¿Cómo alguien con tan cortas piernas puede haberse alejado tanto en tan poco tiempo? Supongo que su altura puede jugar a su favor para pasar desapercibida entre la multitud, pero aun asi no pudo haber ido tan lejos. Lo único que sé, es que se disculpó y se retiró sin muchas explicaciones. Tuve que dejar más del cuarenta por ciento de propina puesto que no me podía dar el lujo de esperar el cambio.

¿Izquierda o derecha? Debo de elegir rápido antes de que gane aún más distancia. No tengo tiempo para pensar que debo de decir, al fin y al cabo improvisar se me da mejor que la planeación. Espero que esa mentira me quite un poco de presión por el momento.

Espero no arrepentirme de mi elección, pero al fin y al cabo solo me queda depender de la lógica. Es demasiado tarde para que pueda tomar el transporte público, lo más seguro seria ir a un sitio de taxis.

-¡Kari espera!-

Voltea a verme algo sorprendida pero sigue su paso. La alcanzo finalmente.

-Ve a casa Takeru. Esto no debió de pasar.-

Sin despejar la mirada del camino mantienes tu ritmo. No quiero que esto termine así.

-No puedes pensar que voy a dejarte ir sola por ahí, al menos permíteme llevarte a tu casa. Es algo peligroso a estas horas.-

-Correré el riesgo, la parada de taxis está cerca.-

Me sorprende tu tono. Ni siquiera me vez a los ojos.

-Escucha, lamento lo que paso en el bar, no tenía idea…-

-Ese es precisamente el problema. Es mi culpa.-

Estoy de acuerdo contigo. Si bien no te pregunte directamente, mis intenciones eran más que claras. Jugaste con fuego y ahora estas enfadada puesto que has perdido. Claro que no pienso decirte esto, no si quiero evitar que esto termine.

-Nunca te pregunte así que también es mi cul…-

Te detienes inesperadamente, yo te imito. Te volteas y me vez por primera vez a los ojos visiblemente molesta.

-Por favor no seas condescendiente que se ve que no es lo tuyo.-

Me congela tu actitud. Tienes razón, no es lo mío, pero si quieres abrir esa caja de pandora luego no me culpes.

-Entonces deja de actuar como una niña malcriada que no sabía lo que hacía, porque es claro que esto no fue ocasionado por la emoción del momento.-

Me vez sorprendida, es obvio que no esperabas esa respuesta. Es una estrategia arriesgada pero la verdad creo que no me queda otra alternativa. Tu mirada se vuelve pequeña y revela un pequeño tinte de resentimiento. Acabo de dar en el blanco y lo sabes. Lamentablemente eso probablemente jugara en mi contra.

-Tienes razón, así que lo mejor es que no nos veamos más, lamento haberte molestado.-

Me asusta el hecho de que esas palabras tengan un poco de verdad, aunque no quiero que esto termine tengo que aceptar que la situación pueda volverse insostenible. Sin darme más tiempo de reaccionar te volteas y sigues con tu camino, suspiro. Supongo que algunas historias son más cortas que otras.

-¿Podrías dejar de seguirme? Hablo en serio.-

Me reclamas con cierta incomodidad. ¿Acaso detecto un poco de temor? Me sorprende como la situación pudo cambiar de semejante manera de una forma tan rápida. ¿En serio me cree capaz de hacer algo?

-Solo lo hare hasta el sitio de taxis. No era una excusa infundada es algo peligroso para una chica que pase sola por acá.-

Trato de sonar lo más inexpresivo que puedo. No hay manipulación en mis palabras, de verdad no podría irme tranquilo dejándola a su suerte.

-No me debes nada, no tienes porque hacerlo.-

Me empieza a molestar tu presunción.

-¿De verdad crees que soy esa clase de persona?-

No tengo porque tratar de fingir molestia en mis palabras, puesto que en realidad me siento algo ofendido con su denotación. No te sientas tan importante.

Noto que me miras por un momento. Veo cierto arrepentimiento en tu expresión. Aún es muy pronto para pensar que se pueda rescatar algo de todo esto pero al menos sé que existe una posibilidad. Esta se esfuma durante el trayecto. Te mantienes inmutable en tu actitud y a lo lejos veo nuestro destino. No hay ningún vehículo a la vista. No sé si esto es una buena o mala noticia. Incluso yo me estoy cansando de esta situación.

