíble Mina.

- Oye soy rubia, no soy muy lista pero no soy juguete de nadie.

- No te preocupes. No pretendo jugar contigo.

- El chico peliplateado y Mina se quedaron mirándose en silencio mientras disfrutaban su helado.

-000-

Sentada ante el torno lleno de arcilla Makoto moldeaba la lodosa mezcla sin mucho éxito. Andrew por su parte la observaba divertido al escucharla maldecir en japonés.

- jajaja. Creo que no estás teniendo mucho éxito.

- Soy terrible Andrew.

- Claro que no preciosa- Dijo Andrew caminando hasta ella y sentándose a sus espaldas y colocando sus manos por entre la delgada cintura de Makoto. Pegó su duro y desnudo torso a la espalda de la chica y acercó sus labios al oído de ella susurrándole tiernamente.

- El barro, bella señorita es maleable, moldeable. El es como una mujer enamorada, dispuesta a dar todo de sí, a dejarse hacer al antojo de su amado. – Andrew presionó mas la cintura de Makoto a lo que ella solo respondió respirando profundo, una gota de sudor caía por las sienes de la alta chica que solo cerraba los ojos- se entrega a tus deseos, le gusta ser tocado, explorado…

- Waw -comentó Makoto al ver como Andrew de un par de movimientos creaba una bella vasija de barro con perfectas curvas- Eres increíble Andrew.

- Solo es cuestión de practica y de… inspiración

Dijo Andrew besando el lóbulo de la oreja de Makoto. Ella se estremeció ante el contacto de los labios de su piel con la piel de Andrew. Volteó su rostro topándose con los hermosos ojos verdes de Andrew, el le sonrió y ella acercó sus labios a los suyos. Makoto Cerró sus ojos y se entregó a un suave beso, ella se separó un instante de él que la miraba embelesado – Makoto, me gustas, me gustas mucho- Fueron las palabras de Andrew antes de ser ferozmente atacado por los labios y manos de Makoto que recorrían hambrienta el perfecto torso desnudo de Andrew. El acarició su cintura sobre el overol que en ese momento era más que incomodo para los dos Makoto se dio cuenta y se deshizo en dos movimientos del molesto "traje de trabajo" ambos se dirigieron hacia el viejo sofá cama de Andrew, el la recostó sobre las cobijas aun destendidas. El se recostó sobre ella acariciando su perfecto cuerpo, ella la miraba con los ojos llenos de lujuria y justo ahí donde la ropa estaba de más y la inocencia de Menos, entre besos y caricias, entre suspiros y sonrisas. Makoto tomó algo más que "clases de alfarería" de Andrew.

-000-

Rei se encontraba en la terraza de su habitación mirando el mar mientras acariciaba la pequeña muñequita que tenía en sus manos. María entró a la habitación llevando una taza de té en las manos con unas galletitas de mantequilla.

- Señora

- María. No te escuché entrar.

- La señorita Makoto Se fue muy preocupada y me encargo mucho que la cuidara.

- Mako… ¿sabes María? Es una gran amiga. Ambas lo son, son las hermanas que nunca tuve.

- Puedo ver que se preocupan mucho por usted mi señora. Le he traído un té para sus nervios con unas galletas. Le sentará bien.

- Gracias. ¿sabes María? Me pregunto que habrá sentido Soledad al estar justo aquí sentada esperando por su amado Joaquín. Debió ser muy duro.

- Lo fue…

- ¿cómo?

- Soy más vieja de lo que puede creer mi señora, uno escucha cosas, ve otras…Soledad sufrió mucho. Como sufre usted. Tome su té.

- Gracias- Dijo Rei tomando un sorbo de su té e invitando a María a sentarse a su lado en la silla a su izquierda- María

- ¿sí, Mi señora?

- ¿Por qué no me contaste que Soledad y Joaquín tuvieron un bebé?

- (María vio a Rei sorprendida con sus ojos grises)Ya veo…Mi señora, no quise perturbarla, escuché a sus amigas comentar sobre…bueno. No lo creí apropiado.

- María. No hagas lo mismo que mis amigas. Tu no, no quiero que sientan lástima por mí.

- No es lástima mi señora.

