Holaaaa!Chicas(os) que leen esto, lo se me tarde una vida en subir este cap y lo siento pero Hey! ya esta
Gracias a los que comentaron el cap anterior!
Victoria Chacin618:Bn, en realidad las cosas se pondran un poco dramaticas pero espero que te guste...no hay que olvidar lo que dijo Tsuna cuando estuvo borracho ;)
Yamii Nara:Awww amo a Reborn con todo mi kokoro, ese hombre es tan.. ni palabras para describir lo sexy que esta y con lo de shotacon bn solo esta decir que se metio con Lambo apenas entro a la adolecencia -.-...la promesa que hizo con su padre es una que se explicara en el siguiente cap o el sig a ese cuando hable con yamamoto...no se si este cap te haga llora(espeo que no al menos) pero es mas largo que los usuales de este fic.
Psdta. Mukuro es SEXY!
KHR no me pertenece... ¿no les parece raro que Mukuro le diga a Tsuna¨poseere tu cuerpo¨ tantas veces en el manga? *suspicious*
Capitulo 4: Sacrificio
Tan… aburrido.
Mukuro no podía sentir mas que el cosquilleo del calor donde hace unos pocos minutos había estado el cuerpo de Tsunayoshi-kun, si bien ahora se encontraba en su propia habitación no podía dejar de pensar en lo que el menor había dicho hace algunas horas atrás.
¨…solo espera y quédate a mi lado, Muku-chan.¨
¿Qué significaban esas palabras? Si bien a un principio se dijo a si mismo que no eran nada, desde que dejo la habitación de Tsunayoshi no había dejado ni de pensar en esas palabras ni en el casto beso que el menor le dio.
El ilusionista soltó un suspiro pesado acomodándose aun mejor en el sofá de su habitación.
-¿Quién diría que me atarías de este modo a tu dedo meñique, Tsunayoshi-kun?
Era hasta casi hilarante el hecho de que odiase la mafia por tanto tiempo para que al final terminase no solo como uno de los guardianes del Capo de la Famiglia mas poderosa del bajo mundo sino que hubiese sido él quien al final acepto aquello con todo el gusto del mundo, es mas tenia el presentimiento de que si es que el ex-arcobaleno no estuviese tan entretenido con su lacayo personal ya se hubiese dado cuenta de lo que sentía por Tsunayoshi-kun.
¿Se debería alejar?
El ilusionista soltó una de sus típicas risas al sentir ese hincón profundo en su pecho, mas que hacerse un bien se haría un mal ya que el solo hecho de pensar en alejarse de su adorable Jefe le causaba un dolor prácticamente físico; por mas que se hiciese la misma pregunta millones de veces la respuesta seguiría siendo la misma de siempre, es mas, si había algo de lo que se encontraba total y absolutamente seguro era de que siempre estaría al lado del castaño sin importar que sucediera o sin importar con quien estuviera.
Mukuro se paso una mano por sus cabellos.
Era molesto.
Era frustrante.
Era doloroso.
Y era un maldito masoquista.
¿Si Tsunayoshi-kun no estaba con el payaso con quien estaría? Prefería no pensar en ello.
Pasaron varios minutos en los que Mukuro trato de recuperar algo del sueño perdido pero fue en vano ya que si no le invadían esos pensamientos sobre las palabras de Tsunayoshi-kun le invadía el pensamiento de ese beso que no pudo ni disfrutar y si es que no era ninguno de esos dos le invadía el pensamiento del cuerpo del castaño presionado sobre el suyo, estaba entrando en su limite.
Mukuro trato de volver a conciliar el sueño pero las alarmas de la mansión empezaron a sonar y por la constancia podía decir que eran intrusos, al menos tendría con que desquitarse parte de su frustración; su querida Nagi estaría en la planta baja pero nunca se tendría que preocupar demasiado por ella ya que era lo suficientemente fuerte para hacer papilla el cerebro de cualquiera, le había enseñado bien, lo único que verdaderamente le preocupaba era si Tsunayoshi-kun le dejaría jugar debidamente con la mente de algunos de los intrusos, lo mas seguro era que no lo hiciera pero valía la pena preguntar solo para ver su cara de alarma.
