Ese día, no parecía ser un buen día para nadie. Rose estaba muerta del sueño. Lily tenía un ataque de culpabilidad con James, al que le había volteado agua en la cara la noche anterior. James seguía enfurruñado por eso, porque iba a reprobar Estudios Muggle y porque Azkarahi Lestrange, su peor pesadilla, desayunaba un poco más allá, en la mesa de Slytherin. Roxanne y Dominique seguían molestas por una broma de James, Hugo y Louis de hace dos días atrás. Molly y Lucy, para variar, pasaban las rabietas más memorables de la historia de Hogwarts por culpa de su padre y sus excesivas exigencias.

Siendo muy sinceros, a Albus el tío Percy no le caía muy bien.

Albus simplemente tenía sueño, y Hugo estaba asustado desde que había llegado la última carta de su madre, diciendo que si volvía a recibir alguna queja suya desde Hogwarts le mandaría una carta vociferadora. Claro, todos entendían el pánico de Hugo; las cartas vociferadoras de la tía Hermione, según Albus, podían ser el peor castigo que cualquier mago o bruja tuviese que soportar, sin asomo alguno de duda.

Y, como de pasada, a Hugo lo habían pillado paseándose de noche después de eso. Listillo ese; ya llevaba dos años en el colegio, pero nadie lograba explicarse como él, de entre todos ellos, había acabado en Ravenclaw.

Sin duda, ese debía ser uno de los peores días desde que Albus había llegado a Hogwarts.

Rose lo miró como que no quiere la cosa, y apuntó un poco más allá, a la mesa de Hufflepuff. Albus miró, con poca convicción, y Rose abrió los ojos como platos y negó con la cabeza. Ella echó una mirada de reojo y articuló con los labios la palabra 'Discretamente'. Ah, que Albus mirara discretamente. Claro.

Aun así, no miró para nada discretamente. En la dirección en la que había señalado Rose, Jason Cleveland y los gemelos Scamander comían sin prestarle la menor atención a él, así que echó una mirada discreta a ambos lados de ese grupo. Una diminuta chica con el pelo negro lo miraba fijamente. Saludó a Lucy con la mano cuando la encontró sentada a la derecha de Lorcan y a la izquierda de Edward Longbottom; ella le sonrió y Edward le dedicó un ademán con la cabeza. Albus se encogió de hombros, y se tomó un buen trago de jugo de calabaza.

-Estás loca –Le dijo a Rose, en voz alta, que le echó una mirada peligrosa. Albus proclamó su inocencia con una sonrisa que no suavizó nada ni la mirada ni el ceño de su prima y consagrada mejor amiga.

-Te está mirando, tonto- Rose rodó los ojos, y Albus asintió y le devolvió una mirada confundida a Rose, como diciendo '¿Y qué hay con eso?'. Rose resopló- Le gustas, idiota, no seas tonto.

-¿Y quién es esa? –Le pregunto a Rose, inclinando la cabeza en dirección a la niña.

-Es Megan Belby- Le contesto Rose a su vez, como si fuese lo más obvio del mundo.

Albus estaba a punto de replicar, pero observó a Lily, que estaba afanada con su mejilla derecha. Al parecer, eso parecía haber puesto de mejor humor a James. Roxanne se había inclinado deliberadamente desde su cuenco de cereales unos tres puestos más allá para ver qué era lo que a todos les parecía tan interesante con Lily, y Derek 'Dee Dee' Jordan, el novio de Roxanne, también se había asomado un poco desde el lado de su prima para observar a Lily con curiosidad. Hasta a Rose se le había escapado una sonrisilla cómplice al verla.

-¿Qué pasa?- Le preguntó a Lily, en tono desorientado.

Todos se rieron. Hasta Lily. Tenía la sensación de que se perdía de algo, y algo gordo. Cruzó los brazos a la altura del pecho para insinuar más seriedad, lo que no hizo más que hacer que sus dos hermanos y Rose se rieran. Roxanne tampoco parecía comprender el chiste.

-¿Tú que miras?-Masculló Lily, y Albus tardó lo suyo en darse cuenta de que le hablaba a James y no a él.