- Entonces dime que más pasó. Pero la verdad…

- Mi señora…Es muy triste. Joaquín, después de saber sobre la espera de su hijo no quería desprenderse de su amada Soledad. Le hizo una cuna de maderas con sus propias manos. ¡estaban muy emocionados!

- Por que les dijeron que jamás podrían tener Hijos.

- Así es. Una vez vinieron unos amigos suyos contándole que en Londres estaban vendiendo unas casas de muñecas hermosas. El señor Joaquín juraba que su pequeño sería una nena tan hermosa como su esposa Soledad y decidió viajar. Pero no era buen tiempo para viajar mi señora. Soledad se opuso a ese viaje, temía que el destino conspirara en su contra y arruinara ésa felicidad. Pero el señor Joaquín era un romántico de primera. Solo quería lo mejor para su familia, su hija DEBÍA tener esa casa de muñecas o en su defecto un barco como el de su papá hecho en maderas finas.

- Que tierno.

- Si. Soledad era su vida, imagine lo que era para el su primogénito. Así, Joaquín emprendió un viaje más de los de siempre para traer el regalo a sus grandes amores.
La señora Soledad aguardaba nerviosa el regreso de Joaquín, justo en éste lugar, sus nervios estaban muy mal temiendo lo peor, lo que no le hacía nada bien a su pequeño. Ella vio el bote de su amado Joaquín acercarse y corrió a la playa para recibirlo. Pero el mar era una fiera enardecida. Soledad vio hundirse el barco ante sus ojos.

- Que terrible…

- Soledad quedó desmayada de la impresión. Los criados la ayudaron a regresar a la casa y fueron por el doctor del pueblo.

- Pero tuvo un aborto espontáneo.¿verdad?

- Totalmente mi señora. Cuando despertó le dijeron lo que había pasado. Algunos dicen que perdió la cordura, algunos más que la cegó el dolor. Yo digo que su alma partió con su amado en ese mismo viaje.

- ¿y qué pasó después? (pregunta Rei como una niña pequeña abrazándose a su muñeca)

- La señora Soledad despidió a todos los empleados. "las ánimas" dejó de ser la casa feliz y alegre que una vez conocieron todos en éste pueblo.

- Pobre Soledad…

- Así es mi señora. Sufrió mucho. Como usted…

- ¿cómo pudo hacer para que siguiera latiendo su corazón? (comentó Rei mientras veía al horizonte y un par de lágrimas corrieron por sus ojos)

- Mi señora. Ya está listo todo para la cena. Debería tomar un baño para arreglarse para recibir a los invitados.

- Tienes razón. Eso haré.

- Le arreglaré sus ropas.

- Gracias. María.

- Señora…

- ¿si?

- Mañana se abren las puertas del inframundo para dejar salir a nuestros difuntos. ¿le gustaría ayudarme a preparar el altar?

- Claro que sí María. Gracias…

- Permiso Señora.

María se alejó de la habitación de Rei. Ella comió un par de las galletitas del plato que le habían llevado y poniéndose en pie abrazó y besó a la muñeca sentándola en la silla donde estaba ella- Risa, cuida el horizonte ¿quieres?- Rei entró al baño de la habitación para darse un baño. Tal vez el agua tibia la reviviría un poco, aunque se necesitaba un poco más que agua para traer su corazón a la vida.

-000-

Makoto y Mina llegaron al anochecer a casa. Ambas en sus brillantes bicicletas. Las dejaron cerca del cancel donde se encontraron.

- ¿comiste helado? (comenta Makoto a Mina que estaba totalmente charpeada por restos de helado y mermelada)

- Si. ¿te comiste al Alfarero? (Rie Minako viendo que la ropa de Makoto estaba saturada de arcilla hasta el cabello)

- Definitivamente.- comentó suspirando al recordar su fogosa tarde- Aunque soy un fracaso para la alfarería.

- No te preocupes. Al menos tienes al alfarero.

- Mina…

- ¿si?

- ¿no has notado a Rei extraña?

- ¿extraña?

- Si. Extraña.

- ¿más de lo normal?

