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Capítulo 3 - Llegada


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Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de sus respectivas autoras. Esta historia solo es con fines recreativos. Sin fines de lucro.

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El corazón de los hombres es un gran misterio, uno que nunca se llega a descifrar... A. R.

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En Francia….

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-…Es por eso, chicas, yo debo ir a América…-decía Alice, sus compañeras de trabajo la veían con cierto asombro.-Por lo que no podré venir aquí en los próximos días…

-Ya… Ya, pero ¿Volverás después?-decía una de esas jóvenes.

-Si, volveré después, no se preocupen por…-decía Alice.

-No se vale, tu presencia aquí nos traído incontables nuevos clientes…-decía la señora que miraba a las demás jóvenes, que estaban con sus vestuarios.

-Si, pero yo solo cantaba, señora…-decía Alice. Sin entender bien.

-También las pocas veces que bailaste fuiste deslumbrante, Alice….-decía la señora.-Y lo del canto no tengo palabras... Tienes una voz prodigiosa...

-Si, es cierto, Alice…-decía una joven que estaba con un vestido elegante. –Los clientes no dejan de preguntar por ti siempre…

-Chicas, en verdad, les agradezco haberme aceptado aquí… Este es un café particularmente hermoso e innovador…-decía Alice, mirando el lugar con nostalgia. Sus ojos estaban algo brillantes.

-¿Me pregunto si en América hay sitios como este?-dijo la señora, que era su patrona. Ese uno de sus muchos trabajos que desempeñaba Alice.

-A lo mejor si...-decía Alice. Con tranquilidad.

-De ser así, no olvides decir que trabajaste aquí…. Te servirá como experiencia, Alice…-decía la señora, antes de darle una carta.-Es de recomendación…. Solo se las muestras si no te creen…

-Gracias, señora, chicas…Todas fueron muy amables conmigo…-decía Alice, antes de recoger sus pocas prendas que dejaba ahí para trabajar.-Adiós, les escribiré…

-¡Adiós, Alice! Y suerte en América…Esperamos que te vaya bien, petite

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Al día siguiente Alice ya tenía listo sus maletas. Peinaba a Teresa, quien estaba inquieta.

-Mami, ¿ya terminaste?…

-Ya casi, Tere…

-¿Si?

-Ya casi, pequeña…

-Mmm, bueno te espero…

-Ya quedo, Tere…-decía Alice, ajustando un poco los lazos del peinado de la niña.

-¿Me trenzaste el cabello, mami?

-Si, ¿No te gusta?

-Si, porque es agradable sentir cómo se entrelazan….

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En eso escucharon cómo sonó la puerta.

-Iré a preguntar quien es…-decía Teresa, antes de ponerse en puntitas. Y pegarse a la puerta.- ¿Si diga? ¿Quién es?

-Soy yo, Tere… Soy Charles…

-¡Charles!-decía la niña, antes de palpar el cerrojo y abrir la puerta. -¡Tío Charles! ¡Buen día, tío!

-Hola, Tere…-decía Charles acariciando la cabeza de la niña, quien sonreía feliz.- ¿Ya están listas?

-¡Si, señor!-decían Alice y Teresa, con una sonrisa alegre.

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En el puerto, Alice miró por última vez Francia, no sabia que les esperaba en América, bueno si. La posible solución a la ceguera de su hija. Eso no tenia precio para ella. Haría hasta lo imposible porque Teresa pudiera ver. Subieron al barco, Teresa estaba con un vestido color blanco.

-¿Cómo es el mar, mami?-preguntó teresa, quien sostenía el barandal del barco con fuerza.

-Es inmenso, es algo rebelde a decir verdad…Jajajaja….No te asustes, mi cielo…Es normal sentir un poco de mareos, pero ya te acostumbraras… ¿Sabes? Yo también estoy como tu, pero me alegra pensar lo mucho que nos divertiremos en América…-decía Alice, sosteniendo la mano de Teresa, quien sonrió por las palabras de ánimo.

-Si, es cierto, mami…-decía la niña, antes de soltar el barandal.- ¿Tío Charles?

-El fue a ver en que habitación nos vamos a quedar tú y yo…

-No quiero dormir aparte, mami…

-Lo se, dormirás conmigo, Tere… Ya sabes…

-Si, desde que era bebé…

-Aun eres mi bebe, Tere…

-No, no soy un bebe, mami…

-Jajajaja…Lo se, quita esa carita, Tere…-decía Alice, observó que apareció Charles.- ¿Todo bien?

