Capítulo 4

El submarino atracó en el puerto de una ciudad bastante grande, por lo que al bajar, los tripulantes le pidieron a su capitán si podía dejarles tiempo libre para divertirse.

-De acuerdo, tenéis hasta el atardecer, después vendréis todos de vuelta al barco - todos asintieron - Y nada de problemas ¿De acuerdo? - su voz era severa.

-¡Sí, capitán! - exclamaron todos al unísono.

En cuestión de segundos, todos los tripulantes ya habían desaparecido, dejando a Law y a Mina a solas.

-Me pregunto a qué se dedicarán en su tiempo libre - comentó ella al aire.

-Mientras no se metan en problemas honestamente me es indiferente.

-Parecen buenos chicos, no creo que sean de los que se metan en incidentes intencionalmente - dijo levantando una ceja.

Law se mantuvo en silencio durante un instante.

-Hay más oscuridad en ellos de lo que crees.

Ella se quedó mirándolo.

-He navegado con ellos durante mucho tiempo, a Shachi, Penguin y Bepo los conozco desde hace más de 10 años.

-Veo que estáis muy unidos.

-Ellos en verdad son bastante problemáticos - dijo suspirando.

Mina rió.

-Tú pareces un hombre que intenta evitarlos.

-Hay veces en las que no puedes escapar de ellos - suspiró de nuevo - ¿Qué hay de ti?

-¿Yo? - se mantuvo pensativa, pero finalmente puso una mueca amarga - Tal vez me busco más problemas de los que puedo soportar.

-Tres horas más tarde-

-Así que... ¿También eres del North Blue? Quién lo diría.

-Bueno, nací ahí, pero me crié en...

De pronto, escucharon un estruendo viniendo de uno de los callejones de los alrededores.

Ambos decidieron acercarse para ver qué es lo que sucedía.

-Vaya, parece una pelea callejera - dijo Mina sin mucho asombro.

-Maldición - dijo Law entre los dientes.

Mina vio que el pirata estaba alterado, así que decidió fijarse mejor en la pelea.

Para su sorpresa eran Shachi y Penguin los que la protagonizaban.

-¿Quién demonios te crees para hablar así de nuestro capitán? - dijo Shachi alterado - ¡Tú no sabes nada! ¡Y menos sobre nuestro capitán!

-Shachi ¡Debes tranquilizarte! - exclamó Penguin intentando detener a su amigo.

-No necesito saber nada sobre él - contestó la otra persona - No sois más que unos piratas de poca monta.

La discusión se iba calentando por momentos.

-¡Shachi, Penguin! - exclamó Law - ¿Qué he dicho sobre las peleas? ¿Es que nadie me hace ni puto caso? - parecía bastante enfadado.

-¡Pero capitán! ¡Éste tío se piensa que puede insultarte como quiera! - exclamó Shachi -¡Nadie te falta al respeto y menos delante nuestra!

Law suspiró.

-A mi no me importa en absoluto lo que la gente diga sobre mi, y lo sabéis de sobra.

-Pero - Shachi apretó los puños - No por eso nosotros vamos a permitir que basura como él abra la boca.

-¿Ha? ¿Qué pasa? ¿Acaso ha venido vuestro capitancito a defenderos? - continuó burlándose el hombre - Sois patéticos, si yo fuera vuestro capitán os tiraría de la borda, no sois más que escoria - les escupió en la cara y comenzó a reírse.

Aquello fue la gota que colmó el vaso para el pelirrojo.

-¡Shachi! - exclamó Law.

Demasiado tarde, la pelea llegó a las manos. Ambos hombres comenzaron a darse puñetazos y tirarse al suelo.

Mina miró con atención la rabia del pelirrojo. Quizás la pelea comenzó igualada, pero en cuestión de segundos la violencia del pelirrojo aumentó drásticamente y los golpes se volvieron más brutales.

Penguin intentó separar a su compañero del hombre, pero ese era el punto sin retorno, Shachi a esas alturas ya no lo iba a dejar escapar, la pelirrosa sabía eso de sobra.