- Si…

- Ahora que lo dices…sí. La veo más melancólica. Claro, si es eso posible

- Me preocupa que el viaje fuera perjudicial. La verdad creí que el mar, la brisa la harían sentir mejor. Más feliz. Ahora se inventa historias, está obsesionada con la historia de Joaquín y Soledad.

- ¿No será por la vieja bruja?

- ¿vieja bruja?

- Si. María. Claro está.

- Qué cosas dices Mina.

- Bueno. Dime si no te da miedo que sea tan pero tan…rara.

- Lo es. Tienes razón. Pero No creo que sea una bruja.

- Mako- Dijo Mina tirando de uno de los tirantes de overol de Makoto-Mako

- ¿qué pasa?

- Mira – Dijo Mina volteando a ver hacia el balcón de la habitación de Rei, un alto hombre barbado de cabello castaño caminaba entrando a la habitación y cerrando las ventanas tras de sí- Ahora entiendo por qué Rei no ha querido salir de casa. ¡seguro tiene una aventura!

- Estas loca.

- ¿qué? Es verdad. ¿por qué otro motivo no disfrutaría de éste paisaje?

- Estas loca. ¿cómo crees que Rei tiene un romance? Iré a ver que pasa.

- Por favor, no seas inoportuna. Seguro harán cositas ricas y mira que le hace falta a Rei

- ¡Mina!

- ¿qué? Mírate tu. Hasta colorcito agarraste amiga.

- Vamos. Iremos a ver quién es ese tipo.

- Estas loca. A mi me choca que me interrumpan cuando estoy co…comiendo. Iré por algo de comida, aunque María sea una bruja cocina delicioso.

- No comas tanto que luego no cabrás en tu vestido de ésta noche y apresurate a arreglarte. Andrew llegará en cualquier momento.

- ¡Andrew! ¡Mi Andrew! Andrew-cito al que me co…

- ¡Mina! Iré arriba. Adiós

Makoto dejó hablando sola a Minako y subió las escaleras quitándose las sandalias para no hacer ruido. Caminó hasta la habitación de Rei abriendo la puerta con cuidado para no hacer ruido. Para su sorpresa su joven amiga se había quedado dormida abrazando una almohada. Se acercó a Rei poniendo una mano sobre su frente para quitarle un mechón de cabello humedecido por el sudor. Se pasmó un segundo al notar que su amiga parecía tener fiebre. Al contacto de la mano en su frente Rei abrió los ojos.

- Makoto. ¿a qué hora llegaste?

- Acabo de llegar amiga. -Dijo Makoto volteando a ver hacia la ventana que de nueva cuenta estaba abierta, caminó hacia ella para cerrarla pero vio a lo lejos a aquel hombre que segundos atrás observó caminar en la habitación de Su amiga caminar hacia el mar- imposible…

- ¿cómo dices?

- Que te dije que cerraras la ventana amiga. Creo que a consecuencia de ello te has resfriado.

- Pero me siento bien.

- No señorita. Tienes fiebre ¿no lo notas?

- No. Me siento bien…

- No estas bien. Te quedarás en cama.

- Pero quiero conocer a Andrew.

- Será en otra ocasión, aunque tuvieras listo todo- dice Makoto caminando hacia el perchero donde un hermoso vestido color vino con aplicaciones en finos encajes aguardaba a juego con unas zapatillas- Me alegra que decidieras quitarte el luto. Es un lindo vestido, jamás te lo he visto puesto.

- ¿qué?- Dice Rei incorporándose- ese no es mi vestido. Sabes que no me pondría algo así ahora.

- Rei. Debes dejarlo ir…

- ¡No puedo dejarlo ir! ¡me duele!

- (Makoto respiró profundamente) bien. Dejarás el luto cuando lo creas necesario. Iré a arreglarme para recibir a Andrew.

- Yo haré lo mismo.

- Bien. Pero prométeme que si te sientes mal volverás a descansar.

- Lo prometo "mamá" – comentó Rei en tono burlón.

