Capítulo 4. AÚN

"Música de fondo Rachel Portman One Day –We had Today" watch?v=AZNwIxHiA1M

19 de Abril del 2005, Ciudad de México, Aeropuerto Internacional Benito Juárez

-¿Pecosa no vas a hablarme más?, ¡por favor!

-¡Terry te emborrachaste en el avión, no es posible!

-Te convide y no quisiste

-No es lugar, ni momento, ¿qué no te das cuenta que todo el tiempo sigues bebiendo Terry?, está demás decirlo, en ese estado no creo que me hagas mucho caso

-Candice White, Candice White, ¡Allí está el letrero!, pero Terry no me dijiste a dónde vas, ¿ya tienes forma de irte a tu destino?

-Mi destino eres tú pecosa, ¿qué no logras entenderlo?- mientras la sostenía de la cintura, Candy lo empujaba con cierto desprecio

-¡Terry!, deja de ser imprudente, ¡por favor!- mientras caminaba hacia la persona que tenía escrito su nombre en aquel letrero, Terry solamente la seguía

-Buenas tardes, soy Candice White, tú debes ser Roger, George me dijo que tú vendrías por mí.

-Así es srita. Candice, ¿no venía usted sola?- mirando que un chico que tenía la cabeza agachada y se encontraba detrás de Candy tomándola de la parte final de su chamarra

Candy mirando con el semblante en desconcierto y diciendo:

-Pues, sí, eso creí, ¿podremos llevarlo por favor Roger?, es un amigo de años, lo conozco bien, nos encontramos en el avión, pero no sé a dónde va, viene un poco bebido

-Lo que usted ordene señorita –con tono en desconcierto

-¡Terry!, ya deja de recargarte en mí y dormirte, vamos a ir al hotel donde me voy a quedar esta semana, espero tengan habitaciones disponibles para que te puedas quedar allí

-Siento comentarle señorita que no es precisamente un hotel, bueno sí y no, es una suite en un conjunto habitacional y residencial que rentan algunos altos ejecutivos para estar más cómodos y no sentir la presión de quedarse en un hotel, todas las suites están reservadas por contratos anuales o más, como la contratación que tenemos nosotros es de 5 años para cuando nuestros ejecutivos o el señor George o Albert vienen por negocios ya tienen el lugar disponible, es muy exclusivo señorita. Lo que quiero decirles es que no hay suites disponibles para rentar como en un hotel

-Tarzán pecoso, ya vámonos ya quiero dormir

-¡No obstante quién debería de preocuparse por sí mismo eres tú Terry¡ y todavía que te estoy ayudando me ordenas, no puede ser, ¡vámonos! por favor Roger quiero descansar de todo esto y del viaje, y faltaba más vengo con Terry y es el colmo que está borracho

Mientras se adelantaba Candy dejando a Terry casi caerse pues seguía recargado en ella

-Pecosa ¡espérame!

Ya en el auto…

-La imágenes siguen en mi piel, en mi mente, en mi corazón, Dios mío ¿por qué nuevamente Terry?, sí yo me alejé, era lo mejor por los dos, por mí, por él, creí que él estaba bien… con ella, que ella lo hacía feliz…-se decía así misma mirando por la ventana del auto que los conduciría al sitio donde se hospedarían.

-¡Llegamos!-mencionaba Roger, mientras el auto se iba estacionando

-¡Qué bonito lugar!, vi muchos edificios de oficinas en el camino, me recuerda un poco a Chicago o New York algunas fachadas, pero el ambiente definitivamente se respira diferente Roger

-Le ayudo a bajar srita. Candice

-Eres muy amable Roger, ¡gracias!, pero ¿podrías ayudarme nuevamente con mi amigo a llevarlo dentro?

-Con mucho gusto srita. Candice

-Tarzán pecosa, ¿dónde estás?, dame un whisk, quiero un whisky

-¡No Terry! y por favor ¡ya cállate! es mejor que te duermas, quédate aquí en el sofá

-Si te duermes conmigo, sí me duermo, sino, quiero un whisky

-¡Terry me avergüenzas!