-Si, descuida, Alice…-decía Charles tranquilamente.-Les tocó la habitación 35.

-Perfecto…-decía Alice, antes de recoger una de sus maletas. Apenas tenía una de cada una.

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Los días transcurrieron en altamar, Teresa quería caminar por la cubierta. Alice le sostenía de la mano, iban caminando por una parte. En realidad se confundieron, pues estaban en segunda clase. Pero caminando por ahí, llegaron por donde estaba la primera clase.

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-¡Vaya! ¿Qué ven mis ojos? Ahora si lo he visto todo…Jajajaja…. ¡Que angelicales son!-decía un joven, que tenía un libro en mano. Alice se sorprendió por la forma en que las miraba. En especial a ella misma, la ponía nerviosa. Por decir de mas que no de daba confianza ese joven.

-Disculpe, ¿Se refiere a nosotras?-apenas pregunto Alice, extrañada.

-Si, a menos que haya por aquí otra joven rubia ricitos de oro cerca…-decía con sarcasmo el joven que era rubio claro, miró a Alice con interés.- Hola, preciosa. Tal vez no sepas quien soy yo, por lo de tu estrato...

-¿Mi estrato?

-Si, pero soy un importante trabajador de señor…

-¡Oh! En ese caso lamento haberlo importunado con mi presencia, "su gracia"…-decía Alice, antes de irse.-Vámonos, pequeña…

-Si…-decía Teresa, quien no soltó la mano de Alice.

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Otros días más, y las cosas parecían ser tranquilas, aunque para su mala suerte ese tipo seguía buscando encontrarse con Alice, a pesar de su desastrosa primera conversación. La cual lo evitaba con esmero, no se encontró con ese tipo. Una noche Teresa le pregunto como eran las estrellas.

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-Son pues... Pues son…

-Jajajaja…Dijiste la misma frase pero al revés, mami…

-¿Eh? ¿Lo hice, Tere?

-Aja…

-¡Oh, no me había dado cuenta!

-Ese tipo de la otra vez no me agrada, mami….

-A mi tampoco, Tere…Pero dudo que se vuelva a acercar… Estas cansada, te llevare a dormir, Tere…

-No quiero, mami… ¡Ahhh!

-Si, si lo estás…-decía Alice cargando a su hija. Quien se acurruco en su regazo.

-¿Se quedó dormida?-preguntó Charles al ver a la niña con los ojitos cerrados.

-Sí, así parece, Charles… Un favor abre la puerta de mi habitación, para meterla a la cama…-decía Alice.

-Si, ya voy, Alice…-decía Charles abriendo la puerta. Alice entro y acostó en la cama a teresa, quien tenía sujetada su mano. Alice la arropo, y miro con ternura a la niña que dormía plácidamente.

-Parece un ángel dormido…-decía Charles.

-Si, un angelito que empieza a volverse un poquito más pesado...-decía de manera graciosa Alice.

-Si, en ese caso me habrías dicho para ayudarte a cargarla...

-Era broma, no pesa, Charles…Al menos no mucho, está de acuerdo a su edad…

-¿Te vas a dormir ya, Alice?

-Si, pero ¡Ahhh! Si, creo que también quede exhausta…

-¿Por qué no me dijiste que había un tipo que te molestaba, Alice?

-¿Qué? ¿Cómo sabes eso?

-Porque vi como te seguía cuando caminabas con Teresa…

-Escucha, le deje en claro que yo no estaba interesada en el, pero bueno como viste pues…

-Insistió, si lo vi…. Solo creo que debes de tener cuidado, sobretodo por Tere…

-Si, lo se, Charles…

-Bueno, me iré a descansar a mi habitación, Alice…

-Si, anda a descansar, ¡Ahhh! …Jajajaja…Ya tengo mucho sueño, por favor, cierra la puerta cuando salgas, Charles…

-Si, buenas noches, Alice…

-Descansa…

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Después ya estaban cerca de la costa, Teresa estaba en el barandal. Se despidió del barco, sentía que aun que no pudiera ver las cosas, estas dejaban su esencia en ella. Aspiró el olor de la madera del barco, sería un recuerdo que la acompañaría hasta en sus más inalcanzables fantasías.

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"Así huelen los árboles…" pensó Teresa, entonces busco a su madre por el sonido de su voz. Aunque a veces también la identificaba por el olor.

