Queridos lectores

Agradezco a todos los que han seguido esta historia y han dejado sus RW, son vida para mí al leerlos

Gracias por su interés, este es un impulso para seguir y aprecio en gran manera.

con cariño

GC MOON

Febrero 11, 2018

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CAPITULO 04

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Demonio, veneno y sensaciones

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"Vivir es cambiar, ver cosas nuevas y experimentar otras sensaciones"

Amando de Miguel

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La mañana era hermosa, así que sus ánimos se encontraban mejor, y creyó oportuno dar un paseo en el parque con su sobrina, el aire fresco del nuevo día les haría bien a las dos, pasar tiempo con ella era reconfortante, su humor era excelente y, cualquiera podía notarlo desde lejos, poco a poco iba relajándose en esta nueva situación; tal vez se debía a que no había aparecido el atractivo platinado que le provocaba dolor de cabeza.

Después de encontrarse a Sesshomaru en el cuarto de su sobrina, se había bañado, Se puso una sencilla blusa blanca, pantalón de mezclilla color obscuro y zapatillas deportivas blancas; una vez lista se dirigió a la cocina para preparar el desayuno, la anciana Kaede se percató de las intenciones y decidió intervenir.

– Buen día señorita, permítame prepararle su desayuno– rápidamente se movió dentro de la cocina, pero fue detenida por la joven.

–No tienes por qué hacerlo, yo me haré cargo– sonrió alegremente a la anciana y después agregó – Puedes tomar hoy como tu día de descanso, llevaré a Rin al parque.

La mayor miró asombrada a la joven, su antigua señora no se tomaba tantas molestias ya que la mayoría del tiempo estaba trabajando, pero eso nunca lo revelaría, aun si ella no se encontraba, siempre sería leal a su memoria.

–Gracias Señorita – Realmente se sentía extraña con esta situación, pero le alegraba saber que la niña tenía a alguien cuidando de ella como esa jovencita.

–Kagome– le interrumpió inmediatamente. – sabes que puedes decirme solo Kagome – nuevamente le sonrió para darle más confianza.

–Claro, lo tendré presente– esa niña era sorprendente, amable y de buen corazón. Definitivamente su señora y el señor Taisho no se habían equivocado al elegirla para cuidar de Rin.

–Pero, debo preparar el desayuno para el joven Taisho– recordó.

–No te preocupes, también prepararé algo para él. – meditó unos momentos poniendo un brazo a la altura de su cintura y una mano la llevó hasta el mentón colocando un dedo sobre su este de manera pensativa, y agregó – ¿Te pidió algo en especial?

–No, salió muy temprano; parece que fue al gimnasio, iba vestido con ropa adecuada para hacer ejercicio y llevaba una maleta. – le contestó recordando lo que había mirado.

–Bueno, entonces espero le agrade lo que haga.

Después de eso comenzó a sacar y acomodar todo lo que ocuparía, Kaede salió del lugar como le habían indicado; Kagome prendió el reproductor de música en volumen bajo para no molestar a su sobrina mientras preparaba el desayuno.

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Un auto *Ferrari veneno blanco con rojo se estacionó en la inmensa cochera de la casa, se abrió la puerta y el solemne platinado salió de ahí con elegancia caminando hacia la entrada, su rostro se mostraba calmado e inexpresivo pero su mente era un caos, habían tantas sensaciones diferentes que experimentaba y no entendía por completo, algunas por hacer, pensar y recordar, sin embargo, alejaba aquello que era carecía de importancia y prefería refugiarse en lo que le interesaba ahora, su sobrina, y sus empresas; con eso en mente entró.

La joven azabache se encontraba alegremente tarareando una canción mientras terminaba de picar unas frutas, la cocina se llenaba de un delicioso aroma a café y panqueques; la mesa perfectamente colocada para dos personas, su mente vagaba en lo que debía hacer ese día; afortunadamente no tenía clases y podía pasar todo el tiempo con la pequeña Rin una vez que despertara.