Veo que te sientes intranquila, no quieres pasar más tiempo conmigo. Bueno de eso no estoy tan seguro, en cierta forma creo que quieres pasar más tiempo conmigo y por eso estas tan desesperada en alejarte de mí. O quizás me lo imagino. Contigo no puedo saberlo, supongo que es una de las cosas que más me gustan de ti.

Me alejo un poco de ti y me recargo en una pared, saco un cigarrillo y lo enciendo. Usualmente estoy en contra de fumar más de dos cigarrillos en un mismo día pero hoy ha sido una noche larga. No te atreves a voltear a verme. Tienes los ojos puestos en la calle como si eso aumentara la probabilidad de que un taxi venga de forma más rápida. Yo por el contrario admiro tu figura. Podría ser la última vez que tenga la oportunidad de hacerlo. Después de algunos segundos te rindes y finalmente reconoces mi presencia. Me contemplas por algunos momentos y de inmediato se lo que quieres. Te ofrezco uno de los cigarrillos en señal de paz. Dudas por unos momentos pero finalmente accedes. No soy el único que necesita calmar su ansiedad. En el momento que enciendo tu cigarrillo sonrío mentalmente.

-De verdad lo siento. No quería ser tan grosera contigo.-

Te volteo a ver de nuevo. Sigues observado el firmamento, no te atreves a darme la cara. Para este punto cualquier tipo de conexión que teníamos se ha disipado y no tengo idea en lo que estas pesando. Mentiría si dijera que no me importa.

-No te preocupes, no pasa nada.-

Expulso el humo de mis pulmones permitiendo que la nicotina haga su efecto. La combinación de nicotina y la falta de adrenalina que ocasionaste hace algunos momentos en el bar forman una atmósfera más pacífica.

-No tienes que actuar de esa forma, nadie puede estar tan tranquilo después de como deje todo esto.-

Más que una afirmación es un reproche. ¿Quién diablos te crees? Tienes razón en que no me parecen correctas las formas pero eso no tiene nada que ver con mi esencia.

-No me subestimes ni pretendas saber quién soy solo porque te permite mostrar una parte de mí. Con esa actitud te hace falta una vida para comprenderme.-

No recuerdo la última vez que mis palabras llevaran tanto veneno con ellas, pero la realidad estoy empezando a creer que esto no vale la pena. Eres sumamente interesante pero no soy el saco de boxeo de nadie. Me sorprende como podemos volver a este ambiente tan tenso de una disculpa. Vuelves a mostrarme una mirada molesta. Sera muy difícil que puedas perturbarme.

-Supongo que tienes razón, nadie puede siquiera intentar entender a Takeru Ishida, ¿no es cierto?-

Me vuelvo a equivocar. Me doy cuenta que es imposible dejarte ir ahora. Eres demasiado cautivadora para que me rinda. No hay momento en el que dejas de sorprenderme. Me miras como bicho raro. Por supuesto que entiendo tu expresión. Yo también me extrañaría si de repente alguien a quien quise ofender si empieza atacar de la risa como yo lo hago.

Inhalo de nuevo la nicotina con una sonrisa en mi rostro. Noto de reojo que me miras con una expresión desconcertada. No lo sabes pero cometiste un error. Pensaste que eso era tu as bajo la manga, lo siento pero yo tengo una flor imperial. Es cuestión de tiempo. Piensas que mi curiosidad te dará la ventaja pero esta se volverá en contra tuya. Esperas de mí una pregunta que nunca llegara. Veras, uno no escribe tantas historias sin antes desarrollar un sexto sentido para las incongruencias.

Pasan algunos segundos, ¿piensas que mi sonrisa es un tan solo un engaño? Adelante, yo puedo vivir con la duda, no estoy tan seguro que tú puedas.

Vuelves a voltear a verme, y yo te regreso la mirada. Adelante pregúntame. Pareces dudar, es entendible, no sabes cómo empezar, si quieres te ayudo. Abres la boca pero no salen palabras, intentare adivinar.