"Huele a rosas…" pensó la niña, antes de palpar unos rizos abundantes. Sonrió, era el cabello de su madre, lo conocía bien. Hundió su cabeza en sus rizos.

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-Tere…. Bajaremos del barco en poco tiempo…-decía Charles, quien asintió.

- ¡Oh! Y… Y podre escuchar más sonidos interesantes, ¿Verdad?-decía Teresa, sujetando los rizos de Alice.

-¡Ay, Tere! No jales muy fuerte, o me arrancaras el cabello…-decía Alice, con gracia, pero si le dolía.

-¡Oh! Discúlpame, mami…-la niña soltó los rizos de la joven rubia, quien a cambio se ofreció su mano.

-NO te preocupes por eso… -decía Alice. Miro con cariño a su hija.

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Poco tiempo después ya estaban bajando del barco, con paso cuidadoso. Charles le extendió la mano y ayudo a bajar a Alice, quien no soltaba la mano de Teresa. Quien sintió la brisa golpeando su rostro.

"América tiene un olor diferente…Muy diferente…" pensó la niña, antes de encogerse de hombros.

Luego bajaron caminaron por el puerto, Alice miraba todo sin reconocer nada. Solo que por alguna razón el pecho se le estrujaba. Charles también veía todo sin saber bien cómo era, pero tenía las indicaciones respectivas. Con eso se guiarían. Entonces se giró a ver a Alice, quien le puso unas gafas a Teresa.

-¿Gafas?-decía Teresa, al sentir que su madre se las puso.

-Si, son gafas…-decía Alice, así se evitaba que la mirarán extraño a la niña. Quien era muy intuitiva.-Te ves bonita con ellas…

-¿En verdad, mami?

-Si, es verdad, Tere….-decía Charles, sonriendo a la niña.

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-¿A dónde iremos, Charles?-decía Alice, quien estaba tan perdida como el.

-Según las indicaciones que me dio Mathew, pues…. Debemos de ir a la calle… Espera, este es no es mapa…. ¿Viste la hoja que estaba revisando anoche?

-¿La hoja con números por todos lados?

-Si, esa…

-¡Eh, yo! Yo creo que la puse en la mesita de mi cuarto en el barco….-decía Teresa, con una sonrisa tímida.

-Tere… No te preocupes, puedo enviarle un telegrama a Mathew y me dará de nuevo la dirección… -dijo Charles, maldiciéndose por no haber sido mas cuidadoso. Sentía que hasta Teresa pudo haber sido mas cuidadosa que el. –Bueno, en tanto resuelvo eso, pues…

-¿Iremos a pasear?-preguntó Teresa.

-Aún no, Tere…-decía Alice, quien trataba de estar serena. Bueno no era para menos, no todos los días hacías un viaje por el mar, y luego perdías la dirección de donde estaban los médicos, ¿No?

-Buscaremos primero un lugar donde alojarnos por unos días…-decía Charles.

-¿Cuántos, tío Charles?

-Quizá un mes o viendo como…

-¡Ah! Entiendo….-decía Teresa. Quien jugaba con sus manos.

-Lo tengo, Charles… Busquemos una zona residencial con muchos edificios, ahí de seguro que nos rentan unas habitaciones por unos días…. –decía Alice.

-Si, es verdad… Pero descuida Mathew me dijo que tenia un amigo que sabía de un lugar donde quedarnos .Bueno, mis hermosas damas…. Nos vamos…-decía Charles, antes de para un carruaje.

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Teresa sonreía por los nuevos sonidos que oía. Todo le resultaba intrigante. Claro que lo era, ella había vivido su infancia en una zona rural. Decisión de Alice al ver que sería difícil acostumbrarla a las exigencias de una ciudad. Pero Alice esperaba que fuera por poco tiempo, y sino pues no importaba. Teresa era primero, segundo y tercero más importante en su vida.

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En eso ese día había ensayos por la próxima temporada de estrenos que se avecinaba. El director miraba todo con atención, algo no estaba bien para el. Mandó detener el ensayo un momento. Todos los demás actores lo miraban sin entender.

-Esta parte es un como si fuera un poema, si lo dices de manera plana se pierde la musicalidad…-decía el director.-Tómense un descanso hasta ver que hago para remediarlo.

-Señor, no sea tan duro con los actores…-decía el señor Oliver, quien era que hacia la limpieza.-Creo que lo hicieron bien…

-Tal vez, señor Oliver… Pero siento que les falta esa musicalidad en la voz…-decía el director.

