Cap. 4 - Lunes (II)
Clyde y Token voltearon sus miradas para evitar que el rubio viera sus sonrojos. El blondo se sintió algo incómodo por la situación. ¿Había hecho algo malo?
Rápidamente sus compañeros se dieron cuenta de la preocupación del más bajito y trataron de amenizar las cosas.
– ¡Cl-Clyde! ¿Qué haces por aquí tan temprano? –preguntó casi gritando, el moreno.
– ¡Vengo a comer tacos! –respondió gritando. Sonriente al recordar su comida favorita.
Los chicos siguieron avanzando hacia el colegio. Los dos mejores amigos, miraron de reojo al rubio quien permaneció en sus pensamientos. Se miraron algo culpables por hacer sentir raro al menor y esperaron a que se nivele a su ritmo.
– Hey, Tweekers… –pasó un brazo por los hombros del mencionado. – ¿Crees que sea malo que coma tacos de desayuno? –sonrió, queriendo recibir el mismo gesto de su compañero.
– ¿Cómo puedes preguntar tal cosa? Es obvio que sí –el morocho rodó los ojos.
– Yo… creo que sería genial… Digo, no siempre… De vez en cuando, quizás… –tragó en seco. Nunca se había sentido tan extraño hablando con ese par. Seguro era porque no estaba Craig con ellos. Casi nunca iban si el otro no iba. Era como una regla. Pero, el pelinegro había insistido y no había tenido de otra.
–Entonces, está decidido… –el castaño y el moreno hablaron al mismo tiempo. –Mañana iremos por tacos para desayunar –sonrieron, logrando contagiar al más bajito.
Los dos amigos se sonrojaron, pero no dejaron de sonreír ni de mirar la radiante sonrisa de su compañero. Siguieron caminando hasta la secundaria en silencio. Un silencio cómodo y para nada forzado. Como no tuvieron contratiempos, llegaron 10 minutos antes de que tocara el timbre. Se sintieron aliviados de no llegar tarde y juntos se dirigieron hacia los casilleros.
De pronto, Bebe apareció y abrazó a un confundido Clyde.
– ¡Amor! ¡¿Cómo estuvo tu fin de semana?! –sonrió, alegra de ver a su novio.
Llevaban saliendo casi nueve meses. Si no fuera porque el castaño era medio infiel y la rubia siempre terminaba con él –después de destrozar a las chicas que se acercaban a su hombre, por supuesto–.
Donovan palmeó la espalda de su chica para que lo soltara. Queriendo evitar que Tweek se ponga celoso. Y, en efecto, lo estaba. Pero no porque tuviera algún interés por su amigo. Si no que tanto amor le recordaba a Craig.
– ¿Les importa si me lo robo? –abrazó de nuevo al castaño, ignorando que esté la estuviera tratando de alejar.
Tweak negó con la cabeza y se despidió con un gesto con la mano. Mientras avanzaba a los casilleros con un Token feliz por lo sucedido. Pero, el destino es cruel para algunos.
Nicole apareció en frente de ellos, pidiéndole a Tweek lo mismo que Bebe le pidió hace unos segundos. De nuevo, el rubio no se negó en absoluto. Sentía que estaría mejor solo que viendo como sus amigos sí tenían a sus parejas cerca.
El moreno trataba de convencer a su enamorada para que lo dejase estar con su paranoico amigo, hablándole de la promesa que le hizo a Craig. Nicole se enojó por unos segundos, recordándole a su chico que habían acordado en verse antes de iniciar las clases para coordinar la salida por su aniversario, que sería mañana. Black suspiró y miró con pena como el rubio se alejaba hacia los casilleros. Esperaba que nadie se le acerque en el tiempo que no estuviera cerca o Tucker lo mataría, porque sea como sea él terminaría por enterarse.
Por otro lado, Clyde intentó persuadir a su novia para dejarlo irse con Tweek. Pero la rubia estaba sumergida en una conversación donde ella era la protagonista y la única que participaba de la charla. El castaño rodó los ojos y también miró con tristeza caminar a su compañero de equipo irse solo.
Mientras tanto, Tweak sentía una rara libertad. Hace tiempo que no caminaba solo por los pasillos de la secundaria. Por no decir nunca. No pasó desprevenido por el grupo de chicas asiáticas, que lo miraron sorprendidas. El blondo estaba solo.
Yon suspiró. Les ordenó a Utau y Yuu que se encargaran de observar si el ritual había hecho efecto y, de ser así, debían recolectar material del uke interactuando con los potenciales semes. Las dos chicas sonrieron y aceptaron el encargo.
Siguieron al rubio hasta los casilleros, donde abrió su casilla correspondiente y metió libros que no necesitaba y sacó los que sí usaría. Al cerrar su locker, se encontró con Broflovski. El cafeinómano dio un ligero salto por la sorpresa.
– Hey, Tweek… –el judío mantenía sus mejillas enrojecidas, lo que preocupó al mencionado.
– ¿Estás bien? Estás to-todo rojo… –un ligero tic en el ojo se hizo presente. La mirada penetrante del oji verde lo estaba incomodando.
Kyle negó con la cabeza y se disculpó por preocuparlo. Se excusó con el pretexto de que tenía calor. Aunque estaban en pleno otoño.