Makoto Río con el comentario de su amiga y salió de la habitación. Rei se puso de pie para observar mejor el vestido sobre el perchero, una corriente de aire la hizo sentir escalofríos, la ventana había vuelto a abrirse. Rei tomó el vestido entre sus manos y lo colocó delante de ella para ver como se le veía- es hermoso- dijo para sí. Al colocarlo sobre la cama se pinchó el dedo con un alfiler prendido al traje. Cuando lo revisó mejor se encontró que el alfiler estaba sujeto a un viejo trozo de papel, lo quitó de él y lo desenvolvió, en perfecta caligrafía una nota que decía. "Para mi amada Soledad"

-000-

Minako caminó cerca de la puerta de la cocina a hurtadillas. Tal vez si tomaba solo uno o dos de los canapés de la bandeja no se notaría. Asomó su cabeza por la ventana y observó a María que daba los toques finales a la cena de esa noche. Al acercarse al fogón sacó un pequeño frasco de entre sus ropas y dejó caer un par de gotas sobre una pequeña olla de barro de la que sirvió en un tarro de barro un poco del contenido. Minako entró en ese momento sorprendida mirando molesta a María que la miraba sorprendida.

- Hola María. No me esperabas verdad- a lo que María negó con la cabeza- ¿para quién es ese té? Para Rei ¿verdad?- María asintió con la cabeza- ok. Voy para arriba yo se lo llevo- la anciana mujer negó con la cabeza- No insistas más. Yo se lo llevo tu tienes mucho trabajo con la cena.- Mina arrebató el tarro de las manos de María y salió de la cocina subiendo las escaleras, cuando estuvo en el segundo piso vació el contenido del tarro en una de las plantas- té para los nervios mis…cabellos rubios.

- Mina- La riñó Mako gritándole desde su habitación- deja de hablar sola y métete a arreglar que quiero que estés lista para cuando llegue Andrew.

- Andrew, Andrew. Debe moverse muy bien para que lo consideres tanto. Con tus exnovios llegabas media hora tarde a todas las citas ¡y eso que ellos te citaban una hora más tarde!.

- ¡métete a bañar! (gruñó Makoto cerrando la puerta)

- Si, si. Me meto a bañar ¡si yo no soy la que tiene arcilla hasta en el…cabello.

Minako entró a su habitación para terminar de arreglarse. A fin de cuentas no tardaría mucho y estaba segura que estaría lista mucho antes que sus dos amigas.

-000-

En el comedor de las ánimas Makoto y Minako celebraban al lado de sus invitados, Diamante y Andrew con un par de copas de vino blanco para abrir apetito. María había preparad para la ocasión una sopa de mariscos seguida por camarones envueltos en tocino y acompañados de ensalada verde y sopa de arroz blanco. Los cuatro brindaban divertidos hasta que una fina silueta ataviada en un vestido color vino y peinada con el cabello recogido en una trenza y decorado con unas peinetas de plata bajó por las escaleras.

- ¡Rei, amiga! Que bueno que te has sentido mejor. – comenta Makoto poniéndose de pie- ven. Te presentaremos. El es Diamante, amigo de Minako.

- Encantado Señora (Dice Diamante reverenciando)

- Y el. Es Andrew…

- Mucho gusto

- Encantado señorita – Dice Andrew anonadado- Makoto me dijo que se sentía indispuesta. Me alegra que decidiera acompañarnos.

- Makoto exagera. Me siento bien- sonrió escuetamente la mujer sentándose en la cabecera de la mesa- no podía dejar de acompañarlos en ésta noche.

- Mi señora- interrumpió María colocando un plato de sopa al frente de la chica- su cena.

- No tengo hambre, María.

- Rei. es bueno que comas algo.

- ¡No!- intervino Mina alejando el plato de Rei- Si no tiene hambre no la obligues.

- Solo tomaré una copa de vino.

- ¡No!- gritó Makoto-¡No! No puedes tomar alcohol con…tus medicamentos. Lo sabes.

- Es verdad… Lo olvidaba.- comentó la pelinegra agachando la cabeza.

- Pero una copa no le caería mal, Mako- comenta Andrew conciliadoramente viendo el rostro de tristeza que puso Rei con el comentario de sus amigas- permítame servirle un poco.

- Pero Andrew.

- Mako. Es vino de mesa, tiene un nivel muy bajo de alcohol, solo será una copa y si Rei llega a necesitar ayuda estamos aquí.