El ilusionista se levanto haciendo tronar haciendo tronar algunos de sus huesos para luego encender sus llamas de la Niebla escaneando el piso inferior.
Eran varios.
-Kufufufu.
Esperaba mandar al psiquiátrico al menos a dos de los intrusos.
Mukuro se sumergió en su Niebla para aparecer en el piso inferior pero la imagen que lo recibió fue todo menos agradable, se quedo estático por unos milisegundos.
Olvido todo lo que no tuviese que ver con evitar lo que estaba a punto de pasar.
Uso Niebla para llegar a tiempo.
Tsunayoshi-kun.
El castaño tenia sus ojos naranjas visiblemente molestos al igual que las llamas de sus puños y frente ardían llamando la atención de todas las personas en la habitación.
Tsuna estaba acostumbrado a tener que lidiar con cualquiera que tuviese el suficiente valor o estupidez de ingresar a su mansión, no le molestaba darles un ultimato para que tuviesen su retirada, no le molestaba tener que golpear a alguien, no le molestaba romper un par de narices así como tampoco le molestaba romper uno que otro hueso en vez de matarlos pero lo que si le molestaba, es mas, lo que le caldeaba la sangre era tener que ver como usaban de rehenes a las personas que día a día le saludaban, preparaban su comida, limpiaban la mansión, se preocupaban por sus guardianes y por él.
Tsuna ya había contado a los intrusos un sin numero de veces al igual que también había contado el numero de rehenes; un peli morado en traje de lujo frente a tres hombres sujetando y apuntando con pistolas a tres de los sirvientes de la mansión que no hacían mas de mirarle asustados a la vez de agradecidos, el castaño podía leer en las expresiones de cada sirviente amordazado como le decían que no se preocupase por ellos y aun así no lo aceptaba, él sabia que cada empleado en la mansión daría su vida por cualquiera de sus guardianes o por él mismo pero aun así nunca les dejaría hacerlo.
El peli morado pareció cansarse de su silencio, disparo.
El joven Capo lo esquivo fácilmente casi con aburrimiento ya que comparado a los balazos de Reborn los balazos de cualquier otra persona eran un simple juego de bebes, ni siquiera de niños.
El peli morado hizo una mueca molesta para luego poner una de las caras mas hipócritas que hubiese visto en su vida.
-¿No hay ni una ¨hola¨ por parte del gran Neo Vongola Primo?
Tsuna se tardo en reconocerle pero al final lo hizo, tenia una suerte pésima.
Kyôya estará molesto.
El heredero de la Familgia Rosetti siempre fue conocido como una persona hambrienta de poder que no podía conseguir por sus propios medios por lo que siempre se valía del nombre de su Famiglia, el peli morado era especialmente conocido por su gusto a atacar a otras Famiglias usando a otros así como su gusto por el trafico infantil.
-El Nono heredero de los Rosetti.
Al parecer el tono asqueado del Capo de Vongola paso totalmente desapercibido para el futuro heredero quien mostraba una sonrisa de lo mas presumida a la vez que balanceaba su pistola de la manera mas descuidada, Tsuna juraba que si no fuese por las pistolas en las sienes de los sirvientes ya hubiese golpeado en la cara al Rosetti.
-¿Oyeron chicos? el gran Neo Vongola Primo conoce el apellido de mi Famiglia…
Tsuna al igual que los sirviente no pudieron evitar rodar los ojos, era mas que claro que el heredero de los Rosetti tenia un ego del tamaño de la luna.
-…de seguro tienes miedo de que te sobrepasemos por eso haz enviado a tu guardián mas fuerte a hacer negoción con mi padre…
El castaño alzo una ceja.
Al parecer habían tendido una trampa a cualquiera de sus guardianes que tomase la misión pero su intuición le decía que el único que había puesto tal trampa era el peli morado; si bien Tsuna se preocupaba por sus guardianes sabia perfectamente hasta donde iban las capacidades de cada uno y si es que había alguien quien era un monstro comparable con Reborn ese era su guardián de la Nube, sentía pena por los que se pusiesen en el camino de Kyoya.