– Yo… me preguntaba… –el pelirrojo miraba tan fijamente al pequeño paranoico, que este trataba de evitar mirarlo de frente. – ¿Por qué no estás con tu grupo de siempre? Más específicamente… con Craig… –volteó la mirada algo incómodo. No sabía porque le molestaba decir aquel nombre.
Por un momento pensó que no recibiría respuesta alguna. Hasta que su compañero le comentó que el pelinegro había sido suspendido por el altercado en contra de Kenny. Al escuchar eso, no pudo evitar sentirse feliz. Tucker no estaría toda la semana en el colegio, por lo que Tweek estaría solo.
Aunque, ¿Qué le importaba?
Negó con la cabeza. Preocupando de nuevo al chico del café.
– Entiendo… –tragó saliva y miró con determinación al rubio. – ¿Quieres que te acompañe mientras esperamos la campana? –frunció ligeramente el ceño, esperando con expectativas altas la respuesta.
El gnomo fóbico arqueó una ceja ante la extraña pregunta. Se alzó de hombros, desinteresado. Un poco de compañía con un viejo compañero no le haría mal. Además, con Craig a su lado casi nunca podía acercarse al equipo de Stan. Podía tomar esto como una ventaja y reunirse con antiguos amigos sin miedo a los celos sin sentido de su novio.
Con algo serenidad, Tweek sonrió para Kyle. Una afirmativa ante la pregunta del judío, quien tragó saliva de nuevo ante la bella imagen de un rubio sonriéndole. Juró que su corazón estaba por salir de su boca.
Emocionada por la interacción de su ship culposa. Yuu no dejó de tomar fotos a diestra y siniestra. Caminando de un lado al otro, tratando de pasar desapercibida. Cosa que logró fácilmente. Los asiáticos son todos como ninjas.
Mientras la pareja caminaba hacia el salón correspondiente, esperando a que el timbre suene. La asiática sonreía bobamente, haciendo enojar a su compañera de trabajo.
– No es para tanto… –rodó los ojos. Aburrida de tener que ver a su uke favorito interactuar con un chico que no fuese Craig.
Pronto el sonido que avisaba a todos el inicio de clases, sonó. Las asiáticas tuvieron que correr rápidamente para llegar a sus salones y no recibir un castigo por llegar tarde. Mientras que los dos chicos llegaron justo a tiempo para entrar al salón y que la puerta fuera cerrada.
Se sentaron en sus respectivos asientos, no sin antes despedirse con una sonrisa. Había una gran distancia entre ambos sitios.
Aquellas acciones no pasaron desapercibidas por sus compañeros. Token y Clyde, que se sentaban uno detrás del otro, fruncieron ligeramente el ceño ante la interacción de esos dos. Se sintieron culpables por dejar solo al rubio y dejar que el judío se acercará a él como si nada. No dejarían que eso suceda en el recreo.
Por otro lado, a Stan y Kenny les pareció extraña esa nueva relación. ¿Desde cuándo Tweak se acercaba a alguno de los chicos de su grupo? ¿Y por qué Kyle parecía tan feliz por esa reciente amistad? Fruncieron el ceño y por un segundo pensaron en dejarle en claro al paranoico que no debería ponerse esa clase de pantalones tan ajustados que le hacían resaltar el trasero, aunque le quedaba bien. Negaron con la cabeza al mismo tiempo y tragaron algo de saliva.
Miles de preguntas incomodas pasaron por la cabeza de un sonrojado Marsh. ¿Desde cuándo Tweek le parecía tan… sexy?
Otra era la situación con Kenneth, el de ojos esmeraldas sonrió divertido al recordar que el blondo con marca "propiedad de Tucker", se había puesto demasiado apetecible. Lamió sus labios lentamente, imaginando miles de escenas indecorosas con el chico que tiene prohibido tocar. Bueno, todos tienen prohibido siquiera ver al oji verde. Y si no recordaba mal, los rumores decían que Tucker estaba suspendido. Era hora de usar sus armas de seducción para al menos probar aquellos labios que, juraba, sabían a café.
Por otro lado, se encontraba Christophe. Comenzó la secundaria junto a Tweek y los demás. Y su relación con el blondo no era más que cordial. A veces, el castaño pasaba por la cafetería del rubio para tomarse unos cuantos expresos. Nunca entablaron una conversación más allá del pedido y la cuenta. Pero, en ese momento algo lo hizo fijarse en lo lindo que se veía su compañero de clases. Sus rubios cabellos se veían sedosos y pudo notar un ligero tic en el de ojos verdes cuando el profesor le hizo una pregunta. Se veía tan adorable. El castaño frunció el ceño y regresó su vista al profesor. Se sentía raro.
Y antes de que se dieran cuenta, la hora de almuerzo había llegado. Ninguno de los chicos se concentró realmente en alguna de las clases. Se pasaron mirando al oji verde, quien había sido el punto del profesor para hacer varias preguntas, y se deleitaron con todas las múltiples expresiones de nervios del pobre rubio al no saber responder. En varias ocasiones, Token tuvo que salvar a su amigo, para la molestia de los demás.
Para cuando salieron al patio a comer su lonchera. Tweek se vio rodeado de seis chicos que se ofrecían para acompañarlo en el comedor. Al pobre rubio le dio un pequeño tic en el ojo y no supo qué hacer.
¡Gracias por comentar! :D
Espero poder seguir leyéndolos ;)
Será una larga semana para Tweek eh jeje
Nos leemos el próximo Martes :D ¡Bye bye!