Sirvió el café en dos tazas las acercó a la mesa y regresó a la barrita por la fruta recién picada, cuando terminó escuchó unos pasos acercándose, imaginó de quién se trataba así que dirigió su vista al impresionante hombre que se aproximaba, vestía un sencillo suéter índigo recogido hasta el antebrazo, el cual le quedaba perfectamente mostrando lo bien trabajado que estaba su cuerpo, unos pantalones de mezclilla oscuros y zapatos deportivos a juego; todo era elegantemente casual, parecía un modelo salido de una exclusiva revista de modas.

La mujer de ojos azules quedó impactada al verlo, su corazón latió rápidamente y la respiración se detuvo por escasos segundos; seguramente tenía una cara de idiota "genial" pensó reprimiéndose internamente regresando a la realidad.

–Buen día Sesshomaru, hice el desayuno– Sin saber por qué sus mejillas se tiñeron de un tono rosado y apartó la vista de él distrayéndose en cualquier cosa.

–No tenías que hacerlo, hay personas que se encargan de esto– Dijo sin apartar la mirada sobre la mujer descubriendo el rubor que se le acumuló en el rostro.

–Bueno, me levanté temprano y no soy una inútil– frunció el ceño; "malagradecido" vino esa palabra inmediatamente esto a su mente. –Si no quieres comerlo, simplemente no lo hagas –Finalizó.

El platinado sin decir una palabra más se acercó al comedor y se sentó tomando un poco del café que estaba sobre la mesa; Kagome lo miró con un gesto de asombro, pero inmediatamente se recompuso al escucharlo hablar.

–¿Vas a desayunar? – Cuestionó con su voz varonil y sedosa; jodidamente seductora dejándola un poco aturdida.

–¿Eh? Sí por supuesto– respondió rápidamente sentándose frente al enigmático ojidorado.

En absoluto silencio observaba a Sesshomaru, quería descubrir algún gesto que indicara si le había parecido aceptable la comida o si la aborrecía, como era de esperarse, el hombre no cambiaba su estoico rostro, esto la frustró un poco y se recordó a si misma que de no agradarle, no seguiría comiéndola ¿Verdad?

–Llevaré a Rin a pasear al parque, después iré a comprar algunas cosas que hacen falta– habló intentando llenar el silencio un poco tenso que estaba en el lugar.

Sesshomaru la miraba atentamente escuchando lo que decía, él no tenía trabajo ese día así que había decidido pasarlo con su sobrina, nunca creyó que la azabache tenía el mismo plan.

–Las llevaré– Contestó con naturalidad.

Kagome abrió los ojos en sorpresa "¿Qué? ¿Llevarlas? ¿Por qué? ¿Con qué derecho decidía eso?"; todas esas preguntas llegaron a su mente inmediatamente, frunció el ceño dispuesta a alegar.

–Bueno, no tienes porqué. ¿Acaso piensas que no puedo hacerlo? – Preguntó indignada, ella era perfectamente capaz de cuidar a su sobrina sin supervisión.

–Compraré lo que Rin necesita– Respondió simplemente.

–¿En tu auto? – Se exaltó parándose rápidamente apoyando las manos sobre la mesa mirándolo con enojo, el platinado bebió el café restante de la taza sin perturbarse. –Manejas como un demonio, ¿Crees que dejaré que lleves a Rin en esa cosa? – a este punto ya estaba tan alterada que se encontraba dando vueltas por la cocina.

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Saliendo resignada después de la cena con su hermana, cuñado y el señor bloque de hielo; esperaba en la entrada de la casa mientras Sesshomaru había ido por su auto; sinceramente nunca imaginó que clase de automóvil correspondía a un tipo como el, sin darle tiempo a pensar un lujoso y muy intimidante deportivo se detenía justo frente a ella, blanco con detalles en rojo le daban un aspecto peligroso.

El platinado salió y rodeó por el frente para abrir la puerta del copiloto, cuando puso atención a la azabache pudo notar la cara de asombro y espanto, eso le parecía de lo mas interesante, pero su rostro se mantenía sin expresión y decidió interrumpir el trance en el que se encontraba la joven.

Sube. –Demandó fríamente.

¿Estas loco? No arriesgaré m vida en esa cosa. – Habló evidentemente asustada.

