"Alejarme de ella parecía ser la mejor opción para ambos, bueno por lo menos para mí. Está bien que llevábamos una relación a escondidas por años, pero ¿por eso debía dejarme así? Según mi hermana, en su decisión había algo más pero no me molesté en descubrirlo. Tomé mi maleta, mi ropa y me marché pero ni la distancia pudo borrarla de mi piel.

Hoy me di cuenta de la verdad y estoy dispuesto a enfrentar lo que sea necesario para volver a tenerla en mis brazos, de donde nunca debió partir".

Esta es una historia de amor y desamor. Darien y Serena se amaron como nadie más lo ha hecho, pero las tradiciones y acuerdos familiares de la rubia, la obligaron a abandonar sus sueños, ilusiones y al hombre que amaba. Ahora Darien, tras conocer la verdad, seis años después, busca desesperadamente a la mujer que, sin permiso alguno, dejó su marca personal sobre su piel, para retomar lo que dejaron inconcluso años atrás.


2. Trabajo juntos? Tormenta a la vista.

- DP -

- Pero sí llegó a ser tu novia o no? - Cloe recibe su hamburguesa con cara de no haber comido en días.

- Pues sí, déjame seguir contándote - le digo mientras cojo una papa y juego con ella en el plato frente a mí...

- Flashback -

- No puedo creer que me dejes trabajando solo con serena! - enfurecido, entré a la habitación de Amy.

Habían pasado ya unos ocho meses desde que llegamos a Tokio. Nos adaptamos fácilmente a los chicos y pronto nos convertimos en dos miembros más de un gran grupo de amigos. Serena nos enseñó la ciudad en la primera semana de nuestra llegada y a esas alturas, ya estábamos más que adaptados a la vida en la ciudad.

Mi princesa rubia de sonrisa angelical seguía ocupando mis pensamientos y me acostumbré a compartir tiempo con ella y Seiya. El chico de cabellos oscuros y coleta había resultado ser un gran amigo, aunque yo estaba seguro que también estaba interesado en Serena.

Ese día, en la mañana, habían dispuesto el último trabajo del año. Reunía tres materias y debía hacerse en pareja y mi hermana corrió a trabajar con Sammy, dejándome solo con ella, con Serena. Hasta el momento, habíamos trabajado los tres juntos, estudiábamos en las tardes y entre Amy yo logramos estabilizar un poco las calificaciones de Serena, pero esta vez Amy decidió dejarme solo y no estaba preparado para eso.

- Darien, para ti no es un secreto que me gusta Sammy, déjame trabajar con él - me miró suplicante.

- No puedo trabajar solo con Serena, Amy - me senté a su lado, tenía que desahogarme - Esa chica pone mi mundo de cabezas...

- Aprovecha y dile lo que sientes - me guiñó el ojo con confianza.

- Y si me rechaza? Y Seiya, no puedo traicionarlo así...

- Es tu amigo, estoy seguro que te va a entender - se levantó de la cama y me haló de los brazos - ahora vete de mi cuarto, quiero estudiar y tú no me dejas.

Salí sin decir nada más. Amy tenía razón, debía hablar con Serena pero también con Seiya. Debía decirle a mi amigo que Serena me interesaba mucho más y que quería saber su opinión.

Caminé a mi cuarto y busqué el teléfono para llamarlo a su casa. Me respondió en menos de dos timbres y quedamos de vernos en el parque en quince minutos.

Tomé mi chaqueta, me despedí de mis padres y salí al encuentro de mi amigo. Él tenía que entender...

- Darien! Perdona la demora - Seiya llegó corriendo a la silla en que lo esperaba - Tuve que pasar pro casa de Taiki a llevar algo - se sentó a mi lado - de qué querías hablarme?

- Seiya... A ti te interesa Serena? - le pregunté sin rodeos y sin mirarlo. Enfoqué mi mirada en la fuente que tenía en frente y en el agua que caía a cascadas una y otra vez.

- Era eso? - mi amigo se recostó en la silla, estiró sus pies y miró igualmente a la fuente - Sí, me gusta mucho, y se lo dije hace un tiempo - sonaba melancólico - pero ella afirmó que soy como su hermano... Crecimos juntos y no me ve como nada más, así que solo me quedó ofrecerle mi amistad.

- Ya veo...

- A ti también te gusta, verdad? - me interrumpió y solo me quedó asentir - Díselo, tal vez a ti sí te acepte.

- Quería saber qué opinabas, eres mi amigo y no quería lastimarte...

- Adelante Darien, tienes mi permiso - me dijo con voz solemne y divertida mientras ponía una mano en mi hombro.