-Srita. ¿realmente será buena idea que él se quede aquí con usted en ese estado?, creo que deberíamos llamar a algún familiar de él, seguramente podrán venir y llevárselo, para que deje de molestarla

-No te preocupes Roger ya lo conozco en este estado desde hace, déjame hago cuentas, justo 8 años, no te preocupes, estaré bien, ya mañana espero se vaya a donde tenga que irse, a lo que vino…

-¡Bien! Si necesita algo más, tiene mi teléfono, mañana tengo que salir hacia otra ciudad para apoyar al señor Albert con otras personas de la compañía, pero le dejo esta tarjeta donde encontrará apoyo si lo necesita, la persona de la limpieza viene dos veces por semana, pero si usted así lo quiere la puede llamar para que se quede todos los días, mañana tiene un chofer a su disposición, aquí está el nombre y el teléfono, cuando lo requiera está las 24 horas disponibles

-Eres muy amable Roger, tanto como George, te agradezco

-¡Candy ven, ven mi amor!

-Si necesita cualquier cosa, no dude en llamarme si no puedo mando a alguien, ¿segura que estará bien?

-Sí Roger, muchas gracias no te preocupes por mí

-Hasta pronto señorita Candice

-Adiós Roger

Candy cerraba la puerta y se recargaba en la misma, mientras suspiraba y se quedaba en silencio y pensativa

-Y ahora ¿por dónde empiezo?

-Tarzán, si no quieres darme un whisky ven y dame un beso de pérdida -mientras reía en tono de burla

-¡Terry ya bastante hice con traerte aquí, ya basta, y no te voy a seguir escuchando, espero que así te duermas!- decía mientras iba llevando su equipaje a su habitación

-Bueno, pondré música para relajarme un poco, ¡ya sé! me daré un baño, sí es una buena idea, que cómo lo necesito, eso me ayudará a relajarme

Minutos más tarde…

-No sabía que cantabas cuando te duchabas pecosa

-¡Terry!, ¿qué haces aquí, me estabas viendo mientras me duchaba?- decía Candy ruborizada quien llevaba puesta la bata de baño

-No te preocupes sólo te vi pero no te mire- mientras reía burlándose

-¡Terry, sal de aquí, eres insoportable!, no sé en qué pensaba cuando te traje conmigo

-No te enfades Candy, sólo paseaba por aquí, no entré, sólo te escuche, cantas bien, bastante desentonada, de hecho creo que puedes espantar a las ratas

-¡Eres un grosero, por favor sal de mi habitación!, no es posible eso es ¿alcohol?

-Sí, ¿gustas?

-¡No Terry!, ¿de dónde lo tomaste?

-Pues del espléndido bar que tienes en tu suite, no sabía que bebieras tanto Candy

-¡No bebo!, más que ocasionalmente y lo sabes, ese bar está aquí supongo por los huéspedes que vienen de la compañía Ardley.

-No te creo, pero está bien, te dejo vestirte y te espero afuera para invitarte una copa

-¡Terry no puede ser, debiste dormir no continuar bebiendo!

-Sí me dormí, un rato, pero me despertó tu aroma de la ducha

-Eres un grosero, ¡sal de aquí!- empujándolo afuera y cerrando la puerta de su habitación

-¿Qué voy a hacer?, lo siento cerca y me derrito, mi corazón no deja de latir, y no quiero que se dé cuenta, Candy, Candy tienes que controlarte, ¡por favor!

"Repetir canción de Fondo Rachel Portman One Day –We had Today" watch?v=AZNwIxHiA1M

Minutos más tarde Candy salía de su habitación dirigiéndose a la sala…

-Okey Terry sírveme una copa

-¿Lo dices en serio mí pecosa? -mientras reía

-Sí Terry, sólo te acompañaré con una copa, pero si me prometes que después te dormirás para que mañana te vayas

-¿Me estás corriendo?

-Sí Terry, y no tienes que hacerte el ofendido si a la única que has venido ofendiendo es a mí todo este tiempo

-No te enojes Candy, aquí está, tu copa de vino tinto como te gusta, aún recuerdo cuando nos emborrachamos en Escocia, tenías tan sólo 15 años, fue muy divertido verte así en tu primera borrachera, bailabas y bailabas, era una danza angelical, hasta que te caíste pues ya no lograste sostenerte en pie

Mientras le daba la copa de vino a Candy, quien se encontraba sentada; los dos se miraban con ternura recordando aquel momento y riendo dulcemente mientras se miraban adentrándose ambos en aquel recuerdo