Sesshomaru alzó una ceja, estuvo a punto de reír cínicamente, pero se contuvo, esa mujer era tan absurda. Él tenía manejando desde que cumplió los 12 años, y, ciertamente podía hacerlo con los ojos cerrados, sabía perfectamente la ruta a la cual se dirigía y eso daba una nula probabilidad de accidente.

Bien, vete en taxi. – iba a cerrar la puerta cuando escuchó el chillido de esa mujer.

¿Qué? – La joven pareció reaccionar, era tarde y sin querer admitirlo en voz alta tenía miedo de arriesgarse en eso, se debatía seriamente entre sufrir un accidente con ese endemoniado automovil o morir en algún callejón por irse en taxi; Frunció el ceño y antes de tomar la decisión final sintió a su hermana tocándole el hombro.

Kagome, no seas tan infantil, anda súbete, estoy segura de que no pasará nada. – Kikyo intentó confortarla a su modo, bien sabía que odiaba cuando la mayor la trataba como una niña; hizo un gesto algo parecido a un puchero y asintió.

El platinado la miró caminar y esperó a que se acomodara en el asiento, cerro la puerta y tomó su lugar en el volante, Kagome al verlo se tensó, cerró los ojos y al sentir que avanzaron detuvo el aliento.

Respira. – Sentenció demandante, sintiendo necesario recordarle a la joven ya que se había percatado de ese gesto tenso.

La azabache al darse cuenta frunció el ceño y pudo respirar sintiendo la velocidad del movimiento, aun tensa lo miró furiosa, maldecía sentirse expuesta ante Sesshomaru, era una mujer y parecía que la miraba como una chiquilla tonta, ciertamente el mayor manejaba muy bien, pero no estaba costumbrada a esa intensidad y su piel la sentía erizarse provocándole sinfín de sensaciones durante ese viaje.

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El Taisho la miró, no supo por qué, pero le pareció divertido verla exaltarse por algo tan simple, estaba dispuesto a contestar dejando en claro que iría, y obviamente no pensaba llevarla en su auto deportivo, su deber ahora era velar por el bienestar de su sobrina, manejaba perfectamente, pero, llevar a esa mujer a su lado, no sabía si sería capaz de mantener la calma, por eso, había pensado en llevar el otro auto; además, odiaba hacer compras; así que una vez más demostraba que por su sobrina haría cualquier cosa y si eso implicaba ir a tiendas buscando lo más adecuado para ella, estaría ahí presente asegurándose de que así fuera.

El ambiente se paralizó al verse interrumpidos por un llanto, ambos se alarmaron y se apresuraron hasta la habitación de la pequeña Rin; Sesshomaru iba dispuesto a tomar a la niña y consolarla, pero fue detenido por la mujer.

–No, no lo hagas. – El platinado frunció el ceño. ¿Acaso ella estaba impidiendo que abrazara a su sobrina? Alzó una ceja exigiendo una explicación lógica ante su estúpido comentario.

–Debes dejar que la niña llore – En este punto el estaba mas que dispuesto buscar quedarse con la custodia completa y alejar lo más pronto posible a su sobrina de esa insensata mujer, esperaba que esos seis meses pasaran rápidamente.

–Explícate– Demandó mientras observaba a la pequeña llena de lágrimas en su rostro y mejillas coloradas, gesto del cual fue suficiente para ignorarla aun si estaba esperando una respuesta. Caminó hacia su sobrina, pero fue detenido nuevamente.

–No, es hablo en serio Sesshomaru– volvió a concentrar su atención en ella y esperó. – Los bebés deben saber que no siempre se les atenderá cuando lloren, me refiero a que debe aprender a auto consolarse.

Si, eso fue suficiente para que el platinado la mirara atentamente, ¿Qué demonios acababa de decir? Ahora si que tenía toda su curiosidad.

–Verás, cuando los pequeños lloran es para pedir algo, si lo hacen llorando se acostumbran a hacerlo de esa manera, Rin comenzará a dejar de llorar sola, no tendrá necesidad de que alguien la tome en sus brazos para que se calme.

–Hn – contestó. Bueno, parecía tener un poco de lógica, aunque no le gustara mucho la idea de ver llorar a la pequeña, él estaba ahí para evitarle cualquier incomodidad o sufrimiento, y eso era tan complicado, esperaba que no tardara mucho para que aprendiera a auto consolarse.

