Capitulo 4

Una mala decisión

Después de despertar del coma continuó durante mucho tiempo en cama con secuelas del accidente, pero gracias a la rehabilitación y varias cirugías reconstructivas había logrado recuperarse por completo. Había buscado a Kagome por todos lados, o al menos por los que se le habían ocurrido y nadie ni en la universidad ni en donde había vivido antiguamente sabía donde estaba. Se sentía desesperado, la idea de que durante todo ese tiempo que estuvo en coma ella hubiera pensado que él estaba con Kikyo le revolvía el estomago.

Maldijo su estupidez por nunca haber indagado mas cosas sobre su vida, a lo mejor ella lo habría tomado como una absoluta falta de interés de su parte en su relación. Recordaba como durante el tiempo que estuvieron juntos había evitado todo intento de ella por intimar aún mas, claro que Kagome tampoco insistió demasiado en contarle nada sobre su vida pero reconoció que en parte fue su actitud la que probablemente la había hecho ser tan reservada.

En ese momento se dirigía a la oficina del decano Myouga, si alguien podría darle algún dato sería él, casi llegaba a su destino cuando paró en seco al notar el moño negro sobre la puerta.

-Disculpe –dijo a una mujer que al parecer era secretaria- ¿Qué paso?

-El profesor Myouga tuvo un accidente y falleció hace dos días -dijo la mujer vestida de negro que se sonaba la nariz con un pañuelo

-Necesito información sobre una alumna

-Lo siento señor pero no podemos dar información del alumnado a menos que sea pariente, ahora lo dejo, debemos arreglar el homenaje para el profesor

Inuyasha se quedó parado viendo su última esperanza desvanecerse en el aire. Deambulo por el campus esperando encontrársela en cualquier momento pero las chicas que se le acercaban no eran ella. Finalmente se subió a su coche y se dirigió a la empresa, debía ponerse al corriente de los negocios y tal vez sería hora de abandonar la idea de encontrarla, había pasado mucho tiempo y era probable que ella hubiera rehecho su vida y aunque le doliera quizás era momento de dejarla ir.

…………………………………..Berlín, Alemania…………………

Kagome estaba muy contenta apenas había terminado su carrera y ya tenía varias ofertas para colaborar con algunas empresas en el estudio y análisis del impacto ambiental y desarrollo sostenible de sus proyectos.

Además su vida familiar iba según lo deseado, sus hijos estaban cada vez más grandes y sanos y únicamente esperaba que su madre y su hermana los conocieran pronto.

Faltaba poco para que Souta y Kohaku cumplieran 3 años y planeaba junto con Sango y Miroku hacerles una fiesta, invitarían a algunos de sus amigos con hijos, no sería nada en grande, solamente un pastel y algunos refrigerios, simplemente para que los pequeños supieran que ese era su día especial, había hablado con su madre y le dijo que hubiera querido ir a ver a sus nietos pero tenía cosas que hacer además estaba un poco preocupada por su hermanita Rin. La chica padecía de sus riñones desde pequeña, parecía que había mejorado pero al parecer estaba empeorando, se disgustó con ella misma por no haber estado mas al pendiente de su familia allá en Kagoshima, según su madre pronto necesitaría la diálisis y eso la estaba asustando mucho, ya había pensado en donarle un riñón de los suyos pero según el estudio que se había hecho no era compatible, Kagome le dijo que se los haría también y de ser compatible estaba dispuesta a someterse a la cirugía para donárselo ella.

Después de que le entregaran sus documentos iría a Japón, planeaba proponerle a su madre que la dejara llevarse a Rin a ese país, creía que con los excelentes médicos alemanes encontraría un tratamiento para sanar a su hermana sin tener que llegar a una cirugía. Pero también la preocupaba su madre, en los últimos días estaba escuchándola rara, sabía que no era solamente por lo de Rin debía ser algo mas, estaba comenzando a sospechar que tenía algo que ver situación económica.