El pelirrojo consiguió tirar al suelo al otro hombre y comenzó a propinarle puñetazos con tanta fuerza en la cara que hubo un punto en el que dejó de moverse.

El hombre ya no se movía, pero el chico continuaba desquitándose con el cuerpo inerte del hombre, manchando sus nudillos de sangre.

El pelirrojo, en medio de su furia, sintió una mano en su hombro, la de Mina.

Paró de dar golpes al cuerpo y miró a la pelirrosa con vergüenza. Se sobó los nudillos.

-Yo...No quería llegar a esto - dijo de manera entrecortada - No sé cómo he podido perder el control así.

Law se arrodilló a su lado y le dio un pequeño golpe en la frente con los dedos.

-Tonto - su tono era calmado - No necesito que me defiendas, no soy ningún niño pequeño ¿sabes? - le sonrió, tal vez para tranquilizarlo y no pensara en lo que acababa de hacer.

-Perdón.

Law levantó a su subordinado.

-¿Qué voy a hacer con vosotros? - no sonaba enfadado.

Penguin sonrió y se disculpó también. Su capitán les hizo señas para que salieran de aquel callejón y volvieran al barco.

Shachi antes de irse se volteó, sin saber muy bien por qué. Vio a Mina agachada sobre el cuerpo del hombre. Ella se volteó a ver a Shachi y le sonrió.

-No te preocupes, yo me ocupo del resto.

Él hizo el amago de decir algo, pero Law lo arrastró antes de que pudiese hacerlo.


Tras un rato, Law vio a Mina llegar al submarino.

-Estaba muerto ¿verdad?

-Es posible - contestó ella con tranquilidad mientras parecía tirar un trapo manchado a la basura.

-¿Y qué has hecho con el cuerpo?

Ella simplemente sonrió y se fue de la habitación donde el capitán estaba.

La pelirrosa entró a la enfermería del submarino, donde Shachi estaba terminando de desinfectarse solo las heridas de las manos.

-¡Mina-san! - exclamó el pelirrojo nervioso nada más la vio entrar - Esto... quería disculparme por lo de antes.

-¿Disculparte?

-Yo... hacía tiempo que no perdía el control así - agachó el rostro avergonzado - Siento que vieras algo así, pensarás que estoy enfermo...

Mina lo miró sorprendida.

-¿Por qué pensaría eso de alguien que dio la cara por el honor de su capitán?

-Yo...

Mina se sentó a su lado, comenzó a desinfectar las heridas de la mano del chico y las vendó con cuidado mientras ambos permanecían en silencio.

-Shachi, yo no tengo ningún derecho a juzgar tus acciones - dijo ella mientras aún vendaba las heridas con cuidado.

-Mina...

-Vivimos en un mundo cruel, tarde o temprano acabamos hiriendo. Da igual si eres un pirata o un comerciante o ganadero. No deberías disculparte por defender aquello en lo que crees - levantó la vista y lo miró a los ojos con seriedad - Jamás dudes de tus ideales, porque si lo haces te vendrás abajo.

Él asintió.

-¿El hombre está bien?

-¿Acaso eso importa?

-Creo que tal vez me emocioné un poco...

Mina sonrió.

-Eres un buen chico ¿Eh?

Él se sonrojó.

-A veces me altero y soy un poco violento, el capitán es la única persona que siempre ha conseguido calmarme - miró con nostalgia las vendas - Siempre nos ha cuidado, tal vez por eso me molesta tanto que la gente hable - apretó los puños - Nadie sabe por lo que Law ha pasado, nadie tiene derecho a hablar sobre él.

Mina permaneció en silencio.

-Gracias Mina.

Ella lo miró con duda.

-Gracias por ayudarme - sonrió con tristeza - Sé que el tipo está muerto y te ocupaste del cadáver.

-¿Era tu primera vez?

-No, no es la primera persona a la que he matado, pero no me acostumbro a ello - acarició sus vendas - ¿Acaso es eso posible? ¿Acostumbrarse a quitar la vida a otros?

Ella no dijo nada.

-Mina-san ¿tú has matado alguna vez?