-Está bien que no te fastidie la gente morena, Lily, incluso te apoyo con eso, pero pintarte la cara de negro permanentemente es ir demasiado lejos- James señaló la mejilla de Lily y se río. Hasta Hugo, Louis y Molly se habían asomado un poco desde la mesa de Ravenclaw, advirtiendo el revuelo que tenía Lily con su mejilla. Otro que parecía bien atento a Lily era Melkart Nott, uno de los del séquito de Azkarahi Lestrange. Eso no pudo evitar llamar su atención.

-Eh, ya, deja a Lily, Jamie-Exclamó Rose, dirigiendo su ceño fruncido ahora a James.

-De donde ha llegado tía Hermione- Replicó James, con una sonrisa burlona, y Rose se extralimitó a rodar los ojos.

Albus no pudo evitar reírse. Rose se parecía a la Tía Hermione en muchas cosas, y era verdad que acababa de hacerse uno de los regaños más 'TiaHermionisticos'. Tuvo que disimularlo con una falsa tos compulsiva cuando Lily y Rose comenzaron a mirarlo mal.

-¿Qué pasa con tu mejilla? –Insistió Albus, con toda curiosidad luego de haber analizado el comentario de James.

Lily apartó la mano que tenía puesta sobre su mejilla, y la señaló; tenía un sector casi formando un óvalo, pero que parecía más una mancha irregular, totalmente manchada de negro. Era como si le hubiesen echado cenizas en el rostro y se hubiesen absorbido. Albus arrugó la nariz; era totalmente repugnante. Roxanne estuvo a punto de hacer volar el cuenco de cereales a la cara de Derek con el respingo y el manotazo que dio hacia atrás. Luego, pareció querer devolver todo lo que había comido ya de cereales justo directo al cuenco.

Drew Finnigan, que había corrido la mala suerte de quedar sentado a la izquierda de Lily, tuvo una visión privilegiada de la mancha asquerosa, y su mueca de asco intenso hizo que se le resbalara un poco de jugo de calabaza por la barbilla.

-¿Qué te pasó en la cara, Lily?- La voz de Dominique había saltado desde su espalda; en efecto, la chica se había levantado de la mesa de Slytherin, también alertada por la nueva incorporación decorativa del rostro de su prima y estaba justo detrás de él.

-¿Qué pasó, Dom? –Saltó James, en su tono burlón, y todos vieron avecinarse uno de los comentarios groseros de James- ¿Azkarahi Lestrange te ha dejado pararte de la mesa y venir a vernos?

-Te he dicho una cantidad de veces que no soy del Culto de Caprichosos de Azkarahi –Replicó Dominique, ofendida y algo irritada. Lo cierto es que Albus también se irritaría si James la molestara con lo mismo cada dos por tres solo por ser de Slytherin. Dominique era, a su parecer, la más agradable de los tres hijos del Tío Bill y la Tía Fleur. Si. Lo siento, Vic. Perdón, Lou.

-¿'Azkarahi'? ¿La tirana esa ya te ha dejado llamarla por el nombre?

-¿No te callas nunca, James? –Le espetó Lily, con dureza, y se volvió hacia Dominique- Ayer sucedió algo taan divertido –Prosiguió Lily para contestar a la pregunta que le había hecho su prima- Desperté a las tantas de la noche con el escupitajo de alguien que parecía venir del refrigerador en toda mi cara, me limpié con la túnica de la imbécil de Cassandra Ravinov, que tenía esta mierda que, por cierto, no se sale- Lily gruño y Dominique arrugó la nariz. Se marchó antes de que alguien pudiese disculparse con ella por el comentario grosero de James. Se notaba que seguía molesta.

-Ese vocabulario, Lily –La reprendió Rose, pero Lily se limitó a rodar los ojos.