-En tal caso es cuestión de unas tantas cuantas lecciones de canto o algo así como declamación poética y ya esta…-decía el señor Oliver.

-Si algo así podría ser útil…. Quizá resulte…De nuevo desde la última escena…-decía el director.

-Señor Robert….-decía una joven actriz castaña.-Creo que es una buena idea, señor…. Así seria tendría mas musicalidad la obra…

-Karen, ¿Tienes alguna noción cantando?

-¿Yo? ¡Ah! Eso, no es algo del otro mundo… Por cierto, ¿Dónde esta Graham? No me digan que renuncio…Jajajaja….La presión diría yo….

-Qué presión ni que nada, Karen…-decía Terry, entrando recién.-¡Buenos días, señor Robert!

-¡Buenos días, Terruce!-decía Robert.

-¿El como si puede venir tarde?-decía Karen, mirando extrañado a Terry.-Oye llegaste tarde, no lo olvides….

-Si también es un gusto verte, Karen…-decía de manera sarcástica el castaño.

-A mi no me salgas con tu genio de gato mojado, Graham…

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Mientras una joven lacia miraba por la ventana, esperando que Terry apareciera. Esa conducta solo hacía que le madre de esta quisiera volver a exigirle a Terry que fuera a verla. Pero Terry si cumplía con su manutención económica.

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-Ese actor de quinta, se enriquece con lo que gana, y el muy mezquino no lo quiere compartir con mi Susy…-decía la madre de Susana.-Está loco si cree que no le insistiré con lo de el matrimonio…

-Madre…

-Susana, ¿Estás bien, hija?

-Si, pero Terry no ha venido aún….

-Susana, trato de ver la forma en que ese tipo te cumpla contigo…

-Mmm, por lo pronto no está con nadie…

-NO seas ingenua, amantes no le faltan…

-¿Qué? ¿Cómo que amantes?-decía la rubia lacia con enojo.

-Susy, Susy… Tu déjalo en mis manos…-decía la señora antes de buscar entre sus cajones algo.

-¿Qué buscas, mamá?

-Nada, solo debo hacer una llamada urgente…

-¿Por qué, mamita?

-A Dimitri…

-¿Dimitri?

-Tu primo que estuvo en Francia por…

-¿La guerra?

-¿Qué? No, el fue para hacer unos "negocios"…

-¿Negocios?

-Se hizo rico con uno que le salió como anillo al dedo…

-¿Cuál es ese?

-Conseguir chicas bonitas y venderlas claro…-decía la señora Marlowe.

-¡Qué espanto!

-En fin… El me debe un favor…-decía la señora con una sonrisa.-Por lo que si el actor tiene una amante, pues le habrá ahorrado trabajo a Dimitri, ¿No crees?

-¡No lo hagas! Podrían inculpar a Terry, madre…

-Descuida, no creo que el se vea involucrado, Susy….

-Eso espero, madre…-decía la ex actriz, quien abrió un libro y miraba con deleite una carta que nunca le llegó a Terry de Candy. La cual decía:

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Querido Terry:

Me alegra saber que tu estreno esta próximo, yo estoy emocionada de ir a verte. NO sabes cuanto. Estoy tan ansiosa que me olvide comer mí helado…Jajajaja… Se que quedaras bien, no tengas nervios. ¡Animo, Terry!

Candice White

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-No pudiste quitármelo al final, Candice…-decía Susana, antes de guardar esa carta.

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En Chicago…

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-William, tiene una carta de la señora Andrey…-decía George. Quien estaba en un breve descanso por ser casi el mediodía.

-¿En verdad, George?-decía Albert, sorprendido.

-Si, aquí se la dejo….-decía el brazo derecho de Albert, antes de dejarlo solo con su carta.

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Querido Albert:

Pensé que estarías ocupado por todo el trabajo que tienes, se que estas juntas son importantes. Candice Rosemary y yo te apoyamos. ¿Sabes? Escuche que dentro no mucho habrá una gira de teatro, según escuche el dinero que recaude ira para obras de caridad. ¿Te parece si vamos, si esos días estas libre? Bueno no te quito más tiempo. Candy-Rose te manda abrazos y besos. Te veremos en la cena, querido.