Tras un segundo en silencio, ella simplemente contestó:

-¿Tú qué piensas?

-Bueno, Mina-san se ve una persona tan amable que me cuesta imaginarlo - dijo riéndose.

Ella sonrió.

-He ocultado un cadáver ¿Crees que alguien con las manos limpias sabría cómo hacerlo? - dijo de manera irónica.

Shachi se rió.

-Supongo que no.

Ambos se miraron.

-¿Y qué es lo que piensas cuando tienes que hacerlo? - preguntó - ¿Cómo haces para sobrellevarlo?

-No pienso que las personas nazcan para ser asesinas, pero tampoco creo que vivamos en un mundo lo suficientemente justo como para que nos podamos permitir ser inocentes.

-...

-Todos los conflictos, sean del calibre que sean, empiezan por dolor y continúan por el odio. Más tarde te preguntas cómo has podido llegar a una situación así, una situación en la que hayas perdido tanto el control sobre ti mismo.

Antes de marcharse, Mina se volteó.

-Mi consejo personal - Shachi vio por primera vez una cara que jamás pensó que vería en un rostro tan dulce, una mirada tan vacía y fría que le hizo estremecerse - Simplemente deja de pensar tanto sobre esas cosas - dejó de mirarlo - Te será más fácil de sobrellevar.


"-¿Ves a toda esta gente por debajo nuestra?

-Sí.

-Pues recuerdo muy bien eso mismo, están por debajo nuestra.

La niña asintió ante las palabras de su tío.

Quizás había nacido mal de la cabeza, tal vez nunca se llegó a sentir la supuesta gracia divina de la que su tío siempre le había hablado, pero con el paso de los años comenzó a cuestionarse si realmente ella era tan especial como le hacían creer.

Caminaba por las calles mirando como todos hincaban una rodilla al suelo y le dedicaban una reverencia sin siquiera pensarlo.

Aceptaban órdenes sin oponer resistencia alguna por más injustas que fuesen.

¿Tal vez por quién era ella?

Todos conocían su lugar, su estatus.

Hubo un momento en el que ella comenzó a ser consciente de sus propias acciones y a lo que se dedicaba.

Al volver de aquel lugar se preguntó por qué la gente seguía alabándola.

¿Acaso no sabían qué era ella?

¿No les importaba saber que se dedicaba a decidir sobre la vida de las personas?

Hubo otro momento en el que se preguntó si realmente estaba bien que ella decidiera sobre la vida de los demás.

"No somos como ellos, somos especiales" eso era lo que siempre le repetía Doflamingo.

¿Realmente lo eran?

¿Quién decidía eso?

¿Por qué parecía que sólo ella se preguntaba esas cosas?

-¿En qué clase de mundo vivimos?"


-Hey - dijo el moreno, interrumpiéndola de sus pensamientos.

-Capitán - dijo ella con una sonrisa, disimulando - ¿Ocurre algo?

-Shachi parece mucho más tranquilo, gracias por hacerte cargo de él.

-Es un buen chico, lo que ha ocurrido no demuestra lo contrario para mi.

-Todos lo son, pero ciertas circunstancias en la vida les hace ser demasiado impulsivos, tal vez por eso no me atrevo a continuar más lejos - se quedó pensativo - No hasta que estemos todos listos.

-¿Alguna vez has estado en el Nuevo Mundo, capitán?

-No, pero veo que tú sí ¿Algún consejo?

-No creo que haga falta que te lo diga, pero hay mucha gente cruel en este mundo, sin importar si estamos o no en el Nuevo Mundo. Simplemente aquí a parte son todos fuertes - se volteó a verlo a los ojos - ¿Te crees capaz de soportar las cosas que a partir de ahora verás?

-Créeme - le contestó con seriedad - A mi nada puede impresionarme.

Ella rió amargamente.

-Nunca pienses que has visto lo peor, te sorprenderás al ver de qué son capaces las personas - hizo una pausa -¿Qué es lo que le da más miedo en esta vida, capitán?

-Aquello que no puedo saber cómo funciona.

Ella sonrió.

-¿Como qué?

Law la miró.

-Como tú.