-…lastima que tu guardián no saldrá de esa vivo.
Tsuna se cubrió la cara por un segundo a lo que el peli morado lo vio como una señal de desesperación pero los sirvientes sabían lo que pasaba y agradecían estar amordazados y que sus temblores se confundiesen con temblores de miedo.
Tsuna se mordió la lengua para no reír.
Temía mas por los que emboscasen a Kyôya que porque su guardián saliese herido, al menos no tendría que dar cartas de disculpa ni hacer el papeleo de todo lo que destrozase su guardián.
Ugh papeleo. Estos chicos interrumpían su papeleo, si se demoraba mucho de seguro no terminaría y Reborn le haría ver el infierno, otra vez.
El castaño soltó un suspiro para mirar directamente a los ojos violetas del Rosetti.
-¿Que es lo que quieren, Rosetti?
El joven Capo le empezaba a fastidiar sonrisa presumida del heredero y el hecho que le mirase de pies a cabeza como un trozo de carne.
-Al principio quería tu cabeza pero viéndote bien, tu cuerpo no estaría nada mal, serias un buen trofeo de cama.
Silencio.
Tsuna se palmeo la frente.
Era exasperante.
Los sirvientes entendieron la reacción de su jefe.
El peli morado tenia la mirada llena de curiosidad y fastidio al ver las acciones del castaño.
-Por Primo…
Era el reverendo colmo.
Hace cuatro meses uno de los Capos aliados le había propuesto salir formalmente a lo que obviamente se negó al igual que se negó a salir informalmente, aun recordaba la crisis existencial que el asunto le había generado.
Hace dos meses y medio, tres intrusos le ordenaron hacer cosas nada decentes a cambio de no destruir Vongola, Mukuro y Chrome los despacharon y él no salió del shock de escuchar tanta obscenidad junta hasta después de una hora, esos tipos le habían dado ganas de conseguirse algo de jabón, lija y una buena botella de lejía.
Hace un mes se había ido de la fiesta de Uni porque uno de los herederos de las Famigias Aliadas no entendía que no era su amante, aun no sabia como es que el chico llego a esa conclusión pero si entendía que nunca volvería a equivocarse ya que tanto Gokudera como Mukuro le dejaron bien en claro ese detalle.
Y ahora esto.
¿Por qué Primo? ¿Por qué?
-…¿porqué últimamente solo me cruzo con pervertidos?
Las palabras del castaño no fueron escuchadas pero el peli morado si parecía molesto por ser ignorado por lo que cogió del cabello a una de las sirvientas quien gimoteo miserablemente llamando la atención de Tsuna.
-¿Ves a esta chica?¿cuantos balazos crees que aguante antes de gritar de dolor?
Tsuna sopeso sus opciones en menos de un segundo, el espacio era muy reducido para atacar sin que dañase a alguno de sus sirvientes y la seguridad de estos era lo primero en aquel momento.
-Déjales ir y olvidare esto, Rosetti.
El peli morado parecía divertido con las palabras del castaño pero aun así negó.
Tsuna no tenia muchas opciones que no aplicasen a perder aunque sea a uno de los sirvientes de la mansión.
-Te ofrezco un trato.
¿Qué trato? No podía ponerse exquisito en aquel momento.
Clic.
El seguro de la pistola había sido quitado, ese mal nacido.
-Te escucho.
Tsuna vio como la muchacha que era cogida por sus cabellos azabache negaba pero aun así no le haría caso, ellos eran personas preciadas para él y quería a esas personas vivas.
-Dos balazo por liberado.
Tsuna asintió.
El castaño podía soportar una gran cantidad de balas, es mas, Reborn hizo de aquello una clase de tortura especial y sus llamas calmarían el dolor que se provocase.
-Primero liberales.
Tsuna mando un mensaje con la mirada a cada una de las personas amordazadas.
Corre.