-¿Por qué no me sorprende que sabes el apellido que deje de usar hace cinco años?-

Relajas la mirada. Por lo visto acerté, aunque fue muy fácil. No sé con exactitud, eso es lo que me gusta. ¿Te parece si escribirnos una historia? Empecemos con lo que no es. De mi hermano no puedes saberlo. Él sabe cómo te llamas gracias a su maldita necedad de meterse en mi vida y si algo puedo decir a su favor es que si bien no le gusta mantenerse con una sola mujer por mucho tiempo tampoco suele olvidarlas. No manejo ninguna red social más que las más básicas para comunicarme, e incluso de ellas no podrás encontrar mucha información sobre mí. No porque no tenga nada que ocultar significa que debo de enseñarle todo al mundo. Esto nos deja con algunas otras opciones.

-¿Te parece si nos entretenemos con un juego en lo que esperamos el Taxi, Hikari?-

Me vez con recelo. No confías en mí. Tal vez pienses que te metiste que con alguien peligroso. Tienes razón hasta cierto punto. Basta de fingir, ¿Quieres saber quién soy y como pienso? Abramos esa caja de pandora. Te lo mereces, eres demasiado importante para no arriesgarme a perderte.

-Yo diré una mentira y tú dirás la verdad. El juego se acaba si mi mentira es en realidad la verdad.-

No pareces muy convencida, pero al menos tengo tu atención. Deberías de seguir tu instinto, mi juego está arreglado.

-¿Cuál es el punto de eso?-

Vamos, no me decepciones en estos momentos. Sé que no eres de las que necesita una razón para todo. No tiene que tener sentido para que lo entiendas.

-Eras extremadamente popular en la preparatoria. La chica más deseada de tu generación. Podías tener al chico que quisieras. Tenías calificaciones perfectas y todas las chicas querían ser tus amigas. Pero nunca te sentiste satisfecha con toda la atención que tenías ni con las amistades que formaste.-

Me miras con una mirada de incredulidad. Parece que todavía no lo entiendes. Yo sé que es mentira. Careces de la malicia para ser todo lo que dije. Además, eres mucho más interesante que eso.

No estas cómoda con la situación pero parece que no tienes mucha opción.

-Tuve una vida en la preparatoria muy normal. Es cierto que rechacé a varios chicos pero nada lejos de lo común. Mis calificaciones eran buenas y mi vida en la preparatoria fue muy feliz, tengo muy buenos recuerdos. Aunque no tuve muchas amigas y amigos, aún conservo a todos.-

Todo dentro de lo planeado. No me mires así, nuestra historia no es un Thriller, obviamente empezara algo aburrida. ¿Sonríes? ¿Por qué sonríes? No estamos ni cerca de acabar, no confundas mi silencio con derrota. Simplemente me preparo, lo que sigue me dolerá un poco.

-Me viste por primera vez en la clase de literatura. Desde la primera vez que escuchaste uno de mis poemas tenías que saber quién era realmente. Algo había dentro de mis palabras que te cautivo. Intentaste acercarte a mí pero nunca te atreviste. Sentiste algo de frustración porque era más que obvio que yo nunca me había percatado de tu presencia.-

Me vez con sorpresa, esta parte es engañosa. Por tu reacción al menos puedo concluir que estaba en lo cierto. Entraste en vida desde hace mucho más tiempo. Sigue siendo una historia si forma pero al menos hay detalles que se acomodan.

-De acuerdo tu ganas, estas en lo cierto.- Me das la espalda y te concentras en el cigarrillo.

No mientas, solo yo tengo ese derecho. Me molesta un poco de actitud, pensé que eras un poco más valiente. No, aun no se termina. Fingiré desinterés. Te sonrío para aumentar tu frustración. Veo que lo consigo. Muestras una cara de molestia. Excelente, es cuestión de tiempo. No te preocupes, se porque titubeas. Esas heridas ya cerraron.

-Nunca tuve una clase contigo. Ni siquiera tuve un amigo que te conociera. Creo que ni siquiera tenías amigos.-

Me volteas a ver con preocupación. Mi expresión te invita a continuar, no es nada de lo que no me esperaba.