- No seas tonto! - me sacudí divertido. Seiya era como Serena. Alegre, espontáneo y hasta infantil.

- Ya que hablamos, te parece si pasamos un rato al Crown, quiero una malteada y ganarte en otra partida - se levantó y me miró sonriente.

- No me ganarás esta vez Kou - lo seguí divertido.

El Crown era la cafetería y centro de juegos de los padres de Andrew. Todos pasábamos gran tiempo en ese lugar jugando gratis y tomando malteadas por cortesía de los Furuhata.

Solo al entrar mi mundo se iluminó. En una mesa, sentada sin compañía y tomándose una malteada doble de fresa, estaba Serena. Parecía preocupada. Seiya y yo cruzamos una mirada extrañada y caminamos juntos hasta su mesa y nos sentamos sin pedir permiso.

- Qué te pasó bombón - la melosería de Seiya a veces me molestaba.

- Ah... Hola chicos - nos sonrió forzadamente - nada, no me pasó nada, solo estaba algo aburrida.

- Algo te pasó Serena - su mirada triste y perdida me decía algo diferente a su voz, por eso quise indagar, no soportaba verla triste - Dinos, somos tus amigos, no?

- Sammy volvió a decirme que soy una tonta y esta vez mi papá estuvo de acuerdo con él - dijo con un deje de tristeza en la voz - no quise seguir escuchándolos y salí corriendo de casa hasta llegar a acá - nos sonrió con esa sonrisa inocente y hermosa que nos hizo reír.

- Puedes ser una tonta - Seiya empezó a hablar - pero eres nuestra tonta, verdad Darien?

- Sí, supongo que sí - le sonreí a Serena, perdiéndome en el azul celeste de sus ojos.

- Quieres de chocolate? - Seiya me devolvió a la tierra y yo solo asentí mientras él iba a la barra y me dejaba a solas con mi ángel.

- A Sammy le gusta Amy - me soltó como si nada - lo descubrí hablando con Taiki esta tarde.

- A Amy también le gusta - le respondí un poco sorprendido - mientras no la trate como te trata a ti, todo está bien.

- Sí, supongo - bajó la cabeza a la mesa con gran tristeza.

- Hey, bonita - le levanté el rostro tomándole suavemente el mentón- porqué te pones así?

- Darien, yo quiero a mi hermano, pero él me odia, no sé qué hacer para que me deje de tratar tan mal - intentó tragarse las lágrimas pero una, solitaria, se derramó de su ojo derecho y humedeció su mejilla. La atrapé con mis dedos antes de que llegara a sus rosados labios.

- Algún día se dará cuenta de lo que pierde al hacer a un lado a su hermana - le sonreí para infundirle confianza - mientras, nos tienes a Seiya y a mi.

- Sí - me sonrió y por fin retiré mi mano de su rostro - Gracias Darien - vi que se sonrojó un poco. Tal vez sí tenía una esperanza con ella.

- Por nada Sere...

Esa noche la llevamos a casa y cuando volví a la mía, me propuse tomar valor para sincerarme con ella antes de terminar el año escolar. Sería difícil para mí, sería la primera vez que me enfrentaría a un sentimiento por otra chica y no quería que me rechazara.

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- Darien, estudiaremos en tu casa? - Serena me habló mientras yo estaba concentrado en la lectura que nos había encargado uno de los profesores- Amy y Sammy van a estudiar en la mía y no quiero que ese tonto me moleste.

- Vale, si te sientes mejor así - bajé el libro y la miré - quieres que pase por ti o llegarás por tu cuenta?

- Puedes pasar por mí si quieres - Me miró algo sonrojada - así me das algo de tiempo para ayudar a mi madre con unos pastelillos.

- Sabes cocinar? - debo admitir que me sorprendió mucho que dijera eso, realmente y si ofenderla, Serena era muy torpe.

- No, soy pésima en la cocina también - rió divertida - pero soy muy buena con los postres - agregó orgullosa.

- Bueno, guárdame alguno entonces - le sonreí de vuelta y seguí en mi lectura. Ella, en la silla del lado, solo garabateaba en un cuaderno y se escondía tras el libro.

- Darien... - me volvió a interrumpir un par de minutos después - crees que puedo ayudarte verdaderamente en el trabajo?

- Sí Serena, algo encontraremos que puedas hacer bien - le dije sin bajar la vista del libro - por ahora, lee que mañana tenemos examen de este libro y no haz pasado del primer capítulo.

- Eres un aguafiestas - me sacó la lengua y se tapó el rostro con el libro. Un par de minutos después estaba dormida en su silla. No entendía porqué me gustaba, pero ya no podía hacer nada en contra de ese sentimiento.

