Apple Kiss
Notas de la autora: nada me pertenece, todo es propiedad intelectual de J.K Rowling. Escrito sin fines lucrativos (y aunque fuera de lo contrario, nadie pagaría por mis fanfictions, con lo malos que son xD)
Muchas gracias por leer y espero que les guste.
4. Broken
Su
corazón estaba oprimido, sentía como le latía muy fuerte, golpeándole el pecho
con violencia, queriendo salir de él. Los puños apretados, clavándose las uñas
en la piel.
Sus
ambarinos ojos clavados en la escena que se desarrollaba frente a él.
Nanami sonriendo al lado de otra sonrisa masculina, otra que, evidentemente, no era la suya. Y era por eso que ahora se sentía tan lleno de rabia hacia ese chico que no conocía.
James salió repentinamente de su escondite, y caminó seguro hacia donde estaba la chica.
Una vez a su altura, le agarró el hombro. Y la chica se volteó a verlo extrañada, ya que no se había percatado de que todo el tiempo ellos tres la habían seguido.
- ¿Sabes dónde está Lily?- le preguntó con voz grave. Pero Nanami negó, y los ojos de James dejaron ver la desesperación que sentía él.
Sus piernas se movieron, un paso, otro más, hasta alejarse de sus amigos, hasta quedar totalmente solo, con su preocupación por Lily, que no aparecía por ningún lugar.
Empezaba a desesperarse, no podía encontrarla por más que buscara. No estaba en ningún compartimiento, ya los había revisado todos, no estaba por los pasillos… no sabía donde estaba y eso lo ponía muy nervioso. Su preocupación se hacía a cada segundo mayor.
Tenía que encontrarla, fuera como fuera. Sentía que ella estaba mal, que lloraba en alguna parte del tren. No estaba seguro que eso fuera verdad, pero era una intuición, porque cuando se había marchado, sus pasos se habían hecho cada vez más temblorosos, indecisos, más débiles… y por eso la buscaba, porque estaba muy preocupado por ella. Y por más veces que ella dijese que lo odiaba, seguiría preocupándose por ella, porque era la chica a la que amaba, la única que se había adueñado de su corazón.
Sus verdes pupilas pararon de derramar lágrimas y sus gemidos se fueron debilitando, hasta ser completamente acallados.
Estaba sola, encerrada en un lavabo, arrodillada y con la cara enterrada entre sus brazos. Se lavó el rostro con agua y, indecisamente, agarró el pomo de la puerta. Y estuvo un rato dudando entre salir o quedarse allí hasta llegar a Hogwarts. Pero al final su mano tomó el pomo con decisión y lo volteó, abriendo así la puerta.
Observó el despejado pasillo. No había nadie a la vista, lo cual no era muy bueno para ella. Nanami ya estaría con otros en algún compartimiento del tren.
James tuvo una revelación: el lavabo.
Era el único lugar que no había revisado, ya que, entre otras cosas, no podía entrar al de chicas. Así que era seguro que Lily se encontrara allí.
Corrió tanto como sus atléticas piernas le permitían, hasta divisar de pronto la delgada silueta de la pelirroja.
Sus verdes ojos se quedaron fijos en su figura difuminada. Aún estando lejos, podía distinguir el sonido de sus pasos, su delgado contorno, todo él. Sus pupilas lo conocían perfectamente, cada parte de su anatomía.
Pero no huyó. Se quedó quieta, inmóvil frente a la puerta de los lavabos de los que acababa de salir. No sabía porque, pero sus piernas no respondían, su cuerpo estaba paralizado bajo su mirada chocolate.
James Potter era un chico que tenía todo lo que cualquier persona podía anhelar.
Venía de una larga estirpe de magos adinerados, era inteligente, era divertido, simpático y extravertido. Guapo y bromista, tenía mucho éxito, al igual que Sirius, entre las chicas. Era tierno y muy apasionado. Atlético y famoso, con un cuerpo bien fornido gracias los duros entrenamientos de quiddich.
Además era el capitán del equipo de quiddich
de su casa, y el mejor buscador. Desde que él había entrado al equipo, habían
ganado la copa de manera consecutiva hasta el momento. Era un chico insistente,
terco y demasiado orgulloso y cabezón, pero su dulce sonrisa lo compensaba
todo.
James
lo tenía todo, pero le faltaba lo más importante en su vida, su amor, Lily
Evans. La mujer de su vida, de la cual llevaba enamorado desde el mismo momento
en que la vio.
Se acercó a Lily y la contempló. Sus ojos recorrieron cada parte de ella detenidamente, como si fuera una modelo a la que debía pintar. Retuvo en su mente cada centímetro de su piel, cada átomo que la formaba, cada cabello rojizo que danzaba al son del viento.
Se sonrojó. Y bajó la vista al suelo. Sus preciosos ojos brillaban de expectación, pero también de odio, de rabia y de impotencia.