Siempre tuya

Anais Andrey

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-Ya se cumplirán como otro año de su muerte…. Candy…-decía el rubio, mirando una foto donde aparecían Anais y Candice con su traje de enfermeras de los primeros días que llegaron a Francia. Ambas estaban a un lado de la Torre Eiffel. La conservaba, Anais se la había dado ese día, que llego de Francia a América a despedir a la rubia enfermera, a quien creían fallecida. Así lo registraron los médicos. Anais solo tuvo que ver el desgarrador parecido de la rubia que tenía las ropas blancas de su amiga para darlo por hecho.

Albert regresó a donde vivían cuando estaban en Chicago. Candice Rosemary salió corriendo a su encuentro. Se lanzo a sus brazos.

-¡Papi, que bueno que llegaste!-decía la niña rubia mirando a su padre.

-Mi pequeña, a mi también me alegra….-decía Albert, cargando a la niña.

-¿A mi no me abrazas, querido?-decía una voz al lado de la puerta.

-Claro que sí, Anais…No saben como las extrañe…-decía Albert, quien tenía en sus brazos a la hija de ambos. Quien se reía porque sabía que su madre fingía estar molesta.

-También te vamos a abrazar a ti, mami….-decía Candice Rosemary, estirando sus bracitos. Haciendo que Anais se riera por la que dijo su hija.

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-Si, lo se...-decía Anais, mirando por la ventana de su habitación.-...La veo en Candy -Rose… Es extraño que ella se parezca a Candice…

-Anais, no debes de sentirte culpable por…

-Si, claro que si debo, Albert… Yo estaba en unos escombros, una pared me aplasto…. Ese iba a ser mi fin… Le dije que se fuera, que me dejara… Que se salvara… Pero… Pero…. Ella, ella no quiso…Me rescato, me saco de ahí….-decía Anais, llevándose las manos a la cara. Le dolía haber vivido todo eso.

-Si, así era Candy, Anais…. Nada de lo que le hubieras dicho la hubiera convencido de lo contrario…

-En eso tienes razón…A pesar de que yo….

-….-

-¿Te puedo decir algo, Albert?

-Claro, Anais… Siempre que hablamos de Candy, te pones mal… ¿Hay algo que te moleste de eso, cariño?

-Si, hay algo que nadie sabia….

-¿A que te refieres, Anais?

-Ella…

-¿Si?

-Ella, ella… ¡Estaba de encargo!-decía Anais, cubriéndose las manos, lloraba en silencio.

-¿Qué? ¿Por eso se fue al frente?

-No, no lo sabía hasta que llego a Francia, y hasta que pasó como casi medio mes después… Recién ahí ella se entero…Créeme que yo trataba por todos los medios de convencerla de volver a América, pero ella…

-Ella era muy terca cuando se lo proponía, Anais…. No debes de sentirte culpable por eso…

-Oye querido, creo que ella si era realmente una Andrey, ¿No te parece? Pues ella y nuestra pequeña Candy-Rose son parecidas, salvo que nuestra hija no tiene pecas. Solo eso las diferencia…

-Si, es interesante ese detalle, pero mi hermana Rosemary era parecida a Candy…

-¡Oh! Cuantos hijos tuvo tu hermana, querido?

-Solo uno, hasta donde sé… Anthony….

-Si, ella me conto de el….Candy me habló de ese muchacho… Anthony Brower…. ¿Verdad?

-Si, el es…. ¿Qué más te dijo ella?

-¿Te refieres si me dijo el nombre del padre de su bebé? Pues no me lo dijo, solo me habló de sus dos amores… Uno era tu sobrino, y el otro creo que un muchacho inglés que…No me recuerdo su nombre…Pero si hago memoria lo puedo traer de regreso…

-Terruce… Le decíamos Terry...

-Si, ese es el nombre, ¿Como lo supiste, Albert?

-Lo conocí en Londres…

-Si, Candy solo me lo dijo una vez, después se cerró a hablar de cualquiera de los dos muchachos… Los amo mucho, en su tiempo, pero los amo…

-Pobre Candy… Debí darme cuenta que algo no iba bien en ella…

-Estabas desmemoriado, Albert…

-Si, pero pude ser más intuitivo,Anais…

-No te culpes tú tampoco, porque si es así… Ambos seríamos igualmente culpables…

-¿Culpables de que?-decía Candice Rosemary, al entrar a su habitación, sono la puerta al cerrarse.

-¿Candice?-decía Anais, al ver a su hija.- ¿Qué te dije de entrar sin tocar antes, Candy-Rose?

