Morticia desea hacerle preguntas a Clow pero no a sí misma.

Para entender esta historia tienen que leer primero el fanfic "Morticia".


Aquella pequeña rutina que habíamos construido entre el desayuno y la cena era mi estimulante diario. El desafío de encontrarle con las defensas bajas para verle ruborizar o echarme una de esas miradas de enojo, me satisfacía.

Cada detalle de su biografía me intoxicaba con más preguntas. Me embriagaba con lo trivialmente excéntrica que quería sonar su vida. Quizás fuera su humor o su capacidad de hacerme reír, lo que me atraía. Era inocente… no, inocente no, era capaz de creer que yo no la lastimaría sin dejar de temerme… o quizás fuera el temor a ser capaz de lastimarme.

Podía sentir cómo me observaba cuando yo fingía no prestarle atención. Inútiles eran sus intentos por disimular el temblequeo en su voz al contestar mis inquisidoras preguntas. Lograba generar en mí un cosquilleo delicioso, el cual yo, desde la negación, le atribuía a las vibraciones de la silla de ruedas.

Me encontraba a punto de hacer la pregunta que confirmaría mis sospechas, cuando los oí llegar. El gesto de los tres al verla resucitó en mí sentimientos de culpa y flagelo. Pero del trío, fue Pubert, mi pequeño más ingenuo, quien partió en dos mi envenenado corazón. Su pequeño rostro, tan parecido al de su padre, me desgarró el alma.