Albus se terminó lentamente el desayuno, pero en determinado momento los ojos de Molly encontraron los suyos y le señalaron a la mesa de Slytherin, en donde el culto de Azkarahi Lestrange se reía y parecía aprobar algo, en especial Scorpius Malfoy y la propia Azkarahi. Recordó que Melkart parecía especialmente atento al rostro de Lily, y le pareció que no establecer conexiones entre lo que veía en ese momento y lo que había visto era incorrecto. Molly asintió, probablemente adivinando la dirección de sus pensamientos. Se preguntó si ella también había visto a Nott observando tan atento.

Prefería dejar a Rose al margen de esa situación; el peor defecto de su mejor amiga era que por una cosa relativamente simple como esa podía convertirlo en un gran brío, y Molly era perfectamente capaz y tan inteligente como Rose si querían descubrir si esas sanguijuelas de Slytherin tenían alguna relación con lo que le había pasado a Lily en el rostro.

Aunque eso también resultaba demasiado improbable. El hecho de salir por los pasillos a altas horas de la noche en Hogwarts resultaba bastante difícil, y valía decir que eso bien lo sabía Hugo. Ya, poniéndonos en el caso de que la superpoderosa Azkarahi consiguiese escabullirse por los pasillos en plena noche, resultaba totalmente inverosímil pensar que había conseguido entrar en la Torre de Gryffindor. Hubiese despertado a la Dama Gorda, además dudaba considerablemente incluso el hecho de que hubiese amedrentado a algún Gryffindor para sonsacarle la contraseña. Además, ya suponiendo el milagro de que consiguiera entrar a la Sala Común, le parecía que James y Rose seguían allí abajo, la hubiesen visto pasar ¿Qué posibilidad había de que Azkarahi Lestrange o cualquier miembro de su séquito pudiese haber entrado a hurtadillas y escupido a Lily?

Esa pregunta tenía solo una respuesta viable: Ninguna.

Siguió tragándose el desayuno con indiferencia, más concentrado en la chica de ojos negros y toda su guardia que lo que había estado en cuatro años. Se sentía como James; como si tuviese un radar para localizarla, como si estuviese obligado a mirarla. Solo que él no la odiaba. No le caía bien ni la idolatraba, como muchos, pero no la odiaba.

Pero aún no olvidaba la primera vez que la había visto. Probablemente, tampoco podría olvidarlo jamás.

Albus solo espabiló cuando oyó mencionar su nombre. Había sido Roxanne, pero no tenían ni idea de lo que hablaban, ni siquiera de por qué le habían hablado a él. Levantó la cabeza y le dirigió la mirada a Roxanne; intentó sonreírle, aunque no estaba feliz de ser interrumpido.

-¿Si, Rox?

-Preguntábamos qué es lo que crees que le paso a Lily y en la cara- Repitió Roxanne, en tono paciente, y con una sonrisa. Los dos años de diferencia que tenía con Roxanne brillaban más que nunca; mientras que él parecía un adolescente desgarbado recién dejando de ser un niño, el rostro y toda Roxanne daban la impresión de ser ya alguien que se ha convertido casi totalmente en una mujer.

-Slytherin, eso le pasó –Exclamó Albus entre dientes, resoplando; sus primas y hermanos se habían volteado a mirarlo con una mueca de duda y el ceño fruncido.

Pero en ese momento vio que Molly lo llamaba, y supo que era el momento de irse. Había cosas más interesantes, complicadas y serias que analizar, como la posibilidad de que una futura Voldemort haya hecho que su hermana tenga una fea mancha en la cara de por vida que trae quién sabe qué consecuencias. Murmuró una disculpa y se apeó de la mesa, y casi voló al lado de Molly, que se paró de golpe también. Pudo sentir los ojos de Louis y Hugo clavados en sus omóplatos, preguntándose qué hacía saliendo con una de sus primas menos cercanas, aunque igual querida, hechos una bala del comedor. Incluso presentía que sus hermanos lo observaban con atención desde la mesa de Gryffindor.

Al girarse, Árnyék Thomas le lanzo una mirada asesina desde la mesa de Gryffindor. Ya sabía que entre Molly y Thomas, el nombre que todos habían escogido para Árnyék por lo difícil que resultaba pronunciar la palabra "Árnyék", las cosas habían comenzado a andar viento en popa, pero no sabía que era lo suficientemente importante como para Thomas que le lanzara miradas asesinas celosas solo por salir con Molly del comedor.