-Sí Terry fue divertido, debo admitirlo, tantos recuerdos tenemos de ese tiempo en que éramos unos adolescentes -mirándolo fijamente, y a la vez desviando su mirada

Terry se dio la vuelta y se retiró, Candy lo seguía inmediatamente buscándolo con la mirada a dónde se había ido, cuando llegó sorpresivamente y frente a ella, Candy desconcertada de ver lo que llevaba en las manos

-¿Una botella de vino y esa charola de quesos?, es más sofisticado ahora que cuando cortabas el queso rústicamente que te había dado la mamá de Mark en Escocia aquel día Terry, ¿te acuerdas? -mientras sonreía con cierta alegría

-Jamás olvidaría aquellos días Candy, había que improvisar con lo que teníamos en ese entonces y a la mano

Mientras iba depositando la charola en la mesa de centro junto con el vino, y servía nuevamente en las copas de ambos, para enseguida sentarse junto a Candy tomando su copa de vino

-Señorita Candy brindemos, por este momento que nos ha regalado la vida de estar aquí, en otro país extraño reencontrándonos

Con cierta extrañez Candy alzó su copa para rozarla con la de Terry y dijo- ¡Salud Terry!- dando un sorbo de aquel vino exquisito y no logrando sostener la mirada fija a Terry quién no dejaba de mirarla con esa peculiar manera de dulzura pero a la vez de dominio, Candy seguía poniéndose nerviosa ante la presencia y la soberbia mirada de Terry

-Yo voy a comer esto que preparaste que muero de hambre Terry

-Adelante señorita, soy todo suyo

-¡Terry cómo se te ocurre decir eso!

Mientras lo aventaba con reclamo y sin percatarse que las copas y la charola se caían al piso así como Candy y Terry, los recuerdos de aquellos días en Londres fueron inevitables dibujarlos en sus mentes, mirándose tan cerca, y creer que estaban tan lejos uno del otro, creyendo que sus corazones no pertenecían más, Candy de manera torpe y nerviosa quitó la mirada fija de Terry, disculpándose por la escena y haber estropeado todo lo que él había preparado, mientras él a su vez ayudaba a levantarla.

-Terry, lo siento, ya te ensucie, todo el vino de las copas quedo derramado en ti, y la comida, de verdad lo siento mucho…

-No te preocupes mí tarzán pecosa, creo que tomaré una ducha, ¿me acompañas?

-¡Cállate Terry! .Hay suficientes toallas y todo lo que necesitas en el baño de mi habitación puedes entrar

-Gracias mí pecosa, -mientras se acercó abruptamente para darle un tierno beso en la frente, Candy se quedó sorprendida, Terry de inmediato llevó su equipaje hacia la habitación de ella

Con un fuerte suspiro iba levantado lo que había quedado en el piso, y lo llevaba a la cocina para lavarlo

-Por fortuna no se rompieron las copas, y la botella de vino ya estaba vacía, Terry-decía Candy mirando su rostro figurativo en la ventana que daba frente a la cocina integral donde se disponía a lavar lo que había ensuciado

-Es hermoso, recordar lo más bello, pero también vienen a mi mente las cosas terribles que pasé junto a él, sin embargo no puedo evitar amarlo como lo amaba y como lo sigo amando, ese chiquillo me robó el corazón sin robarlo, qué ironía, a Anthony ya nunca más lo recordé como el hombre con quien había pensado e imaginado tener una familia, como con Terry, pero Candy en ¿qué piensas?, eso ya no será posible nunca más, es mejor así, disfrutaré este momento que tengo con él ahora, sin pensar en nada, su sola presencia me hace latir a mil por hora a mi corazón, con eso me quedo, mañana será otro día y comenzaré de nuevo, sin él. Es hermoso reencontrarnos así. ¡Ya sé! prepararé una ensalada, ¡vaya! en este enfriador hay de todo y en la cocina en general como para un mes, George encomendó todo quedará listo para mí, gracias a Albert, mi adorado amigo Albert, mi hermano, eso es, aunque sea su hija adoptiva, es mi hermano, el que nunca tuve y el que ahora tengo, soy tan bendecida. ¿Eso que suena es un teléfono?, ¡ay voy, esperen!, estos guantes no se quieren salir de mis manos, esperen, ay creo que no tengo que decir eso si no me escuchan quieren que conteste, ¿alo?

-¿Candy?

-Sí, ¡Hola Albert!