- Bien. ¡pero solo una copa! – comentó de Mala gana Makoto- ¿de acuerdo?

- De acuerdo "mamá"- contestó Rei provocando la risa de todos en la mesa a excepción de Makoto- y Bien Andrew. Me dice Mako que te dedicas a la alfarería.

- Si. Alfarería. Escultura. Todo lo que sea arte me encanta.

- Y por como regresó Mako puedo darme cuenta que estuvieron practicando "escultura" – Rió Minako- ¿verdad?

- ¡Mina!

- Cof cof. Es que…Por un accidente mío Mako resbaló sobre la arcilla y es por eso que regresó así.

- Si claro. Y yo soy rubia natural.

- ¿no lo eres? (pregunto Diamante sorprendido)

- ¿qué? ¡claro que lo soy! Y mis ojitos son azules azules. No son lentes de contacto.

- Y Zafiro. ¿tú a que te dedicas?

- Yo tengo una agencia de publicidad en Tokio.

- Diamante. No te desaparezcas mucho- Dijo Makoto interesada- con algo más de publicidad podríamos elevar las ventas ¿no lo crees, Rei?

- ¿ehh? ¿me decías?- dijo la chica de pelo negro saliendo de sus pensamientos.

- ¿te sientes bien?

- Si. Claro. ¡como nueva!

- No lo creo- comentó Minako tocando la frente de Rei- y una de dos, tu temperatura elevada es por ese bombonsote que te visita o tienes fiebre.

- ¿de qué bombón hablas?- pregunta intrigada, Rei- no te entiendo.

- No le hagas caso.- interviene Makoto dando un codazo a Mina.- Pero creo que lo mejor será que vallas a dormir.

- Sería una descortesía retirarme teniendo visitas.

- No se preocupe por nosotros señorita- Dice Diamante en tono serio- Su salud es lo primero. Ya tendremos tiempo para charlar después.

- Es cierto. Lo primero es su salud.

- Bien. Volveré arriba.

- Te acompaño- Dice Makoto preocupada- es peligroso que subas las escaleras así. Podrías resbalar.

- Estaré bien- sonrió melancólica Rei- María.

- ¿si, Mi señora?

- ¿me acompañarías a mi habitación?

- Por supuesto- Dice María ayudando a ponerse de Pie a la delgada y ojerosa chica- vamos.

- Si que es rara tu sirvienta. Mako -comenta Andrew al ver alejarse a la mujer y a Rei- Da miedo.

- Bastante. Solo habla con Rei y a Makoto y a mí prácticamente nos ignora. Te lo he dicho Makoto. Es MUY MUY MUUUUY extraña.

- Deja de verla así. Solo es una fea anciana.

- Ella esconde algo Makoto, en verdad.

- Deja de inventar conspiraciones Mina. Lo mismo dijiste cuando viste al afanador limpiar los vidrios por fuera.

- ¡y es extraño! ¿Desde cuando alguien hace su trabajo en Fénix Corporation? Eso sería como si yo le pasara a Rei todos los recados que le dejan esas aburridas personas ¿quién creen que soy? ¿su asistente? Bah Idiotas.

- Algunas personas hacemos el trabajo por el que nos pagan.

- Si claro. Después Dirás que cuando sales de la oficina vas a citas de trabajo. Por favor, todos sabemos que no vas exactamente a una cafetería.

- ¡claro que si! (comenta Makoto sonrojándose)

- ¿y para qué ocupas condones lubricados en una cafetería?

- Bueno yo… yo…- Dijo Makoto con el rostro del color de un tomate- ¡Cállate y come Minako!

- ¡Lo sabía!

Los invitados rieron divertidos y la noche transcurrió entre risas y brindis. Diamante se retiró temprano alegando que el mesón donde dormía cerraba a las ocho. Makoto y Andrew continuaron brindando un rato más en la sala, hasta Bastante entrada la noche, cuando Andrew decidió que ya era hora de marcharse. Makoto insistió en acompañar a Andrew hasta el cancel de las ánimas.

- Bien señorita. Usted es bastante terca, Yo podía llegar a mi auto solo.

- Andrew, ¿acaso no entiendes que quiero pasar todo el tiempo posible contigo? Nos iremos pronto de aquí y tal vez jamás volvamos a vernos.