-Sabia tu nombre porque prácticamente toda nuestra generación sabia de Ishida. No hablabas con nadie, solamente te aislabas en los salones escribiendo. Te vi por primera vez cuando uno de los chicos de tu salón traía consigo lo que creo era uno de tus cuadernos donde suponía que estaban algunas de tus historias. Eso termino mal para ti.-

Lo sé, ignoro en qué punto considere una buena idea tratar de recuperar ese cuaderno por la fuerza. Aunque sabía que sería una historia similar la forma en que me conociste no deja de resultar un poco humillante saber que viste como, en las elocuentes palabras de mi hermano, me pateaban el trasero.

-Siendo sinceros sentí un poco de lastima por ti.-

De acuerdo, eso estuvo de más, pero no noto agresividad en tus palabras. Por lo visto te has dado cuenta de la dinámica de nuestro juego. Yo soy el escritor y tú tienes la historia y por lo tanto no puede haber falsedad en tus palabras. Tal vez pienses que por tener la verdad de tu lado ganaras.

Me doy unos segundos para continuar. Ahora empieza lo difícil, es hora de crear la trama de la historia

-Termino nuestra preparatoria y nunca pudiste decirme algo que siempre ocultaste. Sentías que tenías que hablar conmigo por una extraña razón que no podías explicar. –

Tengo que llegar a algún lado, no puedo dejarte ganar por siempre

-Nunca tuve nada que decirte, si bien es cierto tenía cierta curiosidad por que sonreías cuando te molestaban y me preguntaba qué era lo que escribías, nunca representaste algo importante para mí. Aunque siempre fuiste el chico que pude haber conocido.-

Hay respuestas sencillas. Detestaba a esos idiotas. Jamás les di el placer de hacerles saber que podían molestarme, sobre todo porque si lo lograban. La calidad de lo que escribía en esos días probablemente me mortificaría. Pero olvido todo aquello pues estamos llegando alguna parte. Es hora de arriesgarnos

-Estas desde la preparatoria con tu novio actual, sientes que están distantes. No hay pasión y la rutina se ha vuelto insoportablemente monótona. Tu relación actual no es tan buena como pensabas que estarías hace algunos años. Quisieras experimentar algo diferente a lo que estas acostumbrada.-

Justo lo que estaba esperando. Veo tu desprecio, sobrepase la línea. Pero no tenía otra alternativa. Me pregunto cómo reaccionaras. Este es probablemente el momento más importante del juego.

-Lo amo.-

Más que indignación, percibo un tono desafiante en tu aseveración. Cariño, jamás puse en tela de juicio tus sentimientos. Pero lo que sientes por él no tiene nada que ver con lo que estamos viviendo en este momento. No desesperes, te lo hare saber en algunos momentos.

¿Qué esperas? ¿Por qué te detienes? Crees que me contendré. Lo siento. No tendré piedad. Si quieres rendirte no te detendré, pero no esperes que vaya a tu ayuda. El juego todavía no termina, y sabes que si lo dejas así ganaras, pero perderás algo más valioso.

-Lo conocí hace dos años, llevamos saliendo la mitad de eso. Es el mejor hombre que he conocido y siempre me ha hecho sentir la chica más feliz del mundo. Sería una idiota si acaso llegara a arriesgar lo que tengo con el.-

Es la primera vez que te veo tan vulnerable. No me atrevería a asegurarlo pero estas al borde del llanto, o a lo mejor es el fría brisa que recorrió hace unos segundos en tu dramática declaración. Una escena digna de película. No te preocupes, te sacare de tu miseria. Aunque no te aseguro que la experiencia sea completamente agradable.

¿Cuánto tiempo ha pasado? Por la forma en la que me miras parece que has esperado diez años por mi respuesta. No seas cruel, no eres la única que sufre con esto. Yo también tengo algo que perder, tal vez no tanto como tú. Tiro mi cigarrillo al piso y lo apago con mi suela. Esto es algo que ni la nicotina ni el alcohol podrían ayudarme. Terminemos este juego.