La primera sirviente fue liberada y no dudo en hacer lo que su Jefe prácticamente gritaba después de todo ella al igual que todos los sirvientes en la mansión entendían que el Decimo Capo de Vongola hacia aquello por ellos y no desperdiciarían su sacrificio en un intento inútil de tratar de hacerse los héroes.
Apenas la primera chica salió de la habitación el primer balazo impacto en el brazo derecho del Capo extinguiéndole las llamas de ese lado al igual que el segundo balazo que fue a parar al brazo derecho; para cuando soltaron al segundo sirviente los balazos no tardaron en llegar aunque en esta ocasión fueron en ambas piernas haciendo que se tambalease ligeramente, sus llamas desaparecieron.
Merda.
El peli morado sonrió de manera presumida.
-Por si te lo preguntas si son esas balas que anulan llamas ¿no te lo esperabas, cierto Vongola?
La distancia que separaba al castaño del peli morado no era poca pero tampoco era mucha aunque en esta ocasión el Rosetti si pudo ver la mueca molesta del Capo.
Tsuna tenia que ganar algo de tiempo para que el efecto pasara, si bien aquellas balas inutilizaban las llamas eran un articulo nuevo así como también era un articulo en fase de prueba con una corta duración.
-Cobarde.
El Rosetti hizo una mueca de exagerada indignación.
-¿Cobarde?¿Yo? para nada, Vongolita, llámalo ventaja calculada, mi futuro trofeo de cama.
¿Enserio, Primo?
Si antes el castaño sentía asco ahora lo sentía aun mas asqueado.
Aun faltaba una de las sirvientas así que no podía atacar además que sus llamas estaban inutilizables hasta que el efecto pasase, sus piernas estaban pesadas y su brazos se sentían del mismo modo.
-Un cobarde sigue siendo un cobarde.
Merda.
Su intuición le había dicho que se callase pero no pudo aguantarse a decirle aquello y al parecer no debió decirlo ya que la cara del heredero de los Rosetti se deformo de ira por un segundo para luego volver a esa mascara hipócrita, la había jodido y no tenia energía para esquivar nada así como tampoco podía llegar a tiempo si es que le disparaban a la sirvienta.
-Tu cuerpo no vale tanto como para aguantarte…
El peli morado apunto hacia el corazón del castaño dando la misma sonrisa de un niño en navidad.
-…te veo en el infierno, Vongolita.
Todo se volvió cámara lenta.
No fue un balazo el que salió sino tres con la misma dirección.
Tsuna no cerro los ojos en ningún momento aunque si espero el impacto, no seria la primera vez que una bala le cayese en el pecho pero si seria la primera vez que fuese con este nivel de estupidez.
Ugh, si sobrevivía Reborn le daría lata todo el año por esto.
¿Sobreviviría? No lo sabia pero su intuición le decía que si lo haría.
Aun le dolían ambos brazos y piernas pero podía sentir pasar el efecto de las balas.
Su intuición se disparo y su mente se desenfoco.
Espero recibir algunos pequeños impactos que le golpease ligeramente en el pecho para que luego sintiese ese liquido caliente esparcirse por su camisa, espero sentir ese dolor lacerante pero pasado unos segundos no sintió nada de eso sino que sintió como le empujaban bruscamente al suelo; Tsuna se golpeo la cabeza por la fuerza del impacto, no sabia que lo había golpeado pero sintió el miedo crecer en su pecho y extenderse por todo su ser, se sentía algo pesado al igual que podía oler un olor metálico impregnar el aire, para cuando el castaño abrió los ojos estos se le agrandaron a mas no poder.
No, no, no, no, no, no, no, no, no, no… ¡No! No él.
Tsuna no presto atención a nadie, no presto atención a la mirada atónita de la sirvienta, no resto atención a la risa del peli morado, no presto atención a los subordinados del Rosetti, no presto atención a las puertas que se abrieron de golpe, no presto atención a nada ya que en su mente solo había un objetivo.
-¡MUKURO!...