Una de las cosas más vergonzosas de estar junto a Molly es que él no era demasiado alto y Molly no es de esas chicas a las que puedes llamar 'Bajas', por esto era que, a pesar de que ella era solo dos años más grande que él, su propia coronilla apenas le alcanzaba a ella la nariz.

Lucy y Lysander Scamander saltaron delante de su camino, y alcanzó a frenar a duras penas antes de darse de frente con Lysander. Soltó un par de pintorescas groserías obtenidas de los vecinos muggle de los abuelos maternos de Rose.

No se podía decir lo mismo de Molly, que no corrió la misma suerte de frenar a tiempo y chocó abiertamente contra Lorcan Scamander. Le dedicó una mirada de odio a Lorcan que dejaba poco que desearle a la de su Tía Audrey, la Tía Hermione o incluso la espeluznante mirada de advertencia de su propia madre.

-Ya verás tú luego- Le advirtió Molly a Lorcan, sin despegar su mirada de odio de él, levantándose del suelo. Volvió a presentir la mirada asesina de Thomas, esta vez hacia Lorcan. Apenas se levantó, tomó a Lucy del brazo y retomó la marcha con Lucy sujeta; su hermana menor observaba a Molly totalmente perpleja.

Albus las siguió suponiendo que debía hacerlo. Se adelantó un poco caminando a paso rápido y arqueó una de sus cejas hasta que Molly lo miró, preguntando implícitamente algo que solo ella y él entendían.

-Sí, pienso contárselo a Lucy, pero a nadie más-Corroboró Molly a su pregunta implícita, y Lucy los miró alternativamente a Albus y a ella boquiabierta, seguramente pensando que ambos habían hecho la peor de las barbaries; seguro la gran imaginación de Lucy ya imaginaba una boda secreta muy turbulenta y miles de hijos- Si me concedes un momento, me adelantaré un poco para hablar con Lucy-Pidió su prima, y Albus lo dejó estar; enlenteció el paso hasta que sus primas le llevaron cierta distancia.

Pero no podía evitar oír algunas cosas. Mientras retrocedía, no pudo hacerle oído sordo a Molly, que le dijo en un tono que sonaba bastante incriminatorio a Lucy '¿Qué pasa con Lorcan Scamander?'. Son cosas de la existencia. Ya vería él qué tanto podría sonsacarle a Lucy respecto de Lorcan y ella luego.

Molly y Lucy frenaron su recorrido en un árbol junto al lago; se había alejado tanto de ellas que lo único que vio cuando se sentaron fue a dos formas difusas; una relativamente alta y otra relativamente bajita. Costaba creer que fuesen hermanas.

Trotó hasta el árbol en donde estaban y les sonrió; con un desplazamiento grácil se sentó, formando un triángulo, entre las dos chicas.

-Le expliqué más o menos a Lucy lo que había pasado –Comenzó Molly- incluido lo de Melkart Nott y que hoy al parecer anda especialmente atraído por Lily.

Así que ella también había visto a Melkart totalmente volcado hacia su hermana. Sabía que no podía ser el único que se había fijado, y reconocía que creía que Molly en particular lo había visto porque era muy atenta y despierta.

-La verdad es que cuando Molly habló de contar imaginé que habíais quedado para salir o que iba a ser tía gracias a vosotros dos- Se sinceró Lucy; Molly dio tal respingo, pero a Albus no le sorprendió. Más allá de molestarse, se rio entre dientes. Así era Lucy.

-Albus –Le reprendió Molly, y Albus intentó ponerse serio-Creo que los de Slytherin tuvieron que ver con lo de Lily-Aseveró Molly sin reservas.

-Es casi imposible, Molls; aunque lograse andar por ahí de noche, jamás conseguiría lanzarle un salivazo; además, Lily dijo que estaba frío, quién quiera que haya sido encontró el modo de que llegara al rostro de Lily sin que saliera directamente de su boca.