- Makoto. – comentó Andrew enternecido- Yo también quisiera pasar cada momento a tu lado. Aunque no lo creas siento que eres mi alma gemela.

- ¿de verdad? ¿a pesar de las bromas de Mina?

- Mina es todo un suceso. Creo que te hace pasar muchos momentos embarazosos.

- Indudablemente. Ese es "su don"

- Aunque gracias a ella se que te gustan los condones lubricados.

- ¡Andrew!- se ruboriza la alta chica- También los texturizados me agradan.

- (Andrew atrajo la pequeña Cintura de Makoto hacia si y la besó profundamente) Me encantas Makoto Kino.

- Mhhmm y tu a mí Andrew Hansford.

- Mako. Mañana es noche de Muertos. ¿te gustaría que hiciéramos una velada en casa?

- ¿de verdad?

- Si. Podemos hacer una fogata a la luz de la luna. Cantar canciones. No se. Divertirnos.

- ¿de verdad? (Dice seductoramente Makoto)

- Puedes invitar a tus amigas y a Diamante. Será una gran noche.

- Ahh. – comenta decepcionada Makoto- Creí que sería una velada de dos.

- Pero podrías quedarte a dormir en casa…

- Suena interesante tu propuesta- contesta Makoto besando en los labios a Andrew y cerrándole la puerta del cancel en la cara- lo meditaré durante la noche.

Makoto entró a la casa Divertida mientras Andrew la veía caminar cadenciosamente y subir las escaleras hasta la puerta de la casa de donde volteó a verlo de reojo y le lanzó un beso tras guiñarle el ojo a lo que el chico solo pudo sonreír.

Makoto subió las escaleras y entró silenciosamente a la habitación de su amiga Rei que se encontraba profundamente dormida, caminó hasta estar al lado de su cama para revisar su frente, ¡estaba ardiendo en fiebre!. Makoto fue al baño de la habitación donde humedeció unas toallas y las colocó en su frente. Continuó haciendo esto casi hasta el amanecer, cuando el cansancio la venció y se quedó dormida en el diván junto a la ventana. Entre sueños sintió unos pasos en la habitación que la hicieron despertar, unas altas botas color café fueron lo primero que vio Makoto, al subir sus ojos vio que un hombre de pantalón gris y holgada camisa blanca acariciaba el rostro de Rei y la arropaba con la frazada, Makoto lo observó caminar hacia la puerta donde lo llamó.

- ¡espera!- el volteó la mirada para cruzar sus profundos ojos azules con los ojos esmeralda de Makoto- ¿quién eres? ¿qué haces aquí?- El miró hacia la cama donde Rei dormía- Eres Joaquín ¿verdad? Ella no es Soledad, ¡Déjala en paz por favor! Tu ya no perteneces aquí. Deja a mi amiga, Tu presencia la tortura.

El alto hombre agachó la mirada y atravesó la pared de la casa. Makoto se puso de pié dándose cuenta que sobre la cama, al lado de su amiga reposaba una hermosa rosa roja…

Y llega cada noche
Y me saca de la cama
Me sorprende la mañana
Dando vueltas por la casa
Y el cansancio me venció,
Cuando creo que se marchó...

Y regresa cada noche
Y me saca de la cama
Se me escapa de las manos
Se me va por la ventana
Si tu cuerpo se marchó
Tu fantasma se quedó

Puede que la vida siga...

-000-

¡Hola!

Bien. ¿qué les parece? Algunos fantasmitas se adelantaron a llegar a "Mictlán" y Makotita Cenó Alfarero wiiiii.

Muchas cosas están pasando en Mictlán y mañana...mañana será un día determinante.

Algunas culturas dicen que las puertas del inframundo se abren desde hoy (Halloween no es coincidencia) algunas dicen que es mañana. Para cada cultura es diferente.

Gracias a esas personitas que me han dejado Reviews animándome, a Hikaru-Moon, a Sere301 y a Made-Matona que me han hechado porras en ésta pequeña historia que me ha hecho salir de mi "area de confort" pero que me ha gustado bastante.

¡nos vemos mañana!

Vientoaguamarina.