El Capo se levanto lo mas rápido que sus piernas le dieron para ver el estado en el que se encontraba el peli azul en el suelo; para Tsuna, Mukuro, era no solo su pilar era su ancla y prácticamente su mundo, un mundo que el mismo ilusionista había construido dentro de él, el peli azul siempre era alguien que debía salir airado de cualquier situación sin importar que tan mal estuviese, el simple hecho de verle con su camisa blanca coloreándose de un rojo escarlata y botando algo de sangre por la boca solo hacia mas irreal la situación.
Tsuna sujeto la cabeza del ilusionista sin importar el dolor en sus brazos, verifico su pulso el cual era constante pero cada vez mas lento, las perforaciones por las balas no eran en el corazón pero estaba totalmente seguro que habían dado al pulmón.
Mukuro no podía irse, no podía, no debía.
No. No. No.
¡NO!
El castaño dio un par de palmadas en las mejillas del ilusionista, la sangre que botaba de su boca parecia salir a borbotones a la vez que los ojos heterocromáticos se encontraban semi cerrados aunque parecían luchar por abrirse, rogaba porque no se cerrasen.
-…¡Mukuro, reaciona!¡Mukuro!¡Mukuro por favor reacciona!...
Tsuna sentía las lagrimas aglomerarse en sus ojos al ver como los ojos de su guardián lo enfocaban y le daban una de sus típicas sonrisas para luego quitar todo rastro de expresión; el castaño volvió a dar palmadas en las mejillas del peli azul obteniendo el mismo resultado, nada.
-…¡Mukuro, te ordeno responderme!
Las lagrimas caían libre por el rostro del Joven Capo al no oír respuesta de su guardian.
¿Acaso Mukuro…?¡No! ¡Mukuro no se iría, no le dejaría irse!
Una mano morena quiso acercarse al rostro del ilusionista pero fue detenido bruscamente por Tsuna quien cuando miro de quien se trataba no pudo estar mas que agradecido ya que si había alguien quien podía salvar a Mukuro era él.
-Me encargare de él.
Asintió dejando que su guardián del Sol se llevase a Mukuro, quería ir de verdad que quería pero la risa de los Roseti se lo impedía.
El castaño volteo a ver al heredero solo para encontrarle riendo a carcajada suelta; Tsuna aun desde el suelo en el que seguía arrodillado no podía hacer mas que apretar los puños.
-Hay Vongolita ¿perdiste a tu guardián? Pobrecito.
El peli morado volvió a reír a la vez que se enjuagaba las lagrimillas que le habían salido por la risa.
Tsuna apretó los puños.
Ese sujeto había herido a Mukuro.
Ese sujeto era el responsable de que Mukuro estuviese sangrando y no respondiese cada vez que le llamo.
Ese sujeto se reía de lo que le había pasado a Mukuro.
Tsuna sintió como algo dentro suyo se rompía.
El castaño no sabia en que momento se levanto como tampoco sabia cuando había hecho aparecer sus llamas pero estas crepitaron violentamente en su frente y en sus puños, sus ojos ya no eran de ese color naranja brillante sino que tenían un tono naranja rojizo como si el fuego mismo ardiese en sus pupilas, sus llamas tampoco eran esas usuales llamas naranjas casi traslucidas que tenían una pureza parecida a las de Primo sino que las llamas que tenia estaban impregnadas de un color anaranjado rojizo bastante parecidas a las llamas de Xanxus pero aun asi puras, llamas de la ira.
Nadie nunca había visto en ese estado al castaño ni siquiera la sirvienta que aun estaba amordazada.
Hasta ese momento ni un solo subordinado del peli morado le había tenido miedo al castaño pero al verlo en ese estado no pudieron evitar temblar, el aire alrededor del Capo era pesado y su sed asesina les imposibilitaba respirar bien. El heredero de los Rosetti había dejado de reír desde que vio como le miraba el castaño, quería dispararle pero tenia miedo de lo que este le fuese hacer, no recordaba la ultima vez que había tenido tanto miedo en su vida, tenia miedo a Tsunayoshi Sawada, el Decimo Capo de Vongola. ¿En que había estado pensando?