La voz de la joven lo sacó de sus pensamientos, Kagome estaba cantando una melodía de cuna, intentaba tranquilizar a la pequeña evitando tomarla en brazos, pero, eso no estaba funcionando, Rin seguía llorando y el estaba por desesperarse cuando miró a la azabache llorar y tomar a la niña, estaba confundido, ¿Qué es lo que acababa de pasar?, sin embargo, guardó silencio siguiendo a la joven.

Se dirigieron hacia la cocina, Kagome acomodó a Rin sobre la sillita para comer y preparó una papilla mientras bajaban por sus ojos lágrimas silenciosas, Sesshomaru se limitaba a observar a Rin quien no dejaba de llorar y por momentos a la joven azabache.

Quería reprocharle por haberle impedido abrazar a Rin, pero verla en ese estado le confundió en gran manera, estaba frustrado por la situación que parecía fuera de sus manos, necesitaba tomar el control de todo lo que le rodeaba nuevamente y eso se estaba tardando, tal vez con esa mujer no iba a poder mientras estuviera obligado a convivir y eso le complicaba más las cosas.

Una vez lista la papilla, Kagome se sentó frente a la niña para darle de comer, el platinado miraba la situación atentamente, observando cada detalle; la joven hacia movimientos extraños en el aire con la cuchara antes de meterla en la pequeña boca de Rin, la cual había dejado de llorar y ahora reía; la mujer también se miraba más relajada pero tenía sus mejillas rosadas y los ojos un poco hinchados; ahora reía al compás de su sobrina llegando a confundirlo más, pero no dijo nada, se limitó a observar hasta que tocaron la puerta, esto lo hizo reaccionar y salir del lugar para ver de quién se trataba.

Al abrir miró a varias personas dejándolo confundido, pero no demostró ningún cambio en su rostro, se limitó a esperar que dijeran lo que querían.

– Buen día Señor Taisho, somos los vecinos y hemos venido a presentarnos formalmente debido a que este vecindario es conocido por ser el más seguro, sociable y amable; gracias a cada uno de sus habitantes.

En este punto Sesshomaru estuvo a punto de cerrar la puerta en la cara de esa mujer que parecía comerlo con la mirada, pero se contuvo.

–Mi nombre es Sara, ella es Ayame – hizo referencia a la atractiva mujer de cabello rojo.

– Él es Jakotsu – el cual tenía evidentes rasgos de ser homosexual.

– Él es Bankotsu – este último era un hombre casi tan alto como él de piel morena y cabello oscuro, tenía una sonrisa arrogante en su rostro. Le provocó miles de sensaciones, pero principalmente desagrado. Mucho.

Las mujeres sostenían algunos envases con alimentos esperando que se les invitara a entrar, pero parecía que el platinado no tenía ninguna intención de hacerlo, hasta que se escucharon unos pasos, y de pronto, una mujer de cabello azabache salió detrás del platinado cargando a la pequeña Rin con una sonrisa amable.

–Hola, buen día – Saludó alegremente.

El hombre de cabellera oscura la miró con un brillo el cual no pasó desapercibido por el apuesto ojidorado, causándole algo de irritación y se reprimió. No quería visitas en el hogar, no quería ver a nadie, y eso incluía a todos los presentes, especialmente aquel arrogante moreno. ¿Qué clase de sensación era esa? Se dio la vuelta dejando a todos en la puerta sin decir una sola palabra.

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Bueno, solo quiero hacer Tres aclaraciones en esta ocasión.

1.- Demonio *Referencia a Sesshomaru y su manera de manejar según Kagome.

2.- Veneno *Referencia al automóvil Ferrari Veneno, considerado entre los más veloces del mundo y está valuado al rededor de los 4.5 millones de Dólares; el cual me pareció más que apropiado para nuestro adorado Demonio humano

3.- Sensaciones *Referencia a las sensaciones nuevas que experimentan Sesshomaru y Kagome.

Bueno y eso era todo lo que deseaba ACLARAR por hoy, ya que al parecer, la historia está mas digerible en cuanto a redacción.

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NOS LEEMOS EN EL SIGUIENTE CAPITULO

XOXO