Molly no parecía nada convencida con la explicación. Él tampoco se contentaba demasiado. Estaban hablando de métodos normales, y estaba seguro de que toda su familia, incluido él, sabía que Azkarahi Lestrange estaba lejos de frenar en cualquier método normal que ellos pudiesen conocer.

-Suponiendo que ella no haya sido la que escupió –Tranzó Molly con ademán resignado- Tampoco deberíamos dejar de implicarla con lo que sea que llevara la túnica de Cassandra.

-Claro que podemos –Insistió Albus; intentaba con todas sus fuerzas acomodar sus ideas espeluznantes sobre Lestrange sin socavar la lógica- No tiene sentido; si no sabía que Lily iba a ser escupida ¿Por qué dejar algo en la túnica de Cassandra Ravinov pretendiendo hacerle daño?

-Porque no necesita hacerlo con sus propias manos para hacerlo, Cassandra Ravinov podía estar haciéndole el favor por un par de Galleons mientras ella se quedaba con su culo Mortífago apalancado en el sofá de su asquerosa Sala Común-Bufó Molly; a Albus le parecía una solución razonable, pero no del todo. Nadie haría cosas como esas por un par de Galleons. Si vas a hacer algo de esas proporciones, debes estar impulsada por algo demasiado grande, o el miedo.

La segunda opción parecía mucho más dada dado que hablaban de Azkarahi Lestrange.

Aunque también había que admitir que no la veía agrediendo o atemorizando a una niña excesivamente pequeña como para defenderse. Había que reconocer que Lestrange solo se metía en peleas con gente de la que esperaba una réplica.

Albus se limitó a observar a Lucy, que permanecía en silencio con expresión pensativa; seguramente, sacaba sus propias conclusiones en silencio, analizando la situación, intentando verla de todos los ángulos posibles.

Ese era uno de los motivos por los que no había detenido a Molly cuando había intentado contarle el plan a su hermana menor. Lucy era muy objetiva y siempre parecía estar cerca de la verdad cuando se le planteaban los hechos de manera correcta. Pero, por el momento, parecía no tener bases suficientes. Esperaba oír otra vez a Molly, pero la voz que recibió fue otra; era fría, indiferente y hermosa. No llevaba connotación suficiente como para ser apacible.

-Disculpa, si no te presenta inconveniente, este es nuestro sitio.

Azkarahi Lestrange estaba justo detrás de ellos, con el cabello castaño recogido con horquillas despreocupadamente detrás de la cabeza y una expresión seria; no enseñaba su sonrisa mortífera, pero aquellos macabros ojos negros suyos parecían esconder miles de cosas, al menos, las suficientes para saber qué le había sucedido a Lily. Porque si su hermana ya había durado tanto tiempo con el rostro así, se sabía que no era nada bueno.

Su culto no la acompañaba. Detrás de ella solo asomaba la rubia cabeza de Scorpius Malfoy, aunque ya parecía haber atraído la atención de más de una persona.

-¿Ya te has labrado sitio también? –Ironizó Molly- ¿Te lo ha comprado tu mami con el dinero que os dio vuestro preciado Lord?

-No te metas con ella- Gruño Scorpius Malfoy, apareciendo por detrás de Azkarahi con una expresión amenazadora.

Pero Azkarahi Lestrange permanecía impasible y con el rostro ilegible.

-Ya vieras –Murmuró Azkarahi Lestrange con un tono demasiado inexpresivo para la conversación, e hizo una mueca desdeñosa- Lo cierto es que mi mami se gasta el dinero que tan gentilmente nos proporciona el Señor de las Tinieblas en cosas más importantes. El árbol me lo ha comprado el papi de Scorpius.

Lucy fue la primera en levantarse. Se puso de pie sin hacer ruido, mirando a Lestrange como si ella acabase de hablar con un fénix o volar sin escoba. Molly parecía decidida a resistir en su sitio, mirando fijamente esos ojos inescrutables y oscuros, pero, al final, ella también se rindió. Luego de casi diez minutos, se marchó rezongando algo sobre Mortífagos asquerosos y comentarios sin sentido y de mal gusto.