No debía estar mirándola de aquella manera, como si fuera la primera vez que viera a una chica. La ponía nerviosa y enfurecida, porque no podía hacer nada para que la dejara de mirar, porque no podía esquivar sus ojos… pero a la vez, esa mirada la hacía sentir especial, porque a pesar de saber que de aquél mismo modo miraba a cualquier otra chica, en esos momentos, sólo la miraba a ella…
- ¿Me odias?- le preguntó James lentamente, sin terminar de creerse que aquellas palabras salieran de sus labios, apartando sus ojos de ella.
¿Cómo odiar a la persona que más amaba del mundo? Sin duda Lily no sabía que responder. La pregunta la había tomado de improviso. Si fuese el típico "te quiero" o "¡sal conmigo!" incluso un "te amo por sobre todas las cosas" "eres la más bella entre todas las mujeres"… para cualquier otra situación tenía calculadas sus respuestas, estudiadas a conciencias. Sabía como James reaccionaría y como debía actuar… pero no estaba preparada para responder a eso…
Realmente no lo odiaba, pero cuando proclamaba su amor incondicional por ella, se entristecía, porque como ella había miles para James. Él había conseguido enamorarla, pero no iba a reconocer sus sentimientos… y mucho menos estando él presente… Si lo amaba, pero por su culpa siempre terminaba sufriendo… y sus ojos desprendían lágrimas puras, y él no las merecía.
Todas las palabras bonitas que James fuera capaz de recitar, para Lily carecían de sentido… no eran más que eso, palabras bonitas, pero insignificantes… Estaba segura que lo único que quería de ella era un beso, y luego la dejaría tirada, con el corazón roto en millones de pedazos, y entonces ya no podría hacer nada más… Y por eso había creado una coraza para que cualquier cosa que hiciera el chico no la afectara
- Si te odiara.- dijo muy firme y segura, a pesar que por dentro estaba echa un manojo de nervios por lo que iba a decir.- reconocería que siento algo por ti, pero como no siento absolutamente nada por alguien como tú, te diré algo: no te odio, me eres indiferente. Para mi no existes.- y esas palabras se grabaron como fuego en el corazón de James, que después de asimilar esas duras palabras se retiró de delante de Lily.
La chica se quedó mirando la marcha de su amor, sintiendo como su corazón se fragmentaba lenta y dolorosamente, como un frágil cristal al impactar contra el suelo. Ya nunca más James la heriría, eso era positivo, pero a pesar de saberlo su corazón estaba dañado, y estaba llorando otra vez…
Nunca más James se le acercaría, no le haría más confesiones de amor eterno… no más miradas apasionadas, no más palabras bonitas, no más nada… porque después de dirigirle esas palabras, James debería odiarla para siempre.
No podía creerse aquello… Para su amada era "indiferente", no le importaba lo suficiente como para que siquiera lo odiara… y saber que Lily no sentía ningún tipo de sentimiento por él lo destrozaba. Todos sus sueños rotos, todas sus ilusiones disueltas en un futuro gris y tristón, lejos de ella… Porque ahora ya no sabría que hacer o que decir para que lo aceptara… ni que fuera como enemigo…
Snape y Nanami enseguida simpatizaron. La chica entró en el compartimiento vacío que Snape había conseguido, porque él si había llegado temprano.
Estaba contándole cosas a cerca de Hogwarts y a su vez él le contaba cosas sobre su vida, su anterior colegio, su familia…
Remus estaba escondido, sentado en el suelo, detrás de la puerta que lo separaba de ellos, escuchando en silencio todo lo que decían.
No podía evitarlo, no podía soportar que otro chico estuviera con la chica que él quería. No era culpa suya si la amaba…
Había tardado mucho en descubrir sus sentimientos por ella, pero ahora que los conocía, iba a luchar por su amor.
Lo
que más le fascinaba de Nana era su dulce forma de sonreír, sus cálidos ojos y
lo mucho que se preocupaba por todo, a pesar de parecer que nada le importara.
Amaba
su calmada forma de ser, incluso su peculiar forma de hablar, esa mezcla de
idiomas tan característico de ella… adoraba la forma en que lo llamaba
"Lupin-san" o la forma en como se volteaba, o como se encogía de hombros… para
él, Nanami Tachibana era simplemente perfecta, y por eso la quería, por encima
de todo.
Y por una vez, estaba decidido a no rendirse hasta conseguir, al menos, declararse. No importaba si su amor no era correspondido, sólo con que ella supiera de sus sentimientos sería feliz. Y por primera vez, su licantropía no importaba, porque ella ya lo sabía.
Y hasta aquí el cuarto capítulo (¿ya cuatro? Jeje) espero que les haya gustado, si no, lamento las molestias.
Gracias por leer y, ya saben, cualquier crítica es bien recibida.
Reviews:
Gabyharrypotter: ¡Muchas gracias por el review! Me ha hecho mucha ilusión saber que te gustó el otro capítulo! Jeje en este capítulo Remus y James van a sufrir un poco… y Sirius…de momento estará solo una buena temporada… pero con lo popular que es xD
Muchas gracias por comentar y espero que este capítulo también te guste.