-Que no lo hiciera, mami…-decía la niña, antes de salir de nuevo, y tocar la puerta. Albert solo vio esa escena divertido.

-Y yo pensaba que solo yo era estricto…-decía Albert. Decía aguantando las ganas de reírse que le daban en ese rato.

-Bueno si, pero cuando tú no estas alguien debe ser estricto por ti….-decía Anais tranquilamente.-Ya, Candy-Rose… Puedes entrar, muy bien así se hace…

-Gracias, mami….-decía la niña rubia, mirando con una sonrisa a sus padres.-¿Ahora me dirán de lo hablaban?

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Otra vez en New York

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-¿Te gusta la cena, Tere?-preguntó Alice a la niña, quien comía con apetito.

-Mucho, gracias por traerme a un restaurante francés…-decía la niña comiendo con cuidado. Le gustaba sentirse útil, por lo que desde ya tiempo que comía sola. Solo debían de dejarle el plato en orden y ella comía con cuidado.

-En realidad no es un restaurante francés, Tere… Pero si hacen una buena comida de ahí…-decía Charles, mientras observaba a la niña.

-Si, solo por hoy…-decía Alice, mirando las calles por la ventana. Suspiro al ver la lluvia. Le traía recuerdos del parto de Teresa, quien nació en un día de lluvia. Ese día había sido importante siempre para ella, no era ese día, pero el recuerdo estaba ahí. Recordaba la confusión que sentía esa vez. Y el hecho de no saber quien era el padre de la niña, pensó que tal vez había muerto y que por eso nunca nadie la busco. Miro a Teresa, la amaba. Desde el día que la tuvo entre sus brazos sintió que no importaba ella misma, ni su falta de memoria. Solo su pequeña que tomaba de su pecho. Alice mirando la lluvia la nombro así.

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"Aun si tuviera que quitarme los ojos para dártelos, Teresa…Te los daría…No importa que sacrificio yo tuviera que hacer….No importaría, tu veras…Lo se… Estamos tan cerca de esa posibilidad…Tan cerca…" pensó Alice.

-¿Mami?

-Mmm….

-Te quedaste callada, ¿Estás bien, mami?

-Si, mi linda princesita, estoy bien….

-Jajajaja…. Me dijiste princesa…

-Para mi lo eres, hija…-decía Alice, con una sonrisa cálida.

-¿Soy bonita?

-Si, eres muy linda…-decía Alice, se apartó un mechón castaño del rostro.

-Tienen una linda hija….-decía una mujer que pasaba por su lado, mirando a Teresa. –Deben estar muy felices por ustedes…. Pequeña, siempre obedece a tu papi…

Teresa se quedó sorprendida, tomó la mano de Alice.

-¿A que se refiere con mi papi? ¿Lo pudiste recordar, mami?-decía la niña con ansias.

-Tere… Ella se refiere a…. A que los niños deben ser obedientes…Nada más…-decía Alice, de todas las preguntas que Teresa le hiciera esa era la única que no tendría respuesta aun.

-Aún no lo recuerdas entonces…-decía Teresa, agachando la cabeza.- ¿Crees que nos quiso, mami?

-Teresa…

-Dime, mami, ¿Crees que nos amo un poquito?-decía la niña, apretando los ojos. Quería llorar. Pero se contenía.

-Tere, yo… Si, creo que nos amó…-decía Alice, abrazando a su hija. Quien hundió su cabeza en su pecho. –No debes de sentirte triste, Tere…

- Ya se, pero…-decía la niña, quien se retorcía un poco en el pecho de su madre.

-Te daré un paseo por el parque…Te encantará el olor, hay un tipo de planta que solo nos da su aroma de noche….-decía Alice, tratando de animar a su pequeña.

-¿Esa planta existe?-decía Teresa, olvidándose por un rato del tema de su padre. A quien no conocía, pero que siempre deseó con todo su ser poder tenerlo cerca o al menos saber su nombre, pero ni lo uno ni lo otro era posible.

-Si, no recuerdo su nombre, pero recuerdo que pude identificarlas cuando íbamos a un lado del camino cerca al parque…-decía Alice.

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-¿Ya estamos cerca de esas planta?-decía Teresa, quien iba de la mano de Alice, era de noche y estaba lloviendo. Pero estaban con un paraguas. Alice le dijo a Charles que se adelantara. Pensó que ese era un momento solo de ellas, esa noche era muy parecida a la noche que vino al mundo Teresa. Por lo que Alice también estaba algo sensible.