-Candy ¿por qué no me habías llamado ya estábamos preocupados sino es que Roger me llamó?

-Estemm sí, disculpa Albert, pero dices ¿qué Roger te llamó?

-¿Quién es pecosa?- gritaba Terry desde la habitación, Candy tapaba la bocina de aquel artefacto para que no se escucharan los gritos de Terry

-¿Candy hay alguien contigo?-decía Albert

"Repetir canción de Fondo Rachel Portman One Day –We had Today" watch?v=AZNwIxHiA1M

-¡No! Albert es un señor allá afuera, creo que algo quiere, es como el vigilante o conserje o no sé algo así, llegué muy bien, te llamo mañana, tengo que ver qué quiere, tengo que colgar, te quiero bye -cuando de inmediato colgó el teléfono para dirigirse hacia donde se encontraba Terry. Albert en el escritorio de su oficina en la mansión Ardley en Chicago, sin decir nada bajó el auricular para ponerlo en su lugar con una sonrisa despreocupada.

-¡Terry!, era Albert, ¿sabes que iba a pasar si se entera que estás aquí, en ese estado y conmigo? -mientras ella hablaba Terry la iba acorralando hacia la pared y se iba acercando a su rostro, de forma inclinada y balanceándose hacia ella, justo recargo un brazo en la pared, arriba de la cabeza de Candy quedando ambos rostros demasiado juntos

-¿Y?, si se enteraba ¿qué Candy? - mirándole sus labios que casi rozaban con los suyos, mirándola a los ojos, recorriendo su rostro, simplemente ella no podía evitar lo nerviosa y asechada que se encontraba, como presa acorralada, Candy miraba desconcertadamente a Terry cerrando sus labios los que habían sido abiertos por los dedos de él, quien no dejaba de jugar a estar lo suficientemente cerca, desafiando el aliento de ambos, y utilizando la yemas de sus dedos para acariciar cada parte del rostro de Candy, quien en un momento bochornoso simplemente logro safarse en un acto desesperado agachándose hacia el piso salió rápidamente de la trampa de él, Terry se quedó en esa postura mirando al piso mientras sonreía arrogantemente.

-Terry preparé la cena ¿quieres venir?

-Ya voy mí tarzán pecoso-mientras comenzaba a acercarse al comedor

-Te voy a pedir de favor que dejes de acosarme o tendré que llamar a la policía Terry, te lo pido por favor- mirándolo nerviosamente y con voz entrecortada

-¿Candy si no soy un criminal soy tu amigo?

-Exacto Terry eres mi amigo y nada más, te lo pido por última vez, deja por favor de decirme esas cosas y de ser así conmigo

-¿Qué ya no te gusta que lo haga Candy?-mirándola desafiadamente mientras se sentaba junto a Candy en el comedor

-Terry ¡por favor ya basta!- con tono fuerte y su mirada irritada

-Está bien Candy no te enojes conmigo, oye que rica cena, dime ¿cómo están tus amigos?

-Ellos están bien Terry, todos bien, pero ¿no me has dicho a qué viniste a México?

-Ni tú a mí, pero primero las damas así que platícame

-No, te voy a decir a qué vine

-Y ¿así quieres que seamos los amigos que somos si no me tienes confianza?, además ¿por qué yo habría de decirte a qué vine si tú no me dices a qué vienes?

-Vengo a abrir varias instituciones para ayudar a gente con diferentes padecimientos, discapacidades y que vive en pobreza extrema

-Siempre ayudando a otros, no cambias Candy, eres un gran ser humano

-Gracias Terry, simplemente Albert me apoya mucho en lo que deseo hacer, estuve viendo varios documentales y me estuve informando de aquellos lugares que más lo necesitan, en Estados Unidos ya tenemos algunos albergues e instituciones que ayudan, decidí México porque hay muchas etnias y comunidades que no tienen forma de mantenerse y viven en situaciones de pobreza extrema, muy diferente a la pobreza extrema que se vive en Estados Unidos, aquí es muy evidente y las condiciones políticas y económicas no benefician a los más necesitados

-Candy serías una gran presidenta, pero ¿de México? dudo que puedas serlo aquí siendo ciudadana estadounidense y si yo fuera tu esposo menos, una americana y un inglés gobernando México, vaya, vaya

-No digas tonteras Terry, es simplemente que hay que apoyar como a mí me apoyaron, y el Hogar de Pony tiene ya diferentes orfanatos en los lugares clave en Estados Unidos, a donde se van la mayor parte de los donativos que conseguimos a través de la firma Ardley allá en conjuntos con algunos hospitales para atender justamente a inmigrantes lationamericanos, México es un país sumamente interesante, las inversiones aquí casi generan el mismo porcentaje que en todas las sedes que tenemos en Europa, así que por ello es que lo ideal es ayudar a la gente de aquí, pues gracias a ellos es que tenemos fuente de trabajo y de ingreso en nuestras sedes de aquí y esto su vez nos permite seguir abriendo más en toda América Latina.