La expresión amenazante de Malfoy no menguaba, lo que le bastó a Albus para saber que la dirigía a él. Albus no sabía por dónde meterse. No quería irse y hacerle sentir a ese par de asquerosos que se doblegaba a su voluntad, pero tampoco quería rebelarse contra la personificación de las Artes Oscuras de la que había estado más cercano en toda su vida.

El venenoso comentario de Azkarahi le atravesaba la cabeza como un puñal. Había algo que parecía intentando escapar de él, aunque pareciera inofensivo, simplemente un comentario burlón lanzado al viento. "Mi mami se gasta el dinero que tan gentilmente nos proporciona el Señor de las Tinieblas en cosas más importantes".

Al final, él también se levantó y se marchó.

Azkarahi tenía la mente totalmente embotada, eufórica con su inminente progreso en el plan dos. Atacar a una de sus hijos, ¿Cómo no se le había ocurrido antes? Una opción tan simple y desapercibida, una de la que todos podían ser responsables.

Lo cierto es que envenenar a una niña de doce años de ese modo le parecía algo excesivo, aunque en realidad ¿Algo lo era? Para lograr propósitos tan serios como el que ella pretendía, todo parecía justificable. Además, había sido bastante compasiva. Aquel veneno adherente envenenaba las células de la piel en un par de horas, y contaminaba las arterias solo dos segundos después de eso.

Ella le había concedido a la chica Potter un par de meses.

Aunque en realidad no había sido movida por el altruismo. Simplemente, era el tiempo que necesitaba para terminar la primera misión y tener la oportunidad de atacar por más frentes a Potter, si es que no le parecía lo suficientemente importante que su hija estuviese muriéndose a la primera. Aunque, claro ¿Cómo podía saberlo él? No podía saber nada. Harry Potter nunca sabía nada. Le causaba lástima. Y repugnancia.

Solo había una manera de que esa pobre chica pudiese terminar el año viva, y eso sí que dependía meramente de su altruismo y su compasión, cosa que no la movía en absoluto. Ella no la salvaría. No revocaría el letargo que le había proporcionado por despiadado que fuese.

Era la única que podía alterar, detener o desaparecer los efectos del veneno del sistema de Lily Potter; nada más le ayudaría en lo más mínimo. Pero no iba a ayudarla bajo ninguna circunstancia.

Sería una muerte justificada; el resultado final de ella podría llevar a tres muertes que, más que glorificarla a ella misma, glorificarían a su señor. Había comentado lo del Señor Oscuro como una broma aquella mañana asumiendo los riesgos de que esos chiquillos podían tomárselo demasiado en serio, pero no lo harían. Porque estaban seguros de que él no volvería.

Porque no sabían que Azkarahi Lestrange había nacido para hacer que su sueño de mundos felices y libre del Señor de las Tinieblas no llegara a existir jamás.

Que el destino de su amo dependiera de su propia astucia y sus doce años de conocimientos previa y cuidadosamente aprendidos era un giro totalmente innovador a lo que se le había implantado como concepto de servicio, pero decir que no la enorgullecía era como decir que le agradaba la perspectiva de tener que acercarse y mantener contacto directo con un sangre sucia. Inmundicia.

No podían quejarse de que fuese inerte. Si ya había logrado envenenar a la nena de papi Potter en un tercio de año, y tenía unas cuantas maneras más de acabar con los mayores. El problema es que no podía predecir la conducta de Harry Potter. No lo conocía en absoluto.

Quizás fueran revelaciones y pensamientos demasiado retorcidos para una persona de casi 16 años. Pero no, no lo eran. Eran pensamientos de una persona con aspiraciones e ideales claros. Ideales un poco retorcidos; eso valía decirlo. Pero eso era solo porque la idea de lo legal dentro del Ministerio de la Magia y de toda la comunidad mágica era demasiado estrecha de miras.

Solo estaba haciendo lo correcto.