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-¿Sabes, Tere? Un día como hoy, me refiero a un día lluvioso como hoy… Nació la flor mas bonita de todas…

-¿En serio? ¡Oh, me gustaría ver… Quiero decir si, debe ser grandioso…-decía la niña, tratando de hacerse una idea de como podía ser dicha flor por el tacto.

-Era muy pequeña… Muy frágil, indefensa… Y me prometí desde ese día que y cuidaría de esa bonita flor…

-Si, ¿Por qué nunca me dejaste tocarla?

-Tere… Esa flor eres tu…-decía Alice, mirando como su hija abría un poco la boca.

-¿Por eso me apellido Rain, mami?

-Si, por eso, Tere…

-¡Oh, me gusta mi apellido!

-Claro que si, señorita Rain….-decía Alice acariciando las mejillas de su hija.

-¿Te gusta Charles, mami?

-Teresa…

-¿Te gusta?

-Yo…

-Mmm, ¿Es así?…

-Escucha lo más importante para mi eres tu…

-¿Pero y si un día tu…

-No…

-¿No?

-No, Tere… Tu eres mi niña, lo que implica que te cuidare siempre….

-¿Siempre? ¿Y quien te cuidara a ti?

-¿A mi? Eso no… Tere, yo soy grande…

-Tío Charles dice otra cosa…

-El… Bueno no soy muy alta, pero crecí un poquito…

-Jajajaja… Mami es pequeña, mami es pequeña…

-Tere, eres cruel…

-Jajajaja… Mami es pequeña…

-El punto es que, no importa que o como, soy tu madre y eso nada ni nadie lo va a cambiar jamás…

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"Además no tengo cabeza para nada que no sea Teresa… Yo puedo esperar, ella no… Mis sentimientos pueden pasar a un segundo plano… Además no se… Cada que se me acerca un joven con intenciones románticas pues…. Es como si sintiera que no es correcto… ¿Será que llegue amar, a quien sea que haya sido, al padre de Teresa? NO importa aun si Teresa fuera una hija producto de un abuso sexual por último…Eso NO cambiaría en nada el afecto que le tengo….No cambiaría en nada… ¡En nada!" pensó Alice, antes de tomar la mano de Teresa de dirigirse con ella y con el paragua en mano a donde se alojaban.

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Alice echó a Teresa en la cama y se metió a un lado de la cama, dormían juntas. Miraba el techo, trato de recordar algo relacionado con el padre de Teresa, pero nada le venía a la mente.

"Vamos cabeza hueca, funciona..." pensaba Alice, sobándose las sienes. Miró a su hija dormida.

-Necesitas un padre, ¿Verdad?-decía Alice mirándola con atención.-Créeme que yo….Que yo… Tratare de recordarlo… Y si no pues…Pues…. ¡Aigh! No se… Pero algo se me ocurrirá, pequeña… En lo posible será ambos para ti…. ¿Qué hace un padre con una hija pequeña? Creo que hacen cosas de hombres… Como, ¿Cómo? Como, ir a ver…No, nada de ver…Ella no puede… Bien, otra cosa… Umh, en lo que Charles se pone en contacto con Mathew….Tu y yo, Tere, podremos ir al hospital, así sabrás que hay muchos niños como tu, que tampoco tienen padre…Pero no, pésima idea, eso solo la pondría triste por esos niños…¡Aigh! ¿Qué se supone que hace un padre? ¿Yo tengo padre? ¡Aigh! Eso NO viene al caso, pero si lo tengo…. ¡Ay, Alice! Madura, tú ya eres madre… Además si tuvieras un padre, cosa que dudo mucho sea cierto, pues…Pues él habría ido a cuidar de ti, cuando tuviste a Tere…Tanta conversación de "padre", me puso triste….Olvida el tema de padre y duérmete, Anais…. ¡Espera! ¿Dije Anais? ¿Quién es Anais? ¡Aigh! Ya me estoy volviendo loca….

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"Vete, tontolona…"

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-Tontolona…. Eso no se porque me resulta conocido, ¿Quién me dijo así?-se preguntaba Alice antes de quedarse dormida.