-Estas lista? –dijo Inuyasha a la mujer que salía de la habitación ataviada con un elegante vestido negro strapless y el cabello lacio adornado con algunos pasadores de cristal austriaco

-Si mi amor, vamonos –contestó la mujer tomando su brazo

En ese momento se dirigían a una cena baile de beneficencia, el tener como pareja a una mujer tan hermosa e inteligente le había servido mucho en ese tipo de compromisos sociales, además Inu no estaba muy contento con su elección, pues esta vez no era una desconocida, sino una muchacha profesionista y que además tenía buenos sentimientos.

Hacía algunos meses que Inuyasha había comenzado a salir con Ayame, la muchacha era una gran mujer, divertida, bonita y le gustaba mucho su compañía. Durante la terapia había notado las miraditas que le daba a Kouga, pero su amigo no parecía interesado en ella y él aprovecho para invitarla a salir. Ahora se sentía acoplado a la mujer y estaba realmente feliz, tanto que ya le había pedido matrimonio. Hacía tiempo perdido las esperanzas de encontrar a Kagome y no creía encontrar a alguien mejor que Ayame para ser su esposa.

La fiesta estaba muy animada y pudo distinguir la silueta de Onigumo y a su lado su esposa Kagura. Hacía un año que se había casado con aquella mujer. Nunca había entendido como una persona tan sensible como lo era Kagura se podía haber aceptado unirse a alguien con Onigumo.

-Hola Inuyasha –dijo la señora Vale acercándose a la pareja- hola Ayame

-Hola Kagura, ¿Cómo has estado?- preguntó Ayame notando las ojeras en el rostro de la mujer- te ves un poco desmejorada

-Si me he sentido un poco cansada

-Onigumo –dijo secamente Inuyasha

-Inuyasha, veo que te casas –dijo burlonamente notando el diamante en el dedo de su acompañante- espero que esta vez te vaya mejor que en la anterior

-Eso juralo- tomó el brazo de su prometida y la acarició- esta vez mi prometida es una mujer que proviene de una familia con gran calidad moral

-Si piensas que me ofendes te equivocas –dijo tomando una copa de la charola de un mesero que se acercó a ellos- yo no soy responsable del comportamiento de mis familiares, solo del mío

-Por eso lo digo

-Felicidades –intervino Kagura - Y cuando es la feliz unión?

-En unos días- respondió la pelirroja feliz- Inuyasha – dijo Ayame a su prometido para evitar una confrontación- vamos a saludar al gobernador

-Claro cariño, con permiso Kagura

…………………………..

-Te divertiste? –dijo mientras acompañaba a Ayame a su departamento

-Contigo siempre

-Bueno, te dejo descansar. Mañana tengo mucho trabajo que hacer y debo estar temprano en la oficina

-Quédate

-No puedo –dijo mientras la chica lo besaba- en serio

-Por favor –dijo con ojos suplicantes- te prometo que no te voy a desvelar…mucho

-Esta bien, pero tendrás que despertarme temprano.

…….………………………Berlín, Alemania………………………..

-Que tienes Kagome?- preguntó Sango cuando la vio entrar furiosa al apartamento

-Esos malditos!

-Que pasa? ¿Porque gritas? –preguntó Miroku saliendo de su recamara

-Esos malditos del proyecto Sengoku compraron sus tierras a varios ejidatarios en Kagoshima y ahora tienen cercadas las tierras de mi familia –los chicos la miraban sin comprender- y están presionando a mi madre para vender

-Como lo sabes?

-Por estos documentos –dijo mostrándoles los papeles que tenía en las manos- me llegaron esta mañana

-Y quien los mandó?

-Acaso importa? –dijo enojada- esto que dice aquí es cierto, llamé a Kagoshima y mi madre no pudo negármelo

-Y eso cuando paso? ¿Cómo?

-Algún político corrupto, no sé. Lo hicieron ventajosamente, mi madre dice que todavía hace dos mes los vecinos vivían en sus casas y cultivaban sus tierras y de repente hace un mes se fueron

-La están amenazando?

-No hace falta, sin el agua que tomaba de los pozos de los vecinos no puede sacar la cosecha, y los animales morirán, pero esto no se va a quedar así.