Esa tarde, pasé a recogerla a su casa. Salió alegre y corriendo a mi encuentro, vestida con una diminuta faldita en vuelo y una camisa sin mangas. Sus pues, cubiertos por unos delicados zapatos de bailarina, trastabillaron en la escalinata del andén y cayó en mis brazos riendo como una niña pequeña.

Se veía realmente hermosa y durante el camino a mi casa tuve que entretener mi mente en otras cosas para nos distraerme con su falda y esas largas piernas que jugueteaban en el borde de la acera. Estaba en la edad de las hormonas y si me dejaba llevar, terminaría pasando la peor vergüenza con ella.

- Serena, linda, te ves preciosa! - mi madre, como de costumbre, la abrazó con cariño. Serena pasaba mucho tiempo en casa con Amy y conmigo y hasta un par de veces se quedó a dormir, así que mi madre la consideraba como otra hija.

- Gracias señora Chiba! - le respondió el abrazo mientras yo aún esperaba fuera a que desocuparan la entrada - les traje esto - le extendió una canastita que no dejó que yo mirara en el corto camino que andamos.

- Cariño, gracias - mi madre levantó la tela que cubría la canasta y el olor a chocolate, vainilla y crema se esparció y llegó hasta mí, sus pastelillos - Prepararé algo para acompañarlos, pueden ir a estudiar mientras - por fin se movieron y Serena y yo subimos directamente hasta mi habitación.

Como siempre, nos sentamos en el suelo con los libros y empezamos a buscar el tema en que basaríamos nuestro proyecto. Bueno, empecé a buscarlo yo porque Serena pronto tomó una de mis figuras modulares y se distrajo con ella.

- Deberíamos poder hacer un baile y ya, o una obra de teatro - dijo distraída sacándome del tercer libro que revisaba.

- No creo que en biología, química y física nos acepten eso como trabajo final - le respondí un poco serio.

- Bueno, y si llevamos pastelillos? Es fácil y los entiendo...

- Eres una genio! - su idea me entusiasmó mucho y no medí mis acciones. Me dejé llevar y la abracé fuertemente.

El silencio se hizo en la habitación. La respiración era una acción difícil de cumplir y el ambiente se cargó de una electricidad casi palpable que convertía mi habitación en el posible nacimiento de una fuerte tormenta eléctrica. Nos soltamos del abrazo y los dos miramos el suelo avergonzados.

- Porqué soy una genio? - fue ella la que rompió el silencio.

- Podemos abarcar todos los temas con una receta de cocina - me atreví a mirarla y ella tenía una expresión extrañada en la cara - Vamos Serena, podemos hablar de nutrición para biología, enzimas para química y estados para física - le dije intentando disipar la creciente tormenta.

- Yo solo sé mezclar harina, chocolate, fresas...

- Por eso, tú te encargas de eso y yo te enseño las teorías - me puse de pie y le extendí la mano para ayudarla a parar - vamos a probar tus panecillos!

- Hem... Está bien - se puso de pie y la bajé casi arrastrada a la cocina donde mi mamá terminaba de servir el té.

- Chicos, ya les iba a subir los panecillos - mi madre nos miraba divertida - los hiciste tú Serena?

- Sí, es lo único que se me da bien en la cocina - Serena se sonrojó.

- están deliciosos - mamá puso una bandeja con dos tazas de té y cuatro panecillos en la mesa de la cocina - Coman, saldré a hacer unas compras para la noche, necesitan algo para sus estudios?

- Sí, Sere, dale a mamá los ingredientes de tus panecillos - le dije mientras nos sentábamos a la mesa.

Obedientemente, Serena le dio una lista de ingredientes a mi madre que salió derecho para la tienda dejándonos solos. Un poco incómodo, tomé el primer pastel y me lo llevé a la boca. Era un verdadero manjar, sabían delicioso y mientras lo saboreaba, Serena me miraba con la esperanza grabada en sus ojos celestes.

- Di algo tonto! - no se aguantó más.

- Serena, están deliciosos - Logré decir cuando tragué un pedazo de pastelillo - creo que con esto, bonita - le menee el pastel mordido frente a sus ojos - ratificaste mi idea.

La vi sonrojarse y bajar la mirada mientras se comía su pastel. Guardé silencio y terminé de comerme el mío para no incomodarla más. Para no incomodarnos más. Pero no dejé de mirarla. Se veía muy tierna con ese leve rubor en sus mejillas. Tenía que decirle todo sobre mis sentimientos, pero cómo?

- Porqué te avergüenzas? - intenté empezar por ahí.