-Eres toda una mujer de negocios quien lo diría Candy, me asombra escucharte, por ello brindemos, ¡SALUD!- mientras rozaban las copas con el vino tinto que degustaban en la cena

-Voy a poner la música que dejaste encendida en tu habitación pecosa

-¡Ay es verdad! mi Ipod que me dio Stear con su bocinita

-¿Crees que voy a poner esa bocinita?, si ya vi lo que hay aquí, un verdadero teatro en casa, mira qué belleza, subamos el volumen

-Terry ¡bájale, tenemos vecinos!

"Poner música de fondo Aún de CODA" watch?v=sHjUUh-cQL4

-No te preocupes Candy están muy lejos una suite de la otra, además por algo lo tienen instalado, si se escuchara tanto ya vendrán a reclamarte a ti, deberías ver las fiestas que se organizan en la quinta avenida en New York y en los barrios más ricos, la gente que pasa caminando sólo mira hacia arriba de los lujosos departamentos de los ricos que viven allí

-Cómo tú Terry, dilo

-Pues tú más que nadie sabe que renuncié a todo, no digo que no tuve de esas fiestas y un piso en aquel lugar, pero después sólo era un invitado más del barrio

-Candy no recojas nada, vamos a la sala, ya mañana limpiamos, anda ven –mientras la tomaba de la mano y sosteniendo su copa con la otra

-Wow ya son las 2 de la mañana, qué rápido ha pasado el tiempo Terry-mientras se sentaba en el sillón, recargando su copa de vino en la mesa de centro

-¿Terry qué haces?

Terry quien había recargado su copa de vino sobre la mesa de centro, se iba recostando en las piernas de Candy, quien estaba sentada en la orilla izquierda del sofá, buscando abrazarse de los brazos de ella y cerrando sus ojos, Candy entonces se giró hacia la derecha subiendo sus pies en aquel sofá, Terry quedaba recostado encima de Candy ambos en posición boca arriba, él buscaba las manos de ella, e iba acariciando sus brazos, mientras ella buscaba él rostro de él acariciando con sus yemas y dedos sus mejillas, sus ojos, su barba que era una lija suave pues se sentía un poco rasposa, Candy con confianza cerró sus ojos, las caricias entre ellos seguían latentes, tiernas y pausadas, eternas y dulces, simplemente era un momento de silencio entre ellos que no debía terminar, perecía que se decían todo lo que sentían con las más mínimas caricias, con la simple música de fondo que ambientaba aquella sala, cuando de pronto la cabeza de Terry se arrinconó en el pecho de Candy y unas risas dulces se hicieron escuchar…

-Terry ¿de qué te ríes?- decía Candy asombrada mientras estaban las manos de ambos entrelazadas fuertemente

-Es que estoy escuchando los latidos de tu corazón Candy

-y ¿cómo se escucha Terry?

-Como lo más hermoso que jamás había escuchado mí Amor- Terry volteó a mirar a Candy dulce y fijamente, quitó las manos que los entrelazaban, se giró para levantarse, ya de pie la miró y le dio la mano invitándola a seguirlo, Candy lo tomó y se levantó, ambas miradas se confiaron como lo más sagrado, siendo cómplices en lo que desconocían podía ocurrir, pero sabían y deseaban en silencio que sucediera, ambos caminaron hasta la alcoba de Candy …

La música de fondo se repitió hasta el amanecer…

¿Dónde estás? No quiero perderte...no, no
No sé si piensas en mí como yo en ti
Oh me haces tanta falta
Que vale el orgullo si me siento así si eres gran parte de mí
Dónde supones que debo ocultar el dolor que llevo aquí
Si aún te amo, si aún te extraño
Los días sin ti son como morir
Aún...