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En otra parte estaba el castaño echado, mirando la lluvia correr por la ventana. No había vuelto a fumar, bueno tampoco a beber. Sentí una presión en el pecho. No entendía que, incluso Karen le aconsejo al verlo así, que fuera a un médico. Cosa que ya empezaba a considerarlo seriamente.

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-En fin… No creo que fuera gran cosa…-decía el castaño. Dándose la vuelta. No sabía porque era particularmente sensible en esos días lluviosos. Hundió su cabeza en una almohada, era eso o irse a beber a un bar de mala muerte. Por lo que trato de quedarse dormido, esa noche estaba particularmente ansioso, no sabía el motivo.

-Dudo que sea por los ensayos, pues se manejar mis nervios…-decía el castaño, miro la armónica que tenia consigo. Se la acerco a los labios, decido tocar para serenarse.

-Buenas noches, Pecosa….-decía el castaño, antes de recordar la primera vez que la beso. –Debí traerte conmigo esa vez que me fugue del colegio…Tal así tú….Tal vez…Estarías aquí conmigo en este momento…-decía el castaño, mirando el techo.-Candice… No puedo olvidarte, no lo hare ¿Sabes? Pero me esforzare por ser feliz…. Lo seré… Por ti…Susana, aun esta reacia a aceptar lo que le dije, pero se que lo entenderá, debe de… Pues no le estoy dando mas motivos para que ella… Aun así, debo de estar feliz, pues ya les dije que no seré su títere… ¿A ti te gusta la lluvia? A mi no se porque me pone de un humor extraño… Es una mezcla de melancolía…Será porque así es ese clima… Descansa, mi amor….

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Continuará...


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Hola, ¿Como les va?

Aqui dejandoles otro capítulo...

Y si, no tiren tomatazos aun no se encuentran, pero paciencia...

Aún no se ve quien es Charles, pero descuiden...

Y si Anais (la enfermera) es esposa de Albert...

Y Candice Rosemary si es hija del rubio (Albert)...

¿Quien es Dimitri? Se los dejo...

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RESPUESTAS:

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Wenca: Si ya se reencontrará con Terry en el trascurso ... , pero un no se encontraron... :) Gracias por comentar...

Gladys: Si es la hija de Terry la niña que no puede ver... Pero descuida, no sufras...Gracias por acompañarme con esta historia... :)

Palasatenea: Me haces sonrojar bastante, no te impacientes, Palas... :) Tranquila, todo se dara solo paciencia... :)

Jimenezesperanza184: Hola, que gusto tenerte aquí... Gracias por tu apoyo... :)

Guest DTB:Tanto Alice (Candy) perdio la memoria, como echo secundario de la explosión, aunque mas parece como el trauma a los caballos... Charles también, pero él ya la había perdido (la memoria) desde antes de encontrarse con Alice (Candy)... Recuerda el capítulo 1 , donde Charles conversa con Pett, quien le dice que la "familia de Charles le estaba ocultando cosas, por lo que Charles no confía en su familia...". Gracias a ti por apoyarme... :)

Deysi Grandchester: Si bueno Tere (Teresa) es castaña y de ojos verdes, como Candy...Esa horrible de Gusana y su madre no dejan de querer molestar a Terry...

Blanca G: Si, acertaste. Ambos galanes (Albert y Terry) tienen cada quien su hija... Solo guiate por el color de cabello (Es que en esa epoca no habia prueba de paternidad, por lo que no se la pondremos tan difícil a Terry)

Lili: Si le dio una bebita, una niña ahora...

Aliss: No tardare,Aliss... Es curioso que tu nombre sea parecido al de Candy, la de este fic... :)

Becky7024: Tambien las odio, a las Marlowe... Tere si es hija del rebelde ingles, y si... Alice es Candy, si no la escribi mucho, me reservo por lo que verá Terry... Pues pasaron años, mmm... Bien...Ah, y el que dice que la reconoce como Alice es Charles (Aclaración NO es Charlie)...

Lectora 1977: Gracias , en verdad...Me haces ponerme emocionada...En verdad... Gracias a ti por seguir este fic... :)

Claudia Ceis: Si tienen una hija... Supones bien, es Terrific...

Eli: Veremos eso en los próximos capítulos, si es o no Stear... Si por eso escribí algo de su "reencuentro", para que luego no digan "¿De donde vino Teresa?" Y si, fue producto de la guerra...

Mony:Si les esperan nuevas aventuras... :)

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Atentamente :

Selenityneza

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Gracias por comentar todas, y las lectoras anónimas también gracias... :)

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