-Que piensas hacer?

-Iré a Japón hablaré con las autoridades y contrataré a un abogado para demandarlos

-Pero el proyecto Sengoku es enorme, hay mucha gente poderosa involucrada en el

-Y eso que? No me quedaré con los brazos cruzados, además Miroku, Kagoshima posee un ecosistema que tiene infinidad de especies en peligro de extinción y seguramente los desechos de la obra irán directamente al mar, lo que afectará de manera irreversible las especies de peces que viven en esa zona

-Y aún así le dieron luz verde a un proyecto de esa magnitud?- pregunto Sango sorprendida

-Si, esto esta muy mal- declaro Kagome con preocupación- por eso salgo de inmediato para allá, mi madre esta sola y mi hermanita enferma, yo tendré que pelear esto

-Pues buena suerte, y cuando piensas viajar? –preguntó el chico

-Pues será dentro de dos semanas, los niños….

-Nosotros podemos cuidarlos –dijo Sango presurosa, pues la idea de que se los llevara no le parecía adecuada- así podrás moverte con toda seguridad sin estar al pendiente de ellos

-No sé Sango- dijo dudosa pues no le gustaba la idea de separarse de sus pequeños

-Piénsalo, de todas maneras no puedes ir de aquí para allá luchando contra la injusticia cargando con dos bebés

-Tienes razón, pero tal vez este meses fuera y no quiero abusar de su confianza

-No te preocupes- dijo Miroku abrazándola- tomate todo el tiempo que necesites ya sabes que a nosotros nos encanta estar con ellos, además ya que no podemos ir a ayudarte pues al menos haríamos algo por ti.

-Gracias


La recepción había sido perfectamente bien realizada, se había llevado a cabo en el jardín de la enorme casa de los Taisho. Ayame se había puesto un sencillo pero bello vestido blanco y él se sentía tranquilo y feliz. Los invitados eran toda gente importante proveniente de todo Japón, algunos familiares de Ayame y por su puesto Inu no, Sesshoumaru, Kouga y sus padres el doctor Akitoki así como la señora Tsubaki Takeda.

-Felicitaciones –dijo Kouga acercándose a la pareja que saludaba a los invitados a la recepción- te has llevado a una gran mujer

-Lo sé, y ¿no viniste acompañado?

-No, hace tiempo que no salgo con nadie y preferí venir solo a traer alguna desconocida, ya sabes que esto de las bodas es contagioso y prefiero mantenerme ajeno a todo esto

-Ya encontrarás a la mujer que te haga querer abandonar tu soltería

-Pues si se tarda en llegar mejor para mi, mira allá viene tu padre, seguramente querrá darte algún consejo antes de que te vayas de viaje de bodas.

Inu no se acercaba a su hijo con paso lento, le alegraba mucho que al fin hubiera sentando cabeza, y su elección le complacía mucho. Ayame sería una gran esposa y una excelente madre.

-Felicidades Ayame –dijo abrazando a su nuera- y a ti hijo –procedió a hacer lo mismo con Inuyasha

-Gracias señor Inu no

-Dime papá

-Es que es raro –dijo Ayame sonrojada

-Hazlo, mi padre siempre consigue lo que quiere –dijo su esposo

-Esta bien, papá

-Eso suena mejor, ahora hijo me gustaría hablarte por un momento

-enseguida vuelvo cariño

Estaban un poco separados de los invitados, e Inu no invitó a sentarse a su hijo en una de las bancas del jardín.

-Bueno papá que es lo que deseas decirme?

-Estoy muy orgulloso de ti hijo, al fin has sentado cabeza con una excelente muchacha y la empresa marcha de maravilla

-Si, bueno pero aún tenemos ese asunto del Sengoku, y yo no estoy muy convencido de ello todavía, además Onigumo lo ha manejado todo muy misteriosamente y hemos dejado que haga todo por su cuenta, deberíamos indagar más sobre ello ¿no te parece?