-Me viste por casualidad. No esperabas nada de mí. Tu único incentivo fue la curiosidad de conocer aquel chico que escribe todos los días a las cuatro treinta en la misma mesa de siempre. Solo querías saber que podía ser tan interesante para ignorar a todo el mundo y en algún momento sentada alado mío te sentiste tan consiente de un nuevo mundo en el cual te sentiste atrapada en una prisión de la cual no querías salir. Te preguntabas si lo que veías era lo mismo que yo veía, y luego lo confirma al entrar en sintonía conmigo. Pero eso no fue todo ¿O me equivoco? Te sentiste cómoda de compartir algo de ti que ni siquiera él ha visto de ti, ni en esas largas horas hablando por teléfono o aquella larga noche en la que hablaron hasta que el sol los interrumpió. Todo eso fue tan solo un accidente. No era real. No podía ser real. Pero tenías que comprobarlo para poder dormir tranquila. En contra de tu mejor juicio decidiste que me demostrarías que no significo nada para ti.-

Tu derrota es aplastante. No importa si no es completamente cierto lo que dije. No importa si erre en algunos detalles. Te acabas de dar cuenta del mundo al que te he arrastrado. Es una lección dura. No importa las mentiras que dije que luego tus verdades revelaron. Pude haber narrado nuestras vidas de una forma diferente a lo cierto y seria intrascendente si doy en el clavo en los puntos más importantes.

¿Lo entiendes? Realmente no existen las mentiras, tan solo verdades con pésimos narradores.

No sé si debo de decir algo, tal vez el silencio lo diga todo. Pero nuestro momento en sintonía ha acabado. Yo ya sé a dónde quiero ir, creo que debo de darte un empujón.

-Vamos, te llevare a tu casa.-

No sé en qué momento exacto supe que me seguirías. Tal vez fue que por primera vez te gane la partida y no piensas permitir que yo tenga la última palabra. Pero tienes que entender que incluso yo tengo mis momentos. A lo mejor consideras que esta es la mejor forma para hacerme callar. Aunque mi principal pista fue el hecho de que ha estado un Taxi esperando clientes desde hace cinco minutos frente a nosotros al que tú decidiste ignorar y yo considere oportuno no mencionártelo.

Me pregunto si esta historia terminara pronto o es apenas el inicio de una muy buena mala decisión. Mentiría si no tengo miedo de lo que pueda pasar, pero ya es demasiado tarde para pensar en consecuencias. Tú más que nadie lo sabe. De lo único que estoy seguro es que tengo una larga historia que escribir esta noche ¿De cuantas mas historias serás la inspiración mi pequeña musa?


Es tan difícil poder escribir esta historia sin salirme de las personalidades de Hikari y Takeru. Sobre todo porque intento editar lo menos posible los diálogos y las actitudes (Tal vez por eso sientan que puede haber cambio muy extremo en los comportamientos de los personajes)

Siendo honestos este es el capítulo en el que me he sentido más incómodo subir. A veces siento los diálogos y respuestas algo forzadas y un tanto presuntuosas pero espero que puedan ser creíbles. Les recuerdo que agradezco infinitamente sus reviews y estoy abierto a las críticas, sobre todo por la naturaleza experimental del fic.

Lynn.- Debo de admitir que me divertí mucho escribir ese tipo de interacciones entre Takeru y Hikari, de hecho son mucho más sencillas que las que escribir en este capítulo. ¡Mucha suerte en la universidad! ¿Qué carrera estudias?
Siempre es un placer leer tus reviews en mis historias ojala este capítulo te guste también :D

Yupiyo.- Creo que de lo que más me siento orgulloso sobre esta historia es sobre los comentarios que me dicen donde se sienten identificados con la personalidad de Takeru. Aunque separarme de el a veces me es imposible no ponerle un poquito de mí en sus manías. Espero no hacerte esperar mucho con las actualizaciones. Una disculpa avanzada en caso de que lo haga :P

HikariCaelum.- Es básicamente la premisa con la que escribí esta versión de Takeru. Creo que no podía definir de mejor forma su idiosincrasia que con el síndrome de escritor que me comentaste. Tu review me dio un poco más de confianza para arriesgarme más en los diálogos. Espero no haber sido tan ambicioso y que hayan terminado un tanto absurdos. Sobre la relación de Hikari y Takeru hasta el momento creo que lo que más le atrae a Takeru es que tiene un cierto aire de incertidumbre. Me fascina escribir ese aspecto travieso de Hikari y como interactúa con la personalidad de Takeru. Lamentablemente no había lugar para presentar ese lado de ella en este capítulo. Espero que te guste este capítulo ;)