Tsuna nunca había sentido tanto poder como lo sentía en esos momentos así como nunca había sentido tanta ira correr por sus venas, las llamas estaban calentando no solo su sangre sino su deseo de enseñarle al peli morado lo que era el verdadero dolor, tenia deseos de enseñar al peli morado el dolor que él estaba sintiendo.
El castaño desapareció de la vista de todos, su desaparición le siguieron el golpe sordo de la caída de cada uno de los hombres que habían amenazado a los sirvientes de la mansión; el peli morado sentía su corazón bombear a mil pero aun así sostuvo su pistola apuntando a todas direcciones, no sabia donde se había metido el castaño pero de algo estaba absolutamente seguro, por primera vez pagaría por todo lo que había hecho.
La sirvienta, quien aun permanecía amordazada, había visto como su Jefe había roto los cuellos de los hombre que le apuntaban para luego aparecerse delante del heredero de los Rosetti, pero también había visto como no solo el joven Ryohei se había llevado al joven Mukuro sino que había visto al joven Hayato parado observando todo desde las puertas abiertas de par en par.
Tsuna sujeto al peli morado del cuello para luego estamparle en el piso con fuerza provocando algunos sonidos de huesos quebrándose, posiblemente costillas, al mismo tiempo que el Rosetti escupía sangre por la boca.
Perfecto.
En los ojos del castaño solo se podían ver los deseos de venganza mezclados con las lagrimas que aun derramaba.
El heredero de los Rosetti se arrepentía por haber atacado al Decimo Vongola, el castaño estaba fuera de su liga y fue demasiado confiado para verlo pero al menos se daría el gusto de haberse llevado a uno de sus guardianes, dos si se contaba al de la Nube.
Tsuna no le dio importancia a sus lagrimas, su mente solo tenia algo en lo que preocuparse.
-Te hare pagar con sangre lo que le hiciste a mi guardián de la Niebla, Rosetti y ruega porque este bien porque de lo contrario hare arder a toda tu Famiglia.
El peli morado no pudo ni responder cuando el primer puñetazo se estampo en su cara.
Hayato había llegado con I-pin a ayudar a su Joudaime pero cuando vieron a Ryohei cargar a un sangrante e inconsciente Mukuro sabia que algo iba terriblemente mal, I-pin se fue a ayudas a Ryohei con Mukuro mientras que él se quedo aunque lo que vio no se lo espero ni en sus mas locos sueños, su querido Jefe parecía un animal herido clamando venganza.
Nunca se espero ver a su Joudaime con llamas tan caóticas, y si bien esas llamas del Cielo seguían siendo puras emanaban una carga pesada alrededor.
Nunca espero ver a su Joudaime sangrar así como tampoco espero verle prácticamente desaparecer de la vista ni con un poder que prácticamente salía en ondas de sus llamas.
Nunca espero verle matar con tanta facilidad pero si supo lo que quería y necesitaba por lo que le dejo ser de momento; había visto a la sirvienta quien parecía estarle mirando por un largo tiempo por lo que le hizo una seña para que se cubriese los ojos, habían escenas que era mejor no ver.
El peli plata dejo que los minutos se escapasen, dejo que su Jefe se desquitase y aplacase ira, dejo que hiciese lo que quería hasta que vio que era suficiente. Si alguna vez sintió un mínimo de lastima por como terminaban las victimas de Hibari, nada se comparaba con la masacre que había hecho su Joudaime aunque sabia que se lo merecían.
Hayato dio largas zancadas hasta llegar a su Jefe y detener el puño ensangrentado dirigido al cuerpo sin vida.
-Joudaime, se termino.
El castaño por un segundo no reacciono, simplemente se mantuvo temblando hasta que luego de un momento extinguió totalmente sus llamas y dio cara a su Mano Derecha; decir que Tsuna era un desastre era un eufemismo, las lagrimas del castaño seguían cayendo por su cara manchada con rastros de sangre.
El dolor era prácticamente palpable.
-No hasta que vea a Mukuro respirar.
Gracias por leer!
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