-No creo que sea un negocio riesgoso, ya me enseño los resultados de los estudios ambientales y geológicos y todo parece estar bien, además los dueños de las tierras ya las han vendido, y los permisos de las autoridades del gobierno de la región se los han dado sin ningún problema

-Y no se te hace que fuiste demasiado crédulo al darle ese voto de confianza? El que haya puesto parte de su capital en el proyecto no significa necesariamente que lo vaya a hacer bien

-Hijo despreocupate, tu vete estos dos meses con tu mujer y despéjate de todos los asuntos de trabajo.

-Te tomaré la palabra, cuando regrese hablaremos acerca de esto.

-Inuyasha –dijo Sesshoumaru acercándose a su familia- a que hora te irás?

-Me acabo de casar y ya piensas sacarme de mi casa?

-No, solo quiero saber para ayudarte con el equipaje

-No te preocupes niño, no llevaremos nada, compraremos todo nuevo en el caribe

-Me traerás algún regalo?

-jajaja! Hermanito nunca vas a cambiar –dijo mientras le daba un gran abrazo- claro que si

-Creo que deberíamos unirnos a la fiesta ya hemos estado mucho tiempo acá y los invitados deben querer felicitar a los novios –dijo Inu no a Inuyasha, además ya casi es hora de que se vayan


-Llevas todo?- preguntó Sango a Kagome viéndola empacar una valija

-Si, he juntado algunos documentos y llevo algunos nombres de personas que podrán ayudarme

-Kagome, en ese proyecto están involucrados los Taisho ¿no?

-Si

-Los Taisho a los que pertenece el padre de los gemelos

-Exactamente- Sango caminó hacía su pc y se la mostró – sabías que se casó hace una semana?

-Si, buscando información acerca de Sengoku vi la noticia por casualidad –dijo sin poder evitar un malestar en el estomago

-Y no sentiste nada?

-Sango si lo que quieres saber es si me importa, pues no, no me importa.

-Y que harás cuando lo tengas frente a ti

-Si continúa empeñado en apoderarse de mis tierras. Lo haré pedazos.


Kagome estaba ya en Japón. El aeropuerto estaba congestionado, al parecer centenares de personas llegaban a la ciudad de Tokio con el fin de protestar contra la cumbre empresarial de industriales y hoteleros del país. Se sintió un poco fuera de balance, hacía tanto que no pisaba tierra japonesa que escuchar su idioma por doquier la hizo sentirse rara.

Salió del aeropuerto para tomar un taxi, iría a Kagoshima en tren, y apenas tenía tiempo para comprar el boleto para la última salida a su ciudad, llegaría ya entrada la noche y seguramente su madre la estaría esperando despierta, por eso le había marcado para que no se preocupara se quedaría en un hotelito cerca de la estación e iría muy temprano en la mañana a verla.

Mientras el taxi la llevaba a la estación del tren un mundo de recuerdos inundaba su cabeza. Inuyasha era uno de ellos, el señor Taisho, recién casado y seguramente muy feliz en su luna de miel con su nueva esposa con quien formaría una familia y tendría hijos. Kagome se obligó a dejar de pensar en eso, no tenía caso torturarse con algo del pasado, solamente quería pensar en que todo saldría bien.

En el tren se dedicó a observar por la ventana, podía ver a lo lejos el verde paisaje y se relajó un poco. Comenzó a pensar en su niñez y en lo feliz que había sido en Kagoshima, la tierra donde habían nacido sus padres y en donde su papá estaba enterrado, para su madre había sido muy duro sacar a sus dos hijas pequeñas adelante, Izayoi amaba su terruño y le resultaba doloroso aceptar que por la ambición de gente sin escrúpulos fuera despojada de lo que amaba.

Cuando se bajo del tren se dirigió a registrarse al hotel de paso. Cuando entro a la habitación de inmediato se durmió, el día siguiente sería un día bastante agitado y lleno de muchas emociones, solo le pedía a dios poder terminar con todo eso rápido para regresar con sus bebés.


Gracias a todas por acompañarme y dejar sus reviews

Besos y hasta pronto.