Casi no había probado bocado de la comida de la cena; el plato seguía casi intacto, tal como había estado cuando ella había llegado a comer. La euforia le borboteaba dentro del cuerpo. Se sentía tan bien que incluso podría haber hecho vista gorda a la interrupción de haber ido tranquilamente a su árbol favorito junto al lago y haber encontrado el asqueroso culo mestizo de Molly y Lucy Weasley junto con Albus Potter contaminando su árbol.

Pero eso tampoco era así. Una parte de su mente estaba despierta, atenta, echándoles mirilla a esos tres chicos. Sabía que sospechaban de ella; si no, James Potter les haría sospechar. Por un momento, deseó caerle mejor, o lo bastante mejor como para que no asociara el ataque a su hermana y el hecho de que ella empezara a morirse y consumirse lentamente con el pasar de los meses a lo primero que siempre se le venía a la cabeza a Potter cuando algo malo sucedía: "Azkarahi Lestrange".

Pero lo que la convocaba a los Potter no era James y su odio hacia Azkarahi, sino su hermano menor y dos de sus primas. Tal vez James y la mayoría de la infinidad de Weasleys no fuesen lo bastante listos como para avanzar correctamente la pieza de ajedrez, pero al parecer Albus Potter y dos de sus primas si lo habían sido: Por lo que parecía, habían encajado ciertas piezas y se les había ocurrido relacionar todo eso con ella; desde el escupitajo en plena noche hasta la sustancia, para ellos desconocida, en la túnica de la pequeña de Gryffindor que dormía al lado de Lily Potter.

Lo cierto es que si querían inculparla bajo fundamentos lógicos, que siguieran los patrones normales para realizar las tareas que, en efecto, ella había hecho, no los encontrarían. Sus conocimientos mediocres sobre magia no les permitirían cuadrar para nada que lo hubiese hecho. Podía ver cómo se frustrarían con el paso del tiempo. Deshilvanando teorías, poniendo en carta otras nuevas que acabarían por ser descartadas tal como las anteriores.

Y, al final, a falta de soluciones lógicas o comprensibles, concluirían en lo que todo el que pensara en inculparla acabaría por pensar: Que ella no estaba relacionada con el ataque a esa mocosa. Que era inocente.

El problema es que, la verdad, no lo era. Pero ellos no tenían por qué saberlo.

Albus Potter la estaba mirando; seguramente esperaba verla presa del júbilo, viendo cómo lo que sea que le hubiese hecho a su hermana pequeña rendía frutos. Pero la expresión de Azkarahi era insondable e, incluso, se mantenía ajena al ajetreo de la mesa, más huraña que de costumbre. Eso le daba más un aire descontento que jubiloso. Esperó que su falta de evidencia bastara para convencer a Potter de que estaba tan descontenta como parecía en su rostro.

Y, sin bien era cierto, la poción intoxicante (Aunque disecada hasta convertirse a polvo) hacía simplemente de maravilla su magia. La mancha del rostro de la chica Potter parecía más amplia que la de ese mismo día en horario de desayuno. Ni 24 horas habían pasado.

No quería hablar con Scorpius; no quería hablar con nadie. Era una victoria de las que prefería disfrutar sola. Un mérito personal que solo a ella le daba pleitesía y que, por lo tanto, debía festejar ella sola.

Se tragó otro trozo de muslo de pollo haciéndolo pasar a duras penas; la alegría del avance parecía haberla alimentado. No quería desanimarse recordándose que aún no tenía la Piedra de la Resurrección, pero, por desgracia, no podía olvidarlo ¿De qué servía todo lo que hacía si no la conseguía?

Pero claro que servía. Ella podría hacer ambas misiones, y luego todo lo que se propusiera. Porque ella sabía magia más avanzada y poderosa que cualquiera de sus compañeros, que cualquier estudiante, incluso que Scorpius. Y el aprendizaje y el trabajo duro tenía sus recompensas; bien se lo había demostrado su señor poniendo en sus manos su regreso. Porque con esa magia, ella podría instaurar otra vez el trono que, con mísera suerte, Harry Potter le había arrebatado a su amo. Porque la magia es poder.