- Nadie me alaba o me dice que hago algo bien con mucha frecuencia - levantó la mirada y me regaló una hermosa sonrisa. Estaba realmente agradecida por mi apreciación.

- No muchos se detienen a mirar lo que hay detrás de ti - miré la taza vacía de Serena. Me estaba poniendo nervioso - quieres otra taza de té?

- Te lo agradecería, está delicioso - me miró aún avergonzada.

Me levanté y rellené nuestras tazas. Dejé la tetera de nuevo en el mesón y me senté de nuevo a la mesa, esta vez a su lado y no en frente. La miré y me di cuenta que todavía estaba algo distraída.

- Algo te pasa, Serena - levanté un poco su rostro para mirarla bien - dímelo.

- No entiendo qué ves en mi para... Ya sabes - dudó un poco - todos me hacen a un lado cuando se trata de trabajar en equipo y cuando me aceptan en alguno solo se quejan de mis tonterías... Y bueno... Tu... - intentó sonreír y eso me enterneció - tu me incorporas y me animas a que lo haga, confías en que puedo hacerlo...

- Eres una gran chica - la miré a los ojos. Esa era mi oportunidad - Un poco cabeza de chorlito, si, pero no eres tan tonta como todos dicen - intentó bajar su mirada a la taza de nuevo pero se lo impedí tomando su rostro por el mentón - Eres una gran bailarina, muy buena actriz y una gran amiga, sin contar la chispa alegre e inocente que tienes - atrapé sus ojos celestes con los míos y dejé que eso me diera valor - eso es lo que más me gusta de ti... - solté acercándome un poco más sin Soltar su rostro.

- Dar... - note su nerviosismo.

- Shh... - la silencié antes de que dijera algo que arruinara mi momento. Tome su rostro con las dos manos y me acerqué a ella.

Uní nuestros labios en un beso suave y casto. Mi primer beso. Su primer beso. Nuestro primer beso. Ella lo recibió tensa, pero se calmó al instante y me respondió con delicadeza. Sentí que mi cuerpo reaccionó y se llenaba de una alegría y satisfacción que nunca había sentido.

Nos separamos lentamente y abrimos nuestros ojos al tiempo. Sonreímos tímidamente y nos quedamos en silencio, mirándonos, absorbiendo las sensaciones.

- Porqué lo hiciste? - me preguntó sosteniendo la mirada y quebrando la paz de mi cocina.

- Porque me gustas, Serena - ya metida la pata, metido el cuerpo entero - y por como respondiste, creo que también yo a ti...

- Si - se puso tan roja como los tomates de mi madre - pero no puedo... Me dan miedo mis padres...- me hablaba en serio. Podía sentir su temor y no entendía porqué

- Tranquila, bonita, yo solo quiero compartir contigo y si les tienes miedo, no tienen porqué enterarse - me acerqué y apoyé mi frente en la de ella - qué dices? Quieres ser mi novia?

- siiiiii - gritó alegre y me abrazó recostando su cabeza en mi hombro y casi haciéndome caer de espaldas en la silla.

- Calma preciosa, me harás caer - le solté entre risas mientras le respondía el abrazo.

- Lo siento - Se enderezó en la silla - no quería molestarte - miró sus manos y la entrelazó sobre la mesa - Gracias Darien, por creer en mí.

- No lo agradezcas - levanté su mirada y dejé un casto beso en sus labios - lo hago porque te quiero...

- Fin de Flashback -

- fuiste su novio desde los quince años? - Cloe me mira sorprendida y le da otro mordisco a su enorme hamburguesa - eran unos niños!

- Sí, pero eso nos permitió crecer juntos y conocernos muy bien... Fueron casi cinco años de relación - me encojo de hombros

- O sea que ella ha sido tu única novia? - mi ex secretaria me mira ahora extrañada.

- Sí, mi única novia, mi única mujer y mi único amor - suspiro consciente de que parezco un tonto - soy un tonto verdad?

- un poco - Cloe toma un largo trago de soda - pero no entiendo algo, porqué ella le temía a sus padres?

- No lo sé y eso quiero descubrir con mi llegada a Tokio - imito su estilo de tomar soda.

- Y cómo hicieron entonces para ocultar su relación por tanto tiempo? - Me río. Nunca pensé que Cloe se interesara tanto en mis historia con Serena.

- Recibimos mucha ayuda, aunque lo difícil era ocultarlo de Sammy - respondo aún riendo - Pero Seiya, mis padres y mi hermana fueron claves en esa labor...


Gracias por su apoyo... Sé que es un poco corto pero cuando termine los capítulos de recuerdos la cosa va a cambiar...

Los mensajes los respondo personalmente y recuerden que pueden encontrarme en face como Nix Sophie...

Besos!